[FOTOS] DE Mayo, nuevamente CON EL BLOC DE NOTAS FOTOGRÁFICO

Fotografía

Hace muy poquitos días os comentaba el rollo de película negativa en color que usé en la Leica Minilux durante el mes de abril de este año, en su uso cotidiano de esta cámara como bloc de notas fotográfico. Como una herramienta que me permite mantener entrenado el ojo cuando algo me llama visualmente la atención. En ocasiones un mismo motivo, con distinto ambiente, distinta luz, a distintas horas del día… es una forma que considero válida para mantener entrenada la visión. Y la focal de 40 mm del Summarit de la Minilux es una buena opción como objetivo polivalente para este ejercicio.

Tras el rollo de Kodak ProImage 100 que os comenté hace tres días, le puse uno de los rollos de Fujifilm Neopan 100 Acros II que me llegaron hace unas pocas semanas. Los detalles técnicos, como de costumbre, están en otro artículo, en Bloc de notas fotográfico en mayo de 2021 – Leica Minilux y Fujifilm Neopan 100 Acros II. Y aquí os dejo una selección de fotografías del rollo en blanco y negro.

[Cine] First cow (2019)

Cine

First cow (2019; 35/20210526)

Seguimos con una cartelera cinematográfica absolutamente estorbada por la pandemia, a la que hay que añadir que, tradicionalmente, estas fechas del año, suelen ser temporada baja de estrenos, por lo que si sumas los dos efectos… es difícil la tarea de plantearse salir de casa para ir a las salas de cine. Muy difícil. Si sumas otras restricciones, como las limitaciones a la hora de elegir una versión original, a mí cada vez me cuesta más tragar con los doblajes, o las inconveniencias en los horarios… la cosa llega casi al imposible. En cualquier caso, el viernes llegó a la cartelera esta película de Kelly Reichardt, directora de quien no había visto nada hasta la fecha, que está fechada en 2019, aunque parece que tuvo una limitada vida comercial en su país de origen, Estados Unidos, hasta que la pandemia la condenó a las plataformas digitales. Ninguna de las cuales la ofrecen en nuestro país, al parecer, lo que ha favorecido su estreno en salas. En Filmin tiene página, pero no está disponible en estos momentos. Quizá se pudo ver algunos días cuando se mostró en el Festival de Gijón hace unos meses,… pero no soy consciente. No me cosqué.

La película nos traslada a lo que hoy en día es el estado de Oregón en los EE.UU., en los años 20 del siglo XIX, cuando era una región de frontera, donde confluían los buscadores de fortuna, exploradores, aventureros y nuevos colonos con los nativos de aquellas regiones. Un cocinero (John Magaro) llega hasta allí trabajando para una pequeña partida de mineros, y en el camino conoce a un fugitivo chino (Orion Lee), que huye de unos rusos que lo quieren matar. Y se unen para una curiosa empresa comercial. A la región ha llegado una vaca. La única vaca del lugar, para que el representante comercial de la compañía instalada en la zona (Toby Jones) pueda poner leche en su té. Ellos la ordeñan a escondidas, y con las habilidades del cocinero, venden una rica repostería que les reporta buenos beneficios. Aunque las cosas acabarán por torcerse.

La película, basada en una novela tiene un planteamiento original. Al principio, en los tiempos actuales, una mujer camina con un perro por el campo, y se encuentra dos esqueletos, de dos hombres, semienterrados uno junto a otro. Y a partir de ahí… de alguna forma, retrocedemos hasta la época pasada. La película está rodada con un sencillo equipo en formato cuadrodote, 1,37:1, sacrificando el bello paisaje de las montañas del oeste americano cerca del Pacífico con encuadres muy cerrados que se centran en los personajes, sean seres humanos o vacas, y en sus cuitas. En cualquier caso, tiene una bella cinematografía. Y buen trabajo de sonido, aunque tiene una banda sonora muy muy parca. El ritmo es pausado y se toma más de dos horas para contar una historia mínima.

Uno de los fuerte de la película son las competentes interpretaciones, con la peculiar química de los dos marginados protagonistas. Salvo Toby Jones, los nombres del reparto no son especialmente conocidos, y sin embargo hacen un excelente trabajo, mostrando que muchas veces los grandes nombres en el reparto son más un reclamo comercial que una necesidad para obtener unos resultados óptimos.

Mi valoración general… pues es un excelente trabajo en muchos aspectos, y no me extraña que haya tenido tan buena recepción por la crítica y en diversos festivales. Sin embargo, es poco comercial y eso la penalizará de cara al gran público. Yo he disfrutado sus buenas cualidades técnicas, aunque a mí, las del oeste, tienen que ser muy especiales para que me entusiasmen. Pero es una muy buena película. De verdad. Eso sí… si eres de los que te gustan los espectáculos palomiteros, tipo superhéroes y esas cosas… pues igual no es lo tuyo. Probablemente no. Aunque deberías dar sus oportunidades a estas películas, que muchas veces cuentan cosas mucho más interesantes sobre el ser humano.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Fotos] De abril, con el bloc de notas fotográfico

Fotografía

Una vez más como sucede con frecuencia desde el otoño pasado, la Leica Minilux, con su estupendo Summarit 40/2,4, me ha acompañado buena parte de los días del mes de abril de 2021, siempre dispuesta a funcionar como bloc de apuntes, bloc de notas, en forma de fotografías, de las escenas cotidianas que la ciudad ofrece en mi deambular por la misma. Muchas veces son las mismas o similares escenas, pero con elementos nuevos, con una luz distinta, o bajo una nueva mirada que no se había producido previamente.

Los detalles técnicos, como de costumbre, que no son muchos en esta ocasión, pero alguno hay, los podéis encontrar en Bloc de notas fotográfico en abril de 2021 – Leica Minilux y Kodak ProImage 100. Aquí, simplemente, os dejo algunas fotos.

[TV] Cosas de series; como de vez en cuando, series de extremo oriente

Televisión

Dosis de series procedentes de extremo oriente. Fundamentalmente placeres inconfesables surcoreanos, aunque ahora mismo estoy con una que no parece para nada inconfesable… tiene unas ironías muy divertidas. De una, Shingeki no kyojin [進撃の巨人] (Attack on titan, como es popularmente conocida al parecer), no mencionaré más que estoy en ella. Visible en Netflix y en Amazon Prime Video, aunque en Netflix está a punto de expirar la validez de las primeras temporadas, creo, es uno de los animes más valorados y vistos en la segunda década del siglo XXI. Yo he visto la primera temporada de 25 episodios de poco más de 20 minutos, y la segunda que sólo tiene 12 de ellos. Está disponible también la tercera. Y la primera parte de la cuarta parece que se ha emitido ya en Japón, pero no sé cuando llegará a las plataformas. En cualquier caso, me parece interesante, pero ya haré un comentario más amplio cuando vea todo lo que se puede ver en este momento. Me parece que tiene cosas muy interesantes.

Algunas vistas de ciudades coreanas para ilustrar la entrada de hoy.

Como decía, y no es la primera vez, cada vez es más frecuente que me encuentre con alguna serie surcoreana que no entre dentro del saco de los placeres inconfesables. Que tienen interés más allá del divertimento de las peculiaridades, defectos incluidos, de estas producciones. Pero las de esta semana… no acaban de alcanzar esa categoría superior. Annyeong? Naya! 안녕? 나야!, que traducido es ¿Hola? ¡Soy yo!, y que es conocida internacionalmente como Hello, me!, es una comedia dramática, buenrollista, en la que a una mujer de 37 años, cuya vida es una catástrofe, se le aparece su yo de 17 años, cuando era decidida, divertida y con iniciativas, para cambiarle la vida. En medio está el resto de la familia, y un par de pretendientes. Los intérpretes no están mal. El guion, el argumento en general, es manifiestamente mejorable. El final sufre de diversas inconsecuencias, pero no hay episodio de los 16 de una hora que consta, que no tenga momentos divertidos. Producto para ver sin pensar en nada y dejar la mente en blanco.

Dakteoseu 닥터스, Doctors, aunque también se encuentra por ahí como Doctors crush, es la única serie surcoreana que no he visto en Netflix, que la he sacado de otro lado. Tuve la curiosidad por empujarme los 20 episodios de una hora de duración de esta serie, por intentar entender la evolución ascendente que parece tener su protagonista femenina Park Shin-Hye, que ya he visto en otras dos series y en algún largometraje, que está muy valorada en su país, pero que sigue pareciéndome que aunque es muy mona, sin ser una monería artificial como otras actrices jóvenes surcoreanas, es muy limitada interpretativamente. Aquí empieza como una adolescente conflictiva, al borde de la delincuencia juvenil, que tras un período revuelto por las intervenciones de un profesor del instituto y una denuncia de una compañera del mismo, tras la muerte de su abuela en una intervención quirúrgica, toma la decisión de reencaminar su vida. Estudia medicina, y se hace neurocirugía con el fin de tomar venganza con el médico que intervino a su abuela. Pero… mira que cosas, que en el hospital también trabajan el profesor y la compañera,… que ahora también son neurocirujanos. En esta serie, el absurdo o lo inverosímil en lo que es un hospital asoma con frecuencia y sin pudor. Y realmente sólo se puede ver como fanático de estas series o para disfrutar de los placeres culpables. Lo cual no quiere decir, que aceptando su idiosincrasia, no pueda ser bastante entretenida. Y sí… Park Shin-Hye es mona… pero muy limitada interpretativamente hablando.

[Libro de fotografía y algo más] Tomoko Yoneda y la historia

Fotografía

Cuando se anunció el final de la vigencia del estado de alarma para el 9 de mayo de este 2021, segundo año de pandemia, se dio una circunstancia peculiar. Determinados municipios o comarcas de una comunidad autónoma podía estar confinadas por motivos epidémicos, pero no podía haber límites al tráfico entre comunidades autónomas. Algunas lo intentaron… porque cuando sucedió este final del estado de excepción, la última onda epidémica, ya no llevo la cuenta… porque todo depende de cómo se cuente, todavía hacía estragos. Pero los tribunales, que muchas veces han demostrado en el último año y medio que el derecho a la salud y la vida lo consideran por debajo en jerarquía a la economía y las finanzas, han ido anunlando estos intentos en buena parte de las comunidades autónomas. El caso es que… de perdidos al río. Con una dosis de vacuna ya puesta, y con unas razonables precauciones a la hora de tratar con los indígenas de la comunidad de Madrid, me planteé hacer un viaje en el día a la capital del reino.

Había varias cuestiones que me inclinaban a ello, de las cuales sólo comentaré una, puesto que las otras me parece faltas de interés en general o entran en el ámbito de los estrictamente privado, de lo que no suelo hablar aquí. Pero una de las que se puede comentar es que desde hacía tiempo sabía de una exposición en una de las salas de la Fundación Mapfre de la fotógrafa japonesa radicada en Francia, Tomoko Yoneda.

No son fotografías coloreadas como las de Kazusama Ogawa, de quien hablo más abajo, pero me ha parecido adecuado al tema traer estas fotografías de la rosaleda del Parque Grande de Zaragoza.

Yoneda me ha llamado la atención desde hace tiempo. Es una fotógrafa versátil, que utiliza cualquier medio fotográfico que le venga bien para sus intenciones. Lo mismo puede utiliza cámaras de gran formato o medio formato, que coger la pequeña Olympus Pen de su padre, con sus negativos subminiatura, la mitad de lo que se considera el negativo estándar que se consigue con película de 35 mm. Pero sobretodo me interesa por sus temas. Entre la antropología y la reflexión sobre el pasado, es una fotógrafa que basa muchas de sus series en la memoria histórica. En el regreso a los lugares que forman parte de hechos transcendentales, bien en la historia de la humanidad o de los países en general, o de la historia personal, un punto de vista más particular. Y estes es un enfoque que me atrae mucho.

Finalmente, no viajé a Madrid. Aparte de lo antipática que se está poniendo últimamente esa comunidad por diversos motivos, me encontré conque la exposición terminó sus días al mismo tiempo que el estado de alarma. Y algunas de las personas, amistosas y queridas, con las que pretendía encontrarme, no iban a estar disponibles con un margen de tiempo suficiente como para que nos pusiéramos al día en tranquila charla. Lo que sí hice, a cambio, fue comprar a través de internet el catálogo de la exposición. Fundación Mapfre siempre hace unos catálogos sencillos pero muy bien presentados. Y os lo recomiendo.

Y ya que estamos con una fotógrafa japonesa, añadiré algunas recomendaciones más sobre fotógrafos de esa nacionalidad:

En el Tumblr de Gacougnol, muy interesante para ver fotografías y conocer fotógrafos, pude ver la obra de Ayako Takaishi, realizada sobre medios fotoquímicos tradicionales. Lo que más me gustó e impresionó fue las naturalezas muertas. Pero no hay que desdeñar otros temas en la obra de la fotógrafa que se mueve a caballo entre Tokio y París. Su página web, que he enlazado antes, está todavía en desarrollo. Pero tiene dos cuentas en Instagram recomendables. Una para su trabajo más artístico, especialmente las naturalezas muertas, y otra para sus viajes y desplazamientos. Aunque el estilo visual de ambas es similar.

En Pen ペン Magazine me llamó la atención el artículo con las fotografías coloreadas a mano por Kazumasa Ogawa. Fundamentalmente, fotografías de flores. Ogawa fue un fotógrafo de la era Meiji. En aquella época las fotografías coloreadas a mano eran muy populares en Japón, aunque la mayor parte funcionaban como recuerdos de viaje, y escenificaban atuendos, personas o lugares más típicos del periodo Edo que de la época en que se hicieron. Pero las de Ogawa tenían un sentido en sí mismas, como reproducción de la realidad, complementando la fotografía con la pintura para una reproducción adecuada de las flores que interesaron al fotógrafo. Fue un fotógrafo prolífico, por lo que su obra abarca más ámbitos y géneros. Pero este es el que me ha interesado.

[Cine] Sora no aosa o shiru hito yo 空の青さを知る人よ [Her blue sky] (2020)

Cine

Sora no aosa o shiru hito yo [空の青さを知る人よ] (2020; 34/20210519)

He de reconocer que la decepción que me supuso la última película de animación japonesa que fuimos a ver a las salas de cine me dejó con el ánimo insatisfecho. Dejando aparte lo que pueda ver en forma de series, y ahora estoy viendo algo curioso y entretenido, la animación japonesa tiene algunas características y valores que me suelen atraer. O por lo menos determinada animación japonesa. Es un ámbito demasiado extenso como para meter todas las producciones en el mismo saco. El caso es que me enteré de que esta película de Tatsuyuki Nagai, de cuyo estreno en su país de origen me enteré en su momento, por las peripecias de la pandemia había acabando llegando a nuestro país estrenada en plataformas. Como Filmin. Y me animé. A ver si me quitaba el sabor de boca.

La película no deja de defender los valores más tradicionales y familiares de Japón… no es la película más progresista y osada que se pueda ver de ese país, ni mucho menos. Por eso, he decidido ilustrar la entrada con imágenes de una boda tradicional en el Kitaguchi hongu Fuji sengen Jinja… el santuario sintoísta del inicio de la ruta norte de subida al monte Fuji en Fujiyoshida.

Las hermanas Aioi, Akane, en su último curso de bachiller, y Aoi, 14 años menor, quedan huérfanas de padre y madre por un accidente. Akane, tranquila y responsable, se responsabiliza de su hermana pequeña, permaneciendo en su ciudad de provincias para cuidarla y proporcionarle una buena educación, al mismo tiempo que se integra en la comunidad, trabajando para el ayuntamiento. Y para ello renuncia a acompañar a su novio que se va a Tokio a triunfar como músico. Trece años más tarde, Aoi está en plena rebeldía adolescente y se siente culpable de que su hermana mayor haya perdido su vida por ella. Y además… no deja de estar enamorada del recuerdo de Shinno, el que fue novio de Akane. Hasta que un día, para unas actividades promocionales de la vida turística de la ciudad, aparece en la ciudad Shinno, como guitarrista acompañante de un famoso cantante enka. Aunque muy lejos de su sueño de ser un músico famoso. Y todo se enredará. Especialmente cuando también se aparezca a Aoi el espíritu reencarnado del Shinno adolescente…

La historia es una de las típicas de enredo con el fin de hacer sentir bien al espectador, porque independientemente de las tribulaciones de los protagonistas, todos son esencialmente buenas personas que, casi todos ellos, viven reconciliados con las decisiones que han tenido que tomar en su vida, por elección o por obligación. Y además, la definición de los personajes hace de ellos lo suficientemente adecuados para que el espectador empatice con ellos.

En el aspecto técnico, la película tiene las características típicas de mucha animación nipona, con unos personajes relativamente esquemáticos, aunque fácilmente reconocibles en toda ocasión, que se desenvuelven sobre fondos muy detallados y bien reproducidos y ambientados, en esta ocasión de la ciudad de Chichibu, en la región de Kantō, a unos 100 kilómetros del centro de Tokio. Tal es la diferencia entre el aspecto de los personajes y el realismo de los escenarios… que a veces chirría en exceso.

Resumiendo, película entretenida, adecuada para sentirse bien, lo cual era apropiado en este momento, pero que no tiene mucho más que aportar, y que probablemente quedará olvidada, más o menos, dentro de un tiempo. Desde luego, no a la altura de algunos de los éxitos más recientes de la animación japonesa.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Fotos] Un paseo en color de una tarde de primavera

Fotografía

No es fácil encontrar en Zaragoza buena luz en cuanto empieza la primavera. Al alba y al ocaso… que suelen durar muy poco. Y con el tiempo tan seco que «disfrutamos», pocas veces hay nubes que animen el cielo sobre nuestras cabezas o que maticen la luz cuando el sol se alza más vertical sobre nuestras cabezas. Pero hace unos días los hados se conjuraron para procurarnos a los aficionados a la fotografía una luz adecuada.

A pesar de alguna metedura de pata a la hora de componer el equipo, los detalles técnicos en Una buena luz para la Kodak Portra 400 – Hasselblad 500CM, el resultado quedó en general bastante agradable. Os dejo algunas fotos. No hice muchas, eso sí. En plan tranquilo.

[Libro] Las célticas – Hugo Pratt

Literatura

Tardé en entrar en las historias, el estilo y los personajes de las aventuras de Corto Maltés, uno de los más celebrados personajes del mundo de la historieta, creado por el italiano Hugo Pratt. Pero cuando por fin lo hice, fue con todas sus consecuencias, a fondo. Un aventurero cuya visión de la vida está basada en el escepticismo hacia las afirmaciones de nacionalidad, ideología y religión, promoviendo la tolerancia hacia las personas, no importa cual sea su pasado o su probable o improbable futuro, cada vez resuena más y mejor en mi cabeza, especialmente con la deriva que lleva el mundo. Una deriva al final de la cual lo único que veo son peligrosas escolleras. Permitidme las metáforas marineras en honor al intrépido marinero.

Aunque muy anterior a la llegada de la cultura celta a las islas Británicas, Stonehenge se ha asociado con frecuencia al mundo mágico y mitologías de la Britania celta. Y una de las aventuras de Corto Maltés en «Las célticas» comienza entre los menhires del famoso monumento megalítico.

Aun así, voy leyendo las aventuras del hijo de un marinero de Cornualles y una gitana sevillana, aunque por su apelativo La niña de Gibraltar haya quien la naturalice en la colonia británica, con cierta parsimonia. Una al año o cada dos años. Con este volumen es el quinto de los libros del marinero que leo. Tengo algún otro pendiente… no sé cuando. El caso es que a pesar de tener ese otro pendiente, caminaba hace pocos días entre las estanterías de una librería, que no es mi habitual, y vi el volumen y lo compré. Y me alegro… porque ha entrado directamente entre mis preferidos de los que he leído hasta ahora (para saber los anteriores ver 1, 2, 3, y 4).

Este volumen son seis historias cortas que transcurren entre 1917 y 1918, con Europa asolada por los estragos de la Gran Guerra, contra la sinrazón de la cual el volumen es un potente alegato pacifista. Dos de ellas transcurren en la laguna de Venecia o en sus proximidades, lo cual ya basta para que me predispongan a su favor, y son escaramuzas aventureras, tras la batalla de Caporetto. Otra, que transcurre en el Dublín de la represión posterior al levantamiento de Pascua del 1916, es la más dramática, en la que Corto se pone de parte de los rebeldes del Sinn Fein. La cuarta es un delicioso sueño con personajes extraídos de las sagas artúricas y de la noche de verano de Shakespeare, en la cual se hace un paralelismo entre las invasiones sajonas de la britania celtorromana con las agresiones del Imperio alemán a la Gran Bretaña. La quinta nos lleva a conocer las últimas horas de Von Richthoffen, el barón Rojo, antes de ser abatido por una bala cuyo origen sigue en disputa, aunque Pratt nos ofrece una explicación. La sexta nos lleva a las tierras del Flandes marítimo francés, en las fases finales de la Gran Guerra, Corto resuelve el misterioso intento de asesinato de un oficial de un oficial francés por un oficial de la RAF británica, siendo los dos hombres de honor.

Así pues, mezcla de aventura, reflexión antibélica, ensueño fantástico y repaso de historia, es un libro que debería hacer las absolutas delicias de cualquier aficionado al género, y que deberían también probar los menos aficionados a la historieta, pero amantes de la buena ficción. Totalmente recomendable.

[TV] Cosas de series; en el ámbito de la fantasía y las ucronías

Televisión

Hoy vamos con dos series que se mueven en el ámbito de la fantasía y la ciencia ficción. Que con frecuencia se ven mezcladas en las clasificaciones por géneros de las obras de ficción, sean literarias o audiovisuales, y que para mí son dos cosas muy distintas. Cada uno de estos géneros debería estar claramente diferenciado del otro… aunque como todo, siempre hay zonas grises en la clasificación por géneros de la ficción.

Para representar a las fortalezas, castillos y palacios de los reinos de estilo eslavo que aparecen en un de las series de hoy, nos iremos a la fortaleza de Malbork en Polonia. Aunque originariamente fuera llamado Marienburg por la Orden de los Caballeros Teutónicos que lo construyó.

Shadow and bone es claramente una obra de fantasía. Netflix participa una vez más en la moda de adaptar sagas literarias destinadas al público adolescente o juvenil y que se mueven en mundos en los que conviven seres humanos… llamémosles «normales», con otros con capacidades o «poderes» «mágicos». Aunque a veces parece que quieran disfrazar la «magia» de «ciencia». La saga literaria que se adapta es obra de la escritora Leigh Bardugo, que ha escrito varias novelas y un cierto número de relatos con base en un mismo universo fantástico, inspirado de alguna forma en el Imperio Ruso. Tiene algún toque también de steampunk, y sus protagonistas son jóvenes, para que los adolescentes se identifiquen con los héroes. En lo que estamos viendo en esta primera temporada de la serie, la protagonista es la joven Alina Starkov (Jessie Mei Li), del cuerpo de cartógrafos del ejército de un reino que está dividido en dos por una extraña niebla negra de origen mágico, poblada por seres malignos. La joven Starkov, mestiza, con un progenitor de un reino vecino (si el uno está inspirado en Rusia, el otro en China o en la repúblicas centroasiáticas; la actriz protagonista tiene ascendencia británica y china), tiene unos poderes mágicos muy codiciados por el malo de la ficción y por otros antagonistas. En fin… nada realmente original. Una historia basada en un fórmula muchas veces conocidas del camino del héroe predestinado a salvar «el mundo» o algo así. Se deja ver. Pero también corre el riesgo de que si no aporta algo nuevo interesante en la segunda temporada, me olvide de ella. Las interpretaciones son manifiestamente mejorables.

Hace unas semanas os hablé de la primera temporada de For all mankind. Y como ya os decía entonces, se trata de una ucronía, una historia alternativa, en la que los soviéticos llegan a la Luna antes que los norteamericanos, y como consecuencia, todo cambia, y la carrera espacial se mantiene, y la exploración espacial avanza más deprisa que en la realidad. Si la primera temporada, la parte de ciencia ficción era relativamente plausible, determinados elementos sobre lo «políticamente correcto» chirriaban en exceso. El universo en el que se desarrolla se parece demasiado al nuestro como para que nos vendan según qué conceptos. Pero era entretenida, y la parte de acción que tenía era divertida. La segunda temporada es distinta. Se olvidan un poco de lo «políticamente correcto», son más osados en el ritmo de avances tecnológicos, y apuesta por la intriga política, con una guerra fría que se va a prolongar por una Unión Soviética que no entra en descomposición en los años 80 del siglo XX. Y con mayor elementos de acción en la base lunar. Sigue siendo una serie entretenida. Quizá un pelín más patriotera de lo que toca, y con conservadurismos que chirrían. Pero si te abstraes de ello, tiene un pase bastante amplio. Aunque corren el riesgo de errar el tiro por elevación, siendo demasiado osados en los desarrollos futuros de la exploración espacial. Si nos hemos de mover en lo verosímil, claro. Si no… pues tira para delante.

[Fotos] Retomando la fotografía en el espectro del infrarrojo

Fotografía

La primavera está muy avanzada y el verano climatológico, teniendo en cuenta las progresivas elevaciones del termómetro por culpa del calentamiento global, está cercano. Y si a eso sumas las numerosas horas de sol y la modificación de los horarios para el verano,… quedan pocas horas en el día con una luz agradable o adecuada para la fotografía. Salvo que buscas miradas alternativas a lo que las «reglas», «cánones» y «sabios» de la materia nos dicen. Y una de las alternativas es mirar en el espectro del infrarrojo. Ya he publicado en estas páginas bastantes entradas sobre este tipo de fotografía, así que no la voy a explicar en esta ocasión.

El primer rollo de este año ha tenido su parte de prueba y experimentación. Pero como de costumbre no voy a extenderme sobre ello aquí. Los datos técnicos, esta vez más abundantes que en otras ocasiones, lo tenéis en Empezando la temporada del infrarrojo – Leica M6 con Rollei Superpan 200. Pero si no os interesan u os aburren, aquí os dejo algunas fotos.

[Cine] DAU. Natasha (2020)

Cine

DAU. Natasha (2020; 33/20210512)

Filmin estrenó recientemente dos producciones que forman parte de una única macroproducción o experimento artístico-antropológico, DAU, que se llevó a cabo durante los años 2008 a 2011, y del que resultan una serie de largometrajes y series de televisión, entre otros materiales. El objetivo último sería la reflexión sobre el pasado totalitario de la Unión Soviética, actualmente reconvertida en la Federación Rusa y una serie de repúblicas que han seguido distintos caminos de acuerdo a sus tradiciones o historia previas a la formación de la Unión Soviética. Si no lo he entendido mal… porque no creáis que la información disponible está muy clara. Estas dos producciones son un largometraje, del que os hablo hoy, y una serie, de la que he visto ya un episodio y de la que espero hablaros en su momento, aunque me la voy a tomar con calma.

Sigo sin visitar Rusia… y no tengo muchas ganas realmente de momento. Pero ilustraremos el «Instituto» de esta producción con el «Palacio de la Cultura y de la Ciencia», «regalo» del pueblo soviético al polaco en los tiempos de posguerra mundial.

Dirigida por Ilya Khrzhanovskiy y Jekaterina Oertel, esta película es la primera entrega de las diversas producciones que han surgido en el proyecto. Aunque por lo que leo por ahí, en algún lugar, en 2019, se estrenó una película anterior, DAU, sobre la vida del físico soviético Lev Landáu, que tambien forma parte del proyecto. No está en la plataforma de vídeo bajo demanda. En la dedicada a Natasha (Natalia Berezhnaya), la mirada se dirige a la encargada de la cantina-restaurante del «Instituto», una megaorganización de investigación científica controlada por el aparato estatal y político de la Unión Soviética. La película tiene una estructura en dos partes principales. En una primera, Natasha acaba mezclándose con los investigadores del «Instituto», especialmente con un invitado, un científico francés, con quien mantendrá relaciones sexuales tras una fiesta. En una segunda, será retenida por un oficial de la KGB que la conminará con torturas a participar en las actividades de espionaje y delación hacia los miembros del instituto. Entre medio, asistiremos a las interacciones de Natasha con su jovencita compañera de trabajo, Olya (Olga Shkabarnya), hija de uno de los científicos, con la que mantiene una extraña relación de amor-odio, y para quien es una especie de «madre sustituta».

La película forma parte, como he dicho, de un proyecto realizado principalmente con actores aficionados, algunos de ellos auténticos científicos, otros artistas de disciplinas diversas, otros… simplemente personas que quisieron participar, que duró años, filmación 24 horas al día y mucho mucho mucho metraje. La película ha resultado polémica por las explícitas escenas de sexo real y por las torturas, que han llevado a su prohibición en algunos países, especialmente Rusia y afines, calificada como pornográfica. Aunque posiblemente también incómodas con la visión del régimen política del país en la época soviética.

Es difícil realizar una valoración desde la perspectiva habitual de los largometrajes de cine. Con elementos de cine experimental, de performance, de experimento antropológico, con una dinámica de rodaje distinta de la habitual… Con un guion que no sé si es un guion, con unos sistemas de iluminación que no son los habituales, sin banda sonora, con aficionados… El punto de vista para valorar esta película, y probablemente todo lo que podamos ver de este proyecto en el futuro hay que situarlo en otro nivel. De momento vamos ha dejarlo que me ha parecido moderadamente interesante. En cuanto a los elementos de polémica… los he visto más crudo y más arduos. En fin… sólo apto para curiosos, personas con ganas de internarse en caminos poco recorridos, morbosos, y analistas de los sistemas políticos totalitarios. Y gentes similares. Yo entraría en alguno de los primeros grupos, curiosos con ganas de recorrer caminos poco trillados.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Recomendaciones fotográficas] Cosas diversas… porque no tengo mucho tiempo…

Fotografía

Así es. Últimamente no he tenido mucho tiempo para fijarme en los artículos de los sitios de fotografía que sigo en internet y componer un conjunto coherente de recomendaciones fotográficas para un domingo. Y eso que llevo varios rellenándolos con libros, revistas y otras cosas. Por lo que lo que tenía acumulado… acumula un tiempo. En fin. No obstante os dejaré algunas cosas que me han llamado la atención. Las fotografías son de este mismo fin de semana… que no ha sido muy boyante, pero alguna foto he hecho.

En el blog sobre (mayormente) fotografía con película tradicional 35mmc, publicaron hace unos días un artículo sobre una cámara de formato medio relativamente tardía. Recuerdo ver artículos sobre ella o una de sus derivadas en Chasseur d’images en los años 90. Era el sistema Rolleiflex 6000, en el que destacaba algún objetivo muy luminoso para el formato, teleobjetivos muy cortos o focales estándar largas. Como un Planar 110 mm f/2. Lo normal es que los objetivos más luminosos del formato medio abriesen como mucho a f/2,8. Pero se hicieron algunos objetivos en el intervalo de aperturas f/1,9 – f/2 que son muy apreciados por su capacidad de separar el sujeto retratado del fondo. Y a propósito de ello, mencionan en el artículos a Erich Salomon, un ingeniero y zoólogo alemán que devino fotógrafo, y que obtenía unos retratos espontáneos ambientales estupendos usando una Ermanox con un objetivo tremendamente luminosos para la época, un Ernostar 85 mm f/1.8, sobre placas de vidrio de 6 x 4,5 cm. He visto algún ejemplar de estas cámaras Ermanox en algún museo de la fotografía y siempre me han fascinado. Las fotos de Salomon están muy bien. Pero tuvo mal fin. Después de ser haber peleado para su país, Alemania, en la Primera guerra mundial, fue «premiado» siendo llevado a Auschwitz en la Segunda por su origen judío. Es lo que hubo… y en cierta medida, lo que hay.

Me gusta mucho el ya fallecido fotógrafo Peter Hujar. Una exposición sobre él pude ver hace pocos años en PhotoEspaña. En Lensculture nos hablan de una iniciativa de la escritora y fotógrafa Moyra Davey que ha reunido en un libro algunos textos propios, algunas de sus fotografías y fotografías de Hujar. Me entra cierta curiosidad por el libro. Ya veremos… Pero en general la cosa me ha interesada. Porque las fotos de Davey me han parecido que entonaban con las de Hujar.

El japonés Issei Suda ya ha aparecido en estas páginas. Fallecido recientemente, en 2019, Suda combinaba su mirada sobre las costumbres ancestrales del país isleño asiático, con una mirada crítica e incisiva sobre el Japón de su tiempo. En AnOther Magazine le han dedicado una entrada a propósito de un par de exposiciones en Amberes, una de ellas la primera gran retrospectiva fuera de su país. Pues debiera haber más porque es un fotógrafo realmente muy interesante.

En Pen Magazine han hablado de otro fotógrafo japonés cuya mirada me ha llamado mucho la atención. Se trata de Ryōji Akiyama. Por lo que se ve, en su momento realizó un trabajo sobre la niñez en su país, Japón, encontrando lo que llamó una infancia triste, con niños cansados, muy sometidos a presión en su entorno escolar y familiar. Estoy tratando de encontrar algo sobre ella. Sin embargo, la que se hizo más célebre fue una serie, muy amplia, de los años 80, en el ámbito de la apertura de relaciones entre China y Japón, muy deterioradas por la guerra de los años 30-40, en la que recogía la vida de la infancia en China… encontrándose una infancia feliz, de niños mucho menos presionados, que jugaban, que leían por placer… mostrándolo en unas fotografías que rebosan esponataneidad y alegría. Recientemente se ha publicado un nuevo tomo sobre inéditas de aquel trabajo que no se publicaron en su tiempo.

En Booooooom me ha llamado mucho la atención una serie de la fotógrafa norteamericana, joven, veinteañera, Meghan Marin (instagram). En ella refleja un viaje realizado en mayo de 2019 con su madre y su hermana menor, una adolescente. Su madre padece un trastorno mental grave, y tras el viaje sufrió una recaída y no han vuelto a verse. Por lo que estas imágenes, fotografías de un viaje familiar, pero magníficas en forma y fondo, adoptan una relevancia especial. A mí me han tocado el alma.

Por último, en Photography of China, me han gustado los retratos de Ye Fan (instagram), una shangainesa establecida en Nueva York, que ha trabajado con otras artistas de todo tipo, mujeres jóvenes nacidas en China y establecidas en los Estados Unidos. Este es uno de esos trabajos que me llama la atención más por la forma que por el fondo. Pero algunos de los retratos me han gustado mucho.