[Cine] The Good Nurse (2022)

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The Good Nurse (2022; 52/20221026)

Sinceramente… las películas «basadas en hechos reales», que no necesariamente son películas históricas, cada vez me apetecen mucho. Para empezar, porque tarde o temprano te enteras que no son fieles a los hechos reales, por mucho que lo insinúen, aunque nunca lo afirmen. Y en segundo lugar, porque siempre acabas con una sensación de déjà vu… que acaba cansando. Por ello, cuando vi anunciada está película de Tobias Lindholm… no me apeteció mucho. Pero luego me lo pensé mejor (o peor, ya veremos). Con Eddie Redmayne y Jessica Chastain al frente del reparto, la cosa apetecía bastante más. Y luego… el danés Lindholm ha sido guionista de películas absolutamente excelentes en su país natal, tanto propias como de otros, en el cine y en televisión. Así que… el mismo día que apareció en la parrilla de Netflix, me la cené.

En alguna de estas vistas desde, o alrededor del, Roosevelt Island Tram, un teleférico y no un tranvía a pesar del nombre, se ve algún importante hospital de Nueva York. No me consta que en el sucediesen las horribles cosas que se narran en la película de hoy.

El guion no es de Lindholm en esta ocasión, y nos habla del enfermero estadounidense Charlie Cullen (Redmayne), cuando se convierte en compañero de trabajo de la enfermera de UCI Amy Loughren (Chastain), momento en el que se producen algunas muertes sospechosas de pacientes. Mientras dos policías (Noah Emmerich y Nnamdi Asomugha) son llamado a investigar unos hechos, que no parecen interesar en realidad a nadie, la propia Loughren, que lo está pasando muy mal por su salud y por su situación familiar, y que ha encontrado consuelo en la amistad y el compañerismo de Cullen, empieza a sospechar de este.

La película no se cuenta desde el punto de vista del asesino, sino de su compañera. La película contiene un fondo de denuncia hacia una serie de cuestiones que padece el sistema sanitario norteamericano, fundamentalmente basado en el aseguramiento y provisión privados de servicios sanitarios, que ocasiona que muchas personas carezcan de cobertura sanitaria y de dinero para costearse los cuidados. A Loughren nos la presentan sufriendo el hecho de que carece de seguro sanitario por no haber trabajado el suficiente tiempo en la empresa, al mismo tiempo que sufre una miocardiopatía que le genera una insuficiencia cardiaca que le hace difícil trabajar. También nos muestra a las direcciones de los hospitales más dispuestos a tapar las muertes indebidas, por miedo a las repercusiones, que a solucionar los problemas de seguridad de los pacientes. Cullen confesó 29 asesinatos de pacientes, pero se sospecha que pudo haber matada a cerca de 400 en dieciséis años de carrera. Uno cada dos semanas de promedio.

Las interpretaciones son realmente buenas, nadie puede dudar de la calidad y oficio de los intérpretes, tanto protagonistas como secundarios. Y de alguna forma eso salva la película. Que por otra parte, avanza en su trama de forma un tanto morosa, con una realización que garantiza un ambiente convencionalmente frío y agobiante. Muy de manual. Es correcta, pero sin más. Una opción razonable para los suscritores de Netflix, eso sí. Lo de Noah Emmerich y su encasillamiento en papeles de policía/agente del FBI/CIA o lo que sea… ya casi es de chiste.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] Ame wo Tsugeru Hyōryū Danchi [雨を告げる漂流団地] (2022)

Cine

Ame wo Tsugeru Hyōryū Danchi [雨を告げる漂流団地] (2022; 51/20221021)

En los últimos años ha aumentado la oferta de cine de animación japonés en las salas de cine. Pero también es cierto que, más recientemente todavía, están llegando muchos largometrajes que son extensiones de series o mangas de éxito. Si estás en el ajo de ese mundo te interesa, pero si no… no tienen mucho sentido. También se ha dado que, por culpa o gracias a la pandemia, las plataformas de contenidos en línea han adquirido muchas películas que no encontraban su camino hacia el público por las disrupciones en el sistema de exhibición. La consecuencia es que cuesta saber qué películas de animación nipona de las que se van estrenando aquí o allá van a tener interés o no. En cualquier caso, esta que nos ocupa, dirigida por Hiroyasu Ishida, ha llegado a Netflix… así que estando suscrito a la plataforma parecía obvio darle una oportunidad.

Titulada en castellano Hogar a la deriva, el título original viene a significar algo así como Edificio de apartamentos a la deriva con pronóstico de lluvia. Sí… los títulos de las película japonesas a veces son peculiares. En cualquier caso, una pareja, chico y chica, de unos 11 o 12 años, todavía van a la escuela primaria, que vivieron juntos, aun no siendo familia, bajo la tutela del abuelo de él, en un apartamento en un edificio que va a ser demolido, se encuentran en este, ya abandonado, con algunos otros críos de clase, para una última y clandestina visita antes de la demolición. Ambos se trataron durante un tiempo como hermanos, pero ahora viven extrañados uno de otro a pesar de compartir clase. Durante el encuentro en el edificio, una fuerte lluvia se levanta, y de repente se encontrarán todos en medio del océano, a la deriva, y sin saber cómo volver a sus vidas.

La película tiene un tono familiar y está dirigida a los más jóvenes de la familia. Reflexiona sobre las relaciones de familia, o sobre lo que significa ser familia, independientemente de que a las personas les unan o no lazos de sangre. No está mal, pero la historia se hace larga, innecesariamente larga. Hay momentos en que da la sensación de que se repite o no avanza, aunque es evidente que lo hará tarde o temprano hacia un final razonablemente feliz. Está bien hecha en lo técnico, pero sin nada que la haga realmente especial. No me dejará mucha huella, realmente. Pero ya digo que para un público infantil, en una tarde tonta de fin de semana, puede estar bien.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] Im Westen nichts Neues (2022)

Cine

Im Westen nichts Neues (2022; 50/20221018)

En 2006 vi en mi aparato de televisión la película de 1930, dirigida por Lewis Milestone, All quiet on the Western Front. No suelo hacer reseñas en este Cuaderno de ruta de películas que no sean de estreno. Pero tanto me impresionó, que hice un breve comentario. No era la primera vez que la veía, de eso estoy seguro. Pero sí que había pasado mucho tiempo desde la vez o veces anteriores, quizá un par de décadas. Y la visión del mundo que te da la edad, mi mayor experiencia y conocimiento sobre el medio cinematográfico, y algunos elementos relacionados con ese momento de mi vida, hicieron que la apreciase de otro modo. La apreciase más y mejor. También había leído el libro de Erich Maria Remarque en el que se basa muchos años antes. Y lo volvía a leer en agosto de 2008, también con otros ojos y otra mentalidad, pasando a formar parte desde ese momento de mis imprescindibles en la biblioteca.

Así que, cuando me enteré que desde Alemania volvían a revisitar el texto de Remarque en una nueva adaptación al cine, me entró mucho interés. Es cierto que cuando supe que venía impulsada por Netflix se me enfriaron los ánimos, porque en materia de largometrajes, la plataforma en línea da muchas de arena por cada una de cal. En cualquier caso, dado que ha tenido un estreno limitado en cines para poder optar a determinados premios, decidimos que era película para verla en pantalla grande, y la vimos la semana pasada, antes de que este próximo viernes esté a disposición de todos los abonados a la plataforma. Veamos pues qué tal la nueva versión de esta historia, ya universal, dirigida en esta ocasión por Edward Berger.

Originalmente, Remarque nos contó la historia del soldado alemán de la Primera Guerra Mundial Paul Bäumer (Felix Kammerer), homenaje al as de la aviación del mismo nombre en el mismo conflicto, que se presenta voluntario para el frente al principio de la guerra, siendo partícipe de la misma durante toda su extensión. La película de Berger presenta algunas diferencias, algunas de ellas notables. La primera es que Bäumer se alista a principios de 1917, con la guerra muy avanzada. Se nos presentan algunas acciones tras llegar al frente occidental, y luego hay una elipsis que nos traslada a finales de octubre de 2018, a muy pocas semanas del alto el fuego y el armisticio. La segunda es que, en paralelo a la peripecia de Bäumer, se nos cuenta la de Matthias Erzberger (Daniel Brühl), representante del reich alemán que firmó el armisticio en Compiegne que dio lugar al final de las hostilidades. Este episodio no aparece en la novela de Remarque.

Dos cosas tenía claras cuando salimos de la sala de cine, en la que sólo estuvimos cuatro personas, nosotros dos y dos personas aisladas más. La primera es que la realización del película y las interpretaciones son de primer orden, pudiendo equipararse a las superproducciones norteamericanas bélicas de las últimas décadas, aunque probablemente con bastante menos presupuesto, aunque no falta esfuerzo de producción en el filme. Además la película avanza con ritmo manteniendo el interés del espectador, el guion es bueno. La segunda es que no tenía nada claro si la película era realmente fiel a la obra de Remarque o no. Y ahora no me refiero a la cuestión argumental, ya he señalado las principales diferencias, sino a su espíritu.

Tras casi una semana de reflexión, he llegado a la conclusión de que esta última cuestión me da igual. Remarque, en su novela, insistía en que no quería hacer una obra política, que lo único que buscaba era que el lector alcanzase la comprensión sobre la vivencia del soldado en el frente. Claro… esto en sí mismo es un acto político. Si alcanzamos la comprensión de lo que es la vivencia de los soldados en el frente, el terror, la lucha por la supervivencia, la perversa «lógica» de las decisiones militares, el absoluto desafuero que supuso la guerra de trincheras en aquellos miserables años, necesariamente estamos adoptando una postura antibélica. Quizá Remarque no quería hacer política, o quizá no quería cabrear (demasiado) a los sectores conservadores de la sociedad alemana (su novela fue denostada y condenada por Hitler, y su lectura fue prohibida en mucho ejércitos de distintos países). No es esa la intención de Berger, que si toma una postura clara desde el principio contraria no sólo a la guerra y los ejércitos, sino también a la actitud del militarismo prusiano (y también francés, el revanchismo gabacho por la derrota de 1871 fue una de las causas subyacentes a la guerra), especialmente puesto de manifiesto en la figura de los militares de alta graduación que desfilan en la pantalla.

La película me parece altamente recomendable. Es más cruda y directa a las vísceras que la novela de Remarque, que también destila a veces cierta poesía melancólica. Berger no nos hace perder la humanidad. Al fin y al cabo Bäumer y, especialmente, su compañero de fatigas el veterano Katz (Albrecht Schuch, auténtico robaescenas de la película) no dejan de mantener restos de humanidad en sus acciones, incluso en los momentos más difíciles de esos últimos días de la guerra, y a pesar del desencanto en el que se ven inmersos. Si no queréis ir al cine… donde os recomiendo que la veáis (aunque creo que en Zaragoza la han retirado tras una única semana), vedla en Netflix. Y vedla en versión original, por favor. La única que se ha estrenado en salas. Es la única forma de apreciar las sutilezas del diálogo y de los personajes, incluso si no sabes nada de alemán (o francés).

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine] Los renglones torcidos de Dios (2022)

Cine

Los renglones torcidos de Dios (2022; 49/20221007)

Correría el año 1985 o 1986. Yo estudiaba quinto de medicina, curso en el que con aquel plan de estudios se trataba la asignatura de Psiquiatría. Una compañera de clase con la que en aquel momento mantenía una muy buen relación, de amistad, me recomendó encarecidamente un libro de Torcuato Luca de Tena,… el libro en el que se basa la película que traigo hoy a colación. Luca de Tena no es un autor que me atrajese. Vinculado a la prensa partidaria de la dictadura fascista, se reconvirtió como tantos otros en reformista de la noche a la mañana, presentándose como demócrata de toda la vida. Pero algunos dudábamos de estas conversiones ideológicas tan oportunas desde las filas del fascismo. De todas formas, no conozco la minucia de la biografía de este periodista y escritor y puedo estar siendo injusto; pero es lo que sentía o pensaba entonces. En cualquier caso, aquella compañera insistió tanto que acepté el préstamo del libro. Cuando compro un libro soy consciente de que hay una probabilidad del 10 % de que no termine de leerlo. Pero cuando me lo prestan me fuerzo a leerlo. Y aquel lo leí entero. No fue un sacrificio. Era de fácil lectura y razonablemente ameno. Pero…

El hospital psiquiátrico donde sucede la acción de la película de hoy está situado en algún lugar de Castilla… así que ilustraré la entrada con estampas de la castellana ciudad de Ávila.

Desde muy niño estoy familiarizado con los hospitales psiquiátricos. Manicomios los llamábamos en los años 60, centros de rehabilitación psicosocial en la actualidad. Una familiar cercana, con secuelas de una meningitis, en los años de posguerra inmediata, acabó ingresada de por vida en el psiquiátrico de la Diputación Provincial de Zaragoza, actualmente en la red del Servicio Aragonés de Salud. Y sistemáticamente íbamos a visitarla cada quince días desde que tengo memoria y hasta que falleció. Por lo tanto, asistí en directo, como espectador, cada dos semanas, a la evolución en estos centros. En un primer momento, cuando unas monjas de la orden de Santa Ana nos recibían con aire serio y, a los ojos del niño que yo era, amenazante, en un lugar donde no había libertad de movimientos para los pacientes a los que nunca veías, salvo a tu familiar que llevaban a un comedor donde la veíamos y le dábamos de merendar. Más adelante, en los años 70, se abrieron los pabellones, y empezamos a conocer por sus nombres a los pacientes, sobre todo mujeres por estar nuestra familiar en un pabellón femenino, que siempre nos pedían tabaco. Y hablaban con nosotros. A lo que llegué a la adolescencia, yo tenía normalizado el trato con estos enfermos, gracias también a la espontaneidad de mi madre con ellos, y nunca me produjeron ningún tipo de miedo o reparo. Simplemente, estaban enfermos. Aun se abrieron más, los pacientes salían del hospital y pedían tabaco a los paseantes. Estoy simplificando mucho… pero no voy a enrollarme más con los cambios de fondo que hubo. La atención a estos pacientes cambió. Siempre ha sido un caos… en el fondo,… eso lo aprendí como profesional de la medicina y la administración sanitaria, pero cambió. Al fin y al cabo, durante once años ocupe el puesto de director de un pequeño hospital en el que albergábamos alguna unidad de salud mental, aunque no fuera un hospital psiquiátrico. El caso es que cuando leí el libro, me pareció entretenido, pero irreal. No se ajustaba a mi experiencia de lo que era uno de estos hospitales.

Ya hubo una adaptación cinematográfica en 1983, cuatro años después de la publicación del libro, antes de que yo lo leyera, realizada en Méjico, que yo no he visto. Pero en 2022 nos llega la adaptación dirigida por Oriol Paulo, y protagonizada por Bárbara Lennie y Eduard Fernández, entre otros, y no dejó de entrarme la curiosidad, por lo que nos fuimos a verla. Además había alguna reseña sobre pases a periodista que parecía ponerle buena nota. Lennie es una actriz a la que siempre he respetado, especialmente desde aquella excelente película en la que hablaba poco y expresaba mucho. Y Fernández tiene una trayectoria más que respetable, con enormes cantidades de oficio. Y así vimos como planteaban el dilema sobre si Alice Gould (Lennie) estaba afectada de un delirio indicativo de un trastorno mental grave o se era víctima de una conspiración para despojarla de su fortuna.

El chasco fue monumental. La película es un pastiche en el que se mezclan todos los tropos propios del género de centros psiquiátricos, con préstamos (o robos) de las películas más emblemáticas del género. Castigos físicos a los enfermos, jaulas para los rebeldes, electroshocks, enfermeras de faz antipática casi terrorífica, un reparto de pacientes que parece un calco, a veces caricaturesco, del «cuco«. Por no hablar de la clara inspiración del «corredor» en el planteamiento inicial; el profesional que se hace pasar por enfermo para destapar un misterio. Desde luego, un hospital no creíble para 1979, fecha en la que se sitúa la acción de la película, un dislate con el fin de producir una película de misterio, con dosis de terror o suspense cutre, rodada con medios, pero sin sentido. Ni siquiera las interpretaciones, a cargo de un reparto tan solvente, se sostienen.

Sinceramente… no recomendable. Y cada vez sospecho más de los comentaristas de cine españoles cuando hablan de películas nacionales. Como si hubiera un acuerdo para llevar espectadores a las salas sea como sea la calidad de la película. ¿Estaré yo delirando y viendo conspiraciones donde no existen?

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: **

[Cine] Blonde (2022)

Cine

Blonde (2022; 48/20221005)

No sabía muy bien sobré qué hablar en este domingo en este Cuaderno de ruta. Me he levantado muy tarde para lo que es habitual en mí, lo habitual en domingo es que hable de fotógrafos y sus fotografías, pero me he encontrado también conque tengo acumuladas dos películas, dos adaptaciones literarias a la gran pantalla, y que durante los próximos días este Cuaderno de ruta estará en modo «sólo fotos». Al final me he decidido por el cine. Entre otras cosas por las vueltas a la cabeza que le he dado a la adaptación de la novela del mismo título de Joyce Carol Oates, que reconstruyen en forma de ficción la vida de Marilyn Monroe, y que me ha despertado sensaciones muy contradictorias. Vamos a ella.

Aunque tenga que compartir la condición de icono con personajes mucho menos glamurosos, no hace falta irse muy lejos para comprobar que la figura de Marily Monroe todavía goza de ese nivel. Si bien, para ilustrar esta entrada sí que nos hemos ido lejos, hasta Nueva York.

Leí la novela de Oates entre diciembre de 2019 y enero de 2020. En un momento en el que no tenía problemas para engancharme a la lectura en cualquier lugar y en cualquier momento. Semanas después comenzó el desbarajuste pandémico, y mi capacidad de concentración ante un libro descendieron a niveles alarmantes. En 2019 leí un total de 53 libros, mientras que en 2021 sólo leí 23, siendo muchos de ellos de muy corta extensión. En este 2022, con un canto en los dientes me daré si sobrepaso los 30. El caso es que aquella novela dedicada a Marilyn, o más bien a Norma Jeane, me impresionó. Basada en la vida de la persona real, Oates creo un personaje de ficción a través del cual denuncia la explotación de una mujer y de su sexualidad por la sociedad patriarcal. Nos cuenta una biografía ficticia que puede no ser verdadera, pero es plausible. Desgraciadamente.

En esta película de 2022, el director Andrew Dominik confía en tres elementos para salir airoso de la difícil adaptación de una novela compleja, árida en ocasiones, es muy poco complaciente con nadie ni con nada, y larga, con más de 900 páginas de texto. El primero es ser razonablemente fiel al texto, aunque no pueda detenerse en todos los detalles del mismo, lo que haría la película interminable. El segundo es una realización que mimetiza algunas de las imágenes procedentes de las películas de la época, con una relación de aspecto 4:3, más o menos, aunque existan escenas en otros formatos, tanto en blanco y negro como en color, siempre con una gradación tonal o del color que recuerda a la época de los años 40, 50 y principios de los 60. Y el tercero y más importante, confía en la presencia física y el buen hacer de la protagonista absoluta del filme, Ana de Armas. Por lo demás… el argumento es el mismo de la novela, la vida de Norma Jeane a través de sus más o menos tóxicas relaciones, tanto profesionales como personales, con los hombres. Aclarar que la relación a tres de Norma Jean con Cass Chaplin y Eddy G Robinson Jr no está constatada en la historia real. De hecho Cass Chaplin no murió antes que Norma Jean sino

En general, la película tiene todos los ingrediente para ser una gran película, candidata a premios y recordada en el tiempo. Y sin embargo, desde mi punto de vista no transmite las mismas sensaciones que la novela en que se basa, a la que sin embargo, en los argumental, es muy fiel. Pero es un tema de enfoque y de visión. Inmediatamente tras visionarla no sabía muy bien cómo explicarlo. Pero tras leer otras revisiones y reseñas del filme fui haciéndome a la idea de los motivos de mi alejamiento subjetivo de la película. Si Oates utiliza la figura de Norma Jeane para cuestionar la mirada masculina hacia la mujer, convirtiéndola en un objeto del deseo, en un ente sexual sin personalidad propia, mi sensación final es que el enfoque de Dominik no sólo no consigue cuestionar la explotación sistemática de la mujer sino que cae en la trampa y nos ofrece también un mirada explotadora de la sexualidad tanto de la actriz protagonista como de la mujer a la que representa. Y esto me generó incomodidad. Por otro lado, de Armas es una actriz muy solvente, pero en contra de los mucho que se ha alabado su interpretación, no acabo de ver a la persona real en su ella. No me parece que haga mal trabajo ni mucho menos, pero no la acabo de ver como Marilyn ni como Norma Jean.

La película no es una mala película ni mucho menos, pero no la veo al nivel de los catorce minutos de aplausos en la bienal de Venecia. Tampoco la veo en la bajísima puntuación del público votante en IMDb, plataforma en la que no llega al seis sobre diez. En algún lugar en el medio de estas dos visiones, de cierta crítica y de la mayor parte del título, está la valoración en la que yo situaría esta película. Como curiosidad, decir que esta novela ya tuvo una adaptación temprana en forma de miniserie de dos episodios poco después de su publicación en 2000, que se emitió en 2001. Pasó sin pena ni gloria.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] Crimes of the Future (2022)

Cine

Crimes of the Future (2022; 47/20220925)

David Cronenberg es un director complejo, con películas que me han gustado mucho y otras que me han dejado… mmm… con una mirada atónica y una ceja de cierto escepticismo levantada. Sus películas no suelen ser amables. Físicamente muy poco amables. Pero aun con la violencia de películas como esta y esta, he de reconocer que fueron excelentes largometrajes, que merecen un lugar más que honroso en la historia del cine. Y con cierta frecuencia, con mucha frecuencia, con una actor fetiche para el como Viggo Mortensen. Pero he de reconocer que ha habido otras películas del director con las que no he podido, que me han tirado para atrás. No obstante, nos arriesgamos con este nuevo estreno del director canadiense.

Ambiente crepuscular, como en la película, procedente del amanecer desde el tren de mi viaje del miércoles pasado a Vitoria.

Hace ya bastantes días que vi la película, antes de mi escapada por el sur de Francia, hace doce días ya. Y quizá no la vi en el mejor estado de ánimo para este tipo de cine. En un entorno extraño, entre distópico y postapocalíptico, la especie humana a comenzado un proceso de poderosas mutaciones que producen cambios corporales profundos que, junto con la aparición de personas con insensibilidad al dolor, dan lugar a «artistas» que organizan performances públicas de intervenciones quirúrgicas para mostrar estos cambios. Saul Tenser (Mortensen) y su compañera Caprice (Léa Seydoux) son una pareja de estos artistas. Pero pronto empezarán a surgir tensiones con los burócratas y policías que buscan tener controladas las mutaciones y los cambios, especialmente con la misteriosa Timlin (Kristen Stewart) y con grupo extremistas del cambio.

Visualmente muy atractiva, con excelentes interpretaciones, especialmente por parte de Mortensen y Seydoux, lo de Stewart no lo tengo tan claro, en un ambiente oscuro, claustrofóbico, desasosegante, no conseguí entrar del todo en la propuesta de Cronenberg y en sus puntos de vista. Incluso en varios momentos del largometraje este me expulsó y perdí en parte el hilo de lo que en la pantalla sucedía. Este horror corporal, como se ha definido, no es un tema que me enganche en exceso. Y en ocasiones me resulta más un entorno de explotación visual, no pocas veces imbricada con la explotación sexual, que otra cosa. Pero allá cada cual. A los críticos parece que les encanta; no se cuantos minutos se pegaron aplaudiendo en Cannes. Pero bueno… Por cierto, Cronenberg dirigió en 1970 otro largometraje con el mismo título, que no tiene nada que ver con este. Pero debe ser incluso más perturbador que la película actual.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: **

[Cine] Three Thousand Years of Longing (2022)

Cine

Three Thousand Years of Longing (2022; 46/20220917)

No sabíamos qué esperar de esta película de George Miller. Un director que no se ha prodigado mucho en sus más de cuatro décadas de carrera. Y que, aunque alabado por muchos, son poquitas las cosas que ha hecho que me interesen. Que no me interesen no quiere decir que esté mal o que sea mal director… es eso… que no me interesan. Las expectativas sobre esta película era altas antes del estreno, pero los críticas después del estreno eran mixtas, y la atracción del público… parece que escasa. Pero el elenco del filme nos decidió a acercarnos a las salas de cine un sábado por la tarde. Una hora poco propia para nosotros por que va mucha gente poco respetuosa con el cine. Se habla y se come, ruidosamente, demasiado en esta ciudad.

Miller nos cuenta un cuento moderno sobre los mitos de los cuentos tradicionales. Una profesora universitaria (Tilda Swinton) especializada en cuentos y sus mitos asociados viaja a Estambul para dar una conferencia. Y tras un desmayo, se relaja en el Gran Bazar, donde compra una botellita de la que aparece un genio (Idris Elba). Sí, como el de Aladino. Y como a Aladino, le concede tres deseos. Pero la universitaria duda, ante lo cual el genio le contará su historia, que nos llevará del mítico reino de Saba a la Estambul de Suleiman el Magnífico y a la de la decadencia del siglo XIX. Hasta que la profesora exprese su interesante pero problemático primer deseo.

Sinceramente, nos acercamos a ver esta película con cierta reticencia, por lo ya comentado en el primer párrafo de esta entrada. Pero salimos de buen humor. Miller tiene ciertamente mucho oficio a la hora de narrar con la cámara, a la hora de poner en escena y a la hora de dirigir unos intérpretes que necesitan poca dirección, porque también andan muy sobrados de oficio. Y el conjunto, muy bonito visualmente, te traslada a un mundo de fantasía, de romances malhadados y de esperanzas y desesperanzas, que nos enganchó, por lo menos a mí, mucho más de lo que esperaba.

La película no es una mera narración fantástica. Es también una reflexión sobre el significado del amor, muchas veces unido a la soledad, a lo largo de los tiempos. O tal vez una reflexión sobre la soledad, sólo aliviada, aquí o allá, por el amor… o simplemente la pasión y el deseo. Y la idea más rompedora… Que en su soledad, Alithea, la protagonista, no quiera desear nada… que pueda estar satisfecha con su soledad y sus libros. ¿Será convencida por el genio de la botella de que no está realmente satisfecha? Tendréis que ir a verla para saberlo. No es perfecta, pero está bastante bien.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Obituarios foto y cine] William Klein (1926-2022) y Jean-Luc Godard (1930-2022)

Cine, Fotografía

En los últimos tiempo, parece que está de moda morirse. Bueno, en realidad, es una actividad humana que no ha perdido vigencia nunca. Y que cuando se moda a lo bruto, ya saben,… guerras, epidemias, hambrunas,… pues es especialmente desagradable. Pero claro, en una sociedad humana en la que las desigualdades son una constante, también a la hora de morirse hay diferencias. Fíjense ustedes la que se monta si se muere una reina de Inglaterra y demás territorios del Reino Unido y la Mancomunidad de Naciones (la famosa Commonwealth). Quien dijo que estábamos en crisis. Si se nos muere la momia multimillonaria y coronada, el estado tira la casa por la ventana, mientras que otros mueren en la indigencia y el olvido. El caso es que la semana pasada estuvo también nutrido de otros obituarios, de gentes que, en mi humilde parecer, son más respetables que la momia de los Windsor, previamente Sajonia-Coburgo-Gotha hasta que el abuelo Jorge de la momia, cambió de apellido por haber entrado en guerra con su primo Guillermo, el de Berlín, y quedaba mal tener un apellido tan rebuscado y alemán.

Uno de los finados reciente fue el fotógrafo William Klein (1926 – 2022), nacido en Nueva York y fallecido en París. Nacido el mismo año que la momia de los Windsor, mira tú qué casualidad. En un momento dado de su vida adquirió la nacionalidad francesa, tras quedarse a vivir en el país vecino tras ser licenciado del ejército yanqui tras la Segunda Guerra Mundial. Conozco la magnífica y poderosa obra de Klein desde hace muchos años, prácticamente desde que comencé a interesarme por la fotografía en todos sus aspectos. Pero no hay nada como una buena exposición para que te enganches definitivamente a la obra de un artista. Y esa exposición, en el caso de Klein, la visité en el año 2012, un diálogo fotográfico con el japonés Daidō Moriyama en la Tate Modern Gallery, una de las mejores exposiciones sobre fotografía que he visitado en mi vida. También fue director de cine, aunque poco comercial, y con muchos cortos y documentales en su haber. Como curiosidad, tiene una aparición en el corto La jetée de Chris Marker, como «un hombre que viene del futuro».

Y también se nos ha ido, muy mayor también, el director de cine francés Jean Luc Godard (1930 – 2022) [en IMDb]. Fue uno de los exponentes más importantes de la Nouvelle vague del cine francés, muy influyente a nivel internacional. Y he de decir que de aquella generación de cineastas galos, probablemente sea mi favorito junto con Éric Rohmer y, quizá, Alain Resnais. Sí, por encima de Truffaut, que también goza de mis simpatías. No me considero especialista en el cine de Godard. Su filmografía es tremendamente extensa, ya que abarca seis décadas largas, entre 1955 y 2018, siendo bastane prolífico. En IMDb le acreditan 131 títulos entre largometrajes, cortometrajes, anuncios, televisión, etcétera. Pero sí que le he visto sus títulos más emblemáticos, sirviéndome para enamorarme de Jean Seberg, o de Anna Karina en más de una ocasión. Tengo serias dudas que los mejores directores de cine actuales dejen en mí el poso que dejaron estos directores franceses, a los que anómalamente en un momento dado de mi vida, temprano, y que para siempre estorbaron mis gustos cinematográficos, alejándome del común de los mortales y convirtiéndome en «un raro». Cosas que pasan.

[Cine] Good luck to you, Leo Grande (2022)

Cine

Good luck to you, Leo Grande (2022; 45/20220907)

El principal atractivo de esta película dirigida por Sophie Hyde, de quien no recuerdo haber visto nada previamente, es el papel protagonista de Emma Thompson, una actriz que hace ya varias décadas admiro por su buen trabajo actoral, lleno de honestidad. Y por este motivo, su calidad interpretativa, y no por su cacareado desnudo integral que, como gesto, tiene la importancia que le queramos dar dentro del mensaje general de la película, reivindicando la sexualidad activa de las mujeres mayores. Pero también nos generaba algunas dudas la sinopsis que habíamos leído de la película en alguna parte.

Está de moda Londres estos días por que se les ha muerto la abuela Isabel. Pero bueno… es lo que toca en un película tan británica como esta.

Aunque no es una adaptación teatral al cine, lo parece. Escenarios limitados. En la práctica dos de ellos, una habitación de hotel que lo es en un elevado porcentaje del metraje, y una cafetería. Y una película mucho más basada en diálogos que en acción. Una profesora de religión en un colegio de chicas (Thompson), viuda desde hace dos años, se decide a contratar los servicios de un trabajador del sexo (Daryl McCormack), con el que tendrá varios encuentros en la misma habitación de hotel.

El principal activo de la película es el trabajo de ambos protagonistas, ambos impecables, y los diálogos que mantienen, que nos dejan algunas perlas conceptuales interesantes, incluso si no estás del todo de acuerdo con el mensaje que aporta la película. Esta se centra, como ya he mencionado, en reivindicar la libertad sexual, la independencia y la capacidad de decidir y vivir por sí mismas de las mujeres, especialmente cuando bien pasada su menopausia han quedado relegadas por la sociedad a papeles más bien pasivos y asexuados.

No obstante, la película no me llega del todo. El buen porte del prostituto, sus buenas maneras, su hábil conversación, otorgan una visión excesivamente glamurosa de la prostitución que, en mi opinión, no se corresponde con la realidad, incluso cuando hablamos de la prostitución para niveles adquisitivos elevados. Si bien algunos diálogos intentan bajar a la tierra sobre las vivencias del chico, queda diluidos por el mensaje principal. La prostitución sigue siendo una actividad predominantemente femenina. Y hay mucho porcentaje de actividad en la prostitución asociada a la explotación de las personas, con riesgos importantes de alienación para las personas que la practica mas voluntariamente o menos. Por lo tanto, esa visión glamurosa de la figura del prostituto no acaba de dejarme satisfecho. En su momento, hace ya muchos años, por motivos profesionales, me acerqué bastante al mundo de la prostitución. Y aprendí a respetar a estas personas, ya practiquen este trabajo por que quieren o, las más de las veces, porque se ven abocadas a ello. Pero lo que nunca he conseguido respetar, y el tiempo no mejora la situación, es a las personas que se aprovechan de ellas. Incluidos los clientes. Y por eso la película me dejó incómodo, preguntándome si esta era la mejor forma de mandar el mensaje positivo que se plantea.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] Pacifiction (2022)

Cine

Pacifiction (2022; 44/20220904)

El excéntrico director catalán Albert Serra nunca nos ha atraído… y de hecho es la primera película suya que veo en las salas de cine. O en cualquier otro lugar. Es eso que cuando estrenan una película y lees sobre ella… nunca nos hemos planteado eso de «vamos a ver esta de Serra». Pero bueno, supongo que en algún momento había de suceder. Y encontrar la versión original subtitulada en castellano de este su último estreno en una matinal dominical fue el desencadenante. Un película que roza el adjetivo de «inclasificable».

Qué más quisiera yo que disponer en mi fototeca de paisajes de la Polinesia francesa. Tal vez algún día. Nos es barato llegar hasta allí. En cualquier caso, siendo la amenaza de los ensayos nucleares el «macguffin» de la película, he optado por poner fotos de Hiroshima, una de las ciudades que ha sufrido la consecuencia del salvajismo nuclear.

La película comienza en algún lugar de la Polinesia Francesa, donde una lancha rápida que transporta a varios militares, incluido un almirante (Marc Susini), llega a puerto en el desembarcan sus ocupantes. A partir de ahí, la preocupación cunde entre los habitantes del lugar. Tras veinte años o más de tranquilidad, surge el rumor de que las fuerzas armadas francesas van a reanudar los ensayos nucleares en los atolones del archipiélago. Ante esta situación, el Alto Comisionado en las islas (Benoît Magimel) comienza a indagar quiénes son estos militares y otros extranjeros que han recalado recientemente en el lugar, cuales son sus intenciones y qué se puede hacer para evitar unas pruebas nucleares que en el pasado dejaron problemas en la economía y en la salud de esta colectividad de ultramar francesa, antaño conocidos como territorios de ultramar. Al final de la película veremos partir la lancha con sus ocupantes, que…

Con una esmerada, y personal, realización, muy cuidada en lo visual y en lo sonoro, con el privilegiado paisaje de las islas de la Polinesia de fondo, Serra realiza una reflexión sobre lo que algunos han venido a denominar el neocolonialismo, aunque no tengo tan claro que lo de Francia y sus «colectividades» del Pacífico sea una nueva forma de colonialismo o, más bien, el colonialismo de siempre disfrazado de «democracia». El trasfondo en el que el peculiar Alto Comisionado resulta incómodo también para los estándares actuales de convivencia y tolerancia. La mayor parte de los personajes protagonistas son europeos, quedando en la mayoría de los casos los nativos como un elemento pasivo, con más o menos quejas, o folclórico. También las mujeres adquieren una lugar secundario, destinadas a ser meros auxiliares, u objetos del deseo o del uso de los hombres. Es curioso que el único personaje femenino trascendente, no europeo, en la historia sea una persona trans (Pahoa Mahagafanau). Por lo tanto, Serra provoca, o intenta provocar, mostrando un escenario sociopolítico rancio en un hermoso paisaje geográfico.

Con un trabajo bastante notable de su elenco, y el ya mencionado buen hacer técnico del director y su equipo, el mensaje que creo que quiere transmitir Serra resulta a veces confuso, a veces simplón, para tan elaborado envoltorio. Y más teniendo en cuenta que la duración de la película ronda las dos horas y tres cuartos. Sí queda claro que la reflexión es pesimista. Las comunidades, las poblaciones, las personas en definitiva, no son dueñas de su propio destino, mientras que iluminados rancios, con intereses militares y económicos de los de toda la vida, juegan a una grandeza que… a la vista de lo que sucede en Ucrania, cada vez resulta más casposa a la vez que preocupante. No obstante, por virtudes cinematográficas que tenga el filme, falla en varias ocasiones a la horade engancharnos emocional o intelectualmente, motivo por el cual mi nota subjetiva se queda en un mero aprobado. Creo que es un producto demasiado pretencioso para lo que al final acaba contando, que siendo cierto desde mi punto de vista, queda simple. O a lo mejor esa era la intención del director, despojar de complejidad a unas gentes a las que desprecia, y que sin embargo se creen importantes o trascendentes. No lo sé.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] NOPE (2022)

Cine

NOPE (2022; 43/20220821)

El director afroamericano Jordan Peele está de moda desde hace unos años, con su propuestas que mezclan la denuncia social, especialmente en cuestiones raciales, y el cine de terror. De sus dos largometrajes anteriores sólo he visto uno, pero en televisión, me perdí el estreno en salas. Y es que no soy muy aficionado al género de terror, psicológico o no, con mensaje social o sin él. Y quizá por este motivo, hasta el momento no había sido un director que me entusiasmase, a pesar de las buenas críticas hacia sus películas. No obstante, me dejé convencer para asistir a una sesión matinal dominical, rara avis que hay que aprovechar cuando surge, si la cinta lo merece o al menos invita al riesgo.

No sé porqué, pero me ha dado por pensar que el paisaje estepario monegrino de las Saladas de Sástago-Bujaraloz podría venir bien para representar el paisaje estepario seco y caluroso del interior de California, en el que se desarrolla la acción de la película.

La acción sucede en la hacienda de los Haywood, una familia afroamericana que cría y entrena caballos para el cine, los anuncios, espectáculos diversos o estudios técnicos o científicos, y se dicen descendientes del jinete de algunas de las series del fotógrafo Eadweard Mybridge. Tras la muerte accidental del padre cuando un objeto metálico le cae del cielo, los hermanos OJ (Daniel Kaluuya) y Emerald (Keke Palmer), se hacen cargo, con poco éxito, del ya decadente negocio. Y en ese momento empiezan a sospechar que algo extraño está sucediendo en su rancho, que hay fenómenos extraños en el entorno, y que algo o alguien puede ser el causante de la muerte del padre y de esos fenómenos.

En Wikipedia la describen como un neowestern de ciencia ficción terrorífica. Lo de western será porque están en California, en un rancho con caballos, y montan de vez en cuando a caballo. Los del terror… pues yo creo que es otra cosa, que yo no denominaría terror, aunque podríamos considerar al antagonista de los Haywood como un descendiente espiritual, aunque no formal, del terror cósmico, de los monstruos de Lovecraft. Lo de la ciencia ficción quizá porque durante buena parte de la película este antagonista es percibido como un objeto volante no identificado, o fenómeno aéreo no identificado en un designación más actualizada y amplia,… incluso se plantea el origen del ente como alienígena, aunque no recuerdo que eso quede establecido de forma conclusiva en ningún momento. En cualquier caso, es un ejercicio de estilo en el ámbito del suspense que no carece en absoluto de virtudes. Es más tiene muchas; la puesta en escena, un diseño de producción sencillo pero elegante, en el ámbito de soluciones de aspecto poco tecnológico, una muy buena fotografía y sonido, e interpretaciones, tanto de sus protagonistas como de sus excelentes secundarios, aunque poco conocidos, muy muy competentes.

No obstante, para nosotros no pasó de eso. De ser un ejercicio de estilo interesante y muy entretenido. No trascendió más allá, aunque haya dejar un buen sabor de boca, un buen recuerdo, y haya demostrado las excelentes maneras del director como narrador y realizador. Dicen que en los relatos de Peele siempre hay un contenido social, una crítica social,… pero, quizá porque no estoy en los detalles de los debates raciales nortamericanos, se me han escapado los que transmite la película más allá de algunas cosas evidentes. El monstruo de Peele no nos genera ese terror cósmico lovecraftiano que algunos claman, aunque reconozcamos su ascendencia. Más lo vemos como un macguffin, muy en el estilo de Hitchcock, para generar el suspense, la inquietud y la puesta en acción de sus protagonistas, obligados a despertar de su apatía para sacarse a sí mismos las castañas del fuego. En cuanto a su estupendo final… somos de los pesimistas a la hora de interpretar el Out Yonder y la figura del jinete, en la más clara referencia al western que encontramos en la película.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] The Adam Project (2022)

Cine

The Adam Project (2022; 42/20220818)

Tenía esta película en mi lista de estrenos en plataforma pendientes de ver desde el mes de marzo. Y «curiosamente», no había encontrado el momento para verla. Es como si no me acabase de fiar que esta película de Shawn Levy con un reparto muy prometedor, realmente pudiera ser lo que pretendían. Y mira que yo las de viajes en el tiempo no me las suelo perder. Pero bueno… después de la ronda de aventuras en el tiempo con las repartidoras de periódicos de Cleveland… ya no había excusas. Había que darle una oportunidad.

Viajes en el tiempo y en el espacio… en Disneylandia París… tan «serios» como los de la película de hoy.

La cosa va de un viajero en el tiempo, un piloto (Ryan Reynolds), que aterriza en el 2022 procedente del 2050 o así, buscando a su novia (Zoe Saldaña), que fue atacada por unos malos (Catherine Keener) cuando se dirigía al 2018. Y en el 2022 se encontrará con su joven yo de 12 años (Walker Scobell), que vive con su madre (Jennifer Garner), tras haber perdido a su padre (Mark Ruffalo) en un accidente. Y juntos… tendrán que salvar a la sociedad de un horrible futuro.

Si uno se fija bien en el argumento… quitando que el protagonista es humano y no un robot, no hay robots por ningún lado, el argumento no se diferencia mucho de alguna de las películas de Terminator. Pero con un tono más familiar, menos bruto, aunque no faltan disparos y muertos… pero todos de los malos. A pesar del vistoso reparto, la película es muy elemental en su planteamientos, más propios de un telefilme de sobremesa que de una película de ciencia ficción con ciertas pretensiones.

Como ya me intuía… motivo por el que nunca encontraba tiempo para ver esta película, es otro pinchazo de Netflix a la hora de procurar entretenimiento de aventuras y acción de cierta calidad. Realmente decepcionante. Y los intérpretes hacen lo que pueden… pero encasillados en las actitudes de otros personajes que han interpretado en otras películas. Producto prefabricado, por lo tanto, pastiche de otras películas, con poca originalidad. Aunque pueda entretener si no te pones muy exigente.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **