[Cine] Jipuragirado Jabgo Sipeun Jibseungdeul 지푸라기라도 잡고 싶은 짐승들 (2021)

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Jipuragirado Jabgo Sipeun Jibseungdeul 지푸라기라도 잡고 싶은 짐승들 (2021; 76/20211209)

Con unos días de fiesta durante la semana pasada, y un horario bastante razonable para la versión original de esta película surcoreana, nos animamos a ir a verla, especialmente impulsados por el buen momento que parece estar experimentando la cinematografía del país asiático. O al menos, lo que llega a nuestras pantallas, grandes o pequeñas. En esta ocasión, una opera prima en el ámbito de los largometrajes para su director, Kim Yong-hoon. Además, en el reparto aparecían nombres que empiezan a ser conocidos por quienes vemos las series televisivas de aquel país, intérpretes que, cuando se les da la oportunidad, muestran muy buenas maneras. El título original, similar al que le han puesto en inglés, se traduce algo así como bestias que se agarran incluso a la paja, pero el título en la cartelera en español ha quedado como un típico, tópico y sugerente de nada Nido de víboras.

La acción de la película transcurre en una ciudad portuaria. En la que no he estado. Por eso, las fotos son de Incheon, cerca de Seúl, también con un importante puerto. Y un barrio chino muy animado. En comidas… no sé si en lo «otro» también. Supongo. Son cosas que pasan con las ciudades portuarias.

El argumento de la película no es especialmente original. Se ha visto en otras ocasiones. Basado en una novela japonesa, es la típica situación de la «bolsa del dinero» que todos ambicionan y que acaba complicándoles la vida a todos. En este caso los cuatro personajes implicados son un padre de familia con problemas económicos (Bae Sung-Woo), un oficial de aduanas portuarias en relaciones con las mafias (Jung Woo-sung), una prostituta con problemas de maltrato físico por parte de su marido/chulo (Shin Hyon-Bin), y la «madame» del antro donde trabaja la anterior (Jeon Do-yeon). Y detrás de ellos las mafias que se consideran «dueñas» del dinero, que procede del tráfico de drogas.

El tono de la película se ha comparado con el cine de los Coen, es decir una mezcla de humor negro, negrísimo, cine de mafias y delincuentes y violencia bestia y sangrienta, sin entrar en el terreno del gore por el gore. Y la verdad es que funciona… a la larga. Porque al principio cuesta un poquito centrarse, y quizá por ello mi valoración se quede un poco más corta de lo que podría ser, hasta que te percatas que la historia no es completamente lineal en su desarrollo, que los acontecimientos no son todos simultáneos o consecutivos. Por lo demás, está bien ambientada y puesta en escena.

Y como ya suponía, y de alguna forma he adelantado al principio de esta entrada, confía el producto final en gran medida al muy buen trabajo de su reparto, que está muy bien en el conjunto, con alguna intervención en el sobre saliente como la de Jeon Do-yeon, que sabe ser resabiada, cínica, bruta y muy atractiva, todo al mismo tiempo.

Tras un cierto desconcierto inicial, acabamos centrándonos y disfrutando de la película especialmente a partir del momento en que cruza el ecuador del metraje. Salimos del cine con un excelente sabor de boca que no hemos perdido con el tiempo, y es razonablemente recomendable si te gusta el género. La película no es particularmente original, pero lo que cuenta lo cuenta razonablemente bien. Lo dicho. Los surcoreanos saben hacer cine. Y eso que el director es novato.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] Last Night in Soho (2021)

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Last Night in Soho (2021; 75/20211205)

Por no quedarnos metidos en casa, dado el mal tiempo, seguimos refugiándonos en las salas de cine cuando tenemos ocasión. Y esta ha sido una película dirigida por Edward Wright, al que se le conocen algún largo entretenido, divertido o interesante, y protagonizada por dos de las actrices emergentes de moda en los tiempos que corren. Lo cual nos pareció suficiente, aunque el género de la película, el terror fantástico, no sea nuestro fuerte.

Londres, en las proximidades del Soho.

Eloise (Thomasin McKenzie) es una joven de nuestros días que vive en Inglaterra, en provincias, huérfana, vive con su abuela, que tras terminar el instituto se va a Londres para estudiar diseño de moda. Tras una mala experiencia en la residencia de estudiantes, se muda a una habitación en el Soho, donde empezará a tener visiones de otra joven de los años 60, Sandie (Anya Taylor-Joy), que aspiraba a ser cantante, pero acabó en las garras de un proxeneta (Matt Smith) y otras malas gentes. Las visiones acabaran por poner en riesgo el equilibrio mental de Eloise, que tiene el antecedente familiar de su madre, suicida cuando era una niña.

La película está bien hecha y el reparto, mayoritariamente británico, aunque McKenzie es neozelandesa, trabaja, como es habitual en los intérpretes de esa nacionalidad, con solvencia. Cierto es que el personaje principal, en una película de dos horas de duración pero que no tiene tanto que contar, acaba siendo un pelín cargante, porque las situaciones empiezan a ser relativamente repetitivas o previsibles.

La película carece de la originalidad de otras producciones de su direcciones, pero es razonablemente visible, especialmente si te va el género. Nos entretuvo… y le doy un aprobado. Pero dudo que perdure mucho tiempo en mi memoria.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] The Last Duel (2021)

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The Last Duel (2021; 72/20211201)

Desde que la estrenaron quisimos ver esta película. Pero parecía que el destino estaba en contra de tal cosa. Sumado a que después de la «normalización» de las salas de cine tras la pandemia, parece que es mucho más complejo acceder a las versiones originales que antes. Digan lo que digan en su propaganda, los exhibidores cinematográficos están mucho más interesados en vender palomitas con toneladas de grasa y sal junto con litros y litros de refrescos altamente azucarados para promocionar las enfermedades cardiovasculares que en promocionar la cultura. Porque, digámoslo claramente, el cine doblado es una porquería. Sólo partiendo de la incultura generalizada derivada de las políticas de la dictadura podemos entender el rechazo de gran parte de la población a las versiones originales subtituladas. Pero bueno, finalmente acompañé a unos amigos a ver la versión doblada, aunque luego tiré de medios menos legales para contrastar lo que más vale de la película, el trabajo de interpretación, que no se puede apreciar en versión doblada. Nunca. Todos aquellos que alaban el trabajo de un actor o una actriz a partir de una versión doblada no dicen más que «tontás».

Algunas fotos del viaje de 1991 por el valle del Loira recorriendo castillos, palacios y ciudades medievales, servirá para ilustrar esta entrada cinéfila. Aunque en principio los hechos sucedieron más en Normandía que en la Francia central.

Esta penúltima película del ya octogenario Ridley Scott llega envuelta en cierta polémica. Aunque ha dejado a la crítica enamorada de este largometraje de dos horas y media de duración, el público no ha respondido, y la taquilla se ha quedado muy lejos de las expectativas puestas en ella, y del presupuesto gastado en su producción. Lo cual ha hecho que Scott montase en cólera y se haya dedicado, en las últimas semanas, a poner de vuelta y media a todo chichi viviente por no apreciar su trabajo e ir al cine a ver la película. No entraré en ello ahora, pero deja no pocos elementos para la reflexión tanto las diatribas del director, algunas airadas, como el comportamiento del público actual respecto a eso que llamamos «el séptimo arte».

A la película no le faltaba atractivo en principio. Con Matt Damon, cada vez más maduro y mejor actor, Adam Driver y la emergente Jodie Comer al frente del reparto, con algún otro nombre de cierto prestigio en él, parecía haber sobrados motivos para interesarse. La duración, un tanto excesiva, no debería ser problema, ya que últimamente el público acostumbra a merendarse largoooooometrajes de duración excesiva, sin que esta tenga mucho sentido. Así que, o pinchó la campaña promocional, o este tipo de película no interesa en la actualidad. ¿Pero que es «este tipo» de película? Pues no es otra cosa que un «rashōmon» de tomo y lomo, ambientado en Francia, en la época de la Guerra de los cien años.

El argumento, alejándose del equivalente al medievo en Japón, nos lleva a la Francia de la baja Edad Media, en una interpretación de un hecho real que sucedió a finales del siglo XIV, en el que dos vasallos del conde Pierre d’Alençon (Ben Affleck), el escudero Jack le Gris (Driver) y el caballero Jean de Carrouges (Damon), originalmente buenos amigos, se enfrentaron a muerte en París en una de las últimas justas judiciales registradas en el país galo ante la alegación de la bella esposa de este último, Marguerite (Comer), de haber sido violada por Le Gris. Los jueces no pudieron dilucidad en juicio quién decía la verdad, y Carrouges desafió a Le Gris. La película nos cuenta las versiones de los hechos, al estilo de los que sucede en la película Rashōmon de Akira Kurosawa, desde el punto de vista de los tres implicados en la trifulca. Siendo las tres versiones distintas, sólo nos falta la del leñador… que no hay en este caso. Como alguien dijo, de la guerra de Troya hubo tres versiones, la de los Aqueos, la de los Troyanos y la verdad… aunque nadie conoció nunca esta última.

La capacidad y el oficio de Scott como director está fuera de duda a estas alturas, independientemente del interés que despierten sus películas. Y la película, aunque empieza un poco morosamente, va cogiendo ritmo e interés. Aunque creo que se podría haber recortado algo su duración sin detrimento de la historia, como el interés de la misma va en aumento, no se hace larga ni pesada. Especialmente, porque tras las tres versiones de los hechos encausados, se nos narra cinematográficamente el duelo, en una secuencia magnífica, de gran realismo, basada en los testimonios de la época, que nos permite terminar la proyección con un notable subidón. Que no baja. La película se sostiene en el recuerdo y mejora en su apreciación.

Y esto es principalmente por el excelente trabajo de los tres intérpretes. Los tres. Cabría la tentación de considerar a Marguerite (Jodie Comer) como el florero de la película, pero sería injusto. El trabajo de la inglesa es impecable, con mucho matices, mayores que los de sus compañeros masculinos que, haciéndolo bien, tienen que lidiar con personajes más planos. La situación más compleja es la de la mujer y Comer sabe trasladar esto a la pantalla con convicción. Todo el reparto se sitúa en general a buen nivel.

Por lo tanto, estamos ante una película que yo considero muy recomendable. No tan disfrutable como la película de Kurosawa, que dosifica con maestría el drama con la comedia, la investigación judicial con el costumbrismo, y que además resulta una película rodada de tal forma que, incluso hoy en día nos maravilla, por sus excelentes resultados contando conque los medios del director japonés eran ínfimos comparados con los presupuestos con los que se maneja Ridley Scott. Y dadas las similitudes argumentales, las comparaciones, odiosas o no, son inevitables. Pero bueno… la película está bien. ¿Por qué ha pinchado en taquilla? Los «sabios» de la cosa cinematográfica sabrán. ¿Mala promoción, un tema que no interesa, una competencia tremenda en la taquilla a finales de año, un público acostumbrado al «cine basura» tipo Marvel/Disney/similares? ¿Nada de lo anterior puede asegurarse? No lo sé. Ni creo que lo sepa nunca.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine] Spencer (2021)

Cine

Spencer (2021; 72/20211127)

Hace una semana ya que, en un día frío, desapacible, nos fuimos a ver la versión original de esta película, dirigida por Pablo Larraín, de la que habíamos escuchado maravillas. Especialmente por la interpretación de su protagonista, Kristen Stewart, que hace todo lo que puede por sacudirse de encima la nada entre dos aguas que fueron desde el punto de vista artístico su trilogía vampírica (trilogía de cuatro, creo) que le sirvió de lanzadera a la fama. Conste que yo ya le he visto algún trabajo en el que, con sobriedad, mostraba muy muy buenas maneras. El es que, ya lo adelanto,… tanto la película como Stewart nos dejaron… más fríos todavía.

Cierto es que el tema no nos interesaba mucho. Se ha escrito tanto sobre Diana Spencer y la familia real británica… Y me creo tan poco… Se han instalado tantos tópicos sobre la relación entre toda esa gente… Larraín nos traslada a la Navidad de 1991, la última que Diana Spencer pasaría como miembro de los Windsor. Y desarrolla un relato ficticio, presuntamente plausible de lo que allí pudo pasar. Supongo que algunas fuentes habrá que nos permitan suponer que algunos de los hechos narrados está basados en la realidad. Aparte de que estuvieron todos reunidos en algún palacio en medio de la brumosa Inglaterra.

El caso es que la película desarrolla minuciosamente todos y cada uno de los lugares comunes que se han instalado en la cultura popular sobre toda esta gente, sin aportar realmente ningún dato o reflexión nueva. Ella era una buena chica. Ellos unos acartonados, viviendo en el pasado y bastante bordes. Lo de siempre. En la serie de Netflix todo esto se cuenta… mucho mejor. Hay dos escenas, no consecutivas pero lo suficientemente cerca una de otra como para que el espectador las correlacione y decida que menuda tontería ha ido a ver, que definen la calidad conceptual de la película, salvo que la tomemos como una parodia del personaje principal, que no parece ser la intención. Las voy a destripar. Muy avanzada ya la película, en su soliloquio continuo, haya o no otras figuras humanas a su alrededor, Diana afirma que ella sólo es una chica normal y corriente, con gustos corrientes de clase media, que nunca pretendió oropel alguno ni boatos de ninguna clase. Poco después, finalizando la película, la vemos abandonando el palacio con sus dos hijos montada en un Porsche descapotable, descapotado en pleno invierno. Muy clase media. Todo el mundo en la clase media va por el mundo con un Porsche descapotable. Claro.

Y luego esta la interpretación, monopolizando la película de una Stewart considerablemente pasada de frenada, tremendamente histriónica, tremendamente afectada, careciendo desde mi punto de vista de toda naturalidad y credibilidad, salvo que la auténtica Diana fuese así… en cuyo caso desconozco porqué narices se hizo tan popular en lugar de aborrecible.

En resumen, a ninguna de las cuatro personas que fuimos a ver la película nos gustó. Tal cual. Ya está. Dicho queda. Y el poso que ha quedado siete días después, no mejora nada la cosa. Al contrario. Peor todavía.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

[Cine en TV] HELLO WORLD (2019)

Cine

HELLO WORLD (2019; 72/20211127)

Sigo acumulando estrenos, así que voy a intentar sacar comentarios cinematográficos cada vez que pueda. Aunque no sean con mucha profundidad, dependiendo de mi disponibilidad de tiempo. Como esta animación japonesa que acabó siendo estrenada directamente en plataforma digital, en Amazon Prime Video, hace unas semanas. Dirigida por Tomohiko Itō, que tiene experiencia dirigiendo sobretodo episodios de series de animación, aunque también ha trabajado en otras posiciones adjuntas a la dirección en algún largo de animación de cierto prestigio. Y aquí nos presenta una historia de romance entre estudiantes de secundaria con toques ciberfuturistas.

Fotos de Kioto para una película que transcurre en la antigua Miyako, capital imperial de Japón durante siglos.

HELLO WORLD (directamente en inglés en el original) es el típico «Hola mundo» que parece ser que es un tópico en todas partes cuando una persona da sus primeros pasos en el mundo de la programación de computadoras. Crear un programa que muestre en pantalla esa frase. Pero al mismo tiempo también orienta sobre la trama de la película. En un Kioto de un futuro no muy lejano pero más avanzado tecnológicamente, un jovencito y tímido estudiante de secundaria recibe la visita de un extraño individuo, que le confiesa que es un avatar de su realidad en el futuro y que está allí para salvar la vida de la compañera de clase de la que se va a enamorar, una guapa chica, un tanto reservada también y, como el protagonista, amante de los libros.

Al final todo va a resultar en una enmarañada historia de mundos reales y virtuales alternativos, en el que es fácil liarse sobre quien es un personaje real de carne y hueso y quien vive en un mundo virtual en un sistema «cuántico» de memoria ilimitada. Vamos… una película absolutamente fantástica, disfrazada de ciencia ficción, donde como en muchos producciones de este tipo se abusa del término «cuántico», aplicándolo a todo aquello que es fantástico y sin sentido.

La película está técnicamente bien realizada, pero tiene un argumento al mismo tiempo complicado en las interrelaciones entre «realidades virtuales o no virtuales», pero con un romance adolescente simplón y lleno de tópicos. Por alguna cosa que había leído por ahí de esta película, esperaba algo más, pero me dejó más bien frío. Y ya está. Pero sirvió para entretener un rato del frío fin de semana pasado.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

[Cine] tick tick… Boom (2021)

Cine

tick tick… Boom (2021; 71/20211124)

En una diversidad de medios, se ha hablado a lo largo del año de que este 2021 podía ser el año de los musicales. En el cine, me estoy refiriendo. Se han ido estrenando varios… con distinta fortuna de taquilla y apreciación de la crítica y del público. Y recientemente hubo un muy limitado estreno en la gran pantalla del más reciente estreno en este género. Limitado estreno, porque la película fue adquirida en su momento por Netflix, que la estrenó en su plataforma de contenidos una semana más tarde. Y es ahí donde la he visto, porque con lo limitado del estreno y los horarios de la versión original… pues es lo que hay.

La película esta dirigida por Lin-Manuel Miranda, que se estrena como director cinematográfico. Pensaba yo, erróneamente, que también había dirigido otro de los estrenos musicales de este año, pero no. Y adapta el musical del mismo título, y carácter autobiográfico, aunque con licencias sobre la historia real, de Jonathan Larson (encarnado por Andrew Garfield). Este fue un músico y compositor que falleció prematuramente por una grave complicación de una enfermedad no diagnosticada a tiempo a los 35 años, que escribió, creo, cuatro musicales, de los que sólo pudo estrenar uno en vida, por el que recibió numerosos honores… póstumamente. Ese musical también fue trasladado al cine… con poca repercusión. El musical en el que se basa esta película llegó a estrenarse años después de la muerte del autor. Y trata sobre las últimas etapas de la elaboración de su musical Superbia, nunca estrenado, al mismo tiempo que lidia con las consecuencias de su estilo de vida bohemio, como la repercusión en su círculo próximo de la epidemia de sida, en todo su apogeo y sin tratamiento efectivo en 1990, o las dificultades de su vida de pareja (con una versión ficticia de su pareja interpretada por Alexandra Shipp).

La realización de la película me parece correcta, con un buen ritmo en una historia que corría el riesgo de alargarse en exceso en otras manos, pero que se contiene por debajo de las dos horas, y una presentación en pantalla de carácter naturalista, que es apropiada para el carácter de las obras de Larson, engarzadas en ciertas realidades sociales de su momento, carentes del glamour que tradicionalmente se atribuye a los musicales. No obstante, confía el éxito de la empresa a las bondades interpretativas del reparto, especialmente del protagonista. La interpretación de Garfield ha recibido muchos parabienes, que no voy a poner en duda, aunque siempre he preferido las interpretaciones contenidas a las expansivas, casi histriónicas, y quizá por ello mi opinión no sea tan entusiasta. Pero una preferencia muy personal, que muchos otros pueden no compartir, y lo entiendo. Pero el resto del reparto consigue tener su presencia, con un buen trabajo, a pesar de la cantidad de minutos que monopoliza el protagonista de la función.

Así pues, en su conjunto una película visible, aunque sin que me genere los entusiasmos que han mostrado los medios entendidos en el tema. Puede ser una buena opción para quienes tengan acceso a la plataforma de contenidos, siempre que les gusten las películas musicales. Que por lo que he observado a lo largo de los años, no es extraño que sean rechazadas casi por principio por mucha gente. A mí me suelen gustar. Aunque las de los últimos tiempos no me han entusiasmado. Y… bueno. Tengo ya otras dos películas vistas, que tendré que ir comentando en los próximos días, cuando pueda. Y es que con los fríos que nos han llegado estos días, o te apoltronas en casa delante de los estrenos directos en plataforma, o sales y te apoltronas en una sala de cine, evitando la calle desapacible.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] Passing (2021)

Cine

Passing (2021; 70/20211125)

Ya os comentaba hace unos días que ha llegado la época del año en la que Netflix estrena aquellas películas producidas por la plataforma que quieren tener opciones en la temporada de premios cinematográficos. Las películas de prestigio. Y aquí tenemos una que es, al mismo tiempo, el debut de la actriz Rebecca Hall como directora. Una actriz que siempre me ha parecido mejor que lo que su filmografía parece indicar. Mi primer recuerdo de ella es… en la peor película de Woody Allen… aunque era de lo más salvable. Y llega a las tareas de dirección con ambiciones, en una adaptación de una novela que no he leído de Nella Larsen, pero que evidentemente tiene no pocas capas de significado y reflexión. Veamos cómo le ha quedado.

Passing (el título original de la película, que en España se ha estrenado de forma limitada en cines como Claroscuro) es el término que usan los anglófonos para referirse al acto y la capacidad de una persona para hacerse pasar por miembro de un grupo social al que no pertenece; en el caso de la raza, en Estados Unidos, cuando una persona habitualmente «clasificada» como negra, pasa por blanca. Y las dos protagonistas de la película, Irene (Tessa Thompson) y Clare (Ruth Negga), ambas amigas de la infancia, separadas por la vida tiempo atrás, y en entornos diferentes, «pasan» por blancas. Irene, que vive en Harlem, casada con un médico (André Holland), en una vida razonablemente acomodada, lo hace ocasionalmente, cuando quiere disfrutar de tiendas, restaurantes u otros servicios reservados a los blancos. Clare, continuamente, desde hace años, vive como blanca, e incluso está casada con un hombre (Alexander Skarsgård) que no esconde sus prejuicios raciales. Y tras años viviendo así… se reencuentran en una exclusiva cafería de Manhattan.

Rodada en blanco y negro, digital, en aspecto de imagen 1,33:1, próximo al estándar de la Academia, que se estableció en el periodo de entreguerras, cuando sucede la acción, la película es estéticamente muy atractiva, jugando con el uso de las texturas, las sombras y las luces, con el equívoco en el que de forma circunstancial o total viven las dos mujeres. Hall hace una realización extremadamente eficaz, depositando su confianza en un reparto en estado de gracia. El peso de la película lo lleva Thompson, que es la mujer que vive de forma más intensa las consecuencias del passsing, negando en la educación de sus hijos las consecuencias negativas de pertenecer a su grupo étnico, viviendo acomodada en un entorno de pobreza habitual, con una criada, negra por supuesto, con quien mantiene una relación que vive de forma compleja, y que tiene un marido que es mucho más consciente del problema racial, más claro, y con una amiga reencontrada que viviendo una mentira más profunda, es capaz de disfrutar mucho más de lo que es ser negro en Harlem. Y que además es atractiva. Y por la que los celos surgen. Pero cada aparición de Negga en pantalla supone una revolución de la acción en la pantalla. Y todo en, oficialmente, 98 minutos, que si descuentas los créditos… pues eso. Que Hall consigue empaquetar con diligencia, eficacia y belleza todo el complejo mensaje de la historia en 90 minutos. Meritorio, muy meritorio.

Esta es una película muy muy recomendable, que, pese a su trágico y ambiguo final, te deja con un excelente sabor de boca, y que crece con el tiempo. Para ver en silencio, con atención, sin despistes, incluso si lo haces en tu domicilio, en el salón de casa. Para no perder ninguno de los matices de tan excelente historia y trabajos interpretativos. Dicho queda.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine en TV] De slag om de Schelde (2021)

Cine

De slag om de schelde (2021; 69/20211114)

Recientemente se han estrenado o se han anunciado una serie de películas en Netflix que vienen precedidas por expectativas de calidad. Estamos ante aquellas películas de la plataforma que quieren tener opciones en la temporada de premios cinematográficos. Las películas que pretenden dar prestigio a la plataforma. A principio de año, desde la plataforma anunciaron que a lo largo del año iban a anunciar un impresionante número de largometrajes. Lo cierto es que pocos de ellos han despertado mi interés, y los que lo han hecho, con fortuna desigual, pero tendiendo a valoraciones personales bajas. Iremos viendo. De momento, hace unas semanas que me intrigaba este estreno en la plataforma de nacionalidad neerlandesa.

Recorrí en mayo de 1993 esta región, Zelanda, pasando por algunos de los lugares mencionados en la película.

Dirigida por Matthijs van Heijningen Jr., el título original de la batalla es La batalla del Escalda, y corresponde a un episodio bélico de la Segunda guerra mundial de cierta importancia, aunque no sea una de las grandes y famosas batallas del conflicto. Una vez tomado por los aliados el puerto de Amberes, tras el rápido avance por Francia y Bélgica una vez que se hicieron con el control de Normandía, se encontraron con un puerto en buen estado, pero que no podían usar para aprovisionar a sus tropas por estar la orilla neerlandesa del estuario del Escalda en manos de los alemanes. Sin embargo, el empeño de los británicos de ser protagonistas, llevó a que se dejase de lado esta situación en pro de la discutida, discutible y poco apreciada Operación Market Garden. Tras el fracaso en Arnhem, el primer ejército canadiense con algunos refuerzos de otros países iniciaron la ofensiva para expulsar a los alemanes de la región neerlandesa de Zelanda, y dominar el estuario del río Escalda. En modo alguno se considera una batalla desconocida, pero aun así, tanto el título en inglés como el español son La batalla olvidada. Quizá porque los distribuidores pensaron que sería más evocativo para los espectadores que el original en holandés, que tiene mucho más resonancia en los Países Bajos.

En realidad, no se nos cuenta la batalla. Se nos cuentan los avatares de tres personas en los días previos a la misma. Un piloto de planeador derribado sobre las tierras inundadas de Zelanda en los primeros instantes de Market Garden (Jamie Flatters), un soldado holandés alistado en el ejército alemán que, tras una convalecencia de una herida en el frente ruso, es destinado a un trabajo de oficina en la región neerlandesa (Gijs Blom) y la hija de un médico local cuyo hermano comete la tontería de tirar una piedra a un camión alemán que atropella a varios soldados de este país (Susan Radder), y que pretende salvar de la muerte al hermano. Las andanzas de los tres se cruzarán en algún momento antes de o durante la batalla.

La película tiene pretensiones, no está mal rodada y tiene unos buenos intérpretes que luchan con su trabajo por mantenerla a flote. De hecho, no está mal valorada ni por los críticos, que no se han dedicado en masa a ella precisamente, ni por el público votante en IMDb. Pero yo no quedé satisfecho con ella. Por un lado, el paso del tiempo está muy mal marcado, y falsea en exceso la realidad. Por ejemplo, la Operación Market Garden comenzó el 17 de septiembre de 1944, fecha en la que sería derribado el piloto de planeador, mientras que la batalla del Escalda no comenzó hasta el 2 de octubre, ya terminada la anterior operación. Sin embargo, apenas da la impresión de que el derribado soldado pase dos o tres días en la región. Por no hablar de que la propia batalla que da título a la película duró desde el 2 de octubre de ese año hasta el 8 de noviembre, y da la impresión de que gracias a un heroísmo (ficticio) relatado en la película, todo pase en una noche. La geografía de la región, con tierras por debajo del nivel del mar, que fueron inundadas por los alemanes rompiendo los diques de contención del océano hizo que la batalla fuese muy penosa.

También tenemos el problema de que aunque en algún momento parezca que quiere jugar en las grandes ligas de las películas bélicas, se nota mucho que el presupuesto no está al nivel, con reciclaje de escenarios para distintos fines, un muy limitado número de extras que supongo que también van cambiando de uniforme en las distintas fases de la película, y unas escenas bélicas que no pueden ocultar las limitaciones de la producción.

Y finalmente, el propio relato en sí, en el que las tres historias personales que se han de cruzar, lo hacen de forma muy forzada, y sin que haya mucha coherencia interna en las propias historias, que tiran de tópico del cine bélico, y que carecen de auténtica profundidad. Por supuesto, los alemanes son los malos tradicionales del cine bélico que se remonta a los años 50, con una total carencia de matices. En fin, no dejo de reconocerles el esfuerzo por sacar adelante una película digna, pero con la que yo no acabo ni medio convencido. De todos modos, muchos suscriptores de la plataforma de contenidos visuales aficionados al género bélico tal vez encuentren un entretenimiento que les vengan bien en ella.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

[Cine] Gūzen to sōzō 偶然と想像 (2021)

Cine

Gūzen to sōzō 偶然と想像 (2021; 68/20211109)

Cuando llevábamos un tiempo con las restricciones a la movilidad y a los lugares de entretenimiento debidas a la pandemia de covid-19, viendo que lo de ir al cine se había puesto realmente difícil, opté por dedicar el presupuesto mensual que gastaba en entradas a las salas de cine en un par de suscripciones adicionales a plataformas de contenidos visuales bajo demanda. Entre ellas, la más interesante para quienes gusten del cine menos comercial y con un plus de calidad, Filmin. Y esto me permitió acceder a varias películas del japonés Hamaguchi Ryūsuke, del que vi varias películas que me gustaron bastante. Aunque reconozco que por su introspección y por sus ritmos pueden no ser del gusto de los consumidores de «comida rápida (¿basura?) cinematográfica», tipo Marvel/Disney y similares, que es el gusto predominante entre los espectadores en estos tiempos. Pero a mí me gustó.

Unas vistas de Tokio en las primeras horas del día, antes de coger el tren en dirección al monte Fuji, para ilustrar esta película japonesa, pero que trata temas universales, aptas para cualquier nacionalidad.

Por ello, cuando anunciaron el estreno en salas de la película que hoy nos ocupa, precedido además por una serie de críticas positivas e incluso entusiastas, no me quedó la menor duda de que había que ir a verla. Y no solamente se cumplieron las expectativas depositadas en el largometraje, sino que además fueron superadas, y nos encontramos sin comerlo ni beberlo con una de las cintas más interesantes de lo que llevamos de año. La primera que me ha llevado a darle mi máxima valoración en impresión subjetiva, la primera del año, descontando los eventos especiales de principio de año, de películas ya conocidas por su calidad, pues eran reestrenos de largometrajes que en su momento no pude ver en salas.

Desde el primer momento, la propia película te dice que vas a ver tres relatos cortos. En un símil con el mundo literario, si en un largometraje de ficción sería el equivalente a una novela, esta película sería el equivalente a un libro de relatos cortos, tres de ellos. He de decir que cada vez me siento más a gusto con los relatos cortos en la literatura japonesa, y si dais un repaso a las entradas que a ella dedico lo podréis comprobar. Y la cosa va mucho más allá de mi tradicional afición a Murakami, que al fin y al cabo quizá sea el menos «japonés» de los escritores japoneses más conocidos hoy en día. Los tres relatos tienen como protagonistas principales mujeres, y los tres relatos tienen una estructura similar. Una introducción a una situación de cierto conflicto vivencial, una conversación en profundidad entre dos de los personajes y en los que se desarrolla este conflicto, y un cierre en el que apreciamos un cambio de actitud de la mujer protagonista principal; la joven interpretada por Furukawa Kotone en el primer episodio, que ha de confrontar la situación de que su mejor amiga se siente atraída por su antiguo novio, la joven madre y esposa interpretada por Mori Katsuki, que se presta a ser el vehículo de venganza de su amante contra el profesor universitario que le cortó sus aspiraciones profesionales, y la mujer más madura interpretada por Urabe Fusako, que acude a su ciudad natal, a una reunión de exalumnas, con la expectativa de reencontrarse con su primer amor, otra chica de su instituto, lo cual cree que sucede cuando se topa en la estación con el personaje interpretado por Kawai Aoba. En la veintena, al principio de la treintena o al principio de la cuarentena… estas cuatro son las mujeres que vehiculan los conflictos interiores planteados por Hamaguchi.

Las situaciones planteadas siempre tienen un desencadenante que tiene mucho que ver con el azar, con la casualidad, con estar en el momento oportuno en el lugar adecuado, la fortuna o casualidad (gūzen 偶然) del título, y su resolución pasa por un acto de imaginación o fantasía (sōzō 想像), que de alguna forma hará madurar y crecer al personaje, lo convertirá, incluso con las pérdidas que acarree lo sucedido, en alguien mejor. Si esto lo aderezas con una realización sobria, centrada en las conversaciones, de cámara estática, a nivel del personajes, o pequeños movimientos, unos diálogos que no tienen desperdicio, de los que no puedes perder palabra, y unas interpretaciones sobrias, pero tremendamente efectivas que hacen que te «enamores» del personaje, que empatices con ellas con mucha facilidad, tienes una película que quizá no sea perfecta, pero sea sumamente atractiva a nivel personal. Una disección de la mentalidad femenina realizada desde el respeto, la solidaridad y la empatía.

Como ya he dicho, la película ha superado mis expectativas. Incluso cuando ya ha pasado más de una semana desde que la vi, todavía hay momentos escenas o diálogos que me vienen a la memoria y que amplían las sensaciones vividas durante la proyección. Como ya digo, una de las películas que más me han impactado en lo que llevamos de año, si no la que más, que probablemente pase relativamente desapercibida por la cartelera y que merecería más repercusión que la que tiene.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: *****

[Libro] A cuerpo de gato – Hiro Arikawa

Literatura

Esta entrada literaria iba a ser escrita ayer. De hecho, ayer tenía más tiempo para hacerlo. Hoy voy a ir con el tiempo un poco justo, pero no quería dejarla pendiente más tiempo. Pero algunos acontecimientos en mi mundo laboral hicieron que perdiera las ganas de ponerme a escribir sobre el libro de la japonesa Hiro Arikawa. Un libro que, ya adelanto, me gusto mucho, mucho, mucho. Pero algunos de los temas que trata, mezclados con los avatares de mi jornada laboral… generaban un cóctel difícil de tragar en el día de ayer. Pero hoy sí que me apetece. Además he recuperado las buenas sensaciones que me dejó el libro cuando lo leí en mi viaje de regreso de Roma a casa al final de mis vacaciones italianas de la primera quincena de octubre.

Los viajes de Nana, el gato narrador, y su dueño, Satoru, les llevan en un momento dado al «ryokan» apto para mascotas que unos buenos amigos de Satoru tienen en las proximidades del monte Fuji. Utilizo algunas fotos de esas proximidades a la emblemática montaña japonesa, uno de los más felices momentos que he pasado entre mis dos viajes al País del Sol Naciente, para ilustrar esta entrada

Arikawa es una autora de un género popular en Japón, la novela ligera. Un género menor para muchos, especialmente si lo comparas con géneros similares, pero no iguales, en occidente; no obstante, ha generado algunos libros de éxito que tiene más enjundia y calidad literaria de lo que muchos podrían imaginar. Me cuesta incluir el relato que traigo hoy dentro de este género. En cualquier caso, recientemente leí un libro de la autora que me gustó bastante y, revisando su bibliografía, encontré este título… que todavía me ha gustado más.

Ciertamente no es una novela de gran extensión, pero la versión impresa, yo la leí en versión electrónica, tiene sus buenas 265 páginas. Y sus temas, a pesar del humor y buen rollo que destila el libro, son profundos y de calado humano. A cuerpo de gato es el título que se ha dado al libro en España… incomprensiblemente, desde mi punto de vista, puesto que el título original japonés 旅猫リポート Tabi neko ripōto, se traduciría como las Crónicas o informes de un gato viajero. Y es exactamente eso. La narración realizada por un gato callejero en primera persona, recogido y reconvertido en gato doméstico por un hombre joven de buen corazón, cuando, por motivos que irán apareciendo conforme avanza el relato, tiene que buscar un nuevo hogar para el gato, ya que ha dejado su trabajo, tiene que mudarse de ciudad, de Tokio a Sapporo, como nos enteraremos, y no sabe si va a poder cuidar de él.

Para ello, el hombre joven va visitando a sus buenos amigos del colegio, del instituto, de la universidad, o a la tía soltera que lo cuidó cuando quedó huérfano al morir sus padres en un accidente de tráfico. Padre y madre amantes de su hijo, cariñosos y dedicados, que influyeron en el carácter del hombre. De esta forma, en los sucesivos viajes por la geografía de Japón buscando un hogar para su gato, conoceremos más de la historia del joven, del sentido de la amistad, del significado de lo que es ser padres o lo que es una familia, de la solidaridad human. También sobre el amor y las dificultades que ha de superar para afianzarse. No puedo contar más, puesto que creo absolutamente indispensable que el lector vaya descubriendo por sí mismo la historia que nos cuenta Nana 七 (significa siete en japonés), y que desde el principio recuerda al humano protagonista al gato de su infancia, Hachi 八 (que significa ocho en japonés).

La novela es muy emotiva. En el buen sentido de la palabra, pero con intensidad. Habría que tener un corazón acorazado y muerto para no conmoverse y sentir genuina tristeza en algunos momentos del relato; el relato toca realmente la fibra sensible de cualquier humano no deshumanizado. Pero al mismo tiempo tiene momentos de genuina comedia, de alegría, de amor a la vida, de solidaridad humana, mientras acompañamos junto a Nana a quien es, genuinamente, un hombre bueno, cuando tenía todas las papeletas para no haberlo sido. Todo un descubrimiento para mí esta novela, que ha pasado inmediatamente a mi lista de favoritas de todos los tiempos.

[Cine] Madres paralelas (2021)

Cine

Titane (2021; 64/20211015)

Hace tiempo que vengo comentando mi bloqueo lector… la falta de concentración en la lectura que hace que sólo en determinados momentos, mis últimas vacaciones, por ejemplo, sea capaz de llevar la lectura de un libro a término. Libro de ficción. Otro tipo de temas, como los profesionales, que no suelo comentar aquí es otra cuestión. Pero realmente también me siento bloqueado en el cine. No dejo de ir. Creo, fundamentalmente, porque los meses de confinamiento y cierre de salas creo una ansiedad por el deseo del lujo perdido de reunirse con dos o tres personas con intereses comunes y pasar un par de horas juntos en silencio contemplando una película, y dedicar 40 o 50 minutos después ante unos cafés, un té en mi caso, o unas cervezas a comentar la película. Pero si hago un repaso mental a lo que viene siendo el cine para mí en los últimos meses, independiente de la «racional» valoración que intente ofrecer en estas páginas, me doy cuenta de que la sensación de genuina emoción ante una película cada vez la siento más esporádicamente. En estos momentos siento una emoción mucho más intensa con la manzana de la variedad ambrosía que me estoy comiendo mientras esto escribo que con la que sentí con la película que aquí comento. Aunque hay entran en acción otros factores… que no voy a comentar aquí.

En algunas ocasiones, Almodóvar ha salido de Madrid para rodar… pero esta no ha sido una de ellas.

Queda claro por la rotunda y frutal afirmación anterior que la última película de Pedro Almodóvar… me dejó muy muy muy frío. Un director que nos emocionó con una certera combinación de saber hacer artístico, transgresión y habilidad para el melodrama, incluso si tomaba la forma de una comedia, sigue mostrando su capacidad para la dirección artística en sus películas… pero no para contar historias. Pero claro… cuando me entero de que en Venecia le dedicaron 9 minutos de ovación. Que le premiaron como director. Que Penélope Cruz se llevó la copa Volpi. Que la academia del cine español a elegido otra película para los Oscar porque confían en la trayectoria del Manchego para salir adelante en los premios por sus propios medios. O eso dicen. Me pregunto, ¿el problema lo tendré yo? ¿El conjunto de neuronas de mi cerebro que me hacían disfrutar del cine ha fenecido o, en el mejor de los casos, ha entrado en letargo? No lo sé.

Como dijo Jack el Destripador, vayamos por partes. Mmmmmm… ¿La película va sobre la maternidad, uno de los temas preferidos del director? Vamos a ver… Sobre los niños/as intercambiados en el hospital… ved la película de Kore-eda sobre el tema. Muy superior. En planteamiento, interpretación, profundidad… lo que queráis. Si queréis reflexionar sobre los niños/as con dos madres, una biológica y otra no, que entran en conflicto… no salgamos de Japón… ni del 2021, año en el que pudimos ver cierta película de Kawase del año anterior. Lo mismo… muy superior en planteamiento, interpretación, profundidad… Lo que cuenta esta película… los vaivenes… No lo sé.

Pero a lo mejor es que no va sobre la maternidad. A lo mejor quería hablarnos de los dramas familiares de la guerra civil, de la memoria histórica y de las fosas de los fusilados, represaliados por el ejército sublevado y el fascismo español. Un tema que puede ser interesante. Pero entonces… ¿por qué apenas nos habla un poquito de ello al principio de la película, para luego soltarnos un publirreportaje al final… con todo el lío de las madres entre medio? Reconozcámoslo. Almodóvar, el antiguo transgresor, lo cual era algo que convenía a la sociedad española en su momento, se ha vuelto en un rey de lo políticamente correcto… cosa que en estos momentos no hace falta a una sociedad española, que necesita que la remuevan, la provoquen, que alguien obligue a pensar, para que no vuelva a pensar que lo del fascismo que he mencionado antes… vuelva de algún modo. No lo sé.

Ya… ni voy a hablar de los dos «romances» que se plantean en la película. En fin. Con unas interpretaciones con oficio, pero convencionales. Penélope Cruz ya tiene tablas, pero se le han visto mejores cosas en las películas del manchego. Y la joven Milena Smit me parece un poquito verde, aunque con el físico perfecto para el papel, si bien le pone interés y salva la papeleta. En fin… que por este lado nada malo hay que decir… pero tampoco nada extraordinario.

La película no es ninguna catástrofe. Se ven todos los días cosas mucho más infames. Pero hacía mucho tiempo que no salía con una sensación tan gélida en el cuerpo por una película que estaba pensada para emocionar. Y al final, ¿qué? Un manual de progresismo para pijos. Ninguna emoción en mí. ¿Seré yo? Tal vez. Probablemente. No lo sé.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

[Libro] Josée, le tigre et les poissons – Seiko Tanabe

Literatura

Hace unas semanas comenté una película de animación, que no está mal, y que está basada en uno de los relatos de esta colección de la autora japonesa Seiko Tanabe. Tanabe es una escritora nacida en Osaka en 1928, que falleció recientemente, en 2019, y que está muy reconocida en su país, habiendo recibido distintos galardones de prestigio a lo largo de su carrera. Sus novelas y relatos cortos tienen la peculiaridad de que suelen estar escritos usando las peculiaridades dialectales del japonés en la región de Kansai, en la connurbación formada por Osaka, Kioto, Kobe y las poblaciones entre ellas. Y por supuesto, la acción de sus relatos suele tener estas ciudades como escenario.

En nuestro segundo, y de momento último, viaje por Japón, nos movimos preferentemente por la región de Kansai… aunque no necesariamente por los escenarios de las novelas de Tanabe, salvo Osaka y algo de Kioto. Pero bueno,… algunas escenas tomadas en la península de Kii valdrán para ilustrar la entrada.

Alguna cosa de esta autora está traducida al castellano, por ejemplo, el relato que da nombre a esta colección y a la película de animación mencionada. Pero no toda la colección de relatos, por lo que, interesado por la autora, acudí a la versión en francés de la misma, que se subtitula Neuf nouvelles romantiques au Pays du Soleil Levant. Nueve relatos románticos en el País del Sol Naciente. No. La palabra francesa nouvelle no significa novela. Es noticia o relato corto. A lo que en España llamamos novela, los franceses lo denominan roman. Independientemente de que sea romántica o no. Pues bien… nueve relatos cortos en los que las protagonistas son mujeres de distintas edades, entre la adolescencia y la madurez. Y en las que se reflexiona de una forma u otra sobre su forma de relacionarse con los hombres.

Estos nunca aparecen como protagonistas. Ni siquiera aparecen bien definidos. Más bien son presentados a través de la visión sesgada de las protagonistas, y en segundo plano. Como ya sospechaba, hablando del relato que da título a la colección y a la película de animación, esta última está modificada en el tono. En el relato la clara protagonista es Josée, mientras que del chico conocemos los escuetos datos que van apareciendo en el relato de Josée (en cursiva porque su nombre real es otro). En la película, podríamos decir que el protagonista es el chico sobre el que inventan una historia que no aparece en el relato original.

En general son unos relatos de gran sensibilidad, que nos presentan unas mujeres con problemas, pero que no se arredran, que pelean por superarlos, que no se condicionan a los hombres, sino que los asumen como algo que quieren en ese momento, pero que podrían no estar sin dejar de tener ellas su vida, y se leen con agilidad a pesar de que no carecen de profundidad precisamente. Creo que me gustaría leer más cosas de esta autora, aunque probablemente tenga que acudir a traducciones a otros idiomas. En cualquier caso, esta colección de relatos es bastante recomendable.