[Cine – In memoriam] Alfredo Landa (1933 – 2013)

Cine

Probablemente, hoy viernes no voy a tener tiempo de actualizar el Cuaderno de Ruta, por lo que esta entrada se está escribiendo en la noche del jueves. No la publico ya, por si finalmente tengo tiempo de escribir algo más. Pero si no, no quiero que pase más tiempo sin dedicar unas líneas a la memoria de uno de los actores más emblemáticos del cine español, que ayer jueves 9 de mayo de 2013 se fue al cielo de las gentes y los amantes del cine. El único paraíso que mi limitada imaginación es capaz de concebir como tal mundo celestial. Y este emblemático actor no es otro que Alfredo Landa, cómico (estoy seguro que agradecerá la apelación) que siempre nos ha producido a los aficionados españoles al cine ese ambivalente sentimiento que es el amor-odio.

Representante principal de esa lamentable época del cine español que recibe un nombre derivado de su apellido, el landismo, la caspa «nacional» elevada a su mayor exponente, nos ofreció sin embargo no pocas veces ejemplo de su capacidad para impecables interpretaciones que son por las que algunos de nosotros le recordaremos siempre, y con mucho, muchísimo cariño. Mucho. Yo voy a elegir tres filmes para un especial recuerdo:

Esa pequeña maravilla disfrazada de española que Atraco a las tres.

El que probablemente es su más reconocido trabajo, Los santos inocentes.

Y la que más me apetece volver a ver, la que desmiente el tópico de que en este país no somos capaces de imaginar y tirar de fantasía, El bosque animado.

Y me despido con algunos paisaje crepusculares, que es lo propio, pero no tristes a orillas de Ebro, que al fin y al cabo también baña su Navarra natal.

Ribera del Ebro en la Almozara

Un viejo tronco todavía en pie, mientras el río corre tranquilo a últimas horas de la tarde.

Ribera del Ebro en la Almozara

Quedan resto de los antaño más frondosos sotos de la Almozara.

Ribera del Ebro en la Almozara

Actualmente recuperados para poder pasear en las tranquilas tardes de primavera.

Ribera del Ebro en la Almozara

Por momentos, sentimos que no estamos en medio de la ciudad, sino tal vez en algún «bosque animado», mágico,… espera, me parece ver algo que surge detrás de los árboles…

[Televisión] Cosas de series; esos americanos, esas jovencitas inglesas y Patrick Jane

Televisión

Se me caen las series de cartelera. Definitivamente Da Vinci’s Demons me parece una propuesta muy espectacular de aspecto pero muy vacía de contenido. Muy floja en este aspecto, y paso de ella. Lo sospechaba desde el primer episodio. Continuum es una serie cuya primera temporada vi completa a la segunda oportunidad que le di. Y me pareció entretenida,… pero en esta segunda temporada no ha conseguido reengancharme. Así que fuera también.

Me he enganchado a dos series que a priori me habían pasado desapercibidas. Como consecuencia de mi participación en una reunión científica, cosas de profesionales sanitarios, conocí la serie Monday Mornings. La serie se llama así porque en cierto hospital ficticio norteamericano, y en el entorno de un servicio de neurocirugía, cada lunes por la mañana se celebran las m&m’s. Que no son unas pastillas de chocolate recubiertas de caramelo sino las morbidity and mortality conferences. Esto son sesiones clínicas en las que mediante revisiones entre pares se ponen a discusión las actuaciones de un servicio médico que hayan podido producir un aumento de las complicaciones o de la mortalidad de los pacientes. Su objetivo es disminuir estas; y nunca tienen un objetivo punitivo, sino de aprendizaje. En la realidad. En la serie, llega uno y es como un inquisidor de todos los demás, y además sí que castigan de vez en cuando. Me parece excesivamente melodramática y efectista, y no muy bien interpretada, pero algunas de las cuestiones relacionadas con la ética de la atención sanitaria me han parecido interesantes y la estoy siguiendo. Esta serie ha entrado en cartelera por «deformación profesional».

También me recomendaron y me ha interesado Rectify. Un preso que se ha pegado años en el corredor de la muerte, ante una nueva prueba es liberado, y el juicio declarado nulo. Dos problemas, el primero es la reinserción en la sociedad por un lado, difícil, y más difícil todavía por el segundo problema. Puede volver a ser juzgado y condenado. Me ha parecido que está bastante bien. Y me gustan las interpretaciones. A por ella. Además es de temporada  cortita.

Y hay una serie de finales. Pero antes un comentario sobre series en curso. Doctor Who, en su reanudación, me estaba pareciendo entretenido, pero lejos del nivel de otros momentos. Pero su último episodio ha estado realmente bien. A ver si se anima la cosa. Venga hombre, que el mundo de la ciencia ficción en la tele está muy flojo. Estoy a punto de abandonar también un estreno de esta temporada, Defiance. Le estoy dando la oportunidad de desarrollar algunas tramas que podrían ser interesante. Y en segundo lugar, notable giro en Mad Men con un careto impagable el que se le queda a Peggy Olson (Elisabeth Moss) al final del pasado episodio. No lo destriparé.

En las calles de Florencia

Al despedirme del peculiar Leonardo de Da Vinci’s Demons, me despido también de pasear por las calles de la Florencia renacentista; como me despedí hace unos años de una lluviosa Florencia actual.

Final de temporada para The Americans. Para mí el mejor y más interesante estreno que se ha producido después de navidad, con una apasionante historia que mezcla las historias de espías con los conflictos de la relación de familia y de pareja. Aunque sean «parejas» y «familias» tan especiales como las de los agentes durmientes de la KGB en el Washington de principio de los años ochenta. Buenísimas interpretaciones de todos los que salen. Todos. Excelentes historias cada capítulo. Total ausencia de maniqueísmo. Aquí nadie es bueno ni es malo. Todos tienen momentos de miserias. Y no faltan las dobleces y los engaños por parte de nadie. Y si alguien va a pensar que los más «malos» son los espías soviéticos,… no me atrevería yo a tanto. Esto no tiene que ver con política. Tiene que ver con otras cosas de lo que es el ser humano. Ya tengo ganas de la segunda temporada.

En alguna ocasión he estado a punto de abandonar a Patrick Jane (Simon Baker) en The Mentalist, y sus sosos compañeros del ficticio CBI californiano. Entre otras de cara a esta última temporada. Pero las ganas de saber más de Lorelei (Emmanuelle Chriqui), personaje femenino muy atractivo desde todos los sentidos que apareció al final de la temporada anterior, me hizo retomar esta última, y no me arrepiento. Creo que ha sido una de las más interesantes. Entretenimiento y misterios cada vez más oscuros. Sólo lamento que no volveremos a ver a Lorelei que ha salido menos de lo esperado, pero en los episodios mejores de la temporada, probablemente. Por cierto, se empieza a percibir cierta tensión sexual no resuelta entre sus dos protagonistas.

Finalmente, me he merendado una miniserie británica de tres episodios, Ice Cream Girls, que no ha estado mal. Sin ser nada del otro mundo. Dos mujeres se reencuentran después de 17 años en su pueblo natal. Después de ser juzgadas en su adolescencia por asesinato de uno de sus profesores, que había mantenido relaciones con una de ellas, esta fue absuelta y cambió de ciudad y de vida y la otra condenada y ha pasado buena parte de su vida en la cárcel. Las tensiones no tardan en aparecer. Lo dicho no está mal, aunque podrían haberle sacado un poco más de miga y tensión. Y las interpretaciones no han estado al nivel de otras producciones británicas.

Bueno, a esperar estas semanas en las que llegarán muchos fines de temporada.

Kinsale

Aunque ambientada en una ciudad costera inglesa, parece que las historia de las «chicas de los helados» está rodada en una ciudad costera irlandesa. Como Kinsale, tal vez, por donde pasé hace unos años.

[Cine] Noche de vino y copas (2011)

Cine

Noche de vino y copas (SuperClásico, 2011), 6 de mayo de 2013.

Para empezar, la esquizofrenia que supone que una película danesa cuyo título ¡¡¡está en castellano!!!, cuando llega a nuestras pantallas, con considerable retraso, tenga otro título en castellano distinto. Para continuar, esta película en su versión original está hablada entre tres idiomas: danés, inglés y español porteño. Siendo una comedia, conviene conservar los cambios de idiomas. Así que hay que ver la en versión original. Y si no está, y os interesa, pues os la buscáis de la forma que sea, que a estas alturas ya está visto que las gentes del cine no tienen especial respeto por los espectadores, así que no nos vamos a andar con remilgos. No sé si es que son tontos, o nos toman a los espectadores por tontos. Dado los descensos de las cifras de recaudación de taquilla en nuestro país, que no se explican del todo por las subidas de impuestos y la crisis, casi me decanto por la primera de las dos opciones.

En cualquier caso, en los últimos años han aparecido por cartelera algunas películas del país nórdico que confrontaban de una forma u otra las diferencias culturales entre su cultura y la de los países de cultura latina o mediterránea, de forma inteligente, como autocrítica o como reflexión sobre lo bueno y lo malo de la especie humana. Motivo por el cual decidimos dar una oportunidad a este filme de Ole Christian Madsen, a lo que hay que añadir la pobreza de la cartelera en primavera.

El superclásico al que hace referencia el título original es un acontecimiento futbolístico. Denominan así los argentinos a los enfrentamientos entre River Plate y el Boca Juniors, partidos que despiertan pasiones. La historia va de un vinatero danés, Christian (Anders W. Berthelsen), que fue abandonado por su esposa Anna (Paprika Steen), una antigua futbolista internacional danesa, que ahora se ha metido al negocio de la representación de jugadores. Y se ha hecho representante y amante de Juan Díaz (Sebastián Estevanez), un crack argentino que juega en uno de los dos equipos y que quiere traspasar a un equipo brasileño por una cuantiosa suma, y con quien se quiere casar. Christian quiere recuperar a Anna, y para ello busca la excusa de llevar en persona a Buenos Aires los papeles del divorcio para su firma. Y se lleva con él al hijo de la pareja, Oscar (Jamie Morton). Y llegan justo cuando se va a celebrar el superclásico. Y la cosa no va a ser fácil para Christian puesto que, al complejo triángulo ya formado, se sumarán las diferencias culturales, Fernanda (Adriana Mascialino), una mucama mayor pero sabia y desinhibida, y una jovencita de diecisiete años, Verónica (Dafne Schiling), que impactará en el hijo adolescente. Aunque no será lo único que impacte contra él.

Vamos a ver. Lo voy a adelantar ya. Esta es una película irregular. El planteamiento es curioso y creo que se podían haber sacado buenas cosas de él. Y de hecho tiene sus momentos divertidos, y algún que otro logro en alguna de las situaciones. Bien es verdad, que buena parte del desarrollo y el desenlace de la película están cantados casi desde el principio; pocas sorpresas nos ofrece el filme. Que también se ve lastrado porque en la primera parte del filme, recorre todos los tópicos sobre los argentinos, de forma muy superficial, en un ejercicio de escasa imaginación y sutileza. No obstante, la película se va salvando por las interpretaciones de sus principales protagonistas, que sin estar a un nivel elevado, cumplen con el cometido. Por cierto, los que como yo aborrezcan el fútbol, que no se preocupen. Su lugar en el filme es puramente anecdótico. No va de fútbol.

Comedia irregular por lo tanto, algo desaprovechada pero que se deja ver, y que en esta ocasión no deja tan alto como en otras ocasiones el punto de vista y el humor de los presuntamente sosos nórdicos. Decir que va a ser incluida en mi colección de películas sobre la fotografía en el cine, con su correspondiente reseña que tomará buena parte de su texto prestado de esta entrada.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***
Castillo de Kronborg

Desgraciadamente, todavía no tengo fotografías de Buenos Aires; pero sí de Dinamarca. En la imagen, el castillo de Kronborg en Helsingør.

[Fotos] El Ebro, los bonsais y el mercadillo de coleccionismo en el barrio Oliver

Cultura

Las ganas de contar lo de mi nuevo objetivo soviético impidieron que contara ayer, con fotos, algunas cosas del fin de semana. Pues hoy toca.

Pabellón Puente

Después de una cena, con chismes hasta tarde, el viernes, el sábado día doméstico y tranquilo con un paseíto con cervecitas después por el Ebro en la ribera de la Almozara que la tengo poco conocida.

Antiguas instalaciones de la Exposición Internacional

Por supuesto, siguen dominando el paisaje las antiguas instalaciones de la exposición internacional; el Pabellón-Puente en la primera foto, y otros pabellones cuyo destino no recuerdo en esta otra.

Bonsai

El domingo por la mañana me encontré por casualidad en el Aula de Naturaleza del Parque Grande una exposición de jardinería japonesa; con sus bonsáis, claro.

Conversando con la experta

Una señora oriental, japonesa supongo, daba un taller sobre arreglos florales.

Arreglos florales

Algunos de los cuales eran muy vistosos pese a su aparente sencillez.

Conversando con la experta

Muchas personas preguntaban, mientras la señora oriental se mantenía con sus arreglos delante de lo que llamaban el «jardín seco».

Actividades infantiles

Y no faltaban las actividades para niños. Y lo bien que va el veterano Canon S 50/1,8 montado en la M-E para estos ambientes con poca luz.

Mercadillo de coleccionismo

Por la tarde visité el mercadillo de coleccionismo que se celebraba en el Centro Cívico del barrio Oliver. Llevo …enta años viviendo en esta ciudad y creo que nunca había ido hasta allí.

Coleccionismo de cocacolas

Por lo que se ve, el personal colecciona de todo por tonto que sea el asunto; como botellas de refrescos.

Coleccionismo de libros de ciencia ficción

Me extrañó los precios que llevaban los libritos estos antiguos de ciencia ficción. Aunque literariamente son bastante malos, no vi ninguno que bajara de 3 euros. Y las «space operas» costaban de 5 euros para arriba.

Coleccionismo de cámaras de fotos

Había un par de puestos con cámaras antiguas y curiosas para colección que fueron lo que más me atrajo como podéis suponer de la entrada de ayer.

Coleccionismo de cámaras de fotos

Obsérvese la graciosa reproducción de una Leica IIIf para formato subminiatura. El objetivo es un Minoctar, así que supongo que la cámara estará firmada por Minox, que hace un tiempo, no sé ahora, perteneció a la propia Leica. O algo así.

Coleccionismo de relojes

Relojes de bolsillo y de todo tipo, había en varios puestos. Siempre me han parecido muy bonitos, aunque yo sea incapaz de llevar un reloj encima. De ningún tipo.

Coleccionismo de fotos pícaras

Y bueno… también hay coleccionismo no apto para menores…

¿Coleccionismo de lupas… o lupas para coleccionistas?

Y para terminar, no me quedó claro si estas lupas ya usadas eran lupas de colección o lupas para ser usadas por los coleccionistas… En cualquier caso, aquí se me acabó la batería de la cámara, y me fui corriendo para probar el Industar-22 antes de que se fuese la luz del día.

[Fotos] Jugando a la «ruleta rusa» fotográfica

Fotografía, Fotografía personal

Lo cierto es que para hoy tenía pensado contar con fotos las animadas actividades de los domingos de la primavera zaragozana. Pero lo dejaré para mañana. Porque ha habido otra cuestión que me ha entretenido. Una de las actividades del fin de semana ha sido un mercadillo de coleccionismo. Y un par de puestos tenían chismes fotográficos. Uno de ellos en concreto, con chismes de la antigua Unión Soviética, en general copias de las cámaras y los objetivos Leica. Y veréis lo que ha pasado. Os lo cuento con fotos.

Dos copias rusas de las telemétricas de Leica.

La cámara de la derecha, que será de los años 50 probablemente, es una copia de la Leica II, según he deducido examinándola un rato. Y el objetivo, un Industar 50/3,5, sería una copia de mi querido Elmar 50/3,5. He pensado que sería divertido tener un cámara de estas. Pero he contenido parcialmente las ganas de comprar. Estaba en muy buen estado.

Industar 5cm 1:3,5

Digo parcialmente, porque lo que no he podido evitar ha sido comprar uno de estos Industar-22 5cm 1:3,5. Helo aquí, sobre la mesa de escritorio de casa. Que el número de serie comience por 6 o 62 todavía no tengo claro si significa que está fabricado en el 1956 o en 1962.

Industar 5cm 1:3,5 en Leica M-E

Ni corto ni perezoso, me he ido a casa, y aprovechando que había luz todavía en esa tarde de domingo, lo he montado en la Leica M-E, y me he ido al parque de la Memoria a probarlo.

Parque de la Memoria

Las primeras fotografías que he tomado daban la impresión de andar un poco flojas de contraste. Especialmente debido a que con la poca luz estaba utilizando aberturas amplias. Pero con un ajuste rápido en Lightroom, la cosa ha quedado razonable, tirando a f/5,6.

Parque de la Memoria

Y a aberturas medias de diafragma, sin altas luces ofensivas, los tonos y los colores funcionan relativamente bien. Esta fotografía está tal cual, directa de la cámara. Ajustes a cero en Lightroom.

Parque de la Memoria

Pero utilizar material de fabricación soviética en fotografía siempre ha sido considerado jugar a la «ruleta rusa». Los controles de calidad eran deficientes. Si el aparato salía bien, estupendo. Pero si no… De pesadilla. No parece ser este último caso el de mi Industar-22. Y eso que un una letra П indica de que tienen las lentes revestidas antirreflejos. En cuanto una luz poderosa se cuela en el encuadre, hay que sudar para obtener contraste. Obsérvese el lamentable estado del cuadrante superior derecho.

Parque de la Memoria

Con esta fotografía, en la que he buscado el enfoque con el telémetro en la cruz del centro, he sospechado que el objetivo enfoca algo por detrás del lugar buscado. Está tomada la foto a f/4, casi a la abertura máxima que es f/3,5.

Parque de la Memoria

Pero sin embargo, en esta fotografía, donde el fallo en el enfoque tendría consecuencias peores, la cosa ha quedado digna. Habrá que probar más, y tener cuidado.

Parque de la Memoria

En cualquier caso, en esta fotografía final, sin problemas de luces fuertes, y con una escena razonablemente contrastada, con un pequeño procesado de la imagen, el aspecto es bueno. No voy a decir que vaya a utilizar este trasto todos lo días. Pero desde luego, para divertirse un poco de vez en cuando… Jugaremos a la «ruleta rusa».

[Fotografía] Recomendaciones de la semana; dada, clásico, sexy, contemporáneo,…

Fotografía

En primer lugar, y antes de pasar a las recomendaciones, un comentario sobre las fotografías que acompañan hoy la entrada. He empezado, muy poco a poco, que no ando sobrado de tiempo, a revisar mis negativos en blanco y negro. Durante años, cuando salía de viaje, llevaba dos cámaras; una réflex con diapositivas en color y una compacta con negativos en blanco y negro. Una de las más usuales en esta segunda categoría fue la Minox 35ML, pequeña cámara del tamaño de un paquete de cigarrillos, con un objetivo retráctil tipo tessar de 35 mm f/2,8, enfoque por estimación, y una buena calidad de imagen en general junto con una portabilidad y discreción más que notables. En un día de calor tórrido en Bélgica, cuando viajaba en el bolsillo de mi pantalón, decidió abandonarme en el tren que nos había llevado desde Lieja hasta Lovaina. Prefirió quedarse en el aire acondicionado del tren, en lugar de salir a visitar la bella ciudad del Brabante Flamenco. En cualquier caso, me quedan sus negativos. Y entre ellos, he encontrado una pequeña serie tomada en el Mercado Central de Budapest, más alguna extra de ese viaje que traigo aquí también.

Viejo Skoda en las calles de Budapest

La única de las fotos que no pertenece a la serie del Mercado Central de Budapest, pero también está tomada en las calles de la capital húngara, cuando todavía podían verse con frecuencia viejos coches de la antigua Europa oriental, como este checo Skoda.

Empezaremos las recomendaciones de esta semana yéndonos hacia el pasado. Hacia las vanguardias y los clásicos de la fotografía:

Conocí estos días atrás la página In the In-Between, dedicada a los artistas de la imagen digital. Pero de los artículos que consulté el que más me llamó la atención fue el dedicado a los collages y montajes de la época Dadá. Estas técnicas, también muy utilizadas por los surrealistas, estuvieron muy en voga en el Berlín increíblemente rico culturalmente de los años 20 del siglo XX. La artista a la que se dedica el artículo es Hannah Hoch. Estas técnicas solían mezclar técnicas, siendo la fotografía una de las más usadas, junto con la pintura y el dibujo.

Y desde luego podemos considerar un clásico a Marc Riboud. Fotógrafo francés que fue miembro de Magnun Photos, y que documentó con primor la vida de las personas por todo el mundo. Algunas de sus fotografías son icónicas. Y todavía vive. Nos lo recordó Rafael Roa.

Mercado Central de Budapest

El negativo en blanco y negro dota a las imágenes de una cualidad muy distinta que si hiciésemos la fotografía con una medio digital; si además se acompaña las estructuras metálicas de antaño del Mercado Central de Budapest, mucho mejor.

Clásica deberíamos considerar también el retrato de Lewis Morley de 1963, es decir celebramos su 50º aniversario, de Christine Keeler. Es una de esas fotografías que se han convertido en un icono. Para la foto, la modelo y chica de compañía, que protagonizó un escándalo político de notables dimensiones en el Reino Unido, estaba obligada a posar desnuda. No es que la chica no lo hiciese en alguna ocasión. Hace unos meses, una exposición de Duffy en el Centro de Historias de Zaragoza nos recibía con una hoja de contactos ampliada con una sesión de desnudos de Keeler. Pero en esta ocasión, fotógrafo y modelo decidieron respetar la letra del contrato burlando su espíritu. Y para ello usaron una silla modernista sobre la que se sienta al revés, de modo que entre la silla y sus brazos ocultan todo lo que el espectador morboso querría ver. La composición, incluido el gesto de la modelo, hace que sea una de esas fotografías que resultan especialmente sensuales más por lo que ocultan y sugieren que por lo que muestran. Y como decimos, se puede considerar un clásico. Cincuenta años hace. Para ver la fotografía y conocer mejor las circunstancias en que se realizó, sugiero visitar un artículo en la página del Victoria & Albert, que incluye la fotografía y la hoja de contactos de la sesión. Nos lo recordó la sección de arte y diseño de The Guardian.

Mercado Central de Budapest

Siempre, lo mejor en estos sitios en los que se combina las sombras y las luces que entran por los ventanales es usar la luz de la caída de la tarde, más horizontal, y que permite mejores contraluces y sombras más largas.

Vayamos ahora con algunas recomendaciones de fotografía contemporánea.

En aCurator encontré una interesante serie de los fotógrafos Maja KaszurRadek Polak con el buceador Mateusz Malina, al que han fotografiado en su actividad deportiva usando cámaras de formato medio y gran formato.

En Le Journal de la Photographie nos recomendaban la serie Real Landscapes de Thomas Wrede. Paisajes que combinan el paisaje natural, con el uso de miniaturas o modelos a escala para reinventar esos paisajes.

En Cada día un fotógrafo/Fotógrafos en la red nos recomendaban las fotografías de Eric Lafforgue, apasionado viajero francés, que nos ha permitido conocer la realidad de países lejanos e inaccesibles, siendo algunas de sus fotografías de Corea del Norte las que más reconocimiento le han proporcionado.

Mercado Central de Budapest

En cualquier caso, la ya veterana Delta 400 de Ilford resuelve las situaciones de contraste lumínico sin ningún problema.

Esta entrada, como comentaba al principio, está ilustrada con procesos que en estos momentos, aunque vigentes, empiezan a ser cosa del pasado ante la avalancha de la tecnología digital en el mundo de la fotografía. aunque puedan dar lugar a imágenes de gran belleza. Uno de los procesos más famosos y que más han marcado la historia de la fotografía del siglo XX, especialmente en color, es el Kodachrome. Hace no mucho fue famoso el desarrollo de como Steve McCurry había usado el último rollo de esta mítica película. Pues bien, Elizabeth Avedon nos trae otro último rollo de Kodachrome. El del fotógrafo Jeff Jacobson, que durante años exclusivamente trabajó con este material. Y lo que no podía suponer el fotógrafo cuando en 2004 fue diagnosticado de un linfoma, que cuando saliera de su recuperación, iba a exponer su último rollo de este material. A mí me ha parecido interesante. La historia y las fotos.

Y termino hoy con otro fotógrafo que se llama Jeff y que utiliza procesos poco actuales. Ya comenté en su momento que el actor Jeff Bridges documenta sus rodajes con su Widelux, una cámara peculiar para trabajar en formato panorámico. Petapixel nos lo ha recordado, y claro está nos sugiere visitar la divertida página web del actor. Me encantaría pillar uno de los libros que se publicaron en 2003. Pero son 90 euracos, como poco, y no están algunas de las fotografías más recientes que me gustaría tener impresas. Uigggg…

Mercado Central de Budapest

Y la gran discreción tanto visual como sonora de la cámara, permite que la gente te ignore cuando tomas la imagen. Era una cámara muy divertida.

[Libro] Ordeno y mando

Literatura

Amélie Nothomb es una escritora belga que escribe en francés y a la que vuelvo de vez en cuando. A veces leyéndola en su idioma original, otras traducida al castellano. Como ha sucedido en esta ocasión, en la que explora que es lo que pasa cuando un desconocido tiene la desfachatez de morirse en tu casa.

Ordeno y mando
Amélie Nothomb; traducción de Sergi Pamiés
Anagrama, colección Panorama de Narrativas
Versión libro electrónico

Baptiste Bordave es un parisino de vida mediocre al que plantean un día en una cena qué pasaría si un día un desconocido muriese repentinamente en su domicilio. Y tal cosa sucede al día siguiente, cuando un sueco, un tal Olaf Sildur, llama a su domicilio para pedirle permiso para llamar por teléfono a su taller porque el coche se le ha averiado. Y mientras llama por teléfono cae muerto. Pero el muerto tiene un cochazo, que en absoluto está averiado, y Bordave decide asumir su identidad y buscar su domicilio, en Versalles, donde vive la mujer de Olaf, una despampanante rubia adicta a alimentarse con champaña. Ahí comenzará una extraña historia basada en mentiras, y en extraños secretos sobre quién era y a qué se dedicaba Sildur.

Entrada al palacio de Versalles

Buena parte de la novela transcurre no lejos de este palacio, en la ciudad de Versalles. Donde no faltan las casas para ricachones.

Nothomb es una escritora con fuerte personalidad. Para bien o para mal. Sus historias, muchas veces rozando el absurdo, nos introducen en mundos que parecen no tener pies ni revés, o como en este caso de una película de un imitador de Hitchcock. Está el protagonista, que pronto descubrirá que está metido en un lío, y la rubia entre gélida y apasionada, con quien mantendrá una relación difícil de definir hasta muy avanzada la historia. Siguiendo la comparación las películas de Hitchcock, lo mejor es plantearse desde el principio que la muerte de Sildur y el misterio que rodea su vida no son más que un mcguffin que permitirá que los personajes que nos importan se encuentren, se conozcan y desarrollen su relación. Que en mi opinión tiene momentos interesantes, y otros que lo son menos.

No es lo mejor que he leído de la excéntrica escritora belga, pero se deja leer, y no dura mucho. Así que si eres aficionado a la escritora te lo lees, y si no, y quieres conocer el estilo de la autora, pues mejor te buscas otra novela más significativa.

Vista de Estocolmo

Pero termina en las frías tierra de Suecia, con nuestro «héroe» viendo en Estocolmo. No diré más.

[Cine] The Mill and the Cross (2011)

Cine

The Mill and the Cross (2011), 1 de mayo de 2013.

El título de la película lo he mantenido en inglés por ser la versión original subtitulada en español. En la cartelera española también se la conoce con el título traducido de El molino y la cruz.

Una de las películas que mas me han gustado a lo largo de mi vida, y que especialmente me marcó a mediados de los años 90, hace ya muchos años, fue una película a caballo entre el ensayo, el documental y la ficción. Dirigida por Al PacinoLooking for Richard nos mostraba simultáneamente el proceso de puesta en escena de uno de los más conocidos dramas históricos de ShakespeareRicardo III, nos enseñaba y reflexionaba sobre las claves para entender la obra, y de paso nos contaba la historia que tan magistralmente contó el bardo de Stratford-upon-Avon. Para mí, fue un descubrimiento. La disfruté muchísimo, la tengo en mi filmoteca particular, y la disfruto de vez en cuando.

Evidentemente, se han hecho muchas películas basadas en obras del resto de las artes. Se adaptado al cine un sinnúmero de obras de teatro. Hemos visto películas basadas en ballets u obras musicales. Se ha dramatizado la vida de pintores y escultores. Pero pocas de ellas reúnes los tres elementos que he mencionado en la película de Pacino: interés pedagógico, ensayo documental y dramatización de la historia.

Banderas en La Haya

No tenía muy claro con que parte de Europa ilustrar esta entrada. Finalmente, me he decidido con las provincias rebeldes de los Países Bajos. Que además han estado de jolgorio patriótico estos días, debido a la abdicación de su reina. Sí. Hay países donde eso sucede. En la foto, La Haya, ciudad que muchos creen la capital por el hecho de que allí se encuentra el rey, el gobierno y el parlamento del país. Pero no. Constitucionalmente, la capital es Amsterdam.

La película que comento hoy, alejándome de mis esquemas tradicionales a la hora de reseñar el cine que veo en la gran pantalla, tiene estos tres elementos. A partir de la obra de Pieter Brueghel el viejoCamino del calvario, el director polaco Lech Majewski nos presenta una hipótesis dramatizada de como pudo ser la concepción y génesis de la obra, enmarcada en el ámbito histórico de las guerras de religión y de la rebelión de los habitantes de los Países Bajos contra el dominio de los Habsburgo, en concreto en aquellos momentos la rama que reinaba en España como los Austria. Representado el pintor por el actor Rutger Hauer y su mecenas Nicolaes Jonghelinck por Michael York, los diálogos entre ambos nos van dando las claves sociopolíticas del momento así como la interpretación de los numerosos elementos que constituyen la vasta pintura, que actualmente se puede contemplar en el Kunsthistorisches Museum de Viena. No deja de ser irónico que con la interpretación antiaustracista que propone el filme de la obra pictórica, esta acabara en la capital de los Habsburgo junto con otras famosas obras de Brueghel.

Con escasos diálogos, la fuerza de la película está en la reproducción visual del colorido y el paisaje de la pintura en la fotografía y los efectos visuales del filme. Habrá a quien gustará más esto, y otros lo juzgarán como puro esteticismo, y se cuestionarán otros valores. A mí personalmente me ha convencido. He disfrutado visualmente de la obra, y he aprendido mucho sobre el significado de los distintos elementos que la componen. No sé si me convence tanto la interpretación histórica de la misma. Parece que Brueghel, que pasó la mayor parte de su vida en las provincias flamencas católicas de los Países Bajos, no habría estado en malas relaciones con los gobernadores de los Habsburgo. Pero reconozco que me pueden faltar datos al respecto. También encuentro que determinados elementos de la obra, como la importancia de la figura de María la madre de Jesús de Nazaret en un primer plano, hablan más de un contenido católico que protestante. Pero insisto, no soy un conocedor y puedo estar perfectamente equivocado.

Película que se sale de los usos habituales del cine, que nos llega con prácticamente dos años de retraso a nuestra cartelera, pero que yo he disfrutado. Y me atrevería a recomendar.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***
Arco iris en Delft

Y aquí, la que probablemente es mi ciudad favorita de los Países Bajos, Delft, justo después de una tormenta.

[Televisión] Cosas de series; vikingos, pueblos ingleses costeros, «huesos», estupendas escocesas y más…

Televisión

Estamos en el mes de mayo. Recién estrenado. Con lo cual, en las próximas semanas muchas series llegarán a su final de temporada. O simplemente a su final. Ya se están produciendo finales. Y también algún que otro «abandono». Y algunos principios de temporada. Y algunos principios del fin.

He abandonado Hannibal. Desde el principio supuse que en realidad no me iba a interesar. Pero le quise dar una oportunidad. Parece bien hecha y el reparto no está mal. Pero realmente, no me ha interesado. Ha regresado Continuum, esta serie de viajeros en el tiempo que al principio de la primera temporada no me llamó la atención, pero a la que di una segunda oportunidad y me resultó entretenida. Pues todavía me resulta entretenida.

Ya he dicho varias veces que Game of Thrones me encanta. Sin embargo, que nadie me pregunte por la trama general porque no me entero. No sé quien es aliado de quien, y salvo la «guerra de las dos rosas» a la fantástica que se tienen montada los Stark (York) y los Lannister (Lancaster), del resto de las casas me armo unos tacos tremendos. Supongo que al final el trono lo ganará un Tudor. Pero no tengo ni idea de cual de ellos es el Tudor. Pero siempre hay cosas en cada episodio que me divierten y que me parecen estupendas. Y aunque después del espectacular final del cuarto episodio de esta temporada el quinto parecía un poco más soso, ¡¡¡atención que voy a destripar trama!!! el gilipollas de Jon Snow por fin se ha beneficiado a la estupenda pelirroja del norte que antes fue criada de los condes de Grantham, y que ahora reconvertida en Ygritte (Rose Leslie) encontramos digna de abandonar cualquier voto de castidad. Cosa que no había hecho el chico hasta ahora, motivo por el que era conmúnmente considerado como gilipollas. Ya no lo es tanto. Para alegría de la visual de los telespectadores, ya que los productores de esta serie siempre están en buena disposición para despelotar a las protagonistas. Yupi.

En el remoto norte escocés.

La pelirroja Rose Leslie es escocesa. Con sus pintas no me extraña. Y supongo que por eso la han puesto de norteña de más allá del muro. Que si alguien no se había dado cuenta, es una versión fantástica y extrema de la real Escocia, uno de cuyos paisajes aparece en la foto.

Ha vuelto Cathy (Laura Linney) con su The Big C. Última temporada. En ver de diez o doce episodios de media hora, sólo cuatro de una hora. Que visto el primero, parece que fueron dos pegados. En fin. Da la impresión de que va a ser muy difícil mantener el tono de comedia. No diré más. Pero a buen entendedor pocas palabras bastan. Tal y como estaba planteada, esta serie no podía tener muchas temporadas.

Hemos podido ver el piloto de Zombieland, serie que se basa en una película paródica de zombis que hicieron hace unos años y que es divertida. Sobretodo porque salía una desconocida entonces Emma Stone, que es una chica que me encanta. Bien. En esta serie, no salen los actores de aquella, y las personalidades de los caracteres están demasiado cambiados. Para mal. Supongo que no la seguiré. Una curiosidad.

Tres finales de temporada importantes. En primer lugar, un clásico de los procedimentales y del puro entretenimiento que es Bones. La verdad es que ya no es lo que era. Creo que la sigo viendo por costumbre. Han perdido mucha garra. Pero es de estas series que, después de ocho años, te cuesta dejar de ver. El cliffhanger de este final de temporada ha sido por demás sosísimo. Me pensaré si aguanto hasta que la finiquiten.

Bastante más interesante ha sido la primera temporada de Vikings, serie de ficción que tiene la intención de entretener y educar de un canal sobre historia. Tengo mis dudas a pesar de su origen de su rigor histórico. Ya comenté algo sobre que la Uppsala que sacan, no parece que sea realmente la antecesora de la actual Gamla Uppsala. Pero a pesar de todo, ha estado muy entretenida, razonablemente bien hecha, ha habido casquería pero con cierta mesura, y sexo pero también con más moderación que en la que hemos comentado antes. Bueno. De todo un poco, con moderación, es una buena receta. Espero con ganas que nos cuenten como se deshace el follón que han montado en el último episodio.

Y me sorprendió que anunciaran una segunda temporada de Broadchurch. La serie, si no redonda en su conjunto, ha tenido muchas cosas interesantes. El misterio del chaval asesinado en la playa, en el que al final acaba involucrado todo el pueblo, y donde cualquier pueda ser el asesino, me ha enganchado más que de sobras. Y me ha sorprendido el desenlace. Pero entiendo que la historia ha quedado cerrada. O sea, que si hay una segunda temporada es que cogerán a los protagonistas y les buscarán una vida nueva. Porque sin querer destripar nada, la que tenían se la han dejado destrozada estos guionistas.

Túmulos vikingos en Gamla Uppsala

La apacible campiña donde se encuentran los túmulos de los reyes vikingos en Gamla Uppsala es muy distinta de la agreste localización con fiordos y acantilados que nos muestran en la serie sobre este nórdico pueblo.

[Fotografía] Hoy toca nostalgia y revista de prensa

Fotografía

Declaraba ayer mismo Mike Johnston que la transición digital en fotografía comenzó en 1994, con la llegada de la primera impresora Epson de chorro de tinta capaz de ofrecer una cierta calidad fotográfica, y que terminó en 2011 con la declaración de bancarrota de Kodak. Por supuesto, lo digital había empezado antes, y todavía habrá historia con la fotografía tradicional de película después. Pero hablaba de una «transición». Estoy parcialmente de acuerdo. Tengo la sensación de que ese final de transición viene mejor representado por el anuncio del final de la fabricación de la serie V de Hasselblad. La última de la línea ha sido la 503CW, que llevaba fabricándose 17 años. Comparadlo con la vida media de los modelos digitales actuales. Algún día me hubiera gustado tener uno de estos aparatos. Tal vez todavía intente pillar uno. Tran representativo de una época aunque no estuvieran al alcance de cualquiera…

No me suena haber comentado el número de abril de Fraction Magazine, el 49, donde se aventura en porfolios menos convencionales, más conceptuales y osados. Bueno, pues aunque sea cuando está a punto de publicarse el de mayo, quizá hoy mismo, el que hará el redondo 50, voy a recomendar dos de los porfolios publicados hace ya un mes.

Por un lado, Heaven Turned on Its Side de Meridel Rubenstein. Está compuesto por varias series de fotografías de técnica y aspecto distinto, que representan los ciclos de nacimiento y muerte, de creación y destrucción, que se dan en la naturaleza.

Por otro lado, un porfolio de Joel Peter Witkin, fotógrafo que conozco ya desde hace bastantes años, con fotografía muy desasosegantes, entre la fealdad y la belleza, o la belleza de la fealdad, con referencias al sexo y a la religión frecuentes, y con mucho de surrealismo. Siempre me llama la atención.

Vosgos

Alguno de los porfolios que comento hoy nos llevan al mundo de la silvicultura, y eso me ha hecho recordar un par de recorrido por los Vosgos, como por ejemplo por los bellos bosques de coníferas del Champ de Feu.

Y siendo hoy el Primero de Mayo, el día de los trabajadores, que mejor que recomendar vivamente el número 32 de OjodePez (página web poco actualizada), dedicado al mundo del Trabajo. Es de los números que más me han gustado últimamente. Todo el número merece la pena pero, por destacar algo, destacaría la serie Tras el crecimiento de China de  Pierre Bessard, y Los trabajadores del bosque de Pelepele de David Chancellor.

Bessard pone cara, con una técnica exquisita en blanco y negro y cámara de gran formato, a los cientos de millones de trabajadores que se esconden detrás del crecimiento del gigante asiático, y que muchas veces no trabajan en las mejores condiciones precisamente. Un milagro económico que descansa sobre la explotación de muchos trabajadores.

Chancellor nos traslada al bosque sudafricano, donde conocemos a los hombres y las mujeres que intentan compaginar la silvicultura, la agricultura y el desarrollo sostenible. Aquí tenemos unas bellas y significativas fotografías en color de formato medio cuadrado, que transmiten esfuerzo y esperanza.

Fuera de tema, en el espacio Work in progress, nos encontramos con el proyecto El tercer paisaje de Giuseppe Moccia. Espacios en los que el hombre interviene sobre el paisaje, generalmente degradandolo, y que luego son desatendidos, dejando a la naturaleza la ingrata tarea de volver a integrarlos, si ello es posible.

Vosgos

O los bellos montes de la Route des Crêtes. Tengo recuerdos agridulces de aquel viaje. Pero que bonito todo.