Cuando me agencié el último álbum de las aventuras de Astérix que me merendé el día de Navidad, me di cuenta en su contraportada, que me faltaban dos. Hace unos 30 años comencé a coleccionar todos los álbumes de historietas del irreductible galo, pero con la condición ineludible de que estuvieran en su idioma original, el francés. No era fácil… porque no es fácil comprar libros en idiomas extranjeros en España, pero fue posible. A partir de determinado momento, la popularización de internet y del comercio electrónico hizo que la actualización de la colección fuera más sencilla. Pero uno tiene despistes… y se me habían despistado dos.
Para la entrada de hoy, me valía cualquier fotografía de Italia… menos Roma.
El primero de ellos fue el último de Uderzo, que coincidió con el cincuentenario de nuestros héroes, titulado, adecuadamente L’anniversaire d’Astérix et Obélix. Su guion es simpático, pero no es una aventura al uso, es más bien un autohomenaje, en el que van desfilando mucho de los personajes, algunos realmente entrañables, que han ido apareciendo a lo largo de los 33 álbumos anteriores, ya que este hacía el número 34. Pues vale. Bien. Simpático, como he dicho.
El otro que me faltaba es Astérix et la Transitalique, en la que Ferri y Conrad, los nuevos responsables de la serie, saldan una deuda histórica de la misma con Italia. Han visitado Roma en muchas ocasiones, pero no le habían dedicado ninguna historieta al resto de los pueblos itálicos de la antigüedad clásica. Y con el símil de la celebración de un ralli, con cuádrigas, claro, por las vías romanas, que todas llevan a Roma, nos hacen un recorrido por las tierras de vénetos, etruscos y demás. Le pasa lo mismo que al último que comenté. Es simpático, entretenido, no está mal, mejor que muchos de los guiones de Uderzo,… pero lejos de los de Goscinny. En fin. Es lo que hay.
Para vuestra información. También tengo toda la colección de Tintin, en francés… pero de estos no hay nuevos. Hubo una decisión clara que no habría nueva explotación del personaje tras la muerte de Hergé.
Dejaré para la semana que viene un especial «aventuras espaciales» y hoy, que ando con poco tiempo, iré con algo más ligero. Cosas que he visto durante las navidades.
Dos de animación japonesa que he visto en Netflix. La primera, Mugen no jūnin [無限の住人], cuya traducción vendría a ser «El habitante del infinito» o algo así, pero que se suele conocer en occidente como «La espada del inmortal» y sus variantes inglesas. Cuenta la historia de un samurai maldito, que no puede morir, y una adolescente que busca venganza por la muerte de sus padres. Esta basada en una historieta que ha conocido una diversidad de adaptaciones, entre ellas una película de acción real que se estrenó también en Netflix, bastante regular. Vi esta primera temporada de animación porque recordaba un tanto a Samurai Champloo [サムライチャンプルー], que me gustó mucho. No es para tanto, pero es bastante mejor que la película.
Con dos series japonesas, está claro de donde voy a sacar las fotos para esta entrada. Nos iremos al monte Koya [Kōyasan, 高野山], que nos traslada fácilmente al ambiente de una de las dos series, la más histórica.
Un tono muy distinto tiene ReLife [リライフ]. A un NiNi japonés de 27 años (Ni estudia, Ni trabaja), se le ofrece la oportunidad de reorientar su vida, pero con la condición de volver por un año a los 17. Cuando estaba en su último curso de bachillerato, o como se llame en Japón. No pensaba pasar del primer episodio que vi por curiosidad, por asumir que sería una serie muy para adolescentes. Y lo es. Pero tiene alguna cosilla curiosa y me enganché. Sin más… Su origen está en una historieta para internet.
Pensando que era ficción me puse a ver una serie titulada Don’t f**k with cats, que resultó ser un documental en tres capítulos. Donde una serie de friquis enganchados a internet se dedican a buscar a un asesino de gatitos que emite los vídeos de sus fechorías por internet… y que resulta ser un asesino de personas real… No sé qué da más miedo, si la existencia de este tipo de asesinos o las comunidades de friquis en internet. Una curiosidad entretenida. Muy valorada por el público votante en IMDb… que debe ser amante de los gatos, o son los friquis o son seguidores de los asesinos de gatos y lo que haga falta… no sé.
Y finalmente vi la que es muy probablemente la serie coreana más mala que hay en Netflix, y eso es mucho decir, pero que tiene sólo dos episodios de unos 45 minutos en lugar de los 16 o más de una hora que son habituales. Será por eso por lo que la vi entera. Se titula 28 Hae eui dal [28개의 달], y es un drama romántico que… bah… da igual. Es malísima.
Cuando incluyo alguna película en mi base de datos cuyo estreno he visto en el aparato de televisión suele ser de Netflix. Esta plataforma limita muchísimo sus estrenos en pantalla grande. Lo justo para entrar en competición de distintos premios. Pero no es la única plataforma que produce largometrajes. Amazon también lo hace, aunque es más fácil encontrarlos en la pantalla grande. Motivo por el cual, hasta ahora no han aparecido en mi base de datos. Pero hoy se abren paso con una película firmada por Tom Harper, a la que dediqué la sobremesa del día de Reyes.
Harper, un director con muy buenos resultados en el ámbito de las series de television, nos ofrece una entretenida visión de un viaje en globo aerostático del precursor de la meteorología como ciencia James Glaisher (Eddie Redmayne). La película esta basada en un viaje real, pero contiene abundantes elementos de ficción. El fundamental, que la aeronauta responsable de pilotar el viaje, Amelia Wren (Felicity Jones), es ficticia; el original fue Henry Tracey Coxwell, que le acompañó en varios viajes. La trama de la película está inspirada por el viaje que hicieron Glaisher y Coxwell el 5 de septiembre de 1862, en el que pudieron alcanzar una altitud de entre 10.700 y 11.300 metros, un impresionante record para la época. Es una estimación, porque la última altitud registrada fue de 8.800 metros. Todo esto sin oxígeno y sin conocer muy bien las condiciones de la atmosfera a esas altitudes.
Las fotografías de hoy, de diciembre de 1994, en Greenwich, el distrito de Londres dedicado a la ciencia y el progreso. Por lo menos, antaño.
Y aquí viene el principal punto negativo de una película que por lo demas es bastante entretenida. La aventura tal y como fue históricamente, aunque se ficcionalice lo que sucedio en ella, era suficientemente interesante. Pero supongo que por lo «políticamente correcto», se sustituye un personaje histórico real de gran mérito, por una aeronauta femenina.
Básicamente, estoy de acuerdo por completo en la necesidad de que el mundo del cine y la ficción en general cambie su visión de los papeles femeninos. Por el bien de las mujeres, pero también de los hombres. Es necesario, como el comer, generar modelos positivos de comportamientos femeninos, en los que se puedan fijar tanto chicas como chicos, alejados de los que convencionalmente se han atribuido a las mujeres, pero también alejados de los más nocivos comportamientos de muchos hombre, que algunas mujeres tienden a copiar. Un delicado equilibrio que no siempre funciona.
Obsérvese la última trilogía de Star Wars, donde han promocionado una nueva heroína femenina, así como otros personajes femeninos de mérito, pero que no han funcionado bien. En las tiendas Disney no se encuentran muchas mercaderías dedicadas a la protagonista. Obviamente, no se venden. Esta visto que los fans de Star Wars son más machistas de lo que creen. Las chicas, en ese entorno no venden. Incluso son atacadas. Véase lo sucedido con el personaje de Rose Tico (Kelly Marie Tran) en el episodio VIII, a pesar de que cumplía el muy necesario rol de ser conciencia moral de su compañero masculino, entusiasta, orientado a la accion, pero sin consideraciones éticas claras. Lo mismo que sucedía con la almirante Holdo (Laura Dern) respecto al destalentado Poe Dameron (Oscar Isaac). Los dos personajes femeninos fueron muy rechazados por los fans a los que tanto se han preocupado de contentar en el episodio IX. Con lo cual, los que no hemos quedado preocupados por el machismo de Disney somos otros, por mucho que lo disfracen.
Está claro. Son necesarios los roles femeninos en la ficción que proponga valores y modelos a los más jóvenes. Pero lo que no es necesario es darle de patadas a la historia, por mucho que sea una costumbre establecida en el mundo del cine. Oiga… invéntense una historia totalmente nueva, ponga el personaje femenino con el mensaje que quiera transmitir y hágalo bien. Pero no ningunee a un personaje histórico, hombre o mujer, que lo hizo bien. Y que efectivamente, es probable que con su pericia salvase la vida del científico, que así pudo vivir dedicado a la ciencia y al progreso durante casi 100 años.
La película es entretenida y de manufactura correcta. Aunque intrascendente. Para una sobremesa de un día de Reyes, perfecta.
Las nieblas que han cubierto Zaragoza durante prácticamente dos semanas han alterado considerablemente mi actividad fotográfica, especialmente con películal tradicional. Así que hay una serie de entradas en este Cuaderno de ruta que no han sucedido. Al mismo tiempo, para compensar el tiempo que no he dedicado a algo, mi actividad cinematográfica ha sido más alta… pero publicar de seguido entradas sobre cine… pues prefiero alternar un poco los temas. Así que voy a adelantar un día mis recomendaciones fotográficas. Suelen ser los domingos,… pues en sábado.
Algunas fotos de las nieblas de final de año para acompañar las recomendaciones de hoy.
Un vídeo, de Smarthistory. Este es un canal de Youtube dedicado a la historia del arte, en el que periódicamente comentan una obra artística de cualquier periodo de la historia humana. Esta semana dedicaron un de los vídeos a una fotografía, que podríamos denominar clásica, de Sebastião Salgado. De los obreros que apagaron los fuegos de los pozos petrolíferos en Kuwait tras los ataques de la primera guerra del Golfo. Os dejo el vídeo.
No conocía al fotógrafo Hal Fischer, del cual nos han hablado esta semana en el canal de youtube del San Francisco Museum of Modern Art. Sobre su impresionante serie dedicada al mundo gay de la ciudad californiana en los años 70, un época relativamente feliz para este colectivo antes de que en 1981 los Centers for Disease Control de Atlanta identificaran el síndrome de inmunodeficiencia adquirida, o sida. Relativamente… que los prejuicios estaban (están) ahí todavía. Os dejo el vídeo también, claro.
Es una gozada como nos ilustran desde Cartier-Bresson no es un reloj sobre la historia grande o pequeña, los grandes hechos o las anécdotas, de la fotografía. En esta ocasión iremos desde la reflexión que un fotógrafo de ficción hace sobre la fotografía en una conocida película romántica, hasta la intrahistoria de uno de los más potentes retratos de Richard Avedon, que es mucho decir porque todos sus retratos eran muy potentes. En concreto, el que le hizo a June Leaf, la esposa de otro gran fotógrafo, Robert Frank. Que nos dejó recientemente. Y aprovecha también para dar algún que otro zasca por todas aquellas mujeres que, siendo muy buenas en lo suyo, han acabado siendo sólo conocidas por ser «mujeres de… «. Gran injusticia. Leaf, pintora, una de ellas.
Con el segundo del año llegó la primera película de 2020… que obviamente es un estreno del recientemente terminado año anterior. Aunque creo que el día del estreno en nuestro país fue el día de Año Nuevo. Estamos ante la última película del francopolaco Roman Polanski, un director al que suelo seguir, aunque me salté su última película… que no quise que me estropease la sensación que me dejó el libro en el que se basaba y ya había leído. Tampoco estuvo muy bien considerada.
La película que nos ocupa hoy llega en versión doblada con el título de El oficial y el espía, pero en esta ocasión no se puede acusar a la distribuidora del desmán de no respetar el título original basado en un célebre titular y artículo de Emilo Zola en L’Aurore. La película está basada en una novela del británico Robert Harris titulada An Officer and a Spy. Así que nada… aceptamos pulpo como animal de compañía. En cualquier caso, para cualquiera que esté un poco al loro del asunto, ya imaginará que la trama tiene que ver con el famoso «asunto Dreyfuss«. Un asunto que puso de manifiesto que el militarismo absolutista, escasamente democrático y corrupto, y antisemita surgió con fuerza finalmente en Alemania, pero que estaba latente en cualquier país de Europa, incluso en la Francia republicana. Antisemitismo que infiltraba toda la sociedad, como se comprobó entonces, y de modo más dramático en la colaboración, mucho mayor de lo que reconocen los franceses, que hubo en el derrotado país galo con la Alemania nazi para deportar judíos al exterminio. La película se centra sobretodo en la investigación del teniente coronel Picquart (Jean Dujardin), que trabajó con honestidad para desentrañar la realidad cuando se hizo cargo de una sección de los servicios de inteligencia militar franceses. En la práctica, este asunto arruinó la carrera militar de Picquart, aunque con el tiempo la recuperó y lanzó su carrera política en la que llegó a ocupar una cartera, la de la Guerra, en el gobierno francés.
Inevitablemente, París… que de la isla del Diablo, donde deportaron a Dreyfus, no tengo fotos.
La película está rodada por Polanski con toda la perfección académica que puede poner el experimentado director, y goza de unas interpretaciones de muy alto nivel, especialmente por parte de Dujardin, que carga con buena parte del peso de la película, aunque debemos aplaudir también el notable trabajo que hacen muchos de los secundarios del largometraje.
La cuestión es que la película se ha visto afectada por la polémica cuando como resultas de algunas preguntas en rueda de prensa, el directo estableció de una forma tácita una comparación entre la persecución a Dreyfus y las persecuciones que ha sufrido él mismo, incluida la orden de detención internacional en curso en la Interpol por el asunto de sus relaciones sexuales con una menor en Estados Unidos en 1977, caso por el que fue inculpado y que se resolvió tras una declaración de culpabilidad negociada sobre alguno de los cargos, pero que llevó al director a huir de aquel país por la decisión del juez de revisar, no el veredicto, ya establecido por la propia admisión del director, sino la sentencia de prisión tras haber cumplido la establecida en un primer momento. No tengo capacidad ni conocimientos para comentar la situación, pero me parece una maraña muy extraña, en la que hay muchos culpables. Y en la que obviamente considero que la acciones del director fueron totalmente censurables y condenables, aunque desgraciadamente no aisladas en el ambiente de la época. Y de hecho hubo un veredicto y una sentencia. Pero hubo otros aspectos del caso que nunca he entendido y que me llevan a dejar a otros con más conocimiento jurídico sobre las circunstancias de aquella salida de los Estados Unidos.
El caso es que la película tiene otras lecturas que son muy actuales y que no podemos obviar. Estamos hablando de la degradación de los valores democráticos, en la Francia del siglo XIX se les hubiera denominado «valores republicanos» ya que se identificaba un régimen republicano con un régimen democrático, mientras que en el resto de las potencias continentales de la época, salvo el Reino Unido, las monarquías tendían al autoritarismo (véase Alemania, Austria-Hungría o Rusia) o al parlamentarismo muy defectuoso (véase España o Italia entre otras). Hoy en día estamos también en una vía de degradación de los valores democráticos, «republicanos», con la aparición partidos populistas de extrema derecha que también buscan chivos expiatorios en otros grupos étnicos de las desventuras de las que deberían autoexaminarse las propias poblaciones. Varias escenas del largometraje mimetizan el antisemitismo de la época en Francia con el antisemitismo alemán de los años 30. Ya he comentado que desde mi punto de vista, lo que pasó en Alemania pudo suceder en cualquier lugar de Europa. Fue cuestión de circunstancias, oportunidad y potencia económica y demográfica.
Por lo tanto, independientemente de la opinión que podamos tener de Polanski como persona, la obra es notable, induce a reflexión y tiene amplios valores, tanto sociológicos como cinematográficos, que la hacen recomendable. Sobre Polanski… mi censura absoluta sobre sus acciones en 1977.
Cuando a principios de noviembre apareció esta novela entre las ofertas del día a un precio de 1,89 euros, cuando normalmente esta a 9,49 euros, y teniendo en cuenta que es de una de mis escritoras contemporáneas favoritas, no pude contenerme. La adquirí. Aunque yo sea de los que prefiere la ficción narrada con cierta contención y sin demasiada extensión. Y las más de 900 páginas de esta novela me intimidaban un poco. Mucho.
Joyce Carol Oates afrontó en vísperas del final del milenio la ingente tarea de plantear una biografía de Norma Jeane Baker, popularmente conocida como Marilyn Monroe. Incluso las enciclopedias la incluyen en artículos bajo su nombre artístico en lugar de bajo su nombre legal. Porque una de las bases sobre las que se desarrolla esta larga novela, que me ha llevado casi cuatro semanas terminar es que Norma Jeane Baker nunca fue conocida por el público. Fue conocida su imágen externa, el personaje que construyeron sobre ella, y fue conocida por lo que representaba, no por lo que era.
Niagara… inevitablemente…
Oates avisa desde el principio. Esta no es una biografía exhaustiva y precisa de la actriz. Esto no es un ensayo riguroso sobre el personaje histórico. Esto es una reflexión, en forma de novela, ficcionalizada, sobre la vida de una persona que tiene más de trágico que de cuento de hadas. Es una reflexión sobre una infancia a merced primero de un madre que acabó ingresada en centros psiquiátricos por un trastorno mental grave, y después por un sistema de orfanatos y en hogares de acogida que tenía poco de protección de la infancia. Es una reflexión sobre las relaciones sentimentales con los hombres que mantuvo y sus consecuencias. Sobre a quien amaron esos hombres, si a la mujer o al símbolo. Es una reflexión sobre las pequeñas tragedias de una mujer en una época de machismo rampante con una moral conservadora sumamente hipócrita. Es una reflexión sobre el nocivo sistema de los estudios de Hollywood, representados por «la Productora», la 20th Century Fox si no estoy mal informado, que tanto dinero amasó, que a tantas personas, especialmente mujeres, explotó y que tantas vidas destruyó en el proceso. Es una reflexión sobre la hipocresía social, que puede amar al símbolo, al icono, y despreciar a la persona. Y es una especulación sobre quién fue realmente Norma Jeane, sobre qué pudo sentir, sobre qué pudo opinar y sobre qué pudo hacer que acabase como acabó. Sin que podamos saber qué fue lo que sucedió… ¿una sobredosis? ¿un suicidió? ¿un asesinato? En cualquier caso, una mujer que había emprendido un camino rápido y de un sólo sentido hacia la tragedia.
Oates es una escritora feminista. Y eso debe quedar claro. En el mejor sentido de la palabra posible. Denuncia con claridad lo que tiene que denunciar, pero nunca esconde la responsabilidad de cada cual. Incluso la de las mujeres que son víctimas. Muestra simpatía por Norma Jean. Un indudable cariño. Pero no le duelen prendas en mostrar sus inconsecuencias y su «colaboración» en el destino al que se dirigió. Habiendo muchos palos a repartir entre tanta gente, tampoco es una novela maniquea. Como ya he mencionado, es una obra que invita a la reflexión, más que a otra cosa. Quizá por eso las cuatro semanas que me ha costado leerla, que no se explican sólo por la longitud del libro, sino también por la necesidad que personalmente he sentido de parar de vez en cuando, pensar un poco, dejar reposar, y luego recomenzar la lectura.
Oates es muy buena escritora. Muy buena. Y por lo tanto, la novela es absolutamente recomendable. Pero no es fácil, no es amable, no es glamurosa. Quizá por que Marilyn pudo representar el glamour. Pero Norma Jeane fue otra cosa, que no le dejaron ser.
Después de los atracones de todo tipo de las fecha navideñas, quizá estemos muy pesados, y quizá venga bien entrar en el terreno de los placeres culpables ligeros. Que no nos hacen pensar. Entretenimiento a base de series, a veces poco serias, que nos llegan del Asia oriental con distinta fortuna. Y Netflix es el lugar ideal para estas frivolidades orientales.
Tono de comedia trae una serie que aparece en Netflix bajo el título de Triad Princess, en el que se nos cuentan con desenfado las aventuras de la hija de un mafioso taiwanés que ha decidido casarla con el hijo de un lider de las triadas de Hong-Kong. Pero la chica quiere una vida independiente, y está enamorada de un cantante de éxito, mientras consigue trabajo como asistente y guardaspaldas de otra cantante de la misma agencia, amenazada por motivos no bien conocidos. Absolutamente intrascendente, en ocasiones sin pies ni cabeza, en tono preferentemente cómico con algún momento dramático, varios de los personajes tiene suficiente carisma como para que sea llevadera. El título original, 極道千金, siginifica Camino polar. Y si tiene que ver, que tenga.
Como no podía ser de otra forma, fotos desde Asia. Hoy nos pasearemos por los templos y santuarios de Nara, en Japón.
Recientemente fue un éxito de público en Asia una serie de época china de nada menos que 70 capítulos, que de momento no se ha emitido en España, que yo sepa. En cualquier caso, el éxito llevó a un spin-off, una miniserie de seis episodios, Yanxi Palace: Princess Adventures, que se estrenó recientemente en Netflix. La ambientación histórica es muy vistosa, desconozco si es precisa, pero todo es muy deslumbrante, con las chicas muy guapas. Las interpretaciones son absolutamente lamentables. Lo cual es una pena, porque después de unos primeros capítulos absolutamente inanes, se desarrolló una trama final, de intrigas palaciegas, que tenía su interés, con tonos inquietantes, que merecía mejores guionistas y mejores intérpretes. Bueno, que sirva para ambientar nuestra futura visita a la Ciudad Prohibida de Pekín. Los personajes de la serie están basados, de alguna forma o manera, en personajes históricos reales del siglo XVIII. El título original, 金枝玉叶 , significa La hoja de jade dorada. Pues vale
En los últimos tiempos tengo la sensación de que Netflix ha disminuido el ritmo de estrenos de series propias o en coproducción procedentes de Corea del sur. En cualquier caso, hemos tenido un drama policiaco, The lies within, en el que nos han librado de la trama romántica de los protagonistas. Lo cual la hace más sosa. La novedad ha sido que la trama tenía algo más de miga que otras series del mismo país. Estaba más currada y, aunque estas series, con sus 16 episodios, a veces más, son siempre excesivamente largas, en esta aguantaba el tipo. Ninguna maravilla… pero bueno. El título original, 모두의 거짓말 , esta vez tiene más que ver, significa Todo el mundo miente. Muy House MD.
Y por fin llegaron en vísperas de navidad la siguiente tanta de episodios de Terrace House: Tokyo 2019-2020… de los que yo ya había visto la mitad de ellos durante mis vacaciones en Japón. Un rollo esto de que hay que esperar tres meses para cada tanda. Podría ser como en el País del Sol Naciente, donde emiten un episodio a la semana. Si la primera tanda de 12 episodios había sido un tanto sosa, predominaban los participantes que habían ido allí «a hablar de mi libro»… en esta ha habido más interacción. Aunque predominan las «calabazas» sobre los «si quiero». Eran previsibles… Como siempre, mi placer culpable favorito.
Están emitiendo en Japón, o la han emitido ya, una nueva temporada de Doctor X – Gekai Daimon Michiko [ ドクターX ~外科医・大門未知子]. Pero de momento Amazon Prime no ha dicho nada de emitirla. Y además ya ha retirado las cinco temporadas anteriores. Me lo pasaba bien con esta parodia de drama médico. A ver si me las apaño para echarle el guante.
Las últimas película que alcanzaron mi base de datos de estreno, y que fueron contabilizadas para mi artículo resumen, aunque sin presencia destacable en el mismo, fueron algunos de los últimos estrenos con pretensiones en Netflix. Vamos con ellos.
El brasileño Fernando Mireilles es considerado y respetado como director que combina un indudable buen hacer cinematográfico con una conciencia social de primer orden. Así que, aunque a priori las posibles conversaciones entre Jorge Bergoglio y Joseph Ratzinger en vísperas de la «renuncia» (o lo que sea que fuera) de este último a la sede papal me importase más bien poco, decidí dar una oportunidad a esta producción de Netflix.
Viajaremos, acompañando a una de las películas de hoy, a la Santa Sede, una de las monarquías absolutas que quedan todavía hoy sobre la faz de la Tierra.
Especialmente porque al frente del reparto encontramos dos excelentes intérpretes, Anthony Hopkins como Ratzinger y Jonathan Pryce como Bergoglio, que de por sí pueden ser un aliciente suficiente para ver la película. Y de hecho SON el aliciente para ver la película. Que por lo demás, es una especie de fan service para los católicos que todavía ven el papado como una institución que va más allá de una estructura de poder más de las que pululan sobre la faz de la Tierra. Película amable con ambas películas. Se menciona, pero no profundiza, en el escándalo permanente que supone la ocultación y protección de los sacerdotes pederastas por parte de la jerarquía eclesiástica, que sería uno de los motivos de fondo de la renuncia de Ratzinger. Y da una visión de la actitud de Bergoglio durante la dictadura militar argentina que a mí me despierta más preguntas que me resuelve cuestiones. Al fin y al cabo, como tantas dictaduras militares de corte fascista, fue más bendecida que criticada por la jerarquía católica.
Pero efectivamente, el trabajo de ambos actores es sobresaliente y justifica el dedicar un par de horas a esta película. Que por lo demás, con una realización funcional y eficaz, desde mi punto de vista no tiene más recorrido.
Última película del año, en la sobremesa previa a Nochevieja, una película de animación en Netflix, de producción teóricamente española, en la que el animador español Sergio Pablos firma por fin como director una película tras ser considerado creador, pero no director, de algunas de las películas de animación de más éxito que nos ha enviado Hollywood en los últimos años. En la ficha técnica, aparece como codirector Carlos Martínez López, con un currículum más modesto.
Parece ser que en algún lugar del mundo tuvo un estreno en la gran pantalla. Supongo que para poder entrar en opciones de la temporada de premios. ¿Con la segunda parte de la reina congelada en competición? Poco que hacer. Pero en general es una película para Netflix, que sigue buscando el reconocimiento y el prestigio ante un modelo de exhibición que molesta a algunos sectores de la industria cinematrográfica.
La cosa no tiene mucho misterio. De lo que va es de explicar un posible origen alternativo, que nada tiene que ver con las tradiciones habituales, a la figura de Papá Noel, Santa Claus o como lo queráis llamar. Si habitualmente se considera una transformación de la figura de San Nicolás de Bari, en esta ocasión generan una historia situada en alguna fría isla perdida en algún lugar del norte remoto de Europa, convirtiendo a Klaus en un leñador que fabrica juguetes y que guarda luto por su mujer fallecida años ha, y a un curioso cartero en el catalizador para la conversión en el conocido personaje.
La historia se deja ver. Está realizada con competencia, tanto en la animación, como en el guion, como en la dirección, pero sin destacar sobre otros productos en ninguno de estos aspectos. Es previsible, pero contentará a un público familiar, especialmente infantil. Convencional hasta el hastío, se deja ver no obstante con agrado, siempre que te vayan este tipo de películas. Incluso si no tuvieran que competir contra otros reinos congelados, seguro que en el 2019 ha habido otras películas de animación con más miga que estas.
Cada una de las fotos que os muestro aquí está formada a partir de tres negativos en blanco y negro, con orientación vertical, tomados con Pentax MX con un 50 mm y sobre película Lomography Berlin Kino 400. Los detalles técnicos los podéis encontrar en «Panoramas» sobre película tradicional: Pentax MX + Lomography Berlin Kino 400. Están un tanto subexpuestas, pero bueno… la cosa era de aprender una nueva técnica.
Llevo bastante retraso en esto de comentar finales de series o de temporadas. Y tardaré todavía un poco en ponerme al día. Salvo que me dedique una semana a hablar mayoritariamente de televisión, cosa que no me apetece. Así que vamos con lo más destacado de diciembre,… como llamo a aquellas series que forma parte de lo que podríamos llamar la «primera división» de la seriefilia. Aquellas series que por presupuesto y pretensiones aspiran al éxito de crítica y público como planteamiento base. Una de ellas ya la conocíamos, las otras son novedades de este último trimestre del año.
La serie fantástica de HBO… una de ellas… va de viajar al norte. Un norte que recuerda mucho a Noruega. Y aunque no tengo fotos de Noruega invernal… pues Noruega son las fotos de hoy.
Ya lo sabéis de mi comentarios anteriores sobre The Marvelous Mrs. Maisel. Es una de las mejores comedias del momento. De hecho, es una de las mejores series del momento. Es la serie con la que hemos recuperado los chispeantes diálogos de la chicas Gilmore. Pero más adulta; no para todos los públicos. Y además, con mayor nivel interpretativo. Dicen que esta tercera temporada no ha tenido el mismo nivel que las dos primeras. Mmmmmm… evidentemente, la serie ha perdido el factor novedad. Y ha sido una temporada de transición para los personajes. Frente a las crisis manifiestas de las dos primeras temporadas, se han abierto nuevos caminos que todavía están en marcha. Y es cierto que ha habido alguna subtrama un poco más floja, como la de Sophie Lennon (Jane Lynch), que ha trabado el desarrollo de Susie (Alex Borstein). Y que estuvo muy claro el momento en que Midge (Rachel Brosnahan) la cagó… Pero sigue siendo una serie de gran nivel. Y ante todo, quiero más presencia de Mei (Stephanie Hsu), un personaje potencialmente muy divertido. En fin… hasta dentro de unos meses, Mrs. Maisel.
Mmmmm… His Dark Matterials. Primera temporada. En HBO. Buscando un nuevo pelotazo estilo «tronos». Hasta la presentación es similar. Pero nada más salvo el ámbito fantástico tan distinto. Cuenta a priori con un reparto interesante. Pero por algún motivo, esta historia adaptada de las novelas de Philip Pulman, no me acaba de enganchar. Quizá hay que darle más tiempo. Ya tuvo una adaptación al cine, que iba camino de la típica trilogía, pero que se quedó en un película aislada sin más recorrido. Y es que creo que hay un problema de base. Se plantea como una historia para niños mayores y adolescentes,… pero que la única forma de que realmente funcione es adaptándola como una historia para adultos, mucho más oscura y más agresiva en sus críticas sociales de fondo. Y creo que nadie se atreve a tal. La niña protagonista, Dafne Keen, sin ser una catástrofe no aba de tener carisma suficiente para cargar a cuestas con la serie. Veremos que pasa en un futuro.
No soy aficionado al género superheroico, que con excepciones, me aburre. Así que acogí Watchmen, también en HBO, con notable excepticismo. Pero me ha sorprendido. Para bien. Y mucho. Una historia que se construye poco a poco, con piezas aparentemente inconexas en algunas ocasiones, pero en la que al final todo encaja con finura y elegancia. Impresionante labor de guion con mucho más fondo y enjundia que la mayor parte de las tontadas que se hacen en este género. Pero vamos… sin comparación. A años luz, para bien. Tanto me ha gustado, que voy a leerme el cómic que la inspira y que creo que me contará lo que pasó décadas antes de los acontecimientos de la serie. Creo. Ya os diré. Pero espero con ganas una segunda temporada.
Comienzo la entrada con una introducción totalmente similar a la de años anteriores en la que intento explicar mi proceso para comentar y puntuar mis películas.
Como todos los años llega el momento de hacer un repaso del cine que he visto durante el año anterior. Esta entrada trata de las películas vistas en salas de cine, independientemente de si han sido estreno durante el año o no. También se incluyen películas de estreno que no han pasado por las salas de cine, sino que se estrenan directamente en las plataformas de vídeo o cine bajo demanda. Este tipo de películas van a ir tomando fuerza con los años, como iremos viendo. Aunque su inclusión o exclusión de estas listas es compleja. Se mezclan las películas que tradicionalmente se han considerado pensadas y realizadas con miras a una difusión televisiva, con otras que no se diferencian de las que se estrenan en la gran pantalla en su planteamiento, pero que no se estrenan en gran pantalla. Serán estas últimas las que encuentren hueco en mi Cuaderno de ruta. Lo que no incluiré es una película pensada y estrenada en la gran pantalla, que luego con el tiempo vea en televisión. Todas las películas están recogidas en mi base de datos cinematográfica que inicie el 28 de diciembre de 1997, en la que en estos momentos hay 1820 películas de cine. Antes estaba disponible para su consulta, pero ahora la he renovado dentro de la plataforma iCloud, y no la he compartido públicamente. Por lo menos, de momento.
Poco antes de terminar el año, rescaté del olvido mi modesta Pentax K-S1 y el peculiar objetivo «soft focus» 85/2,2 también de Pentax… y me di un amplio paseo con ellos.
Para todas ellas incluyo cuatro valoraciones: dirección, interpretación, subjetiva y global. Para conocer los criterios por los que valoro las tres primeras, visitad la explicación correspondiente. La valoración global es el resultado de aplicar una fórmula matemática de mi invención:
Global = (Subjetiva*3 + Dirección*2 + Interpretación)/6
–
Por supuesto, el dar más peso a unos elementos que a otros es algo totalmente personal. Pero es que si incluyo algo que se llama “valoración subjetiva” en la fórmula, pues es lo que podéis esperar; una valoración subjetiva, aunque motivada, de lo que más me gusta. Que no necesariamente tiene que ser lo que le guste a otros. No hago crítica cinematográfica; solo comparto lo que veo y lo que me parece.
Hay otra cuestión. Si se contrasta la lista que ofrezco en la entrada de hoy con las valoraciones de cada una de las películas en el momento en que las vi y las comenté, pueden no ser iguales. La valoración personal de una película cambia con el tiempo, y también puede suceder que visionados posteriores, por ejemplo en vídeo o televisión, hagan cambiar también esa valoración. Aunque este año no ha afectado mucho a las películas que ocupan los primeros puestos.
Durante 2019 he visto un total de 72 largometrajes, entre las salas de cine y los estrenos directos en las plataformas de vídeo bajo demanda. Lo que convierte al año en el tercero más prolífico desde que mantengo la base de datos, tras el inaugural, 1998, y el año 2013. Pero hay que tener en cuenta una cuestión… 21 de esas películas están vistas en casa en plataformas de cine o vídeo bajo demanda. Si se hubieran estrenado en cine, algunas las hubiera ido a ver, pero otras no. U otras no hubieran llegado nunca a nuestras salas de cine, caso de no existir estas plataformas.
La valoración media ha sido de 3,29 puntos; es la puntuación media más alta en 22 años de seguimiento. Aunque la variabilidad en las puntuaciones es algo más alta que en años anteriores, aunque por debajo de la variabilidad media de las 1820. Como digo habitualmente, podríamos decir que no selecciono mal las películas que voy a ver, aunque me he tragado algún pestiño que otro. Como he mencionado en otras ocasiones, el rechazo a ir por sistema a ver determinados blockbusters, me ahorra películas malas. Por ejemplo, evito en líneas generales el cine de superhéroes. Que sistemáticamente… no me gustan.
Pero sí que podemos decir algo sobre el tema de las que se estrenan en plataformas de cine o vídeo bajo demanda. De las 19 películas que tienen una puntuación global menor de 3, que sería mi aprobado general, 12 pertenecen a estas plataformas. Por lo tanto, si selecciono mejor lo que vea en estas, mejorarán los datos, menos el de número de película total vistas.
A continuación, las diez películas que más he valorado. Este año me he ceñido a 10. Aunque había un múltiple empate en la puntuación de 4, he modificado la de una de ellas, que ha quedado mucho mejor situada, y he ajustado con décimas, las de algunas de ellas, para que sólo entren estas 10. Y otra cosa… he excluido las que he visto en sesiones únicas de películas de antaño que nunca había visto en cine… porque tres de ellas se situaban arriba del todo y deformaban la realidad del año; Mononoke hime (もののけ姫), Sen to Chihiro kamikakushi (千と千尋の神隠し) o Tonari no Totoro ( となりのトトロ ), son clásicos, cuando no obras maestras, de la historia del cine de animación y del cine en general, y por lo tanto… pues están arriba del todo.
Como he dicho, cuando hay empates, utilizo sistemas de desempate para ordenarlas, cosa que no hacía antes. O bien pongo delante la que mayor puntuación subjetiva tiene, o simplemente decido cual de las que tienen la misma puntuación me gustó algo más. Sólo la primera ha cambiado la puntuación desde que la vi. Es una película que crece mucho en el recuerdo.
Este año no hay ninguna procedente de las plataformas de cine bajo demanda entre las primeras. Pero la otra cuestión notable es que sólo hay una película cuya nacionalidad principal, en ocasiones hay productores de varias nacionalidades para una misma película, es estadounidense. Y curiosamente está rodada en inglés y mandarín con la inmensa mayoría de sus intérpretes principales chinos o de origen chino. Menos una chica japonesa, si no recuerdo mal. Este año las películas norteamericanas, y también podríamos decir lo mismo de las españolas que he visto, se caracterizan por algo en común. Independientemente de la calidad de su factura, que puede ser muy buena, hay muchas que me han interesado poco en lo que me han contado. Y en el momento en que mi valoración subjetiva está en el 3… es difícil que lleguen arriba.
China está empujando fuerte en el mundo del cine. No sólo llegan películas muy potentes de aquel país, sino que cada vez se ve con más frecuencia en los créditos la participación de productoras chinas en películas norteamericanas y europeas. Lo que dadas las circunstancias políticas del gigante asiático… es un poquito preocupante.
Veamos cómo ha ido la cosa por meses, para hacernos una idea de cómo ha ido el año estacionalmente.
Enero – The Favourite, la hipnotizante y bellísima propuesta vietnamita de The Third Wife y la absorbente Napszállta, las tres entre las diez primeras, se pudieron ver en este primer mes del año, pasando por encima de muchas candidatas a premios.
Febrero – La compleja propuesta de ciencia ficción que es High Life se hizo con la posición dominante en este mes. Una película que no es para grandes públicos, pero con grandes virtudes en todas sus dimensiones.
Marzo – Bajón habitual en este mes, donde ninguna entra entre las diez primeras, ni siquiera el regreso de Pedro Almodóvar, que no está mal, pero que no me acabó de enganchar plenamente. Una película japonesa en Netflix, un curioso y duro drama adolescente ha estado cerca de entrar en la lista de honor; Ribāzu ejji [リバーズ・エッジ] (River’s Edge).
Abril – Otro mes de bajón, con una película canadiense, La chute de l’empire américain, interesante. No llegó a parecerme especial, pero me cayó en gracia.
Mayo – Un western francés, rodado en inglés y filmado entre Francia y España, me pareció una de las películas del oeste más notables que recuerdo, The Sisters brothers, abriéndose paso hasta las 10 primeras.
Junio – El Largo viaje hacia la noche del chino Bi Gan está muy próximo muy próximo a merecer la calificación de obra maestra por mi parte. Y así así le ha ido… todavía me lo estoy pensando. Igual la tengo que volver a ver. Maravilloso plano secuencia final. Maravilloso.
Julio – Flojísimo mes de verano donde solo la argentina El cuento de las comadrejas y la francesa Un amour imposible se levantan ligeramente por encima del aprobado raso. Las dos están bien,… pero les falta algo para destacar algo más.
Septiembre – El mes más pobre cinematográficamente hablando… realmente sólo destaca que nos fuimos a ver en pantalla grande las maravillosas aventuras de Chihiro al otro lado del tunel.
Octubre – Potente llegó este mes. Mucho «trabajo» tras las vacaciones. Tres de las presentes en la lista de diez principales, la ausencia del hijo de un matrimonio chino en Di jiu tian chang [地久天长] (Hasta siempre, hijo mío), la delicada Portrait de la jeune fille en feu, y los parásitos que nos llegaron de Corea del sur, otra película a la que le falta poco para convertirse en obra maestra. Poco. Ese último cuarto de película que no está del todo logrado.
Noviembre – Ese impresionante retrato familiar que es The farewell, que ya he dicho que crece constantemente en el recuerdo, domina el panorama del otoño avanzado. Con una curiosidad, el reestreno de The Juniper Tree, con una jovencita e interesante Björk, que poco le falta para entrar entre las diez primeras.
Diciembre – Muchas muchas películas en el último mes del año. Pero también muchas decepciones. Aparte de revivir la aventuras de la princesa de las bestias, lo más destacado fue, casi cuando el año se nos agotaba la interesante película rusa sobre la inmediata posguerra, que poco le ha faltado para entrar también entre las diez mejores, Dylda [Дылда] (Una gran mujer). Muy poco. También de las que me lo estoy pensando.
Ha habido películas muy interesantes este año. Y se confirma lo que ya decía en otras ocasiones. Pese a la potencia de la industria cinematográfica de los Estados Unidos, no es el país que proporcionalmente haga propuestas más interesantes. Y que las producciones asiáticas han estado a muy buen nivel. Seguiremos al tanto.