[CineFoto] Aprendiendo a ver fotos con «Smoke»

Fotografía

La entrada de hoy me la inspira una anotación en Facebook, donde se recomienda una entrada del blog Cartier-Bresson no es un reloj.

No sé si una película como Smoke se podría rodar hoy en día. El protagonista Auggie (Harvey Keitel) regenta un estanco. Y fuma. Sin ser el villano de la película, en una película donde no hay villanos. Hace mucho que esta película forma parte de mi colección de películas cinematográficas con una relación temática, mayor o menor, con la fotografía. Es una de las mejores de la colección. Es una de las películas a las que más cariño tengo de todas las que he visto en mi vida. Dirigida por Wayne Wang, y el literato Paul Auster, sobre guion de este último, está llena de humanidad y buen rollo en el mejor de los sentidos de la frase.

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Viajamos a Nueva York, donde se rodó la película.

El caso es que hay una escena estupenda en el que Auggie conversa con el escritor Paul Benjamin (William Hurt), mostrándole las fotografías que cotidianamente toma a las ocho de la mañana con su cámara, en la puerta de su estanco. Todas aparentemente iguales, pero todas esencialmente distintas. Y una reflexión sobre el cambio y el paso del tiempo. Y sobre la necesidad de observar detenidamente las fotos, de «leerlas», en contra de la tendencia de visión apresurada y superficial, que se ha exacerbado con la popularización de los dispositivos electrónicos personales y portables con cámara incluida.

 

20130927-_9270500.jpgPor cierto, al final de la película se cuenta cómo Auggie consiguió su cámara, en forma de «cuento de navidad», cuento que es transcrito por el personaje del escritor Paul Benjamin, que sirve una especie de trasunto de Paul Auster. Incluso Auster tiene publicado un libro que se titula Cuento de navidad de Auggie Wren. He decidido leerlo.

Pero os dejo aquí el final de la película. Lamentablemente, doblada. Se pierde mucho con los doblajes. De verdad.

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[TV] Lo que pudo haber sido y no fue, versión japonesa

Televisión

No me extenderé mucho en esta entrada televisiva. Últimamente ando con cierta desmotivación con el medio, le dedico menos tiempo, y de forma un poco errática. Por ello, de vez en cuando, acabo preso de anécdotas como la serie que me ocupa hoy. En castellano la han titulado El Comité de Podría-Haber-Tenido-Sexo, y variantes de esta idea se encuentran en otros idiomas occidentales. En japonés, es Yareta Kamo Iinkai [やれたかも委員会], cuya traducción parece ser algo así como El comité del pudo haber sido.

En el tren de la línea Chuo - Tokio

Aunque las situaciones presentadas son diversas, casi siempre son gente joven, al menos cuando sucedió la «oportunidad» que relatan, y de ambiente urbano, predominantemente tokiota.

¿Y qué pudo haber sido? El título en castellano es el más explícito al respecto. Aunque también el más reduccionista. Reduce la complejidad de los procesos de atracción y de relación entre personas al deseo sexual. Y la serie es más sutil y más compleja que todo eso. Con la excusa de presentar el caso ante un «comité» de tres personas, dos hombre y una mujer, se nos cuenta la historia de una persona que conoció a otra en circunstancias muy diversas, y en la que se le presentó una situación en la que la persona pensó que podría haber tenido una ocasión de mantener relaciones sexuales con la otra persona, pero no se materializaron. Claro. La cuestión es que sólo conocemos el punto de vista de la persona cuyo recuerdo, más o menos nostálgico, ha permanecido como una oportunidad perdida. No conocemos el punto de vista de la otra persona, cuya posición adopta el comité. Y por otro lado, la cosa es más compleja. Aunque el momento que se debate es aquel en el que pudo haber o no relaciones sexuales, pero en muchos de los casos presentados, los sentimientos puestos en juego eran más amplios o complejos. Y por lo tanto, estamos ante la cuestión que probablemente a muchos se nos puede presentar sobre si pudimos ir a más o no con aquellas persona que conocimos, y que evidentemente nos atrajo. A mí me ha hecho pensar si no hubiera podido presentar un par de casos ante el «comité». Es bastante menos superficial de lo que el título en castellano sugiere. Al mismo tiempo, la serie no renuncia al humor, siendo respetuosa con los aspectos dramáticos de algunos de los casos.

De los ocho episodios, en siete es un hombre quien presenta su caso. En todos, en una primera instancia, los dos varones del comité «votan» a favor del «pudo ser», mientras que la única mujer «vota» a favor del «no pudo ser». Dejaré en suspenso cómo es la votación del caso del último episodio, el único presentado por una mujer.

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La serie forma parte de esas producciones japonesas más o menos pintorescas. Se ve en un plis plas. Al fin y al cabo, ocho episodios de 25 minutos cada uno, son algo más de tres horas de duración total. Hay un noveno episodio que funciona a modo de falso making of. Y que ciertamente aporta poco.

Los casos tienen un interés diverso. Hay algunos muy entretenidos y que tienen un interés cierto. Otros te dan más igual. Por lo que hay cierta irregularidad. Y el nivel de interpretación es diverso. En el trío de miembros del comité, tenemos la «debilidad» de que la mujer es una chica joven muy guapa pero con unas capacidades interpretativas muy limitadas. Parece que viene de uno de esos grupos musicales formado por unas cuantas decenas de adolescentes y jóvenes que denominan idols [アイドル; Aidoru]. Entre las actrices invitadas en los distintos episodios, también tiran de este fenómeno, especialmente cuando son chicas muy guapas, pero más que de las idols musicales, de las del papel couché, Gravure Idol [グラビアアイドル; Gurabia Aidoru], cuya función principal parece ser la de salir muy ligeras de ropa en revistas, aunque no desnudas. Con alguna excepción, en la que todos son actores y actrices de verdad, esto lastra un tanto la serie, empujando a la baja la calidad de la misma.

Una curiosidad, con algún momento interesante, apta para rellenar algún momento tonto a lo largo del día, pero con un interés global muy limitado.

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[Fotos] Finalmente, el objetivo soviético va bien

Fotografía

El viernes pasado os mostraba unas fotografías realizadas con un objetivo de fabricación soviética de 1965 que no tenía claro si funcionaba bien o no. Algunas fotos dejaban que desear en su calidad. Pero fueron tomadas sobre una cámara digital, montado con adaptadores. Ahora ya he tenido ocasión de hacer fotografías con un carrete de película para blanco y negro, en la cámara que le corresponde. Los detalles técnicos en

MIR-1 37/2,8 M39 – Un objetivo para la Zenit 3M (II).

Os dejo unas poquitas fotos realizadas con esta óptica en un paseo mañanero de domingo.

[Recomendación fotográfica] La profesora Hila Becher, y dos fotógrafos japoneses

Fotografía

No puedo sustraerme a seguir trayendo a estas páginas los vídeos dedicados a fotógrafos del Museo de arte moderno de San Francisco (SFMoMA). Me parecen demasiado interesantes, divulgativos y pedagógicos, todo a un tiempo, como para no compartirlos. Por mensaje privado me ha llegado alguna crítica, no necesariamente en el mejor de los tonos, por «centrarme» en recursos en idioma inglés. No conozco ningún canal en Youtube de un museo que publique vídeos en castellano con la calidad y la profundidad de las del SFMoMA y algunos otros en inglés. Si alguien los conoce, agradeceré que me los comunique.

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Como tengo fotos recientes de Alemania, y como Fridrichshafen también ha tenido en su historia su importancia industrial, aunque lejos del área de recorrido fotográfico de Hilla Becher, de quien hablo más adelante, me parecen un complemento fotográfico razonable para esta entrada.

Esto sucede con todo tipo de recursos fotográfico. Soy seguidor habitual del canal de Youtube de Thomas Heaton, fotógrafo paisajista británico, radicado en el norte de Inglaterra. De Inglaterra no es lo mismo que de la Gran Bretaña. Es inglés, no escocés. Es ameno, es vistoso, es buen fotógrafo y es pedagógico en todo lo que se refiere a la fotografía de paisaje. Y honesto, en el sentido que de vez en cuando la caga y lo cuenta. Por supuesto, está interesado en ganarse la vida, y queda claro que vende sus fotos, organiza talleres y viajes fotográficos, y otros productos, de los que habla en sus vídeos, pero de forma natural, y siempre aportando valor añadido, no mera publicidad. Ayer estuve viendo un vídeo de un canal en español de un fotógrafo también dedicado al paisaje, que no mencionaré, que nos hablaba de cómo ajustar la cámara para fotografiar paisajes. Lo primero que hizo fue vender sus cursos. Y luego hizo un repaso más bien trotero por cosas elementales escribiendo en una pantalla en blanco. La diferencia es brutal. No aprecié nada incorrecto, pero a mitad de vídeo estaba aburrido y lo apagué. Pues eso. Que hay cuando se hacen las cosas bien, también pongo cosas en castellano.

Por ejemplo, en muchas ocasiones he recomendado los artículos de Óscar Colorado, mejicano, sobre fotógrafos. Escribe con profundidad y con abundancia de ejemplos. Durante un tiempo ha estado inactivo por sus deberes académicos. Pero parece que vuelve a estar activo. Recientemente, ha actualizado un artículo sobre el fotógrafo mejicano Nacho López. Y es muy recomendable. Pues eso. Cuando hay calidad, si me entero, lo pongo.

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Vamos a por los vídeos del SFMoMa. Porque uno de ellos es de una entrevista a Hilla Becher, que junto a su marido Bernd, ya fallecido, fueron las almas e impulsores de la llamada escuela de Dusseldorf de fotografía, y que tanto han influido en determinado estilo de fotografía documental en la segunda mitad del siglo XX y principios del XXI. Una figura de esta relevancia hay que conocerla. Independiente de que sus colecciones de fotografías del tejido industrial de la Alemania occidental te interesa más o menos. Aquí va.

Conocí hace tiempo el minucioso y paciente trabajo del japonés Sohei Nishino, que realiza dioramas fotográficos, mapas, de ciudades enteras a base de miles de fotogramas extraídos de las hojas de contacto de los carretes que expone con su cámara fotográfica para película tradicional. Y en el canal celebran su reciente exploración de la ciudad de San Francisco. Impresionante el proceso de planificación, creación y elaboración de los mapas. Ya lo conocía. Lo lleva haciendo desde 2004.

La última de las fotógrafas que traigo hoy, también japonesa, quizá sea menos vistosa. Pero a mí me ha gustado su trabajo. Se trata de Asako Narahashi. Y también se dedica al paisaje en sus diversas formas. Pero el trabajo que más llama la atención es cuando en el mar adopta el punto de vista del animal marino que flota en la superficie, un punto de vista distinto del que los seres humanos adoptamos habitualmente.

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[Libro] Sueño profundo

Literatura

Banana Yoshimoto es una de las escritoras más activas y más leídas en Japón. O por lo menos eso nos parece desde occidente, donde es una de las escritoras o escritores nipones que más llega a las librerías. No sé si se lee mucho o poco, pero llega. Y no a través de pequeñas editoriales que arriesgan con literaturas ignoradas por las grandes, sino a través de Tusquets Editores, editorial en la órbita del Grupo Planeta, y que también publica al escritor japonés favorito en occidente por excelencia, Murakami. Por cierto, por si alguien no lo tiene claro, Banana es un pseudónimo, el nombre real de la escritora es Mahoko, Mahoko Yoshimoto.

Toshogu - Nikko

Acompaño la entrada de hoy con unas imágenes de los santuarios y bosques de Nikko, una de las jornadas más bellas de aquel viaje a Japón que menciono en el texto.

Como he dicho Yoshimoto es una escritora activa, relativamente prolífica. Hasta la fecha había leído una de sus novelas. Una novela que me mantuvo el interés y cuya lectura consideré positiva, aunque con algún pero. La leí en la primavera de 2014, unos meses antes de viajar al País del Sol Naciente, un poco como preparación mental del viaje, como otras cosas leí o vi en aquellos meses, un poco atribulados por cuestiones familiares. Lo que hace que aunque el viaje lo recuerde muy vivamente, aquellas lecturas han quedado un poco más difuminadas en la memoria. Sí que me quedé con la idea de que tenía que leer algo mas de la autora. Y recientemente me prestaron este libro de relatos. Con posibilidad de nuevos préstamos futuros, de esta y otros autores japoneses.

Tres relatos con dos elementos en común. El sueño, la necesidad de consumir el tiempo durmiendo, y la pérdida, el duelo, ante la persona que nos falta. Los personajes son mujeres, jóvenes. Terako, que sufre la ausencia de una de sus mejores amigas, que se ha suicidado, mientras mantiene una relación con un hombre casado, que sufre la ausencia de una mujer en estado vegetativo. Fumi, que camino de la alcoholismo, sufre la ausencia de una mujer con la que batalló amargamente por el amor de un hombre, a quien sin embargo no echa en falta. Y Shibami, cuyo hermano murió, que además tiene que sostener el duelo de su prima Mari, que estuvo fuertemente enamorada del joven.

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Las situaciones son diversas. Las interrelaciones de los personajes de cada relato, complejas. Pero Yoshimoto imprime una unidad de estilo y tema al conjunto que hace que los tres relatos se complementen y constituyan una reflexión muy potente sobre el duelo, sobre la ausencia del otro, y cómo nos afecta. Es curioso que en los días en los que leí este libro, escrito por Banana Yoshimoto a finales de los años 80 del siglo XX, coincidiera con la visión de una película, japonesa también, que lidiaba con el duelo y la ausencia del ser querido asimismo. Y que no está muy alejada en el tiempo del libro que hoy nos ocupa.

Me han gustado estos relatos. Tengo una sensación de mayor satisfacción que con el libro anterior de la autora. Me parece bastante recomendable, especialmente si uno quiere salirse un poco de historias de relaciones excesivamente banales o estandarizadas que pueblan los éxitos de ventas en las librerías habituales.

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[Fotos] Alemania y Suiza con una cámara para película tradicional

Fotografía, Viajes

Normalmente, cuando viajo llevo una o dos cámara digitales. Y en ocasiones, como complemento, llevo alguna cámara para película tradicional. Generalmente compactas. En alguna ocasión, alguna de un solo uso. En mi reciente escapada a Constanza, y las excursiones que desde allí hicimos por el sur de Alemania y los cantones vecinos de Suiza, ha sido al revés. He usado como cámara principal una cámara para película tradicional y película en blanco y negro, y la digital ha servido de apoyo. Los detalles técnicos os los cuento en

De viaje con una Leica M2 y un 35 mm

Aquí os dejo algunas fotografías del viaje realizadas con esta cámara.

[Cine] Beirut (2018)

Cine

Beirut (2018; 39/20180827)

Tres semanas he tardado en volver a visitar una sala de cine para ver una película de estreno. Entre la dificultad para escoger una película que parezca interesante en la cartelera de agosto y el mosqueo con las políticas de precio de las salas de cine. Que hasta el gobierno se ha dado cuenta de que algo no iba bien tras la bajada del IVA. Y eso que no conozco gobierno español, del partido que sea, que no favorezca más a los empresarios que a los consumidores con sus políticas. Me entero que incluso los adolescentes tienen su propia cadena de mensajes en las redes sociales en las que se alertan unos a otros sobre que salas han aplicado el descuento del IVA frente a las que no, con el fin de evitar estas últimas. Dudo que funcione porque hay mucho borrego entre los consumidores españoles, pero ojalá. En cualquier caso, para ver versiones originales no tenemos alternativa en Zaragoza; sólo podemos ir a salas de una empresa con escasa ética. Dice que ha bajado algunos céntimos el precio «oficial» de la entrada, pero ha subido todos los demás precios que son los que pagan la mayor parte de los consumidores. Matinales, versiones originales, compra por internet, compra en máquinas dispensadoras, carnet joven, día del espectador… todo eso al alza.

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Las ciudades alemanas, como Beirut o en mucho peor grado, sufrieron como pocas las consecuencias de la destrucción de una guerra que los propios alemanes desencadenaron. Salvo Constanza. Su extrema proximidad a la frontera suiza, unido a que no apagaban las luces por la noche, hizo que los bombarderos aliados no descargaran sobre ella sus bombas, por miedo a que cayeran sobre las ciudades suizas vecinas, siendo Suiza un país neutral.

No obstante, somos aficionados al cine. No lo podemos evitar. Y nos gusta verlo en pantalla grande. Así que el lunes fuimos a ver esta película que en español han titulado El rehén, modificación del título estúpida como la mayor parte de las que hacen, ya que tiene todo el sentido del mundo que el título original haga referencia a la capital del Líbano.

Al fin y al cabo, aunque se nos cuenta una historia de un secuestro, lo que se puede salvar de la película es la reflexión, no siempre clara por parte del director de la película, Brad Anderson, de la futilidad de la guerra y de las consecuencias para las ciudades, símbolo de las civilizaciones por excelencia. Y más en una región del mundo donde las civilizaciones, la ciudades, vienen de muy muy muy largo. El destrozo causado en la civilización por la rapiña de los grupos de interés y de los gobiernos en caso de conflicto es difícil de reparar, al menos a corto y medio plazo. Y en no pocas ocasiones deja profundas cicatrices a largo plazo.

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El secuestro, la historia del rehén, no es más que una excusa para mostrarnos eso. Una excusa no siempre bien llevada. A pesar del esfuerzo de sus protagonistas, Jon Hamm y una Rosamund Pike en un papel más de florero de lo que nos gustaría, es una historia con más agujeros que un colador, que hace difícil que te la puedas creer. Muy difícil. Esto pone a prueba la suspensión voluntaria de la incredulidad con más dureza que las películas de Star Wars, que ya es decir. Entretiene, pero no te lo crees. Y por ello, aunque bien presentado, es un producto cinematográfico que no acaba de satisfacer. Pero bueno. Puede haber divergencia de opiniones al respecto

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **/***

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[Fotos] Probando un objetivo soviético… que todavía no sé si va bien…

Fotografía

Buscando un objetivo para usar la cámara soviética que os presenté algunos días, me ha llegado uno muy cuco, pero que no tengo claro todavía si funciona perfectamente. Hasta que no lo use con la cámara específica no lo podré saber. De momento lo he usado adaptado a una cámara digital. Los detalles técnicos en: MIR-1 37/2,8 M39 – Un objetivo para al Zenit 3M. Aquí os dejo algunas fotos que he hecho con él hasta el momento.

[Recomendación fotográfica] Erich Lessing (1923 – 2018)

Fotografía

Quizá Erich Lessing no sea uno de los fotógrafos más conocidos de las generaciones actuales. El austriaco falleció el 29 de agosta a la provecta edad de 95 años, llevaba ya un tiempo retirado. Pero pertenece a una generación de fotógrafos de prensa y de reportaje que nunca se creyeron artistas. A pesar de la indudable calidad de sus fotografías. Eran de los que salían al mundo, lo observaban, hacían sus fotos, intentando ser fieles a la realidad que se presentaba ante sus ojos. Sin florituras. Pero con eficacia.

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Siendo Lessin un fotógrafo que trabajó fundamentalmente en blanco y negro, aprovecho para acompañar con fotografías del último carrete revelado, el último del defectuoso lote de Rollei Retro 80S que he venido usando los últimos meses. Algunas fotos en infrarrojo, aunque la mayoría en el espectro normal, donde se notan menos los defectos de la emulsión.

Nacido y criado en una de las épocas más turbulentas de la historia de su país y de Europa en general, se libró de morir en los campos de exterminio alemanes, al contrario que otros de sus familiares, porque se refugió en Palestina en 1939. Pero volvió, y se convirtió en testigo de la turbulenta posguerra de su país y, sobretodo, de sus complicados vecinos del otro lado del telón de acero.

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No le voy a dedicar una entrada técnica especial; simplemente decir que está expuesto con la Fujifilm GS645S, y revelado en Rodinal 1+25, 8 minutos a 20 ºC.

Miembro de Magnum Photos, donde podemos conocer su trabajo, desde 1955, que informó de su fallecimiento ayer mismo, era fundamentalmente un currante de la fotografía. Lo cual no quita un ápice de calidad a sus retratos y a sus reportajes, aunque el mismo se manifestase como un mero trabajador de la observación de la realidad, despojándose de las auras de artista que parece imprescindibles hoy en día. Y sin embargo, tan necesarios como son estos profesionales, parecen en peligro de extinción. La abundancia de imágenes en la actualidad gracias a los formatos digitales, permite a los medios prescindir de estos fotógrafos, a costa, eso sí de la calidad y de la ética que acompañaba el trabajo que realizaban. Un pena. Es como si fuera una doble muerte, una doble pérdida para la fotografía.

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Lamento haber perdido la confianza en esta emulsión, ya que los resultados globales me gustaban mucho, con la ventaja de la nitidez y el poquito grano que presenta. Pero esas marcas del papel protector en la emulsión, cuyo origen no puedo descubrir, y que me restan confianza…

[TV] Disenchantment no es Futurama… una pena

Televisión

El anuncio hace un tiempo de que Matt Groening iba a colocar una serie de animación en Netflix me puso en su momento de un desusado buen humor televisivo. Groening es responsable de dos grandes series de animación de los últimos 30 años. La que todo el mundo conoce y de la que todo el mundo ha hablado en algún momento, The Simpsons. Y luego está la buena, menos conocida, pero desde mi punto de vista más afinada y conseguida, Futurama. Pero el género de la «ciencia ficción» tira para atrás, cosa de los prejuicios humanos, a mucha gente. Y ellos se lo pierden, porque la mayoría de las veces, incluso cuando adopta la forma de parodia, la ciencia ficción no va de lo que creen que va, va de ellos mismos. Va de la realidad; es un instrumento excelente para la reflexión y la crítica.

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Las princesas de los cuentos y las leyendas viven en castillos, como el de Loarre sobre estas líneas, o el de Zafra en el encabezado.

Así que si con la familia de color amarillo Groening se situaba en la época contemporánea, y con Bender y compañía nos llevaba a un futuro improbable y a las estrellas, con Disenchantment nos traslada a una edad media mágica y fantástica, propia de los cuentos, los mitos y las leyendas. Con princesas, elfos, caballeros, reyes, reinas, príncipes, gigantes y otros seres mitológicos, y hasta algún que otro diablillo.

Lo que pasa es que Bean, acortado y familiar para Tiabeanie, o «judía/alubia/frijol» en español, es una princesa adolescente descarada, maleducada, juerguista, borrachina, de las que gusta de cerrar las tabernas, cuyo padre, el rey de Dreamland (Utopía en la versión española) quiere meter en vereda casándola con un príncipe encantador, con poco éxito. Porque parece que estos reinos de cuento venidos a menos, no quedan príncipes realmente encantadores, y porque Tiabeanie «Bean» no está por la labor. Y en estas estamos cuando se junta con Elfo (así es en el original), un elfo (elv en el original) que quiere conocer mundo y que es un pedazo de pan, y con Luci, un diablo venido para tentar a Bean, y que todo el mundo confunde con un gato que habla. Y a partir de aquí, con este trío, cualquier cosa puede pasar.

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El de Peracense…

Y lo que pasan son una serie de aventuras que no alcanzar a llevar el ritmo ni la mala leche intríseca a las anteriores obras de Groening. Un estilo de animación que se supone fundamentalmente crítico, ácidamente irónico, políticamente incorrecto para criticar los incorrecto en política y en la sociedad, se queda en unos destellos de estas características que apenas bastan para saciar el hambre de ingenio y diálogos brillantes que algunos estábamos esperando.

De momento, ha sido una primera temporada de 10 episodios de unos 24 minutos cada uno, que ha finalizado con un monumental cliffhanger. Sólo en los últimos episodios, cuando los argumentos se han serializado, hemos podido ver las notables posibilidades de la serie. Que de momento son eso, posibilidades. Tendremos que ver si sigue, probablemente, por donde sigue, y si debemos considerar esta primera temporada como una mera presentación de personajes y escenario. Pero de momento está por debajo de las expectativas depositadas en ella. Sin ser ninguna catástrofe, ni mucho menos. Esperaremos. Confiaremos.

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… o el de Uncastillo. Todos ellos en Aragón, menos el de Zafra, que está en Westeros… digo en Castilla-La Mancha.

[Recomendación fotográfica] Nuevos fotógrafos desde el SFMoMA y formándose con los mejores

Fotografía

Ya lo he comentado en otras ocasiones. El Museo de Arte Moderno de San Francisco (SFMoMA) tiene un excelente canal de vídeos en Youtube en el que nos propone con frecuencia conocer el trabajo o cómo trabajan algunos de los fotógrafos cuya obra se encuentra presente en las colecciones del museo. Y por ello, con cierta frecuencia traeré a estas páginas recomendaciones de este canal. Eso sí… los vídeos están en inglés. Podéis poner los subtítulos en inglés, o intentar la traducción automática al castellano. Aunque suerte con eso…

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Ya que vamos a mencionar la fotografía de aves, os dejo algunas fotos de un paseo a orillas del lago Constanza, en las cercanías de Friedrichshafen, donde lamenté no tener un tele más potente para poder captar mejor las numerosas aves que habitaban los parajes naturales del lago.

Hoy traigo dos fotógrafos que nos explican su forma de trabajar y sus motivaciones. La primera es Barbara Bosworth, que tuvo la ocurrencia de fotografíar pequeños pájaros con su cámara de gran formato de 8 x 10 pulgadas (negativos de 20 x 25 cm aproximadamente). Para los aficionados a la fotografía de naturaleza quedará claro que este equipo se aleja mucho de lo que utilizan habitualmente. Pero cuando uno ve el vídeo, ve como se aproxima a las aves, a las personas que trabajan en su anillado, catalogación y seguimiento, y cómo compone sus retratos, de las aves, de las personas o de ambos, todo tiene sentido. Os dejo el vídeo. Por lo demás, una paisajista excelente.

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El segundo fotógrafo, Anthony Hernandez, también trabaja con película tradicional. Película diapositiva, según podemos ver en el vídeo, expuesta con una Mamiya de formato medio para negativos de 6 x 7 cm. En el se explica cómo se interesó por las ruinas de lo que fue o iba a ser un «trailer park», es decir, uno de esos lugares donde se estacionan las grandes autocaravanas o remolques viviendas que podemos ver en las películas americanas. Este se encuentra cercano al desierto de Mojave, y más que sobre las fotografías obtenidas, el vídeo va sobre el método de trabajo del fotógrafo. Para conocer el trabajo del fotógrafo, lo mejor su página web, aunque es un poco anticuada.

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Finalmente, un recurso para formación aunque también exige el conocimiento del idioma inglés. Se trata del canal de Youtube de la School of Visual Arts, una de las escuelas superiores de formación en disciplinas artísticas más importantes de Nueva York, lo cual viene a ser como decir que del mundo entero. El mencionado canal tiene abundancia de vídeos en los que se reproducen conferencias y clases de las que se imparten en el centro, con muchas de ellas dedicadas a la fotografía, repartidas en distintas listas de reproducción. Son muchas horas; 99 horas nos dicen en Cultura Inquieta, donde llegan a calificar todo este material como un «curso gratuito de fotografía». No está organizado así, pero bueno, de utilidad formativa es. Os dejo uno de los vídeos, de la fotógrafa Susan S. Bank, dedicada a la fotografía documental callejera, de su lista de reproducción dedicada a la fotografía digital. Son largas… casi una hora de duración.

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[Libro] El despertar del Leviatán

Literatura

Tras la tercera temporada de The Expanse, me empezaron a entrar ganas de leer los libros originales en los que se basa la película. La serie está muy bien, pero no se puede negar la complejidad de la trama y la sensación de que hay momentos en la que se acelera y se están dando cosas por dadas, por sabidas, que no están tan claras. Así pues, y dado que la cuarta temporada tardará, por el retraso que producirá el cambio de plataforma que la va a producir, en este tiempo me puedo plantear y leyendo de vez en cuando alguno de los libros de la saga en la que se basa. Mi creencia era que cada temporada adapta uno de los libros. Ahora ya sé que no. También sé que no está toda la saga traducida al castellano. Y que me voy a tener que pensar si piso el argumento de la serie leyendo antes los libros, o estos los dejos para después de las distintas temporadas, para ir afianzando la historia.

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No tengo fotos de naves espaciales… así que nos conformaremos con las naves atmosféricas, las que necesitan la sustentación del aire para volar y desplazarse. Como los aviones en exposición el Museo Dornier de Freidrichshafen, Alemania.

De momento, he ido con el primero de la saga escrita por James S. A. Corey. Ejem… Primera cuestión, esta tal Corey no es un señor, son dos; Daniel Abraham y Ty Frank. El primero es un escritor relativamente prolífico en los géneros de ciencia ficción y fantasía, tanto en relato como guionizando historietas. En ocasiones para encargos de franquicias más o menos populares. Frank parece que viene de ser asistente de George R. R. Martin, el autor de la saga de Canción de hielo y  fuego (más popularmente, Juego de tronos). En general, se sitúan por lo tanto en medio de la producción más comercial de estos géneros. Lo cual no es bueno ni malo, pero sí nos habla de un cierto estilo.

Este libro, al contrario de lo que yo pensaba, no se corresponde con la primera temporada de The Expanse, sino que su acción se extiende hasta una buena parte de la segunda temporada. La historia, familiar a los aficionados a la serie televisiva, trata de las tensiones sociopolíticas en una humanidad que ha realizado su primera expansión por el Sistema Solar, colonizando la Luna, Marte, un cierto número de asteroides y algunos satélites de los gigantes gaseosos. Lo cual también ha provocado la pérdida de la unidad política, con el sistema Tierra-Luna como la potencia establecida, Marte como la potencia emergente, y con el sistema del cinturón de asteroides reivindicando su independencia. Y una serie de empresas aprovechando para obtener beneficios. En estas estamos cuando una serie de extraños eventos en los que se ve involucrados la tripulación de la nave espacial Canterbury, llevarán a tomar conciencia de que se ha descubierto una extraña forma de vida alienígena, ajena al sistema solar.

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Entre los elementos positivos de la serie está el rigor en el respeto a las leyes de la física que hace que pueda entrar dentro de la denominada ciencia ficción dura. La única disgresión que se permite, además de la especulación sobre la vida alienígena, claro, está en la alegría con la que consumen combustible para ir de un lado al otro por el sistema solar, en lugar de confiar en las leyes de la mecánica celeste. No sé combustible gastan esta naves… pero parece que cunde bastante.

Entre los elementos negativo… no carece de los recursos propios de la narración «prefabricada», esa que deben enseñar las universidades americanas en sus seminarios de literatura creativa, y que parece que consisten en enseñar a los futuros escritores a escribir todos igual y utilizando los mismos recursos y los mismos esquemas argumentales. Pero no está nada mal. Es entretenida. No es literatura de primera, pero tampoco es vulgar «macdonald’s» literario, tiene un razonable nivel. No hay motivo para el sonrojo, aunque tampoco estén a la altura de los grandes escritores de la literatura de anticipación. Es un producto de consumo muy digno, y recomendable para los amantes de la space opera, que pueden acercarse a este libro sabiendo que hay muchas muchas muchas muchas mucho peores, y que no hay tomaduras de pelo, hay unas dosis más que razonables de rigor.

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