[Cine] La La Land (2016), y el cine considerado como una de las bellas artes…

Cine

La La Land (2016; 042017-1701)

Llevo unos días pensando en cómo iba a enfocar el comentario de esta película. Película que desde que inaguró la mostra de Venecia en 2016 ha estado en boca de muchos como la gran película del año. Toda una revelación para la crítica que iba a lanzar al estrellato a todos los que en ella intervienen de un modo u otro… Elevadas fueron las expectativas, lo cual hizo que durante muchos meses declinara la posibilidad las noticias que se generaban en torno a este musical, con el fin de llegar a su estreno en nuestro país con las neuronas lo menos «sucias» que fuese posible.

Como sucede cuando periódicamente llega un musical, generalmente con tono de gran producción, que va a recuperar el género, que «no está muerto» para algúnos,… o sí, para otros, te encuentras con la eterna expresión. Es mucha la gente que te dice… «a mí es que el musical no me va mucho». Lo cual es casi como decir que el cine no te va mucho. Porque junto con el western son los eternos muertos, enterrados y periódicamente resucitados, pero fueron los géneros que hicieron en gran medida del cine lo que es.

Aunque es la ciudad de Los Ángeles la tercera protagonista de este drama musical, son numerosas las referencias a la ciudad de París. De la primera no tengo fotos, de la segunda, en abundancia.

Aunque es la ciudad de Los Ángeles la tercera protagonista de este drama musical, son numerosas las referencias a la ciudad de París. De la primera no tengo fotos, de la segunda, en abundancia.

No en vano la «primera» película sonora fue The Jazz Singer (El cantor de jazz)… un musical. Con el jazz como tema y con un aspirante a músico de jazz, anoten coincidencias,… y cuya línea inicial,

«Wait a minute, wait a minute. You ain’t heard nothing yet»

(Espera, espera un momento. No has oído nada todavía),

iba a revolucionar totalmente al que se iba a considerar el séptimo arte.

Pero en esas estamos, en que una mezcla de incultura musical y cinematográfica, prejuicios sobre lo que uno debe ver o no ver, sobre lo que es o no es un musical, el miedo «aterrador» del españolito medio a los idiomas ajenos y a los subtítulos en las película, el sexismo social que define lo que es apropiado para chicas y lo que es apropiado para machotes,… hace que mucha gente que no se cosca gran cosa de qué va la feria asegura muy seria… «a mí es que el musical no me va mucho».

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Luego llega y Cabaret se lleva 8 de 10 candidaturas a los oscars, Chicago se lleva 6 de 13, Les Miserables se lleva 3 de 8, Moulin Rouge se lleva 2 de 8, All That Jazz se lleva 4 de 9, Fiddler on the Roof se lleva 3 de 8, Yentl se lleva 1 de 5,… y no me meto con los éxitos de las películas de animación de Disney que son en muchas ocasiones también películas de carácter musical, o al menos peliculas con canciones. Sólo he mencionado películas posteriores a 1970, cuando el musical era un género «muerto». Y a la gente no le gusta el musical…

Luego está la otra. «Es que a mí no me gusta el jazz», cuando el 90-95 % de la música pop/rock actual es hija más o menos bastarda del mismo, y los mismo memos que aseguran que el jazz es un rollo se entusiasman en los conciertos de «rock» cuando el guitarrista se marca un solo que no será probablemente más que una mera sombra, un pálido reflejo, de las improvisaciones esenciales en el jazz que dieron origen a lo que vino después. Y esta película no sólo es un musical, sino que además manifiesta una marcada nostalgia por el género musical probablemente más influyente del siglo XX.

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Otra cuestión. Antes hemos mencionado al cine como el «séptimo arte». Mmmmmm… el cine puede ser arte, pero no todo lo que se hace en cine es arte.  Pero cuando lo es, necesariamente entra en diálogo con la historia del arte. En la historia del arte, muy de vez en cuando, nace un genio que lo revoluciona todo. Pero el estado esencial del arte es la inspiración, la copia descarada en ocasiones y la referencia a lo que se ha realizado previamente. Pocos artistas, casi ninguno, es genuinamente original. Y de algunos, por ejemplo Picasso, se dice que el mismo reconocía que no sólo copiaba,… robaba de las obras de los que le precedieron. Lo importante en el arte, y en otras disciplinas también, por ejemplo la ciencia, es la conversación global en la que se involucran los trabajos de los autores. Y son buenos aquellos autores, aquellos artistas que aportan algo nuevo a la conversación, aunque sea poco, aunque sean matices, aunque sean variaciones.

Para poder disfrutar plenamente de esa conversación, volvemos a hablar de cine, no podemos considerar la disciplina como un mero acto de entretenimiento aislado. Ha de ser un gusto cultivado e interiorizado. «Cultivado» y «cultura» tienen la misma raíz etimológica, una raíz que tiene su sentido original en labrar y hacer crecer en la tierra aquello que nos alimenta. Si nos alimentamos de comida basura, con abundancia de azúcares, grasas y salsas groseras, difícilmente apreciaremos los mejores platos de sabores sutiles, combinaciones a veces extrañas que nos resultan ajenas. Seremos siempre como esos niños de 6 años que se niegan a comer ciertos alimentos nuevos porque no los han probado y desconfían de todo aquello que han establecido como «lo que les gusta». Con el cine, con la música, con la cultura en general nos pasa algo parecido. Nos acostumbramos en la infancia a unos «sabores», productos de consumo rápido y fácil, y luego no salimos de ahí, salvo que crezcamos en un entorno cultural privilegiado, o realicemos un fuerte ejercicio de disciplina personal en abrirse a lo diferente y en comprender lo que no entendemos.

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La La Land no es una película perfecta. Pero es una obra de arte. Es el fruto de la concepción y la creatividad de su director Damien Chazelle, que copia y roba a mansalva de un sinnúmero de referentes para contribuir a la conversación a través de un musical sumamente honesto y pensado. A través de la relación romántica entre Mia (Emma Stone) y Sebastian (Ryan Gosling), y en el marco del tercer protagonista de la historia, la Ciudad de Los Ángeles, es ciudad de estrellas que «todo venera y nada valora», citando a uno de los protagonistas, hace un ejercicio de reflexión sobre el acto de convertirse en creador o artista, y los costes personales que tal cosa conlleva. Especialmente si creemos firmemente en lo que queremos ser y hacer, y le echamos a la tarea la pasión y la dedicación necesarias para tener una oportunidad de éxito. Lo cual lleva, inevitablemente, a una historia fundamentalmente agridulce.

Con la excelente música compuesta por Justin Hurwitz, la excelente iluminación y fotografía de Linus Sandgren, la colosal dirección de arte de Austin Gorg, y con dos protagonistas en estado de gracia absoluta, que para colmo de bienes se compenetran y complementan como si fueran un engranaje de precisión, la película es una producción notable, que merece un puesto destacado en la historia del séptimo arte.

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El entrar en el detalle de todas las referencias de las que bebe el filme,… sería extraordinariamente prolijo para una entrada que ya me está quedando muy extensa. Daría para un comentario muy largo en sí mismo. Desde las desdichas de una paragüera en Cherburgo, a un niño que recorre las calles de París tras un globo rojo, el musical clásico norteamericano, la Bergman,… infinitas.

Se habla de ella como la gran triunfadora del 2016, la que va arrasando en la temporada de premios. ¿Los merece? Merece muchos. ¿Todos? No. El mundo del cine está lleno de conversaciones de nivel, y han sido varias las que nos han tocado la fibra en este 2016, o las que están por venir por culpa de lo que tardan en estrenarse en nuestro país. La película no es perfecta. Sufre alguna ruptura de ritmo entre su primera mitad y su segunda mitad… Hay una transición, conformada alrededor de una serie de escenas clave, que no acaba de tener la suavidad debida. Pero son problemas menores que no empañan el buen tono general del filme, que nos regala un epílogo final, con mucha, mucha, mucha chicha tanto artística como conceptual y que nos pone en paz con el mundo. El real y el de «La la land»… Ese país de los sueños o de los soñadores, que siguiendo el juego de palabras implícito en el título de la película, alguien ha situado en L.A., en las colinas de Hollywood.

Nota: aunque era algo que se venía fraguando desde hace un tiempo, me considerado ya total e incondicionalmente enamorado de Emma Stone.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ****

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[Cine] La tortue rouge (2016)

Cine

La tortue rouge (2016; 032017-1301)

Me tomaban el pelo el sábado unos amigos mientras dialogábamos a través del iPad/ordenador, estando yo malito con fiebre el sábado. La película de este fin de semana era un esperadísimo musical del que os hablaré pronto porque ya está visto, pero el viernes, que no había plan para juntarse el grupo de ir al cine, tomé la decisión de irme yo solito a ver la película de animación que nos ocupa hoy. Me tomaban el pelo porque yo les explicaba que había visto la versión original, pero no subtitulada,… porque es una película sin palabras. Que no muda, como he leído en algún sitio. Tiene sonido propio, los personajes emiten sonidos propios, y suponemos que entre ellos conversan. Pero no emiten durante la película palabra alguna en idioma alguno. Entonces sobran los subtítulos. Saben que el título que otorgo a las entradas sobre cine dependen de si la versión que hemos visto es la doblada o la original. Y por eso me decía que qué iba a hacer. Pues como no es versión doblada, sino original, conservar el título original. En castellano se ha presentado con el título literalmente traducido de La tortuga roja (a partir de hoy voy a intentar ceñirme lo más posible a la ortotipografía de títulos de publicaciones recomendada formalmente, que siempre he siso un poco caótico con las curisvas y las comillas,… o nada).

La isala

La isla donde transcurre la acción de la película se caracteriza por su frondoso bosque de bambú. Así que os traigo fotos del más notable que conozco en persona, el de Arashiyama en Kioto.

Lo cierto es que sabía que era difícil que nadie me acompañase a ver esta película de animación, a pesar de que representa un hecho importante. El regreso del Studio Ghibli a la producción de largometrajes de animación a pesar de su retirada anunciada hace unos años. Y de verdad que considero que esto es una gran noticia. Ghibli es la productora responsable de algunas de mis películas de animación favorita, de haberme ayudado a abrirme a otra cultura como es la nipona, lo que no siempre es fácil a pesar de la mucha información de la que disponemos hoy en días, y de haber defendido un estilo de animación diferente al de la todopoderosa Disney. Preocupación por la ecología, preferencia por personajes femeninos protagonistas, fuertes e independientes, respeto por las historias que adapta, manteniendo sus esencias, respeto por las culturas de las que proceden, incluso si sufren cierto tipo de japonización, opción por la elegancia y la sencillez en el dibujo, aunque vengan dotadas sus películas de gran riqueza visual, admisión de propuestas alternativas a las dominantes,… Como digo, un referente en este tipo de cine y en el cine en general. Y su regreso viene con un añadido. Por primera vez, coproduce un película de origen occidental. Director holandés, Michael Dudok de Wit, fuerte participación francesa, títulos de créditos con nombre y apellidos de todo el mundo, especialmente de la diversa Europa.

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Todo al servicio de lo que cada vez estoy más convencido de que es una sencilla pero destacable obra de arte de 80 minutos de duración. Una historia sencilla, pero llena de metáforas, con la aventura entre un náufrago e una isla perdida del Pacífico, y una tortuga marina roja, que se transformará en … el tema de la transformación de los seres marinos en otro tipo de seres es lago no vemos por  primera vez  en Ghibli, y que también aparece en la leyendas de todo el mundo. Pero todo ello, contribuye a un canto de integración en la naturaleza, en sus ciclos de vida y muerte, en lo que tiene de bello y de aterrador.

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Dibujos de trazo sencillo, muy limpio, muy claros, pero muy elegantes. Fiel hasta el extremo de que en el cine, si lo puedes contar con imágenes, sobra la verborrea. Obliga al espectador a mantener una conducta activa, expectante, no tanto porque sea compleja de entender la historia base, sino porque la comprensión total de la misma viene de los pequeños detalles. Del reconocimiento de los paisajes, del comportamiento de los seres vivos, de los ciclos de la luna… Una integración absoluta de la naturaleza como un personaje protagonista más de la acción. Absolutamente recomendable, aunque supongo que iremos cuatro gatos a verla. La gente se mueve con muchos prejuicios y todavía hay una mayoría que asocia animación con productos o subproductos infantiles. Desgraciadamente. Una forma como otra de desaprovechar un estilo de expresión artística y narrativa tan válido como cualquier otro.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: No aplicable
  • Valoración subjetiva: ****

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[Cine] Silencio (2016)

Cine

Silencio (Silence, 2016; 022017-0901)

Siempre me da miedo el ir a ver una película de Martin Scorsese. Siendo uno de los maestros del cine desde hace varias décadas, siendo un señor que me cae muy bien y con el que he disfrutado mucho leyendo alguno de sus libros, por algún motivo, sus películas, no importa lo bien hechas que estén, no me suelen llegar. Por algún motivo, no estamos en la misma honda. Existen películas suyas que me parecen maravillosas desde luego. Por no necesariamente disfruto de su cine por sistema. A esto hay que añadir que el tema religioso me da mucho miedo… Hay muy muy muy muy pocas películas que hablen sobre la creencias religiosas que me hayan llegado. Y encima, los horarios de las sesiones en versión original eran tan malos e inconvenientes, que acabamos acudiendo a la versión doblada. Que de verdad, no os podéis imaginar hasta que punto el doblaje de las película es una calamidad…

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Por supuesto, fotográficamente nos vamos a Japón… en el que las mezcla de creencias es considerable y uno cree apreciar que entran más en el ámbito de las supersticiones que en el de los credos organizados.

Pero bueno. Es obligatorio ir a ver las películas de Scorsese. En este caso, estamos hablando de la segunda adaptación que se realiza para la gran pantalla de una novela del mismo título de Shusaku Endō. En ella, se nos cuenta las peripecias de dos jesuitas portugueses, Rodrigues (Andrew Garfield) y Garrpe (Adam Driver) a finales de la década de 1630 e inicios de la de 1640, cuando se dirigen a Japón desde Macao con el fin de conocer el paradero y situación de otro jesuita que les precedió, Ferreira (Liam Neeson), este último una figura histórica. También buscarán apoyar a las comunidades cristianas clandestinas en la abrupta costa de la región de Nagasaki. Y tendrán que evitar a los inquisidores del samurai Inoue (Issei Ogata).

La película tiene tres partes claras, la llegada de los jesuitas a Japón, su interacción con los campesinos y pescadores cristianos y, finalmente, el tira y afloja de Rodrigues e Inoue, representado muchas veces por su intérprete (Tadanobu Asano), cuando el samurai busca conseguir la apostasía de Rodrigues. El ritmo del filme es pausado, de acuerdo a la naturaleza reflexiva del mismo, representada en las dudas de Rodrigues. Es no es malo en sí mismo. Lo que si sucede es que a partir de determinado momento, la película entra en una situación repetitiva, recreándose en los tiras y aflojas entre los principales oponentes mediados por las escenas de tortura a los campesinos cristianos. Se llega a hacer pesada, sin que realmente se aporte nada a expuesto.

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La película, con su mensaje, nos desconcertó. Durante buena parte del metraje, el mencionado tira y afloja entre las dos posturas irreconciliables, es llevada con cierta ecuanimidad. Es cierto que las escenas de torturas reiteradas pueden condicionar al espectador poco informado en contra de los argumentos de los japoneses. Pero hemos de  recordar al respecto, si quieres mantener la ecuanimidad ante lo que ves, que hay una serie de hechos históricos que ponen en perspectiva la situación. Los repasaremos:

La motivación principal de Japón para oponerse al cristianismo viene dada de dos aspectos. Mientras que sus religiones propias, la tradicional sintoísta y la importada budista, no se oponen unas a otras y conviven de forma sincrética, el cristianismo y especialmente su versión católica es exclusivista. No admite sincretismo alguno con otros credos. Aunque este exista. Siempre he pensado que el catolicismo español es un politeísmo camuflado, que probablemente esté en su origen relacionado con las religiones politeístas indoeuropeas. Aunque formalmente un solo dios, las devociones a la virgen o a los santos han sido practicadas de forma confusa por muchas gentes iletradas a lo largo de los siglos como un politeísmo encubierto. Por otro lado, los japoneses ya habían constatado una cosa. Una vez introducida la religión católica en un país, a continuación llegaba la dominación económica y política… Por lo tanto, esta religión extranjera fue rechazada por motivos básicamente políticos.

Eso mismo estaba sucediendo en Europa. Tras una Edad Media de uniformidad religiosa en Europa, la llega de la Edad Moderna trajo la reforma protestante que surgió en paralelo a los principios de la formación de los estados modernos, que se culminaría más tarde tras la ilustración. Inglaterra había conformado su credo anglicano para potenciar su independencia política. La Monarquía Hispánica, en esos momentos un mismo rey de la casa de los Habsburgo o Austrias como se les llamaba en la península, reunía bajo su corona todos los reinos hispánicos y varias posesiones por el resto de Europa. Y el denominador común de los mismos era su férrea defensa de la fe católica. En los principados del Sacro Imperio, se va a estar en guerra durante 30 años, y una de las causas de alineamiento entre los estados involucrados va a ser el mantenerse fieles a la ortodoxia católica u optar por hacer oficial en los mismos una forma alternativa derivada de las reformas protestantes. En Francia, Enrique IV, el rey para el que París bien vale una misa, había promulgado el Edicto de Nantes por el que permitía cierta permisividad ante el calvinismo, aunque con el catolicismo como religión dominante. Pero en 1630 ya estaba en cuestión su eficacia, recordad las aventuras de los Tres Mosqueteros, y acabaría con el Edicto de Fontainebleau, promulgado por Luis XIV unas décadas más tarde.

Las actividades inquisitoriales eran tradicionales en la Iglesia Católica y fueron acogidas también con cierto entusiasmo en algunos principados protestantes. Durante la Edad Media se formaron diversos cuerpos inquisitoriales para la represión de las herejías. Algunas de ellas mucho más sangrientas que cualquier persecución que haya sufrido la Iglesia Católica, como la de los cátaros en el sur de Francia. En los reinos hispánicos funcionaba la Santa Inquisición. Calvino se empleaba con saña en churruscar disidentes religiosos en Ginebra. Y en muchos países de Europa, e incluso al otro lado del Atlántico, se produjo el curioso y cruel fenómeno de la caza de brujas en el que murieron miles de personas víctimas de la intolerancia, fundamentalmente mujeres.

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Como vemos, la actitud nipona no se desviaba gran cosa de lo que la civilizada Europa estaba haciendo incluso a una escala muy superior. Por lo tanto, el cargar las tintas en el tema de la tortura me parece que sin apartarse de la verdad, sí que da una visión exagerada del fenómeno e introduce una carga tendenciosa. Por lo tanto, lo realmente importante podría ser el debate entre los protagonistas. Especialmente ante la ausencia de ese Dios, que con su silencio provoca las dudas del protagonista. Rodrigues no identifica a Dios en ninguna parte. La crisis de fe es un hecho plausible.

Sin embargo, la escena final y las dedicatorias de Scorsese rompen la ecuanimidad del debate y la reflexión del espectador, tomando partido y convirtiendo la película de repente en un producto de propaganda, no muy distinto de ciertos péplums de los años 50. Así lo veo yo, y me defrauda.

La película, por supuesto, está excelentemente realizada en los aspectos técnicos, con una excelente cinematografía. Pero nadie ha negado nunca el oficio a Scorsese y los equipos que forma para realizar sus películas. Las interpretaciones las suponemos correctas, aunque el nefasto doblaje nos impide apreciarlas. Especialmente en su protagonista. Aprecio más las interpretaciones de los actores nipones. No los doblan, y los escuchamos en su natural ser. Y lo hacen realmente bien.

Globalmente, no he quedado satisfecho con este filme, que me parecía una buena ocasión para retomar el material de origen, y darle una vuelta adaptada al siglo XXI. Pero no es allí donde desde mi punto de vista ha llegado Scorsese que, a sus 74 años, más parece que viendo su vida ya bastante avanzada, quiera ponerse a buenas con su dios. Que dándole una vuelta a algo que dijo una vez Richard Dawkins, no sería más que uno más a parte de los «ocho millones» que tiene el panteón sintoísta nipón, o de los muchos y permanentemente enfrentados que se reparten a lo la largo y ancho del planeta. Eso sí me parece un buen motivo de reflexión.

Para que quede claro,… aborrezco de todas las confesiones religiosas, japonesas, españolas, germánicas, indias, itálicas, hebreas, árabes, o de donde sea, que en cualquier momento de la historia hayan usado la violencia para imponerse. Aborrezco la violencia en cualquiera de sus formas.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

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[Cine] Frantz (2016)

Cine

Frantz (2016; 012017-0201)

Es algo que nos suele pasar. Que solemos hacer. Cuando vamos al cine y salimos muy insatisfechos, inmediatamente pensamos en volver a algo que nos pueda gustar y nos deje mejor sabor de boca. Así que en ese día tonto de fiesta que nos han dado el lunes 2 de enero por el hecho de que el año nuevo cayera en domingo, nos acercamos a las salas de cine, muy concurridas, para ver lo último de François Ozon. En mi experiencia, habré visto aproximadamente la mitad de los largometrajes, quizá alguno menos, de los firmados por este director francés, Ozon es un director que me resulta irregular en sus resultados, aunque siempre encuentro algo interesante en sus habitualmente inquietantes películas.

En esta ocasión, Ozon crea su historia sobre la base de un guion de Ernst Lubitsch, que el propio director de origen alemán llevó al cine, y que a su vez se basaba en una obra de teatro del francés Maurice Rostand. Eso es lo que pone en los créditos finales de la película, aunque en IMDb no otorga la autoría del guión de la película de Lubitsch al propio Lubitsch. En cualquier caso, me hubiera gustado ver la película del alemán antes de este comentario. Por comparar. Pero no he podido encontrar una copia para ver, ni por lo legal, ni por lo delictivo.

La historia nos lleva a la primavera de 1919, poco después del final de la Primera Guerra Mundial. A una población alemana donde el doctor Hans Hoffmeister (Ernst Stötzner) y su esposa Magda (Marie Gruber), guardan luto junto a la que iba a ser su nuera, Anna (Paula Beer), por la muerte de su hijo Frantz (Anton von Lucke), en los últimos meses de la guerra. Un día, Anna descubrirá que alguien ha estado visitando también la tumba de Frantz, y pronto sabrá que se trata de un joven francés, Adrien Rivoire (Pierre Niney), que aguarda el momento de visitar a la familia para hablarles de Frantz. Un momento que no será fácil, y conmoverá la vida y los cimientos de la misma de todos.

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Con las fotografías de la entrada de hoy, me voy a permitir un juego… no muy difícil por otra parte. Pero de las siete, hay tres que están tomadas en Francia y tres en Alemania. Y la del encabezado, con un pie del fotógrafo en cada país. ¿Cuales son de qué país? Hay muchas pistas.

Lo primero que llama la atención de la nueva película de Ozon son los aspectos formales. Rodada en su mayor parte en blanco y negro, con algunas importantes y significativas secuencias en color. El responsable de la cinematografía del filme, Pascal Marti, lleva a cabo un trabajo excelente. Si el trabajo en blanco y negro es sobrio, pero tremendamente elegante y eficaz, un verdadero trabajo de fotografía monocroma, la adopción de las paletas propias de los autocromos para las secuencias en color, dota al conjunto de una coherencia visual total, unido a las suaves transiciones entre el blanco y negro y el color. Para quien no esté al tanto, el autocromo fue un proceso de fotografía en color, que se utilizaba ya a principios del siglo XX, el único viable, aunque laboriosos y engorroso, hasta que llegaron las modernas películas con pigmentos o colorantes, que popularizaron este tipo de fotografía. En fin, todo ello, junto una banda sonora de corte clásico, nos transporta sin problemas a esos ominosos días de finales de la segunda década del siglo XX, donde la destrucción y el dolor domina Europa.

Luego vienen los temas… que son diversos.

Desde luego, dominando el conjunto, está el tema del dolor, del duelo por los ausentes. Por los que han dado su vida por ideales, que a toro pasado a algunos pueden parecer vacíos. Porque ante la dolorosa ausencia, para un padre o una madre lo que importa es el hijo ausente y no ese concepto abstracto de patria que se lo ha llevado. Tremenda la declaración del doctor, que parece ya estaba en la obra original de teatro y en la película de Lubitsch, y que Ozon ha respetado. La de aquellos que brindan con cerveza y los que brindan con vino cuando celebran victorias en las que mueren miles y miles de hijos.

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Esto conlleva también otro sentimiento; el de vergüenza y remordimiento de los que han sobrevivido. Bien sea porque estaban en la retaguardia, alentando una guerra atroz, bien porque estaban en el frente, donde tantos murieron. Y donde muchos que sobrevivieron, mataron.

Asociado al anterior está el tema de la mentira. Una mentira que se encuentra en todas partes y en todos los actores de este drama. La mentira sobre cómo era la vida antes de la guerra, sobre cómo fue durante la guerra, sobre cómo es después de la guerra. Las mentiras colectivas y las que lleva cada uno a cuestas. Y alguna de las mentiras actúa como motor de este encuentro entre personas dolientes.

Está también la ominosa situación política. La que llevó a la guerra a las potencias contendientes y la que no ha quedado resuelta. Puesto que nosotros, los espectadores, conocemos la historia posterior, identificamos en la película aquellos gérmenes de otra guerra, todavía más atroz, todavía más inmoral, todavía más inhumana. Los nacionalismos, una de las lacras de la humanidad que más muertos ha causado en los dos últimos siglo, la que sustituyó a la religión como causa de enfrentamiento a muerto, aunque a veces tristemente se potencian ambas, no se han curado. Dos escenas al ritmo de la música de marcha militar, una en Alemania, la otra en París, se encargan de avisar al espectador de ello.

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Permitidme un inciso al respecto. En la película Casablanca de Michael Curtiz, hay una escena en la que unos oficiales alemanes, todos ellos con uniformes que remarcan su carácter de nazis, cantan en Rick’s una canción que a todos nos suena ominosa en sus bocas. Se trata Die Wacht am Rhein. Los franceses presentes en el local, derrotados recientemente en el transcurso de la guerra, ocupados por el invasor, se revuelven y empiezan a entonar La Marsellesa hasta que apagan el sonido de los alemanes. Vamos a la historia de estas canciones.

El himno nacional francés, que durante mucho tiempo fue también uno de los himnos favoritos de todo tipo de movimientos de izquierdas, nació como un himno militar. En concreto, y atención al dato, el del Ejército del Rin de la recién nacida República Francesa en 1792. Tras el triunfo de la revolución, las monarquías absolutas europeas, encabezadas por la germánica Austria, pretendieron derribar el régimen republicano francés por la fuerza, con poco éxito. Y en ese ámbito nació este himno, primero militar, después revolucionario, finalmente himno nacional francés.

«Die Wacht am Rhein» surgió como himno patriótico, de carácter relativamente popular. Los estados alemanes, especialmente los que se encuentran a orillas del Rin, habían sufrido con frecuencia en los siglos anteriores la agresividad francesa. La intervención gala en la guerra de los 30 años, la anexión por Luis XIV de Alsacia y Lorena, hasta ese momento estados del Sacro Imperio, la anexión por parte de Napoleón Bonaparte de parte de los estados alemanes y la creación de la Confederación del Rin como estado tampón títere para proteger al núcleo central del Imperio Francés,… En plena efervescencia nacionalista alemana hacia mitad del siglo XIX, surge esta canción patriótica que anima precisamente a establecer una guardia, una vigilancia, en el Rin contra quienes perciben como su principal amenaza, y hace llamamientos a la unidad de los alemanes para ello. No es por lo tanto en origen una canción nazi. Pero sí nacionalista. Como La Marsellesa. Lo paradójico es que a partir de 1870, los tradicionalmente agredidos, los alemanes, se convirtieran durante casi un siglo en rabiosos agresores.

Antes de la famosa película de Curtiz, la confrontación entre ambos temas musicales fue usado por Jean Renoir en La grande illusion (La gran ilusión), en el marco histórico de la Primera Guerra Mundial también. Siendo una película de 1937, cinco años antes que el estreno de Casablanca, y teniendo en cuenta el cariz de la escena en la que se enfrentas ambas marchas, parece muy probable que alguien en la producción de Casablanca decidiese copiar o al menos inspirarse en la escena que filmó Renoir. Finalmente, Ozon vuelve a usar ambos temas precisamente para señalar que el miedo mutuo que ambos países se tienen no ha desaparecido. Y el miedo es causante de muchas desgracias. Son diversos los historiadores que opinan que el miedo de los militares alemanes a quedar rodeados por potencias hostiles les impulsó a llevar a su país a la guerra antes de que sus potenciales enemigos estuvieran más preparados. De nada les valió.

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Pero volviendo a la película, he dejado para el final un quinto tema. No porque sea de menor rango. Al contrario. Sino porque es el tema que abre esperanza, en una película en el que hay un notable fondo pesimista. Y es el viaje de la joven Anna. Viaje tanto interior, personal, sobre el significado de lo que ha pasado y lo que está viviendo, como físico, cuando deja la comodidad de su hogar para adentrarse en el país hasta hace unos meses enemigo. Donde puede contrastar muchas cosas. Entre ellas, que la guerra se libró en esas tierras y que el horror permanece. Pero también es un viaje de descubrimientos. Dicen que viajar es uno de los grandes antídotos contra la intolerancia. Hacerlo con sentido crítico, cura del mal de los nacionalismos, aunque también sirve como antídoto para los complejos patrios, haciéndote comprender que en todas partes cuecen habas.

La joven Paula Beer, la actriz que interpreta a la joven Anna, es probablemente uno de los grandes descubrimientos de esta película, que cuenta con unas interpretaciones de primer nivel, siendo también muy destacables las del matrimonio Hoffmeister. Esta chica alemana, el reparto es internacional y la película está rodada en inglés y francés, con su dominio de ambas lenguas, derrocha encanto por arrobas. No ya sólo porque sea más o menos guapa, que lo es, sino porque transmite una cierta belleza interior a su personaje que da sentido a su viaje.

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La película está llena de metáforas y simbolismos que no me voy a extender a desarrollar. Ya me ha dado por escribir la disgresión sobre los dos temas musicales comentados. Pero es una película profunda y necesaria de ver. Quizá los riesgos para esta vieja Europa no están ahora en el viejo enfrentamiento francoalemán. Tuve ocasión de participar en una conversación hace unos años en la que, en torno a una mesa de café, tres personas con titulaciones universitarias en historia, incluso doctorados, acordaban que franceses, especialmente los del norte del Loira, y alemanes, especialmente los que viven más próximos al Rin, son dos variantes de un mismo pueblo, de una misma cultura,… lo que pasa es que los de este lado del Rin acabaron hablando latín. Pero hoy los riesgos para la vieja Europa siguen estando en los sangrantes nacionalismos que han impedido hasta ahora que el proyecto de unidad europea avanzase, lo llevaron a su estancamiento, e incluso a un retroceso como algunos percibimos ahora. Esto en una situación global en la que las que fueron potencias hace 100 años han pasado a segunda línea. Esperemos a que las divisiones no lleven a los extremos de antaño. Pero con la historia que nos cuenta Ozon, que no es perfecta hay un momento en que se pierde un poco en el último tercio de la misma, y con otras que nos han llegado del mundo del cine, la literatura, el arte y la Historia, con mayúscula,… quedamos avisados.

Pues no ha sido esta la película que han presentado los «gabachos» a los Oscar…Sobraditos andan este año. Que envidia.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ****

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[Cine] Passengers (2016)

Cine

Passengers (2016; 672016-3012)

Antes de hablar de esta película, permitidme que os ponga un vídeo que recomendaron hace unos días en Microsiervos.

Para quien no se maneje bien con el inglés, en él, Lisa Yaszek, profesora de literatura en Georgia Tech, distingue tres tipos de obras en la ciencia ficción. Aunque es profesora de literatura, es evidente por el contenido del vídeo que se refiere a cualquier medio por el cual se cree una obra de ciencia ficción. Literario o audio visual.

SF o la ciencia ficción (Science Fiction) con mayúsculas; la seria, la que especula con el desarrollo de la ciencia pero dentro, más o menos de la plausibilidad, y que además reflexiona en profundidad sobre el ser humano y sus circunstancias.

Sci Fi o la ciencia ficción dedicada al entretenimiento sano. Se toma muchas más libertades con las leyes de la naturaleza y con los desarrollos científicos y tecnológicos, y su reflexión sobre el ser humano o las sociedades humanas es más superficial o elemental.

Skiffy o la ciencia ficción absurda. Donde todo es tomado a la ligera. Aunque pueda ser muy divertido.

La verdad es que la categorización, tal y como la explica Yaszek, me ha convencido. Me parece operativa. Más que la tradicional división entre ciencia ficción «dura» y «blanda».

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Una de las escenas más bonitas de esta película me recuerda mucho a la versión literaria de «2001, una odisea del espacio», en la que el destino de la «Discovery One» es Japeto, la luna de Saturno, y no Júpiter como en la película. Pero sí que utilizan Júpiter como una honda gravitatoria para impulsar el vuelo de la «Discovery One» hacia el planeta de los anillos. Como en esta película que nos ocupa hoy todo hay que hacerlo a lo grande, pues la enorme «Avalon» también usará una estrella, Arturo creo, para una maniobra similar… Pero de forma más inverosímil, bonita, pero inverosímil.

Con esto en mente, cuando me propusieron ir el viernes pasado a ver esta película del danés Morten Tyldum, un director que en los últimos años ha alcanzado cierto prestigio en el panorama internacional, y con un reparto breve pero de campanillas, teniendo en cuenta los avances que habíamos podido ver previamente, esperaba que en el peor de los casos estuviéramos ante una película de «Sci Fi». Y si teníamos suerte, «SF»… Pues ya lo adelanto, nuestro gozo en un pozo… nos quedamos en la «Skiffy». Eso sí, con un derroche visual y formal. Para un fondo… en el mejor de los casos «dudoso».

La premisa de partida es interesante. Un viaje de colonización espacial. Nada de FTL, hiperespacio o «warp». 120 años de travesía interestelar a velocidades casi relativísticas. ¿Mencionan un desplazamiento al 50% de la velocidad de la luz? Primer signo de alarma. No os podéis imaginar la cantidad de energía necesaria para acelerar semejante nave espacial hasta esas velocidades. Y la necesaria para frenarla sin pasarse de largo. Y cuando no están ni a mitad de camino, un incidente… y dos pasajeros, dos desconocidos entre sí, que se despiertan y se encuentran solos en la nave y en la inmensidad del espacio. Y tienen que aprender cómo vivir su vida en estas condiciones…

Empecemos con las cuestiones positivas. Tyldum consigue montar un espectáculo visualmente muy atractivo. El diseño de producción y el departamento de efectos visuales están de sobresaliente. Aunque se pasen las leyes de la física por el forro de la entrepierna. Disimulando eso sí. Pero se las pasan. Y tiene dos intérpretes de campanillas. Chris Pratt, a quien sólo recuerdo nítidamente de cierta gamberrada espacial, es un tipo que llena la pantalla, que tiene presencia, incluso cuando su posición es relativamente de antihéroe. Jennifer Lawrence es la actriz del momento. Para esta película se permitió conseguir un millonario contrato, superior ampliamente al de su «partenaire», suele suceder al contrario, e incluso tener una sustancial parte en los beneficios. Esto… igual le sale rana. La película no está funcionando lo bien que pensaban en taquilla. Pero no se puede negar, dejando aparte lo guapa que es y que está, llena muchísimo la pantalla, tiene una presencia impresionante, y es capaz incluso de llevar con su compañero de reparto a este despropósito a un cierto nivel de visibilidad.

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Nosotros no tenemos a mano una gigante naranja como Arturo, y nos tenemos que conformar con una tipo espectral G en la secuencia principal que llamamos Sol, y que nos ha tenido abandonados en Zaragoza desde hace semanas.

Porque una vez consideradas estas partes positivas, si analizásemos en detalle el planteamiento del filme, que no vamos a hacer para no destripar el argumento, veríamos que está lleno de despropósitos. Uno asume la famosa «suspensión temporal de la incredulidad«, necesaria para disfrutar de una obra de ficción. Más cuando hablamos de ciencia ficción, y más todavía en el terreno de la creación fantástica. Pero lo que el cerebro educado no admite son las estupideces. La suma de elementos que tienen que añadir los creadores del evento para que pueda resultar la trama que resulta.

Y a esto hay que añadir las cuestiones relacionadas con la ética que hay detrás de la película. Porque todo este decorado interestelar está al servicio de una trama que no deja de ser la vulgar y manida trama de tantos y tantas dramas y comedias románticas. Chico conoce chica, chico y chica se enamoran, chico mete la pata, chico y chica se distancian… y luego ya depende. En los dramas puede que vuelvan o puede que no, en las comedias suelen volver. Especialmente si media un comportamiento heroico del chico metepatas… No revelaré cuales son los derroteros de este filme. Pero es que «la metedura de pata» del chico y las consecuencias finales de la película me parecen que es como tratar a las mujeres de idiotas. Si yo fuese mujer, me sentiría muy indignada… Hay cuestiones que descalifican a una película, como cuestión de planteamiento.

La película en sí misma es entretenida, y como digo, visualmente atractiva. Pero globalmente, y cuatro días después de haberla visto, hay elementos que me parecen una tomadura de pelo. Y el problema es que gente como Jennifer Lawrence pueden empezar a perder el crédito. Da igual lo buena que seas (o estés, o ambas) si lo que vendes es lamentable. Y desde mi punto de vista lleva ya dos avisos. Soy buena persona y le perdono la tontería de los superhéroes o el hacerse pasar por una chica de 16 años con la presencia que tiene. Ni SF, ni SciFi,… Skiffy… y de la que no hace gracia.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: *
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Pero eso sí, nos proporciona muy bellos amaneceres y ocasos, cuando el tiempo es propicio.

[Cine] El cine que he visto en 2016

Cine

Comienzo la entrada con una introducción totalmente similar a la de años anteriores en la que intento explicar mi proceso para comentar y puntuar mis películas.

Como todos los años llega el momento de hacer un repaso del cine que he visto durante el año anterior. Esta entrada trata de las películas vistas en salas de cine, independientemente de si han sido estreno durante el año o no. Este año se incluyen películas de estreno que no han pasado por las salas de cine, sino que se estrenan directamente en las plataformas de vídeo bajo demanda. Ya adelanto que, aunque una iniciativa interesante, no han llegado a lo alto de las listas. Todas las películas están recogidas en mi base de datos cinematográfica que inicie el 28 de diciembre de 1997 . Para todas ellas incluyo cuatro valoraciones: dirección, interpretación, subjetiva y global. Para conocer los criterios por los que valoro las tres primeras, visitad la explicación correspondiente. La valoración global es el resultado de aplicar una fórmula matemática de mi invención:

Global = (Subjetiva*3 + Dirección*2 + Interpretación)/6

 

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Ilustro esta entrada con algunas fotos realizadas en el último día de 2016… Que me está dando la impresión que tendré que comentar más en profundidad en un artículo más técnico en carloscarreter.es. Pero de momento aquí quedan esas nieblas que nos amodorran desde hace dos semanas en Zaragoza.

Por supuesto, el dar más peso a unos elementos que a otros es algo totalmente personal. Pero es que si incluyo algo que se llama “valoración subjetiva” en la fórmula, pues tampoco podéis esperar más que eso. Una valoración subjetiva pero motivada de lo que más me gusta. Que no necesariamente tiene que ser lo que le guste a otros.

Hay otra cuestión. Si se contrasta la lista que ofrezco en la entrada de hoy con las valoraciones de cada una de las películas en el momento en que las vi y las comenté, pueden no ser iguales. La valoración personal de una película cambia con el tiempo, y también puede suceder que visionados posteriores, por ejemplo en vídeo o televisión, hagan cambiar también esa valoración. Pondré un ejemplo de actualidad. Una de las películas que más me ha gustado recientemente fue Arrival (La llegada). Pero la puntuación que inicialmente le di, aunque elevada, me parece ahora que no es razonable al compararla con las de otras películas que en estos momento sitúo por debajo, aunque cuando las vi las puntué igual o más altas.

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Durante 2016 he visto 4 películas de estreno menos que en el año anterior, quedando un total de 68 largometrajes. Está incluida una película que todavía no está comentada en este Cuaderno de ruta, porque la vimos el pasado día 30… Mañana o pasado saldrá a la luz, supongo. El jueves como más tarde.

La valoración media ha sido de 3,18 puntos, la segunda vez desde que registro las películas en la base de datos en las que se alcanza esta puntuación tan alta. Y se mantiene la tendencia a que sean años con una variabilidad en la puntuación relativamente baja. Como digo habitualmente, podríamos decir que no selecciono mal las películas que voy a ver, aunque me he tragado algún pestiño que otro. Como he mencionado en otras ocasiones, el rechazo a ir por sistema a ver determinados blockbusters, me ahorra películas malas. Por ejemplo, evito en líneas generales el cine de superhéroes. Que sistemáticamente… no me gustan.

A continuación, las “diez” películas que más he valorado. Entrecomillo lo de “diez” porque debido a empates en puntuación casi siempre es una lista de más de diez. Trece este año.

1 Saul Fia (El hijo de Saul) 4,83
2 Carol

Room (La habitación)

4,67
4 Mia Madre 4,50
5 Arrival (La llegada)

Spotlight

4,33
6 Paterson 4,17
7 Anomalisa

El ciudadano ilustre

Little Men (Verano en Brooklyn)

The Big Short (La gran apuesta)

Youth (La juventud)

Ah-ga-ssi (아가씨) (La doncella)

4,00

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Lo cierto es que sólo ha habido un cambio debido a modificaciones en las puntuaciones, y ha sido el de la película que he comentado, Arrival (La llegada), que ha subido algunos puestos. También me he estado preguntando si la coreana Ah-ga-ssi (아가씨) (La doncella), aunque con indudables méritos, no tiene algunos defectos que la hagan estar ahí  un poco forzadamente. En cualquier caso, no me he terminado de decidir y la he dejado. Eso sí. Si bien cuando hay empates ordeno las películas por orden alfabético, en su grupo la he dejado al final. Y también me he estado planteando si Carol, una película que en valoración subjetiva no podría estar en el primer puesto con la película húngara… pero al final la he dejado como está.

Y al pelo de este último comentario se puede observar también que no es un feudo exclusivo del cine americano. La película que más me impresionó y me gustó este año es húngara, en un cuarto puesto hay una italiana, y entre las empatadas en el séptimo puesto hay una película argentina, otra italiana, aunque rodada en inglés, y una surcoreana.

Lamentablemente, respecto al cine patrio, la más alta en mi lista, la pequeña y sencilla El Olivo, se queda a trece puestos de entrar en la lista y empatada con unas cuantas más entre las cuales El hombre de las mil caras. Y bueno, está también A Monster Calls (Un monstruo viene a verme), que a mí me resulta difícil de ver como un filme español, desde un punto de vista cultural, y que tampoco alcanza a sobrepasar a los anteriores en puntuación. Algunos argumentarán que siendo El ciudadano ilustre una coproducción, valdría como cine español. Incluso sale alguna intérprete y alguna escena en nuestro país… pero no. Básicamente es una película argentina y dejémonos de historias.

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Veamos cómo ha ido la cosa por meses, para hacernos una idea de cómo ha ido el año estacionalmente.

Enero – En plena temporada de premios, agrupa cuatro películas de la lista de 13 mejores, con la húngara Saul Fia (El hijo de Saul)  como más destacada. Una película de lo mejor visto este año, y que me dejó absolutamente pegado a la butaca..

Febrero – Febrero también agrupa cuatro películas de las 13 de la tabla anterior. Pero indudablemente fue Carol la que se convirtió en mi película favorita del año, incluso si no tiene la máxima puntuación. Seguida muy muy de cerca por Room (La habitación).

Marzo – En marzo se produjo un bajón notable en el interés de las películas, pero ahí esta la turca Mustang, que le faltó poco para entrar en la lista de los importantes. Sólo algunas complacencias en el desarrollo de la trama para satisfacción del gran público impidió que le diera una valoración subjetiva más alta que le hubiera hecho estar entre las de la tabla anterior.

Abril – Cuando llega la primavera, el nivel de la cartelera suele bajar, y ni siquiera la llegada de la película de Almodóvar sirvió para remontar a cierto nivel, ya que se vio superada por la simpática Marguerite (Madame Marguerite).

Mayo – Mayo llegó con algunas posibilidades que no se acabaron de concretar. Y fue una película de animación vista en familia la que se llevó el premio del mes, la nueva versión de El libro de la selva (The Jungle Book). Ya sé que oficialmente está calificada como de personajes reales… pero de verdad… es básicamente animación generada por ordenador, con un niño insertado por ahí.

Junio – Mes más bien más bien anodino, con la rara Francofonia como acontecimiento destacado.

Julio – Mes que casi se pudo calificar de lamentable, con algunas de las peores películas que hemos visto este año, de las que se salva esa Sunset Song, tan escocesa, que incluso nos podríamos plantear un poquito más de valoración… En realidad no, son los intérpretes los que merecen la pena y son los que la hacen destacar de la medianez.

Agosto – El mes más veraniego por excelencia se movió en las medianías, destacando por poco la película china, bastante emotiva Regreso a casa – Going Home (Guīlái [归来]), que llegó a la cartelera con bastante retraso.

Septiembre – Esperábamos algo más de septiembre, especialmente con las española El hombre de las mil caras y la nueva película de Matthew MacConaughey, Free State of Jones. Efectivamente, ambas fueron las más destacadas del mes, pero por debajo de las expectativas que nos habíamos creado.

Octubre – Una cuestión parecida sucedió con el mes de octubre, en el que se produjeron varios estrenos que esperábamos que dieran guerra, y se quedaron en medianías. Afortunadamente, se produjo la sorpresa de Little Men (Verano en Brooklyn), pequeña y sencilla película, pero con mucha enjundia.

Noviembre – Y este mes mejoró mucho la cosa, especialmente con esa casi obra maestra que es Arrival (La llegada), a la que le han faltado algunos detalles para llegar a situarse en un nivel más alto. Y también con esa excelente sorpresa argentina que fue El ciudadano ilustre.

Diciembre – Este año están tardando en llegar las candidatas a los premios gordos, pero eso no ha impedido que en este final de año pudiésemos ver esa pequeña maravilla que es Paterson. Que si no es candidata a más premios será por su carácter de película independiente y poco espectacular. Pero es realmente buena. Y además tuvimos esa joya visual eróticointrigante que nos llegó de Corea del Sur, y a la que faltó a lo mejor un poco más de profundidad para situarse en lo más alto, fue Ah-ga-ssi (아가씨) (La doncella).

Faltan por llegar muchas de las que optan a premios en esta temporada invernal, pero estas llegarán a partir de enero. Termino igual que el año pasado. Un año un poco engañoso en sus promedios. Muy homogéneo, pero con menos destacables de las que me gustaría.

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[Obituarios – cine/ciencia] Vera Rubin (1928-2016) y Carrie Fisher (1956-2016)

Ciencia, Cine

Hoy iba a hablar de fotografía. Estoy estos días entre la Navidad y el Año Nuevo de fiesta, y en los primeros días he salido con las cámaras a cuestas. Fundamentalmente, blanco y negro en película tradicional de formato medio. Estaba particularmente ilusionado con unos paisajes en la niebla que hice en el Soto de Cantalobos con la Fujifilm GS645S Professional… creo que la luz que había, con leves asomos del sol, estaba muy bien. Pero a veces metemos la pata. La cagamos que dirían algunos. Y no hay ninguna princesa que, aunque creamos que la estamos rescatando nosotros, nos rescate ella de los desastres cotidianos.

El caso es que en estos depresivos días de niebla nos llegan dos obituarios, de dos mujeres que recorrieron el universo en sus carreras profesionales. Aunque no queda claro qué universos. En Microsiervos nos han servido sendos artículos sobre estas dos mujeres, una del mundo de la ciencia y otra del mundo de la farándula, que aunque con vidas muy distintas, no las veo contrapuestas sino complementarias.

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A pesar del defecto que presentan debido a un revelado malhadado, pondré algunas fotografías de la tarde de niebla en Navidad en el Soto de Cantalobos de Zaragoza. Tienen un tono melancólico que conviene a la entrada de hoy. Y hay gente a la que gustan estos defectos… A mí no mucho.

 

Vera Rubin (1928 – 2016) fue física. Poca gente la conoce. De hecho muy poca gente conoce a los físicos en general. Einstein y Newton pueden sonar, pero la mayor parte del público no sabe realmente cuáles fueron sus méritos. Pero dentro de los físico, si eres mujer, aun te conocen menos. De hecho, no faltan caso de trabajos cuyo mérito es de una mujer en los que el prestigio del descubrimiento se lo ha llevado su jefe de departamento o de tesis. Sucede también en otras áreas del conocimiento. Rubin no lo tuvo fácil. Intentó realizar su postgrado en Astronomía en Princeton, pero no se lo permitieron en 1948. Hasta 1975, en esa «prestigiosa» universidad no permitieron a las mujeres estudiar Astronomía. Se lo curró en otras universidades. En NPR, en el obituario sobre su muerte reproducen esta filosofía de vida suya,

I live and work with three basic assumptions,

1) There is no problem in science that can be solved by a man that cannot be solved by a woman.

2) Worldwide, half of all brains are in women.

3) We all need permission to do science, but, for reasons that are deeply ingrained in history, this permission is more often given to men than to women.

Vivo y  trabajo con tres premisas básicas,

1) No hay problema en la ciencia que pueda ser resuelto por un hombre que no pueda ser resuelto por una mujer.

2) Globalmente, la mitad de todos los cerebros están en mujeres.

3) Todos necesitamos permiso para hacer ciencia, pero, por razones que estás profundamente arraigadas en la historia, este permiso se otorga más a menudo a hombres que a mujeres.

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Su trabajo principal fue el descubrimiento de las pruebas indirectas de la existencia de la materia oscura, por su influencia gravitatoria en la materia «visible». Hoy sabemos que que la materia oscura es 5,5 veces más abundante que la materia «visible». Y sin embargo sigue siendo «oscura» para nosotros, sabemos poco de ella. Rubin dijo en 2005 que «la igualdad (entre hombres y mujeres en la ciencia) es tan elusiva como la materia oscura».

Carrie Fisher (1956 – 2016) fue actriz y escritora. Su papel más famoso fue de princesa, galáctica nada menos. Y todos la recordamos por ella, como esa princesa que realmente no necesitaba ser salvada, y que era quien sacaba de apuros a sus rescatadores. Aunque los guionistas cometieran la ignominia de ponerle un horrendo biquini de chapa como reclamo sexual para machos embrutecidos en una película infantil. Os pongo el vídeo de la prueba que hizo para Star Wars (La guerra de las galaxias).

En 2006, Vanity Fair publicó una entrevista con Fisher en la que dijo cosas como estas…

I would be remiss if I didn’t ask how you ended up in Star Wars.

I slept with some nerd. I hope it was George.

You weren’t sure?

No … I took too many drugs to remember.

Prefiero no traducirlo.

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En la vida real no fue princesa, pero perteneció a la nobleza… de Hollywood. Hija del cantante Eddie Fisher y la actriz Debbie Reynolds, esta «sosita» que molestaba en pantalla cuando salía Gene Kelly en Singing in the Rain (Cantando bajo la lluvia). «Sosita» que llevó por la calle de la amargura a su hija, como esta misma nos contó, por motivo diversos. El caso es que la «nobleza» de Hollywood también llora, y si mezclamos a la familia, unas cuantas copas, alguna relación tormentosa y no pocas anfetaminas en una adolescente que se ve metida de repente en el torbellino de la fama… pues es relativamente probable que casques de un infarto con solo 60 años. Pero nos descubrió también algunas de las leyes del universo, no el de la física, sino el de la fantasía. Un mundo en el que las mujeres, aunque escasas, también pudieran ser heroínas. De las buenas, no de la que mata.

Somos seres humanos. Necesitamos tanto el mundo de la física como el mundo de la fantasía. Quienes los contraponen, dividen o antagonizan, cometen un grave error. Tanto en uno como en otro, hay que imaginar. Y crear. Cada uno con sus propias leyes. Y ambos nos permiten vivir nuestras vidas más plenamente. Y necesitamos que haya más mujeres en estos mundos. Y a ser posible que no sufran. O por lo menos, no más que un ser humano «normal». Si tal cosa existe.

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[Cine] Paterson (2016)

Cine

Paterson (2016; 662016-2112)

Entre las buenas críticas que estaba leyendo y el boca a boca que me estaba llegando, me habían entrado muchas ganas de ver esta película. Pero al mismo tiempo, no encontraba con quien ir. Que «para la semana de Navidad que tendremos fiesta», fue una contestación habitual. El caso es que temía que con la llegada de la época festiva, la versión original de esta película fuese fulminada dado «el interés de transmitir la cultura» que «suelen» manifestar los distribuidores y exhibidores de cine en determinadas fechas. Así que me fui solo a verla. No ha desaparecido de la programación, pero su presencia se ha reducido, y se la han llevado a un horario nocturno muy inconveniente. Lo dicho. Hay que dar paso a los «taquillazos» palomiteros.

Con Jim Jarmusch al mando, un director sobre el que tengo sentimientos contrapuestos, hay cosas que me gustan mucho de él y otras me resultan bastante indigestas, y con uno de los actores de moda, Adam Driver, que lo mismo se involucra en el cine independiente, que se asoma a las series de televisión de las cadenas más prestigiosas, que se convierte en el nuevo villano en una galaxia muy, muy, muy lejana.

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En Estados Unidos sólo he visitado Nueva York… así que representaré el espíritu de las ciudades pequeñas norteamericanas con las tranquilas calles de Kingston (Canadá). Aunque tal vez no necesariamente sea tan similares sociológicamente hablando. Es un pálpito que me entra viendo los desaguisados electorales en los EE.UU.

En esta película, Driver interpreta, muy coherente con su apellido, a un conductor de autobús urbano en la ciudad de Paterson, Nueva Jersey, que se llama a su vez Paterson. Casado con Laura (Golshifteh Farahani), de la que está muy enamorado, su vida transcurre en una rutina repetitiva. Se levanta pronto para ir a trabajar, desayuna, conduce su autobús, vuelve a casa, saca a pasear al feo perro familiar, se toma durante el paseo una cerveza en el bar de Doc (Barry Shabaka Henley), y vuelta a la cama. Mientras, Laura, que se queda en casa, se muestra inquieta porque quiere más. Aunque de forma poco clara. O bien se dedica a decorar la casa con múltiples motivos geométricos en blanco y negro, o le propone a su marido tener gemelos, o se dedica a hacer pastelitos para el mercadillo del sábado, o quiere aprender a tocar la guitarra para convertirse en una estrella del country. Paterson rompe la monotonía escuchando a sus viajeros, conversando con la gente con la que se encuentra, pero sobre todo, escribiendo poesía.

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La película es sencilla y compleja al mismo tiempo. Comienza un lunes a las 6:15 de la mañana, y termina al lunes siguiente a la misma hora. Y acompañamos a Paterson cada día, con una rutina que cada día va cambiando ligeramente. Y así comprendemos que detrás de la calmada rutina, de la bonhomía pacífica y solidaria de la que hace gala, algunos conflictos están larvados. Jarmusch trata al espectador con inteligencia. No cuenta mucho sobre la historia y el trasfondo de los personajes, pero nos va dejando pistas en toda la película, en los decorados, en determinados sucesos que nos hablan de los conflictos internos de los personajes, que inevitablemente afloran. Todo ello enmarcado por la ciudad de Paterson, una ciudad aparentemente anodina a poco más de 30 kilómetros de Manhattan, pero que parece encerrada en sí misma, y excelentemente retratada por el excelente aunque poco intrusivo trabajo del director de fotografía Frederick Elmes.

Y como piezas fundamentales de este mecano, las contenidas pero altamente convincentes interpretaciones de su reparto, empezando por un sobrio pero fenomenal Adam Driver, que muestra que puede estar destinado a ser uno de los grandes actores, sin necesidad de caer en el exceso que muchas veces muestran los actores masculinos más notables. Perfecta en su papel Farahani, que nos transmite esa mezcla de candidez e inquietud, capaz de enamorar o volver loco a cualquiera. Actriz iraní que merece que se le den oportunidades, alejadas de la notoriedad alcanzada por motivos políticos. Está condenada al exilio en su país por haber aparecido parcialmente desnuda en alguna publicación, acto que respondía también a una denuncia de la falta de libertades, especialmente entre las mujeres, en su país. Y no nos olvidemos de esos personajes secundarios que van apareciendo por el filme y dejando sus pequeñas perlas, aportaciones siempre interesantes. Imperdibles las conversaciones de los extraños en el autobús urbano.

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Realmente, en estas fechas del año en las que todo el mundo pretende ir de buen rollo cuando tanta gente practica el egoísmo más recalcitrante, esta película nos traslada a unos valores mucho más auténticos, ejercidos en el día a día. De alguna forma, el modesto conductor de autobús Paterson en Paterson, Nueva Jersey, se convierte en un héroe de lo cotidiano. Una propuesta de hombre sencillo y tranquilo, pero sensible y creativo, quizá un modelo a seguir, del que además te puedes montar su propia historia con los datos que el director te va dejando aquí y allí. Muy recomendable.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ****

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[Cine] Rogue One: A story of Star Wars (2016)

Cine

Rogue One: A Story of Star Wars (2016; 652016-1512)

La toma de las riendas de la factoría Disney sobre Lucasfilms Ltd y sobre la franquicia Star Wars se hizo especialmente notoria cuando anunciaron que, fuera de las películas de la serie principal, iba a ver películas derivadas de la misma, con protagonistas diferentes y autoconclusivas. Y esta que tenemos con nosotros es la primera de ella. Primera cosa que dijo mi sobrino de siete años cuando la vio…

Pues esta tendría que ser la primera película y no el Episodio IV.

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«Rogue One» empieza en el planeta Lah’mu, donde la familia Erso vive escondida como granjeros, escondiéndose del Imperio Galáctico… un planeta que se parece mucho al sur de Islandia, en los alrededores de Vik y Myrdal.

Efectivamente… La trama de esta película, dirigida por el británico Gareth Edwards, está perfectamente integrada en la serie principal. ¿Cuál es esa trama? Copio literalmente, en inglés,…

It is a period of civil war. Rebel spaceships, striking from a hidden base, have won their first victory against the evil Galactic Empire.

During the battle, Rebel spies managed to steal secret plans to the Empire’s ultimate weapon, the DEATH STAR, an armored space station with enough power to destroy an entire planet.

Pursued by the Empire’s sinister agents, Princess Leia races home aboard her starship, custodian of the stolen plans that can save her people and restore freedom to the galaxy…

Traduzco al castellano por si alguien no entiende, no le suena, no lo reconoce… Uso la traducción usada en España. En Centro y Sudamérica parece que fue distinta aunque similar…

Nos encontramos en un periodo de guerra civil. Las naves espaciales rebeldes, atacando desde una base oculta, han logrado su primera victoria contra el malvado Imperio Galáctico.

Durante la batalla, los espías rebeldes han conseguido apoderarse de los planos secretos del arma total y definitiva del Imperio, la ESTRELLA DE LA MUERTE, una estación espacial acorazada, llevando en sí potencia suficiente para destruir a un planeta entero.

Perseguida por los siniestros agentes del Imperio, la Princesa Leia vuela hacia su patria, a bordo de su nave espacial, llevando consigo los planos robados, que pueden salvar a su pueblo y devolver la libertad a la galaxia…

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Sí, los fans de la serie habrán reconocido de inmediato el texto inicial de la película Star Wars (La guerra de las galaxias), más tarde rebautizado con las historias esas del episodio IV y la nueva esperanza… Pero es que es eso exactamente lo que nos cuenta la película. Por lo menos en su parte más interesante, el ataque sorpresa de un comando rebelde, posteriormente ayudado por una parte de la flota espacial de guerra rebelde, a la base imperial de Scarif, donde se encuentran los archivos espaciales con, entre otras cosas, los planos de la Estrella de la Muerte que fueron robados y que constituyen el macguffin de la película original de la saga. Argumentalmente, ambas películas son continuación inmediata una de la otra.

Y hasta aquí lo bueno. La magníficamente planteada batalla entre ambos bandos, que recuerda a algún episodio histórico en el que una escaramuza acaba convirtiéndose en una batalla de consecuencias decisivas. Como la historia de lo que pasó después, aun a riesgo de que parezca un espoiler, podemos adelantar que la batalla fue de resultado incierto desde el punto de vista táctico, pero una victoria rebelde desde el punto de vista estratégico.

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El problema de esta película ha venido señalado en varios medios con los que coincido en gran medida. Para llegar a ese punto nos cuenta una historia previa sobre los componentes del comando que inicia la confrontación en Scarif, que intenta explicarnos quienes son y cuales son sus motivaciones. Y sirven de excusa para inventarse unos cuantos mundos nuevos y montar unas cuantas trifulcas. Y para encajar un montón de guiños hacia el colectivo de fans más acérrimos, que pueden ser más o menos divertidos, pero que en realidad resultan superfluos.

La historia personal más importante es la de la joven Jyn Erso (Felicity Jones) hija del ingeniero jefe que de modo forzado colabora en la gestación de la estrella de la muerte, Galen Erso (Mads Mikkelsen). Juanto a ella, un capitán del servicio de inteligencia rebelde, Cassian Andor (Diego Luna), uno de los personajes más pobremente desarrollados de la historia, un par de aventureros que recogen por el camino y que podrían haber dado más de sí, Chirrut îmwe (Donnie Yen) y Baze Malbus (Wen Jiang), un piloto renegado imperial, Bodhi Rook (Riz Ahmed), y un robot relativamente cachondo, K-2SO (con la voz de Alan Tudyk). También pasa por ahí con más pena que gloria un lider extremista rebelde Saw Gerrera (Forest Whitaker). Como digo… este grupo diverso (actores británicos, daneses, chinos, de origen indio, mejicanos,…) va siendo presentado en una serie de escenas de acción más o menos conseguidas, pero que resultan poco cohesionadas, con poco ritmo. Mientras, conocemos también al antagonista, el director Krennic (Ben Mendelsohn), alto cargo militar del imperio responsable de la construcción del arma definitiva.

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Esta película vive de un subgénero clásico en la historia del cine; las películas de comandos. Los comandos fueron un invento inglés de la Segunda Guerra Mundial. Con el continente invadido por los alemanes, crearon una serie de fuerzas de intervención rápida, de reducido tamaño, que afrontaban objetivos de sabotaje, recogida de información, ayuda a los movimientos de resistencia, con mayor o menor éxito. Esto dio lugar a una serie de película del género bélico que tiraban de este tipo de acciones militares. Y que estaban todas cortadas por un mismo patrón. La presentación de los personajes, que con frecuencia eran tipos duros, patibularios en ocasiones, marginales dentro de la sociedad y del ejército. Después venía el entrenamiento en el que surgen las disputas personales, pero se crea también la cohesión del grupo. Se produce la misión principal, precedida o no de alguna de prueba, donde el número de bajas es alto, y culmina con un mayor o menor despliegue de pirotecnia, o metidos en una batalla de mayor proporciones. Ver películas como The Guns of Navarone (Los cañones de Navarone), The Dirty Dozen (Doce del patíbulo), The Heroes of Telemark (Los héroes de Telemark), por mencionar algunas, y sin pretender ser exhaustivo ni nada.  Y el grupo «Rogue One» es descendiente directo de estos comandos. Pero sin haberse aprendido las claves para una presentación rápida y efectiva de los personajes.

Tenemos por lo tanto una película con dos parte muy definidas, una poco conseguida y otra de buen nivel, que es la que hace que salgas del cine con buen sabor de boca. La película tiene problemas de reparto. Diego Luna no da la talla. Whitaker es prescindible, y otros personajes/intérpretes están desperdiciados en su potencial. Felicity Jones hace un trabajo meritorio en hacer creible a su personaje, pero este tiene también defectos en su concepción, en sus motivaciones y en su evolución. Todos estos síntomas son indicativos de un guion, firmado nada menos que a cuatro manos, que tiene lagunas notables. Anecdótica me parece en estos momentos la presencia de Darth Vader (con la voz original de James Earl Jones), que se limita a un par de presencias de las cuales sólo una tiene real interés más allá de satisfacer las ansiedades de los fans más acérrimos. Y también el hecho de que haya personajes virtuales generados por ordenador. También son guiños al fan, se puede en algún caso considerar un homenaje al original, por supuesto son alardes tecnológicos que aportan poco realmente, y son superfluos.

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Sabor agridulce el que nos deja este filme. Con la ventaja, que le sirve para conseguir el aprobado, de que el «dulce», lo bueno, llega al final y tapa las deficiencias de concepción de la película. Sales del cine con la sensación de haberte entretenido, de que la película encaja dentro del universo Star Wars, y de que por lo menos han tenido el detalle de dar un final digno al comando «Rogue One», que si bien miembro por miembro nos ha dejado un poco fríos, como conjunto nos ofrecen un magnífico espectáculo fílmico. Y así es como lo he visto. Por dos veces. En versión original, con los amigos, y en versión doblada con mi familia, peque incluido. Ahora a esperar el episodio VIII para dentro de un año, y el arriesgo movimiento de dedicar una película al carismático personaje de Han Solo sin el actor que le dio vida hasta el momento.

Nota: La presencia de Mon Mothma (en la película actual Genevieve O’Reilly) al frente de los rebeldes ha despitado haciendo que haya gente que se pregunta si «Rogue One» eran los espías bothan o dónde están estos… Confusión. En la trilogía original, Mon Mothma aparece sólo en el Episodio 6, y los espías bothan que mueren lo hacen para conseguir los datos de la segunda Estrella de la Muerte. En el Episodio IV, el lider de los rebeldes es el general Dodonna, un tipo de pelo tupido blanco y barba igualmente blanca, que aunque aparece en esta película actual, prácticamente no tiene papel. Mon Mothma ni estaba ni se le esperaba en 1977.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

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[Cine] No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas (2016)

Cine, Sin categorizar

No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas (2016; 642016-1012)

Hoy tengo la agobiante sensación de que tengo un montón de cosas que hacer, que las horas no me van a dar, y que no voy a llegar. Así que el comentario de esta película española que vimos hace una semana lo voy a hacer al vuelo.

Dirigida por María Ripoll, simplemente la longitud pretendidamente ingeniosa del título ya nos sitúa en el ámbito de la comedia romántica, en la que una chica mona pero que es un desastre, sufrirá fracasos continuos en el amor hasta que encuentre su príncipe azul, que probablemente conocía desde la infancia, y su lugar en el mundo. En esta ocasión, la gilipollas kármica es Sara (Verónica Echegui), que por supuesto tendrá una familia disfuncional y alguna amiga extravagante a la que contarle sus penas. Nada nuevo que no se haya visto en películas similares anteriores.

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Ya que la película se pasea un ratito por Hong Kong, así haremos por nosotros; desde el jardín de las flores en Yuen Po, nos iremos a TST hacia el jardín de las estrellas del cine y Victoria Harbour.

El avance que pudimos ver previamente no nos convenció gran cosa, pero ante una invitación que no me sentí con ganas de rechazar, acudí con un grupo de amigos a la sala de cine para verla. Con la confianza de que las críticas positivas aunque no entusiastas de una diversidad de medios especializados abrieran un resquicio a la esperanza cinematográfica. No hay nada que hacer. Los medios españoles son condescendientes con las películas nacionales y las sobrevaloran. Desconozco si tienen algún tipo de acuerdo con las productoras y distribuidoras. Pero lo parecen… luego le echaran al karma de la taquilla lo que les pasa por gilipollas. La película es vulgar, previsible y con fallos en diversos niveles. No, para ir de de visita a Hong Kong no hay que hacer complejas gestiones de visados. El visado te lo ponen sobre la marcha al llegar a la región especial autónoma china.

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Escribir una leyenda

Las interpretaciones… Pues Echegui está totalmente sobreactuada, y me da la sensación de que sus cualidades para la comedia son limitadas. La que hace de su hermana (Alba Galocha) parece que tiene como misión principal enseñar las tetas, mientras la protagonista parece que trabaja en una película totalmente distinta y más recatada, y hasta en las escenas de cama sale con las bragas de cuello alto. Absurdo como planteamiento general de la película… o decides enseñar o decides no enseñar… pero que dependa del caché y la edad de la actriz indica que si enseñas es mero anzuelo con cebo de carnaza. No una decisión especialmente creativa. El resto del reparto se apunta a la mediocridad coral de muchas comedias nacionales.

Algunas risas se oían en la sala, ante chistes o chascarrillos que divertirán a las mentes sencillas (y respetables) habituadas a los productos palomiteros y a la caspa telivisiva. Pero estamos ante un producto de mediocridad sangrante. Yo no lo recomendaría salvo a aficionados incondicionales de este tipo de productos.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: **

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[Cine] Nocturnal Animals (2016)

Cine

Nocturnal Animals (2016; 632016-0712)

Nos llega en estas fechas, prenavideñas, y de forma un tanto discreta la segunda película del diseñador de moda Tom Ford, que ya nos ofreció hace siete años una película adaptación de una novela, con interesantes interpretaciones, aunque con una realización aceptable pero mejorable.

En esta ocasión, vuelve a adaptar una novela. Novela que tuve ocasión de leer hace poco más de un año. Se trata de Tony and Susan de Austin Wright, que está traducida al español con el título de «Tres noches». La novela tenía la original estructura de contener otra novela «Nocturnal Animals» dentro de la novela principal. Cuando hice el comentario de aquel libro, confesaba que me había gustado aunque no me había dejado plenamente satisfecho. Es cierto que en el recuerdo, mi valoración de la misma a mejorado.

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Si cuando escribí la entrada comentando la novela «Tres noches» la ilustré con fotografías de bosques, que me parecieron apropiadas a la historia dentro de la historia, en esta ocasión son las de la estepa de Los Monegros las que acompañan mejor a la adaptación cinematográfica.

La película permanece fiel a la novela en gran medida. Encontramos a Susan Morrow (Amy Adams), casada con un hombre de éxito, y ella misma con una carrera de éxito como galerista e historiadora del arte. Aquí hay diferencias con la novela original. En las profesiones. Y con un matrimonio en el que nos dejan muy claro que hay problemas. Susan recibe imprevistamente un manuscrito del que fue su marido 20 años antes, Edward Shefield (Jake Gyllenhaal). Cuando el matrimonio se rompió, Edward era incapaz de terminar una novela, y Susan lo percibía como un escritor fracasado. El manuscrito contiene la historia de Tony Hastings (también Jake Gyllenhaal), que sufre una odisea en una noche de viaje con su familia, por el acoso de un grupo de malhechores liderados por Ray Marcus (Aaron Taylor-Johnson), con consecuencias terribles. A partir de ahí, comienza una travesía en búsqueda de justicio o venganza de la mano de un policía, Bobby Andes (Michael Shannon).

Como digo, la película es bastante fiel a la novela con algunas diferencias. Que me parecen un poco gratuitas y no mejoran la historia. Susan se mueve en un mundo más sofisticado social y culturalmente en la película que en el libro, lo cual permite a Ford lucirse en el aspecto estético. Por otro lado, en la película, la novela dentro de la novela transcurre en el profundo Tejas, donde sientes que cualquier cosa puede pasar, mientras que en el libro original, la familia procede una población de Ohio y el incidente transcurre en Pensilvania, todo en los aparentemente civilizados estados del este de los Estados Unidos. Creo que ahí se pierde un punto de inquietud e inseguridad en el lector/espectador.

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La utilización de un mismo actor para los papeles del exmarido escritor y del protagonista de la novela dentro de la novela, también lanza un mensaje muy claro al espectador. Los sentimientos que han llevado al exmarido a escribir esta novela están muy vinculados al momento en que se sintió abandonado por Susan. También es muy clara la alusión visual en el color del pelo de Susan y de la mujer (Isla Fisher) e hija (Ellie Bamber) del personaje de la ficción dentro de la ficción. Que cada cual saque las conclusiones que quiera sobre los significados de la historia dentro de la historia. Y del desconcertante final…

Me ha pasado un poco al igual que en su primera película. Tom Ford nos ofrece un producto formalmente correcto, un poco frío de realización salvo en algunos momentos. Recurre, no es algo nuevo, a una fotografía distinta, a una diferente iluminación para separar la historia contenedora y la contenida, y se recrea en algunas ocasiones en un esteticismo que no necesariamente aporta algo a la historia. Yo la había imagina de forma distinta.

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No obstante, la película sale adelante gracias a dos elementos. El primero es la fortaleza y potencia de la historia que nos cuenta, las posibilidades que ofrece el material literario original, que son razonablemente aprovechadas. Ya he dicho que hay algunas diferencias, pero o son necesarias, o son razonables, o no influyen en el resultado final en gran medida. El segundo elemento importante es la capacidad interpretativa de los actores y actrices. Amy Adams está evidentemente en estado de gracia, por si no nos habíamos dado cuenta en otro estreno reciente de ella. Gyllenghaal luce también a un nivel muy alto, y son muy destacables los papeles de los dos personajes secundarios más importantes de la novela dentro de la novela, el cabecilla de los malhechores y el policía, Taylor-Johnson y Shannon. En general, es esta historia, la que titulo a la película la que realmente queda como más potente e interesante, quedando más deslucida la historia que la contiene a pesar de los esfuerzos de Adams.

Dicho todo ello, es una película interesante, que deja buen poso. Hace ya casi una semana que la vi, y noto como muchos de los momentos del filme han quedado afianzados en mi memoria. Yo la encuentro bastante recomendable.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

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[Cine/TV] Adaptaciones de Fingersmith: Ah-ga-ssi (아가씨) (2016) y Fingersmith (2005)

Cine

Ah-ga-ssi (아가씨) (2016; 622016-0212) [Largometraje para la gran pantalla]

Fingersmith (2005) [Miniserie para la pequeña pantalla]

Sí. Y hoy voy a pares. Originalmente esta entrada estaba pensada para comentar uno de los estrenos del pasado viernes. La película coreana dirigida por Park Chan-wook (sigo la convención de extremo oriente según la cual el apellido va delante del nombre de pila) es una adaptación de la novela Fingersmith (en castellano, Falsa identidad) de Sarah Waters. Es la segunda vez que veo una película de Park en pantalla grande. No he visto la que probablemente es su película más famosa, he visto en la pantalla pequeña su díptico sobre sus simpatías por la venganza, Mr y Lady, que me gustaron, y sí que vi su incursión en el cine occidental, que no me gustó demasiado. Lo que hacía que yo fuese a ver la película que hoy nos ocupa con cierta reluctancia.

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No hemos visitado Corea todavía, la del sur, que la del norte es complicado. Pero Japón sí, y servirá de ilustración de la película de hoy.

Tras la película, al conocer que la novela había sido sujeto de una adaptación británica en televisión, bastante bien valorada, decidí ver esta antes de hacer el comentario de la película. Y si merecía la pena, hacer una valoración conjunta. Me llamó la atención que en cierto blog cinéfilo que sigo de vez en cuando se publicaran dos opiniones sobre la película que, en cierta medida eran contradictorias; una muy positiva y la otra,… no tanto. La primera no menciona la adaptación británica para televisión, la segunda sí, en términos muy elogiosos.

Vamos a la historia. Un estafador, Conde Fujiwara/Richard «Gentleman» Rivers (Ha Jung-woo/Rupert Evans) propone a un matrona de los bajos fondos que se dedica a criar niños abandonados para formas su tropa de rateros y carteristas («fingersmiths» en inglés), Sasaki/Sucksby (Kim Hae-suk/Imelda Staunton) un asunto que les proporcionará mucho dinero. Enviarán a una de sus mejores carteristas, Sook-hee/Susan Trinder (Kim Tae-ri/Sally Hawkins) como doncella de una noble, Hideko/Maud Lilly (Kim Min-hee/Elaine Cassidy). Ganándose su confianza, permitirá que sea seducida por el truhán que se casará con ella para despojarla de todo su dinero. Pero habrá que burlar al tío de la joven, que la mantiene encerrada. Kouzuki/Christopher Lilly (Jo Jin-woong/Charles Dance) es un bibliófilo con unos peculiares gustos, no aptos para todos los públicos.

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No he dicho que la versión británica siendo fiel a la novela de 2002, está ambientada en la Inglaterra victoriana, los truhanes pululan por Londres mientras que los Lilly habitan en una mansión en el campo. La versión coreana, sin embargo, se ambienta en la década de los años 30 en Corea, durante el periodo en que era una colonia japonesa. Los truhanes, coreanos, viven en alguna ciudad no especificada. Los nobles, en parte de ascendencia nipona en parte coreana pero niponizados, viven en una mansión alejada de la civilización. La versión coreana es bilingüe, con diálogos tanto en coreano como en japonés. El día que la vimos, no había sesiones dobladas programadas, sólo versiones originales. Un código de colores asistía al espectador no acostumbrado al sonido de los idiomas en el momento de distinguir si hablan en japonés o en coreano. Lo cual tiene su importancia.

La versión británica es la típica producción de época de la BBC, correctamente realizada en lo técnico, probablemente filmada con película de 16 mm (no consta en los datos en IMDb), como muchas producciones similares, con una muy buena ambientación, pero que descarga su atractivo en la potencia de la historia, que es bastante en este caso, y en la buena labor de los siempre competentes intérpretes británicos. Ambas protagonistas están excelentes, tanto Cassidy como Hawkins, y hay que hacer mención especial al trabajo de Imelda Staunton. Como anécdotas, papel antipático para «Tywin Lannister», y breve y «loco» papel para una irreconocible «Lady Mary Crawley», muy lejos todavía de la fama que le dio un famoso culebrón. Entiendo que es una versión que permanece fiel a la novela original de Waters.

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La versión coreana juega a ser un «peliculón». Drama que despliega todo tipo de pasiones y amoríos, realizado con una ambientación lujosa, rodado en este caso con las más novedosas técnicas de cine digital con una cuidada postproducción. A pesar de su localización en el extremo oriente en los años 30 del siglo XX, no deja de tener ese ambiente gótico tan propio de ciertas novelas británicas del siglo XIX, y que también han dado lugar a una diversidad de peliculones.

Pero ambas producciones, cuyo argumento discurre en paralelo, y con sorprendentes similitudes, hasta cierto punto, en un momento dado divergen. Y dan lugar a dos historias que, sobre la misma base, son distintas. Trasladan distinto mensaje y distintos valores. Por supuesto, es notable la relación entre las dos chicas protagonistas, la noble y la ratera convertida en doncella. También es mucho más intenso el contenido erótico de la versión coreana, mucho más explícita en las escenas de cama. Y mientras que la británica mantiene su tono de película heredera de los «Oliver Twist«, de infancia atormentada en la pobreza, y similares, la coreana tiende más a «les diaboliques«, y quiero dejar claro que lo he escrito en francés para obviar la totalmente prescindible versión yanqui. Ambas tienen un punto de reivindicación feminista, aunque más acusado por los triples giros en la trama que introduce la película coreana. La serie británica sin embargo es más profunda en la exploración social y en la confianza, o las traiciones a la confianza mutua, de las dos protagonistas principales, como tema principal.

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¿Cuál de las dos versiones es mejor? Pues según y cuando. Son para verlas de forma distinta. Ambas son muy apreciables. Yo disfruté bastante con la película, a pesar de mis prejuicios iniciales hacia el director. No carece de humor y de ironía, aunque es cierto que en determinados se recrea y enlentece la trama, mientras que otras situaciones las resuelve someramente y con poco detalle. La diferencia en el tratamiento que hacen ambas producciones sobre el paso por una institución en régimen cerrado de uno de los personajes es muy notable. A pesar de todo, la película se acerca a las dos horas y media de duración. La serie, con no mucho más tiempo disponible, media hora más en total, consigue marcar un ritmo más uniforme y firme, repartiendo mejor la importancia de cada una de las tres partes de la historia. Bien es cierto que la tercera ellas cambia mucho entre ambas producciones. Yo recomiendo las dos. Más profunda la serie de televisión, más espectacular la de pantalla grande. A la cual doy la valoración pertinente.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

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