[TV] Cosas de series; animación con tonos futurísticos y fantásticos

Televisión

Con cierto acúmulo en las últimas semanas de series para comentar, esta semana vamos con una dosis de animación. De muy diverso tipo y origen, aunque con el denominador común de la ciencia ficción futurista o de la fantasía más o menos terrorífica.

Muchos jardines, flores y simbolismo con plantas en las series de animación de hoy, así que os dejo con unos bonitos tulipanes.

Blade runner: Black Lotus es un serie de la conocida franquicia de ciencia ficción que nos hace reflexionar sobre lo que significa ser humano a través de la confrontación entre los seres humanos nacidos y los artificiales, los replicantes. Dentro de la cronología interna del universo de ficción de la franquicia, nos encontramos en el año 2032. Más o menos a medio camino entre la película original y su secuela más reciente. La original dirigida por Ridley Scott se situaba en un 2019 alternativo, con mayores adelantos científicos y tecnológicos que nuestro universo real, pero también con mucha más catástrofes bélicas y ambientales. La secuela dirigida por Denis Villeneuve se situaba 30 años más tarde, en 2049. Y nos encontramos con algunos de los personajes que aparecen en la secuela, dando algo contenido a lo sucedido a lo largo de esas tres décadas. Una replicante se salva de una cacería «deportiva» de replicantes y llega a Los Ángeles decidida a tomar venganza. Pero se encontrará con una trama mucho más compleja y profunda.

La serie está bien… pero sin más. De factura japonesa, se puede encontrar en versión original tanto en inglés como en japonés, y se puede ver en Crunchyroll. Pero si observa con detalle, la animación de los labios de los personajes se corresponde con la versión en inglés. Realizada en 3D, desde mi punto de vista cuenta una historia razonablemente interesante, pero excesivamente estirada en los 13 episodios de 22 minutos de los que consta. Lo cual produce que tenga un comienzo un tanto moroso, y que en ocasiones plantee situaciones repetitivas. La serie va de menos a más, los últimos episodios tiene más interés y al final te deja un buen sabor de boca. Pero existió el riesgo inicial de abandonar su visualización en los primeros episodios. Con la excusa de la serie he dado un repaso a los tres cortometrajes que precedieron a la película de Villeneuve, y la propioa secuela. Y he de decir que el conjunto nunca conseguirá conectar conmigo emocinal como lo hizo la película original. Y he de decir también que la animación, muy expresionista, del corto Blade Runner: Blackout 2022 me gusta mucho más que el aséptico 3D de esta serie actual.

Vampire in the garden es otra producción realizada en Japón por encargo de una plataforma norteamericana, en esta ocasión Netflix. En un mundo en guerra, casi postapocalíptico, por el conflicto entre humanos y vampiros, dos jovenes, la hija de una general del ejército humano y una vampira destinada a ser reina de los suyos, conectan entre sí y se rebelan contra sus respectivas especies, iniciando una huida buscando un lugar donde poder estar juntas en paz. Con tan solo cinco episodios de 25 minutos, bien podría haber sido un largometraje de animación, aunque la estructura narrativa marca las divisiones claras episódicas. Es correcta, pero falla en aporta algo realmente nuevo a una narración con tonos semitrágicos que se ha visto ya en numerosas ocasiones. La realización es también correcta. Simplemente le falta algo que haga de esta serie algo memorable, que no se olvide con el tiempo.

Y finalmente, nos ha llegado la tercera tanda de cortos animados de la antología Love, death and robots. Como en las anteriores tandas, tenemos nueve píldoras animadas, con diversas técnicas, entre los siete y los veinte minutos, que con tonos emocionales diversos (comedia, terror, tragedia, épica, parodia,…) nos llevan a mundos futuros, alternativos o distantes en el ámbito de la ciencia ficción o la fantasía, a modo de propuestas estéticas y temáticas de lo más variado. Por su propia variedad, unos gustarán más que otros. Pero globalmente la podemos considerar como una de las propuestas más interesantes y estimulantes de Netflix. Y no sólo en el género de animación.

[Fotos] Algo de nubes, al caer la tarde… pronto por la mañana…

Fotografía

Sí… en los días siguientes a las vacaciones de Pascua, me desplacé con frecuencia en horas poco habituales, con luz más escasa. No por ello dejo de llevar una cámara a mano para seguir entrenando la visión fotográfica. Y a ratos… algunas nubes. Por ello, es necesaria en ocasiones película fotográfica más sensible.

Unas semanas antes había adquirido un lote de rollos de Ilford Delta 400. Para estas situaciones. Mis comentarios técnicos en A vueltas con el ISO 400 en blanco y negro – Ilford Delta 400 (con Leica CL). Y como habitualmente, aquí, fotos.

[Libro] El expreso de Tokio – Seichō Matsumoto

Literatura

Comencé a leer esta novela de crimen y policías cuando terminaba mis minivacaciones de Pascua. Pero por culpa de mi bloqueo lector de los últimos tiempos, no la terminé hasta que, de nuevo de vacaciones y relajado, en un par de trayectos de tren la terminé. No es la primera novela que leo de Seichō Matsumoto. Y al igual que la anterior, esta también me ha gustado. Y comparte algunas características que, deduzco, se deben encontrar presentes en toda la literatura de Matsumoto, popular escritor de género policial y novela negra japonés del siglo XX.

Algún tren nocturno queda por Japón… pero pocos. Sustituidos por los «shinkansen»… pero yo aquí traeré tres más modestos, regionales y locales, y algún diurno que realiza conexiones algo más prolongadas.

El original japonés se titula Ten to sen (点と線), puntos y líneas, haciendo referencia a los mapas de trayectos de las guías ferroviarias del país nipón. Un país en el que el ferrocarril es fundamental para la vertebración de la sociedad y el territorio desde que entro en la industrialización y modernización en el siglo XIX. Y es que el análisis de los horarios de los ferrocarriles y los ferris que recorren el país será clave para que los inspectores de policía que investigan el presunto suicidio conjunto de un funcionario estatal y una joven camarera, residentes en Tokio, supuestamente amantes, resuelvan lo que finalmente es un asesinato premeditado, en la costa cerca de Hakata, un distrito de la ciudad de Fukuoka en la isla de Kyūshū. Detrás del asesinato una trama de corrupción gubernamental en la que el funcionario podría ser un testigo clave.

La historia se plantea como una whodunit, de estructura… podríamos decir «clásica»… Agatha Christie podría haber escrito algo parecido, pero no igual. Todo indica a un suicidio pasional… salvo porque a un veterano, y un poco de vuelta de todo, policía de provincias no le cuadran algunos detalles. Lo mismo le pasa a un joven y dinámico inspector de Tokio. Y paso a paso, van desentrañando el misterio de cómo aquellos más interesados en el asesinato, pero con coartadas aparentemente sólidas, pudieron estar en el lugar de los hechos y no donde dijeron estar. Hay que decir que toda la trama de viajes en tren, avión y ferri por la geografía japonesa está basada en la realidad de lo que serían los años cincuenta. El «expreso de Tokio» del título en castellano sería el Asakaze [朝風, viento o brisa de la mañana] un tren nocturno rápido que unió durante un tiempo Tokio con Hakata, aunque posteriormente se limitó el viaje hasta Shimonoseki, al sur de la isla de Honshu. Con la entrada en servicio de los shinkansen o líneas de alta velocidad, desapareció, por la mayor comodidad y rapidez de estos nuevos trenes. El inspector tokiota ha de ir desentrañando las posibilidades, remotas, de los horarios de los transportes públicos (los puntos y líneas del título original) para destripar el misterio.

Pero más allá del entretenimiento asociado a la trama policial, escrita con ritmo e interés, al igual que sucedía con la novela anterior que leí de Matsumoto, existe un punto, bastante amargo en su resolución final, de crítica social para el Japón de posguerra, ya en pleno desarrollismo en la segunda mitad de la década de los cincuenta del siglo XX, con corrupción y abundante cinismo en las esferas políticas y administrativas, que a veces, demasiadas veces, resuenan también en nuestras realidades actuales, hoy en día y en estas latitudes del globo terrestre. Y donde descubrir la verdad de los crímenes o de las conductas impropias no siempre viene acompañado del ejercicio de la justicia en el recuerdo de las víctimas y en el castigo de los beneficiarios de los crímenes. Una crítica social que Agatha Christie no se permitiría. Y por eso no me interesa, mientras que he disfrutado de esta novela de Matsumoto, perfectamente recomendable.

[Cine] Memoria (2021)

Cine

Memoria (2021; 31/20220602)

Cuando el jueves pasado nos encaminamos a las salas de cine para ver esta película colombiana del director tailandés Apichatpong Weerasethakul, llevábamos muchos días sin acercarnos a ellas. Entre vacaciones, películas en plataformas en línea y falta de interés en la cartelera… pues eso. Y he reconocer que en esta ocasión lo hicimos con una actitud ciertamente reluctante. Es cierto que el director tailandés se ha convertido en uno de los mimados por cierta crítica y por los circuitos festivaleros,… pero no habíamos visto nada de él… y lo que leíamos, pues no acaba de invitarnos a sumarnos a sus espectadores. Cierto es también que la presencia de Tilda Swinton suponía otro atractivo indudable. La personalísima actriz es siempre interesante. Incluso cuando la película en la que participa, muchas de ellas muy arriesgadas, no lo es tanto. En fin. Que a falta de otras alternativas francamente más atractivas… pues fuimos.

No habiendo visitado Colombia, siendo la protagonista de ascendencia escocesa, estas vistas de los bosques de Argyll, próximos a Loch Lomond, me han parecido extrañamente apropiadas para ilustrar esta entrada de hoy.

La película nos cuenta la historia de una mujer escocesa (Swinton) que vive en Colombia dedicada a la cría de flores, más o menos exóticas. Y de repente empieza a escuchar un extraño sonido que no puede identificar. Por lo que empieza a investigar, dialogando con su hermana (Agnes Brekke), ingresada en un hospital, y con un ingeniero de sonido, Hernan (Juan Pablo Urrego), con el que busca reproducir el sonido. Y que en un momento dado desaparece como si no existiese. Finalmente, en su búsqueda, llega a un lugar de la campiña donde conoce a un pescador, que parece un alter ego de Hernan pero mayor (Elkin Díaz), con quien conversa… hasta una curiosa sorpresa final.

Que la película esta bien hecha es indudable. Que las interpretaciones, tremendamente hieráticas, nos dejan un poco sin saber por donde tirar, también. Y que yo fui incapaz de entrar en la película, comprender el significado o las intenciones de lo que se me estaba contando… pues también es indudable. Película que ha recibido los parabienes de muchos críticos, pero que incluso después de haberle dado numerosas vueltas tras la salida del cine… sigo sin haber conectado ni intelectualmente ni emocionalmente con ella.

No soy un espectador cobarde. Veo todo tipo de cine. Arriesgo dentro de eso que se ha dado en llamar el cine de arte y ensayo. Pero en este caso no he sentido que el director y yo mismo compartiéramos el mismo idioma, los mismo símbolos, las mismas metáforas. Porque, sin destripar las escenas finales de la película que para algunos ponen del revés todo el metraje, me resisto a clasificarlas en el ámbito de la fantasía, o ciencia ficción. El título de la película nos pone sobre algunas pistas. También los diálogos con la antropóloga forense. Pero aun así… constantemente hubo elementos durante la proyección que me expulsaron del filme. Por lo tanto, en un envoltorio de delicadeza y filigrana en el tratamiento visual y sonoro de la película, no encuentro motivos especiales para recomendarla. Aunque reconozco que esta es un película para que cada cualquier decida salirse de sus zonas de confort y arriesgar un par de horas de su tiempo buscando otras miradas.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

[Fotos] Pasear con formato medio a un precio más razonable de lo habitual

Fotografía

De vez en cuando se anuncia alguna nueva película o alguna nueva denominación, que en ocasiones son variantes o reenvasados de emulsiones y presentaciones ya existentes. Pero en esta ocasión, sí que había muchas ganas de probar una película que lleva mucho tiempo en el mercado, pero para el formato medio, que siempre da más calidad.

En el mes de abril dediqué mi tiempo a ello y mis reflexiones más en detalle las podéis encontrar en Nuevo formato para vieja película – Kodak Gold 200 en formato 120. Aquí os dejo las fotos. Con una luz en la ciudad mucho más agradable de la dura luz, con características ya veraniegas, que sufrimos en estos momentos en Zaragoza.

[Viaje – arte] Una feria de arte contemporáneo en Monzón

Arte, Viajes

He estado dos semanas de vacaciones reglamentarias. Mañana vuelvo a mi puesto de trabajo. No es que me haga mucha ilusión. Mi trabajo me gusta. Mucho. Soy de esos privilegiados. Pero mi «empresa» no me gusta. Nada. Soy uno más del montón en ese aspecto. Así que lo uno por lo otro… me da mucha pereza volver. Y además, este fin de semana se presentaba un poco soso y caluroso. Pero en los titulares del viernes del agregador de noticias que reviso habitualmente todas las mañanas, me enteré de que ese día y hasta mañana lunes, se celebra en Monzón, en la parte oriental de la provincia de Huesca una feria de arte contemporáneo.

He de decir que me sorprendió. Se llama ARTEria, de ARTE y fe’ria’, supongo. Y va por la XIX edición. Teniendo en cuenta que en estos dos últimos años su celebración se ha debido ver alterada de alguna forma. No es fácil encontrar información sobre esta feria, salvo en la prensa, porque no parece tener un página web, o presencia propia en las redes sociales. He encontrado una referencia que parece sugerir que podría estar gestionada por ImaginArte Gallery, de Barcelona, pero no estoy seguro.

Imágenes de la feria de arte ARTEria.

El caso es que encontré una combinación de trenes que me convencía. Los trenes regionales a Monzón son bastante razonables. La vía está en estado aceptable, por lo que van a buena velocidad, y no tienen muchas paradas intermedias. Entre Miraflores, que está a 15 minutos escasos caminando desde mi casa, hasta Monzón hay como mucho tres o cuatro paradas. Por lo tanto, el tiempo de desplazamiento es similar al que harías en coche por autovía. Y con mucho menos impacto para el medio ambiente. Así que pude salir poco después de las nueve de la mañana de la estación de Miraflores, para llegar a la estación de Monzón poco después de las diez y media. Y volver cogiendo un tren a las cuatro de la tarde que me dejó en Miraflores a las cinco y cuarto… el trayecto de vuelta duró casi un cuarto de hora menos, con tiempo para aprovechar la tarde en otras cosas.

La feria es un evento curioso. Desde luego no esperaba que fuese un rival para ARCOMadrid,… pero no imaginaba cómo podía ser la cosa. Tenía la esperanza de que fuese algo similar al festival de fotografía de Barbastro, ciudad vecina y rival tradicional, BFoto festival de fotografía emergente, que tiene un buen nivel. Su sede principal es la antigua Azucarera de Monzón, y básicamente ofrece dos espacios. Uno de promoción de las actividades artísticas orientado a las iniciativas más locales de escuelas de arte o grupos artísticos, y otro donde se exponen artistas de todo el mundo, agrupados geográficamente, aunque con poco orden. De vez en cuando, encuentras puestos de algún artista en particular o de alguna galería. Creo que les falta un poco de estructura. Y algunos de los expositores dan más la sensación de artesanos o ilustradores… aunque ya sabemos que entrar en la diferencia entre «artesano/artista» siempre levanta ampollas. Y sinceramente no es mi intención ofender, sino dar una idea de lo que allí se puede encontrar. También hay una exposición al aire libre en el cauce del río Sosa.

Recorriendo el castillo templario de Monzón.

Lo de «contemporáneo»… pues hay que asumir que es válido el adjetivo por ser artistas vivos y actuales. Pero no necesariamente siempre se asocian con técnicas, estilos y formas que diferencian el arte contemporáneo de otros cánones más tradicionales del arte. Siendo todos ellos respetable. Creo que «Feria de arte de Monzón» sería una definición más ecuánime y que ajustaría mejor las expectativas.

En Monzón había estado en un par de ocasiones por motivos de trabajo. Pero nunca había tenido ocasión de recorrer la ciudad y visitar sus monumentos más característicos que son el imponente castillo templario que dominan desde un cerro toda la ciudad, y la concatedral de Santa María del Romeral. Esta última es una iglesia colegiata que fue elevada a concatedral cuando en 1995 la antigua diócesis de Barbastro pasó a denominarse Barbastro-Monzón. Ya he mencionado que entre ambas ciudades, que sólo distan entre sí 15 kilómetros y tienen una población similar, algo por encima de los 17 000 habitantes, ha existido y existir tradicionalmente una cierta rivalidad. Y… bueno… esto es todo lo que puedo contaros.

Concatedral de Santa María del Romeral, con novia haciéndose fotos incluida.

[Libro] Pachinko – Min Jin Lee

Literatura

Hace dos días comentaba la buenísima impresión que me ha dejado la primera temporada de la adaptación televisiva del libro que nos ocupa hoy. Lo cierto es que tan interesante me pareció la historia y el enfoque de la situación de los coreanos en la diáspora, especialmente en Japón, que busqué el libro en formato electrónico. Faltaban pocos días para mis vacaciones, y son en estos periodos de reposo mental cuando consigo centrarme en la lectura, algo en lo que fallo mucho últimamente. Y ciertamente tengo varios libros pendientes que comentar. Y este no es el primero de los que leí. O terminé de leer. Pero me ha parecido adecuado comentarlo ahora, próximo al comentario que hice sobre la primera temporada de la serie de televisión que lo adapta.

Buena parte de la vida de Sunja transcurre en Osaka. Y por allí daremos un paseo fotográfico para ilustrar la entrada.

Escrito por Min Jin Lee [enlace en Wikipedia en inglés, porque el artículo en castellano es excesivamente escueto], escritora coreana nacida en Seúl, pero que se estableció en Nueva York y tiene también la nacionalidad estadounidense, nos cuenta la historia de una familia coreana trasplantada a Japón a lo largo de buena parte del siglo XX y durante cuatro generaciones. El personaje central, el pivote alrededor del que gira la historia, es Sunja. Una mujer a la que seguimos en sus vivencia y las de su familia y otras personas que le rodean, desde su nacimiento hasta que ya es una anciana. Durante la mayor parte de su vida vivirá en Japón, como consecuencia de un embarazo no deseado de un yakuza coreano, del que sale adelante gracias a un pastor protestante que se dirige hacia Osaka. Y allí, y otras ciudades niponas, vivirá durante el régimen militarista de los años 30, la guerra y sus terribles consecuencia, la pobreza de posguerra, y la salida adelante y a la prosperidad de la familia, aunque marcada por la discriminación a la que siempre será sometida por los japoneses étnicos por su origen. Incluso si buena parte de esa familia es nacida en el propio Japón.

Sunja es el personaje central. Pero no necesariamente protagonista. La historia, dividida en tres libros, en tres partes, que comprenden los periodos 1910-1933 [colonización japonesa de Corea y régimen militarista en el país nipón], 1939-1962 [represión, guerra y posguerra] y 1962-1989 [prosperidad y crecimiento de Japón como potencia económica]. Está escrita desde el punto de vista de un narrador omnisciente, y en cada capítulo el protagonista es un miembro de la familia, no necesariamente Sunja. Y en ocasiones relaciones colaterales, de gente que se cruza en las vidas de la familia. Conforme avanza el tiempo, Sunja, protagonista principal en el primero de los libros, cede el paso a sus hijos y su nieto, quedando como un personaje de fondo, el nexo de unión a todos los personajes del libro.

El libro trata de la discriminación, los estereotipos y la xenofobia que los coreanos que emigraron a Japón y sus descendientes sufrieron, y sufren aun hoy en día, a los que se tolera legalmente en el País del Sol Naciente, pero a los que se les suelen negar derechos ciudadanos y políticos. Debemos contemplar el cúmulo de eventos que sufre la familia como un resumen de lo que el conjunto de los zainichi, como se les llama en Japón, han venido sufriendo a lo largo del siglo XX. Una nota informativa. En relación a la nacionalidad de las personas, distintos países y culturas tienen distintas visiones. Desde el ius solis, el derecho del suelo, donde una persona tiene derecho a la nacionalidad en el país por haber nacido en ese país, independientemente de su origen, por ejemplo Estados Unidos, al ius sanguis, donde una persona tiene derecho a la nacionalidad por ser descendiente de personas de ese país, cosa que sucede en Corea del Sur y Japón, donde es difícil que alguien de ascendencia no coreana o japonesa, respectivamente, pueda conseguir la nacionalidad. España por ejemplo es una mezcla. En principio, prima el ius sanguis, lo que se pone de manifiesto en que los descendientes de españoles que viven en cualquier país del mundo pueden adquirir o mantener la nacionalidad española. Pero un extranjero puede adquirir la nacionalidad con relativa facilidad una vez que lleva 10 años arraigado y residiendo legalmente en el país (ius solis). Periodo que se acorta a sólo dos años para las antiguas colonias españolas en ultramar, Andorra, Portugal o judíos sefardíes.

En general, la visión que el libro da de los propios coreanos es diversa, ya que abarca todo el espectro de situaciones. Desde quienes no consiguen salir de la pobreza, los que entran en la delincuencia, los que se establecen como trabajadores, unos más, y los que consiguen prosperar. Pasa un poco de puntillas por las reacciones adversas a los emigrados en su propio país de origen, aunque no dejan de ser mencionadas, así como la complejidad de la existencia de dos Coreas. La visión de los japoneses es casi siempre negativa, quedando como un pueblo egoísta, que no reconoce sus errores, y que persiste en su marginalización de los coreanos. Sólo surgen algunos personajes japoneses que se relacionan bien con los coreanos. Pero muchas veces son también marginados por sus propios compatriotas; burakumin, delincuentes o presuntos delincuentes, mujeres rechazadas por su comportamiento familiar o sexual poco conservador, homosexuales, «delincuentes» políticos,… Quizá Lee, en su condena de los estereotipos… estereotipa a los japoneses. Aunque seguro que no le falta su falta de razón en su crítica. El libro da la sensación de estar muy bien documentado.

El libro ha sido un éxito de ventas en su país de origen… que es Estados Unidos. El idioma original del libro es el inglés. Y es la versión que yo he leído [a día de hoy son 3,79 euros en Amazon.es, frente a 13,29 euros la versión traducida al español], y se lee bien. Está bastante bien y es recomendable en general. Aunque tengo la sensación de que en esta ocasión la serie televisiva, con su historia no lineal y sus flashbacks es más interesante y bien planteada. Aunque también es cierto que la primera temporada ha adaptado el primer libro, que es el más fácil de adaptar. Las elipsis temporales son constantes y a veces da sensación de narración entrecortada. Pero bueno… está bastante bien.

[Fotos] Paisaje urbano monocromo a través de filtro amarillo

Fotografía

Dejaremos para mañana el comentario de la versión literaria de Pachinko que pronosticaba ayer. Y voy con unos paisajes urbanos con película en blanco y negro que datan de finales de marzo y principios de abril. Madre mía cuanto retraso llevo con el comentario de mis rollos de película fotográfica.

La gracia de estos paisajes urbanos es que le puse un filtro amarillo a una película ortocromática, cosa que hasta ahora no me había dado por hacer. Pero los detalles técnicos los dejamos para el lugar que les corresponde en la entrada Poniéndole un filtro amarillo a una película ortocromática – Pentax MX con SMC-M 40 mm f2,8 y Rollei Ortho 25 Plus. Aquí, simplemente os dejo las fotos.

[TV] Cosas de series; una serie surcoreana y otra, imprescindible, que lo parece pero no lo es

Televisión

Como dice el título de la entrada, esto va de dos series. Una de ellas es un k-drama de Netflix, algo distinto de los habituales, sobre el que tenía ciertas expectativas que no se han cumplido. Y la otra… pues no es surcoreana, aunque sus protagonistas lo sean,… más o menos. Pero ha resultado que es una de los mejores de lo que llevamos de año y con ventaja. Veamos qué series son.

Annarasumanar 안나라수마나라 [algo así como un abracadabra], titulado internacionalmente en inglés como The sound of magic, y en español, consecuentemente, El sonido de la magia, es una serie de Netflix surcoreana. Realmente de Netflix. La mayor parte de los k-dramas de Netflix son compras para emisión exclusiva en plataforma de serie de cadenas de pago del país oriental. Esta es producción propia. Es atípica. Sólo seis episodios de 70 minutos. Y cantan. En cada episodio hay al menos un par de números musicales. Los surcoreanos son muy aficionados a los huérfanos. Son frecuentes en sus producciones. De ambos progenitores. De uno solo, siendo el otro un alcohólico, jugador o desastre en los negocios con numerosas deudas,… o melodramas similares. Pues aquí también. Basada en un webtoon o historieta digital pensada para dispositivos móviles, la chica protagonista (Choi Sung-eun) es una adolescente que estudia, intenta conseguir trabajos para ganarse la vida, cuida de su hermana menor, su padre está huido por deudas, su madre muerta, y de vez en cuando la acosan en el instituto o los acreedores de su padre. Una vida de perros. Y un día se topa con un mago (Ji Chang-wook) que se convierte en su amigo y consuelo. Aunque las cosas no se van a poner fáciles por eso. Sinceramente, por las impresiones iniciales, las expectativas iniciales sobre esta serie fueron demasiado altas. Pero al final me dejó un tanto frío. Sin caer tanto en el tópico, y con un guion e interpretación más cuidados, la cosa podría haber dado más de sí.

Y lo que está siendo hasta cierto punto un fenómeno es Pachinko. Hasta cierto punto, porque su plataforma de emisión, Apple TV+, no es de las más vistas. Pero es evidente que esta plataforma está pujando más por la calidad que por la cantidad. Al fin y al cabo, el gigante americano gana mucho dinero con otros diversos productos, y se puede permitir el lujo de una plataforma más minoritaria, pero prestigiosa. La serie está basada en un libro de la norteamericana de origen coreano Min Jin Lee. Que ha sido un gran éxito de ventas. Lo he leído estas vacaciones… mañana o el sábado lo comento, para hace acompañar a la entrada de hoy. Y la serie es una producción canadiense, con participación estadounidense y surcoreana, rodada en gran medida en Vancouver, aunque también en Corea del Sur y Japón. Hemos visto la primera temporada. Probablemente, la serie tendrá al menos tres temporadas, como las tres partes en que se divide el libro

La serie cuenta su historia, la de una familia surcoreana trasplantada a Japón durante la época de la colonización de su país por el imperialismo nipón, en dos líneas temporales. Una situada en 1989, con Solomon (Jin Ha), un joven zainichi (coreano residente, y las más de las veces nacido también, en Japón) que ha estudiado en Estados Unidos y pelea por ascender en su empresa, que es enviado al país donde nació y donde reside su familia, específicamente su abuela Sunja (Youn Yuh-jung) y su padre Mozasu (Soji Arai), para resolver un problema de adquisición de terrenos. Y la otra, flashbacks en forma de recuerdos de cuando Sunja (Kim Minha) era una adolescente pobre en una isla cerca de Busan, en la Corea colonizada por los japoneses, y se queda embarazada de un yakuza coreano (Lee Min-Ho).

La introducción de los capítulos es estupenda. Y aquí os dejo la del último capítulo. La canción es la misma en todos los capítulos, «Let’s live for today» por The Grass Roots. Pero en este último capítulo está cantada en coreano por la banda de pop pansori Leenalchi. Que conste que la canción originalmente era italiana, «Piangi con me» por un grupo italiano formado por ingleses, The Rokes.

Una historia que se centra en las historias de las gente modesta que no aparecen en los libros de historia, de quienes sufrieron las miserias del imperialismo, del racismo, e incluso ahora de la xenofobia intrínseca a determinadas culturas, nos encontramos con un producción excelente en todas sus dimensiones, verdadero cine de alto nivel para la pequeña pantalla, aunque su verdadero activo son los caracteres creados por la escritora y un reparto en estado de gracia. Aunque el nombre más llamativo es la oscarizada Youn Yuh-jung, el carácter más entrañable y la interpretación más conseguida es el que compone la joven Kim Minha, sin desmerecer por ello ningún otro. Como ya he dicho, una de las mejores series que se pueden ver en estos momentos. Total y absolutamente recomendable, y cuyo final de temporada te deja con ganas de mucho más. Motivo por el que me lancé a buscar el libro. Pero de eso hablaré mañana o pasado.

[Viajes] De regreso del Tirol y Venecia, un resumen fotográfico

Viajes

Después de algo más de una semana de viaje por el Tirol, tanto italiano como austriaco, con una breve estancia en Venecia para terminar, estoy ya de vuelta en casa. Aun tengo unos días de vacaciones hasta que vuelva a trabajar el lunes. A ver si aprovecho para procesar las fotografías del viaje. Las digitales. Los siete rollos de película en blanco y negro tardarán unos días. Así que voy con un resmen.

Pasaré por alto los aspectos negativos, que tienen que ver en general con el deficiente servicio de la Red Nacional de los Ferrocarriles Españoles. Ya sé que dicen que ahora se llaman Renfe, y no lo anterior, pero determinadas formas de hacer y tratar con los viajeros son más propios de la franquista RENFE, no importa los prodigios técnicos que circulen por algunas vías ferroviarias en España.

El caso es que el viaje tuvo un etapa prólogo en Alcalá de Henares, en la que olvidé ponerle la batería a la cámara digital, por lo que tuve que hacer fotos con el teléfono móvil, además de las fotografías con película tradicional.

Tras volar a Venecia desde Madrid, nuestra primera etapa fue Bolzano, la capital del Tirol del Sur o Alto Adigio, según la perspectiva germánica o itálica. Esta región italiana sufrió las consecuencias de los conflictos bélicos de la primera mitad del siglo XX y es una anomalía. Una región de cultura y población original germánicas desde tiempo inmemorial de la que se apropiaron los italianos. Ahora, parece que hay un cierto porcentaje de población de origen más italiano, especialmente en las ciudades más grandes, probablemente como consecuencia de la emigración del sur pobre de Italia al norte más próspero. En cualquier caso, Bolzano es una ciudad muy agradable de pasear, con algunos contrastes curiosos.

En Bolzano establecimos base para visitar algunos valles alpinos, en los Alpes Dolomitas, dentro de esta provincia autónoma del Alto Adigio/Tirol del Sur. Val de Funes/Villnöss Tal, el lago di Carezza/Karersee, y el Seiser Alm/Alpe di Siusi fueron los lugares elegidos, por los cuales realizamos fáciles rutas de senderismo, con distancias entre los 14 y 18 kilómetros lineales y desniveles absolutos entre los 300 y los 1100 metros (los desniveles acumulados no los tengo calculados). Bellos parajes que nos dejaron ganas de más. Un problema con los permisos de conducción nos impidió alquilar un coche que nos llevase a otros valles y lagos interesantes de los Alpes Dolomitas, en la comarca de Cortina d’Ampezzo. Para otra vez.

Para suplir esa carencia o imposibilidad, optamos por desplazarnos a Innsbruck, en el Tirol austriaco. Todos los desplazamientos los hicimos en tren, una operación mucho más sencilla y sin problemas cuando la operadora no es RENFE, que se empeña en reinventar la rueda y complicar las cosas, cuando hay tantas cosas ya inventadas en el mundo del transporte ferroviario que funcionan sin problemas.

En Innsbruck, además de la ciudad, que tiene su interés, pero no da para mucho, visitamos el Nordkette, las sierras alpinas al norte de la ciudad. Aunque por la amenaza del tiempo nuboso y lluvioso, fue más breve de lo que teníamos pensado, y sin hacer rutas senderistas. Simplemente aprovechando los remontes en teleférico o telecabina que funcionan constantemente.

Como el mal tiempo nos dejó tiempo para otras actividades, visitamos también la fortaleza de Kufstein, antaño fronteriza entre el Tirol y Baviera, por lo que sufrió muchas visicitudes históricas y cambios de nacionalidad, y hoy cerca del límite entre el Tirol y la región de Salzburgo, dentro de Austria.

Como la mejor y más económica combinación para acercarnos a aquellos lugares fue volar a Venecia, en el regreso a la Serenissima Repubblica decidimos coger dos noches de hotel en Mestre con el fin de dar unos paseos por una ciudad que ya conocemos. Procuramos evitar los lugares más concurridos, lo que siempre es posible, aunque algunos no lo crean, manteniendo un entorno agradable. Incluimos una visita a las islas de Torcello y Burano, donde comimos rico pescado. Y terminamos tomándonos unos spritzs en el Campo de Santa Margheritta, en el Dorsoduro veneciano, lugar donde por primera vez tomé estos combinados, en el Margaret Duchamp, hace ya 14 años, cuando no estaban de moda. Curiosamente, en aquellos momentos me parecieron baratos, y hoy en día, aunque su precio en muchos lugares de Europa es demencial, allí… siguen siendo los más baratos. E igualmente ricos.

Y ahora,… a esperar el próximo viaje. Que no se retrase mucho. ¿En agosto quizá? ¿Una pequeña escapada a alguna ciudad de la Europa central? Ya veremos.