[Cine] Dos reivindicaciones afroamericanas y el follón de los Óscar

Cine

Aunque parecía que el musical de moda podía arrasar en los Óscar, es cierto que había indicios que podía darse la sorpresa. Y que esta la diese Moonlight. Veamos…

Esta última ganó el Globo de Oro a la mejor película en la categoría de «drama», que siempre se ha considerado más prestigiosa que la de «comedia o musical». Es paradójico que La La Land sea un drama más que una comedia, pero…

En los premios del cine independiente celebrados poco antes que los Óscar, Moonlight arrasó.

El ambiente político y social como consecuencia de la campaña electoral estadounidense y de la presidencia de Donal Trump crean un entorno favorable a los gestos.

El año pasado hubo fuertes críticas al hecho de que tan apenas hubiera candidatos afroamericanos.

Así que tampoco es para extrañarse. Eso no quita para que yo siga considerando que mi preferida, emocionalmente hablando, siga siendo Manchester by the Sea.

Fue "La La Land" quien se llevó el Óscar a la mejor dirección de fotografía con su colorida puesta en escena. Pero he estado pensando en alguna muestra de cinematografía en blanco y negro que se ha podido ver recientemente, y por ello he optado por esta colección de vistas monocromas de Zaragoza para ilustrar esta entrada.

Fue «La La Land» quien se llevó el Óscar a la mejor dirección de fotografía con su colorida puesta en escena. Pero he estado pensando en alguna muestra de cinematografía en blanco y negro que se ha podido ver recientemente, y por ello he optado por esta colección de vistas monocromas de Zaragoza para ilustrar esta entrada.

El caso es que al final, casi llegan Bonnie Parker y Clyde Barrow y les roban el premio a los que se ven azules a la luz de la luna. Y mira que tuvo que darse cadena de errores para llegar a semejante follón. Y que nadie lo dude. Dos errores no hacen un acierto. Hacen un error más gordo todavía.

En cualquier caso, en el fin de semana previo, teníamos interés por ver un par de películas. Ambas prometía mucho en su momento de cara a los Óscar, aunque sólo una llegó con alguna candidatura.

The Birth of a Nation

(2016; 122017-2402)

Juro por el niño Jesús de Praga que hace unos meses se hablaba de esta película dirigida por Nate Parker, como una seria candidata a los premios gordos. Había tenido un gran éxito en el festival de Sundance, por ejemplo.

La aventura de Nathaniel Turner (Nate Parker en un yo me lo guiso, yo me lo como) en 1931, pasando de ser un esclavo acomodado en su función de predicador para otros esclavos gracias que aprendió a leer, a encabezar una rebelión en el estado de Virginia contra sus amos, parecía tener todos los ingredientes para atraer la atención y poner la película en órbita hacia algo importante.

Sin embargo, una polémica sobre la posible participación de Turner en una violación hace bastantes años, cuando era estudiante universitario, hizo que la opinión pública se pusiera en contra. Y parece que todas las posibilidades se diluyeron. A pesar de las buenas críticas que recibió la película, incluso el público votante en IMDb le dio bastante la espalda. Poco más de un 6 se puntuación media es muy poco.

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Lo cierto es que la película no está mal. Las interpretaciones son buenas, la producción correcta y tiene sus cosas interesantes. No la veo yo tanto de todas formas como para ganar muchos premios, pero es una película que se deja ver.

Como curiosidad, el ganador del óscar al mejor actor protagonista, Casey Affleck, también se vio envuelto en acusaciones similares, que sin embargo no le afectaron a la hora de conseguir el premio. ¿Doble rasero, doble moral, después de todo? ¿O unas acusaciones eran más verosímiles que otras? No tengo ni idea. El caso es que la película que nos ocupa se deja ver.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

Fences

(2016; 132017-2502)

Otra de yo me lo guiso, yo me lo como. Esta vez de la mano de Denzel Washington, director y protagonista de la película, que junto con su PROTAGONISTA femenina, Viola Davis, ya había interpretado los mismos papeles en la versión teatral original hace unos años.

He destacado lo de protagonista, porque como ya he comentado en ocasiones, me parece fraudulento que se pueda escoger a voluntad por parte de los productores dónde competir, para tener más posibilidades. Davis lo hace bien, pero el no haber competido al premio de mejor actriz protagonista, me parece de bajo nivel ético. Aunque aplicando el ande yo caliente y ríase la gente, a ella le dará igual. Su eunuco dorado será para ella para siempre.

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Es teatro esta película sobre un matrimonio de clase obrera afroamericano en los años cincuenta en alguna ciudad norteamericana, en la que la actitud del padre, reñido y rencoroso con el mundo, con más o menos justificación, lleva a problemas en una familia aparentemente feliz. Y las adaptaciones de teatro al cine son complejas, puesto que tienen que ofrecer algo más o algo distinto de lo que es la obra en escena. Una mera puesta en escena filmada no basta. Y aunque los actores no se encuentren en un escenario, ese patio de la casa de los Maxson no es más que un escenario teatral. Washington aporta poco como director. Y como consecuencia, las casi dos horas y media de duración se hacen largas, aportan poco, porque cinematográficamente hablando, con otro lenguaje, se podría contar la historia mejor y en noventa minutos.

Artes escénicas ambas, el teatro y el cine, sus lenguajes son distintos no obstante. Y por lo tanto son pocas y muy especiales las películas que triunfan adaptando fielmente obras teatrales. Aunque cuando lo hacen, suelen ser espectaculares. Aportan la calidad del libreto teatral a una buena película. No es el caso.

No obstante, se deja ver. Y sus intérpretes lo hacen bien. Tanto los dos protagonistas, con especial mención a Davis, como los secundarios, donde destacaría la bonhomía que transmite a su personaje Stephen Henderson.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

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[Cine] Y en 2017, «the Oscar goes to…»

Cine

Ha llegado el domingo de la noche de los Óscar. Oficialmente, los 89º de la Academia de las Artes y la Ciencias Cinematográficas (por sus siglas en inglés, AMPAS). Premios y ceremonia que vienen celebrándose de 1929.

Algunas aclaraciones que siempre vienen bien y que surgieron ayer en animada sobremesa, después de haber visto Fences (pendiente de comentario en este Cuaderno de ruta), y mientras disfrutábamos de maki nori, nigiri, sashimi, usuzukuri y otras delicias japonesas.

Ayer estuve fotografiando buena parte de la tarde, aprovechando el buen tiempo. En unas choperas de plantación cerca de Alagón. Y por cierto que tuve ocasión de admirar el paso migratorio de las grullas, si necesidad de ir a Gallocanta donde muchos aficionados a la fotografía de naturaleza se habrán reunido estos días.

Ayer estuve fotografiando buena parte de la tarde, aprovechando el buen tiempo. En unas choperas de plantación cerca de Alagón. Y por cierto que tuve ocasión de admirar el paso migratorio de las grullas, si necesidad de ir a Gallocanta donde muchos aficionados a la fotografía de naturaleza se habrán reunido estos días.

Aunque al cine se le denomina el «séptimo arte», no todo lo que se hace en cine es arte. Mucho es entretenimiento y no se realiza con intención artística. Y todo lo que es entretenimiento y gran parte de lo que tiene un intención artística busca un objeto; ganar dinero. Sí, una de las motivaciones de los artistas, y muy importante, es ganar dinero. Lo explica muy bien Will Gompertz en uno de sus libros.

Teniendo en cuenta lo anterior, los premios Óscar son los premios de una industria cuyo objetivo es ganar dinero, bien sea elaborando obras artísticas o mero entretenimiento, usando las técnicas (o artes cuando esta palabra es sinónimo de técnicas) propias de la cinematografía.

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Venturosamente, en ocasiones arte y entretenimiento se unen. Probablemente, las candidatas más idóneas al Óscar, premios que como decimos otorga una industria, son aquellas que reúnen ambas cualidades. Y por supuesto, atraen público a las plateas de los cines. Raro será que una película, por muy buena que nos parezca, sea premiada si no ha llevado a la gente a las salas de cine, si no se ha vendido. Surgió en la cena el ejemplo de Blade Runner. Hoy en día se considera un hito en la historia del cine, pero en Estados Unidos, durante su estreno, se vendió mal. Tuvo dos candidaturas, no ganó nada. En el Reino Unido se comportó comercialmente mucho mejor, los británicos tienen criterios ligeramente distintos, y tuvo ocho candidaturas, con tres premios en los BAFTA. ¿Sirve para entender el concepto?

En Estados Unidos, el cine en versión original subtitulada se ve poquísimo. En España, pasa igual, por cierto. Por lo tanto, es difícil que una película de habla no inglesa pueda cumplir los criterios no oficiales anteriores y alzarse a los premios gordos. Tendrá que pelearse por entrar en el quinteto de candidatas al premio a este reducto que abarca a casi todo el mundo, salvo el Reino Unido, Australia, Nueva Zelanda, Irlanda y las películas en inglés que se ruedan en Canadá.

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Las películas no se otorgan, al menos en teoría, a las películas, sino a las personas que las hacen. Si ayer veíamos Fences, esta película no es realmente candidata al premio a la mejor película; son sus productores, Scott Rudin, Denzel Washington y Todd Black, los candidatos al premio a la mejor película. Y aquí viene una de las paradojas a la que se enfrenta mucha gente que todavía piensa en los Óscar como un premio artístico. Si el autor de una película es el director, ¿por qué les dan el premio más prestigioso a unos señores o señoras que muchas veces no conocemos de nada? Esto es una industria, señores y señoras, y el premio al mejor producto se lo dan a los que han puesto la inversión. El premio artístico por excelencia es el de mejor director. Salvo en alguna extraña edición discordante, el premio a la mejor película desde el punto de vista artístico es el premio a la mejor dirección. El otro es otra cosa.

Dicho lo cual… haremos un repaso a las categorías más notorias:

Mejor película

Las he visto todas menos dos. No voy a alargar esta entrada con los listados de las categorías, que se pueden consultar en muchos sitios. El premio probablemente se lo lleve La La Land. Pero a mí la película que más me ha impactado fue Manchester by The Sea. Ninguna de las otras me parece suficientemente interesante para ser digna de consideración con algunas como Lion, que incluso me parecen malas. Mención aparte para Arrival (La llegada). El 85-90 % de la película es lo mejor del año. Pero tiene un 10-15 % de «tontás» que la hacen desmerecer. Especialmente al principio del filme.

Mejor director

Me niego a ver películas de Mel Gibson. De los otros cuatro, se puede decir lo mismo que en el apartado anterior. Pero quizá considerando las dos categorías en conjunto, me sentiría contento con La La Land a mejor película y Kenneth Lonergan por Manchester by the Sea al mejor director. Ambas de todas formas se llevan un pelo.

Mejor actor protagonista

No he visto a Andrew Garfield en la película de Gibson, ni a Viggo Mortensen en un filme que no nos atrajo en su momento. De los demás, creo que Casey Afleck es el mejor. Salvo que hay alguno que no ha alcanzado la candidatura que también podría ser, y estoy pensando en Adam Driver, por cierta pequeña maravilla, que podría haber entrado en el noneto de candidatas máximas por encima de varias de ellas sin ningún desdoro. Un candidato fuerte es Denzel Washington, que juega con las bazas del nombre de prestigio veterano, de la actuación intensa y desgarrada (a mí cada vez me gustan más las interpretaciones contenidas) y de lo políticamente correcto, siendo un premio para un afroamericano. Pero yo prefiero a Afleck.

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Mejor actriz protagonista

No he visto a Meryl Streep por una película que no nos interesó. Probablemente le den el Óscar a Emma Stone, y no me parecerá mal, es una actriz buena, muy completa y lo hace muy muy bien. Pero la interpretación que más me impresión en una categoría que en los últimos años está muy muy reñida para el deleite de toso, es Ruth Negga. Muy encantado si les diera un aire y la eligieran. Si alguien me dijera que sería la cuota de lo políticamente correcto, le daría en los morros y le diría «Calla y entérate de qué va el cine». Pero además he decir que me parece escandalosa la ausencia de Amy Adams en esta categoría, siendo como es de lo mejor en Arrival.

Mejor actor de reparto

No he visto a Jeff Bridges por una película que falló en atraernos a las salas de cine. Del resto hay dos que destacan mucho sobre los otros dos. Mi favorito Mahershala Ali que hace un papelón en Moonlight que sabe a poco. Pero Michael Shannon por la adaptación cinematográfica de Nocturnal Animals (Animales Nocturnos), me parecería un justo premio también. Esta película estaba bastante bien, pero le faltaba algo de intensidad para haber optado a más premios.

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Mejor actriz de reparto

He visto todas las películas. No me parece justo que Viola Davis, que lo hace muy muy muy bien, esté en esta categoría, ya que su papel en Fences es claramente protagonista. Me parece cobardía que no esté en su la categoría que le corresponde… pero esto es una industria, y hay intereses superiores como hemos dicho. Opiné lo mismo sobre Rooney Mara el año pasado en su papel por Carol, y mira que me gustó cómo lo hizo la actriz, y mira que mal trato dio la academia a una película excelente. Dicho lo cual, el par de escenas significativas que interpreta Michelle Wiliams en Manchester by The Sea, especialmente la del lunch, la hacen merecedora de este premio, aunque si se lo concediesen a Naomie Harris por Moonlight me parecería también muy bien.

Mejor guion original

Me sorprende ver por aquí a The Lobster (La langosta), y al mismo tiempo digo que realmente me parece el guion más original de todos las películas que he visto en esta categoría. A por ella, Yorgos Lanthimos y Efthymis Filippou… que no se ganarán.

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Mejor guion adaptado

Me cuesta valorar siempre valorar esta categoría porque pocas veces he leído el material original. Pero puestos a elegir, en este caso las he visto todas, preferiría que el premio se lo llevasen Barry JenkinsTarell Alvin McCraney por Moonlight.

Mejor película de animación

Sólo he visto dos de las cinco películas y quizá por ello debiera abstenerme de comentar. Pero es que La tortue rouge (La tortuga roja), dirigida por Michael Dudok de Wit me pareció absolutamente encantadora. Pero supongo que otras con mayor tirón en taquilla se llevarán la estatuilla del eunuco dorado.

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No entraré en la mejor película de habla no inglesa, porque sólo he visto una de las candidatas, que no acabó de cuajarme, y he visto algunas que no son candidatas que estaba muy bien… Tampoco entraré en las categorías documentales y en cortometrajes, que no he podido ver. Ni en las categorías técnicas, porque es un rollo. Salvo una, la de

Mejor fotografía

Como he dicho en otras ocasiones, el nivel actual de la cinematografía es tal que no hay película más iluminada y fotografiada. Me conformaría con cualquiera de ellas, quizá salvo Greig Fraser por Lion, que curiosamente ganó el premio del gremio de directores de fotografía americano. Pero a mi me parece muy postalera. Creo que mi preferencia se inclina ligeramente por Bradford Young por Arrival, que por Linus Sandgren de la favorita La La Land.

Como veis, mis premios estarían muy repartidos. Es cierto que con las categorías técnicas y musicales, la ganadora de la noche sería La La Land. Pero considero que la calidad ha estado mucho más repartida este año de lo que nos quieren hacer creer las predicciones que habla de doce Óscar para el musical. Me parecería excesiva. Una película que me gustó mucho, pero que a la larga está dejando menos poso en mi recuerdo de lo que creía que iba a suceder. En cualquier caso, mañana a estas horas sabremos qué han opinado los académicos de Hollywood. Suelo coincidir poco, no obstante.

Salud y mucho cine.

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[Cine] Jackie (2016)

Cine

Jackie (2016; 112017-2002)

No perderé mucho tiempo comentando esta película, que había que ver por las posibilidades de su protagonista de conseguir un oscar, pero cuyo tema no me atraía mucho.

Dirigida por el chileno Pablo Larraín, nos habla de las vivencias de Jacqueline Kennedy (Natalie Portman) días siguientes al asesinato en Dallas de su marido, el presidente John F. Kennedy (Caspar Phillipson). Al parecer, está basada en una entrevista que concedió a la revista Life unos días del ajetreo de los funerales de estado, y trata de poner sobre la mesa las características, aparentemente contradictorias, de una mujer que llegó a ser la primera dama de su país con sólo 30 años de edad, y que además de la traumática pérdida de su marido, a los treinta y tres años había sufrido también la pérdida de dos hijos y había estado sometida al escrutinio de la opinión pública de forma intensiva.

Buena parte de la acción de la película se rueda en un cementerio o en torno a un funeral; la muerte esta presente constantemente en este filme. Así que lo ilustraré con unas fotografías que tomé en el cementerio de Torrero en Zaragoza hace unas semanas, bajando de un velatorio.

Buena parte de la acción de la película se rueda en un cementerio o en torno a un funeral; la muerte esta presente constantemente en este filme. Así que lo ilustraré con unas fotografías que tomé con mi pequeña Olympus Pen EE3 en el cementerio de Torrero en Zaragoza hace unas semanas, bajando de un velatorio.

No obstante, la película, formalmente correcta, me resulta fría. No empatizo con nada ni con nadie. Conocía de forma general los hechos por los libros de historia, pero más allá de las erráticas decisiones de una mujer más o menos traumatizada, y un tanto histriónica tal y como la muestran, la película no siento que me aportara nada nuevo. Jackie Kennedy, la mujer florero por excelencia, no me parece un personaje especialmente atractivo, ni creo que aporte especiales valores a la humanidad. En el fondo, la impresión que tenemos mucho es que en realidad fracasó en muchas cosas, a pesar de haber sido una privilegiada. La apariencia idílica de su matrimonio con JFK ha sido puesto en solfa en muchas ocasiones, y su posterior aventura matrimonial griega tampoco fue un éxito que digamos. Aunque la considero digna de respeto como a cualquier otro ser humano.

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Portman hace un esfuerzo por mimetizarse con el personaje real, pero yo a lo largo de la película no llegué a acostumbrarme o a aceptar el tono impostado de voz que supongo viene dado por la intención de imitar la de la mujer real. El caso es que no veo a Jackie Kennedy por ningún lado, y no me engancha al personaje. De la misma forma, el otro posible personaje atractivo del sarao, el hermano del fallecido, Robert F. Kennedy (Peter Sarsgaard), no acaba de tener la trascendencia que podría haber tenido. Ni ninguno de los otros personajes reales, aunque me hace gracia ver a Greta Gerwig en un país muy distinto de los que nos tiene acostumbrados, y podemos destacar también la presencia de John Hurt en uno de sus últimos papeles antes de su fallecimiento hace unas semanas.

Por lo tanto, esta película no ha logrado despertar mi interés. Y me resulta difícil aconsejarla a nadie. Y no, no le daría el oscar a Natalie Portman. Ni de coña.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

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[Cine] Moonlight (2016)

Cine

Moonlight (2016; 102017-1302)

Fuimos el lunes pasado a ver esta película con una mezcla de sentimientos contrapuestos. Por un lado, la crítica hablaba muy bien de ella. Por otro, el avance que algunos habíamos podido ver no nos había llamado la atención, y el tema no nos atraía demasiado. Y además, daba la sensación de que forma parte de la ofensiva que parece que hay de cine con protagonistas afroamericanos, ante los reproches de años anteriores por la escasa presencia de este grupo de población en la temporada de premios cinematográficos… Algo que está produciendo buenas películas, y otras más normalitas, que de forma exagerada son incluidas en candidaturas prestigiosas.

Dirigida por Barry Jenkins, de quien no habíamos visto nada previamente, lo que sí que habíamos visto era algún nombre interesante en el reparto. Por lo tanto, finalmente decidimos que había que verla para formarnos una idea adecuada.

Cuando estuvimos en Nueva York, no visitamos ninguno de los vecindarios de población mayoritariamente afroamericana. Pero la diversidad étnica de la ciudad es evidente. Y la estratificación social asociada, también.

La película nos cuenta en tres actos el proceso de maduración de un joven afroamericano en Florida desde que es niño hasta sus vientitantos. Chiron (Ashton Sanders), también conocido como Little (Alex R. Hibbert) o como Black (Trevante Rhodes), crece marcado por una madre drogadicta (Naomie Harris). Paradójicamente, en su infancia, cuando es un niño menudo y callado, es protegido por el traficante de la zona, Juan (Mahershala Ali), y por su pareja Teresa (Janelle Monáe). Su carácter introvertido le ocasionará problemas con sus compañeros de escuela… y con el tiempo otros rasgos de su carácter irán apareciendo…

Rodada cámara en mano y muy cerca de los personajes, especialmente del protagonista, la película alterna momentos intensos y duros, con otros de calma y reflexión. En algunos aspectos, nos recuerda a la que nos presentó Linklater hace un par de años, aunque con una realización más convencional. Un recorrido por la vida de un muchacho desde que es niño hasta que se convierte en adulto. Globalmente, la película está muy bien hecha y tiene momentos muy hermosos.

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Si el trabajo de realización es muy meritorio, hay que decir que también se apoya mucho este filme en la excelente interpretación de sus protagonistas. Cuesta ver a ratos en el fornido hombretón del tercer acto a la misma persona que a los menudos muchachos de los dos primeros, pero más allá de esto, los tres cumplen con muy buena nota con su encarnación del joven Chiron, cargando sobre sus espaldas la película. Pero también hay que destacar la excelente interpretación de Ali, Harris y Monáe, que a veces sabe a poco. Y en el tercer acto, la de André Holland en la versión adulta del mejor amigo de Chiron.

No voy a negar una cosa. Estas películas sobre los barrios negros de las ciudades norteamericanas están muy bien hechas, pero a veces nos asombran. Los conflictos morales que se plantean son notables. Lejos de plantear la confrontación interracial como causa de la situación de estas comunidades, vemos como son sus miembros los que se explotan mutuamente, sin colaborar en romper el círculo vicioso de causas que producen la pobreza y las desigualdades en Estados Unidos, y otros países.

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Pero la película es muy meritoria. El director trata a sus espectadores como personas inteligentes. Da la información justa, estrictamente necesaria, dejando que el espectador reconstruya el conjunto de la historia. Hay violencia, es una película violenta, pero muy contenida y concentrada en muy pocas escenas, y aunque nos causa incomodidad, no produce rechazo en ningún momento. Creo que es justa merecedora de los reconocimientos que está teniendo. Y a mí no me importaría ver a Mahershala Ali alzando al eunuco dorado dentro de unos días. He ido comprobando en los últimos tiempos que es un actor excelente, y tendría muy merecido el premio.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

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[Cine] Lion (2016)

Cine

Lion (2016; 092017-1002)

No voy a perder mucho tiempo en ver esta película que, pese a lo bien valorada que ha estado por la crítica y por el a veces incomprensible público votante en IMDb, ya adelanto que nos decepcionó bastante. Y encima cuando habíamos quedado para ir un grupo relativamente numeroso al cine, difícil de conseguir quedar todos a la vez.

Dirigida por el australiano Garth Davis, que habíamos encontrado a los mandos de algunos de los capítulos de la interesante serie Top of the Lake, la película cuenta con un interesante reparto a priori.

No tengo fotos ni de Australia ni de India, donde transcurre la acción... da igual, las montañas de los Pirineos en el Alto Aragón valdrán esta vez.

No tengo fotos ni de Australia ni de India, donde transcurre la acción… da igual, las montañas de los Pirineos en el Alto Aragón valdrán esta vez.

Básicamente es lo que se llama una historia de «interés humano», basada en una historia real, con alguna ración de presunto «cine cebolla». Un niño de cinco años que vive en el interior de la India, Saroo (Sunny Pawar/Dev Patel) se introduce en un tren que arranca y lo lleva por el país durante dos días sin poder bajar y quedando perdido completamente de su familia. Tras pasar por una serie de peripecias, es recogido en un orfanato donde consiguen que sea adoptado por una pareja australiana formada por Sue (Nicole Kidman) y John Brierley (David Wenham). Ya adulto, estudiando para dirigir empresas hosteleras y con una novia guapa y comprensiva, el florero Lucy (malempleado el talento de Rooney Mara), le entrarán las ganas de conocer su origen e iniciará la búsqueda de sus raíces. Lo cual pondrá en peligro su vida familiar actual.

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Desconozco cómo sería la historia real del personaje en que se basa la película, que a priori me merece todos mis respetos. Pero el personaje que encarna Dev Patel,… me parece un memo. Creo que fuerzan un drama y una incertidumbre que no veo sentido que tengan que existir. Unos presuntos conflictos familiares que me parecen artificiosos o que, si existen, están mal planteados o mal contados. La cuestión es que la forma en que toda la parte dedicada al Saroo adulto nos sacó de la película en seguida, dejamos de sentir empatía con los personajes, y las casi dos horas de metraje se nos hicieron eternos.

Interpretaciones apañadas, con razonable oficio, para una película que tiene mucha menos chicha de la que nos han intentado vender. No especialmente recomendable, salvo para fanáticos del «a propósito de una historia real».

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

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[Cine] Manchester by the Sea (2016)

Cine

Manchester by the Sea (2016; 082017-0602)

Película que, como siempre que es posible, vemos en versión original. Y por ello conservo también su título original. Que no entiendo por qué en la versión para España han traducido como Manchester frente al mar, porque Manchester-by-the-Sea es el nombre real de la pequeña ciudad de Massachusetts donde transcurre la mayor parte de la acción. Y las normas de uso habituales recomiendan que, salvo para aquellas poblaciones en las que exista un nombre históricamente consolidado en castellano traducido, se conserve el nombre original de la población, Manchester-by-the-Sea. Pero el comportamiento de los distribuidores y exhibidores de cine tiene más misterios que todas las religiones del planeta juntas.

Pero dejémonos de estas cuestiones y vamos al grano. Porque ya a priori, desde hace meses, esta película prometía y mucho. Y las impresiones que han ido llegando después a través de la crítica especializada y su comportamiento en la temporada de premios también. Y el reparto, no digamos.

No tengo fotografías de la costa de Nueva Inglaterra, pero el puerto y las playas de Tadousac, en la provincia canadiense de Quebec, servirán para ilustrar el ambiente del filme.

No tengo fotografías de la costa de Nueva Inglaterra, pero el puerto y las playas de Tadousac, en la provincia canadiense de Quebec, servirán para ilustrar el ambiente del filme.

Kenneth Lonergan es un director que se prodiga más como guionista que como director propiamente dicho. No he visto ninguna de sus dos anteriores películas en salas de cine, aunque me suena su primera película, del 2000, de verla en televisión. Pero difusamente.

En esta ocasión, como en su primera película, nos trae un drama familiar que se desencadena cuando Lee Chandler (Casey Affleck), un conserje en una urbanización de los alrededores de Boston, que vive de forma frugal y solitaria, recibe la noticia del fallecimiento de su hermano Joe (Kyle Chandler). Lo que le obliga a volver a su pueblo natal, Manchester-by-the-Sea, para hacerse cargo de la situación… y sorprendentemente según el testamento de su hermano, enfermo crónico, de su sobrino Patrick (Ben O’Brien/Lucas Hedges). Pero Lee dejó su pueblo marcado por una tragedia que se desvelará en su momento. Separado, divorciado y totalmente incomunicado de su exmujer, Randi (Michelle Williams), el regreso a su lugar de origen desencadenará una tormenta de sentimientos encontrados en Lee.

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Lonergan nos cuenta con enorme maestría, situando en paralelo dos narraciones, los hechos actuales y la vida y la tragedia del pasado, uno de los retratos emocionales más hermosos e impresionantes que he visto en el cine. La película tiene momentos de enorme tristeza, que si no te conmueven es porque estas hecho de granito. Pero sin que se regodee en ellos, presentados con enorme elegancia. Y al mismo tiempo, sabe intercalar momentos de relax casi cómicos, la vida amorosa del adolescente Patrick se presta a ellos, que no rompen para nada el tono general de la película. Técnicamente, es sobria, pero magníficamente realizada, jugando perfectamente con las luces suaves del invierno y la primavera en Nueva Inglaterra, junto al mar. Y tiene una banda sonora absolutamente estupenda, que nos va acompañando, poniendo en alerta y acompañando el humor y los sentimientos que nos proporcionan las fortunas e infortunios de los personajes protagonistas.

Casey Affleck se echa sobre sus espaldas la película, demostrando varias cosas. Entre ellas, que como actor vale más que su hermano en progresión exponencial. También su versatilidad, y la conveniencia para el séptimo arte de que se le otorguen más oportunidades de mostrar su valía y al mismo tiempo deleitarnos con su trabajo actoral. Si le cae el oscar, seguro que es totalmente merecido. Que Michelle Williams, actriz a la que adoro, sea candidata también al oscar a la mejor actriz en papel secundario… pues no sé que posibilidades tiene, pero podría merecerlo sin problemas. No le tratan muy bien en esos premios a esta excelente actriz. Se gana de sobras el sueldo que le hayan pagado con sus escasas intervenciones, componiendo junto con Affleck una escena, un diálogo, la del lunch, que es de las que te dejan anonadado y aplastado en tu butaca en una tormenta de sentimientos transmitida con maestría por los intérpretes a sus personajes. El segundo personaje en importancia es el adolescente Hedges, que cumple con su papel, fenomenalmente en sus escenas más ligeras, pero más flojo, ha de madurar, en los momentos más dramáticos.

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A estos tres, hay que sumar un conjunto de personajes secundarios, todos ellos interpretados por sólidos intérpretes, que cumplen con nota en el acompañamiento a los principales.

Parece que es favorita a los oscars el musical del que ya hablamos hace unas semanas, y que realmente está muy bien. Pero esta película que nos ocupa hoy es tan merecedora al premio gordo como la anterior. Es una película que te deja poso, mucho. La noche siguiente no dejé de tener sueños relacionados con el tema de la película… aunque fueron por libre. El mundo de los sueños es así. Indudablemente es la película que más me ha impactado en esta temporada de premios. Imprescindible. Aunque advierto, los que no tengáis el corazón de piedra,… llevaros pañuelos.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: *****

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[Cine] Loving / Hidden Figures (2016)

Cine

Sesión doble para esta entrada de hoy, porque me conviene, y porque podemos establecer una comparación (hasta los «mismísimos» de los que dicen una «comparativa») entre ambas películas, muy de moda en esta temporada de premios. Con distinta y, probablemente, injusta suerte. Por orden en las que las vimos son

Loving (2016; 062017-2401)

Hidden Figures (2016; 072017-2601)

Ambas películas se apuntan a una moda actual, mitad denuncia, mitad homenaje, sobre la era de la reivindicación de los derechos civiles para los ciudadanos descendientes de africanos en Estados Unidos. También son dos películas que buscan, sin duda, aprovechar las polémicas de años pasados sobre la ausencia de candidatos racialmente diversos en la temporada de premios.

Ambas juegan con las palabras en sus títulos originales en inglés. En el hecho de amar y el apellido de la pareja protagonista la una, los Loving. Entre dos de los significados de la palabra «figure» in inglés, tanto como forma o aspecto del cuerpo humano, el cuerpo humano en sí mismo, y el hecho de que se puede traducir como «cifra», dado que los personajes protagonistas son físicas, matemáticas o ingenieras. Este sentido se pierde con la traducción al castellano en la cartelera española como «figuras ocultas».

Pero a partir de ahí, las películas dirigidas por Jeff Nichols (Loving) y Theodore Melfi (Hidden Figures) divergen la una de la otra en planteamientos, estilo, y ambiciones. Dos directores blanquitos, por lo tanto, para unos filmes que tiran de «negritud» para reivindicarse. Vamos a ver qué otras cosas interesantes tienen que ofrecer.

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Para las poblaciones afroamericanas, una de sus constantes es la búsqueda y reivindicación de su raíces como personas y como colectivo. No sé siempre lo enfocan correctamente, pero es muy legítimo. En cualquier caso, de forma mucho más modesta, hace unos días me asomé a lo que son parte de las mías… en algún punto del Serrablo en Aragón.

 

En la primera, Loving, se plantea la situación de los Loving,  Mildred (Ruth Negga) y Richard (Joel Edgerton), una pareja interracial de clase baja, trabajadores y campesinos en una población del estado de Virginia, a medio camino entre la capital de este estado, Richmond, y la capital federal, Washington D. C. No estamos hablando por lo tanto del profundo sur. Estamos hablando del núcleo donde nació el país de los Estados Unidos, la región donde nacieron seis de sus diez primeros presidentes, entre los cuales padres de la nación como Washington o Jefferson, poseedores de esclavos ambos. A pesar de los cual, este estado no permitía en 1958 el matrimonio interracial, por lo que los Loving tuvieron que casarse en el Distrito de Columbia. Aun así, fueron detenidos por un chivatazo a la policía, y condenados con la opción entre pasar un tiempo en la cárcel, ella estaba embarazada, o ser exiliados del estado y sus familias durante 25 años. A partir de ahí devino la odisea de casi diez años para que el Tribunal Supremo de los EE.UU. dictaminara su matrimonio legal en todo el país, e inválidas por lo tanto las leyes que prohibían los matrimonios interraciales.

En la segunda, Hidden Figures, acompañamos a tres trabajadoras de la NASA en Langley (Virginia), Katherine Johnson (Taraji P. Henson), Dorothy Vaughan (Octavia Spencer) y Mary Jackson (Janelle Monáe), que tuvieron puestos relativamente destacados dentro del programa espacial de la agencia espacial norteamericana gracias a sus títulos universitarios en el campo de las ciencias o la ingeniería, aunque durante mucho tiempo por debajo de las posibilidades que sus compañeros y compañeras de origen europeo podían tener. Y estando Langley en el estado de Virginia, sufriendo las leyes segregacionistas, que como hemos visto en el párrafo anterior estaba vigentes en este estado de rancio abolengo, a pesar que Langley en la práctica está en los suburbios de Washington D.C.

Vistas las historias, analicemos los planteamientos. Nichols plantea una historia intimista. No busca la alharaca y el espectáculo de las películas de tribunales, ni tremendas luchas entre buenos y malos, nada de eso. Se limita a acompañar a la pareja protagonista en su viaje de casi diez años hasta que su matrimonio fue legal, con sus problemas, sus idas y venidas, sus dudas, sus miedos, sus fortalezas. Es una historia casi introspectiva, con muy pocas palabras, de gente muy sencilla, que a pesar de todo, y viviendo inevitablemente con miedo, aunque luchando para superarlo, llega a una gran victoria para ellos y para muchos otros. Historia que seguramente fue luchada en gran medida por otros en los grandes tribunales. Organizaciones, bufetes de abogados, grupos de interés,… pero que quedan en esta película, sabiamente, en un segundo plano.

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Melfi, sin embargo, opta por el espectáculo. Su película es la típica americanada. Historia de superación, con héroes y «villanos», personajes sumamente estereotipados. Simpáticos, pero sin sutilezas, planos. Nada podemos decir realmente de cómo fueron los personajes reales, puesto que lo que Melfi nos presenta ante la pantalla son símbolos, héroes construidos a partir de retazos de realidad. Entendámonos. No es que lo que se denuncia no sucediese, que sí sucedió. Pero la historia esta acomodada al gusto del espectador, con momentos de triunfo prefabricados. De hecho, viendo la página Modern Figures de la NASA, conocemos las reales biografías de las protagonistas, y vemos que hay cosas que no cuadran cronnológicamente. Dorothy Vaughan llegó a supervisora de la NACA en 1949, y no de la NASA en 1962 tras el vuelo orbital de John Glenn. Como digo, una película con todas las virtudes y defectos de las película de época e históricas americanas, con un respeto «muy relativo» con la verdad. Lo cual no quita para que el homenaje o la denuncia sean justas.

Técnicamente, ambas películas están realizadas con oficio y excelencia, aunque desde mi punto de vista la película de Melfi es más convencional también desde el punto de vista de su realización y producción. Y donde ambas intentan competir a cara de perro es en la interpretación. Hidden Figures cuenta con un reparto muy carismático que de hecho ha conseguido realmente algunos premios notables como grupo. Lo hacen bien, es cierto. Bastante bien. Pero sinceramente, están a unos cuantos años luz de las impresionantes interpretaciones de Edgerton y Negga impersonando a los Loving. Ambos están sobresalientes, pero Ruth Negga está superlativa, con una capacidad de comunicar sin palabras que te deja clavado a la butaca. Desde ya, entre mis actrices actuales favoritas. Sin dudarlo. Y no se llevará el oscar, porque la lucha este año es despiadada, llevamos ya unos cuantos años de impresionantes interpretaciones femeninas, pero si se lo dieran a mí me parecería tan justo como si se lo llevan algunas otras de las candidatas o incluso alguno que no es candidata. ¿Cómo coño se han podido olvidar este año de Amy Adams? Estoy seguro que al menos está por delante de la «obligatoria».

Resumiendo, que la entrada se está haciendo larga. Ambas son películas que se pueden ir a ver en cualquier momento, que van a gustar. Hidden Figures es muy entretenida. Sin duda. Totalmente recomendable. Pero desde mi punto de vista, no entiendo que esta película sea una de las candidatas al oscar a la mejor película y Loving, no. Esto es un ejemplo de que da igual lo que se reivindique. A Hollywood, que se puede disfrazar en cada momento de la causa que venga bien, lo que le importa es que un producto se venda bien. Y Hidden Figures sin duda puede vender más entradas de cine y más sacos de palomitas, pero es una película claramente inferior a Loving. Que salva el honor con la candidatura de Ruth Negga, más que merecida, pero que se me antoja escasa. Al menos su protagonista masculino merecía una mención también, y probablemente su director y guionistas.

Valoración

Para Loving

  • Dirección: ****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ****

Para Hidden Figures

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

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[Cine] Toni Erdmann (2016)

Cine

Toni Erdmann (2016; 052017-2201)

Ya conocemos las candidaturas a los oscars de este año. Y la cartelera española, que se ha movido dentro de cierta sosez durante semanas a finales de 2016, ahora acumula estrenos que hacen difícil hacer el seguimiento en pantalla grande a todas ellas. Se hará lo que se pueda. Y como tampoco ando muy sobrado de tiempo, tampoco puedo prometer comentarios muy extensos en los próximos días.

Hoy traigo una de las candidatas al premio a película en habla no inglesa, una película dirigida por Maren Ade, y que nos llega desde Alemania y Rumania, hablada en estos dos idiomas, preferentemente en alemán, con alguna conversación en inglés.

He visitado Bucarest, y Rumania, en dos ocasiones, en 1987 y 1995. Bajo la dictadura de Ceacescu y en su peculiar transición... en ambos casos los viajes tuvieron momentos absolutamente surrealistas o esperpénticos. Supongo que en estos últimos 20 años habrá cambiado... ¿a mejor? Espero.

He visitado Bucarest, y Rumania, en dos ocasiones, en 1987 y 1995. Bajo la dictadura de Ceacescu y en su peculiar transición… en ambos casos los viajes tuvieron momentos absolutamente surrealistas o esperpénticos. Supongo que en estos últimos 20 años habrá cambiado… ¿a mejor? Espero.

La historia nos habla de Winfried Conradi (Peter Simonischek), también conocido en algunos momentos del filme como el Toni Erdmann del título. Un hombre entrado en años, que parece que no se toma la vida muy en serio, que se cuida mal, con algún problema de salud, que vive extrañado de su familia, y especialmente de su hija Ines (Sandra Hüller), una consultora de prestigio en una multinacional, que en estos momentos está trabajando en Bucarest, como asesora de una petrolera local que quiere recortar gastos. Lo cual en el mundo de los negocios suele ser sinónimo de despedir trabajadores. Winfried se plantará en Bucarest para intentar reconectar con su hija. A la cual, por supuesto, nos presentan estirada como si fuera el día entero con el palo de una escoba metido por el… ejem.

La película venía precedida de críticas muy notables y de una gran aceptación en su país de origen. Es una película que mezcla temas. Tanto al nivel más personal, la familia y la relación paternofilial, como a nivel más social, el mundo de los negocios, de la empresa y de la economía globalizada. Siempre desde un punto de vista crítico. El problema es que aunque aprecié algunas de sus virtudes, especialmente el excelente trabajo de sus dos protagonistas, me pareció una película excesivamente larga, dos horas y tres cuartos, para un planteamiento que me parece que no da para tanto, y que incluso se hace relativamente previsible. Más que costarme entrar en el filme, lo que más esfuerzo me supuso fue no «salirme» de él en varios momentos.

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Como digo, a su favor sus dos protagonistas. Y entendámonos. El histrionismo del personaje masculino, el padre, hace que de alguna forma su protagonista pueda encauzar con facilidad su lucimiento interpretativo. Quien lo tiene más difícil es Hüller, un personaje a priori más antipático por varias de sus dimensiones, mucho más contenido en sus manifestaciones, y sin embargo la actriz alemana sorprende por la sutileza de su interpretación, por la variedad de registros que manifiesta a lo largo del metraje y por su capacidad de actuar sin palabras, diciéndolo todo sin decir nada, hasta su relativamente abierto plano final, que no deja de destilar cierta amargura.

No nos gustó tanto, especialmente tras las expectativas levantadas, y hubiéramos agradecido un metraje más contenido. Pero no está mal. He visto mejores cosas en los últimos meses en lengua no inglesa, que no son candidatos al «eunuco de oro».

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

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[Cine] La La Land (2016), y el cine considerado como una de las bellas artes…

Cine

La La Land (2016; 042017-1701)

Llevo unos días pensando en cómo iba a enfocar el comentario de esta película. Película que desde que inaguró la mostra de Venecia en 2016 ha estado en boca de muchos como la gran película del año. Toda una revelación para la crítica que iba a lanzar al estrellato a todos los que en ella intervienen de un modo u otro… Elevadas fueron las expectativas, lo cual hizo que durante muchos meses declinara la posibilidad las noticias que se generaban en torno a este musical, con el fin de llegar a su estreno en nuestro país con las neuronas lo menos «sucias» que fuese posible.

Como sucede cuando periódicamente llega un musical, generalmente con tono de gran producción, que va a recuperar el género, que «no está muerto» para algúnos,… o sí, para otros, te encuentras con la eterna expresión. Es mucha la gente que te dice… «a mí es que el musical no me va mucho». Lo cual es casi como decir que el cine no te va mucho. Porque junto con el western son los eternos muertos, enterrados y periódicamente resucitados, pero fueron los géneros que hicieron en gran medida del cine lo que es.

Aunque es la ciudad de Los Ángeles la tercera protagonista de este drama musical, son numerosas las referencias a la ciudad de París. De la primera no tengo fotos, de la segunda, en abundancia.

Aunque es la ciudad de Los Ángeles la tercera protagonista de este drama musical, son numerosas las referencias a la ciudad de París. De la primera no tengo fotos, de la segunda, en abundancia.

No en vano la «primera» película sonora fue The Jazz Singer (El cantor de jazz)… un musical. Con el jazz como tema y con un aspirante a músico de jazz, anoten coincidencias,… y cuya línea inicial,

«Wait a minute, wait a minute. You ain’t heard nothing yet»

(Espera, espera un momento. No has oído nada todavía),

iba a revolucionar totalmente al que se iba a considerar el séptimo arte.

Pero en esas estamos, en que una mezcla de incultura musical y cinematográfica, prejuicios sobre lo que uno debe ver o no ver, sobre lo que es o no es un musical, el miedo «aterrador» del españolito medio a los idiomas ajenos y a los subtítulos en las película, el sexismo social que define lo que es apropiado para chicas y lo que es apropiado para machotes,… hace que mucha gente que no se cosca gran cosa de qué va la feria asegura muy seria… «a mí es que el musical no me va mucho».

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Luego llega y Cabaret se lleva 8 de 10 candidaturas a los oscars, Chicago se lleva 6 de 13, Les Miserables se lleva 3 de 8, Moulin Rouge se lleva 2 de 8, All That Jazz se lleva 4 de 9, Fiddler on the Roof se lleva 3 de 8, Yentl se lleva 1 de 5,… y no me meto con los éxitos de las películas de animación de Disney que son en muchas ocasiones también películas de carácter musical, o al menos peliculas con canciones. Sólo he mencionado películas posteriores a 1970, cuando el musical era un género «muerto». Y a la gente no le gusta el musical…

Luego está la otra. «Es que a mí no me gusta el jazz», cuando el 90-95 % de la música pop/rock actual es hija más o menos bastarda del mismo, y los mismo memos que aseguran que el jazz es un rollo se entusiasman en los conciertos de «rock» cuando el guitarrista se marca un solo que no será probablemente más que una mera sombra, un pálido reflejo, de las improvisaciones esenciales en el jazz que dieron origen a lo que vino después. Y esta película no sólo es un musical, sino que además manifiesta una marcada nostalgia por el género musical probablemente más influyente del siglo XX.

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Otra cuestión. Antes hemos mencionado al cine como el «séptimo arte». Mmmmmm… el cine puede ser arte, pero no todo lo que se hace en cine es arte.  Pero cuando lo es, necesariamente entra en diálogo con la historia del arte. En la historia del arte, muy de vez en cuando, nace un genio que lo revoluciona todo. Pero el estado esencial del arte es la inspiración, la copia descarada en ocasiones y la referencia a lo que se ha realizado previamente. Pocos artistas, casi ninguno, es genuinamente original. Y de algunos, por ejemplo Picasso, se dice que el mismo reconocía que no sólo copiaba,… robaba de las obras de los que le precedieron. Lo importante en el arte, y en otras disciplinas también, por ejemplo la ciencia, es la conversación global en la que se involucran los trabajos de los autores. Y son buenos aquellos autores, aquellos artistas que aportan algo nuevo a la conversación, aunque sea poco, aunque sean matices, aunque sean variaciones.

Para poder disfrutar plenamente de esa conversación, volvemos a hablar de cine, no podemos considerar la disciplina como un mero acto de entretenimiento aislado. Ha de ser un gusto cultivado e interiorizado. «Cultivado» y «cultura» tienen la misma raíz etimológica, una raíz que tiene su sentido original en labrar y hacer crecer en la tierra aquello que nos alimenta. Si nos alimentamos de comida basura, con abundancia de azúcares, grasas y salsas groseras, difícilmente apreciaremos los mejores platos de sabores sutiles, combinaciones a veces extrañas que nos resultan ajenas. Seremos siempre como esos niños de 6 años que se niegan a comer ciertos alimentos nuevos porque no los han probado y desconfían de todo aquello que han establecido como «lo que les gusta». Con el cine, con la música, con la cultura en general nos pasa algo parecido. Nos acostumbramos en la infancia a unos «sabores», productos de consumo rápido y fácil, y luego no salimos de ahí, salvo que crezcamos en un entorno cultural privilegiado, o realicemos un fuerte ejercicio de disciplina personal en abrirse a lo diferente y en comprender lo que no entendemos.

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La La Land no es una película perfecta. Pero es una obra de arte. Es el fruto de la concepción y la creatividad de su director Damien Chazelle, que copia y roba a mansalva de un sinnúmero de referentes para contribuir a la conversación a través de un musical sumamente honesto y pensado. A través de la relación romántica entre Mia (Emma Stone) y Sebastian (Ryan Gosling), y en el marco del tercer protagonista de la historia, la Ciudad de Los Ángeles, es ciudad de estrellas que «todo venera y nada valora», citando a uno de los protagonistas, hace un ejercicio de reflexión sobre el acto de convertirse en creador o artista, y los costes personales que tal cosa conlleva. Especialmente si creemos firmemente en lo que queremos ser y hacer, y le echamos a la tarea la pasión y la dedicación necesarias para tener una oportunidad de éxito. Lo cual lleva, inevitablemente, a una historia fundamentalmente agridulce.

Con la excelente música compuesta por Justin Hurwitz, la excelente iluminación y fotografía de Linus Sandgren, la colosal dirección de arte de Austin Gorg, y con dos protagonistas en estado de gracia absoluta, que para colmo de bienes se compenetran y complementan como si fueran un engranaje de precisión, la película es una producción notable, que merece un puesto destacado en la historia del séptimo arte.

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El entrar en el detalle de todas las referencias de las que bebe el filme,… sería extraordinariamente prolijo para una entrada que ya me está quedando muy extensa. Daría para un comentario muy largo en sí mismo. Desde las desdichas de una paragüera en Cherburgo, a un niño que recorre las calles de París tras un globo rojo, el musical clásico norteamericano, la Bergman,… infinitas.

Se habla de ella como la gran triunfadora del 2016, la que va arrasando en la temporada de premios. ¿Los merece? Merece muchos. ¿Todos? No. El mundo del cine está lleno de conversaciones de nivel, y han sido varias las que nos han tocado la fibra en este 2016, o las que están por venir por culpa de lo que tardan en estrenarse en nuestro país. La película no es perfecta. Sufre alguna ruptura de ritmo entre su primera mitad y su segunda mitad… Hay una transición, conformada alrededor de una serie de escenas clave, que no acaba de tener la suavidad debida. Pero son problemas menores que no empañan el buen tono general del filme, que nos regala un epílogo final, con mucha, mucha, mucha chicha tanto artística como conceptual y que nos pone en paz con el mundo. El real y el de «La la land»… Ese país de los sueños o de los soñadores, que siguiendo el juego de palabras implícito en el título de la película, alguien ha situado en L.A., en las colinas de Hollywood.

Nota: aunque era algo que se venía fraguando desde hace un tiempo, me considerado ya total e incondicionalmente enamorado de Emma Stone.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ****

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[Cine] La tortue rouge (2016)

Cine

La tortue rouge (2016; 032017-1301)

Me tomaban el pelo el sábado unos amigos mientras dialogábamos a través del iPad/ordenador, estando yo malito con fiebre el sábado. La película de este fin de semana era un esperadísimo musical del que os hablaré pronto porque ya está visto, pero el viernes, que no había plan para juntarse el grupo de ir al cine, tomé la decisión de irme yo solito a ver la película de animación que nos ocupa hoy. Me tomaban el pelo porque yo les explicaba que había visto la versión original, pero no subtitulada,… porque es una película sin palabras. Que no muda, como he leído en algún sitio. Tiene sonido propio, los personajes emiten sonidos propios, y suponemos que entre ellos conversan. Pero no emiten durante la película palabra alguna en idioma alguno. Entonces sobran los subtítulos. Saben que el título que otorgo a las entradas sobre cine dependen de si la versión que hemos visto es la doblada o la original. Y por eso me decía que qué iba a hacer. Pues como no es versión doblada, sino original, conservar el título original. En castellano se ha presentado con el título literalmente traducido de La tortuga roja (a partir de hoy voy a intentar ceñirme lo más posible a la ortotipografía de títulos de publicaciones recomendada formalmente, que siempre he siso un poco caótico con las curisvas y las comillas,… o nada).

La isala

La isla donde transcurre la acción de la película se caracteriza por su frondoso bosque de bambú. Así que os traigo fotos del más notable que conozco en persona, el de Arashiyama en Kioto.

Lo cierto es que sabía que era difícil que nadie me acompañase a ver esta película de animación, a pesar de que representa un hecho importante. El regreso del Studio Ghibli a la producción de largometrajes de animación a pesar de su retirada anunciada hace unos años. Y de verdad que considero que esto es una gran noticia. Ghibli es la productora responsable de algunas de mis películas de animación favorita, de haberme ayudado a abrirme a otra cultura como es la nipona, lo que no siempre es fácil a pesar de la mucha información de la que disponemos hoy en días, y de haber defendido un estilo de animación diferente al de la todopoderosa Disney. Preocupación por la ecología, preferencia por personajes femeninos protagonistas, fuertes e independientes, respeto por las historias que adapta, manteniendo sus esencias, respeto por las culturas de las que proceden, incluso si sufren cierto tipo de japonización, opción por la elegancia y la sencillez en el dibujo, aunque vengan dotadas sus películas de gran riqueza visual, admisión de propuestas alternativas a las dominantes,… Como digo, un referente en este tipo de cine y en el cine en general. Y su regreso viene con un añadido. Por primera vez, coproduce un película de origen occidental. Director holandés, Michael Dudok de Wit, fuerte participación francesa, títulos de créditos con nombre y apellidos de todo el mundo, especialmente de la diversa Europa.

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Todo al servicio de lo que cada vez estoy más convencido de que es una sencilla pero destacable obra de arte de 80 minutos de duración. Una historia sencilla, pero llena de metáforas, con la aventura entre un náufrago e una isla perdida del Pacífico, y una tortuga marina roja, que se transformará en … el tema de la transformación de los seres marinos en otro tipo de seres es lago no vemos por  primera vez  en Ghibli, y que también aparece en la leyendas de todo el mundo. Pero todo ello, contribuye a un canto de integración en la naturaleza, en sus ciclos de vida y muerte, en lo que tiene de bello y de aterrador.

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Dibujos de trazo sencillo, muy limpio, muy claros, pero muy elegantes. Fiel hasta el extremo de que en el cine, si lo puedes contar con imágenes, sobra la verborrea. Obliga al espectador a mantener una conducta activa, expectante, no tanto porque sea compleja de entender la historia base, sino porque la comprensión total de la misma viene de los pequeños detalles. Del reconocimiento de los paisajes, del comportamiento de los seres vivos, de los ciclos de la luna… Una integración absoluta de la naturaleza como un personaje protagonista más de la acción. Absolutamente recomendable, aunque supongo que iremos cuatro gatos a verla. La gente se mueve con muchos prejuicios y todavía hay una mayoría que asocia animación con productos o subproductos infantiles. Desgraciadamente. Una forma como otra de desaprovechar un estilo de expresión artística y narrativa tan válido como cualquier otro.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: No aplicable
  • Valoración subjetiva: ****

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[Cine] Silencio (2016)

Cine

Silencio (Silence, 2016; 022017-0901)

Siempre me da miedo el ir a ver una película de Martin Scorsese. Siendo uno de los maestros del cine desde hace varias décadas, siendo un señor que me cae muy bien y con el que he disfrutado mucho leyendo alguno de sus libros, por algún motivo, sus películas, no importa lo bien hechas que estén, no me suelen llegar. Por algún motivo, no estamos en la misma honda. Existen películas suyas que me parecen maravillosas desde luego. Por no necesariamente disfruto de su cine por sistema. A esto hay que añadir que el tema religioso me da mucho miedo… Hay muy muy muy muy pocas películas que hablen sobre la creencias religiosas que me hayan llegado. Y encima, los horarios de las sesiones en versión original eran tan malos e inconvenientes, que acabamos acudiendo a la versión doblada. Que de verdad, no os podéis imaginar hasta que punto el doblaje de las película es una calamidad…

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Por supuesto, fotográficamente nos vamos a Japón… en el que las mezcla de creencias es considerable y uno cree apreciar que entran más en el ámbito de las supersticiones que en el de los credos organizados.

Pero bueno. Es obligatorio ir a ver las películas de Scorsese. En este caso, estamos hablando de la segunda adaptación que se realiza para la gran pantalla de una novela del mismo título de Shusaku Endō. En ella, se nos cuenta las peripecias de dos jesuitas portugueses, Rodrigues (Andrew Garfield) y Garrpe (Adam Driver) a finales de la década de 1630 e inicios de la de 1640, cuando se dirigen a Japón desde Macao con el fin de conocer el paradero y situación de otro jesuita que les precedió, Ferreira (Liam Neeson), este último una figura histórica. También buscarán apoyar a las comunidades cristianas clandestinas en la abrupta costa de la región de Nagasaki. Y tendrán que evitar a los inquisidores del samurai Inoue (Issei Ogata).

La película tiene tres partes claras, la llegada de los jesuitas a Japón, su interacción con los campesinos y pescadores cristianos y, finalmente, el tira y afloja de Rodrigues e Inoue, representado muchas veces por su intérprete (Tadanobu Asano), cuando el samurai busca conseguir la apostasía de Rodrigues. El ritmo del filme es pausado, de acuerdo a la naturaleza reflexiva del mismo, representada en las dudas de Rodrigues. Es no es malo en sí mismo. Lo que si sucede es que a partir de determinado momento, la película entra en una situación repetitiva, recreándose en los tiras y aflojas entre los principales oponentes mediados por las escenas de tortura a los campesinos cristianos. Se llega a hacer pesada, sin que realmente se aporte nada a expuesto.

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La película, con su mensaje, nos desconcertó. Durante buena parte del metraje, el mencionado tira y afloja entre las dos posturas irreconciliables, es llevada con cierta ecuanimidad. Es cierto que las escenas de torturas reiteradas pueden condicionar al espectador poco informado en contra de los argumentos de los japoneses. Pero hemos de  recordar al respecto, si quieres mantener la ecuanimidad ante lo que ves, que hay una serie de hechos históricos que ponen en perspectiva la situación. Los repasaremos:

La motivación principal de Japón para oponerse al cristianismo viene dada de dos aspectos. Mientras que sus religiones propias, la tradicional sintoísta y la importada budista, no se oponen unas a otras y conviven de forma sincrética, el cristianismo y especialmente su versión católica es exclusivista. No admite sincretismo alguno con otros credos. Aunque este exista. Siempre he pensado que el catolicismo español es un politeísmo camuflado, que probablemente esté en su origen relacionado con las religiones politeístas indoeuropeas. Aunque formalmente un solo dios, las devociones a la virgen o a los santos han sido practicadas de forma confusa por muchas gentes iletradas a lo largo de los siglos como un politeísmo encubierto. Por otro lado, los japoneses ya habían constatado una cosa. Una vez introducida la religión católica en un país, a continuación llegaba la dominación económica y política… Por lo tanto, esta religión extranjera fue rechazada por motivos básicamente políticos.

Eso mismo estaba sucediendo en Europa. Tras una Edad Media de uniformidad religiosa en Europa, la llega de la Edad Moderna trajo la reforma protestante que surgió en paralelo a los principios de la formación de los estados modernos, que se culminaría más tarde tras la ilustración. Inglaterra había conformado su credo anglicano para potenciar su independencia política. La Monarquía Hispánica, en esos momentos un mismo rey de la casa de los Habsburgo o Austrias como se les llamaba en la península, reunía bajo su corona todos los reinos hispánicos y varias posesiones por el resto de Europa. Y el denominador común de los mismos era su férrea defensa de la fe católica. En los principados del Sacro Imperio, se va a estar en guerra durante 30 años, y una de las causas de alineamiento entre los estados involucrados va a ser el mantenerse fieles a la ortodoxia católica u optar por hacer oficial en los mismos una forma alternativa derivada de las reformas protestantes. En Francia, Enrique IV, el rey para el que París bien vale una misa, había promulgado el Edicto de Nantes por el que permitía cierta permisividad ante el calvinismo, aunque con el catolicismo como religión dominante. Pero en 1630 ya estaba en cuestión su eficacia, recordad las aventuras de los Tres Mosqueteros, y acabaría con el Edicto de Fontainebleau, promulgado por Luis XIV unas décadas más tarde.

Las actividades inquisitoriales eran tradicionales en la Iglesia Católica y fueron acogidas también con cierto entusiasmo en algunos principados protestantes. Durante la Edad Media se formaron diversos cuerpos inquisitoriales para la represión de las herejías. Algunas de ellas mucho más sangrientas que cualquier persecución que haya sufrido la Iglesia Católica, como la de los cátaros en el sur de Francia. En los reinos hispánicos funcionaba la Santa Inquisición. Calvino se empleaba con saña en churruscar disidentes religiosos en Ginebra. Y en muchos países de Europa, e incluso al otro lado del Atlántico, se produjo el curioso y cruel fenómeno de la caza de brujas en el que murieron miles de personas víctimas de la intolerancia, fundamentalmente mujeres.

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Como vemos, la actitud nipona no se desviaba gran cosa de lo que la civilizada Europa estaba haciendo incluso a una escala muy superior. Por lo tanto, el cargar las tintas en el tema de la tortura me parece que sin apartarse de la verdad, sí que da una visión exagerada del fenómeno e introduce una carga tendenciosa. Por lo tanto, lo realmente importante podría ser el debate entre los protagonistas. Especialmente ante la ausencia de ese Dios, que con su silencio provoca las dudas del protagonista. Rodrigues no identifica a Dios en ninguna parte. La crisis de fe es un hecho plausible.

Sin embargo, la escena final y las dedicatorias de Scorsese rompen la ecuanimidad del debate y la reflexión del espectador, tomando partido y convirtiendo la película de repente en un producto de propaganda, no muy distinto de ciertos péplums de los años 50. Así lo veo yo, y me defrauda.

La película, por supuesto, está excelentemente realizada en los aspectos técnicos, con una excelente cinematografía. Pero nadie ha negado nunca el oficio a Scorsese y los equipos que forma para realizar sus películas. Las interpretaciones las suponemos correctas, aunque el nefasto doblaje nos impide apreciarlas. Especialmente en su protagonista. Aprecio más las interpretaciones de los actores nipones. No los doblan, y los escuchamos en su natural ser. Y lo hacen realmente bien.

Globalmente, no he quedado satisfecho con este filme, que me parecía una buena ocasión para retomar el material de origen, y darle una vuelta adaptada al siglo XXI. Pero no es allí donde desde mi punto de vista ha llegado Scorsese que, a sus 74 años, más parece que viendo su vida ya bastante avanzada, quiera ponerse a buenas con su dios. Que dándole una vuelta a algo que dijo una vez Richard Dawkins, no sería más que uno más a parte de los «ocho millones» que tiene el panteón sintoísta nipón, o de los muchos y permanentemente enfrentados que se reparten a lo la largo y ancho del planeta. Eso sí me parece un buen motivo de reflexión.

Para que quede claro,… aborrezco de todas las confesiones religiosas, japonesas, españolas, germánicas, indias, itálicas, hebreas, árabes, o de donde sea, que en cualquier momento de la historia hayan usado la violencia para imponerse. Aborrezco la violencia en cualquiera de sus formas.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

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[Cine] Frantz (2016)

Cine

Frantz (2016; 012017-0201)

Es algo que nos suele pasar. Que solemos hacer. Cuando vamos al cine y salimos muy insatisfechos, inmediatamente pensamos en volver a algo que nos pueda gustar y nos deje mejor sabor de boca. Así que en ese día tonto de fiesta que nos han dado el lunes 2 de enero por el hecho de que el año nuevo cayera en domingo, nos acercamos a las salas de cine, muy concurridas, para ver lo último de François Ozon. En mi experiencia, habré visto aproximadamente la mitad de los largometrajes, quizá alguno menos, de los firmados por este director francés, Ozon es un director que me resulta irregular en sus resultados, aunque siempre encuentro algo interesante en sus habitualmente inquietantes películas.

En esta ocasión, Ozon crea su historia sobre la base de un guion de Ernst Lubitsch, que el propio director de origen alemán llevó al cine, y que a su vez se basaba en una obra de teatro del francés Maurice Rostand. Eso es lo que pone en los créditos finales de la película, aunque en IMDb no otorga la autoría del guión de la película de Lubitsch al propio Lubitsch. En cualquier caso, me hubiera gustado ver la película del alemán antes de este comentario. Por comparar. Pero no he podido encontrar una copia para ver, ni por lo legal, ni por lo delictivo.

La historia nos lleva a la primavera de 1919, poco después del final de la Primera Guerra Mundial. A una población alemana donde el doctor Hans Hoffmeister (Ernst Stötzner) y su esposa Magda (Marie Gruber), guardan luto junto a la que iba a ser su nuera, Anna (Paula Beer), por la muerte de su hijo Frantz (Anton von Lucke), en los últimos meses de la guerra. Un día, Anna descubrirá que alguien ha estado visitando también la tumba de Frantz, y pronto sabrá que se trata de un joven francés, Adrien Rivoire (Pierre Niney), que aguarda el momento de visitar a la familia para hablarles de Frantz. Un momento que no será fácil, y conmoverá la vida y los cimientos de la misma de todos.

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Con las fotografías de la entrada de hoy, me voy a permitir un juego… no muy difícil por otra parte. Pero de las siete, hay tres que están tomadas en Francia y tres en Alemania. Y la del encabezado, con un pie del fotógrafo en cada país. ¿Cuales son de qué país? Hay muchas pistas.

Lo primero que llama la atención de la nueva película de Ozon son los aspectos formales. Rodada en su mayor parte en blanco y negro, con algunas importantes y significativas secuencias en color. El responsable de la cinematografía del filme, Pascal Marti, lleva a cabo un trabajo excelente. Si el trabajo en blanco y negro es sobrio, pero tremendamente elegante y eficaz, un verdadero trabajo de fotografía monocroma, la adopción de las paletas propias de los autocromos para las secuencias en color, dota al conjunto de una coherencia visual total, unido a las suaves transiciones entre el blanco y negro y el color. Para quien no esté al tanto, el autocromo fue un proceso de fotografía en color, que se utilizaba ya a principios del siglo XX, el único viable, aunque laboriosos y engorroso, hasta que llegaron las modernas películas con pigmentos o colorantes, que popularizaron este tipo de fotografía. En fin, todo ello, junto una banda sonora de corte clásico, nos transporta sin problemas a esos ominosos días de finales de la segunda década del siglo XX, donde la destrucción y el dolor domina Europa.

Luego vienen los temas… que son diversos.

Desde luego, dominando el conjunto, está el tema del dolor, del duelo por los ausentes. Por los que han dado su vida por ideales, que a toro pasado a algunos pueden parecer vacíos. Porque ante la dolorosa ausencia, para un padre o una madre lo que importa es el hijo ausente y no ese concepto abstracto de patria que se lo ha llevado. Tremenda la declaración del doctor, que parece ya estaba en la obra original de teatro y en la película de Lubitsch, y que Ozon ha respetado. La de aquellos que brindan con cerveza y los que brindan con vino cuando celebran victorias en las que mueren miles y miles de hijos.

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Esto conlleva también otro sentimiento; el de vergüenza y remordimiento de los que han sobrevivido. Bien sea porque estaban en la retaguardia, alentando una guerra atroz, bien porque estaban en el frente, donde tantos murieron. Y donde muchos que sobrevivieron, mataron.

Asociado al anterior está el tema de la mentira. Una mentira que se encuentra en todas partes y en todos los actores de este drama. La mentira sobre cómo era la vida antes de la guerra, sobre cómo fue durante la guerra, sobre cómo es después de la guerra. Las mentiras colectivas y las que lleva cada uno a cuestas. Y alguna de las mentiras actúa como motor de este encuentro entre personas dolientes.

Está también la ominosa situación política. La que llevó a la guerra a las potencias contendientes y la que no ha quedado resuelta. Puesto que nosotros, los espectadores, conocemos la historia posterior, identificamos en la película aquellos gérmenes de otra guerra, todavía más atroz, todavía más inmoral, todavía más inhumana. Los nacionalismos, una de las lacras de la humanidad que más muertos ha causado en los dos últimos siglo, la que sustituyó a la religión como causa de enfrentamiento a muerto, aunque a veces tristemente se potencian ambas, no se han curado. Dos escenas al ritmo de la música de marcha militar, una en Alemania, la otra en París, se encargan de avisar al espectador de ello.

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Permitidme un inciso al respecto. En la película Casablanca de Michael Curtiz, hay una escena en la que unos oficiales alemanes, todos ellos con uniformes que remarcan su carácter de nazis, cantan en Rick’s una canción que a todos nos suena ominosa en sus bocas. Se trata Die Wacht am Rhein. Los franceses presentes en el local, derrotados recientemente en el transcurso de la guerra, ocupados por el invasor, se revuelven y empiezan a entonar La Marsellesa hasta que apagan el sonido de los alemanes. Vamos a la historia de estas canciones.

El himno nacional francés, que durante mucho tiempo fue también uno de los himnos favoritos de todo tipo de movimientos de izquierdas, nació como un himno militar. En concreto, y atención al dato, el del Ejército del Rin de la recién nacida República Francesa en 1792. Tras el triunfo de la revolución, las monarquías absolutas europeas, encabezadas por la germánica Austria, pretendieron derribar el régimen republicano francés por la fuerza, con poco éxito. Y en ese ámbito nació este himno, primero militar, después revolucionario, finalmente himno nacional francés.

«Die Wacht am Rhein» surgió como himno patriótico, de carácter relativamente popular. Los estados alemanes, especialmente los que se encuentran a orillas del Rin, habían sufrido con frecuencia en los siglos anteriores la agresividad francesa. La intervención gala en la guerra de los 30 años, la anexión por Luis XIV de Alsacia y Lorena, hasta ese momento estados del Sacro Imperio, la anexión por parte de Napoleón Bonaparte de parte de los estados alemanes y la creación de la Confederación del Rin como estado tampón títere para proteger al núcleo central del Imperio Francés,… En plena efervescencia nacionalista alemana hacia mitad del siglo XIX, surge esta canción patriótica que anima precisamente a establecer una guardia, una vigilancia, en el Rin contra quienes perciben como su principal amenaza, y hace llamamientos a la unidad de los alemanes para ello. No es por lo tanto en origen una canción nazi. Pero sí nacionalista. Como La Marsellesa. Lo paradójico es que a partir de 1870, los tradicionalmente agredidos, los alemanes, se convirtieran durante casi un siglo en rabiosos agresores.

Antes de la famosa película de Curtiz, la confrontación entre ambos temas musicales fue usado por Jean Renoir en La grande illusion (La gran ilusión), en el marco histórico de la Primera Guerra Mundial también. Siendo una película de 1937, cinco años antes que el estreno de Casablanca, y teniendo en cuenta el cariz de la escena en la que se enfrentas ambas marchas, parece muy probable que alguien en la producción de Casablanca decidiese copiar o al menos inspirarse en la escena que filmó Renoir. Finalmente, Ozon vuelve a usar ambos temas precisamente para señalar que el miedo mutuo que ambos países se tienen no ha desaparecido. Y el miedo es causante de muchas desgracias. Son diversos los historiadores que opinan que el miedo de los militares alemanes a quedar rodeados por potencias hostiles les impulsó a llevar a su país a la guerra antes de que sus potenciales enemigos estuvieran más preparados. De nada les valió.

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Pero volviendo a la película, he dejado para el final un quinto tema. No porque sea de menor rango. Al contrario. Sino porque es el tema que abre esperanza, en una película en el que hay un notable fondo pesimista. Y es el viaje de la joven Anna. Viaje tanto interior, personal, sobre el significado de lo que ha pasado y lo que está viviendo, como físico, cuando deja la comodidad de su hogar para adentrarse en el país hasta hace unos meses enemigo. Donde puede contrastar muchas cosas. Entre ellas, que la guerra se libró en esas tierras y que el horror permanece. Pero también es un viaje de descubrimientos. Dicen que viajar es uno de los grandes antídotos contra la intolerancia. Hacerlo con sentido crítico, cura del mal de los nacionalismos, aunque también sirve como antídoto para los complejos patrios, haciéndote comprender que en todas partes cuecen habas.

La joven Paula Beer, la actriz que interpreta a la joven Anna, es probablemente uno de los grandes descubrimientos de esta película, que cuenta con unas interpretaciones de primer nivel, siendo también muy destacables las del matrimonio Hoffmeister. Esta chica alemana, el reparto es internacional y la película está rodada en inglés y francés, con su dominio de ambas lenguas, derrocha encanto por arrobas. No ya sólo porque sea más o menos guapa, que lo es, sino porque transmite una cierta belleza interior a su personaje que da sentido a su viaje.

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La película está llena de metáforas y simbolismos que no me voy a extender a desarrollar. Ya me ha dado por escribir la disgresión sobre los dos temas musicales comentados. Pero es una película profunda y necesaria de ver. Quizá los riesgos para esta vieja Europa no están ahora en el viejo enfrentamiento francoalemán. Tuve ocasión de participar en una conversación hace unos años en la que, en torno a una mesa de café, tres personas con titulaciones universitarias en historia, incluso doctorados, acordaban que franceses, especialmente los del norte del Loira, y alemanes, especialmente los que viven más próximos al Rin, son dos variantes de un mismo pueblo, de una misma cultura,… lo que pasa es que los de este lado del Rin acabaron hablando latín. Pero hoy los riesgos para la vieja Europa siguen estando en los sangrantes nacionalismos que han impedido hasta ahora que el proyecto de unidad europea avanzase, lo llevaron a su estancamiento, e incluso a un retroceso como algunos percibimos ahora. Esto en una situación global en la que las que fueron potencias hace 100 años han pasado a segunda línea. Esperemos a que las divisiones no lleven a los extremos de antaño. Pero con la historia que nos cuenta Ozon, que no es perfecta hay un momento en que se pierde un poco en el último tercio de la misma, y con otras que nos han llegado del mundo del cine, la literatura, el arte y la Historia, con mayúscula,… quedamos avisados.

Pues no ha sido esta la película que han presentado los «gabachos» a los Oscar…Sobraditos andan este año. Que envidia.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ****

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