[Libro con cine (o viceversa)] Helados nos dejan entre Andersen y Disney

Cine, Literatura

Hoy toca una entrada más informal e intrascendente. Hace unos días, en casa de unos amigos que tienen con viviendo con ellos durante una temporada a una sobrinilla de 9 años, estuvimos cenando, y para que la niña, un encanto, no se aburriese mucho con las cosas de los mayores le pusieron en la tele el reciente éxito de la productora DisneyFrozen. Dicen que ya es la película de animación más taquillera, no sé si de la historia, de la historia de Disney o de qué. Pero vamos. Un exitazo de público y  taquilla. Y creo que se llevó más de un óscar en la última entrega de estos premios. Ya se sabe, la «peli» de animación y alguna de las cancioncillas. El caso es que al final acabamos viendo todos el largometraje acompañando a la peque, e introduciendo comentarios relajados durante todo el tiempo que duró. No la comento como los estrenos habituales de cine, por las circunstancias en las que transcurrió la velada, que no es lo mismo que ir a una sala de cine a contemplar la película con dedicación.

Nærøyfjord

Toda la pinta tiene tanto el cuento como la película de transcurrir en los países escandinavos, quizá a orillas de un fiordo como el Nærøyfjord.

Una cosa positiva tiene la película; es muy entretenida. Sin duda. Como he leído por ahí, si tuviese que hacer un listado de las 10 mejores películas de animación que he visto, no entraría ni de coña. Vete tú a saber, a lo peor ni en las 20 mejores según mi humilde opinión. No creo que el taquillazo justifique calificarla de obra maestra o maravilla de la animación. Nada de eso. Un guión entretenido, unos personajes simpáticos y una razonable destreza técnica. Esto no es Wall-E, por hablar de otro film de la productora, que el otro día vi por enésima vez acompañado de mi sobrino. Muy superior, desde diversos puntos de vista. Por poner un ejemplo. Y eso que no me salgo para comparar a las princesas de Disney con las protagonistas femeninas, también hay alguna princesa, más de una, del japonés Studio Ghibli. Estas ganaría desde mi punto de vista por goleada en la comparación, si es que son productos comparables, con objetivos similares. Nuevamente Disney propone a las niñas convertirse en princesas, pero sabiendo que sólo serán felices si se casan con su príncipe estupendo. Es cierto que antes solían ser princesas consortes de un príncipe encantador, y ahora permiten que sean princesas reales y que los consortes sean los príncipes. Pero es el viejo y algo rancio discurso Disney.

Nærøyfjord

Yo estuve en verano,… pero imaginaos el Nærøyfjord y sus impresionantes paredes cubiertas de hielo y nieve.

El caso es que en los créditos finales nos informaron que la película estaba basada en un cuento de Hans Christian AndersenLa reina de las nieves. Curiosamente, ninguno de los presentes conocíamos el cuento, por lo tanto éramos incapaces de decir si Disney había vuelto a destrozar o no otro cuento tradicional. Como es fácil encontrar estos cuentos en formato electrónico gratis o por una cantidad ridícula de dinero, lo busqué y lo leí en el fin de semana. He de decir que los cuentos del danés, propios o adaptados de las tradiciones, nunca han sido muy de mi gusto. Tienden a la ñoñería y a uno valores excesivamente conservadores para mi gusto. Pero aquí, mezclados con estos, tenemos una historia de aventuras de una niña… probablemente más bien una adolescente, que con voluntad, esfuerzo, ingenio y… cómo no, la ayuda de cosas mágicas, consigue rescatar a su amigo, no consta que lleguen al noviazgo, de las garras de la caprichosa Reina de las Nieves. No. La película no es una adaptación del cuento. Y como inspiración es remota. Son dos historias distintas. Casi se podrían haber ahorrado la referencia. O mejor dicho. Se deberían haber evitado la referencia.

Dicho todo lo cual, no pasa de ser el típico producto entretenido, de moral conservadora, disfrazado con personajes femeninos más proactivos que los de antaño, pero para quienes la felicidad sigue siendo pillar un buen marido que las trate como a princesas. Me quedo con Mononoke, o Nausicaä. Por lo menos estas princesas japonesas tienen otros objetivos más solidarios en la vida.

Cruzando Hardangervidda en tren

El palacio de la Reina de la Nieve en el cuento está más allá del Círculo Polar Ártico, pero en la película está en unas montañas cercanas, tal ven en Hardangervidda. Puestos a imaginar.

[Libros de fotografía] Graciela Iturbide y Bernard Plossu, los dos por menos de 6 euros

Fotografía, Fotografía personal

Pues sí. Una estupenda ganga. Dos fotógrafos estupendos, que me gustan mucho. La mejicana Graciela Iturbide por 1,95 euros, y Forget me not – Bernard Plossu, inédito por 3,95 euros, los dos de Tf.editores. Con esos precios, si te gusta la fotografía, no te puedes equivocar. Es un buena compra, un chollo, seguro. No hay que dudarlo. Los he encontrado en el VIPs de Plaza Aragón de Zaragoza.

Para acompañar la noticia, una serie tomada en 1997 durante un viaje por la República Checa y Budapest, en el que el desplazamiento entre Praga y la capital húngara lo hicimos en tren. Llevaba yo entonces una Minox 35ML que me abandonaría en 2001 quedándose en un tren belga mientras yo me apeaba en Lovaina procedentes de Lieja. No apareció por la oficina de objetos perdidos de la estación de Bruselas. Algún belga o turista en bélgica la seguiría disfrutando. Y esta Minox la cargaba con película en blanco y negro, Ilford Delta 400 en este caso, mientras que la réflex de Canon cargaba con alguna Fujichrome. No sé. Creo que salvando las distancias, estas fotos me han recordado a las de Plossu.

Paso a nivel entre Brno y Viena

No puedo recordar con precisión todos los lugares en los que se tomaron las fotografías. Por ejemplo, en principio creía que este automotor podría estar cogido en un paso a nivel entre Brno y Viena, pero existe la posibilidad de que fuera en el desplazamiento con un coche alquilado entre Praga y Brno.

Desde el tren entre Praga y Budapest

Aquí ya desde el tren entre Praga y Budapest, todavía en la República Checa creo yo.

Desde el tren entre Praga y Budapest

El tren era cómodo, por lo menos en aquel coche de primera clase de los ferrocarriles húngaros fabricado por CAF en Zaragoza, pero fue lento por las obras de renovación de la vía. Estas viejas furgonetas también deben estar pilladas en alguna estación en la República Checa.

Abandonando la estación de Bratislava

Esta estación, sin embargo, la puedo identificar con precisión por haberla visitado con posterioridad, en 2009. Es la estación de Bratislava en Eslovaquia.

El tren corre en paralelo al Danubio

Ya en Hungría, o muy próximos en Eslovaquia, la vía del tren corre paralela a la orilla izquierda del Danubio.

Desde el tren, el castillo de Visegrad

Y la fortaleza que se ve en esta fotografía también la puedo identificar ahora, ya que la visité en octubre de 2010. Es el castillo de Visegrad, Hungría.

[Libro] Los años de peregrinación del chico sin color

Literatura

A estas alturas, nadie puede negar que Haruki Murakami, que se ha convertido en uno de esos eternos candidatos a que apunto estuvieron l nóbel y ese tipo de premios, es una de de los escritores más comentados, influyentes y leídos de la actualidad. Lo cual es algo que encuentro paradójico, puesto que pocas de sus obras son fáciles de leer y digerir. El tipo de ficción que escribe entra del género que se ha dado en denominara con un oxímoron; el realismo fantástico o mágico. Es decir personajes que viven en un mundo en el que los elementos fantásticos conviven o se integran con lo que aparentemente es la realidad. Pero los estos personajes viven conflictos íntimos que son reales, que derivan de vivencias que están ahí, con las que han de convivir y resolver (por la frecuencia del género en la literatura hispanoamericana, algún autor anglosajón ha dicho que el «realismo mágico» es fantasía escrita en español). O no. No es fácil. Ni plantear las situaciones, ni leerlas. Por lo menos para mí. Pero hace tiempo que me tiene enganchado, a pesar de que mis sensaciones con algunas de sus obras son contradictorias. En los últimos meses, nos ha llegado su última obra, y desde luego, he ido a por ella.

Los años de peregrinación del chico sin color
Haruki Murakami; traducción de Gabriel Álvarez Martínez
Tusquets Editores, versión electrónica, 2013

Estación

Las estaciones de tren son la vocación del protagonista de la película, así que haré un recorrido por estaciones visitadas durante mis viajes el año pasado, como una lluviosa estación de Vicenza, Italia, en Semana Santa.

El relato nos cuenta la histora de Tsukuru Tazaki, un ingeniero civil en Tokio especializado en estaciones de ferrocarril, algo que le apasiona desde su infancia, que vive en relativa soledad hasta que a sus más de 35 años comienza una relación con Sara, una atractiva mujer que trabaja en una agencia de viajes, y que le lleva a recordar unos dramáticos acontecimientos que vivió en su juventud, y que a punto estuvieron de acabar con su vida. En su adolescencia, en Nagoya, vivió una profunda amistad en una pandilla con otros dos chicos y dos atractivas chicas. Estuvieron muy unidos hasta que se separó de ellos al ser el único que se trasladó a Tokio para estudiar lo que le gustaba. Aunque no perdió el contacto con el grupo, en una de las visitas a su ciudad natal se encontró con que sus amigos no querían volver a verlo ni que el los buscase o supiera de ellos. Este hecho le sumió en una depresión de la que salió vivo a duras penas. En parte se recuperó gracias a un compañero de universidad, Haidi, que un día también desapareció de su vida sin explicaciones. Sara considera que su relación no puede seguir adelante si no resuelve los fantasmas que le oprimen por aquellos hechos, lo que lo lanza a una búsqueda de lo que pasó.

Waverley Station

O la impresionante cubierta de la estación de Waverley, en Edimburgo (Escocia), durante el principio del verano.

Se podría decir que esta novela, sin dejar de tener los elementos estilísticos propios de la obra de Murakami, es la menos característica y fiel a ese estilo. Paradójicamente, creo que hace de ella la novela más fácil de leer y de comprender por el lector no avisado. Elementos que son característicos de la obra de Murakami

la referencia a la música, a una obra musical en concreto. En este caso, Les Années de Pelerinage de Franz Liszt que aparecen en parte del título de la novela. Así como alguna interpretación de jazz, alguna obra de Monk en esta ocasión,

el protagonista atribulado, con algún trauma juvenil, retraído y con dificultades para las relaciones, especialmente con el sexo opuesto,

la búsqueda de un lugar en el mundo, en un mundo a veces muy despersonalizado, gris, aunque aquí y allí aparecen notas de color o de esperanza,

y, en dosis mucho más pequeñas de lo habitual en la obra de Murakami, notas que proceden del mundo de lo onírico o lo fantástico, o momentos en los que se confunde lo que es real y lo que es imaginado o soñado.

La evolución de la obra es peculiar. En un momento dado te engancha. Mucho. Porque te da la sensación de que en toda esta historia hay un misterio. Un misterio que hay que desentrañar, que hay que averiguar. Por lo tanto, conforme vamos averiguando, en el «peregrinaje» de Tazaki que lo devolverá a su ciudad natal, y lo llevará a los lagos fineses para acabar de conocer la verdad, quizá en un primer momento pensemos que para este viaje no hacían falta tantas alforjas. Si a eso sumas que la resolución de la novela es a través de un final muy abierto, en el que caben interpretaciones varias tanto sobre lo que va a ser de la vida del protagonista, como de lo que realmente sucedió en su juventud (¿todos los sueños, fueron sueños? ¿todos los delirios, fueron delirios? ¿qué fue fantasía, imaginación, y qué fue realidad?)… Es posible que algunos se sientan defraudados como he leído por ahí.

S-Bahn Hackescher Markt

Y las numerosas estaciones del «s-bahn» berlinés, entre las que se encontraba junto al hotel en agosto la de Hackescher Markt.

Sin embargo, con la reflexión posterior, he tardado una semana en escribir esta entrada desde que terminé de leer la novela, a mí me vale como está. Estamos ante un viaje de descubrimiento de una persona que nunca se ha conocido bien a sí mismo. Cuya visión de quién o cómo es no concuerda con la percepción de quienes fueron sus mejores amigos, ni de su papel en el grupo, ni de cómo era la red de afectos. Y eso es lo que vale la pena del viaje. de la peregrinación. El viaje interior. La peregrinación interior. De la que el viaje o la peripecia externa no es más que un envoltorio o una metáfora.

A pesar de todo, nos deja muchos elementos en el aire. Algunos, porque quizá sea bueno que sea así. Otros, como la historia de Haidi y del padre de Haidi, porque quizá una vez cumplida su misión, se olvida de ellos. Aunque a muchos nos hubiera gustado saber más.

Quizá no la obra más notable o destacada de Murakami. Quizá como dicen algunos, un calentamiento o un entrenamiento después de la intensa 1Q84 y antes de la próxima gran empresa del escritor japonés. Pero de buen nivel en términos absolutos. O me lo parece a mí.

Grand Central Terminal

Y como no, la espectacular «Gran Central Terminal» en el centro de Manhattan, este otoño pasado.

[Libros de fotografía] Terré, McCurry, Güler… muy diverso

Fotografía

Hace ya un tiempo que no comento adquisiciones en libros de fotografía. Así que, aunque sea brevemente, os traigo lo que ha caído en mis manos en torno a las fiestas navideñas. Que hay cosas interesantes.

Obras Maestras – Ricard Terré

Editado por La Fábrica, en su estupenda colección Obras Maestras como el propio título de la obra indica, este libro funciona como catálogo de la estupenda exposición de Terré de la que pudimos disfrutar, y mucho, este verano pasado en La Lonja de Zaragoza, y que supongo que se irá moviendo por otras ciudades de la geografía española. Ni qué decir tiene que es una excelente forma de poder disfrutar de la obra de este estupendo fotógrafo catalán, y que tiene la calidad propia de los libros de esta editorial, especializada en el arte fotográfico.

Dibujante en la piazza de San Marco

Algunos de los libros de hoy incitan a viajar y conocer el mundo. Yo también dedico mi tiempo a la fotografía de viajes. Aquí, por ejemplo, documentando como algunas optan por otras formas de recoger sus impresiones distintas de la fotografía, en la piazza de San Marco de Venecia.

Untold: The Stories Behind the Photographs – Steve McCurry

En esta ocasión es Phaidon quien nos trae una obra de gran formato sobre uno de los fotógrafos más conocidos y mediáticos de la actualidad. Sigo habitualmente el blog de McCurry que, además de disfrutar de sus fotografías, nos permite conocer un poco más lo que hay detrás de las mismas. Sus historias humanas, o el proceso de llegar a tomarlas; el viaje, las circunstancias, los medios,… Y un poco de eso va este libro, excelentemente impreso, con unas fotografías espléndidas en su reproducción, en su colorido, pero que además llevan acompañadas unos textos y unas ilustraciones complementarias, que nos permiten conocer un poco más del esfuerzo y del proceso que lleva conseguir estas fotografías. Otra obra altamente recomendable para la biblioteca fotográfica de los aficionados. O de cualquiera, vamos.

Puesto de artesanías en el Rynek Główny

Yo recorro periódicamente mis fotografías de viaje. En estos momentos estoy terminando de volver a revisar el año 2008. En el mes de julio estuvimos en paseando por el Rynek Główny (plaza del Mercado) de Cracovia, en Polonia.

Estambul – Ara Güler

Una pequeña joya que encontré escondida entre los libros de la sección de viajes de una conocida cadena de establecimientos dedicados al ocio de origen francés. Por un precio muy recomendable, no llega a los 10 euros, y con textos del premio nóbel de literatura 2006, Orhan Pamuk, tenemos el libro con fotografías dedicada a la histórica capital del Imperio OtomanoGüler es un excelente fotógrafo documental, tal vez los modernos se refirieran a él como «street photographer», que tuve la ocasión de conocer hay ya unos años. Editado por Anaya Touring Club, con una calidad razonable, por ese precio me parece que no tenerlo en la biblioteca es un sinsentido para cualquier aficionado a la fotografía. O ya que los responsables de la tienda lo habían situado en una sección distinta, para cualquier aficionado a los viajes y a conocer el mundo.

Foro Romano

Y de vuelta de unos cuantos días por el golfo de Nápoles, pasamos una agradable tarde paseando por Roma. Por los Foros Imperiales, por ejemplo.

Podéis acercaros a mi fotografía de viajes en De viaje con Carlos y en mis Cuadernos de viajero, os recuerdo.

[Libro] Historias en los libros y películas que todas se parecen; a propósito de «Starhawk»

Literatura

Hace unas semanas leí un breve artículo que salía en Microsiervos. En el se criticaba la situación actual del cine norteamericano, en el que cualquier asiduo de las salas de cine, o de los largometrajes de ficción cualquiera que sea la forma en que acceda a ellos, tendrá una sensación de «déjà vu» permanente. La sensación de que todas las historias le resultan familiares. Todas tienen una estructura similar, tan similar, que cada vez hay menos lugar a la sorpresa en el cine más comercial norteamericano, y de buena parte del cine mundial, actual. Se habla allí de la mala influencia que tiene el libro Save the Cat! The Last Book on Screenwriting You’ll Ever Need, que parece ser el libro de cabecera de la mayoría de los guionistas actuales.

Ilustremos la cuestión. El título del libro viene del hecho de que en la mayoría de las películas actuales, el héroe de la historia, en un momento dado, hace algo, quizá no especialmente heroico, pero que hace que caiga bien al espectador. Por ejemplo, salva a un gato de una anciana o de unos niños, o cualquier otra mascota. Una acción de este tipo, que aumenta la simpatía del público con el personaje, aparece en muchas películas más o menos en un momento similar de la acción.

Como todos los días de Navidad, paseo por zonas verdes, por el Parque Grande en esta ocasión para rebajar el efecto de las comidas algo más abundantes.

Como todos los días de Navidad, paseo por zonas verdes, por el Parque Grande en esta ocasión para rebajar el efecto de las comidas algo más abundantes.

He observado que, a pesar de su elevado nivel tecnológico y científico, la cultura norteamericana se basa en «recetarios» prácticos para hacer distintos tipos de cosas. En las revistas de fotografía, algo que sigo con frecuencia, son frecuencias los artículos «how to». Enseñan en pasos sistemáticos como hacer algo. En lugar de dar los elementos para que la persona aprenda a pensar por sí misma y resolver el problema, se le proporciona una «receta», y todos contentos. El mencionado libro sería el «how to» básico del escritor de guiones.

El caso es que mi sensación va más allá. Se extiende a buena parte de la literatura actual, especialmente aquella que aspira a entrar en las listas de «superventas». «Best-sellers», como ya los conoce casi todo el mundo. No es infrecuente encontrarse en las tramas de las historias de ficción norteamericanas a personajes, muchas veces chicas jóvenes pero no sólo, que realizan cursos de «escritura creativa». Hace tiempo que me los imagino como los «how to», los recetarios para escribir novelas de éxito. Supongo que muchas de las escritoras que han visto recientemente cómo sus sagas interminables dedicadas a los adolescentes fantasiosos, o a las marujas con apetencias sexuales,  ascendían imparables en las listas de ventas. Aunque la crítica literaria no se sienta tan emocionada por sus logros, ni el lector que haya desarrollado un mínimo de criterio a lo largo de su vida.

El día ha salido nublado y gris, pero con unas temperaturas muy benignas que invitaban a caminar.

El día ha salido nublado y gris, pero con unas temperaturas muy benignas que invitaban a caminar.

Y diréis, ¿a qué viene todo este rollo ahora? Bueno, todo el mundo tenemos la necesidad de evadirnos de vez en cuando. Y el cine o la literatura de evasión está ahí para eso; aunque en muchas ocasiones proceda de los «recetarios» para escribir guiones o novelas que han desarrollado los prácticos norteamericanos. Claro está, siguiendo la «receta» y echándole algo de imaginación e inventiva, eventualmente se pueden conseguir productos que merecen la pena ser tenidos en cuenta. En el campo de la ciencia ficción, hace años descubrí un autor, Jack McDevitt, que cumplía los requisitos. Historias relativamente estandarizadas, planteadas en un par de universos con relativas similitudes donde el viaje interestelar es posible, de aventuras, con personajes protagonistas femeninos capaces y potentes, y bastante entretenidas. Uno de esos universos es el llamado ciclo de las Máquinas de Dios, o de Priscilla «Hutch» Hutchins, una piloto interestelar al servicio de una academia de ciencias, en un futuro situado unos pocos siglos en el futuro, en el que el viaje interestelar es posible, y el ser humano está empezando a desplegarse por las estrellas. Aunque parecía que esta serie o ciclo estaba finiquitado, este otoño lo ha resucitado utilizando un recurso también típico. Ha escrito lo que se da en llamar una «precuela». Una historia que sucede en el tiempo cronológico interno de la ficción, antes que todo lo anterior. A que os suena. Veamos de qué va esta nueva novela en la que volvemos a tener como protagonista a la animosa y decidida Priscilla Hutchins.

Starhawk (Engines of God, 7)
Jack McDevitt
Headline; noviembre de 2013
Edición electrónica

Colores más otoñales que invernales en el parque. Aunque hemos tenido días fríos de nieblas y viento, tampoco está siendo un invierno extremadamente severo.

Colores más otoñales que invernales en el parque. Aunque hemos tenido días fríos de nieblas y viento, tampoco está siendo un invierno extremadamente severo.

En esta novela que se sitúa cronológicamente por delante de las seis anteriores de la saga, encontramos a una joven Priscilla Hutchins, poco más que una adolescente, en su viaje de prácticas para recibir la licencia de piloto interestelar, junto con el capitán Jake Loomis, un veterano, metódico y eficiente piloto interestelar. Pero durante el viaje se encontrarán con dos situaciones. Darán con una misión perdida tiempo atrás en la que encontrarán pruebas de un encuentro con una especie alienígena, y serán llamados a una misión de rescate, en la que otro joven piloto estelar sacrificará su vida para salvar la de un grupo de adolescentes a su cargo. Esto provocará que Loomis vuelva con remordimientos a su hogar, pensando que debería haberse sacrificado él mismo. En cuanto a Hutchins, su primera misión en solitario le servirá para tomar conciencia de que algunos esfuerzos de colonización interestelar son éticamente dudosos por el daño a las ecologías alienígenas. Y le forzará a tomar un trabajo administrativo en la estación espacial que orbita la Tierra. A partir de aquí las cosas se complicarán, con nuevos misterios y nuevos peligros que surgirán donde menos te lo esperan y que llevarán a que ambos personajes se vuelvan a encontrar en apuros antes del final.

Incluso unos pequeños capullos asomaban en la solitaria rosaleda.

Incluso unos pequeños capullos asomaban en la solitaria rosaleda.

Buena parte del comentario sobre lo que es esta novela lo he comentado en los párrafos introductorios. Al igual que buena parte de la obra de McDevitt es literatura de entretenimiento con algún propósito de reflexionar sobre algunos temas trascendentes, aunque a un nivel relativamente básico, sin una excesiva profundidad que pueda ahuyentar a los posibles lectores. Sin embargo, también es cierto que en mi opinión queda por debajo de sus predecesoras. El personaje de Hutch no tiene el carácter interesante de las anteriores novelas, incluso cuando sólo era un personaje secundario de la trama. Parece que en su juventud era una chica simpaticona pero no con el carácter que desarrolla posteriormente. Lo que no le impide ser eficiente y razonablemente inteligente, aunque tópicamente impulsiva, como se espera de alguien joven.

Este es el principal defecto de esta novela y de muchas similares; la abundancia de tópicos. Y por lo tanto su previsibilidad. Nada inesperado. Una novela de evasión de manual. Que tira de receta. Que puede ser agradable de leer, aunque como ya digo, un paso por detrás de las que hicieron que me aficionara a este autor de evasión. Por cierto, no lo he dicho, pero leí la versión original en inglés. No es muy compleja de leer, claro está.

Y gentes que aprovechaban las benignas temperaturas para pasear y practicar deporte. Porque qué otra cosa se puede hacer en una mañana de Navidad.

Y gentes que aprovechaban las benignas temperaturas para pasear y practicar deporte. Porque qué otra cosa se puede hacer en una mañana de Navidad.

[Libros de fotografía] Plossu, Maier, Moriyama y algunas publicaciones periódicas

Fotografía

En estas dos últimas semanas he incorporado algunos nuevos volúmenes a mi biblioteca fotográfica. Y aunque sea brevemente, os traigo aquí los títulos porque me parecen interesantes.

Bernard Plossu es un fotógrafo francés que me atrae mucho. Con gran sencillez de medios, una Nikkormat y un 50 mm con película blanco y negro, ha recorrido Europa y otras partes del mundo, y nos los muestra con una sensibilidad especial que a mí siempre me ha llamado la atención. ¿En blanco y negro? Bueno, sí… Hasta que el otro día en Barcelona, en la librería Kowasa vi el último libro que ha publicado. Fotografías en color. El título del libro, Couleurs Plossu – séquences photographiques 1956 -2013. O de cómo trasladar esa sensibilidad a la hora de contemplar el mundo a un medio expresivo fotográfico muy distinto. Y no sólo con la Nikkormat,… Cámaras de juguete, instamatics,… lo que ahora llaman los modernos y otros «hipsters» «fotografía lo-fi»,… pues haciéndolo toda la vida. Lo cogí un poco por curiosidad y porque tengo varios libros de este autor. Pero cuanto más lo hojeo, más me gusta lo que veo.

Entre los árboles.

Entre los árboles.

Desde que el año pasado vi su exposición conjunta con William Klein en la Tate Modern de LondresDaido Moriyama es un fotógrafo japonés que también me ha ido interesando cada vez más. Y ahora se ha reeditado su libro Okinawa, con las fotografías que hizo durante una estancia de una semana de duración en la isla japonesa junto con otros maestros de la fotografía nipona para impartir unos talleres a los fotógrafos locales. Okinawa es un lugar con personalidad propia en Japón, y despertó la curiosidad del maestro. Y a mí me la ha transmitido de forma considerable.

Ya he comentado en diversas ocasiones que Vivian Maier, después de muerta, se ha convertido en la fotógrafa documental de moda, o «street photographer» que dicen los modernos. Un mujer discreta, poco sociable, una niñera que en su tiempo libre tomó y conservó más de cien mil negativos, la mayor parte de los cuales nunca convertidos en copias, y cuya propiedad perdió y se perdieron hasta que alguien se hizo con ellos se dio cuenta de que había un filón. He de reconocer que había aspectos de la operación mercadotécnica montada a costa de su obra que no me acababan de convencer. Pero después de ver el documental que os recomendaba hace poco, y tras hojear el libro que os comento hoy, Vivian Maier – Street Photographer, consideré que merecía la pena incorporarlo a la biblioteca. Y oye, que hay fotos buenísimas. Pero de verdad.

Entre las flores.

Entre las flores.

Y dos publicaciones periódicas que todavía no me ha dado tiempo de hojear a fondo. Por un lado el número 36 de Foam, la revista del Museo de la Fotografía de Amsterdam, titulado Talent, y dedicado por lo tanto a nuevos talentos de la fotografía con géneros y estilos muy diversos. Probablemente de lo más nuevo avanzado en tendencias en el arte fotográfico, y por lo tanto más difícilmente digerible que obras más clásicas. Por otra lado el número 7 de los 10 que constan la serie C Photo, titulado Photographicness – Fotograficidad. He de decir que con ese título no tenía muy claro lo que me iba a encontrar. Y al final lo que hay es un conjunto de fotógrafos en los que el proceso de generación y formación de la imagen antes de convertirse en obra fotográfica es tan importante como esta misma. Entramos dentro del siempre difícil terreno de la fotografía conceptual, y de la mezcla de medios, ya que previo a la toma fotográfica podemos encontrarnos con un trabajo en el terreno de la escultura, el diseño, la pintura, el dibujo,… También de los más actual en tendencias de arte fotográfico. Y por lo tanto, también de digestión lenta. Pero interesante.

Entre las aguas.

Entre las aguas.

[Libros] Thousandth Night

Literatura

Hace un par de semanas escribía el comentario Casa de soles, «space opera» de Alastair Reynolds, que sin ser perfecta me gustó bastante. Especialmente me gustó el potencial de los personajes protagonistas y del universo que había creado alrededor del clan Gentian, los mil clones de Abigail Gentian. Cuando terminé el libro e investigué un poco sobre el autor, me enteré que había una novela corta anterior en la que presentaba a Campion y Purslane, los ingeniosos y animosos protagonistas de la mencionada novela. Aquella tenía unas dimensiones espaciotemporales y un argumento que le daban un toque de naturaleza casi épica. Veremos que la obra que presento aquí tiene un carácter más modesto, pero quizá no menos interesante. La he leído en inglés.

Thousandth Night
Alastair Reynolds
Subterranean Press

Tres millones de años antes de los sucesos que se nos contaban en House of Suns, nos encontramos a Campion como narrador del encuentro que cada 200.000 años realizan durante 1.000 días y 1.000 noches los integrantes del clan Gentian. Originalmente, eran los mil clones de Abigail Gentian, y durante cada noche, cada uno de ellos pone a disposición de los demás las memorias de lo que ha vivido en el tiempo que ha transcurrido desde el anterior encuentro. Aquella memoria que sea elegida como la mejor designará al responsable de organizar el siguiente encuentro. Campion fue el ganador, y a creado Reunion, un planeta acuático, con un archipiélago donde celebran el encuentro los Gentian. Campion está melancólico. Se ha pegado toda el ciclo anterior admirando puestas de soles en distintos lugares del universo. La única que le anima es Purslane. Aunque el desinterés que muestran por el contacto sexual con otros miembros del clan hace que sean mirados de mala manera; la monogamia y la relación estable es un tabú en el clan. Pero la vivaz Purslane se percatará de que otro clon ha manipulado sus memorias. Y ha cometido el error de informar que estuvo en un mismo sistema planetario donde Campion admiró una de sus puestas de sol. Sospechando un complot a gran escala cuyas consecuencias pueden ser de escala galáctica, CampionPurslane investigarán, descubrirán uno o varios crímenes, pero no será hasta la milésima noche, la del cierre del encuentro cuando el misterio se aclare. Con gran espectacularidad, eso sí.

Si en House of Suns la aventura adquiría carácter de epopeya galáctica, aquí nos encontramos confinados a un mundo, y a lo que no deja de ser una novela detectivesca disfrazada de ciencia ficción. Es cierto que los elementos futuristas tienen importancia en toda la trama, y que el fondo es también ese escenario galáctico que luego dará lugar a la novela mayor. Pero estamos ante todo ante una novela de crimen y misterio, que se lee bien, que tiene sus cosas positivas sin pretender ser una gran obra ni nada de esto, pero que sí nos permite conocer a nuestros protagonistas y sus caracteres con tanta profundidad como en la novela mayor.

No es necesario leer esta novela corta para leer House of Suns, pero yo la recomiendo. Y en cualquier caso, es muy entretenida.

Noche de diciembre

Indudablemente, las noches de diciembre en Zaragoza no son tan mágicas como las de los mundos que crean o modifican los gentians a lo largo y ancho de la galaxia,… pero es lo que tenía a mano.

[Libros de fotografía (y arte en general)] Desde Nueva York, o Estocolmo, hasta hace unos días

Arte, Fotografía

Me he dado cuenta este fin de semana que llevaba tiempo sin comentar entradas en mi biblioteca de libros de fotografía, y de arte en general. Desde antes de irme de viaje a Nueva York. El caso es que de allí algo me traje, poco antes algo tenía pedido de Estocolmo que tardó un tiempo en llegar, y después alguna cosa ha surgido para comprar en los últimos días por Zaragoza. Voy por partes. Según mi cronología personal.

En el Moderna Museet de Estocolmo

Cuando visité el Moderna Museet de Estocolmo en agosto de 2011, el museo tenía dedicada la mayor parte de la superficie expositiva a su colección de fotografía, por lo que disfrute mucho con la visita. Me quedé entonces con las ganas de comprar el libro que el museo había dedicado a ese periodo expositivo. Pero como fue una escapada corta la que hice al país escandinavo, y el libro era grandote para la maletita que llevaba, decidí que ya lo pediría para que me lo enviasen a casa. Pero intenté comprarlo en Amazon UK primero o a través de Waterstones después. El motivo es que los gastos de envío desde la tienda del Moderna Museet son muy elevados. El caso es que en los dos sitios lo encargué, y desde ninguno me lo pudieron mandar. La editorial, Steidl, no les enviaba ejemplares. Y en la página de esta última no aparecía.

Finalmente, como me apetecía tener mucho el libro, volví a la tienda en internet del museo, y compré el libro correspondiente a la exposición que vi, Another Story – Photography from the Moderna Museet Colletion, y otro del año anterior que también me pareció muy interesante, Åter till verkligheten – Fotografi ur Moderna Museets samling. No se sueco, y no soy masoquista. El título es ese, pero el libro es bilingüe en sueco e inglés. El título traducido al inglés sería Reality Revisited – Photography from the Moderna Museet Colletion.

Ambos contienen obras fotográficas muy interesantes de toda la historia de la fotografía, y dan para muchas horas de detenida contemplación. Lo de recomendarlo o no… mi empeño por conseguir estos libros ha sido algo muy personal.

Paseo de la Independencia

Aunque sin mucho convencimiento, por diversos motivos, también probé ayer el Zuiko 21/3,5 en fotografía más callejera, en blanco y negro. Y también va muy bien, como en esta instantánea del tranvía en Independencia.

En el MoMA y en el ICP de Nueva York

Tenía intención de traerme algún libro de fotografía de Nueva York, y así fue, pero lejos de las obras estupendas difíciles de encontrar por aquí que me había planteado. El motivo es que cuando visitamos el Museum of Modern Art (MoMA) nos encontramos con la exposición dedicada a René Magritte y al final de la visitá cayó el catálogo de la exposición, Magritte – The Mistery of the Ordinary, 1926 – 1938. Siempre he tenido cierta debilidad por ciertos surrealistas, y entre los pintores, por el belga. Así que decidí optar por la pintura en lugar de la fotografía.

Además, también cayó la Fuji de formato medio de la que ya os he hablado desde varios puntos de vista, por lo que mi presupuesto final para otros menesteres se fue quedando muy justito. Por lo tanto, lo que se dice libros de fotografía quedaron reducidos a una curiosidad que encontré en la tienda del International Center of Photography (ICP). Se trata de Pring’s Photographer’s Miscellany – Stories, Techniques, Tips & Trivia. Es un librito muy divertido para todo aquel amante de la fotografía que quiera culturizarse, conocer alguna técnica que otra curiosa, anécdotas y otras muchas cosas sobre la historia de la fotografía. Abulta poquito, y aunque es un libro moderno, está editado un poco a la antigua. Curioso. Un recuerdo simpático.

Paseo de la Independencia

O el moderado contraluz en el mismo paseo, cuando salimos del cine.

Aunque sin perder de vista el MoMA, algunos libros comprados en el VIPs

En el MoMA de Nueva York tuve la ocasión de ver también la exposición American Photographs de Walker Evans, que se exhibe desde el 19 de julio de 2013 hasta el 26 de enero de 2014. Esta exposición se realiza en memoria del 75º aniversario de la primera vez que se exhibió en este museo neoyorquino la obra de este fotógrafo americano, con el mismo título de la exposición, y que fue la primera vez que el museo dedicó una exposición en exclusiva a un fotógrafo en solitario. El libro que se publicó en aquella ocasión, en 1938, se considera un clásico, y yo lo tenía en mi biblioteca de forma indirecta, en la colección Books on Books de Errata Editions. Pero estos «libros sobre libros» no son lo mismo que el propio libro, y en estas semanas ha llegado a las librerías, y yo lo vi en el VIPs de la Plaza de Aragón de Zaragoza, la reedición de este libro clásico por parte de Schirmer/Mosel. El único problema es que los escasos textos del libro están en alemán. Pero vamos, no tiene mayor importancia. Las fotografías están ahí, y la edición, por lo demás, es excelente.

Ese mismo día, compré tres libritos de fotografía, a 4,95 euros cada uno que me parecieron interesantes, de la editorial Driter. Uno dedicado a Aaron Siskind, otro a Bob Natkin, y el tercero a Wynn Bullock. Con ese precio, uno no se puede equivocar.

Plaza de Aragón

O metidos entre los porches de la Plaza de Aragón, en un día de luz con suaves contrastes.

[Libros] Los prisioneros de Chalon / Pole Pole

Literatura

Esta semana traigo dos nuevos libritos, artículos periodísticos publicados por la editorial eCicero, con la variante que si los dos anteriores que he comentado en estas páginas estaban comprados en papel, estos han sido en formato electrónico.

El primero de ellos

Los prisioneros de Chalon
Jay Allen; traducido por Daniel Gascón
eCícero; Huesca, 2013

nos ha llevado a una prisión nazi en la Francia ocupada, poco antes de que los Estados Unidos entrara en la Segunda Guerra Mundial, donde el periodista norteamericano Jay Allen fue detenido e ingresado prisionero durante un tiempo, hasta que finalmente fue trasladado a otra prisión y luego liberado.

Curioso artículo extenso, en parte diario en parte memorias, a partir de las anotaciones hechas en prisión y de los recuerdos de aquellos días, en los que se nos traza el relato de los diversos sucesos trascendentes que le sucedieron durante aquellos tiempos, mostrándonos cómo eran tanto sus compañeros presos como los guardas alemanes. Empatizando con todos, aunque no necesariamente, como es obvio simpatizando con todos. Se lee fácil y te lo ventilas en un rato.

Puente de Brooklyn

El hecho de que Stanley trabajara para el New York Herald me da una excusa para volver a mostrar fotografías de mi reciente viaje a la populosa ciudad yanqui; aquí el puente de Brooklyn.

El segundo de ellos

Pole Pole
Martín Caparrós
eCícero; Huesca, 2013

nos cuenta el viaje del periodista argentino Martín Caparrós, siguiendo a finales del siglo XX por la actual Tanzania, la ruta que en su momento realizó el periodista americano Stanley para encontrarse a orillas del lago Tanganika con el explorador y misionero británico Livingstone.

En este caso estamos ante un libro de viajes en el que, en lugar de centrarse en el tipismo y las bellezas naturales del país esteafricano, nos da un paisaje del entorno social y humano que se encuentra, manifestando las diferencias entre la visión romántica de África en la época de los exploradores, frente a los entornos de pobreza, corrupción y enfermedad de los países surgidos tras la descolonización.También muy recomendable.

Washington Street (Brooklyn)

Y en esta, el puente de Manhattan visto desde Washington Street en Brooklyn.

[Libros de fotografía] Del lujo del Salgado a la sencillez de Ai Weiwei

Fotografía

En los últimos días me he hecho con un par de libros de fotografía, muy distintos en concepto y en planteamiento, que me han hecho pensar un poco en la combinación de la estética y la ética en la fotografía, y que en cualquier caso son ambos recomendables.

Génesis – Sebastião Salgado

La editorial Taschen ha publicado este libro de gran formato, un verdadero mamotreto en el que necesitas una buena mesa para leerlo, incluso viene bien un atril para darle una adecuada inclinación y favorecer la visualización de las fotografías, que tienen ese aspecto inconfundible del blanco y negro de Salgado. Dado el tamaño del libro, la cantidad de fotografías que se nos ofrecen, la gran calidad de las mismas y la buena calidad de la impresión y de la reproducción de las fotografías, los 50 euros que cuesta no me parecen caros.

Conozco la obra de Salgado desde que comencé a interesarme por la fotografía. De alguna forma reunía muchas de las cualidades que de forma romántica uno aplica a determinado tipo de fotógrafos. Muy comprometido socialmente, nos proporciona imágenes que hacen pensar, y al mismo tiempo poseen un alto nivel estético. Ética y estética reunidas. Cuando empecé a conocer sus obras dedicadas a los trabajadores de todo el mundo, o a las migraciones, voluntarias u obligadas, o al continente africano, uno se representaba al fotógrafo aventurero que armado de su cámara, Leica claro, algunos objetivos, no muchos, y unos cuantos carretes en blanco y negro, se perdía en una variedad de ambientes para conseguir integrarse y conseguir transmitirnos una realidad difícil, para representarnos lo que realmente pasa con el ser humano a nivel global.

En este volumen hay una serie de cosas que se conservan y otras que no. Sabemos, porque nos lo ha contado el mismo, que su forma de trabajar ha ido cambiando. Habiendo dejado a un lado sus tradicionales Leicas, se ha pasado a la toma digital, imágenes que se someten a un procesado muy cuidadoso y realmente complejo para alcanzar el aspecto característico del fotógrafo, y que antes se confiaban a un copiador experimentado. Ya no percibo tanto el sentido aventurero del proyecto, y siento que estamos ante una empresa de grandes proporciones, ante equipos de gente con medios que permiten trasladar al fotógrafo por todo el mundo, para trasladarnos en este volumen lo que de bellamente natural, lo que todavía queda del mítico génesis original en este mundo cada vez más transformado por el ser humano. Las imágenes siguen siendo muy hermosas, todavía hay un compromiso claro, en este caso con el planeta y con el medio, pero ya no veo la figura del fotógrafo de la misma forma.

En cualquier caso, una obra notable que, por su volumen y densidad, os llevará día contemplar de forma integra.

Navegando en Hardangerfjord

Salgado sale a buscar paisajes naturales, quizá fiordos en Noruega, el Hardanger, para hacer fotografías en blanco y negro.

100 Photos by Ai Weiwei for Press Freedom

Estamos ante el nuevo volumen de la serie 100 fotografías por la libertad de prensa, que periódicamente nos ofrece Reporteros sin fronteras, a un módico precio. En la actualidad 9,90 euros. Ya he dicho en otras ocasiones, que por ese precio, uno puede ir formando una interesante biblioteca de libros de fotografía poco a poco, al mismo tiempo que se solidariza por una causa que merece la pena.

En este caso, el volumen está dedicado al artista chino disidente Ai Weiwei (recordamos que en los nombres chinos el apellido, en este caso Ai, va delante). Artista disidente que en alguna ocasión nos ha recordado que no son los artistas los disidentes, sino los gobiernos, y en su caso en particular se refiere al gobierno chino. Activista incansable por los derechos más básicos de las personas en su país, ha sido y es sometido a vigilancia continua por parte del estado policial chino, ha sido detenido, ha sufrido maltrato y restricciones en su libertad de forma diversa.

Muchas de las fotografías que encontramos en este volumen no son necesariamente importantes por su calidad estética. En este caso, la estética está subordinada a la necesidad de testimoniar, denunciar y tomar posición ante determinados hechos de la situación política y social china, y también ante algunos de los símbolos de otros países. Estamos ante fotografías en las que predomina el componente ético, y que pueden ser necesariamente feas o cutres, porque responden a la necesidad de mostrar la fealdad y la cutredad de unas situaciones. Estamos ante el uso de la fotografía como medio de denuncia, de exposición de una realidad alternativa a la oficial de los gobiernos. Sin más concesiones. Fotografías que no buscan calidad técnica, sino el testimonio. Ojo, eso no quiere decir que no haya una estética detrás de ellas. Ni mucho menos.

Ambos libros de los comentados hoy tienen objetivos y pretensiones muy distintas. No son comparables a priori. Y los dos tienen elementos más que suficientes para ser recomendados. Ambos tienen una propuesta ética, compatibles entre los dos, y una propuesta estética, que contrastan, que se distancian mucho. En cualquier caso, como decía, ambos me han hecho reflexionar sobre la necesidad de combinar ambas dimensiones a la hora de pulsar el disparador de la cámara.

No votes

Ai Weiwei discrepa del statu quo establecido, y hace fotos en blanco y negro o en color o como sea, para reivindicar el derecho a votar; mientras que en nuestro país, los descontentos, los que quieren cambiar el sistema te dicen que no votes. ¡¡¡ Seres humanos !!!

[Libro] El sol desnudo

Literatura

Antaño dedicaba mucho más tiempo a la lectura de libros. Supongo que hoy en día, hay numerosas alternativas para ocupar tu tiempo, o simplemente mis rutinas impiden que me cunda tanto, pero leo menos. Por lo tanto, normalmente sólo en muy raras ocasiones leo libros previamente ya leídos. Me dedico a cosas nuevas para mí.  Pero hace unos días después de ver una película de ciencia ficción, en el improvisado «cine-forum» cervecero posterior, surgió un comentario sobre la obra de ficción de Isaac Asimov. En concreto, Asimov nos hablaba en sus obras de la serie de robots de una Tierra superpoblada, hacinada, recogida en grandes ciudades envueltas en cúpulas de acero, dominada política y estratégicamente por los mundos espaciales, con población escasa, con alto nivel de vida y con economías basadas en la tecnología robótica. No faltaban analogías. Aquella serie de libros que leí en mi época de universitario, hace ya un buen montón de años, tenían un nivel irregular, unos mejores y otros peores. Pero había uno, el primero que leí de Asimov, junto con El fin de la eternidad, uno de mis favoritos aunque de tema distinto, del que tenía un recuerdo muy débil pero con la sensación de que era interesante. Así que lo he recuperado. Se trata de…

El sol desnudo
Isaac Asimov; traducción de Tony López
Ediciones Orbis; Barcelona, 1985

Ocaso

El sol desnudo, Solaria, quizá otra versión de la Tierra, con sus impresionantes ocasos, que deberían aterrar a los primitivos humanos cuando se llevaban la luz con ellos. Pero bellos, como los que se pueden contemplar desde el Cabo Formentor en Mallorca,…

Elijah Baley es un policía de la Tierra que en el pasado investigó con la ayuda de un robot de aspecto exterior indistinguible de los humnos, Daneel Olivaw, procedente de uno de los cincuenta mundos espaciales que tienen sometido al planeta de origen a una especie de bloqueo interplanetario. En esta ocasión, se solicitará que Baley con Olivaw acuda al planeta Solaria para resolver el asesinato de Rikaine Delmarre, siendo la principal sospechosa su esposa, la atractiva Gladia Delmarre. Pero Solaria y la Tierra son mundos opuestos. Mientras que Baley vive bajo las grandes cúpulas que protegen las ciudades terrestres del exterior, y ha desarrollado la agorafobia que padecen todos los habitante de la Tierra, los habitantes de Solaria, escasos y servidos por ejércitos de robots no tienen interacciones personales entre sí, sólo se comunican o se visualizan a distancia, y han desarrollado una intensa fobia a la presencia cercana de otro ser humano.

Este libro comparte muchas de las características generales, virtudes y defectos, del resto de la obra de ficción de su autor. Son libros que se leen bien, con gran capacidad de expresar conceptos científicos son sencillez haciéndolos aptos para un público amplio, aunque ha cambio corren el riesgo en caer en una excesiva simplicidad conceptual e incluso en la ingenuidad. Asimov juega a sociólogo a la hora de contrastar dos sociedades humanas con evoluciones extremas, no siempre con solidez desde mi punto de vista. Por otra parte, forma parte de un conjunto de obras que junto con las de otros escritores de ciencia ficción o divulgadores científicos proponen la investigación y el viaje espacial como una necesidad para la supervivencia de la especie a largo plazo. Y por supuesto, forma parte también de la larga reflexión que a lo largo de su obra encontramos sobre la convivencia del ser humano con hipotéticas entidades de inteligencia artificial suficientemente avanzadas o evolucionadas, representadas por los robots de cerebro positrónico, presentes en muchas de sus novelas y relatos cortos.

Ocaso

… o desde el yacimiento arqueológico del Cabezo de Alcalá, en Azaila, aquíe en Aragón,…

Mi recuerdo de la primera lectura del libro estaba algo difuminado pero era más positivo que la impresión que he sacado en esta segunda lectura. Tras el ambiente tecnológico, tras su apariencia de space-opera, nos encontramos con una obra que en esencia es una whodunit similar en estructura y desenlace a las que nos ofrecía Agatha Christie. Y esta no es precisamente, salvo con alguna obra puntual, santo de mi devoción. Si queremos conocer buenas reflexiones sobre la interacción con inteligencias artificiales, yo sugiero acercarse mejor a cualquiera de sus colecciones de relatos cortos sobre robots. Sobre la exploración espacial y sus consecuencias, desde luego hay que acercarse a su trilogía original de la Fundación y alguna otra obra suelta destacable. Aunque en lo que se refiere al viaje espacial hay otros autores más interesantes. Siempre he tenido debilidad por la escasamente reconocida pero interesante Viaje interminable de Marion Zimmer Bradley. Pero tampoco nos vamos a poner negativos, porque es una buena obrita de entretenimiento, que se lee fácil y rápido, y que sirve para pasar el rato.

Ocaso

… o también en Aragón, desde los altos de la Sierra de Alcubierre.

[Libro] We’ll Always Have Paris

Literatura

Encontré este libro recomendado hace unas semanas, un libro de relatos de Ray Bradbury, la última colección que se publicó de este autor antes de morir. No he leído más que una pequeña parte de la obra de este escritor, pero simplemente con dos de sus novelas más conocidas, Farenheit 451The Martian Chronicles (Crónicas marcianas), ya se justifica considerarlo uno de los nombres importantes de la ciencia ficción. Aunque siempre me ha costado mucho el reduccionismo que supone esta etiqueta en obras como las mencionadas, que hablan mucho de la sociedad humana actual. Y siempre ese tono poético que encontramos en su escritura. Así que me decidí a leer en versión electrónica este conjunto de relatos, aun con la dificultad añadida de hacerlo en su idioma original. Cosa que viene bien para refrescar el inglés, y para el bolsillo, porque los libros electrónicos en ese idioma tienen precios más racionales que los delirantes de las editoriales en español. Que luego se extrañan de la piratería… Veamos pues que ha dado de sí este «siempre nos quedará París».

We’ll Always Have Paris
Ray Bradbury
Harper Voyager, 2012
Edición electrónica

Nos encontramos ante un conjunto de relatos de distinta longitud, ambiente y temas, muy heterogéneo, en el que quizá el denominador común, como indicaba el artículo que he enlazado al principio y que nos lo recomendaba, es la nostalgia y la melancolía. En muchos de ellos percibimos siempre en los personajes protagonistas un sentimiento de pérdida. De la persona amada, de una época de la vida, de su hogar, de su planeta,… Todo ello con ese tono próximo a la poesía que es típico del autor, y que se adapta tan bien a este tipo de enfoques. Luego, el modo de tratar las situaciones es diversos. Jugar con paradojas, con lo cotidiano convertido en extraordinario o al contrario, con la ciencia ficción, con la fantasía o lo sobrenatural, cualquier enfoque es válido como forma de transmitirnos un sentimiento, una sensación o un mensaje.

Museo del Louvre

El título del libro corresponde a uno de los relatos. Así que nos iremos a París, al Museo del Louvre, por ejemplo.

He de decir que mi acercamiento a este libro probablemente no ha sido el adecuado. Bradbury es un autor profundo, que juega con el simbolismo y con las metáforas. El subtexto es importante en sus obras. Así que una lectura casual, aprovechando tiempos muertos o recorridos en autobús quizá no sea la forma más adecuada de abordar esta colección de cuentos. Y menos si optas en la versión en inglés, única posible para mí ya que la versión castellana no se ha traducido y publicado todavía. Es una obra que exige concentración y reflexión. Como casi todo lo que había leído previamente del autor. A pesar de que la etiqueta «ciencia ficción» muchas veces se asocia con literatura de evasión, con Bradbury no es así. Su obra no tiene nada que envidiar en profundidad a otros géneros socialmente más prestigiosos.

Dicho lo cual, sólo me queda invitar a quienes se manejen con la lengua de Shakespeare, con los condicionantes señalados, a acercarse a este autor a través de cualquiera de sus obras, por ejemplo esta que comento hoy. Aunque yo siempre tendré un espacio especial reservado a esas melancólicas, poéticas, duras y desesperanzadas crónicas marcianas. Como terminan en el artículo en Papel en blanco que me hizo llegar a este libro… siempre nos quedará Marte… no puedo estar más de acuerdo.

Arco del Triunfo

Con evidentes resonancias «casablanquianas», claro. Aunque en esta ocasión, no desfilan los nazis por los Campos Elíseos y L’Etoile.