[Libros] Amor

Literatura

No sé muy bien por qué, había olvidado comentar este libro. Una novela corta de Hanne Østarvik que terminé de leer hace varias semanas y que tendría que haber comentado hace por lo menos tres. Despistes relacionados con las anómalas rutinas que he llevado en los últimos meses, que se van paliando poco a poco, aunque todavía persisten, debido a la epidemia de covid-19.

La acción transcurre a lo largo de una noche. Los protagonistas son una mujer relativamente joven y su hijo, que está a punto de cumplir los 9 años. Desde un tiempo, no mucho, se han trasladado a vivir a una ciudad, pequeña, en el norte de Noruega, más allá del Círculo Polar Ártico. Hace frío. Pero la mujer se arregla y sale a dar una vuelta, a tomar algo, a conocer gente. El niño también sale a dar una vuelta y también entra en contacto con otra gente. Y va pasando la noche, con ambos fuera de casa, con mucho frío, los dos suponiendo lo que hace el otro y sin encontrarse.

Paisajes noruegos, lo adecuado para ilustrar el libro de hoy.

Es una narración compleja. Por los muchos matices. Una familia de sólo dos personas, que se quieren y se necesitan, pero que tienen un problema de base. No se comunican. No saben qué lo que el otro quiere, no saben qué es lo que el otro necesita, no saben dónde encontrar al otro. Todos lo suponen, nada saben realmente y, por lo tanto, se equivocan. Un delicado y estremecedor canto sobre la incomunicación y la incomprensión de dos personas que se quieren.

La novela tiene un tono pesimista, oscuro, que se ve confirmado en su final. Cuando dos vidas toman caminos divergentes, las consecuencias son imprevisibles. La soledad de la mujer, que no encuentra suficiente confort en su hijo, acaba afectando al niño, que por el contrario mantiene la confianza en la madre. Una novela desasosegante, recomendable, pero con el estado de ánimo adecuado.

[TV] Cosas de series; submarinos, nazis, dirigibles y dragones

Televisión

Hoy van dos series que no tienen nada que ver la una con la otra. Salvo que la acción sucede a bordo de un vehículo colectivo,… más o menos.

Siempre me han gustado las películas de submarinos. Son muy entretenidas. Suelen mezclar la acción, con el terror claustrofóbico, los conflictos humanos y otras cuestiones que ya sólo dependen de la imaginación del escritor/guionista/director, lo que sea según en qué se base la historia. Desde la panfletaria pero entretenida Destination Tokyo (1943), madre de todas las películas de submarinos posteriores, a la electrizante y carismática The hunt for Red October (1990), pasando por la apocalíptica On the beach (1959). Pero la que siempre tuve la impresión de que refleja mejor que ningún otra la realidad del interior de un submarino fue Das Boot (1981) de Wolfgang Petersen. Reflejaba muy bien la vida de los marineros, creo, y también cómo evoluciona la guerra y cómo pasan de los éxitos iniciales fáciles y espectaculares a realizar un trabajo de tremendo riesgo, con muchas probabilidades de acabar en el fondo del mar. Recientemente me enteré que en Amazon Prime Video se podía ver una serie de ocho episodios con el mismo título, Das Boot, basada igualmente en los escritos de Lothar-Günther Buchheim, un personaje, periodista en su juventud, comerciante de arte tras la guerra, que viajó como corresponsal de guerra durante un tiempo en el U-96, el barco en el que se basa la película de Petersen.

La serie sitúa la acción en la base de submarinos de La Rochelle y mezcla dos líneas argumentales, muy ligeramente relacionadas entre sí. Por un lado, las desventuras de un submarino con un nuevo capitán que no es bien visto por algunos de sus oficiales y tripulantes, y por otro lado, las desventuras de una traductora del francés a la alemán, nacida en Alsacia, y que acaba relacionada con un núcleo de la resistencia al mismo tiempo que con un oficial de la Gestapo. La serie es mucho más folletinesca y, aunque no está mal y es entretenida, no está ni de lejos al nivel de la película de la que derivaría. Dejan un final abierto a una posible segunda temporada que se debería haber estrenado ya en algún sitio. Muy premiada en los premios de la televisión alemana. En realidad, me ha dejado algo frío.

Kūtei Dragons [空挺ドラゴンズ, título internacional Drifting dragons] es una serie de animación japonesa. Un anime… término que me parece absurdo, porque no deja de ser en Japón un galicismo que proviene del francés dessin animé, por lo que lo lógico sería decir… dibujos animados. Lo de toda la vida. Últimamente paso muy por encima del comentario de estas series, salvo que merezcan mucho la pena. En esta ocasión lo hago por los sentimientos sumamente contradictorios que me surgen con ella. Japón tiene una cultura muy interesante, muy rica, apasionante, pero con eventuales cuestiones que te hacen preguntarte cómo una sociedad tan educada puede cometer según que desatinos. Uno de los desatinos japoneses es su actitud ante la caza de ballenas, muy criticados por su agresividad y su colaboración en el camino a la extinción de estos magníficos cetáceos tan amenazados. Esta serie… disimula. Pero mal. En lugar de las aventuras balleneros lo que hace es contarnos las aventuras de un… dirigible dragonero. Exacto. Lo dicho. El caso es que las aventuras marineras de los balleneros clásicos, desde el Moby Dick de Herman Melville hasta las aventuras de The Pilgrim en The World in his arms (1952), que no era un ballenero, que cazaban focas, pero da igual, son muy entretenidas. Y las aventuras del dirigible dragonero también… pero con la aprensión de ver constantemente a los balleneros actuales,… que me caen bastante mal. Lo dicho, los nipones que hacen cosas bien sobre cosas éticamente… mmmmm… mal.

Una curiosidad, el capitán del submarino de On the Beach, el capitán Ahab del Pequod en la versión cinematográfica de Moby Dick (1956), y el hombre de Boston, capitán de The Pilgrim… todos interpretados por Gregory Peck. Que aun tiene por ahí algún que otro papel de gallardo capitán de barco.

[Cine en casa] Unas cuantas más de Ghibli

Cine

Desde que empezaron a incluir en el catálogo de Netflix las películas de Studio Ghibli, me hice el propósito de ir viéndolas de nuevo. Casi todas. Ya he dicho varias veces que hay una… que me cuesta mucho volver a ver. Y es muy buena, que conste. La llega del estado de alarma por la epidemia de covid-19 fue el detonante para empezar a dar el repaso a esta estupenda colección de cine de animación. Y así, visitamos a los Yamada, conocimos a una princesa lunar, visitamos la isla volante de Laputa, recorrimos el continente de Terramar, y fuimos a saquear con Arriety. A Mononoke, Howl y Chihiro los tenía recientes de las sesiones especiales en los cines Aragonia de Zaragoza, en el último año. He tardado en volver a hablaros de este repaso cinéfilo, pero no porque lo haya abandonado, sino porque no he encontrado momento para seguir. Y aquí estamos con la siguiente tanda… con una sorpresa que me he dado a mí mismo, por mi mala cabeza.

Osaka

En primer lugar, solventar una carencia reciente. Pocos días antes del comienzo del estado de alarma, estaba prevista la proyección de Mimi wo sumaseba [耳をすませば, Si escuchas], de Kondō Yoshifumi, conocida en España como Susurros del corazón. Las dudas de la joven Shizuku en su primer año de instituto, y su relación con el aprendiz de lutier Seiji gustan mucho a los fans de Ghibli. Personalmente, es una película de momentos. Tiene momentos maravillosos. Pero al mismo tiempo siempre tengo la sensación de que el guion y el cierre de la película no están tan bien cerrados como en otras películas del estudio. Aun así, totalmente recomendable. Y además es de las pocas que tiene un spin-off, que volveré a ver un día de estos.

Era obligatorio que en un momento dado volviese a Kaze no tani no Naushika [風の谷のナウシカ, Nausicaä del valle del Viento]. Dirigida por Miyazaki Hayao, antes de la creación del Studio Ghibli, permitió su creación y está dentro del catálogo de la misma. Cuando en 2010 se proyecto en versión original en Zaragoza conmemorando el 25º aniversario de su estreno, me quedé maravillado, y de ahí derivó mi enganche a las películas de Ghibli. Y aun ahora, después de conocer a todos los personajes de este fantástico universos, Naushika, con Porco Rosso, Mononoke y Chihiro, es uno de mis favoritos. Imprescindible. Maravillosa.

Himeji

Junto a las anteriores, siempre he tenido debilidad por los protagonistas de una de las películas que muchos consideran menor de la productora japonesa. Aunque disfrazada de comedia adolescente, Kokuriko zaka kara [コクリコ坂から, literalmente Desde la subida de las amapolas], en castellano La colina de las amapolas, es un melodrama como la copa de un pino. Ese kokuriko, escrito con katakanas, コクリコ, es un galicismo, un préstamo del francés, coquelicot. Pero pasando de lo anecdótico, Miyazaki Gorō, su director e hijo de Hayao, hace un repaso al ambiente en Japón a la salida de la posguerra mundial, viviendo todavía las consecuencias de la misma y de la guerra de Corea, pero contemplando al futuro con olímpico optimismo (la acción se sitúa en las cercanías del puerto de Yokohama, poco antes de los juegos olímpicos de 1964 en Tokio). Los dos encantadores protagonistas de la película, mientras se muestran como líderes de futuro, responsables, comprometidos y animosos, viven su propio drama personal que les sitúa ante un dilema complejo de llevar adelante. Otra anécdota; la chica protagonista se llama Umi 海, que significa mar, y su hermana pequeña, Sora 空, que significa cielo.

Y esto se me está haciendo muy largo y no he terminado con el resto que he vuelto a ver. O simplemente a ver. Seguiré otro día, cuanto antes. Que tengo al menos cuatro películas más que comentar; os tengo que presentar a Marnie, las delicias de la vida rural, al ingeniero que diseñó el Zero, y a los mapaches de la era de Pom Poko. Esto… si no voy viendo alguna más, que es probable que sí.

Kibune (Kioto) – También en el encabezado.

[Recomendaciones fotográficas] Nozolino y algunos más

Fotografía

Sinceramente, hoy tengo la cabeza poco centrada por cuestiones que no vienen al caso. Supongo que la puñetera pandemia deja un coste en las cabecicas de todos, y de vez en cuando divagan por donde no deben. A veces pienso que me gustaría ser más ignorante sobre lo que supone la puñetera epidemia. No dejéis que vuestros hijos estudien medicina; es un consejo de amigo. Así que no perderé mucho tiempo en la entrada de hoy.

Los paseos «permitidos» del fin de semana pasado nos dejaron algunos cielos interesantes gracias al tiempo inestable. Aunque era difícil encontrar la tranquilidad para concentrarse en la foto. Mucha gente saliendo a pasear por los mismos sitios y a la misma hora. Este fin de semana parece que la marea humana paseante se está amortiguando.

Nozolino, Paulo,… El retrato de la muchacha de blanca cara, profunda mirada, luminoso, serio, destacando sobre ese fondo y esos atuendos oscuros siempre me ha parecido de los mejores retratos fotográficos que conozco. Y que le den dos duros al mito de la nitidez. Es obvio, que como decía Cartier-Bresson, que la nitidez es un concepto burgués, acomodado, que justifica muchas veces la carencia de profundidad en la foto. En Cartier-Bresson nos hablan de Nozolino y nos muestran la foto de la que hablo. Y otras más. Y nos enseñan a mirar las fotos del portugués. Por cierto, desmonta lo que decía es Tanizaki en su Elogio de la sombra de que la capacidad de jugar con las sombras era propio de su país y que los europeos sólo saben jugar con las luces. Tontadas. Tanizaki escribió muchas cosas muy buenas. Pero ese ensayo, que tanto gusta a muchos, a mi me parece una justificación del nacionalismo nipón de principios de siglo, el mismo que destruyó el país.

En AnOther Magazine, en medio de tanto artículo de moda y cultura hipster y otras moderneces, recuperan un trabajo que ya tiene 20 años, el que realizó Justine Kurland sobre las adolescentes y preadolescentes. Una visión libre, casi salvaje, en la naturaleza, de unas jóvenes, que no sé si se corresponde con la realidad, resulta demasiado idílica, pero que es bella.

También en AnOther Magazine, otra mirada a los jóvenes adolescentes. En las escuelas de acrobacias y circo de China. Una salida para muchos a un trabajo respetado y seguro, recorriendo el país, entreteniendo a la gente, dentro de la ortodoxia del entretenimiento políticamente aceptable del partido único. Y los mejores o quienes tengan suerte, a los espectáculos internacionales. ¿No os habéis fijado la cantidad de chinos en el Cirque du Soleil y similares? Las fotos son de Jonathan Frantini. También es un trabajo rescatado de antaño.

Nunca se había hablado tanto sobre autorretratos que en los últimos años. Gracias a/Por culpa [táchese lo que no proceda según cada cual] de los selfis. Cierto que nunca había habido tantos autorretratos banales y/o vanales [táchese el adjetivo que no procede, por inexistente en la lengua castellana, y aplíquese en su lugar el derivado preferido de la palabra «vanidad»]. Por eso, cuando navegando por LensCulture vi el planteamiento de Tommy Kha [instagram] en su proyecto I’am only here to leave, me llamó la atención. Demostrando que el autorretrato todavía es una herramienta de expresión válida.

[Fotos] Penúltima semana de mi improvisada serie sobre la ciudad en tiempos de coronavirus

Fotografía

De las ocho semanas que va a tener este improvisado proyecto de fotografía en tiempos de la pandemia de coronavirus, llegamos al rollo y las fotos correspondientes a la semana séptima. Que coincidió en el final del mes de abril. Cuánto se escuchó en aquellos días aquel verso de una canción de Joaquín Sabina…

¿Quién me ha robado el mes de abril?

Joaquín Sabina, canción del mismo título

También es la primera semana en la que las fotos se han realizado fundamentalmente a primera hora de la mañana, cuando amanece. Antes hacía frío, o llovía, o estaba muy oscuro. Ahora es la hora del día con (potencialmente) mejor luz, con temperatura más agradable para caminar (habitualmente), y con más tranquilidad en las calles (casi siempre).

Los detalles técnicos en Séptima semana de aislamiento social – Pentax MX + Ilford HP5 Plus 400.

[Cine] Extraction (2020)

Cine

Extraction (2020; 25/20200510)

Esta película, cuya versión doblada se ha titulado en España Tyler Rake, el nombre de su personaje protagonista, dirigida por Sam Hargrave, un director con poca trayectoria salvo como coordinador de especialistas en películas de acción, no me atrajo en ningún momento inicialmente. Pero he aquí que de repente empiezo a leer en un montón de sitios que es un entretenimiento de acción muy destacable. Así que me animo a verla. En Netflix.

La cosa va de un grupo de mercenarios que reciben el encargo de rescatar al hijo de un narcotraficante que ha sido secuestrado por un rival. El encargado será el Tyler Rake (Chris Hemsworth) del título. A partir de ahí, todo va de un montón de persecuciones y balaceras en el cumplimiento de la misión. No hay más.

Las fotos no tienen nada que ver. Simplemente, el sábado pasado estaba nublado, llovía, y el ánimo estaba parecido a como me siento esta tarde. Que también llueve. Y hace frío,… o algo parecido.

Leo en algún sitio que está basada en una historieta. Pero a mí me da la impresión, tal y como está rodada de que estás viendo como alguien juega a un videojuego de esos en los que el que juega va pegando tiros y matando a mucha gente, mientras que inverosímilmente tan apenas recibes disparos. No hay más. De verdad. Bueno… alguna persecución, algunos helicópteros. Y nulas actuaciones… porque todos ponen cara de ser muy duros y tener muy mala leche. Y ya está. No hay más.

Una pérdida de tiempo, que si no fue grave es porque simplemente le dediqué un rato después de comer, en el que no me apetecía hacer nada más. Y ya está. No hay más.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: **

[Libro] Seis piezas fáciles: la física explicada por un genio

Ciencia, Literatura

No sé cuantos de mis posibles lectores conocen o han oído hablar de Richard Feynman. Fue un físico teórico que vivió entre 1918 y 1988 que, aunque menos conocido que otros físicos del siglo XX, tuvo un papel fundamental en el desarrollo de la mecánica cuántica y especialmente de la electrodinámica cuántica en los años 40 y 50. Si quizá no es demasiado conocido por el gran público, sí que lo es, y muy admirado, por el mundo de la ciencia, y por todas aquellas personas interesadas en el desarrollo de la misma. Y además es considerado como un tipo carismático y un gran comunicador, muy alejado del estereotipo de científico introvertido y refugiado en sus investigaciones. En la actualidad es considerado como uno de los grandes físicos del siglo XX.

Algunas fotos más del rollo de negativos en color de la prueba de cámara de la que hablaba ayer.

Al margen de su trabajo investigador, también desarrolló una importante labor docente, fundamentalmente entre posgraduados y doctorados. Pero las que se hicieron especialmente famosas fueron las lecciones de introducción a la física que dictó a principio de los años 60 en el Instituto de Tecnología de California (CalTech), que fueron compiladas, corregidas y publicadas, siendo un gran éxito, no solamente por los estudiantes a los que iba dirigido, sino por muchos otros profesionales y estudiantes, al hacer muy accesibles temas muy complejos. Hoy en día siguen teniendo gran éxito. El libro que aquí nos ocupa recopila seis de estas lecciones, que se dirigen a algunos de los temas más fundamentales de la física moderna; la naturaleza de los átomos, la física básica, la conservación de la energía, la teoría de la gravitación, el comportamiento cuántico y las relaciones de la física con otras ciencias.

Yo soy un chico de ciencias, al que se le daban bastante bien las matemáticas y la física durante sus años de bachillerato (en aquellos tiempos, unificado y polivalente), pero que al final optó vocacionalmente por las ciencias de la salud, por la medicina en especial. El mundo, que como todos deberíamos saber, siguiendo las leyes de la física, da muchas vueltas, me llevó por caminos insospechados, pero de los que estoy razonablemente satisfecho. Pero siempre mantuve la curiosidad por aquellas disciplinas que tan bien se me daban a los 17 años, hasta el punto que algún intento hubo por parte de mis docentes de que cambiase mi vocación por la medicina por otra más orientada a las ciencias fundamentales. El vértigo ante ese camino en un país en el que, yo intuía muy claramente, no es muy apreciado ni por la gente ni por los responsables políticos o educativos, me llevó a renunciar al mismo y mantener mi idea original. Consecuencia de esa curiosidad, siempre he seguido leyendo textos relacionados con los avances de la física con mayor o menor complejidad. Fundamentalmente divulgativos, pero con seriedad. Por lo tanto, no dejo de apreciar en estas seis lecciones la genialidad docente de quien las impartió, al mismo tiempo que las veo más como una curiosidad histórica. Porque desde 1964 hasta la fecha los avances en el mundo de la física han sido importantes, incluso si se han realizado sobre los fundamentos que pusieron científicos como Feynman.

Ese ha sido mi principal interés. El de la curiosidad histórica. Y conocer alguna forma ingeniosa de explicar y entender algunos fenómenos complejos, que quizá ya conocía, pero que siempre viene bien comprender mejor. Recomendable para los amantes de las ciencias. Que deberían ser la mayor parte de las personas, pero no caerá esa breva. Especialmente en este país, donde se sigue impulsando más las vías rápidas y sin esfuerzo hacia medios de vida como los relacionados con el turismo, la construcción y la hostelería, ignorando la ciencias y la tecnología que son la base para unas economías más sólidas y estables. Y así nos va. Con datos lamentables en la calidad de nuestro sistema educativo, en el fracaso escolar, en el nivel de nuestro graduados, y en la emigración de los mejores de entre ellos, que no sería grave si también fuésemos polo de atracción para los de otros país, cosa que no sucede.

[Fotos] Color con cámara llegada a mí insospechadamente

Fotografía

Pocos días antes del 15 de marzo, del comienzo del estado de alarma por la epidemia de covid-19, me llegó una cámara a fondo perdido. Alguien tenía una Pentax MX en un armario. Sin objetivos, sólo el cuerpo. Supone que perteneciente a su padre… pero no lo sabe, porque nunca le vio usarla en vida. Y sobretodo, sin objetivos. Un misterio familiar. No les interesa, saben de mi afición a la fotografía. No saben que hacer con ella. No quieren molestarse en ponerla a la venta ni nada por el estilo; valoran más su tiempo que el dinero que les puede suponer. Así que voy a buscarla y la depositan en mis manos. En la práctica, me la dan.

No sé qué haré con ella, porque ya tengo uno. Se me han ocurrido varias cosas. Le puse un carrete de negativos en color y he comprobado que funciona correctamente. Las cuestiones técnicas en Otra Pentax MX, con la que no sé qué hacer (con Kodak Portra 400). Por lo demás, os dejo algunas fotos.

[TV] Cosas de series; adiós a Homeland, adiós a Carrie y Saul

Televisión

Con el comienzo de la década, (para mí, que soy de ciencias, las décadas comienza en los años que terminan en uno, puesto que no existió año cero en ningún calendario; los periodistas que las comiencen donde quieran, son unos indocumentados) llegó una de las series que cambiaría el género de espías de forma notable. Se trataba de Homeland, y protagonizada por la interacción Claire Danes [Carrie Mathison] y Damian Lewis [Nicholas Brody] en un principio, y por la interacción entre Danes y Mandy Patinkin [Saul Berenson], ponía el acento en los dilemas personales, éticos y políticos más que en la acción, aunque esta ha tenido sus oportunidades de vez en cuando con buenos logros. Hija de la encrespada primera década del siglo XX, de los atentados del 11 de septiembre, de los conflictos en Irak y en Afghanistan, de las nuevas y cada vez peores formas de hace política, no sólo servía como entretenimiento, sino también como reflexión. Yo la recibí encantado desde el principio.

La última temporada de Homeland comienza en Alemania, y en algunos momentos de la misma, en «flashbacks» en la mente de Saul nos lleva de regreso al Berlín de la guerra fría. Así que pasearemos por Berlín, para celebrar el final de Homeland, una ciudad que ha salido varias veces como coprotagonista eventual.

No ha sido la única que ha revitalizado y renovado el género. Menos tiempo estuvo en pantalla The Americans, otra serie centrada en dilemas personales y éticos, y que optaba por una mirada al pasado, a los años 80, poniendo en cuestión y patas arriba todo un sistema de creencias y valores tanto si los miras desde el punto de vista del otro lado del telón de acero, pero también desde este lado del mismo. Desde mi punto de vista, tuvo más categoría interpretativa, y momentos antológicos en los guiones de sus episodios, con secuencias de acción, más bien calmada, de tensión y suspense, dignas de formar parte de lo mejor del cine de espías clásico. El bueno, no las memeces con fuegos de artificio que son los 007s, misiones imposibles y similares. En cualquier caso, dos de mis series televisivas favoritas, no sólo de la década, sino de mi historia televisiva personal.

Como he dicho, los principios de Homeland vinieron marcados por la compleja relación entre Carrie y Brody. Relación que necesariamente hubo de terminar en la tercera temporada que, sorprendentemente para mí, fue tremendamente criticada e hizo tambalear la producción. Puedo reconocer que no estuvo al nivel de las dos primeras, pero no fue ninguna catástrofe, y seguíamos estando ante una excelente producción televisiva. La serie estaba basada en otra de producción israelí, aunque sus tramas argumentales no eran iguales. En cualquier caso, la serie israelí sólo tuvo dos temporadas.

El caso es que Homeland se tuvo que reinventar y lo hizo marcando el énfasis en la compleja relación entre Carrie y Saul, siempre rodeados de un magnífico elenco de personajes secundarios, no vamos a repasar todos, que son responsables en gran medida de la calidad del conjunto. Y con nuevas tramas, ya no derivadas de los dilemas de Nicholas Brody, y con una progresiva tendencia a ver como enemigos no sólo a los elementos extranjeros sino también los internos. Reflexiones sobre poder, democracia, control de los gobiernos, control de las agencias de seguridad,… Volvió a haber momentos de gran calidad, aunque la serie no recuperó la popularidad de sus primeros tiempos.

Así hemos llegado a una última temporada, con bastante acción, recuperando personajes de temporadas anteriores, con Carrie convertida en la esencia de lo que siempre ha sido, alguien que pone por encima de todo lo que considera el camino correcto, siempre lleno de trampas éticas, y con un excelente macguffin en forma de caja negra de un helicóptero derribado. Y con un final, razonablemente dramático, y a la vez razonablemente amable, que debiera contentar al público más exigente. He disfrutado mucho. Con la serie, con sus intérpretes, con sus guionistas, con su última temporada, con último capítulo. En IMDb, aunque no confío mucho en sus votantes, tiene un 9,6/10 este último capítulo.

[Cine] The half of it (2020)

Cine

The half of it (2020; 24/20200502)

Netflix se está especializando en comedia/drama adolescente. Y especialmente dentro de lo políticamente correcto; mucha, muchísima diversidad étnica y de identidad de género y preferencias sexuales, aunque sea cogida por los pelos. Que no es que me parezca mal… es que a veces llega a ser inverosímil. Así que tenemos aquí esta ¿comedia? adolescente dirigida por Alice Wu, con protagonista de origen asiático y con preferencias homosexuales.

No había oído yo hablar de la directora, aunque parece que adquirió cierta fama por una película de hace más de quince años en la que se permitía hablar también de su situación personal como joven de origen asiático y homosexual. Pero poco más le veo en lo cinematográfico desde entonces. Ahora nos trae lo que no sino una adaptación del Cirano de Bergerac de Rostand, aunque con un final necesariamente modificado, y con un toque de cine «indie». El rol de Cirano corresponde a Ellie (Leah Lewis), quinceañera nacida en China pero inmigrada de pequeñita con su familia al medio oeste americano, que ayuda al «Christian» de turno, un bonachón pero tosco atleta de instituto (Daniel Diemer) a conquistar a la chica, la «Roxanne» de turno (Alexxis Lemire), de la que secretamente está enamorada Ellie.

Visité yo Bergerac cuando recorrí el Dordoña hace ya… años. Aunque Cyrano no era de allí. Era parisino. Pero adoptó el apellido por las tierras que poseía la familia por el lugar. Tienen una estatua allí dedicada,… más al narigudo personaje de Rostand que al auténtico Hercule-Savinien de Cyrano (de Bergerac).

La película se aguanta y aprueba porque hay cierta empatía hacia algunos de los personajes principales de la trama. Aunque sinceramente, es una película a la que se falta garbo y tensión, y a la que no sienta bien el tono excesivamente melancólico que le aplica su directora, en un trabajo por lo demás bastante más convencional de lo que nos quieren hacer cree cono lo del tono «indie» que he mencionado. Quizá lo que cuesta más de tragar sean los motivos por los que Ellie y el tocho están enamorados de la «Roxanne», ya que este personaje está muy poco desarrollado y, más allá de que se pueda considerar más o menos guapa, yo no le veo un interés especial.

La película vale para pasar un rato y quizá poco más. Pero tal y como está el «pavorama»… ya valdrá.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Fotos] Se acerca la «fase 1» en Aragón, pero fotográficamente estoy en la sexta semana de la «fase de antipatía social colectiva»

Fotografía

Probablemente la octava semana desde la entrada en vigor del decreto de alarma será la última en la que haré fotos de esta serie que se basa en mis desplazamientos por una ciudad distinta de casa al trabajo y regreso durante las fases de aislamientos social por la epidemia de covid-19. Pero a la hora de presentar resultados, todavía estoy con la sexta semana, las que hoy os muestro aquí.

En mi apreciación, los resultados más agradables son los de las fotografías que realicé en interiores, en mi lugar de trabajo. Durante esa semana, entre las dos y media y las ocho de la tarde, me encontraba solo en un planta en la que habitualmente, sin epidemias, por las mañanas trabajamos unas cuarenta personas. Sin agobios de espacio. De vez en cuando estiraba los músculos moviéndome y haciendo fotos aprovechando la luz de la tarde. Pero también tuve ocasión de hace mis fotos en exteriores. Claro.

[Cine] Vivarium (2019)

Cine

Vivarium (2020; 23/20200501)

Seguimos buscando alternativas al cierre de las salas de cine con los estrenos directos en plataformas digitales. En esta ocasión tiramos de Sala virtual de cine para ver uno de estos estrenos, que venía razonablemente recomendado por alguien en internet. Creo que también se puede ver en Movistar+. Película irlandesa, con múltiples coproductores de otros países, dirigida por Lorcan Finnegan, un director con una trayectoria muy limitada todavía y del que no teníamos referencias.

Gemma (Imogen Poots) es una maestra que convive con su novio Tom (Jesse Eisenberg), que se empieza a plantear la necesidad de una convivencia más estable y en mejores condiciones de cara a formar una familia. Pero con un presupuesto limitado, acuden a una inmobiliaria donde el comercial (muy raruno, canta mucho) les propone una moderna urbanización en el extrarradio de la ciudad, donde podrían conseguir una buena vivienda por un precio razonable. Durante la visita a la vivienda, quedarán atrapados en esa misteriosa urbanización en una extrañas circunstancias.

La película se mueve en el terreno del terror y misterio, del tipo extrañas criatura que invaden y parasitan a la especie humana… y todavía no tengo nada clara exactamente dónde quieren llegar con esta película, si es que quieren hacer algo más que una mera película de terror ¿psicológico?. Desde luego, si quieren hacer algún tipo de crítica social o algo por el estilo, todavía no sé muy bien por donde van los tiros.

Con una interpretación correcta, dado el material con el que cuentan los dos protagonistas, y una realización correcta, pero con deficiencias técnicas… todo resulta demasiado artificioso, incluso si esa es la intención… lo cierto es que la película deja de tener interés apenas alcanzado el ecuador del metraje, quedando la duda, lo único que te incita a seguir viendo, si van a darle un final feliz o no. Aunque uno se lo imagina. Prescindible. No merece la pena en absoluto.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **