[Recomendaciones fotográficas] Tragedias, realidades y ficciones

Fotografía

Por razones de «agenda» he decidido que mis recomendaciones de esta semana van en sábado y no en domingo como de costumbre. Si tengo tiempo, mañana, cine. Tampoco tengo mucho esta semana, así que… la cosa irá rápida. Creo…

Esperando a probar mi reciente adquisición de hace 50 años, unas cuantas fotografías de 2013 con la Canon Demi EE17

En Cartier-Bresson no es un reloj nos cuentan la historia de una famosa fotografía de Robert Wiles. Es mucho más famosa que el propio fotógrafo. Wiles fotografió en la primavera de 1947 el cadáver de una mujer, aparentemente suicida, que saltó del Empire State Building con solo 23 años y cuando se acababa de comprometer en matrimonio para casarse unos pocos meses después. Nunca se supieron las razones de este acto. Cuando Wiles tomó la fotografía, el cadáver de la chica estaba todavía en el lugar en el que calló, en la calle, sobre un coche destrozado por el impacto. Y la fotografía es extrañamente bella. No diré más. Leed el análisis de Leire… que lo explica mucho mejor de lo que yo podría hacer.

Curiosamente, alguien rescató un entrada publicada en Y- Not Magazine hace algo más de un año en la que se hablaba de la tragedia como objeto estético. Y lo hacía a propósitio de las fotografías de Enrique Metinides. Este mejicano de ascendencia griega comenzó en la fotografía tomando imágenes de accidentes automovilísticos. Y luego, de sucesos violentos en general. La cuestión es que no pocas de sus fotografías son bellas, como la de la suicida del Empire State Building. No es nueva esta asociación entre muerte y belleza; se puede explorar en distintas disciplinas artísticas a lo largo de la historia del arte.

Nan Goldin saltó a la fama fotográfica por su estremecedora Ballad of sexual dependence. Pero previamente había publicado un ensayo, The Other Side, había participado en el ambiente de los homosexuales y trans de Nueva Inglaterra, fotografiando sus glamourosas y divertidas vidas. Con un triste colofón,… la mayor parte de aquellas personas fallecieron jóvenes por culpa del sida, las drogas u otros eventos. Goldin es una gran cronista de un momento determinado de la historia social del siglo XX. Nos lo han contado en Feature Shoot.

En Lenscratch, a partir del trabajo de siete artistas, Stephanie Dinkins, Trevor Paglen, Leo Selvaggio, Maija Tammi, José Orlando Villatoro, Xu Bing y Liam Young, nos hablan de los límites que está alcanzando la tecnología en los que es casi imposible diferenciar el retrato de una persona real del generado por un programa informático, reciba o no el rimbombante apelativo de inteligencia artificial. A mí, el trabajo que más me impresiona es el de Maija Tammi, One of them is a Human. Estos artistas no son estrictamente hablando fotógrafos… pero…

[Cine en TV] J’ai perdu mon corps

Cine

J’ai perdu mon corps (2019; 04/20200118)

Hacía ya un par de semanas que le había echado el ojo a este título que apareció de pronto en el catálogo de Netflix, sin mucha alharaca previa. Animación procedente del país galo, con una premisa fantástica curiosa, pero para la que no había encontrado un momento. Y eso que no es muy larga, con poco más de 80 minutos de duración. Pero su presencia entre la lista de candidatos al Oscar al mejor largometraje de animación, terminó de animarme.

Pues eso. Inevitablemente París. En un ambiente invernal. Apropiado a la película. Aunque al final sientas cierto calorcito en el corazón.

Dirigida por Jérémy Clapin, su primer largometraje de animación tras haberse fogueado con cuatro o cinco cortos, nos presenta dos historias en paralelo. En una, que podríamos decir se mueve en el terreno de la fantasía, una mano guardada en el frigorífico de un laboratorio forense se «escapa» del mismo y comienza un azaroso viaje por las calles de París en busca de su cuerpo. En la otra, mucho más engarzada en la realidad cotidiana, un niño inmigrante huérfano de padres se convierte en un joven inseguro, sin un camino definido hacia el futuro, y que en una noche desastrosa desde el punto de vista laboral encontrará y se sentirá atraído por una joven parisina.

Clapin adapta una novela, Happy hand, de Guillaume Laurant, guionista habitual de las películas de Jean-Pierre Jeunot, entre ellas, la más famosa, no necesariamente la mejor, la dedicada a una joven que compartía nombre con mi madre. Y eso nos puede dar un poquito una idea del tono. Personajes solitarios, que sin ser marginados se mueven por los márgenes de una sociedad en la que no acaban de encajar, pero esencialmente buenos. La ciudad, tan mitificada en tantas ocasiones como la ciudad-luz, y otros epítetos rimbombantes, se nos presenta en esta ocasión oscura, llena de peligros, ayudados por la metáfora del viaje de la mano. Pero con puntos de luz que pueden ayudar a orientarse en un momento dado a la persona perdida. También funciona, sin ser agresiva, como comentario social a las dificultades de integración de personas que, pudiendo haber sido mucho, la desgracia y el desarraigo les lleva por callejones vitales sin salida. Por otro lado, también funciona como una bella película romántica, desprovista de empalago, pero sólidamente fundamentada.

La película crece con el tiempo. Si en el momento de verla sientes que simplemente te ha dejado buen sabor de boca, que han merecido la pena los 80 minutos de tu vida que le has dedicado, poco a poco vas tomando conciencia de los valores de la historia, de que tiene mucho más de lo que aparenta y que está muy bien. Muy alejada de la animación vistosa y chillona que nos llega de Hollywood, es más sutil, más cercana y más humana. Bien, oye.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[Libro] Kwaidan

Literatura

Allá por mitad de noviembre, hablándoos de libros de fotografía, os comentaba la adquisición del titulado Kwaidan: Stories and studies of strangers things, con fotografías Watanabe Hiroshi y textos de Lafcadio Hearn.

Hearn fue un periodista y un orientalista. Hijo de madre griega y de padre británico. Irlandés por más señas. Su principal interés se centro en la cultura de los países del Asia oriental y, especialmente, en la antigua y rica cultura de Japón, país en el que se instaló, se casó y se naturalizó, adoptando el nombre de Koizumi Yakuzo, y profesando la religión budista. Murió relativamente joven, en 1904, por lo que vivió la época más brillante de la era Meiji, pero ya no conoció la deriva militarista e imperialista del Imperio del Sol Naciente tras su victoria sobre el Imperio Ruso en 1905.

Inevitablemente, mediante fotografías, nos sumergiremos en el mundo de las mitologías niponas.

El texto de Hearn que se incluye en el libro que he comentado, en su versión original en inglés está ya en el dominio público. Por lo tanto, no es necesario comprarse ese libro para leerlo. De hecho, como la lectura del mismo hubiese sido incómoda por el volumen del libre, descargué una versión del proyecto Gutenberg, y la leí cómodamente en el lector de libros electrónicos.

Kwaidan es una transcripción al alfabeto latino antigua de la palabra kaidan [怪談], que significa «historia de fantasmas». O dado que las palabras no se modifican según género y número en japonés, «historias de fantasmas». Y buena parte de los relatos cortos de este libro son precisamente eso; historias de fantasmas, de espíritus. Y por la conversión al budismo de Hearn, muchos de ellos tienen un significado en las tradiciones, los ritos y las creencias de esta religión en Japón. Algunos pueden entrar en el género del terror, pero otros plantean metáforas o historias extraordinarias, con tonos que pasan por lo romántico, nostálgico o melancólico.

Pero lo más curioso llega cuando pasada la mitad del texto, deja de lado estas historias para entrar en sus «estudios» sobre insectos. Como digo, hay que pensar en la conversión al budismo de Hearn. Y que acoge creencias o leyendas de esta religión. Entre los insectos «estudiados» incluye a las mariposas, los mosquitos y las hormigas.

Las mariposas se convierten en metáforas del alma humana, y el texto está muy bien, con una recopilación de haikus muy bellos. Bien. El estudio de los mosquitos, como metáfora de la codicia humana, es más anecdótico. Pero lo que resulta absolutamente impactante, por su naturaleza peregrina, seudocientífica y por un despiste monumental de como funciona el mundo y la entonces recientemente formulada teoría de la evolución, es su visión de las colonias de hormigas como una sociedad más avanzada que la human en los aspectos éticos, en la estructura social, en los biológicos, y en… ¡mátame camión!, en la adopción de estos insectos de una vida casta y sin sexo, fuente de muchos males de la humanidad. Al parecer. Bueno… él parece que no adoptó estos principios de vida casta, ya que tuvo cuatro hijos con su esposa japonesa… por lo tanto…

Es recomendable este libro. Pues sí. Está bien escrito, aunque el estilo me resulta arcaico, y más difícil de leer. En inglés. Y no sé si es porque él escribía así o porque adopta ese estilo para amoldarse a la naturaleza antigua o legendaria de sus historias. Pero quizá sea recomendable para un público limitado. Curiosos de la cultura japonesa, amantes de los cuentos de espíritus y fantasmas, terror o no, o gente dispuesta a experimentar en sus lecturas. Lectores más convencionales, quizá no encuentren aliciente en estas historias de espíritus y otros fantasmas.

[Fotos] Los días más cortos del año

Fotografía

En Zaragoza, si tenemos suerte y no nos invaden las nieblas, las tardes de diciembre, próximas al solsticio de invierno son bonitas. Hay una luz estupenda. A pesar de ser invierno, genera alegría, optimismo, buen humor. Así que es frecuente que las aproveche para hacer algunas fotografías. Como este paseo por la orilla del Canal Imperial de Aragón en un sábado de diciembre, a primera hora de la tarde. Los detalles técnicos en Hacia el solsticio de invierno – Hasselblad 500CM con Kodak Ektar 100.

[TV] Cosas de series; para Navidad, aventuras espaciales

Televisión

Bueno… pensaba que hoy tampoco iba a tener tiempo para actualizar este Cuaderno de ruta. Últimamente he bajado algo el ritmo. Líos por otros lados. Pero «gracias» al mal tiempo que reina en la península en general, y en Zaragoza en particular, apetece poco salir a la calle, y me está cundiendo la tarde. Esta mañana, por unas idas y venidas que me ha tocado hacer en el trabajo, me he quedado con pocas ganas de salir a más idas y venidas por la tarde.

Ya que ha salido por ahí la familia Trapp, pues vámonos a darnos un paseo por Salzburgo, un rincón del sistema solar que nos vale tanto como cualquier otro en esta entrada de aventuras espaciales.

Durante el período navideño, y hasta un poquito después, fui siguiendo varias series con algo en común. Son… AVENTURAS ESPACIALES… uno de mis géneros favoritos, aunque pocas veces me satisfaga la que veo. Pero bueno. Seamos optimistas en esta ocasión.

En primer lugar, The Mandalorian. Bueno. Esta no ha sido del periodo navideño especialmente. Venía de antes. Pero la he terminado de ver a finales de diciembre. La nueva serie del universo Star Wars que tiene como protagonista un mandaloriano (Pedro Pascal), un tipo de la especie/el gremio/la secta o lo que sea de Boba Fett. Pero en majo. Y con él, la sensación de la temporada, ¡¡¡BABY YODA!!!… un pequeñín, poco más que un bebé de 50 años, de la especie del maestro jedi. Ese no es su nombre oficial… pero a falta de otro, es el que se ha popularizado en la red de redes. En esencia es un «space western» con un trama del tipo «El fugitivo», bastante eficaz, que se ha ido viniendo a más conforme avanzaba la temporada. Y que en general es lo mejor que se ha visto de la saga en mucho tiempo. Superproducciones en forma de largometrajes incluidas. Esperando con ganas futuras temporadas.

Netflix nos ha traído la segunda temporada de Lost in Space, la reimaginación de la serie de los sesenta, que ya tuvo una (flojísima) versión cinematográfica hace algo más de 20 años. La primera temporada me pareció algo flojita. Pasable pero flojita. La segunda ha tenido más miga, y habido varios momentos en los que la trama me ha enganchado bastante. Pero tiene un problema. Con alguna notable excepción, la familia Robinson me parecen prácticamente insoportables. Que los expulsen al frío espacio exterior por una esclusa por favor. Y hagamos algo interesante con los demás. Anécdota. Angela Cartwright, una de las niñas de la familia Trapp en The Sound of Music [Sonrisas y lágrimas], creo que es la única que sale con más o menos importancia, en las tres versiones de la historia.

Y finalmente, Amazon Prime Video ha recuperado y nos ha traído la cuarta temporada de The Expanse. Esta aventura espacial que, hasta esta temporada, no había salido de nuestro sistema solar, con los dimes y diretes entre terráqueos, marcianos y cinturianos, más la aparición estelar de la protomolécula alienígena, ahora nos lleva a otros mundos, donde aprovecharán para crear tramas claustrofóbicas con cuenta atrás. Lo cual siempre suele funcionar. Como subtramas, politiqueos en la Tierra, complots en Marte y a los cinturianos que les salen rebeldes peligrosos en sus filas. La verdad es que me lo paso muy bien con esta serie. Esta escalando puestos bastante ágilmente entre mis aventuras espaciales favoritas. Y, aunque el nivel de interpretación es variopinto, hay gente bastante buena, y otros no tanto, la verdad es que el desarrollo de caracteres está bastante bien.

[Recomendaciones fotográficas] Géneros diversos, de ayer y de hoy

Fotografía

Mucha diversidad en los marcadores coleccionados durante esta semana. Vamos a ver si los presento con un poco de coherencia. Y concisión. Que no ando sobrado de tiempo. Aunque los «morros» que traía el tiempo cuando me he asomado a la ventana al saltar de la cama no eran muy prometedores.

Sigo con fotografías del mismo carrete que comenté ayer, realizadas con la Canon EOS 650 y el objetivo EF 28-135/3,5-5,6 IS USM. Advertir, porque ayer comprobé una confusión, que la cámara es la que inició la serie EOS en 1987, para película tradicional, y no la EOS 650D, cámara de captura electrónica, mucho más moderna.

En On this date in photography dedican una de sus entradas a la fotógrafa húngara Rózsa Klein, también conocida como Rogi André, que se estableció en París en 1925 y se convirtió en vecina de André Kertész. Y después en su esposa. Hasta que se separaron en 1932. No muy conocida en lo absoluto, especializada en retrato, autorretrato y desnudo, fue tutora de gente como Lisette Model y Dora Maar. Pero es una fotógrafa que me parece muy interesante en sí misma.

En algunos textos, Sophie Calle aparece como fotógrafa… lo cual es un simplismo absoluto. Artista contemporánea conceptual que ha enfocado su visión artistas de formas muy diversas, especialmente mediante complejas performances y acciones, ha utilizado la fotografía para reflejarlas. Creo que es interesante el artículo que han publicado en Lenscratch recientemente sobre esta artista para comprenderla mejor.

Desde hace ya un tiempo, sigo en Instagram a la fotógrafa Valerie Chiang, porque me gusta y por su uso de película tradicional como medio habitual. Es elegante y mezcla cierto clasicismo innovador con conceptos más modernos. Esta semana le han dedicado un artículo en Booooooom.

Si algo satura las redes sociales es la modernamente denominada street photography, que antaño hubiese sido simplemente fotografía documental, en las calles o donde fuese. Pero también ha hecho que todo el mundo se apunte a la moda, se copien todos hasta el aburrimiento o se hagan bodrios tremendos con ignorancia absoluta del buen gusto y del respeto hacia el otro en nombre de… bueno, cada cual busca sus excusas para ser un zafio. Por eso, cada vez le presto al «género» menos atención. Pero esta semana, en Lensculture, he podido conocer el trabajo de Jens Krauer (Instagram), un fotógrafo suizo que trabaja en el área metropolitana de Zúrich, y que con sus retratos urbanos callejeros recupera una buena parte de la elegancia y virtudes estéticas que alguna vez se conoció en este ámbito.

Muchas veces hago referencia en estas páginas a los artículos de Cartier-Bresson no es un reloj. Detrás de este excelente blog está la periodista y fotógrafa Leire Etxazarra, que en un artículo reciente se sincera sobre su trayectoria en la fotografía y sobre el siempre costoso proceso de aprendizaje, en este caso de aprender a mirar y ver las fotografías, diferenciando claramente lo que nos gusta de lo que tiene miga e interés, nos guste o no. Me ha gustado.

[Fotos] Último carrete de fotos en color de 2019

Fotografía

Con una cámara Canon EOS, con un objetivo que ya he decidido que pasará a cumplir la función de «pisapapeles», y con un carrete de negativos en color económico de Kodak, salí durante algunos días de sol y temperaturas moderadas, antes de que nos invadieran las nieblas en la última semana de diciembre, a recoger el color de la ciudad. El análisis técnico os lo dejo en Los zooms «amplios» que NO deberíamos comprar; Canon EOS 650 + EF 28-135/3,5-5,6 IS USM.

[Cine] 1917 (2019)

Cine

1917 (2019; 02/20200110)

Tenía ganas de ver esta película por varios motivos. El primero, porque el periodo y los hechos históricos en los que se enmarca la acción de su argumento me interesan. Hubo quienes creyeron que la Primera Guerra Mundial era la guerra que iba a terminar con todas las guerras. Otros pensamos que es la madre de todas las que han venido después… incluso que, conceptualmente, no ha acabado y seguimos en ella. El segundo motivo, porque aunque Sam Mendes ha tenido una trayectoria con cierta irregularidad, tiene suficientes haberes en su cuenta como para que sea interesante lo que tiene que contar como director cinematográfico. Y el tercer motivo, porque al contrario de lo que sucede habitualmente, el avance de la película me resultó motivador. Habría que hacerse mirar este tema de los avances, los tráileres… qué poco me gusta esa palabra,… que engañan, destripan o desvirtúan la mayor parte de las películas, todo en nombre del dinero que quieren recaudar la industria. Y todo ello, tras unos meses en los que la mayor parte de las películas que compiten en las distintas convocatorias de premios cinematográficos que llegan entre el final del año y el principio del siguiente me han resultado más o menos decepcionantes. Hay mucho oficio en el cine actual, pero poca capacidad para contar historias. O pocas historias que me interesen.

Lieja, Namur, Dinant, Lovaina,… y tantas otras ciudades que sufrieron la rabia y la crueldad de un invasor alemán que perdió el norte en su deseo de llevar la «kultur» germánica a toda Europa, equivocando por completo los medios, y perdiendo las primeras batallas con sus primeros «éxitos» bélicos; la de la opinión pública histórica, y la entrada en guerra del Reino Unido, que cerró en gran medida, a pesar de sus derrotas, la posibilidad de una pinza con éxito, en las primeras semanas de conflicto.

Mendes nos traslada a la primavera de 1917, en un momento importante de la historia del conflicto. 1916 fue un año de batallas muy importante, que involucraron a una gran cantidad de hombres y recursos, con muchas bajas, pero escasos efectos aparentes sobre las posiciones en el frente de batalla. Pero sí que hubo efectos no aparentes en el conjunto. Verdun y el Somme dejaron ciertas ventajas del lado de la Entente. Pero sobretodo, fueron agotadoras para Alemania. Que seguía peleando en dos frentes. Y cuyos aliados, especialmente los austriacos, tenían un rendimiento que casi se podría calificar de deplorable. Económicamente, la situación de los germanos también era muy compleja. Sus recursos estaban muy limitados, y no podía soportar ni demográficamente ni industrialmente las necesidades de una guerra extenuante. Por ello decidieron hacer una retirada organizada entre el final del invierno y el principio de la primavera en los primeros meses de 1917, con el fin de reducir su línea del frente, de modo que pudiera ser más eficientemente sostenida con menos recursos. La operación, que conllevaba sus riesgos, especialmente si los anglofranceses explotaban el momento para lanzar una ofensiva, fue un éxito, y una demostración del genio alemán como planificadores e ingenieros. Una pena que no dedicaran este genio a temas más pacíficos. Cuando fue evidente que la retirada era un hecho, el desconcierto en las líneas de la Entente hizo que hubiera partidarios de la prudencia, mientras que otros interpretaran el hecho como una muestra de debilidad y de que había que actuar agresivamente, atacando a los alemanes. En ese momento no se conocían los detalles de la operación Alberich, que así se llamó la retirada a la línea Hindenburg de defensa.

En este entorno histórico, que es cierto y preciso, Mendes nos plantea una situación ficticia. Un batallón inglés va a atacar el frente alemán, bajo el supuesto de su supuesta debilidad. Pero al mando superior ha llegado información de que esta debilidad no es real, y probablemente van a ser aniquilados. Por lo que se encarga a dos cabos, Blake (Dean-Charles Chapman) y Schofield (George MacKay), la misión de llevar una orden escrita de un general (Colin Firth) al coronel al mando del batallón (Benedict Cumberbatch), para evitar el ataque y la masacre. A partir de ahí, comienza una misión contrarreloj en la que ambos cabos han de atravesar un territorio en el que no se sabe muy bien que pueden encontrar, con la angustia añadida de que el hermano de uno de ellos es oficial del batallón que va a lanzar el ataque en la madrugada del día siguiente.

La película está rodada como una falso largo plano secuencia, que supone una maravilla de planificación y técnica cinematográfica con Mendes como director y Roger Deakins como director de fotografía como principales artífices, aunque con el evidente mérito de todo el equipo de la película. Con catorce candidaturas a los Oscar para Deakins, pero sólo una estatuilla, reciente… en lo que a mí se refiere creo que es el trabajo con más mérito en el año 2019 de los que he visto. Así como lo es el de Mendes en lo que se refiere al suyo. Tanto a nivel conceptual, como a nivel de su realización técnica, estamos en la práctica ante una auténtica obra maestra, en el que claramente la peripecia de los cabos es el macguffin que nos permite tener un sobrecogedor panorama de la realidad de la guerra en esos momento del conflicto. Si algo se le puede reprochar a la película, al director en concreto, es su visión lógicamente probritánica, que quizá no plantee con la suficiente crudeza los errores que se cometieron por el lado británico. Como sucedía en otra película bélica reciente, el enemigo alemán aparece poco, muchas veces difuminado o como una presencia casi invisible, pero amenazadora. Solamente una escena presenta un rostro alemán relativamente iluminado y no enmascarado.

Otra cuestión es la interpretación. Es difícil valorar las interpretaciones de una cinta en la que, salvo el personaje principal interpretado por MacKay, es muy coral. Salen muchos, con pequeños o minúsculos papeles. Difícil valorar el trabajo de Firth o de Cumberbatch; dan muchas ganas de saber más del capitán Smith, interpretado por Mark Strong, en quien creemos entrever el punto medio entre el soldado, con poca información y sobre el que se carga gran parte del sufrimiento humano del conflicto, y los coroneles y generales, más alejados de la realidad y con intereses que van desde el estricto cumplimiento del deber al deseo de brillar sin importar el coste humano. Los oficiales intermedios siempre resultan un punto medio de interés entre ambos extremos, tuvieron más información, solían tener mejor formación y cualificación que la tropa, pero estuvieron también muy expuestos a ser bajas. De hecho, muchos de los mejores oficiales del tipo teniente o capitán fueron baja en ambos bandos. Pero MacKay, de 28 años, que ya me causó muy buena impresión en cierta simpática película con canciones, carga con valentía con un papel intenso emocionalmente y físicamente exigente. Y va a ser injustamente ninguneado en la temporada de premios.

Película que hay que ver. Si eres aficionado al cine, la tienes que ver. Necesariamente. Y si sólo vas al cine como divertimento,… pues también. Porque aúna en un mismo acto cine de alto nivel con entretenimiento… que no diversión. Porque el tema es serio. Y necesario. Un películón. Quizá no llegue al grado de «películón que te cagas», pero un películón.

Valoración

  • Dirección: *****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: *****
2001. Viaje a Bélgica y París, París (Francia). carloscarreter.es | carloscarreter.com | Tumblr | Twitter | Facebook.. carloscarreter.com | Tumblr | Twitter | Facebook.. carloscarreter.com | Tumblr | Twitter | Facebook.

[Libros] Los dos Astérix que me faltaban

Literatura

Cuando me agencié el último álbum de las aventuras de Astérix que me merendé el día de Navidad, me di cuenta en su contraportada, que me faltaban dos. Hace unos 30 años comencé a coleccionar todos los álbumes de historietas del irreductible galo, pero con la condición ineludible de que estuvieran en su idioma original, el francés. No era fácil… porque no es fácil comprar libros en idiomas extranjeros en España, pero fue posible. A partir de determinado momento, la popularización de internet y del comercio electrónico hizo que la actualización de la colección fuera más sencilla. Pero uno tiene despistes… y se me habían despistado dos.

Para la entrada de hoy, me valía cualquier fotografía de Italia… menos Roma.

El primero de ellos fue el último de Uderzo, que coincidió con el cincuentenario de nuestros héroes, titulado, adecuadamente L’anniversaire d’Astérix et Obélix. Su guion es simpático, pero no es una aventura al uso, es más bien un autohomenaje, en el que van desfilando mucho de los personajes, algunos realmente entrañables, que han ido apareciendo a lo largo de los 33 álbumos anteriores, ya que este hacía el número 34. Pues vale. Bien. Simpático, como he dicho.

El otro que me faltaba es Astérix et la Transitalique, en la que Ferri y Conrad, los nuevos responsables de la serie, saldan una deuda histórica de la misma con Italia. Han visitado Roma en muchas ocasiones, pero no le habían dedicado ninguna historieta al resto de los pueblos itálicos de la antigüedad clásica. Y con el símil de la celebración de un ralli, con cuádrigas, claro, por las vías romanas, que todas llevan a Roma, nos hacen un recorrido por las tierras de vénetos, etruscos y demás. Le pasa lo mismo que al último que comenté. Es simpático, entretenido, no está mal, mejor que muchos de los guiones de Uderzo,… pero lejos de los de Goscinny. En fin. Es lo que hay.

Para vuestra información. También tengo toda la colección de Tintin, en francés… pero de estos no hay nuevos. Hubo una decisión clara que no habría nueva explotación del personaje tras la muerte de Hergé.

[TV] Cosas de series; animación, documentales y una serie muy mala

Televisión

Dejaré para la semana que viene un especial «aventuras espaciales» y hoy, que ando con poco tiempo, iré con algo más ligero. Cosas que he visto durante las navidades.

Dos de animación japonesa que he visto en Netflix. La primera, Mugen no jūnin [無限の住人], cuya traducción vendría a ser «El habitante del infinito» o algo así, pero que se suele conocer en occidente como «La espada del inmortal» y sus variantes inglesas. Cuenta la historia de un samurai maldito, que no puede morir, y una adolescente que busca venganza por la muerte de sus padres. Esta basada en una historieta que ha conocido una diversidad de adaptaciones, entre ellas una película de acción real que se estrenó también en Netflix, bastante regular. Vi esta primera temporada de animación porque recordaba un tanto a Samurai Champloo [サムライチャンプルー], que me gustó mucho. No es para tanto, pero es bastante mejor que la película.

Con dos series japonesas, está claro de donde voy a sacar las fotos para esta entrada. Nos iremos al monte Koya [Kōyasan, 高野山], que nos traslada fácilmente al ambiente de una de las dos series, la más histórica.

Un tono muy distinto tiene ReLife [リライフ]. A un NiNi japonés de 27 años (Ni estudia, Ni trabaja), se le ofrece la oportunidad de reorientar su vida, pero con la condición de volver por un año a los 17. Cuando estaba en su último curso de bachillerato, o como se llame en Japón. No pensaba pasar del primer episodio que vi por curiosidad, por asumir que sería una serie muy para adolescentes. Y lo es. Pero tiene alguna cosilla curiosa y me enganché. Sin más… Su origen está en una historieta para internet.

Pensando que era ficción me puse a ver una serie titulada Don’t f**k with cats, que resultó ser un documental en tres capítulos. Donde una serie de friquis enganchados a internet se dedican a buscar a un asesino de gatitos que emite los vídeos de sus fechorías por internet… y que resulta ser un asesino de personas real… No sé qué da más miedo, si la existencia de este tipo de asesinos o las comunidades de friquis en internet. Una curiosidad entretenida. Muy valorada por el público votante en IMDb… que debe ser amante de los gatos, o son los friquis o son seguidores de los asesinos de gatos y lo que haga falta… no sé.

Y finalmente vi la que es muy probablemente la serie coreana más mala que hay en Netflix, y eso es mucho decir, pero que tiene sólo dos episodios de unos 45 minutos en lugar de los 16 o más de una hora que son habituales. Será por eso por lo que la vi entera. Se titula 28 Hae eui dal [28개의 달], y es un drama romántico que… bah… da igual. Es malísima.

[Cine en TV] The Aeronauts (2019)

Cine

The Aeronauts (2019; 02/20200106)

Cuando incluyo alguna película en mi base de datos cuyo estreno he visto en el aparato de televisión suele ser de Netflix. Esta plataforma limita muchísimo sus estrenos en pantalla grande. Lo justo para entrar en competición de distintos premios. Pero no es la única plataforma que produce largometrajes. Amazon también lo hace, aunque es más fácil encontrarlos en la pantalla grande. Motivo por el cual, hasta ahora no han aparecido en mi base de datos. Pero hoy se abren paso con una película firmada por Tom Harper, a la que dediqué la sobremesa del día de Reyes.

Harper, un director con muy buenos resultados en el ámbito de las series de television, nos ofrece una entretenida visión de un viaje en globo aerostático del precursor de la meteorología como ciencia James Glaisher (Eddie Redmayne). La película esta basada en un viaje real, pero contiene abundantes elementos de ficción. El fundamental, que la aeronauta responsable de pilotar el viaje, Amelia Wren (Felicity Jones), es ficticia; el original fue Henry Tracey Coxwell, que le acompañó en varios viajes. La trama de la película está inspirada por el viaje que hicieron Glaisher y Coxwell el 5 de septiembre de 1862, en el que pudieron alcanzar una altitud de entre 10.700 y 11.300 metros, un impresionante record para la época. Es una estimación, porque la última altitud registrada fue de 8.800 metros. Todo esto sin oxígeno y sin conocer muy bien las condiciones de la atmosfera a esas altitudes.

Las fotografías de hoy, de diciembre de 1994, en Greenwich, el distrito de Londres dedicado a la ciencia y el progreso. Por lo menos, antaño.

Y aquí viene el principal punto negativo de una película que por lo demas es bastante entretenida. La aventura tal y como fue históricamente, aunque se ficcionalice lo que sucedio en ella, era suficientemente interesante. Pero supongo que por lo «políticamente correcto», se sustituye un personaje histórico real de gran mérito, por una aeronauta femenina.

Básicamente, estoy de acuerdo por completo en la necesidad de que el mundo del cine y la ficción en general cambie su visión de los papeles femeninos. Por el bien de las mujeres, pero también de los hombres. Es necesario, como el comer, generar modelos positivos de comportamientos femeninos, en los que se puedan fijar tanto chicas como chicos, alejados de los que convencionalmente se han atribuido a las mujeres, pero también alejados de los más nocivos comportamientos de muchos hombre, que algunas mujeres tienden a copiar. Un delicado equilibrio que no siempre funciona.

Obsérvese la última trilogía de Star Wars, donde han promocionado una nueva heroína femenina, así como otros personajes femeninos de mérito, pero que no han funcionado bien. En las tiendas Disney no se encuentran muchas mercaderías dedicadas a la protagonista. Obviamente, no se venden. Esta visto que los fans de Star Wars son más machistas de lo que creen. Las chicas, en ese entorno no venden. Incluso son atacadas. Véase lo sucedido con el personaje de Rose Tico (Kelly Marie Tran) en el episodio VIII, a pesar de que cumplía el muy necesario rol de ser conciencia moral de su compañero masculino, entusiasta, orientado a la accion, pero sin consideraciones éticas claras. Lo mismo que sucedía con la almirante Holdo (Laura Dern) respecto al destalentado Poe Dameron (Oscar Isaac). Los dos personajes femeninos fueron muy rechazados por los fans a los que tanto se han preocupado de contentar en el episodio IX. Con lo cual, los que no hemos quedado preocupados por el machismo de Disney somos otros, por mucho que lo disfracen.

Está claro. Son necesarios los roles femeninos en la ficción que proponga valores y modelos a los más jóvenes. Pero lo que no es necesario es darle de patadas a la historia, por mucho que sea una costumbre establecida en el mundo del cine. Oiga… invéntense una historia totalmente nueva, ponga el personaje femenino con el mensaje que quiera transmitir y hágalo bien. Pero no ningunee a un personaje histórico, hombre o mujer, que lo hizo bien. Y que efectivamente, es probable que con su pericia salvase la vida del científico, que así pudo vivir dedicado a la ciencia y al progreso durante casi 100 años.

La película es entretenida y de manufactura correcta. Aunque intrascendente. Para una sobremesa de un día de Reyes, perfecta.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Recomendaciones fotográficas] Algún vídeo y curiosidades fotográficas varias

Fotografía

Las nieblas que han cubierto Zaragoza durante prácticamente dos semanas han alterado considerablemente mi actividad fotográfica, especialmente con películal tradicional. Así que hay una serie de entradas en este Cuaderno de ruta que no han sucedido. Al mismo tiempo, para compensar el tiempo que no he dedicado a algo, mi actividad cinematográfica ha sido más alta… pero publicar de seguido entradas sobre cine… pues prefiero alternar un poco los temas. Así que voy a adelantar un día mis recomendaciones fotográficas. Suelen ser los domingos,… pues en sábado.

Algunas fotos de las nieblas de final de año para acompañar las recomendaciones de hoy.

Un vídeo, de Smarthistory. Este es un canal de Youtube dedicado a la historia del arte, en el que periódicamente comentan una obra artística de cualquier periodo de la historia humana. Esta semana dedicaron un de los vídeos a una fotografía, que podríamos denominar clásica, de Sebastião Salgado. De los obreros que apagaron los fuegos de los pozos petrolíferos en Kuwait tras los ataques de la primera guerra del Golfo. Os dejo el vídeo.

No conocía al fotógrafo Hal Fischer, del cual nos han hablado esta semana en el canal de youtube del San Francisco Museum of Modern Art. Sobre su impresionante serie dedicada al mundo gay de la ciudad californiana en los años 70, un época relativamente feliz para este colectivo antes de que en 1981 los Centers for Disease Control de Atlanta identificaran el síndrome de inmunodeficiencia adquirida, o sida. Relativamente… que los prejuicios estaban (están) ahí todavía. Os dejo el vídeo también, claro.

Es una gozada como nos ilustran desde Cartier-Bresson no es un reloj sobre la historia grande o pequeña, los grandes hechos o las anécdotas, de la fotografía. En esta ocasión iremos desde la reflexión que un fotógrafo de ficción hace sobre la fotografía en una conocida película romántica, hasta la intrahistoria de uno de los más potentes retratos de Richard Avedon, que es mucho decir porque todos sus retratos eran muy potentes. En concreto, el que le hizo a June Leaf, la esposa de otro gran fotógrafo, Robert Frank. Que nos dejó recientemente. Y aprovecha también para dar algún que otro zasca por todas aquellas mujeres que, siendo muy buenas en lo suyo, han acabado siendo sólo conocidas por ser «mujeres de… «. Gran injusticia. Leaf, pintora, una de ellas.

Y por último, una de cine y fotografía. En Magnum Photos, Magnum on Set, nos han hablado de las fotografías que realizó Bruce Davidson, grandísimo Davidson, durante el rodaje de Zabriskie Point, Michelangelo Antonioni. Y que acabaron teniendo que ver con muchas cosas distintas de la propia película.

Y aunque tenía alguna cosa más preparada, lo que no tengo es tiempo, así que lo dejo por esta semana.