[TV] Cosas de series: la política británica y la intrascendencia coreana

Televisión, tv

Como vengo comentando recientemente, no ando precisamente sobrado de tiempo recientemente, llevo la cabeza muy liada, y me cuesta centrarme en series «serias». Quizá por eso sigo viendo episodios de intrascendentes series orientales.

Ineludiblemente, viajamos a Londres, con los edificios del parlamento en el fondo, para celebrar una serie tan típicamente británica.

Como por ejemplo, una que terminé de ver hace unos días, que aparece en el catálogo de Netflix con el título «internacional», o sea, en inglés, de Beating Again. Creo que ni intentaré dar traducción al título original coreano Sunjeonge banhada [순정에 반하다]. Pero la cuestión es de lo más naíf. La protagonista femenina (So-yeon Kim) es una secretaria de alta dirección de una empresa que se ve amenazada por un tiburón de las finanzas (Kyung-ho Jung), que tiene una grave enfermedad de corazón. En una misma noche, el novio de la chica, un policía es atropellado por un coche. Y el tiburón tienen una grave recaída. El novio muere, el otro recibe un trasplante de corazón. Y a partir de ahí… todo lo que os queráis imaginar en lo que es una comedia romántica coreana con algún tinte dramático aquí y allí. Personajes simpáticos, guiones horribles, con un espantoso uso y abuso del deus exmachina, y una intrascendencia absoluta que te libera de la obligación de pensar. Y eso sí, todos muy guapos.

Mucha más enjundia tiene la trilogía británica de House of cards, y me ha llevado su tiempo verla a pesar de que sólo son doce episodios. Precursora británica producida por la BBC en los años noventa de la serie que puso en el candelero a Netflix. No se trata de una serie como tal, sino de la adaptación de tres libros a tres series de cuatro capítulos; House of Cards, To Play the King y The Final Cut. La primera narra el ascenso de Francis Urquhart (Ian Richardson) destacado miembro del Partido Conservador británico al poder del gobierno de ese país. La segunda, sus pugnas con la monarquía. La tercera, la decadencia política. El estilo es «cínico». Hay frecuentes rupturas de la cuarta pared en las que el protagonista se dirige a la audiencia. Y el tema de continuidad de las tres series es la ausencia de principios y de escrúpulos a la hora de maniobrar políticamente. La total ausencia de ética en la práctica política. Lo curioso es que el escritor de los libros originales fue un destacado miembro de ese Partido Conservador, colaborador con Margaret Thatcher, y también con posiciones importantes en periodos posteriores al de esta primera ministra. Y no deja especialmente bien parado a su propio partido, salvo que la realización de la BBC haya acentuado determinados aspectos de la historia desviándose del original. No lo sé. Es bastante entretenida, Richardson y el resto del reparto hacen un trabajo excelente, aunque la producción resulta un poco viejuna por la forma de rodar que tenía la BBC entre los años 70 y 90.

[Fotos] Por la desembocadura del Gállego en blanco y negro

Fotografía

Ya hace más de un mes de este paseo vespertino entre el puente sobre el río Gállego en el barrio de Santa Isabel y el azud sobre el Ebro, pasando por la desembocadura del afluente en el río principal. Paseo un poco nostálgico porque suponía el usar, quizá por última vez, un carrete de Fujifilm Neopan 100 Acros, una película en blanco y negro que me gusta mucho, pero cuyo cese de producción y de comercialización ha sido anunciado ya.

En cualquier caso, los detalles técnicos los encontraréis en Por la desembocadura del río Gállego – Leica Minilux + Fujifilm Neopan 100 Acros. Para quienes no estés interesados en los mismos, os dejo unas fotos.

[Fotos] Maratón de Zaragoza 2019

Deporte, Fotografía

Va a ser breve. Como vengo diciendo en las últimas semanas, no ando con mucho tiempo. Como en años anteriores, el domingo salí a caminar un poco por la mañana, y me acerqué al recorrido de la edición de 2019 de la Maratón de Zaragoza. No pasa lejos de mi casa. Pero me levanté con tiempo y recorrí caminando unos cuantos kilómetros de su recorrido, entre el 17 y el 21, más alguno más intercalado, con el fin de encontrar algún punto donde quedarme a tomar algunas fotos.

La cámara que llevé, como otros años, la Canon EOS 5D Mark II, que me permite usar el teleobjetivo EF 200/2,8 USM II, que con el duplicador me proporciona un 400/5,6. También me llevé el Tamron 35/1,8, que utilicé en alguna toma. Con este equipo suelo quedar satisfecho.

Finalmente, encontré un buen sitio para quedarme en el paseo de los Bearneses del Parque Grande de Zaragoza. Algunos lo conocen como el paseo de los Plátanos, por la especie de árbol dominante en el mismo. La combinación de luz de la mañana, con eventuales nubes pasajeras, más la matización de la misma que producían las ramas y las incipientes hojas de los árboles, me parecieron adecuados. Hice también fotos en un par de lugares más de vuelta a casa. En esta entrada, sin más, os dejo unas cuantas fotografías de las que hice.

[Libro] La caza del carnero salvaje

Literatura

Sigo con mi propósito de ir leyendo toda la obra de ficción del japonés Haruki Murakami. Y hoy voy con una de sus obras más tempranas, ya que fue publicada en 1982. Me hace gracia siempre la cuestión de los títulos y de cómo se traducen. Es cierto que en las obras japonesas, tanto en literatura como en cine o televisión, los títulos muchas veces resultan peculiares. Está a punto de estrenarse en los cines en España un drama romántico entre adolescentes que tiene el improbable título de Quiero comerme tu páncreas, basado en un cómic. Por poner un ejemplo. El título original de esta novela de Murakami es relativamente simplón, sin embargo, Hitsuji o meguru bōken [羊をめぐる冒険], tiene una traducción tan prosaica como Una aventura sobre ovejas, o algo así. Quizá por eso en los países occidentales se le ha querido añadir un poco de tirón con eso del carnero salvaje.

Siempre a caballo entre la realidad y la fantasía, sin duda gracias a la rica mitología de la cultura nipona y su capacidad para antropomorfizar los más diversos seres.

Pero el caso es que sí que va de un carnero. No sé muy bien si salvaje o de qué tipo. Al parecer, el bovino no es un ganado popular en Japón. Sólo las necesidades bélicas de principios del siglo XX les llevó a un esfuerzo de crianza de ovejas para las necesidades alimentarias de sus ejércitos. Pero acabado tal, no formando parte de la dieta habitual de los japoneses, su cabaña ganadera para este tipo de res es escasa, y en gran medida restringida a la isla norte, a Hokkaidō. Y hasta allí llegará el protagonista de nuestra historia, copropietario de una modesta empresa de publicidad, para buscar al carnero del título, obligado por una serie de circunstancias que parten del uso de un paisaje bucólico de montañas con ovejas en uno de sus trabajos. Pero el carnero, cuyos antecedentes se remontan a Manchuria en los tiempos de desasosiego bélico que precedió a la Segunda guerra mundial, tendrá características especiales e insospechadas.

La novela es la tercera en la que aparece un innominado narrador y protagonista, un hombre en torno a los 30 años en esta ocasión, y su amigo El Ratón. En algunas ocasiones o en novelas previas, o en según que traducciones aparece como El Rata, parece que el original nezumi [], sería más bien roedor, indistintamente rata o ratón; parece… quién soy yo para imaginar nada sobre el complejo idioma nipón. En cualquier caso, el protagonista vuelve a ser uno de estos hombres que vagan despistados por la vida y que cargan encima con el abandono o la pérdida de una mujer, y que tanto abundan en las obras de Murakami. Pero ahí lo tenemos, peleando por su vida en compañía de una simpática joven de bellas orejas y gran desenfado en lo que se refiere a su vida sexual, recorriendo Japón en busca del carnero y de su amigo El Ratón.

Esta es una de esas obras que ganan con el reposo. Cuando terminas de leerla te das cuenta de dos cosas. Que te la has leído en un santiamén porque su trama es mucho más absorbente de lo que hubieras imaginado. Que no te acabas de percatar de qué quería contarte exactamente Murakami con ella. ¿Es la historia de una amistad, la del protagonista y El Ratón? ¿Es una historia de gángsteres? ¿Podemos considerar que hay un componente romántico en las aventuras del protagonista y su amiga? Mmmmm… Lo que sí que al final, tras una reflexión de conjunto, cuando la dejas reposar es que estamos ante una reflexión sobre el poder. Un poder casi omnímodo que representa ese carnero que se introduce y domina a las personas. Murakami introduce, como luego hará con frecuencia y mayor o menor intensidad a lo largo de su obra, un componente fantástico, que encaja sorprendentemente bien en la prosaica vida de los personajes de la novela.

Resulta difícil que Murakami me defraude. Unas veces me gustará más, otras menos. Pero siempre le encuentro miga. Y con el reposo, ya he dicho que esta historia ha ido creciendo en mi recuerdo. Tuvo dos antecedentes que ya leí en su momento. Creo que mi siguiente novela de Murakami será la cuarta en la que aparecen alguno de los personajes de la novela que nos ocupa hoy.

[Recomendaciones fotográficas] Un poco de teoría fotográfica y otras recomendaciones

Fotografía, Sin categorizar

En más de una ocasión he comentado recomendaciones que proceden del blog Oscar en fotos, del mejicano Óscar Colorado Nates. Recientemente actualizó uno de sus artículos sobre la teoría fotográfica, en concreto sobre los elementos del lenguaje fotográfico. La fotografía, tanto en su uso documental como en su uso artístico, o cualquiera de los otros usos que se le quieran dar, no deja de ser una forma de comunicación, visual, entre los seres humanos. Como otras artes. Como otros medios visuales. Y para que la comunicación sea efectiva, el emisor del mensaje y el receptor deben compartir un mismo lenguaje, un mismo código. Y esto no siempre es así; por lo menos, no siempre. Por lo tanto, bien vendrán artículos como este para dar un repaso a la gramática del lenguaje fotográfico.

Los cerezos ornamentales del jardín japonés del Parque Grande de Zaragoza han florecido, y la Asociación Cultural Aragón-Japón ha celebrado su «hanami«, la fiesta para ver los cerezos en flor, para contemplar las «sakura». Y yo coincidió que pasaba por allí. Ya había fotografiado las flores del cerezo unos días antes. Y esta mañana, antes de dedicarme a la maratón de Zaragoza, también.

En otro blog muy interesante, que publica con menos frecuencia de la que me gustaría, es Cartier-Bresson no es un reloj. Y recientemente, creo que el mismo día que el anterior, publicó un artículo que ha repercutido notablemente en algunos grupos de amantes de la fotografía en las redes sociales. Y todo a propósito de un diálogo que encontramos en Los puentes de Madison (The Bridges of Madison County). No en la película que conoce la mayor parte de la gente, sino en el libro de Robert James Waller (1939 – 2017) en el que se basa el filme. Y en él, el ficticio fotógrafo Robert Kincaid afirma que la comercialización de la fotografía, entendida como una de las bellas artes, conlleva la uniformidad de los estilos por exigencia de los editores (o de los marchantes, de paso), produciendo una regresión a la mediocridad del medio, penalizando el riesgo, la originalidad y la experimentación. Lo cierto es que eso es algo que sucede en la mayor parte de los órdenes de la vida. Las sociedades avanzan mucho más despacio de lo que podrían por las tensiones conservadoras que valoran más la seguridad que la innovación. De todas formas, la ventaja de los fotógrafos aficionados es que pueden hacer lo que quieran; están menos sometidos al mercado que los profesionales. Así que, dejad de imitar a otros y haced lo que os dé la gana.

En Magnum Photos publicaron un artículo con un par de fotografías del británico Chris Steele-Perkins, que trata sobre su trabajo sobre las nuevas familias británicas, en el que pone de manifiesto la diversidad creciente en la sociedad de su país, un poco a la contra de las tendencias aislacionistas de una parte de su sociedad y sus políticos que han llevado al desbarajuste del Brexit. Pero creo que podría haberme pasado desapercibido si no fuera porque inmediatamente la fotografía de presentación me recordó a las meninas de Velazquez. Y es que las artes dialogan constantemente entre sí, a veces de forma manifiesta, otras de forma subconsciente. Y eso es hermoso. Después, una vez hecha la parada en el artículo e investigados los enlaces hipertextuales, resultó que el trabajo en conjunto me pareció muy interesante.

En Cada día un fotógrafo/Fotógrafos en la red nos proponen visitar la obra de la fotógrafa griega Stefania Orfanidou que, aunque actualmente radicada en Atenas, en su país natal, está vinculada a nuestro país, pues estudió en Bellas Artes en Madrid. He estado mirando un rato en su página web y la verdad es que, dejando aparte de que a veces no se cargan las imágenes correctamente, es muy interesante y recomendable.

Y termino con un vídeo recomendado desde American Suburb X ASX, publicado por los Fine Arts Museums of San Francisco en su cuenta de Youtube sobre el artista Ed Ruscha. Está bien… adepto al pop-art, los mismo pinta, que fotografía… Y sobre todo, usa las palabras, estableciendo un vínculo entre estas artes y el diseño gráfico.

[Fotos] Pasarela del Bicentenario en blanco y negro

Fotografía

Segunda parte del paseo del que ya os hablaba hace un par de días. Después de pasear por La Cartuja Baja, nos dirigimos a la pasarela del Bicentenario, en el camino de Zaragoza al galacho de la Alfranca. Y allí disfrutamos de un magnífico atardecer. Aquí os dejo algunas fotos realizadas con película tradicional en blanco y negro, Más un par de fotos extras de ambiente urbano. Dentro de unos días vendrán las realizadas con película negativa en color.

Los detalles técnicos en Pasarela del Bicentenario y río Ebro – Minox GT-E + Ilford HP5 Plus 400.

[Cine] La chute de l’empire américain (2018)

Cine

La chute de l’empire américain ( 2018; 21/20190402)

Desde el Canadá francófono nos llega esta película del director Denys Arcand, quien goza de cierto prestigio aunque casi nadie recuerda haber visto u oído otra cosa de él que no sea su ganadora del Oscar de hace unos años. El caso es que el quebequés se caracteriza por su dramas con tintes de comedia en los que vierte incisivas críticas a la sociedad y a la política de su país y, en general, de las sociedades occidentales.

Para ilustrar la entrada cinematográfica de hoy, nos trasladaremos a Montreal, a algunos de sus barrios y mercadillos más agradables de esta cosmopolita ciudad quebequesa.

Con este filme, no pierde ocasión para seguir en la misma línea. Un simple conductor de una empresa de paquetería, Daoust (Alexandre Landry), que tras estudiar filosofía en la universidad vive en la convicción de que los únicos que tienen éxito en la sociedad actual son los mediocres, se ve envuelto en un tiroteo en el que mueren varios facinerosos, que dejan en el terreno dos enormes bolsones llenos de dinero de los que se apropia. Con la imprevisible ayuda de un expresidiario, Bigras (Rémy Girard), y una prostituta de lujo, Aspasie (Maripier Morin), y otras gentes, tratarán de burlar a las mafias, y a dos inquisitivos policía (Maxim Roy y Éric Bruneau).

En una trama de intriga que se mueve entre la picaresca, la comedia y el drama gangsteril, Arcand realiza una crítica de los mecanismos que permiten que los que más dinero tienen en las sociedades occidentales, parte del cual es de origen ilícito, burlen de forma legal los mecanismos de control y las obligaciones fiscales. Al mismo tiempo, expone las deficiencias crecientes en la defensa de las minorías y de las personas en situación de pobreza, y sin embargo consigue crear una trama que sin excesivas complicaciones es entretenida, con unos personajes con los que el espectador empatiza fácilmente, el «héroe» de la historia es un hombre común, y hace que los más de dos horas que dura el largometraje pasen con rapidez.

Con una realización solvente, en la que no faltan detalles reveladores o metatextuales, con una interpretación solvente, las dosis de ironía y, a veces, un cierto cinismo, nos llevan a una reflexión ética sobre las sociedades occidentales del siglo XXI que a nadie le debería sentar mal. O sí. No sé.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ****

[Fotos] La Cartuja Baja en blanco y negro

Fotografía

No ando con mucho tiempo últimamente. Así que hoy voy en breve y con copia y pega. Normalmente lo que escribo y muestro aquí lo reflejo en las redes sociales. Hoy es al revés. Algo de lo que he mostrado en las redes sociales, en el grupo de Fotografía analógica España, lo traigo aquí.

La Cartuja Baja es un barrio rural de Zaragoza que surgió entre lo que fue una de las nueve cartujas que rodeaban la ciudad en tiempos. Además de la iglesia, queda la entrada y algunos de los muros del antiguo monasterio cartujo. Y lo tenía poco explorado fotográficamente, hasta ahora.

📸 Minox GT-E con 🎞 Ilford HP5 Plus 400 a su sensibilidad nominal revelada en ⚗️ Kodak HC-110 dilución E (1+47), 7:30 minutos a 20 ºC. Esta entrada la voy a replicar en blog dedicado a la fotografía y otras artes visuales.

[TV] Cosas de series; intrascendencias orientales

Televisión

Lo reconozco. He entrado en modo de baja capacidad de concentración. Estoy muy liado, tengo poco tiempo para según que cosas, intento no dejar de lado la fotografía, especialmente la realizada con película tradicional, también tengo bastante trabajo y, por lo tanto, llevo unas semanas que no me concentro con las series más sesudas, más serias, o más conceptuales. Y me he refugiado en mis ratos de la comida o la cena en la banalidad intrascendente de determinadas series orientales que llegan desde extremo oriente a Netflix.

Unas cuantas vistas de Corea del Sur en honor a una de las series de hoy.

Por ejemplo, tras el interesante drama nipón que comenté recientemente, vi que llegaba a la cartelera de series de la cadena de vídeo bajo demanda otra serie japonesa de sólo cinco episodios de duración, que se ofrecía bajo el título internacional, o sea, en inglés, de Stay Tuned. El título original nipón sería Channeru wa Sonomama!![チャンネルはそのまま!! ], que significa algo así como No cambien de canal!! o algo así. Como sucede frecuentemente, está basada en un tebeo, y parece que su origen está en el aniversario de un canal de televisión local de la isla de Hokkaidō, con sede en Sapporo. El modelo televisivo japonés es parecido al de Estados Unidos, con una diversidad de canales locales que funcionan en red con grandes cadenas televisivas nacionales, generalmente con sede en Tokio. Pero estos canales locales se responsabilidad de la producción de programas de interés local, en concreto Hokkaidō Televisión Broadcasting (HTB), cuya sede aparece repetidamente como sede de la cadena ficticia. Y ahí tenemos un grupo de nuevos empleados en distintos departamentos del canal Hoshi TV entre los que destaca la inepta pero voluntariosa y bondadosa Hanako (Kyōko Yoshine), que va de catástrofe en catástrofe hasta que, previsiblemente, se convierte en la heroína de la cadena en su pelea con una cadena rival. Graciosa en ocasiones, intrascendente las más de las veces, es un entretenimiento relativamente banal, que se ve en un plis plas, con algunos personajes muy divertidos, y situaciones irreales las más de las veces.

Más empaque tiene Romance is a bonus book, título «internacional» de
Romaenseuneun Byulchaekboorok [로맨스는 별책부록], que significa algo muy parecido. Dieciséis episodios de una hora de duración para una comedia con tintes dramático, o viceversa, un drama con tintes de comedia, sobre un mujer de 37 años, Dan-i [Nayoung Lee], que tras un divorcio muy traumático no consigue trabajo a pesar de que en sus años más jóvenes antes de casarse y pasar ama de casa, fue una publicista destacada y premiada. Pero ahora está sobrecualificada, y al mismo tiempo desfasada, para los trabajos actuales. Se apoya en su mejor amigo en lo personal, Eun-ho [Jong-Suk Lee], que siendo unos cuantos años más joven, está secretamente está enamorado de ella. Y al final, mintiendo sobre su curriculum, Dan-i encontrará trabajo, un puesto modesto, en la editorial en la que Eun-ho es editor jefe y uno de los socios fundadores. A partir de ahí, comenzarán toda suerte de enredos entre los ocho personajes habituales de la serie, que ante todo se centra en la progresión del romance entre los dos amigos, pero también en los problemas laborales de la protagonista. Serie de buenos sentimientos, muy buenrollista, que pretende ser progresista en sus planteamientos sobre el trabajo de la mujer, aunque a un nivel que en muchas ocasiones resulta bastante pueril, lo que le resta profundidad. Como suele pasar con estas series coreanas, empiezan fuerte, pero su excesiva duración para una trama que no da mucho de sí, la desinfla un poquito, y sólo se sostiene por la empatía que generan los personajes protagonistas, que también están en manos de intérpretes razonablemente solventes, hasta llegar al previsible happy end. Intrascendente también, pero visible para una época como la que recorro ahora en que no tengo la cabeza para trascendencias.

[Libro] El bosón de Higgs

Literatura

Después de la experiencia de leer sobre el estado de la situación en el lugar paleontológico y arqueológico de Atapuerca, sin haber quedado insatisfecho, no había echado cuentas para repetir la experiencia con otras publicaciones similares de las publicadas por National Geographic. Pero recientemente, entre las ofertas de mi tienda de libros electrónicos habitual apareció otro número de esta serie de divulgación, dedicado a uno de los temas que más repercusión mediática ha tenido en los últimos años; el bosón de Higgs.

Lo cierto es que me parece sorprendente esta repercusión mediática. La confirmación de la existencia del campo de Higgs era un paso más en la confirmación de la validez, de momento, del llamado Modelo estándar. O con su nombre completo, del Modelo estándar de la física de partículas. Este es una teoría física que describe los componentes básicos de la estructura del universo, en cuanto a las interacciones fundamentales y las partículas mediadoras. Todas las interacciones fundamentales, menos la gravedad, cuya naturaleza precisa a este nivel no ha sido todavía bien definida. Este libro escrito por David Blanco Laserna, físico que se dedica a la divulgación científica, siendo autor de varios libros en el campo de la física y las matemáticas.

Como no tengo muchas fotos de partículas elementales, subiré algunos paisajes recientes… en los que hay abundancia de las mismas.

A mí, de adolescente, se me daban bien las ciencias. Soy un chico de ciencias. Aunque acabé decantándome por las ciencias de salud desde muy niño, por lo que siempre manifesté una preferencia en mis años de educación secundaria y bachiller por las biología, lo cierto es que la química, la física y las matemáticas se me daban muy bien. Tuve algún profesor que intentó convencerme, con cierta insistencia, de que yo tendría un buen futuro en estos campos. Pero no le hice caso, y con 18 años me matriculé en 1º de medicina,… y hasta ahora. Nunca me he arrepentido de mis decisiones; pero también sé ahora que no hay única vía en esta vida para desarrollar una carrera en la que ser feliz, aportar algo a tus semejantes y sentirte razonablemente realizado como profesional y persona. Desde ese punto de vista, aunque en toda vida laboral existen altibajos, me siento privilegiado.

La cuestión es que, aunque abandoné esas ciencias básicas situadas más en la base de. fundamentos científicos, la medicina está en una rama ya relativamente alta, siempre me he mantenido relativamente informado sobre cómo van sus avances. Cierto es que en cuanto pierdes las habilidades matemáticas, por falta de uso, te ves abocado a los libros de divulgación como el que nos ocupa hoy. Y el papel que tiene es complejo, porque complejos son los conceptos de la mecánica cuántica en la que se engarza el modelo estándar. Durante los primeros capítulo avancé sin demasiados traspiés, y creo que de forma global me he hecho una idea general de lo que me están hablando, un mundo apasionante de estudiar, pero muy complejo de conceptualizar sin esfuerzo mental que supere las limitaciones debidas a lo que nuestros sentidos nos informan.

Pero me ha pasado como con el libro sobre Atapuerca. No está mal, pero creo que si realmente le he sacado todo el partido del que soy capaz es porque previamente había mantenido una actividad de actualización periódica sobre estos temas. Para quien no tenga una mínima base en ciencias y no esté habituado a estos temas, es fácil que se pierda fácilmente. Así que mi recomendación será limitada a aquellos con interés y con ciertos conocimientos previos en el ámbito de las ciencias.

Como curiosidad, ahora estoy con un libro de ciencia ficción dura del chino Liu Cixin, el del problema de los tres cuerpos y la hipótesis del bosque oscuro, en el que me viene bien este conocimiento básico de las partículas elementales. Pero como decía Ende, «esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión».

Como curiosidad, ahora estoy con un libro de ciencia ficción dura del chino Liu Cixin, el del problema de los tres cuerpos y la hipótesis del bosque oscuro, en el que me viene bien este conocimiento básico de las partículas elementales. Pero como decía Ende, «esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión».

[Cine en TV] Tres de Netflix: IO – High Society – Triple Frontier

Cine, tv

Llevo un cierto retraso en comentar estrenos de largometrajes en cine, que no se han estrenado en salas de cine. Algunos ya sabéis que desde hace dos años, incluso estas películas en mi base de datos de estrenos anuales, porque creo imparable esta forma de producir y estrenar cine para el futuro.

El sábado de la semana pasada llegamos tarde, pero teníamos intención de fotografiar el entorno de la pasarela del Bicentenario (no sé de qué), en el camino desde Zaragoza hasta el galacho de la Alfranca. Este sábado sí que llegamos a tiempo y pude hacer unas cuantas fotos. A la puesta de sol le faltó un cielo más interesante, pero qué se le va a hacer.

IO ( 2019; 6/20190120)

Nada menos que en enero vi esta película dirigida por Jonathan Helpert, y protagonizada por Margaret Qualley y Anthony Mackie. Ciencia ficción de ambiente postapocalíptico, en la que la población de la Tierra se ve forzada a abandonar el planeta, colonizando Ío, uno de los satélites galileanos de Júpiter. Pero la científica interpretada por Qualley está emperrada en encontrar una forma de recuperar el planeta para los humanos. Al mismo tiempo que se ha anunciado ya el lanzamiento de la última nave que abandonará la Tierra con refugiados en dirección a Ío.

Ciencia ficción con pretensiones que acaba siendo un pestiño, sobre el que todavía me estoy preguntando cómo aguanté viéndolo hasta el final. Ni la producción, ni las ideas, ni la interpretación salvan nada. No hay nada que no hayamos visto ya mucho mejor contado. No perdáis el tiempo con ella.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: *

High Society ( 2018; 16/20190308)

Con título en inglés se presenta este laaaargometraje surcoreano del director Hyuk Byun, y nada menos que con la coletilla del «montaje del director», como diciendo «aquí hay calidad y la vais a ver toda». La cuestión es que en el cine surcoreano hay distintas tendencias. Y últimamente me he mal acostumbrado a películas con cierto nivel autoral, lo que me hizo picar.

En realidad, este drama de ambiciones personales está más emparentado con los dramas televisivos del país asiático que con sus mejores producciones cinematográficas. El matrimonio formado por Oh Soo-yeon (Soo Ae), conservadora en puesto directivo de una prestigiosa galería de arte moderno de Seul, y Jang Tae-joon (Hae-il Park), un dinámico profesor de economía en la universidad, aspira a entrar en un nivel social superior. Ella buscará hacerse con la dirección de la galería, mientras que el entrará en política. Pero se van a encontrar con un despiadado mundo de intereses cruzados en el que no les será fácil moverse.

La película, como digo, tiene un aspecto más televisivo que cinematográfico. Y usa el sexo, con algunas escenas muy explícitas, como enganche. En estos momentos, no sé cómo sería el montaje de la película en su estreno en Corea del Sur, un país bastante conservador. Pero quizá lo del «montaje del director» sea simplemente que las escenas de sexo para la versión internacional no está cortadas.

Más allá de esto, poco interés. Quien se interese por este tipo de dramas, que mire entre las series, que se convierten en un estupendo guilty pleasure, especialmente las que tienen un toque de comedia, sin las pretensiones de un producto relativamente pedante como este. Eso sí, todos son muy guapos y guapas. Y que conste que algunos de los interpretes no lo hacen mal del todo.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

Triple Frontier ( 2019; 19/20190323)

Probablemente, el estreno más sonado y publicitado de Netflix en lo que llevamos de año. Con un reparto de campanillas en el que destacan nombres como Ben Affleck u Oscar Isaac, la película dirigida por J.C. Chandor nos cuenta un historia tipo «gran robo del siglo» cuando cinco antiguos soldados de élite norteamericanos se embarcan en la tarea de birlar el dinero de un peligrosa capo de la droga en un inespecificado país sudamericano, probablemente Colombia. Aventuras con abundantes balaceras, su dosis de explosiones, mucha testosterona, y un mensaje constantemente contradictorio. La cuestión es si son simples ladrones a los que la ambición rompe el saco, o si son héroes que se ven metidos en esta historia por la ingratitud de una sociedad que después de usarlos en sus conflictos bélicos los desprecia. La película se mueve entre una moralina barata sobre lo que está bien y lo que está mal, mientras se acerca peligrosamente a conceptos militaristas relativamente fascistoides. Ni que decir que no es lo mío, y no entiendo el follón que se ha montado a su alrededor, ni la falta de sentido crítico de muchos que se consideran a sí mismos,… eso… críticos.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: *

[Recomendaciones fotográficas] De pequeñas ciudades, de la salud de las mujeres y otras cosas

Fotografía

Esta semana adelanto un día mis recomendaciones fotográficas. Y no tengo mucho tiempo para dedicarles, tengo mucho que hacer estos días. Cosas que tienen que ver con un viaje dentro de dos meses, al que hay que dedicarle su tiempo. Y además me gustaría tener tiempo para caminar con mi cámara un poco por el mundo.

En Lenscratch nos proponen echar un vistazo al proyecto Lentini de Andrea Modica. Fotógrafo norteamericano, a pesar de su nombre italiano, que ha documentado la vida en un pequeña ciudad italiana del sudeste siciliano. Fotografías en blanco y negro, de tonos suaves, amables, empáticas, hacia la realidad de una ciudad poco destacable, pero que, como todas, está habitada por seres humanos.

De vez en cuando conviene echar la vista atrás en nuestro archivo fotográfico. Estas fotos de San Juan de la Peña solo las había mirado en color. Y creo que el blanco y negro merece la pena ser considerado.

En los últimos tiempos, por motivos profesionales, hemos tocado varias veces el tema de salud y desigualdades de género. Aunque durante el siglo XX la mortalidad en la especie humana ha sido superior en los hombres, por motivos no siempre claros, lo cierto es que las mujeres enferman más, sus problemas se diagnostican más tarde, y a veces de forma incorrecta. Y no sólo han de cuidarse a sí mismas, sino que muchas veces siguen siendo las cuidadoras principales del entorno familiar, con lo que descuidan su propia salud. En Lensculture nos proponen las fotografías y los dibujos de Róisín White, con las que reflexiona precisamente sobre los sesgos y la carencia de voz de las mujeres en los centros sanitarios. Así como sobre los prejuicios históricos hacia las enfermedades que «pueden o no» padecer las mujeres.

En Cada día un fotógrafo/Fotógrafos en la red nos proponen visitar la obra de una artista abulense, María Sánchez, que utiliza la fotografía en su actividad artística, pero muchas veces combinada con el vídeo, la performance y los montajes con técnicas mixtas. Es fundamentalmente una artista conceptual, lo que en esto momento intimida a algunas personas, pero a la que creo que merece la pena conocer.

Finalmente, también desde Cada día un fotógrafo/Fotógrafos en la red, nos llega la recomendación de la obra de la japonesa Sakiko Nomura, una de las discípulas aventajadas de Nobuyoshi Araki. Frente a los comunes desnudos femeninos que encontramos en la obra de muchos fotógrafos, Nomura se ha dedicado más al desnudo masculino, pero como sujeto frágil, lejos de la figura del hombre firme, machote. Alterna los desnudos con otros temas como el paisaje, tanto natural y urbano, o la naturaleza muerta.