[Libro] Una mujer y la guerra – Yōko Kondō

Literatura

Ayer, 6 de agosto, fue el aniversario del lanzamiento y explosión de una bomba nuclear sobre la ciudad de Hiroshima. La segunda explosión nuclear de la historia de la humanidad, la primera cuyo objetivo fue destruir una ciudad y asesinar a sus habitantes. Muy de moda en estos tiempos por una película cinematográfica muy interesante y de gran calidad, las reflexiones éticas y políticas derivadas de haber utilizado un arma de este tipo, especialmente sobre la población civil, cosa que se repitió tres días más tarde sobre Nagasaki, nunca deberían pasar de moda. Nunca se juzgaron ni nunca se juzgarán en un tribunal de justicia los desmanes de los vencedores de las guerras. Pero si los militares y políticos japoneses que empujaron a su país y a muchos otros a una guerra sin sentido fueron considerados criminales, y merecen nuestro más firme reproche como responsables del sinsentido bélico, los militares y políticos norteamericanos que llevaron a estos bombardeos, también merecerían esta consideración como criminales y este reproche. Dos errores, graves, nunca son un acierto. ¿Verdad?

Sin embargo, no hizo falta la bomba atómica para que estos defensores de «la libertad y la democracia», pero que plantearon la guerra contra Japón como una guerra racial, contra el ser inferior que se había atrevido a subirse a las barbas del tío Sam, no hubo tanta diferencia entre la actitud de los soldados norteamericanos en el Pacífico respecto a los soldados japoneses, ciertamente fanatizados estos últimos y sometidos a una propaganda falaz, con la de los soldados alemanes respecto a los untermensch eslavos, las razas inferiores, en el frente oriental de la guerra en Europa. No hay más que ver la diferencia de trato que se dio a los ciudadanos americanos de origen japonés respecto a los ciudadanos americanos de origen alemán. Adivinad cuáles fueron recluidos en campos de concentración en el desierto. Y el bombardeo norteamericano con más víctimas directas no fue ninguno de los dos bombardeos atómicos, sino el bombardeo con bombas incendiarias de los barrios populares y obreros de Tokio, barrios con casas construidas de madera y papel, a principios de mayo de 1945, y que ya demostró el talante de los líderes estadounidenses con Truman a la cabeza. Quizá las víctimas acumuladas, en los meses posteriores, como consecuencia de la radiación, llegase a ser mayor en los bombardeos atómicos. Pero en lo que se refiere a calcinar seres humanos… demostraron los norteamericanos que no necesitaban bombas atómicas para generar un terror inhumano.

En la novela gráfica que traigo hoy, los hechos transcurren en los últimos meses de la guerra en la ciudad de Tokio. Y veremos cómo los protagonistas de la historia sobreviven al bombardeo incendiario de Tokio. Yōko Kondō traslada a este formato dos relatos relacionados entre sí del escritor japonés Ango Sakaguchi, uniéndolos en una sola narración. La protagonista de la historia es una atractiva mujer, que fue prostituta, y que ahora vive con su amante en Tokio, en el caos y la desesperación de una guerra que se sabe perdida. Con el miedo a la invasión y a los desmanes del invasor. Y con la amenaza continua de los bombardeos, que pasan en el refugio construido en el suelo del jardín de su casa. Y sólo durante los momentos de tensión, miedo y excitación que se suceden durante estos bombardeos, y dentro del refugio, son capaces los amantes de mantener relaciones, cuando por otra parte, en otras circunstancias, es una mujer incapaz de sentir nada en las relaciones físicas como consecuencia de sus años como prostituta y de las consecuencias de la guerra. Una convivencia hasta punto forzada, pues no confían en que cuando todo acabe sean capaces de seguir juntos y no volver a sus vidas anteriores.

Con un dibujo sencillo y austero, alejado de cualquier preciosismo, pero tremendamente eficaz, Kondō es capaz de transmitirnos cómo pudo ser la vida en la capital japonesa durante ese periodo de tiempo. La lucha cotidiana por la supervivencia, el razonamiento, el hambre, el mercado negro, la rígida moral en las costumbres impuesta por el régimen, los impulsos de solidaridad entre las gentes, alternados por el egoísmo, según el momento. Y en el plano íntimo, la desilusión vital, el pesimismo existencial, que sólo se mitiga ante el miedo de las bombas que, paradójicamente, despierta el deseo vital de los protagonistas, y los acerca en la intimidad de los cuerpos.

La narración termina con el final de la guerra. Que alivia en cierta medida los corazones de las gentes, aunque no elimina del todo los miedos, las incertidumbres. Y sobretodo, en nuestros protagonistas, no elimina el pesimismo existencial, desapareciendo al mismo tiempo aquellos momentos en los que las ganas de vivir se imponen, por el miedo a la muerte inminente. La novela gráfica me ha gustado. Pero creo que sobretodo me gusta el planteamientos de la historia, la tesis que subyace en ella. Por ello, quizá, dejando pasar un tiempo, para madurar la idea, igual busco los relatos originales de Sakaguchi. Tengo la curiosidad.

[Cine] Yǐn rù chényān [隐入尘烟] (El regreso de las golondrinas) (2022)

Cine

Yǐn rù chényān [隐入尘烟] (2022; 41/20230716)

Antes de la llegada de los vistosos estrenos de esta semana, la pasada llegaron otros menos interesantes, entre los que apareció una película china premiada en diversos festivales, entre ellos Valladolid, puesta en las nubes por la crítica occidental, y con una sesión muy conveniente en versión original para la matinal del domingo. Dirigida por Li Ruijun, con un reparto que mezcla intérpretes profesionales y bien conocidos en su país con actores improvisados, que nunca habían actuado, en seguida se mostró como una opción muy apetecible que refrescara las ideas de la anodina y vulgar cartelera del verano, inundada hasta ahora por producciones previsibles, no pocas de las cuales se están estrellando, porque para qué pagar por ellas si tantas y tantas similares se pueden ver cómodamente en casa. No aportan valor nuevo como esforzarse en el desplazamiento y pagar la entrada, con la industria del cine en modo «suicida». Por otra parte, me quejaré una vez más de los títulos en castellano de las películas de cinematografías diversas. El «poético» tirando a cursi título de la película en castellano no tiene que ver con el título original, que vendría a significar algo así como escondido en el polvo, o entre el polvo y el humo… haciendo referencia al retorno a lo ancestral en la supervivencia en relación con la tierra.

Li Ruijun nos lleva a un lugar ignoto para la mayoría de la humanidad en una región del centro de China, próxima al desierto del Gobi, a la meseta del Tibet y a Mongolia exterior, o más bien encajada entre estos lugares. Un entorno rural en el que hay unas vegas fértiles en torno a los ríos y acequias, pero vecino al desierto con sus dunas y sus pedregales. Un lugar muy diferente a las brillantes ciudades orientales de China, con sus rascacielos y sus millones de habitantes, donde todavía hay modos de vida rústicos, tradicionales, terratenientes, y pobreza en general. Allí, dos parias de sus propios familias, el cuarto hijo de una familia, solterón, Ma Youtie (Wu Renlin), y la marginada y maltratada por todos hija de otra familia, también en sus cuarenta, Cao Guiying (Hai Qing), son expulsados de sus familias mediante la fórmula de concertar un matrimonio entre ambos, y expulsarlos para que se busquen la vida. En la pobreza, a base de trabajar y de obtener préstamos insignificante, consiguen poner en marcha sus cultivos en tierras del terrateniente para quien el hombre es valioso porque tiene sangre del grupo rh negativo, la sangre del panda, necesaria para tratar su enfermedad. Viviendo de ocupas en casas abandonadas por los que han emigrado a las prósperas grandes ciudades del este del país, hasta que se construyen su propia casa de adobe, trabajando la tierra con un burro y arados y trillos tradicionales, de los de antes de la mecanización de las labores agrícolas, consiguen encontrar el cariño mutuo y una mísera prosperidad, pero que les satisface comparada con su situación anterior.

A pesar de las circunstancias de pobreza y de entorno de desestructuración de la sociedad rural tradicional china, la película está rodada con gran belleza, con un trabajo esmerado de puesta en escena, de iluminación y sonido. Trabajo técnico y de dirección que apoya en el gran activo de la película que es el trabajo de sus intérpretes, que se conectan entre sí de forma admirable, consiguiendo transmitir la humilde honestidad del pobre que mantiene su dignidad con su decisión de devolver todo lo que le es prestado, aunque no exigido por su escaso valor. La protagonista femenina es una actriz famosa, conocida y premiada en su país, que por lo que he podido ver por la red de redes, en la mitad de su cuarentena es una mujer hermosa y estilosa. Sin embargo, aparece desastrada, baqueteada por el tiempo y el maltrato, encorvada por una escoliosis, débil, temerosa, necesitada de afecto. Un trabajo fenomenal. El protagonista masculino es simplemente un agricultor del lugar, sin experiencia interpretativa, pero que pone la autenticidad de ser quien es, estableciendo un modelo de dignidad y honestidad en la pobreza. Un trabajo también espléndido.

En una época en la que los dirigentes del PCCh quieren demostrar al mundo que su dictadura es superior a las democracias liberales occidentales, sorprende una película que muestra lo que nunca se muestra en la actualidad de República Popular China. Al principio de la película resulta complejo establecer en qué año, en qué época estamos. Sólo cuando aparece el hijo del terrateniente con su coche alemán de importación comprendemos que estamos en la época actual. Que los hechos son contemporáneos a nuestras vidas. Y la película va oscilando entre las escenas de la sencilla vida de los protagonistas, con sus interacciones con el resto de su sociedad local, que parece que está en otro universo. El momento en el que les ofrece una vivienda en la ciudad por un pequeño precio en «la lucha de los responsables políticos contra la pobreza», con la funcionaria peripuesta, el hijo del cacique y un cámara para registra el acontecimiento, mientras los dos protagonistas se preguntan para qué quieren ese piso lejos de sus campos, donde no pueden poner su burro, sus gallinas y sus cerdos, que sirven para su sustento y trueques,… es casi antológica, entre el absurdo y la afilada crítica a la hipocresía social y política. Aunque inicialmente la película pareció sortear la censura de las autoridades autoritarias chinas, he sabido que finalmente el director se vio obligado a introducir algunos cambios, especialmente en el final, se notan mucho, porque chirrían, y que tras estrenarse en las plataformas de contenidos del país, fue retirada silenciosamente, y su mención censurada en las redes sociales del país. Una película de apariencia inofensiva, que parece destinada simplemente a narrar una peculiar historia de amor y dignidad humana, se convierte poco a poco en un verdadero alegato político y social.

La película es muy recomendable. Es una película que crece en el recuerdo a partir del momento en que sales de la sala de cine, conforme vas comprendiendo la hermosura de la propuesta y la profundidad del mensaje. Poco a poco se consolida en mi memoria como de lo mejor que he podido ver este año hasta el momento, y en los últimos años. Y sabiendo lo que ha escocido a los oligarcas chinos, verla se convierte en una obligación, tanto por sus valores cinematográficos como por la solidaridad con los que denuncian, de un modo u otro, el mundo horrible en el que nos estamos convirtiendo por el auge de los populismos, de todo signo. A estas alturas de mi vida las propuestas de la extrema derecha europea no me parecen distintas de las del partido comunista chino. Por mucho que ellos se sientan opuestos y enemigos. Son dos variantes de lo mismo. Por otro lado, muchos comentaristas y críticos han alabado el tono «optimista» del filme, por la «felicidad» que alcanzan los protagonistas, cuando el final de la película tiene no poco de desolador, de que no importan los esfuerzos que hagas por encontrar tu camino, al final o te integras, o desapareces, de una forma u otra. No encontré yo el tono optimista en ningún momento, aunque existan momentos felices en el año de la vida de los protagonistas del que somos testigos.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[Libro] Azami – Aki Shimazaki

Literatura

Ya comenté recientemente los cambios que se habían producido en la publicación de las obras de la canadiense nacida japonesa Aki Shimazaki en España. Como consecuencia, como ya anunciaba, he cambiado la forma de aproximarme a la obra de esta escritora. Sus dos primeros quintetos de novelas cortas relacionadas entre sí se habían publicado en España como obras únicas, lo cual ejercía un efecto beneficioso sobre el coste final para el lector. Pero ahora que se publican como obras individuales… ya no suponen ninguna ventaja sobre el original en francés, por lo que he decidido recuperar el tiempo perdido con el tercer quinteto de novelas cortas pasándome a los originales de Shimazaki. No tengo especial problema en leer en francés. Quizá un poquito más despacio, pero sin más. Así que esta primera novela corta de la serie La sombra del cardo, o debería decir ahora L’ombre du chardon, aunque la lea en «desorden», después de la que se publicó en segundo lugar, la he leído en francés.

Ambientada la novela, como la anterior, en Nagoya, y en ciudades cercanas, y no disponiendo fotos de esa populosa ciudad, opto por algunas instantáneas en la más tranquila Kamakura.

Azami, 薊, aunque también en katakana アザミ, así se presenta la entrada sobre estas plantas en la Wikipedia JA, es el nombre que recibe en japonés la planta del cardo, especialmente los del género Cirsium. Y es el apelativo poético con el que el protagonista de esta novela corta llamaba en secreto a la niña, compañera del último año de la escuela primera, que le gustaba. Y de la que no volvió a saber más. Ahora, adulto, felizmente casado con un esposa ejemplar y dos retoños,… bueno felizmente pero sin relaciones sexuales,… tras un encuentro casual con otro compañero de la época, acabará reencontrándose con Azami. Aunque esta no ha llevado precisamente la vida que imaginó para aquella niña despierta e inteligente. Azami es la protagonista de la novela corta que leí recientemente, la segunda de la serie, Mitsuko.

Después de haber leído los dos primeros títulos del ciclo, parece que el hilo conductor, el elemento común o protagonista, es la atractiva y compleja mujer que conocí en la novela anterior. Pero centrémonos en el hecho de que el personaje principal en Azami es el hombre. Está redactada en primera persona, el punto de vista de lo que está sucediendo, de cómo se reencuentra con su ambiguo compañero de escuela, de cómo provoca el reencuentro con Mitsuko, de cómo inician una relación y cómo toma decisiones trascendentes en su vida, es el punto de vista del protagonista masculino. Y por lo tanto, un narrador no fiable; incluso si es una narrador honrado, no conoce toda la información. Una persona en una encrucijada. Entre un matrimonio presuntamente perfecto, pero con una importante vía de agua, la ausencia de relaciones físicas íntimas con su por lo demás perfecta esposa, y la poderosa atracción que siente hacia la antigua compañera, siempre misteriosa, con una vida compleja. Debemos tener en cuenta que, si se leen las novelas en el orden en que se publicaron, sabemos muy poco de Mitsuko. Mientras que tal y cómo las he leído yo, el punto de vista del lector es muy muy distinto. Se puede hacer, cada novela corta se puede leer de forma independiente, pero cambia mucho en la imaginación del lector.

Después de la potente y compleja historia que leíamos en Hōzuki, quizá este relato no tiene el mismo tirón, la misma contundencia en los sentimientos del lector. Pero estamos ante el mismo estilo de escritura, una literatura a la que no es difícil acceder, pero que tiene profundidad, y que transpira su origen asiático aunque esté escrita en francés, en sus ritmos, en sus puntos de vista, en las descripciones y en la presentación de sus personajes. Recomendable, como no podía esperar de otra forma, creo que hubiera sido bueno leer estas dos primera novelas de L’ombre du chardon en el orden en el que fueron publicadas.

[Libro] Kamusari tales told at night – Shion Miura

Literatura

No mucho que comentar aquí. Este conjunto de relatos interrelacionados es una continuación de una novela costumbrista japonesa que leí el año pasado, escrita por Shion Miura. Hace unas semanas apareció esta continuación de oferta, y la cogí. No es que la novela sobre la vida entre las gentes que se dedican a la explotación forestal en la península de Kii me entusiasmara, pero sí me entretuvo. Por lo tanto, como supuse que esta segunda parte tendría un tono similar, lo reservé para cuando decidiese hacer una lectura con poca preocupación, ligera.

Los bosques de la península de Kii, en la región de Kumano Kudo, el camino de peregrinación que atraviesa los montes y los bosques.

En aquella primera novela seguíamos a Yuki, un joven recién salido del instituto, forzado a ser aprendiz en la industria forestal en Kamusari, un lugar ficticio en el interior de la prefectura de Mie, próximo a la prefectura de Nara. Un lugar que como pude comprobar yo mismo es hogar de altos y rectos cedros y otros majestuosos árboles, que crecen favorecidos por las altas pluviosidades gracias a los vientos húmeros del Pacífico y al clima templado, aunque con inviernos potencialmente fríos, que trae la confluencia de la corriente marina cálida de Kuroshio con la más fría de Oyashio. Pues bien, tras pasar un año de aprendiz, Yuki decide quedarse en el lugar. Y en esta segunda entrega lo encontramos dedicándose a trabajar en los bosques, mientras de vez en cuando, por la noche, va escribiendo relatos que mezclan sus peripecias personales, especialemente su desesperación por ligar con la guapa Nao, profesora de primaria del lugar, algo mayor que él, con las leyendas, mitos, y acontecimientos del pasado que han marcado el presente del lugar. Sinceramente, tenía la curiosidad de si ligaría con Nao o no… a pesar de que sigo sin estar convencido de que no fuese un tensión romántica no resuelta un poco forzada.

Este libro tiene las mismas virtudes y los mismos defectos que su predecesor. Algunas de sus historias y relatos son muy entretenidos, enganchados en las tradiciones y los mitos nipones. Por lo que es una lectura ligera, pero no banal en este punto, que se sigue con agrado. Pero por el contrario, en otras ocasiones, esa idealización del vida rural en los bosques, la idealización de los habitantes del lugar… pues me resulta más inverosímil, y tensa más mi suspensión temporal de la incredulidad, que las leyendas sobre antiguos dioses serpientes de los que descienden las gentes de Kamusari. Pero bueno. Ya he dicho. Buscaba una lectura sencilla, fácil, sin complicaciones y entretenida. Y en eso, el libro, cumple. No disponible en castellano, he leído la traducción al inglés, que estaba tirada de precio. 0,95 euros más 0,04 euros de IVA. Su precio habitual está entre los cuatro y los cinco euros, que tampoco es para arruinarse.

[Cine] No hard feelings (2023)

Cine

No hard feelings (2023; 38/20230623)

Jennifer Lawrence llevaba varias semanas apareciendo en muchos medios hablando de su nueva película, esta que comento hoy, y que vimos el viernes de la semana pasada. He tenido tiempo de sobra para digerirla… porque no tenía muy claro que decir de ella cuando salimos de la sala de cine. Dirigida por Gene Stupnitsky, de quien no había vista nada como director, alguna cosa sí como guionista, Lawrence también produce la película. Película que parece estar hecha para lucimiento de la actriz como principal objetivo. Llegando desde el ámbito de la televisión, por donde pasó sin pena ni gloria, encadenó algunos resultados que la hicieron destacar siendo todavía muy jovencita en el ámbito del cine independiente, hasta que empezó a encadenar éxitos, con nominaciones a los Oscar, un total de cuatro, una de ellas con premio incluido. Y luego se adentró en el entorno de los blockbusters, cine superheroico, sagas para adolescentes, ciencia ficción, acción… donde debió de ganar un montón de pasta. Y donde algunos perdimos el interés por esta actriz. Porque alguno de esos productos fueron horrendos. O ésta.

No he estado en los Hamptons. El único lugar de turismo costero que he visitado en Estados Unidos es Sausalito. Así que con eso nos quedaremos.

Ahora vuelve al ámbito de la comedia, donde cosechó alguno de sus mejores éxitos dentro del cine comercial. De hacer dos o tres películas al año a mediados de los 2010s, en los últimos cuatro sólo dos, estrenados en plataformas en líneas. Que no están mal, especialmente uno de ellos, aunque en la práctica pasó desapercibido, algo menos el de Netflix, que no es que destacase por su excesiva calidad, sino por su oportunidad a la hora de denunciar el estado del mundo. Mi sensación fue que esta película ha sido preparada para demostrar al mundo que tras tomárselo con calma, ser madre y esas cosas, sigue en forma como actriz, y que, a su «avanzada edad» de 32 años sigue estando muy guapa y con un físico espectacular, para lo cual no duda incluso en desnudarse integralmente. Paso de debatir si de forma «necesaria» o no. Y se marca una película de «madurita¡?» seduciendo a un adolescente de clase alta (Andrew Barth Feldman) que va a empezar en la universidad, habiendo vivido muy retraído, por encargo de sus padres (Laura Benanti y Matthew Broderick, que ha conocido mejores tiempos). Aunque dejando claro que no es una prostituta… Habría que recordarle que prostituirse es practicar el sexo con otra persona a cambio de dinero. Y que tal vez el personaje de la película no lo haga de forma habitual, pero sí al aceptar el encargo. Porque para dar un toque de crítica social, la chica se ve en esas porque no gana el suficiente dinero para pagar los impuestos de su casa, heredada de su madre fallecida, porque la extrema gentrificación de los Hamptons ha hecho imposible a los pobretones vivir en Montauk.

Ya adelanto que le voy a dar un aprobado dudoso. No es ninguna catástrofe y se deja ver, pero tanto en su planteamiento como en su resolución la historia y el guion tiene serias goteras, por donde la película va haciendo agua poco a poco, dejando la sensación de que en algún momento se han equivocado los responsables de la cinta. Si pretendían hacer una película gamberra, con cierto grado de irreverencia, tratando con cierto desparpajo el tema de la sexualidad… pues la cosa no acaba de funcionar, y hay momentos en que la cosa chirría. Aunque no tanto como podría, porque ya se encargan de que el chaval haya cumplido los 19 años y la chica no pase de los 30 y muy pocos. E historietas de verano con estas edades… se dan. Sin que pase de eso, una historieta de verano. Por lo que a la larga… pues esto no son las relaciones entre Dustin Hoffman y Anne Bancroft. Que conste que Bancroft y Hoffman sólo se llevaban seis años en la vida real. Pero claro,… hacía de mujer casada y era la madre de la novia del chaval… Por lo menos daba unas cuantas buenas bofetadas a los convencionalismos.

Lo malo de levantar mucha expectación es que acabas defraudando con más fuerza. Como ya he dicho, no es una catástrofe… pero no me atrevería a recomendar pagar la entrada por ella. Ya llegará a la pequeña pantalla y la podréis ver con menos coste y esfuerzo. Y sí… Lawrence sigue estando atractiva. Pero oye… que tiene 32 añitos, tú. De qué va el mundo. Nota: Lo que más me chirría es que planteen que los padres del chaval sean ricos, pero progres y majos… cuando nunca he tenido nada contras las mujeres que se han visto en la necesidad de prostituirse, pero nunca me han caído bien los puteros y proxenetas. Nada bien. Pero nada. Y que no paguen en dinero sino con un coche… no cambia las cosas.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **/***

[Cine] Asteroid City (2023)

Cine

Asteroid City (2023; 37/20230616)

Con mucha expectación se esperaba la nueva película de Wes Anderson, que se está convirtiendo, ¡oh, cielos, qué horror!, en un director «de culto». Sea lo que sea lo que signifique ser «de culto», porque os puedo asegurar que a estas alturas de mi vida he escuchado conversaciones absolutamente delirantes sobre este concepto. Y sobre todo da miedo porque cuando un director se considera «de culto» por lo que está haciendo «ahora»,… suele «estropearse». Además es un sentido. Para mí, en el sentido original del concepto, «el culto» surgía con el tiempo, cuando una creación que en su momento recibió un interés limitado por el público y la crítica, con el paso de los años es reconsiderada, aumenta el número de sus partidarios y empieza a ser objeto de debate, a veces apasionado, manteniéndose en el candelero, no «en el candelabro» como decía aquella «Miss», de forma continua. Anderson es un director personal, con un estilo y una estética muy definidas, que ha conquistado ya el éxito de público y de crítica por varias de sus obras. Es no es «ser de culto», eso es ser un director de éxito y respetado. Pero en fin,… es muy difícil razonar sobre determinados conceptos con los «millenials«, que por otro lado no son ni mejores ni peores que otras generaciones, y también tienen derecho a opinar.

Con la película que hoy nos ocupa, Anderson sigue a lo suyo. Adultos perdidos, adolescentes rarunos, niños listillos, más o menos impertinentes, mujeres híbridas entre lo normal y lo fatal, y una estética muy definida en sus composiciones simétricas y en sus colores, que en esta ocasión se acercan peligrosamente al pop chiclé, para mi gusto. O pop piruleta. Lo cual quizá sea apropiado, porque el pop piruleta o pop chiclé (bubblegum pop), un concepto más próximo a la música pop que a lo visual, pero creo que perfectamente aplicable, se enraíza en el optimismo y el colorido de la sociedad de los años 50, aunque apareciese más tarde. En Estados Unidos. En España, el color dominante de los años 50 del siglo XX fue el gris mediocre. En fin… la televisión también era en blanco y negro, pero no el cine…

En cualquier caso, también alterna esa colorida estética con un blanco y negro más expresionista, en formato académico, o sea, cuadradote en lugar de panorámico, porque la historia principal es una historia dentro de otra historia. Es una obra de teatro, entre cuyos creadores e intérpretes también existe un drama que ha de ser contado. Así pues, dos historias, la de los intervinientes en el drama teatral y la del drama teatral, en el que unos adolescentes superdotados se reúnen para optar a un premio de ciencias otorgado por los militares en un pueblo perdido en el desierto donde hay un cráter de impacto, y que da nombre a la película, Asteroid City, y donde se desarrolla el drama «de ciencia ficción», con los extraterrestres propios de las tradiciones del desierto de Nuevo Méjico, mezclado con los accidentes geológicos del desierto de Arizona.

A caballo entre la comedia y el drama, con un reparto muy coral en el que destacan nombres como los que tienen más presencia, Jason Schwartzman, Scarlett Johansson, Tom Hanks, los secundarios de lujo, Edward Norton, Liev Schreiber, Hope Davis, Margot Robbie, Matt Dillon, Steve Carell, Tilda Swinton, Jeff Goldblum, Adrien Brody, los protagonistas más jóvenes, Jake Ryan, Grace Edwards, o secundarios que hasta ahora pasaban desapercibidos pero que ahora vemos constantemente y que lo hacen bien, Hong Chau, gracias a los repartos inclusivos… vamos un montón de gente. Interesante de ver, o al menos de mirar, con un diseño de producción excelente, pero con un guion irregular, que parece abrir muchas vías de desarrollo para luego profundizar en pocas, o dejar insatisfechos con la forma en que lo hacen. Quien mucho abarca, poco aprieta. Tiene momentos que se acercan a la genialidad,… pero hay momento en los que decae, corriendo un cierto de riesgo de situarse en el nivel de los pestiños.

Recomendable para los aficionados al cine de Wes Anderson, puede atraer a algunos espectadores más con ganas de ver algo distinto, pero se queda muy lejos de los mejores momentos de su director. Y es que, como decía al principio, bajo esta nueva forma de conceptualizar el cine o los directores «de culto», el peligro de que estos descarrilen parecen que aumenta considerablemente.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Libro] The night is short, walk on girl – Tomihiko Morimi

Literatura

Hace unas semanas, poco antes de salir de viaje hacia San Francisco, comentaba en una entrada televisiva lo bien que lo había pasado, lo mucho que me habían gustado las series y película de animación que adaptan algunas novelas de Tomihiko Morimi, dentro de eso que podríamos llamar The Tatami Galaxy y derivados o similares. Las dos series entran directamente en lo que realmente es la «galaxia de los cuatro tatamis y medio», mientras que la película vendría a ser como una variante sobre el mismo tema, pero como una historia diferenciada, aunque con un entorno y unos personajes íntimamente relacionados con las anteriores. Tanto el diseño de los caracteres como el tipo de ilustración en general es similar.

Finalmente, mientras preparaba el viaje, y con él los libros que iba a cargar en el lector de libros electrónicos, pensaba que de todo lo anterior, lo que más se me había quedado en la cabeza y el sentimiento fue la película, Yoru wa Mijikashi Aruke yo Otome [夜は短し歩けよ乙女], cuya traducción más literal sería La noche es corta, camina, doncella. Pero supongo que ese doncella así a secas resulta un poco raro, anticuado, en los usos habituales del castellano, así que utilizad el equivalente que prefiráis ¿Jovencita? Quizá resulta condescendiente. Pero lo que nunca dejaré de considerar adecuado es que, no sabiendo su nombre, doncella de cabello negro es el apelativo más adecuado y algo poético.

En la película te quedas con la sensación de que todas las peripecias que se nos narran, y que son fieles a las que nos cuenta la novela, transcurren en una frenética noche, a la que el título hace referencia. Sin embargo, en la única cuestión donde se rompe la fidelidad, la novela se toma su tiempo. Dividida en cuatro partes, la primera, en la que Doncella de cabello negro decide vivir la noche, y que da título a la novela, transcurre en primavera, poco después de que la chica haya comenzado su primer año de universidad, mientras que Senpai, su secreto enamorado está ya en tercero. La segunda parte, con las aventuras en la feria de libros usados, es en verano, la tercera, con el festival universitario, es el otoño, y la cuarta y última, con la epidemia de gripe abatiéndose sobre Kioto, es en vísperas de Navidad. Lo cual da otro sentido, más romántico y nostálgico, al enamoramiento de Senpai hacia Doncella de cabello negro, y a su incapacidad para abordarla directamente, temeroso de fracasar y sufrir un rechazo.

La novela, así, como ya se intuía o se sentía la película, es una romántica historia de amor y enamoramiento en época universitario, que puede resonar tanto en su público destinatario objetivo, los jóvenes en esa época, como en adultos con una o varias décadas más a cuestas, pero que vivieron esa época, y seguramente recordarán situaciones no tan diferentes en el fondo. Aunque las formas, o el tono de realismo fantástico de la historia, así como el trasfondo cultural nipón la hagan aparentemente distinta. Una historia de romance, que no lo parece, pero lo es, de descubrimiento personal, y de aventuras que sólo se pueden vivir en un determinado momento de la vida y en un determinado lugar.

Me la merendé en el viaje de vuelta de San Francisco. Parte de él, porque me forcé a dormir lo que pude para evitar el desfase horario… algo en lo que fracasé por completo. Pero como es una novela que engancha, la terminé de todos modos. Y eso que perdí el lector de libros electrónicos, me lo dejé en el avión de ida a San Francisco, y tuve que leerla en el móvil… que es un peñazo. Pero bueno, a pesar de eso, una novela encantadora, que me atreveré a recomendar a románticos declarados, a románticos no declarados, y a cualquier persona que quiera evocar épocas más jóvenes e inconscientes de su vida. O sea… a casi todo el mundo. Timoratos y gente «seria», se abstengan.

[Cine] Ghosted (2023)

Cine

Ghosted (2023; 29/20230430)

Empecemos por el coqueteo con el absurdo que supone que el título de la película en castellano sea Ghosting, frente al título original en inglés que es Ghosted. Vosotros veréis si es algo que necesita mucho más comentario, si es que el encargado de la mercadotecnia es tonto perdido, o si es un cachondo con un sentido del humor dadá… No sé. En fin. Decidí verla porque los antecedentes de cine estrenado directamente en la plataforma Apple TV eran interesantes. No todas las películas de estreno que he visto en la plataforma han sido perfectas o muy buenas, ha habido de todo, pero si que solían ser propuestas interesantes, más o menos conseguidas en su ejecución. Es, por decirlo así, la seña de identidad de la plataforma. Pero lo que me he encontrado con esta película dirigida por Dexter Fletcher tiene que ver más con los peores estrenos de cine de acción en otras plataformas más populares que con ese interés, hasta la fecha, de buscar propuestas más originales por la compañía de la manzana mordida.

Como es habitualmente en estas películas, sus protagonistas se mueven por el mundo como si tuviera el tamaño de La Rioja… pero de los lugares que visitan sólo tengo fotos de Londres. Así que eso.

El reparto era llamativo. Un granjero norteamericano (Chris Evans) conoce a una chica muy mona y muy maja (Ana de Armas), con la que conecta, y de la que espera una continuación en la relación… pero esta ni le contesta a los mensajes, ni le llama… lo ignora por completo. Así que, habiendo descubierto, al más puro estilo acosador, que la chica está en Londres, se lía la manta a la cabeza y se va a la capital británica, en un gesto «romántico». Para encontrarse que la chica es una letal agente de la CIA a la que busca un peligrosísimo criminal (Adrien Brody) al frente de una organización criminal secreta. Y claro… a partir de ahí, el lío de aventuras inverosímiles propio del género.

No me extenderé mucho para no prolongar la agonía de pensar en esta película. El guion parece escrito por un equipo de chimpancés tecleando al azar en sus procesadores de textos… o más bien una IA tipo ChatGPT que se ha revisado todas las películas del género y ha elaborado un pastiche de situaciones típicas y tópicas pero inconexas, descoordinadas, y muchas veces sin sentido, con una carencia absoluta de originalidad y creatividad, como es lo propio de estas IA de moda, a pesar de que a la cerril población mundial les parezca que sus textos son propios de genios. Y para más inri, la química entre los dos protagonistas es prácticamente nula,… y ya van dos películas de Ana de Armas protagonizando cine de acción en las que pincha escandalosamente, a pesar de su buen hacer en otro tipo de películas.

Sinceramente, no. Ni es una propuesta interesante. Ni está bien hecha. Ni está especialmente bien interpretada. Ni es especialmente divertida. Aunque también sea difícil calificarla de catástrofe. Pero si de algo peor, porque sobre las ruinas de una catástrofe a veces surgen cosas inesperadas. Es simplemente la mediocridad elevada a la enésima potencia. Película alimenticia, para engordar catálogo, que atraerá por sus nombres, y que lo mejor que se puede hacer con ella es olvidarla por completo. Y pensar que este director hizo una película que me resultó muy simpática.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: **

[Cine] Suzume no tojimari [すずめの戸締まり] (2022)

Cine

Suzume no tojimari [すずめの戸締まり] (2022; 27/20230415)

Tras la pifia de la semana pasada de dinosaurios y aventuras espaciales, estábamos con ganas de ver algo interesante en las salas de cine, y la oportunidad surgió con el estreno de la más reciente película de Makoto Shinkai. Con los comentarios que había recibido hasta el momento tras su estreno en Japón, le teníamos ganas. He visto prácticamente todo de este director japonés, dedicado a la animación, y hay muchas cosas que me gustan. Aunque tengo más debilidad por los mediometrajes, de cuando no era tan conocido, que por sus grandes, y no tan grandes, éxitos en el ámbito del largometraje. Por cierto, en la versión doblada se ha optado por el sencillo título Suzume, el nombre de la chica protagonista frente al original que significa La cerradura de Suzume, que tiene mucho sentido.

Naturaleza y mitología, una combinación que podemos encontrar en la isla de Itsukushima, en el mar interior de Seto, y que se encuentra también en muchas obras de animación japonesas, entre ellas las de Makoto Shinkai.

En el ámbito de lo fantástico, Suzume es una adolescente huérfana que vive con su tía en una ciudad de Kyūshū, la isla sur de las cuatro grandes del archipiélago japonés. Cuando de repente conoce a un atractivo universitario de visita en la población y comienzan a suceder extraños fenómenos. Una misteriosa criatura en forma de gran gusano se asoma por una misteriosa puerta y amenaza con causar un gran terremoto en el lugar, lo cual el joven intenta evitar, y lo conseguirá con la ayuda de Suzume. Pero algunas alteraciones se producirán que llevarán a la pareja… con el joven convertido en… ya lo veréis si vais a verla… bueno… llevarán a la pareja a recorrer Japón hasta la región de Tōhoku en el norte de Honshu, para prevenir catástrofes similares.

Y disfrazada de aventuras fantásticas y de romance, Shinkai se dedica a hacer catarsis sobre las catástrofes que asuelan periódicamente el País del Sol Naciente. No es casual que entre los destinos del viaje de Suzume y de su compañero se encuentre Kobe, Tokio y el nordeste de la isla de Honshu. Catástrofes que han marcado el imaginario y la mentalidad del pueblo japonés, y que se encuentran en la base de muchas de sus creaciones artísticas, cinematográficas, literarias, o televisivas, en acción real o imaginación. La inestabilidad del choque entre placas tectónicas y las bombas nucleares de la Segunda Guerra Mundial han condicionado un cierto estado mental. Si al último gran seísmo le añades la catástrofe nuclear de la central de Fukushima… ya tienes el completo. Porque además de esta catarsis, también es una película sobre la gestión del duelo, por las pérdidas personales que se sufren en estas catástrofes y como marcan la vida de los supervivientes. Una de los temas que me hubiera gustado ver más desarrollado es el impacto en la relación entre Suzume y su joven y atractiva tía Tamiki, y el impacto del terremoto de 2011 en sus vidas.

Como de costumbre, la atención al detalle en la animación de Shinkai es primorosa. Y los temas y elementos comunes al conjunto de su obra también están presentes. Una de las apuestas del grupo de personas que fuimos a ver la película en la matinal del sábado pasado es ver quien descubría antes la presencia de un cordón rojo, el cordón del destino, que aparece en muchas películas del director. No tardamos mucho en encontrarlo. Claro.

Acompañada como de costumbre con la banda sonora de RADWIMPS, ya un clásico de las películas de Makoto Shinkai, más una divertida playlist de temas del pop de décadas atrás para el momento más road movie de la película, cuando a los dos protagonistas principales se les suman un par más que lanzan y animan la idea de familia, de amistad, y de solidaridad con quienes lo necesitan, la película no alcanza los niveles épicos de Kimi no na wa…, pero supero a Tenki no ko, y se convierte en una película altamente recomendable. Imprescindible para los amantes de la animación, pero muy recomendable para cualquier aficionado al cine que quiere una aventura altamente entretenida, pero al mismo tiempo con corazón, con sentimiento y con reflexión.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine] Un beau matin (2022)

Cine

Un beau matin (2022; 24/20230402)

Nos llega a la cartelera una nueva película de la directora francesa Mia Hansen-Løve, con la siempre interesante Léa Seydoux a la cabeza del reparto. No hace tanto que pudimos ver otra película de Hansen-Løve, una directora que siempre hace planteamientos interesantes, pero que en mi percepción no siempre resuelve satisfactoriamente. Suele basar sus guiones, sus historias, en sus propias vivencias vitales, y en esta ocasión no hace una excepción, ya que la película vino inspirada por la enfermedad de su propio padre.

Ejemplo típico de película sin una historia definida, que se centra en lo que los propios franceses definieron o sistematizaron como une tranche de vie, en español hablaríamos de los recuentos de la vida, un intervalo en la vida de una o varias personas, sus inquietudes cotidianas, sus preocupaciones, sus alegrías, sus relaciones. Y en esta ocasión seguimos a Sandra Kienzler (Seydoux), madre de una niña en torno a los nueve años, viuda. Trabaja como traductora ya que domina varios idiomas, su padre es austriaco. Y su padre, profesor de filosofía (Pascal Greggory), está enfermo, padece un enfermedad neurodegenerativa, que le impide ver aunque a sus órganos de la visión no les pasa nada, y que progresivamente le lleva a la dependencia y al deterioro cognitivo. Por lo que han de buscarle una residencia donde lo atiendan. Y también tiene sus propios problemas de relación, al «colarse» por un antiguo amigo (Melvil Poupaud), casado, en una relación que no es fácil de conducir.

Como muchas de las películas o relatos literarios de este género, este filme de Hansen-Løve se caracteriza por su realismo. Por su naturalismo. Con una cámara que va acompañando constantemente a la protagonista en su vida cotidiana, con una banda sonora extremadamente sobria, la acción se acompaña de los sonidos del ambiente, no de la música, y con una representación verosímil de los hechos. De las relaciones. De la vida en un pequeño domicilio parisino. De la realidad de hospital, de las residencias de ancianos de todo tipo, de la enfermedad, de la soledad de los ancianos, de las tribulaciones de una madre en familia monoparental,… Como muchas películas francesas de este tipo tiene una calidad casi documental.

Y esto último siempre me supone un problema, porque soy de los que cuando quiero ver ficción, quiero ficción, y si quiero ver documental, busco las cualidades del buen cine documental; esos productos intermedios muy propios del cine social francés… no me suelen enganchar. Pero en esta ocasión hay algo que salva la película con claridad. Bueno… varias cosas. Primero, que el guion de la propia directora, con su recorrido a través de las estaciones del año, con suaves y bien gestionadas elipsis, está bastante bien. Y en segundo lugar, la presencia y la interpretación de Léa Seydoux. Ya he dicho que me parece una actriz muy interesante. Y aunque su carrera es suficiente diversa como para que haya de todo, bueno y malo, siempre me fascinó, desde que pude ver en televisión La belle personne, una película de 2008, en la que empezaba a destacar dentro de su país. Pero claro… ha pasado mucho tiempo, desde aquel momento en que tenía 22 o 23 años hasta los 36 o 37 con los que rodó la película que nos ocupa hoy.

Los reparos con los que suelo ver este tipo de cine francés quizá hagan que mi valoración personal de la película sea modesta, pero la verdad es que es una película que puede ser muy recomendable, con buenos valores, tanto cinematográficos como interpretativos, y que supone un bello y honesto retrato de una mujer real, actual, con problemas auténticos, con los que muchas mujeres pueden sentirse identificados, pero sin perder su punto de romanticismo y encanto.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] Blue Thermal [ブルーサーマル] (2022)

Cine

Blue Thermal [ブルーサーマル] (2022; 21/20230319)

Hace poco más de una semana llegó una nueva ración de animación japonesa a las salas de cine. Y organizamos en domingo una «expedición» amistoso-familiar a la sala de cine para ver esta película dirigida por Masaki Tachibana, tras leer alguna reseña en la que alababa hasta cierto punto esta producción. Lo cierto que poca más pretensión había que pasar un rato agradable y tal vez, sólo tal vez, ver una de esas joyas que inadvertidamente llegan a la pantalla en forma de animación del País del Sol Naciente.

Adapta de un manga, como tantas producciones de animación niponas, el personaje principal, Tamaki, es un chica de dieciocho años que abandona su Nagasaki natal, donde vive con su madre, divorciada, para estudiar en una universidad tokiota. Siempre ha sido deportista, a pesar de ser bajita y «fuertota», pero no ha tenido éxito en lo romántico… por lo que busca entrar en un club deportivo universitario estiloso, donde ligar. Pero un incidente/accidente y su sentido de la responsabilidad hará que acabe en el club universitario de vuelo sin motor. Y ahí se encontrará con tres cosas. Que lo de volar va más allá, es más trascendente para ella, que lo de una excusa para ligar. Que tiene más en común con su media hermana de padre de la que estaba extrañada desde el divorcio de sus padres de lo que ambas pensaban. Que puede que ligue, pero no con quien piensa y de la forma en que pensaba.

Formalmente, la película es una delicia. Como es tradicional en la animación japonesa, aunque los caracteres humanos son relativamente esquemáticos, aunque fácilmente diferenciables e identificables, el entorno, los fondos, el ambiente, los paisajes, la atención al detalle son estupendos. Y así nos sumergimos en bonitos vuelos sobre llanuras y montañas, rodeados de bellos cúmulos, mientras contemplamos el progreso de Tamaki como piloto de veleros. Pero…

Síp. Hay un pero. Y es que el desarrollo de los personajes, incluido el principal, está muy esquematizado, y las transiciones dramáticas no siempre funcionan bien. La película es entretenida. Pero para desarrollar adecuadamente los distintos arcos argumentales y las relaciones entre los personajes, quizá hubiese precisado la forma de una serie. Dedicada tiempo a crear tensión con el insospechado reencuentro de las dos hermanas, para acabar resolviendo el conflicto en dos papirotazos y de forma extraordinariamente convencional. Dedica mucho tiempo para crear una relación con uno de sus compañeros… que de repente desaparece de escena. Apenas se profundiza en las dificultades de su vida universitaria, y el drama final aparece forzado y poco convincente. No obstante… se deja ver, y recibe el aprobado. Pero podría haber sido mucho mejor. Especialmente por el potencial del conjunto de caracteres para generar empatía e interés, acompañados de la belleza visual sin estridencias de la película. Hasta cierto punto, una oportunidad perdida. No ha habido joya inadvertida.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[TV] Cosas de series; las series coreanas van llegando a otras plataformas

Televisión

Uno de mis placeres inconfesables, uno de mis vicios, los/as dramas/comedias surcoreanos/as televisivos/as, se va extendiendo. Y ya es posible encontrar en la plataforma de contenidos Disney+, bajo la etiqueta de uno de sus canales, Star, varias series con esta etiqueta. Y por lo tanto, he probado a ver que tal con una de ella. Aunque ya adelanto una cosa, es más de lo mismo que viene ofreciendo Netflix desde hace años.

Algunas fotografías tomadas en Seúl para ilustrar la entrada de hoy.

La serie con la que he probado los contenidos del país asiático en la plataforma de las «princesas» de cuento es Neowa na-ui gyeongchalsueop [너와 나의 경찰수업, Tú y mi clase de policía], conocida internacionalmente como Rookie Cops (Policías novatos). Me atrajo porque su protagonista, Chae Soo-bin, me llamó a su vez la atención en una serie que vi no hace mucho en Netflix. Serie mejorable, pero en la que la actriz dejaba una buena impresión. En esta ocasión protagoniza a una chica que, atraída por un estudiante de una institución educativa de nivel universitario de la policía surcoreana, decide ingresar en la misma para ser policía. Y a partir de ahí… pues líos amorosos, rivalidades entre estudiantes, politiqueos, y algún misterio criminal que otro. Con una mezcla de comedia romántica, historia de compañerismo y amistad y drama policiaco. Predomina lo primero. Para ponerse en contexto, comparemos cómo se accede a la policía en España… para entender que es eso de una «universidad de la policía». En el Cuerpo Nacional de Policía hay dos tipos de oposiciones. A la escala básica, donde tienes que tener un título de bachiller, equivalente o superior, y donde entrarás de agente de base, de los que patrullan de uniforme, hacen guardias, vigilan las manifestaciones y esas cosas. Podrás ascender hasta subinspector, creo. A la escala ejecutiva, donde tienes que tener un título de grado universitario o equivalente, y donde entrarás de inspector. Lo que en las series extranjeras llaman «detective». Y puedes llegar a comisario y mandamás. Pues bien, entiendo que los de la «universidad de la policía» surcoreana, que existe realmente, es para entrar en la policía directamente con el equivalente a inspector, sin pasar por los oficios de agente de base. Hay subtramas por las tensiones entre la gente que entra de una u otra forma a la policía, en la serie. La serie es entretenida, realmente esta chica protagonista es majeta y luce bien en pantalla, pero por lo demás, es una serie intrascendente. No es ningún pecado, pero tampoco deja un poso especialmente trascendente.

También me he visto dos series de reciente estreno en Netflix. Yeon-aedaejeon [연애대전, Guerra de amor] conocida internacionalmente como Love to hate you, es una comedia romántica en la que ella (Kim Ok-bin) es una abogada muy heterodoxa, y con una vida de relaciones muy desenfadada, que acaba empezando a trabajar en un bufete muy machista que representa a gentes del espectáculo y la farándula por necesidades económicas. Y él (Teo Yoo) es uno de los actores a los que representa el bufete, y que tiene algunos problemas para relacionarse y entrar en contacto con las muejres. Al principio se odiarán y se harán la puñeta bastante. Pero obviamente pasará lo que pasa en las comedias románticas. Entretenida, sin más. Lo que más vale es la empatía que transmiten los protagonistas, que tienen buena química entre sí. Algunas de las situaciones resultan absurdas, salvo que las sitúes en un contexto de moral excesivamente conservadora.

La segunda es Sarang-ui Ihae [사랑의 이해, Comprensión de amor], conocida internacionalmente como The Interest of Love, El interés del amor, juego de palabras debido a que la acción transcurre en el ámbito laboral de una sucursal bancaria. Es una drama romántico que involucra a un triángulo de cuatro lados, con dos catetos y dos hipotenusas. Las chicas son muy monas, pero una (Moon Ga-young) es pobretona, con bajo nivel educativo, introvertida, aunque muy trabajadora y dedicada. La otra (Keum Sae-Rok) es ricachona, universitaria, simpática, extrovertida, y quiere ser valorada por su trabajo y no por el dinero de su familia. En cuanto a los chicos, también muy guapos, el uno (Yoo Yeon-Seok) es universitario de familia trabajadora, pero no pobretona, huérfano de padre, y compañero de universidad de la ricachona. El otro (Jung Ga-ram) es el más pobretón, de origen provinciano, sin estudios, y quiere ser policía, pero no consigue aprobar las oposiciones. Los personajes centrales son la chica mona, muy trabajadora, de origen humilde y el chico guapo universitario, que se atraen, pero que constantemente encuentran trabas para la relación. Los otros son parte de las trabas que surgen en la relación. La serie tiene intención de tener un componente social en su trama, por las injusticias que sufren los de origen más modesto, y las facilidades de los ricachones. Y por el injusto trato y diferencia de oportunidades que sufren unos y otros. La serie prometía más en su inicio que lo que luego ofrece. Creo que hasta cierto punto es una serie fallida, que pincha en su guion y diálogos, y en la que los intérpretes están demasiado empastados y fríos en sus papeles. A punto estuve de abandonarla, pero llevaba ya demasiados episodios a cuestas para no enterarme de como acababa… aunque era un final previsible si uno a visto suficientes k-dramas.