[Fotocomentario] Algunos creen que son más listos que sus ancestros, pero… ¿es verdad?

Fotografía, Política y sociedad

A principios de julio salí a pasear con mi Agfa Isolette I, una cámara de gama baja fabricada entre 1951 y 1954. Que ahora queda muy mona en las estanterías de las cafeterías y los restaurantes como decoración. Pero que hace fotos y doy fe. Esta es la cámara…

Algunos ejemplos de las fotos que se pueden hacer los muestro a continuación. Pero para saber más de lo que es hacer fotos con ella, podéis seguir el enlace El encanto y los engorros de las cámaras de fuelle – Agfa Isolette I con Ilford Fp4 Plus a IE 200. Yo me divierto mucho haciendo fotografías con estas antiguallas, aunque no se consiga la calidad intrínseca en la fotografía que uno espera de las cámaras de formato medio, o de las modernas cámaras digitales.

Pero lo curioso es que he visto intimidados por estas cámaras a gentes que fardan mucho de sus modernas cámaras electrónicas digitales, con sopotocientas funciones, muy sofisticadas, con zillones de píxeles, pero que cuando les pones en las manos una de estas cámaras de objetivo retráctil con fuelle… no saben muy bien por donde empezar. Se siente perdidos. Tienen miedo de «romper» algo. En una cámara que lleva sobre la faz de la Tierra más de 70 o casi 70 años, y sigue funcionando. Pero estas cámaras era las que usaban sus padres o sus abuelos en aquellos tiempos, para hacer fotos a la familia cuando salían de vacaciones. O por lo menos los padres o abuelos de las gentes de su generación en buena parte de Europa occidental, porque en España con su dictadura y su aislamiento, y su defectuosa cultura, no eran tan frecuentes. Y es una cámara de gama baja, económica. Vamos… para el común de los mortales. Curiosamente, algunos creen que ahora, en medio de tanta proeza tecnológica que nos rodea, son más listos que sus ancestros. Mmmmmm… ¿seguro? No creo.

[Libro – historieta] Paper girls – Brian K. Vaughan y Cliff Chiang

Literatura

Recientemente se ha emitido, y está disponible, en Amazon Prime Video la adaptación televisiva en acción real de la aventura gráfica que presentamos hoy. Y muchos enterados, muchas «plumas ilustradas» de la red de redes, hablan del «intento de Amazon para emular Stranger things» o cosas por el estilo. Vamos a ver. Aclarémonos. El primer cuadernillo de los treinta que consta esta aventura se publicó en Estados Unidos en octubre de 2015, en España lo pude leer en abril o principios de mayo de 2016, y la serie de terror fantástico, pseudociencia ficción de Netflix, se estrenó en julio de 2016. Y la obra de Vaughan y Chiang es ciencia ficción pura y dura, mientras que los strangers es terror disfrazado de ciencia ficción. Sin hablar de los temas que tratan ambas obras. Ya he visto la primera temporada de las chicas repartidoras de periódicos en Prime Video, pero de eso hablaré otro día. Primero, mi relación con la obra original, la aventura gráfica.

Las fotografías tomadas en la sección de diseño y en la exposición dedicada al 50º aniversario de los juegos olímpicos de 1972 en la Pinakothek der Moderne de Munich, con esos diseños tan futuristas, me han parecido apropiados para ilustrar esta entrada. Especialmente porque las chicas protagonistas hacen su trabajo de repartidoras de periódicos montadas en sus bicicletas.

En mayo de 2016 yo estaba familiarizado con la obra de Vaughan a través de su colaboración Fiona Staples en la estupenda y fenomenal Saga, una de las mejores aventuras espaciales a las que he accedido en mi vida. Teníamos planeado visitar a unos amigos cuya hija menor, entonces de 13 años, había sido intervenida de una pequeña tontería sin importancia. Pero entramos en una librería de cómics y vimos el primer cuadernillo de Paper girls, y se lo llevamos como pequeño detalle. Aunque como la visita fue al siguiente día, me lo leí en casa. Un grupo de cuatro chicas de 12 años que en la madrugada del 1 de noviembre de 1988, tras la resaca de la noche de Halloween, salen a repartir periódicos y ganarse unos dinerillos. Es el primer día en esta actividad para Erin Tieng, una chica de origen chino. Y tendrá que enfrentarse a unos adolescentes bastante macarras y… a un conflicto, una guerra en el tiempo, entre unas gentes venidas del futuro partidarias de la liberalización del viaje en el tiempo y de cambiar la historia cuando es mala, frente a los que quieren controlar los viajes en el tiempo, y dejar la historia como está. Me recordó bastante, aunque la historia es distinta a una novela de Asimov que siempre me gustó, The End of Eternity (El fin de la eternidad), aunque luego la cosa sea muy distinta. Siempre me han gustado los viajes en el tiempo.

A partir de ahí… como la madre de la chica formaba parte de nuestro «club de ir al cine», todos los meses le comprábamos otro cuadernillo, me encargaba yo, y me lo iba leyendo antes de pasárselo a la madre en la siguiente visita a las salas de cine. Y así me fui leyendo la historieta. Y me estaba gustando mucho, mucho, a pesar de estar destinada francamente a un público más juvenil frente a la historia más madura de Saga, u otra que leí de Vaughan, We stand on guard, en colaboración con Steve Skroce, que también me gustó mucho. Hasta que llegó la pandemia. Y a falta de cinco o seis cuadernillos para terminar la aventura gráfica… interrumpimos la agradable dinámica. Finalmente, los padres de la chica le compraron los números que le faltaban cuando se empezó a normalizar la situación, y yo me quedé sin saber como terminaba. Cuando hace unas semanas me enteré de la adaptación televisiva, me busqué una versión en formato electrónico y la terminé, empezándola desde el principio. Y si por episodios me estaba gustando bastante, leída de tirón, resultó ser absorbente, de las que no puedes dejar de leer y acabas apagando tarde por la noche la luz. Es muy divertida.

Con personajes con los que empatizas y te encariñas, la serie trata temas más reales que la serie de Netflix con la que se le compara, que es mucho más anecdótica en el fondo, sin dejar de ser una serie pensada para el público juvenil. Pero cualquier adulto sin prejuicios y con imaginación la puede disfrutar mucho. La escritura de Vaughan es fenomenal,… he de decir que la versión en libro electrónico fue el original en inglés, que es más barato, y la historia en su conjunto deliciosamente variada, llena de acción, y entretenida. Pero además, la ilustración de Chiang es también estupenda, mereciendo la pena destacar la importante labor del colorista Matt Wilson, y del rotulista y diseñador Jared K. Fletcher. Vamos. Que me lo pasé pipa. Una de las lecturas de ciencia ficción más divertidas que he leído y disfrutado en mucho mucho tiempo. Total y absolutamente recomendable. Y su valoración crece en el tiempo en mi memoria.

[Viajes] Breve comentario fotográfico de la escapada a Múnich

Viajes

Estos días atrás he hecho una escapada de cinco días a Múnich. Ya conocía la ciudad. Estuve con unas amistades en fechas similares, mediados de agosto, en el año 2008. Esta vez, la ocasión era una reunión de gentes amigas pero dispersas por Europa; España, Alemania, Dinamarca y Bélgica. Es la segunda vez que nos reunimos de esta forma, la primera fue en 2019. La idea era hacerlo cada cinco años, pero decidimos adelantarlo para celebrar que hemos salido con bien de lo peor de la epidemia todavía en curso. Once personas, entre los 23 y los 59 años. Dado que el tema era muy lúdico, que eran pocos días, que no iba a llevar muchos más trastos fotográficos, decidí experimentar con lo que podía dar de sí viajar con un equipo fotográfico con distintas características. Pero eso lo podéis leer en: Viajando con una cámara de formato medio – Fujifilm GFX 50R (probablemente, de forma excepcional). Aquí, simplemente, un resumen fotográfico.

[TV] Cosas de series; abracemos lo sobrenatural de una forma u otra

Televisión

Dos series muy distintas, con una cosa, sólo una, en común. Que en un momento dado u otro… abrazan el ámbito de lo sobrenatural en su trama. Veamos de que van.

Con una nueva reencarnación de la sensual Irma Vep en el menú televisivo de hoy, París, no podía ser de otra forma.

Hace unos meses comentaba una serie surcoreana, una comedia romántica, en la que la protagonista, una pizpireta estudiante, acababa conviviendo con un tipo muy rico y apuesto que en realidad era un gumiho, una criatura sobrenatural con el aspecto de un zorro propia del folclore fantástico de Asia Oriental en distintas formas, como el kitsune japonés, que en Corea adopta la forma de un zorro con nuevo colas. Exactamente lo que significa la palabra gumiho. Aquella serie tuvo una precursora. Y con los cambios en el idioma en mi configuración de Netflix, resulta que está disponible. Lo que no tiene es doblaje al español, ni subtítulos en español. Su título es Nae Yeojachinguneun Gumiho [내 여자친구는 구미호], literalmente en inglés My girlfriend is a gumiho, mi novia es un zorro de nueve colas. Es de 2010 y parece que tuvo mucho éxito. Pero con los papeles invertidos. El estudiante es un mozo, menos pizpireto, y la gumiho es una guapa chica, que ha estado presa en un dibujo de un monasterio durante 500 años, hasta que el mozo la ha liberado. La producción de la serie es más cutre que la moderna en general, aunque parece ser que en su momento, en su país tuvo mucho éxito. La protagonista, Shin Min-a, ha aparecido en un par de series que he visto en los últimos tiempos, la odontóloga protagonista de este pueblo (¿se me olvidó comentarla?) y en este drama coral uno de los personajes más trágicos, pero con final feliz; es muy elegante, muy guapa. En 2010 parece que sus capacidades interpretativas eran más justas, pero con lo mona que estaba con veintitantos años y su carácter alegre… pues supongo que encandilaría al personal. Al final… una serie anecdótica a estas alturas.

Más interés, mucho más, ha tenido la nueva Irma Vep de Oliver Assayas. Muchos la han calificado como una nueva versión de la película del mismo título y el mismo director de 1996… y sí, pero no. Están íntimamente relacionadas; espiritualmente es otra cosa. Ahora lo explico. La película, del mismo título, la vi en Mubi hace ya un tiempo, durante los tiempos en que no se podía ir con facilidad al cine por las restricciones de la pandemia, y había que tirar de plataformas en línea para disfrutar del cine. No le dediqué un comentario, aunque la mencioné en una entrada de este Cuaderno de ruta. Me interesó poco después del ciclo dedicado a Wong Kar-wai a principios de 2021, por la presencia de Maggie Cheung en ella haciendo de sí misma. En 1996, Cheung era ya una estrella del cine de Hong-Kong y empezaba a ser notada en los circuitos festivaleros occidentales. En la película, llegaba a París para interpretar el personaje de Irma Vep en una nueva versión del clásico pionero del cine Les Vampires de Louis Feuillade, interpretado en 1915 por Musidora. Pero mientras ruedan la película, es testigo de los egos, mezquindades y líos de las gentes del cine durante la producción. La película era una satírica crítica de Assayas al relativamente pedante ambiente del cine francés, heredero de los tiempos gloriosos de la Nouvelle vague. En la realidad, Assayas y Cheung ligaron y estuvieron casados durante un breve lapso de tiempo.

La serie actual, más que una nueva versión, es una secuela de aquella película. En la que el mismo personaje del director, el ficticio René Vidal (Vincent Macaigne), alter ego de Assayas, va a rodar 25 años después una nueva versión de Les Vampires, pero adaptada como serie de televisión en lugar de película de cine. Y para el papel de Irma Vep contrata a una actriz de moda, especialmente en las superproducciones tipo superhéroes y demás, Mira, interpretada por Alicia Vikander. Lo que sucede es que el tema vuelve a ser el mismo; Mira es testigo de un caótico rodaje, en el que se va poniendo en solfa todo lo que es criticable en el cine actual. No voy a entrar en todos los detalles. los propios personajes también han de espantar su propios demonios. Mira ha sufrido una fea ruptura con su novia, mientras que su antiguo novio espera un hijo con otra mujer. Vidal sigue colgado de la protagonista de su película de hace 25 años, que aquí recibe el nombre de Jade Lee, no de Maggie Cheung… y de los fantasmas que dejó su breve y tormentoso matrimonio. Y cada vez que Mira se enfunda el icónico y sensual traje ajustado negro de Irma Vep es capaz de deambular por los tejados de París, atravesar las paredes y contemplar las vidas del resto de los participante en este drama/sátira. Sátira con ternura, puesto que Assayas podrá criticar el mundo del cine, pero no deja de estar enamorado de él. Difícil de comentar todos los detalles interesantes y divertidos de esta serie que va claramente de menos a más. A mucho más, y deja un regusto excelente, el de haber visto una serie de televisión excéntrica, nada parecida a lo que se hace habitualmente, que probablemente muchos no apreciarán, pero que es muy muy notable. A mi me ha encantado.

[Fotocomentario] La ¿aburrida? arquitectura de Zaragoza

Arte, Cultura, Fotografía

En general, me gusta mi ciudad, Zaragoza, en la Comunidad autónoma de Aragón, España, para los no hispanos. Tiene un buen nivel de vida. Quizá un poco más calurosa de la cuenta en verano. Y más últimamente, pero a cambio los inviernos no son extremadamente fríos. A no ser que haya niebla. O viento; cierzo le llamamos. Que antes era casi siempre en invierno; o la una o el otro. Pero últimamente, no tanto. Tiene más de dos mil años de historia con una administración continuada, aunque con varios cambios en el nombre por la evolución fonética del mismo, Caesaraugusta [léase Kaesaraguta, no Zesaraugusta], Sarakusta, Çaragoça [leáse Tsaragotsa] y finalmente Zaragoza [que cada cual lea las zetas como tenga costumbre]. Pero salvo algún rincón aislado… es un poco gris y feota. Más que fea… con poca gracia.

Pero recientemente, o sea, hace cuatro años, escuche una interesante discusión después de una sesión de cine entre varias amistades que, con gran energía, los unos defendía ese parece mío de ciudad estéticamente sosa, frente a quienes defendían que había mucha arquitectura estupenda. No participé mucho; mi criterio es limitado en estos momentos, más allá de apreciaciones total y absolutamente subjetivas. Pero desde entonces, cuando camino por la calle con la cámara me fijo más en los edificios, y les hago fotos. De algunos de ellos, muchas veces. A ver si con el tiempo y algún influjo mágico acabo adquiriendo algún criterio. Creo que alguno voy adquiriendo, pero todavía no me atrevo a opinar en voz alta.

Las fotos de hoy proceden de este rollo: Las ISO 100 son para el verano… – Fujifilm GS645S Wide 60 con Lomography Potsdam Kino 100.

[Cine] The Forgiven (2021)

Cine

The Forgiven (2021; 41/20220804)

Acudimos el jueves pasado a las salas de cine con intención de ver esta película británica dirigida por John Michael McDonagh y que, a priori, presentaba un elenco que la hacía muy interesante. Llama la atención no obstante que desde que se estrenó en festivales hasta su estreno en salas comerciales ha pasado casi un año, que hasta ahora sólo se ha estrenado de forma amplia en Italia y España, y de forma limitada en Canada y EE.UU., y que todavía no se ha producido este estreno en salas comerciales en el Reino Unido ni en el resto de Europa. Y las críticas que pudimos leer previamente eran muy tibias y dispares. En cualquier caso, la situación de la cartelera es lamentable y había poco donde escoger a las horas en que nos interesaba. Y las plataformas en línea tampoco están mejor. Este sábado me dispuse a ver la primera película de animación producida por o para Apple TV+ y la abandoné a los 10 minutos por una total y absoluta falta de interés.

Los paisajes que nos rodean son áridos… pero no desérticos. No en su mayoría. Pero, tal y como evoluciona el clima, ¿tendremos que pensar que dentro de unas décadas empezaremos a parecernos al Atlas marroquí que podemos ver en esta película? Para reflexionar.

Nos cuenta la historia de un matrimonio burgués, relativamente adinerado, y muy aburrido, formado por David (Ralph Fiennes) y Jo Henninger (Jessica Chastain), cuando se dirigen al Atlas marroquí donde un amigo suyo (Matt Smith) ha montado una fiesta con su novio (Caleb Landry Jones) para un selecto grupo de invitados, un su mayoría europeos y norteamericanos. Conduciendo por las solitarias pistas de tierra marroquíes, ya de noche, atropellan a un adolescente que ha intentado pararlos para venderles un raro fósil. David es alcohólico y ha estado bebiendo, pero entre todos y con la colaboración de las autoridades marroquíes, maquillarán la situación. Hasta que llegue el padre del muchacho (Ismael Kanater) ha buscar el cuerpo para llevarlo al remoto rincón del desierto donde viven. Y donde lo acompañará David, mientras que la fiesta sigue.

Tenía un especial esperanza en un director poco prolífico, pero que ha demostrado que es capaz de abordar temas difíciles de forma muy sensible, capaz e interesante. Parece que para esta producción ha dispuesto de más presupuesto, y tiene una puesta en escena más potente que las películas que le he visto con anterioridad, como aquí y aquí. Pero más potente en lo técnico no necesariamente quiere decir que sea más potente en la propuesta en su conjunto. Hay elementos de partida en la historia para que lo fuera; una burguesía europea (y derivados, pues la burguesía norteamericana no deja de ser una variante) indolente, decadente, condescendiente con quienes considera sociedades o pueblos, o personas, inferiores. Para quienes resolver un problema con una cantidad de dinero que para ellos es una propina, pero para el receptor puede ser una fortuna… y estos últimos lo saben. Unas diferencias que son caldo de cultivo para los fanatismos y para la violencia. Y sobre el orgullo y la falta de orgullo personal.

Sin embargo, la película, que en general merece un aprobado, pero nada más, avanza a trompicones. Su comienzo en prometedor, pero se vuelve morosa, y sólo puntualmente nos ofrece retazos de lo que podría haber sido en su conjunto. Por supuesto, cuenta con la inestimable colaboración de un reparto con un enorme oficio, que se basta para compensar las carencias narrativas. Hay un difícil equilibrio al emprender una película como esta. Si conviertes a los burgueses en caricaturas de sí mismos quizá debas hacer una parodia, una mascarada. Incluso si está repleta de humor negro. Si optas por el drama o la tragedia, quizá la representación de esos burgueses tiene que ser más sobria, aunque mostrando sus contradicciones. Difícil equilibrio. El final… satisfactorio a medias. O parcialmente insatisfactorio… cada cual según su punto de vistas.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Recomendaciones fotográficas] Adiós a las cámaras réflex… supongo

Fotografía

Ya comentaba ayer en mi blog de técnica fotográfica, donde tal vez replique esta entrada, que esta semana pasada he dispuesto de poco tiempo para mis cosas de ocio. Entre el trabajo… alguna preocupación del trabajo que me he llevado a casa y que aún ronda por mi cabeza… y algunos asuntos domésticos… pues eso. Así que realmente me he encontrado con sólo tres posibles recomendaciones guardadas… y dos de ellas son de artículos a los que realmente no se puede acceder. Así que me quedo con la tercera.

La última vez que viajé con una cámara réflex, digital en este caso, fue en 2017, cuando me llevé la Pentax K-S1 a Milán y alrededores y al lago Constanza. Quería un equipo ligero. Pero la Olympus OM-D E-M5, micro cuatro tercios, empezaba a dar señales de agotamiento, aunque aun duró un año más, y opté por la Pentax. Las fotos están realizadas en Bérgamo.

En Blind Magazine publicaron esta semana un artículo sobre la extinción de las cámaras réflex digitales. No me atrevo a decir que las cámaras réflex para película estén extintas, porque puede haber por ahí alguna iniciativa que las mantenga vivas, aunque sea de forma testimonial y marginal. Lo cierto es que quedan muchísimas, millones, todavía en activo o con posibilidad de estar en activo y haciendo fotos. Pero ya no hay fabricación industrial con fines comerciales para el consumidor o el profesional… Bueno… Hasselblad creo que todavía hace respaldos para película para su sistema H. Aunque en su página web no lo he encontrado. Los hacía, quizá… y son compatibles con las nuevas cámaras de este sistema… La Nikon F6 estuvo en catálogo hasta hace pocos años. Pero la sospecha es que no las fabricaban ya desde hace bastantes más. Simplemente anunciaron su desaparición cuando vendieron el inventario que habían fabricado.

Las cámaras réflex para película fueron la cúpula de este tipo de fotografía por muchos motivos. Permitía disponer de equipos polivalentes, eficaces, precisos, y según el peso que el fotógrafo estuviese dispuesto a cargar, podían ser relativamente ligeros. Aunque los equipos más profesionales llegaron a ser muy voluminosos y pesados, al igual que sus ópticas de enfoque automático más sofisticadas. Esto, hablando del formato pequeño, con negativos de 24 x 36 mm sobre película biperforada de 35 mm de ancho. Si hablamos de formatos más grandes… pues el peso y el volumen aumenta con rapidez. Las cámaras de sistema previas, las telemétricas, de las que sigue fabricándose algún modelo a precios de artículo de lujo (y alguno más excéntrico todavía), no pudieron competir cuando las cámaras réflex maduraron. Así que hace décadas que quedo claro que eran la tecnología más adecuada y avanzada para la fotografía com película tradicional.

Cuando en la primera década del siglo XXI se impuso la captura electrónica digital sobre la película tradicional, también parecía que las cámaras réflex eran la tecnología mas avanzada y versátil… hasta que empezaron los fabricantes más innovadores y contestatarios a ponerlo en duda. Y estos fueron Olympus y Panasonic con su sistema micro cuatro tercios. Un carro al que yo me subí de inmediato. Y mira que durante años fui mirando como una curiosidad, cuando muchos de los colegas en los grupos y asociaciones fotográficos empezaron a competir por el tamaño de sus cámaras réflex digitales y de sus fálicos objetivos de focal variable. Y yo, mientras, aparecía en las quedadas con mi pequeña y querida Panasonic Lumix GF1. Y eso que no renuncié a las réflex digitales. La última seria que compré, la Canon EOS 5D Mark II, fue a principios de 2010; pero nunca la he llevado de viaje. Demasiado pesada. Aún compré otra, la Pentax K-S1, en 2015, a precio de outlet, un cámara con poco éxito comercial, pero que me permitía aprovechar mi parque de objetivos con montura K. Ahora los uso con cámaras digitales sin espejo, como la Canon EOS RP, mediante adaptadores, sin problemas. Para mí el futuro estaba claro, con la evolución de los visores electrónicos, las cámaras digitales de sistema sin espejo eran mucho más interesantes, mucho más eficientes, mucho más ligeras, que las cámaras réflex. Y sin embargo, durante una década, muchos, incluso los «experto», han dicho que no. Hasta que el mercado ha dicho que sí.

El artículo mencionado vino a colación del anuncio de Nikon de que cesaba el desarrollo y producción de cámaras réflex digitales. En Canon, el anuncio no se ha hecho nunca de forma tan solemne, pero hace tiempo que se da por hecho. El adelgazamiento del catalogo de objetivos con montura EF que han hecho en los últimos tiempos ha sido tremendo. Lo cual indica que sus líneas de montaje están trabajando en los objetivos con montura RF. Probablemente mantendrán en catálogo los anteriores mientras tengan existencias almacenadas. Sony mantuvo unos años la montura A de Minolta, pero sabiendo que en el campo de las réflex no podía competir con Canon y Nikon, se pasó al bando de las sin espejo con gran éxito. Y sólo queda Pentax, con un modelo de negocio que ya veremos… prácticamente ha anunciado que irá fabricando las cámaras a demanda. Pentax, es decir Ricoh, que es quien compró la marca y la línea de desarrollo y fabricación, se ha convertido en un fabricante marginal. En cualquier caso, en 2009, yo, que nunca he sido un experto, ya lo decía. Y todos me miraban con escepticismo preguntándose de dónde había salido el raro ese… que era yo. Siempre he sufrido el complejo de Casandra,… aunque los listos dicen que sólo es cosa de mujeres. La discriminación a la inversa. ¿Sabéis quién era Casandra verdad?

[Fotocomentario] El calor de la canícula

Fotografía

Leía hoy la etimología de la palabra «canícula«. La época más calurosa del año. En el hemisferio norte, aclararemos, no seamos eurocentristas. El diccionario de la RAE está equivocado. Dice que viene del momento en que Sirio y el Sol están juntos en la bóveda celeste. Pero en realidad viene de cuando Sirio, estrella más brillante de Canis Maior (can—canícula), que actualmente está en el hemisferio sur celeste, reaparece sobre el horizonte en el firmamento por primera vez después de un tiempo de invisibilidad. El orto heliaco. Eso, actualmente pasa en septiembre en las latitudes templadas del hemisferio norte. Pero en tiempos de la antigüedad sucedía en pleno verano. Bueno… el orto helíaco de un objeto celeste se da cuando está cerca del Sol de forma aparente en la bóveda celeste. Parece ser que la expresión «día de perros» vendría del desagradable calor asociado a la aparición de Sirio y el Can Mayor en el cielo. Pero lo cierto es que hoy lo aplicamos a cualquier evento meteorológico desagradable, principalmente lluvia, o cualquier evento que nos arruine un día.

En cualquier caso, las repetidas olas de calor que nos asolan durante los veranos últimamente hace que esta delimitación astronómica empiece a carecer de sentido. Hoy en día, según la definición de «el tiempo más caluroso del año», la canícula dura prácticamente todo el verano, y no es periodo central del mismo, entre finales de julio y principios de verano. Y encima… como estamos friendo el planeta con nuestros derroches energéticos, como nos vamos a la guerra por un quítame allá estas pajas, con las nefastas consecuencias de las guerras, y con otras crisis económicas y financieras que nos inventamos los seres humanos por nuestra codicia, los gobiernos dicen que hay que apagar el aire acondicionado. O poner el termostato en puntos en los que poco alivio encontramos. En fin…

He elegido fotografías en el infrarrojo, porque transmiten muy bien esa sensación de calor veraniego. Los detalles de estos rollos fotográficos los podéis encontrar en Mirando en el infrarrojo (2) – Fotoquímico con Fujifilm GS645S Wide 60 e Ilford SFX 200