[Libro] Un lugar desconocido – Seichō Matsumoto

Literatura

Tercera novela que leo de Seichō Matsumoto, un escritor japonés de crimen y policiaca, que me parece muy entretenido, y que suele tener más profundidad, bastante más, que la mayor parte de los escritores de este género. No obstante, parece que asocio estas novelas con las vacaciones. Y esta última novela de las que he leído de este autor también ha caído durante mi escapada festiva a Múnich hace poco más de un par de semanas. Si la segunda que leí sitúa la acción en los años 50 y la primera que leí nos traslada a los años 60, en esta ocasión nos hayamos ya en los años 70, y la gente ya viaja en tren bala en la línea Tokaido. Los trenes aparecen siempre de una forma u otra, con mayor o menor importancia, en las novelas de Matsumoto, o por lo menos en las que he leído hasta ahora. Y por eso ilustro la entrada con algunas fotografías de «mis» trenes japoneses.

¿A que son monos los «Haruka» que hacen el servicio ferroviario desde Kioto al aeropuerto internacional de Kansai pasando por Osaka, con su librea de «Hello Kitty»?

Matsumoto centra su relato en esta ocasión en un funcionario de lo que sería un ministerio de agricultura y alimentación del gobierno japonés. Un hombre con las características que se atribuyen a este tipo de trabajadores en el País del Sol Naciente. De unos cuarenta años o poco más, muy trabajador, muy dedicado, priorizando muchas veces su trabajo y su difícil carrera dentro de la función pública frente a los que el traductor llama «funcionarios de carrera» que supongo que son los formados para cuadros medios o directivos, altos funcionarios, al estilo de los diplomados en la ENA francesa, perteneciendo él a los funcionarios que entran por la base y van ascendiendo por méritos y antigüedad muy lentamente. En un viaje de trabajo a Kansai, es localizado en un restaurante, donde le comunican que su esposa, algo más joven, ha sufrido un ataque al corazón y ha fallecido. Ya había presentado problemas con este órgano con anterioridad. Tras los funerales, presenta sus respetos a las personas que atendieron a la esposa en el fatal evento. Y le empiezan a entrar dudas de qué pasó en realidad. Y qué tipo de vida llevaba en realidad su discreta esposa, sin hijos, dedicada a la casa y actividades artísticas. Y comenzará una investigación sobre la doble vida de su mujer con consecuencias inesperadas para él.

Esta es una novela que se cocina a fuego lento. Aunque cuando coge carrerilla se acelera en una difícil y deslizante pendiente para el asesino. Porque hay un asesino. Pero hasta muy avanzada no sabremos quién es asesinado, quien lo asesina y si será o no descubierto. Siendo una novela policiaca, uno de los detalles más notables es que la policía no aparece en la práctica en todo el relato, salvo de lejos y esporádicamente. El relato acompaña y sigue el punto de vista del viudo, así como sus reacciones ante sus descubrimientos.

El planteamiento del libro es muy original. Como en los libros anteriores del autor, además del misterio criminal, hay expone a crítica tanto a la institución matrimonial como a la cultura y modos del servicio público, funcionarios y otros empleados públicos, en Japón. Con diferencias marcadas, pero también con similitudes, con el que podamos tener en España… del que algo ser por ser empleado público yo mismo. Un libro que te acaba atrapando. No es una whodunit (¿quién lo hizo?), pues sabemos perfectamente quién es el asesino desde el momento en que se produce el crimen, aunque no lo voy a desvelar aquí. Es una obra de suspense que bien podría haber adaptado al cine Alfred Hitchcock en el que el misterio es si el asesino quedará impune o no, siempre desde la perspectiva del relativamente patético Tsuneo Asai, el protagonista de la novela. Muy recomendable.

[Cine] NOPE (2022)

Cine

NOPE (2022; 43/20220821)

El director afroamericano Jordan Peele está de moda desde hace unos años, con su propuestas que mezclan la denuncia social, especialmente en cuestiones raciales, y el cine de terror. De sus dos largometrajes anteriores sólo he visto uno, pero en televisión, me perdí el estreno en salas. Y es que no soy muy aficionado al género de terror, psicológico o no, con mensaje social o sin él. Y quizá por este motivo, hasta el momento no había sido un director que me entusiasmase, a pesar de las buenas críticas hacia sus películas. No obstante, me dejé convencer para asistir a una sesión matinal dominical, rara avis que hay que aprovechar cuando surge, si la cinta lo merece o al menos invita al riesgo.

No sé porqué, pero me ha dado por pensar que el paisaje estepario monegrino de las Saladas de Sástago-Bujaraloz podría venir bien para representar el paisaje estepario seco y caluroso del interior de California, en el que se desarrolla la acción de la película.

La acción sucede en la hacienda de los Haywood, una familia afroamericana que cría y entrena caballos para el cine, los anuncios, espectáculos diversos o estudios técnicos o científicos, y se dicen descendientes del jinete de algunas de las series del fotógrafo Eadweard Mybridge. Tras la muerte accidental del padre cuando un objeto metálico le cae del cielo, los hermanos OJ (Daniel Kaluuya) y Emerald (Keke Palmer), se hacen cargo, con poco éxito, del ya decadente negocio. Y en ese momento empiezan a sospechar que algo extraño está sucediendo en su rancho, que hay fenómenos extraños en el entorno, y que algo o alguien puede ser el causante de la muerte del padre y de esos fenómenos.

En Wikipedia la describen como un neowestern de ciencia ficción terrorífica. Lo de western será porque están en California, en un rancho con caballos, y montan de vez en cuando a caballo. Los del terror… pues yo creo que es otra cosa, que yo no denominaría terror, aunque podríamos considerar al antagonista de los Haywood como un descendiente espiritual, aunque no formal, del terror cósmico, de los monstruos de Lovecraft. Lo de la ciencia ficción quizá porque durante buena parte de la película este antagonista es percibido como un objeto volante no identificado, o fenómeno aéreo no identificado en un designación más actualizada y amplia,… incluso se plantea el origen del ente como alienígena, aunque no recuerdo que eso quede establecido de forma conclusiva en ningún momento. En cualquier caso, es un ejercicio de estilo en el ámbito del suspense que no carece en absoluto de virtudes. Es más tiene muchas; la puesta en escena, un diseño de producción sencillo pero elegante, en el ámbito de soluciones de aspecto poco tecnológico, una muy buena fotografía y sonido, e interpretaciones, tanto de sus protagonistas como de sus excelentes secundarios, aunque poco conocidos, muy muy competentes.

No obstante, para nosotros no pasó de eso. De ser un ejercicio de estilo interesante y muy entretenido. No trascendió más allá, aunque haya dejar un buen sabor de boca, un buen recuerdo, y haya demostrado las excelentes maneras del director como narrador y realizador. Dicen que en los relatos de Peele siempre hay un contenido social, una crítica social,… pero, quizá porque no estoy en los detalles de los debates raciales nortamericanos, se me han escapado los que transmite la película más allá de algunas cosas evidentes. El monstruo de Peele no nos genera ese terror cósmico lovecraftiano que algunos claman, aunque reconozcamos su ascendencia. Más lo vemos como un macguffin, muy en el estilo de Hitchcock, para generar el suspense, la inquietud y la puesta en acción de sus protagonistas, obligados a despertar de su apatía para sacarse a sí mismos las castañas del fuego. En cuanto a su estupendo final… somos de los pesimistas a la hora de interpretar el Out Yonder y la figura del jinete, en la más clara referencia al western que encontramos en la película.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Fotocomentario] El tren, ese servicio público… se supone

Fotografía, Política y sociedad

Los ferrocarriles fueron un elemento decisivo durante el siglo XIX para impulsar la revolución industrial y el desarrollo tecnológico y social de muchos países. De forma muy irregular en otros. Las gentes, durante la mayor parte de la historia del ser humano, nacían, vivían y morían en un mismo sitio, o desplazándose de forma muy limitada en su entorno. Los viajes eran cosa de privilegiados o aventureros. O invasores militares. Las mercancías se movían con parsimonia, en cantidades pequeñas. Si tus campos producían, comías y también tus vecinos. Si no, había hambruna. El consumo era local. Y las tecnologías, básicas, artesanales. Con la máquina de vapor todo cambió. En el siglo XX, en muchos países el ferrocarril fue determinante para la vertebración y cohesión del territorio. También para las comunicaciones entre países. Y eso, en Europa y otros países del mundo, sigue sucediendo en el siglo XIX. Uno de los países con una red ferroviaria densa, amplia y bien organizada es Alemania, y durante unos días la pudimos disfrutar en este mes de agosto.

En España, sin embargo, la historia del ferrocarril siempre ha sido agridulce. Por supuesto que también contribuyó a la industrialización y vertebración del país… pero tarde, de forma irregular, con numerosos desequilibrios regionales. Fue fundamental para algunas regiones, especialmente las periféricas, pero no tuvo un impacto real en el interior agrícola y más vacío. Y eso sigue. Las comunicaciones transversales, las medias y largas distancias que no sean alta velocidad son testimoniales, poco usadas y poco vertebradoras. Sólo son realmente significativas algunas redes de cercanías en áreas metropolitanas importantes, y la red radial de alta velocidad, pensada para que la gente vaya y venga de Madrid. No hay red de alta velocidad transversal, o es muy testimonial. Una vez más, seguimos sin vertebrar el territorio. Como consecuencia, muchísimos camiones atufando la atmósfera y un excesivo uso del coche particular. Si a ello añadimos las dificultades de comunicación con otras redes por los distintos anchos de vía, escasamente paliados en los últimos tiempos en los trenes de alta velocidad… Y la experiencia en los últimos tiempos, así como los titulares de las noticias, nos hablan del impacto de las crisis económicas y financieras en el mantenimiento de las líneas, incluso las más prestigiosas. Aumentan los incidentes, los retrasos… y no digamos ya la manía de jugar a que los trenes son aviones, lo cual empieza a difuminar los derechos de los viajeros cuando se producen incidentes por culpa de esos billetes low cost, que no lo son tanto.

En fin, las fotos de hoy proceden de ese viaje a Alemania, y de ellas podréis saber más en Múnich y otras ciudades bávaras – Minox 35 GT-E con Ilford XP2 Super… una vez más.

[Recomendaciones fotográficas] Cuatro recomendaciones… menos habituales

Fotografía

Hoy me salgo un poco de los temas y estilos que habitualmente me llaman la atención. O esa impresión tengo mientras repaso los marcadores que he ido seleccionando en las últimas semanas. Porque entre el viaje a Múnich y la entrada del domingo pasado dedicada a la Pinakothek der Moderne de la ciudad bávara, hace varias semanas que no traigo a estas páginas recomendaciones fotográficas.

Parece que Lisetta Carmi y yo tenemos algo en común. A los dos nos fascinaron las esculturas del Cementerio Monumental de Staglieno en Génova. Yo lo visité en 2014… el año que la fotógrafa cumplió 90 años.

Hace un par de días, después de recoger un paquete en punto de recogida, dia un paseo con unos amigos por el Parque Grande de Zaragoza. Estuvimos hablando de viajes. Especialmente del frustrado viaje a China en la primavera de 2020, que vete tú a saber cuándo podremos realizar. Y empezamos a hablar del peligroso gigante asiático. Peligroso por la naturaleza de su régimen político. Reflexionábamos sobre la gente del país; la mayor parte de los españoles/europeos tienden a homogeneizar las características de sus habitantes. Craso error. Es un país tan diverso como su tamaño. Visitarlo es una forma de constatarlo. Pero también viendo fotografías. Como los de retratos de jóvenes chinas, en ámbito urbano, de Luo Yang (pero para ver sus fotos hay que ir a su cuenta en Instagram, de la que soy seguidor hacer ya un tiempo), y que recientemente pudimovs ver en AnOther Magazine.

Siguiendo con las gentes con origen en el país asiático, en Lenscratch me llamó la atención muy recientemente el artículo dedicado al trabajo de Thomas Holton, The Lams of Ludlow Street. Es uno de esos proyectos a largo plazo que me fascinan… fundamentalmente por mi incapacidad para llevarlo a cabo. Mi naturaleza curiosa, desde niño, hace que mis centros de interés vayan variando con facilidad. El caso es que Holton lleva fotografiando a la familia Lam en Nueva York desde 2003. Un matrimonio con tres hijos, muy niños entonces, ahora ya unos jóvenes adultos.

También en Lenscratch nos presentan una publicación que muestra el trabajo de dos fotógrafos que dirigen su mirada hacia el paisaje, profundamente modificado o influido por el ser humano, un tema que hace años que me interesa mucho. Y trata de la combinación de los trabajos de Nancy Holt, artista que trabajaba sobre el terreno, generando instalaciones y trabajando con una diversidad de técnicas audiovisuales a partir de ellas, y Richard Misrach, un fotógrafo al que ya me había acercado en alguna ocasión.. Visiones del paisaje muy conceptuales, pero también muy interesantes.

Finalmente, en Aperture homenajean y nos hablan de Lisetta Carmi, fotógrafa italiana recientemente fallecida a la muy venerable edad de 98 años. No la conocía. De su extensa vida, sólo dedicó dieciocho años, de 1960 a 1978, a la fotografía. Exiliada en Suiza por se de origen judío, huyendo de las leyes raciales del fascismo italiano, adquirió conciencia social, y durante ese tiempo dirigió su mirada hacia los menos desfavorecidos; estibadores de los puertos italianos, prostitutas, travestidos. Me han parecido muy curiosas sus fotos de la serie Erotismo e autoritarismo a Staglieno, el famoso cementerio monumental de Génova. También práctico el retrato, y fotografió a figuras públicas importantes. Definitivamente, una fotógrafa que conviene no olvidar. En 1978, lo dejó y se dedicó a otras cosas. De la misma forma que en 1960 comenzó a fotografiar de forma repentina e inopinada… en aquel momento tenía ya 36 años, y se había dedicado a la música. Fascinante la biografía de esta mujer.

[TV] Cosas de series; más terrible será la venganza

Televisión

Recuerdo hace unos años una serie norteamericana, un guilty pleasure de tomo y lomo, con dos protagonista muy atractivas, una muy joven y otra no tanto, con la que me lo pasé muy bien hasta que me cansé… porque en realidad era… mala. Se llamaba Revenge. O sea, venganza. Y es que este es un género en sí mismo, de carácter universal, que lleva con nosotros desde que la ficción se inventó. Y algunas obras están en el imaginario popular de forma notable, como cierto tochazo tremendo, aunque muy entretenido, de Alejandro Dumas, padre. Pero las historias de venganza se digieren mejor si hay mujeres muy guapas y mucho mucho glamur. Y ahí es donde brillas los guilty pleasures de la televisión surcoreana. Hoy traigo dos. Aunque no son de los mejores. Ambos los seleccioné o decidí ponerme con ellos por que apetecía ver el trabajo de alguna de sus protagonistas.

Algunas vistas nocturnas de Seúl para la entrada televisiva de hoy.

Beullaeg-ui Sinbu [블랙의 신부] es conocida en Netflix como Remarriage & desires en inglés o Deseos VIP o Segundas nupcias y anhelos en castellano… creo. Los títulos varían para España y para los países de la América hispanohablante. Como tengo la plataforma configurada con el inglés como idioma por defecto para tener más oferta, no siempre me entero bien de los títulos que colocan a las series o películas en castellano. El título original significa La novia de negro. Título que recuerda mucho a una estupenda película de la Nouvelle vague, firmada por Truffaut como homenaje a Hitchcock y con una magnífica Jeanne Moreau como protagonista, aunque poco apreciada por su director y con la crítica dividida sobre ella. Pero nada que ver. Ciertamente, hay una motivación para que la protagonista (Kim Hee-seon) busque venganza por la muerte de su marido y su ruina, sobre la mujer que lo perpetró todo (Jeong Eu-Gene). Pero el entorno es una agencia matrimonial de altísimo nivel, encargada de buscar mujeres trofeos como esposas para hombres de elevadísimo estatus socioeconómico. Tenía curiosidad por ella por su protagonista, a la que vimos recientemente en otra serie de Netflix. Pero por buenas que sean las interpretaciones, la historia y el guion es infame, los valores que representan son extremadamente retrógrados, y sólo como un descomunal guilty pleasure tiene sentido. Porque todo el mundo es guapísimo y elegantísimo en esta serie. Sólo son ocho episodios; si llega a ser más larga, no creo que la hubiese aguantado.

Eve [이브], cuyo título todavía no me he enterado de dónde viene, nos cuenta la venganza de una joven de 28 años (Seo Ye-Ji) cuya familia se arruinó cuando la empresa de su padre fue adquirida de forma hostil e ilegal por unos empresarios y políticos corruptos, con resultado de la muerte de sus padres. Su principal contrincante es la hija (Seon Yu) del empresario y político líder, casada con el director general de la empresa que absorbió la empresa de su padre, y al que se le ofreció como dote. Es una serie con violencia, glamur, amoríos, infidelidades, engaños a tres o cuatro bandas,… y que me interesó de nuevo por sus protagonistas femeninas, que son muy buenas, especialmente la joven que busca venganza, a la que vimos en una divertida comedia hace un tiempo. Aunque su antagonista más veterana es una robaescenas de mucho cuidado. Cae también con frecuencia en algún exceso, tiene mejor historia y guion que la anterior, pero tampoco se le puede quitar la etiqueta de guilty pleasure, y no ha dejado de ser relativamente decepcionante en ocasiones. El nivel de las series surcoreanas que nos llega ha ido aumentando poco a poco en los seis años que hace que las veo, como para que estas series empiecen a no despertar la curiosidad que me despertaban al principio. Un defecto importante en todas ellas es que los protagonistas masculinos son, o les piden ser, unos siesos absolutamente inexpresivos, que molesta mucho en el conjunto.

[Fotocomentario] Cuando la gente te mira mal… por llevar una cámara de fotos

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Quienes se acerquen con cierta frecuencia a estas páginas, especialmente en las últimas semanas, sabrán que, ante las repetidas olas de calor, con elevadas temperaturas en las horas centrales del día, aprovecho para caminar y hacer ejercicio en las primeras horas de la mañana, con una temperatura más agradable. De lunes a viernes es, tirando de refranero, «hacer de la necesidad virtud» o un «a la fuerza ahorcan». Si entro a trabajar a las 7:30 de la mañana, y voy caminando a trabajar los 3 kilómetros 700 metros que separan mi domicilio de mi centro de trabajo, es una forma como otra cualquiera de adoptar estilos de vida cardiosaludables. Y cuando llega el fin de semana, especialmente el sábado, acostumbrado a despertarme entre las 6:15 y las 6:30 de la mañana, muy a pesar me despierto espontáneamente a esa hora y me voy a caminar. Durante el verano he aprovechado para presenciar y fotografiar la salida del sol desde un cabezo que hay unos 10 minutos de mi casa caminando, el Cabezo Cortado, en la ribera del Canal Imperial de Aragón.

A esas horas te encuentras con poca gente. En frente del portal de mi casa hay un parada de autobús urbano, servida por dos líneas, en las que siempre hay algún trabajador que se dirige a su centro de trabajo. Menos en sábados y menos aún en domingos, pero siempre hay alguien. Y por las rutas de mis caminatas, hay poquita gente, generalmente personas que también hacen ejercicio, caminando, corriendo o pedaleando. También algunos que sacan a pasear a su perro. Diríase que los contactos humanos, por breves y escasos que sean a esas horas, deberían mostrar simpatía y solidaridad. Estamos casi todos a lo mismo o con fines parecidos. Pero yo marco una diferencia fundamental; llevo una o dos cámaras a cuestas. Siempre la mochila para el material, y en ocasiones algún trípode o monopié. Y eso hace que, con mucha frecuencia, las miradas que me dirigen sean de desconfianza, recelo o francamente hostiles. Como si la cámara de fotos fuera alguna especie de arma. No sólo pasa a estas horas. De unos años a esta parte, una cámara de fotos te convierte en sospechoso de no sé muy bien qué. Cuando todo el mundo lleva una de ellas en el teléfono móvil. También las llevan esos que miran con desconfianza. Y en el último año y medio he adelgazado una enorme cantidad de peso, y las miradas de desconfianza son menos intensas. Porque por lo que se ve, una persona de mediana edad, obesa y con poco pelo, para mucha gente, es indicador de todo tipo de perversiones y vicios. Lo cual es simplemente absurdo. Porque como es lógico, estas características no denotan ni más ni menos defectos del carácter que una chica mona o un joven guapetón. Pero así son las cosas. A veces… a los desconfiados en la mirada, le lanzo una sonrisa… pero me debe salir muy irónica, porque no cambian el rictus.

Las fotografías de hoy se comentan desde un punto de vista de técnica fotográfica con más amplitud en “Instant regret” con Fujifilm SQ6 e Instant Square color.

[Libro] Corazón que ríe, corazón que llora – Maryse Condé

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Sigo con mi tónica habitual. Cuando estoy en temporada laboral, no consigo concentrarme en la lectura ni por lo que se dijo, mientras que en el momento en que cojo vacaciones e inicio un viaje, empiezo a devorar libro. Según mis anotaciones en Goodreads, este libro de relatos de la antillana guadalupana Maryse Condé comencé a leerlo el 20 de junio de 2022. Y termino de leerlo un 11 de agosto siguiente, en el avión que me llevaba de Madrid a Múnich. Y eso que cuando lo empecé, enseguida empecé a apreciar la prosa de Condé. Y mucho.

A caballo el libro entre la isla de Guadeloupe y el París de posguerra, a falta de fotos de la isla antillana, tendremos que conformarnos con algunas fotos parisinas. Que tampoco vienen mal.

El libro nos lleva a la infancia y adolescencia de la escritora francesa, descendiente de esclavos africanos, y nacida en la isla de Guadaloupe. Breves relatos, brevísimos en ocasiones, pinceladas de lo que es la vida de una niña negra de familia acomodada en los barrios de la ciudad antillana. Y el complejo sistema de relaciones dentro de su numerosa familia, y con el vecindario y la multicolor sociedad de las islas. Relatos ligeros, humorísticos en ocasiones, en las primeras edades de la escritora, cuando es una niña, que se van volviendo más profundos y oscuros conforme va creciendo. Llegando a la adolescencia con los conflictos propios de la edad, y con una profundización cada vez mayor en los temas que preocupan a la escritora; el papel de las mujeres, el racismo, los conflictos entre razas, las desigualdades sociales… la sensación de que siendo negra nunca podrás llegar al mismo sitio que si fueras blanca.

Una lectura amena, dinámica, entretenida, pero que, como indica el título, tiene corazón. Para lo bueno y lo malo. La infancia, el paso de la infancia a la edad adulta, la toma de decisiones, cuando te das cuenta de quién te falta realmente y quién no. Unos escritos que salen muy desde dentro, y sobre los cuales, cualquier persona podrá darse por aludido, si no por las situaciones concretas, por los temas de fondo. Muy recomendable.

[Cine] The Adam Project (2022)

Cine

The Adam Project (2022; 42/20220818)

Tenía esta película en mi lista de estrenos en plataforma pendientes de ver desde el mes de marzo. Y «curiosamente», no había encontrado el momento para verla. Es como si no me acabase de fiar que esta película de Shawn Levy con un reparto muy prometedor, realmente pudiera ser lo que pretendían. Y mira que yo las de viajes en el tiempo no me las suelo perder. Pero bueno… después de la ronda de aventuras en el tiempo con las repartidoras de periódicos de Cleveland… ya no había excusas. Había que darle una oportunidad.

Viajes en el tiempo y en el espacio… en Disneylandia París… tan «serios» como los de la película de hoy.

La cosa va de un viajero en el tiempo, un piloto (Ryan Reynolds), que aterriza en el 2022 procedente del 2050 o así, buscando a su novia (Zoe Saldaña), que fue atacada por unos malos (Catherine Keener) cuando se dirigía al 2018. Y en el 2022 se encontrará con su joven yo de 12 años (Walker Scobell), que vive con su madre (Jennifer Garner), tras haber perdido a su padre (Mark Ruffalo) en un accidente. Y juntos… tendrán que salvar a la sociedad de un horrible futuro.

Si uno se fija bien en el argumento… quitando que el protagonista es humano y no un robot, no hay robots por ningún lado, el argumento no se diferencia mucho de alguna de las películas de Terminator. Pero con un tono más familiar, menos bruto, aunque no faltan disparos y muertos… pero todos de los malos. A pesar del vistoso reparto, la película es muy elemental en su planteamientos, más propios de un telefilme de sobremesa que de una película de ciencia ficción con ciertas pretensiones.

Como ya me intuía… motivo por el que nunca encontraba tiempo para ver esta película, es otro pinchazo de Netflix a la hora de procurar entretenimiento de aventuras y acción de cierta calidad. Realmente decepcionante. Y los intérpretes hacen lo que pueden… pero encasillados en las actitudes de otros personajes que han interpretado en otras películas. Producto prefabricado, por lo tanto, pastiche de otras películas, con poca originalidad. Aunque pueda entretener si no te pones muy exigente.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

[Fotocomentario] Mirada amplia, mirada al detalle

Sin categorizar

Estos días atrás he estado procesando los negativos que hice en julio con una pequeña cámara compacta que ya tiene cincuenta años de antigüedad. No permite intercambiar el objetivo, por lo que sólo tiene un ángulo de visión, que corresponde a lo que los fotógrafos llaman un objetivo normal o estándar. Lo que según algunos equivale a la visión humana… aunque yo en eso no estoy totalmente de acuerdo. Es difícil trasladar al mundo de la fotografía la forma en que el ser humano ve a través de sus ojos y percibe a través de su cerebro. La cuestión es que algunos de los negativos los he unido, de tres en tres, para formar imágenes con un ángulo de visión más amplio. Lo que los fotógrafos llaman una focal u objetivo gran angular.

Los seres humanos somos distintos en cómo miramos al mundo. Unos tienden a mirar el conjunto, lo global, la gran escena en su conjunto. Otros tienden a prestar atención al detalle, al sujeto, a lo que resalta o les llama la atención. No existe una forma más adecuada que otra de mirar al mundo. Idealmente, debemos ser lo suficiente flexibles para adaptarnos y saber cuándo adoptar un tipo de mirada y cuando otro. La mayor parte de personas en mi profesión tienden al detalle… y eso es fuente de no pocos problemas. Porque cuando atiendes a personas, familias o comunidades, no podemos podemos perder de vista el escenario completo. Si no nos queremos equivocar. Pero la evolución de las ciencias, lleva a la extrema especialización y a la pérdida de la visión global. Y esto… acaba generándome dolores de cabeza. Porque justamente yo, aunque también estoy especializado, y aunque se me acusa de ser muy cartesiano, cuadriculado, tengo tendencia a ver el conjunto. Sin el conjunto, el detalle tiene poco sentido.

Las fotos de hoy, se fijen en el detalle, se fijen en la gran escena, corresponden con el rollo de película que describo en Panoramas a partir de pequeños negativos – Olympus Pen EE3 con Lomography Potsdam Kino 100.

[Arte y cultura] Pinakothek der Moderne – Múnich

Arte

Cuando viajo con mi gente viajera habitual, o por lo menos la habitual en la última década, visitar algún que otro museo o sala de exposiciones es casi obligatorio. Es lo que tiene viajar con una persona con estudios, y práctica, en historia del arte, y que cada vez nos demuestra más que detrás de su aparente contención en sus entusiasmos, realmente es una fanática del arte contemporáneo. No obstante, el planteamiento de nuestro último viaje cortito a Múnich no dejaba mucho tiempo a este tipo de actividades. Pero se las apañó para incluir al menos una en nuestro apretado programa. Y me alegro, porque lo disfrutamos.

Pintura contemporánea

En Múnich visitamos la Pinakothek der Moderne, un museo de arte moderno y contemporáneo situado en la llamada Kunstareal, próxima a otros museos, entre ellos la Alte Pinakothek, pintura desde la época medieval hasta principios del siglo XIX, y la Neue Pinakothek, arte europeo del siglo XIX, con pequeñas incursiones en principios del XX. Esta última está cerrada actualmente por remodelación. Entre las tres pinacotecas abarcan buena parte de la historia del arte, especialmente, como su propio nombre indica en pintura, aunque la que nosotros visitamos incluye otras disciplinas. Así pues, dado que la Neue Pinakothek abarca una parte de lo que llamamos arte moderno, la que visitamos, incluye obras que se superponen en el tiempo, desde principios del siglo XX hasta el arte contemporáneo actual.

Escultura moderna

Pero los responsables del museo hablan de él como de cuatro museos en uno, ya que además de las obras de arte moderno y contemporáneo, tiene también una colección de obra en papel (grabados y dibujos), desde Durero hasta la actualidad, pasando por Rembrandt, Michelangelo, da Vinci y otros, es museo de arquitectura, y colección de diseño. De lo más entretenido. Con motivo de la conmemoración del 50º aniversario de los Juegos Olímpicos de Múnich ’72, había también una exposición temporal dedicada al diseño en el ámbito de los deportes. Muy vistosa.

Fotografía conceptual

Nos gustó especialmente la forma en que tienen presentada una destacada selección de su colección permanente de arte moderno y contemporáneo, la Sammlung Moderne Kunst [Colección de arte moderno], colección nacional supervisada por el estado federado de Baviera, que incluye pintura, escultura, fotografía y nuevos medios audiovisuales. En lugar de estar organizada la exposición por periodos históricos o tendencias artísticas, lo está por temas. Aunque a principios de septiembre está previsto un cambio para celebrar el 20º aniversario del museo.

50º aniversario de los Juegos Olímpicos Múnich ’72

No me voy a enrollar mucho más. En esta entrada os dejo fotografías tomadas en las salas del museo, que es una recomendación muy viva si visitáis la capital bávara y tenéis interés por el arte moderno y contemporáneo. Aunque a veces sea más difícil de entender, a mí me parece más divertidos estos museos que los de arte clásico y tradicional. Y te obligan a pensar e imaginar más.

Arquitectura y diseño

[Fotocomentario] Ayer fue el Día Mundial de la Fotografía… pues pongamos algunas fotos

Fotografía

Ayer estuve realmente muy ocupado. Así que ignoré en gran medida las redes sociales, salvo para subir algunas fotos como tengo costumbre y actualizar este Cuaderno de ruta. Pero no revisé lo que decían mis contactos en las mismas, o mis suscripciones. «Amigos» los llaman. Algunos lo son,… claro. Así que nadie me recordó la efeméride hasta hoy por la mañana. Así que celebrémoslo poniendo algunas fotos. De hoy mismo. No he dormido bien los últimos días. Me despierto hacia las tres o las cuatro de la madrugada y luego me cuesta dormir de nuevo. Y hoy me he vuelto a despertar a la hora de todos los días, entre seis y cuarto y seis y media. Y he decidido salir a ver salir el sol y a caminar un rato.

Siempre he pensado que si se me olvida la fecha, el año pasado también, es porque me cae gordo que se homenajee indirectamente a Daguerre, que no inventó la fotografía. Adaptó los procesos a sus intereses comerciales. Aunque como el gobierno francés le compró el invento y lo puso en el dominio público, el daguerrotipo se extendió y la fotografía se popularizó. Así que el mérito está más en el gobierno francés que en Daguerre, que después de arrinconar a Niépce y sus herederos, buscaba su propio beneficio personal. Algo se llevaron estos, de todos modos.

La historia, que no Daguerre, hizo justicia con Niépce y sus aportaciones. No obstante, fue el procedimiento negativo-positivo de Talbot, que permitía hacer muchas copias del original, el que se puede considerar antecesor de la mayor parte de los procesos fotoquímicos que triunfarían posteriormente. Mientras que el daguerrotipo se puede considerar, al menos hasta cierto punto, una vía muerta.

Hoy en día, algunos todavía somos fieles en cierta medida a los procesos fotoquímicos. Pero la mayor parte de la gente, la inmensa mayoría, usa la fotografía electrónica digital. Aunque no sea más que porque la mayor parte de la gente toma fotos con sus teléfonos móviles. Existió una fotografía electrónica analógica que ya no se usa. Siempre me ha parecido un solemne tontería llamar «analógicos» a los procesos fotoquímicos. Las fotos de esta entrada son de cámara digital, la Fujifilm GFX 50R, a la que cada vez soy más aficionado a pesar de su tamaño grandote. También he hecho fotografías fotoquímicas, un cartucho de Polaroid en color. Ya las enseñaré otro día. Bueno… comencemos otro año de disfrutar de la afición fotográfica.

[TV] Cosas de series; viajes espaciales, viajes en el tiempo y problemas reales

Televisión

La entrada de hoy me pone de especial buen humor. Porque me lo he pasado muy bien con estas dos series. Una de ellas en su tercera temporada, vista en Disney+, y la otra en su primera temporada, vista en Amazon Prime Video. Las dos nos llevan a universos de ciencia ficción, las dos son muy entretenidas, pero las dos nos hablan de problemas reales.

Sigo utilizando la sección dedicada al diseño en el Museum der Moderne de Múnich para ilustrar estas aventuras futuristas. Aunque los objetos de hoy no sean tan futuristas como los de hace un par de días.

The Orville comenzó como una parodia, y al mismo tiempo homenaje, a Star Trek. Creada y protagonizada por Seth MacFarlane, cuenta con un reparto que sin ser de enorme calidad interpretativa, tiene buen oficio, y compone personajes con los que puedes empatizar. Fundamentalmente porque en cada capítulo se ponen encima cuestiones éticas, sociales y políticas que invitan a la reflexión, siempre desde el punto de vista de fomento de la libertad personal, la solidaridad entre las personas y un entorno de máxima tolerancia ante la diversidad. Tocan temas como el racismo, el sexismo, la violencia, los populismos políticos, pero integrados en una aventura espacial divertida y con corazón. En su tercera temporada, se ha vuelto algo más seria y reflexiva, manteniendo el tono, menos frívola, menos paródica, pero lo he visto como una evolución de la serie, con el fin de refrescar sus contenidos. Ha habido un cambio de cadena televisiva original, y creo que ahora es algo más libre todavía. Según leo en TV Calendar, su estado actual es que se espera su retorno en el futuro, aunque su último episodio no dejaba tramas pendientes, y tenía un cierto sabor a cierre. Supongo que cuando lo rodaron no estaba clara su continuidad. A mí no me ha cansado todavía. Cosa que no me sucede con las series de la franquicia a la que parodia/homenajea,… que sí me suelen cansar pronto.

Y de la aventura gráfica en la que se basa la otra serie de esta semana, Paper Girls, ya os hablé hace un par de días. Y quedó claro que era una historieta que me gustaba y mucho. La serie también parece dirigida al público juvenil, pero los temas de fondo y la trama son perfectamente asumibles para un adulto. El punto de partida es el mismo, la cuatro jóvenes repartidoras de periódicos de 12 años de edad que el 1 de noviembre de 1988 tras una disputa con unos adolescentes mayores, se ven envueltas en un conflicto intertemporal entre dos facciones en guerra de viajeros en el tiempo. Pero pronto la serie empieza a divergir del argumento de la aventura gráfica. Puede que por motivos de presupuesto, puede que por necesidad de adaptar la acción al medio televisivo, probablemente por una mezcla de ambos. Es algo más oscura que la aventura gráfica. Con más muertes, y conflictos más profundos para las cuatro chicas, cuando viajando por el tiempo se van encontrando con sus versiones adultas o con sus familias adultas. Temas de identidad personal y sexual, temas de racismo, temas de expectativas de futuro, temas de conflictos familiares. Pero sin que falte la aventura y la acción. Sobre una misma base, va a ser claramente una historia diferente. Aunque de momento con el mismo espíritu. No es una serie redonda. Las cuatro chicas protagonistas tienen momentos muy buenos, pero todavía muestran algo de inmadurez como intérpretes, lo cual es normal dadas sus edades. Y no tiene la vistosidad visual, el diseño de la historieta. Pero tiene momentos muy logrados. Y cada una de las chicas tiene también su momento para el lucimiento. Particularmente la joven de origen asiático que encarna a Erin Tieng, Riley Lai Nelet, y que de alguna forma tanto en la historieta como en la serie tiene un punto más de protagonismo que las otras tres. Que también tienen sus momentos. Esperemos que en el futuro se vaya viniendo arriba, porque lo merece.