[Fotos] Pasarela del Bicentenario en blanco y negro

Fotografía

Segunda parte del paseo del que ya os hablaba hace un par de días. Después de pasear por La Cartuja Baja, nos dirigimos a la pasarela del Bicentenario, en el camino de Zaragoza al galacho de la Alfranca. Y allí disfrutamos de un magnífico atardecer. Aquí os dejo algunas fotos realizadas con película tradicional en blanco y negro, Más un par de fotos extras de ambiente urbano. Dentro de unos días vendrán las realizadas con película negativa en color.

Los detalles técnicos en Pasarela del Bicentenario y río Ebro – Minox GT-E + Ilford HP5 Plus 400.

[Cine] La chute de l’empire américain (2018)

Cine

La chute de l’empire américain ( 2018; 21/20190402)

Desde el Canadá francófono nos llega esta película del director Denys Arcand, quien goza de cierto prestigio aunque casi nadie recuerda haber visto u oído otra cosa de él que no sea su ganadora del Oscar de hace unos años. El caso es que el quebequés se caracteriza por su dramas con tintes de comedia en los que vierte incisivas críticas a la sociedad y a la política de su país y, en general, de las sociedades occidentales.

Para ilustrar la entrada cinematográfica de hoy, nos trasladaremos a Montreal, a algunos de sus barrios y mercadillos más agradables de esta cosmopolita ciudad quebequesa.

Con este filme, no pierde ocasión para seguir en la misma línea. Un simple conductor de una empresa de paquetería, Daoust (Alexandre Landry), que tras estudiar filosofía en la universidad vive en la convicción de que los únicos que tienen éxito en la sociedad actual son los mediocres, se ve envuelto en un tiroteo en el que mueren varios facinerosos, que dejan en el terreno dos enormes bolsones llenos de dinero de los que se apropia. Con la imprevisible ayuda de un expresidiario, Bigras (Rémy Girard), y una prostituta de lujo, Aspasie (Maripier Morin), y otras gentes, tratarán de burlar a las mafias, y a dos inquisitivos policía (Maxim Roy y Éric Bruneau).

En una trama de intriga que se mueve entre la picaresca, la comedia y el drama gangsteril, Arcand realiza una crítica de los mecanismos que permiten que los que más dinero tienen en las sociedades occidentales, parte del cual es de origen ilícito, burlen de forma legal los mecanismos de control y las obligaciones fiscales. Al mismo tiempo, expone las deficiencias crecientes en la defensa de las minorías y de las personas en situación de pobreza, y sin embargo consigue crear una trama que sin excesivas complicaciones es entretenida, con unos personajes con los que el espectador empatiza fácilmente, el «héroe» de la historia es un hombre común, y hace que los más de dos horas que dura el largometraje pasen con rapidez.

Con una realización solvente, en la que no faltan detalles reveladores o metatextuales, con una interpretación solvente, las dosis de ironía y, a veces, un cierto cinismo, nos llevan a una reflexión ética sobre las sociedades occidentales del siglo XXI que a nadie le debería sentar mal. O sí. No sé.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ****

[Fotos] La Cartuja Baja en blanco y negro

Fotografía

No ando con mucho tiempo últimamente. Así que hoy voy en breve y con copia y pega. Normalmente lo que escribo y muestro aquí lo reflejo en las redes sociales. Hoy es al revés. Algo de lo que he mostrado en las redes sociales, en el grupo de Fotografía analógica España, lo traigo aquí.

La Cartuja Baja es un barrio rural de Zaragoza que surgió entre lo que fue una de las nueve cartujas que rodeaban la ciudad en tiempos. Además de la iglesia, queda la entrada y algunos de los muros del antiguo monasterio cartujo. Y lo tenía poco explorado fotográficamente, hasta ahora.

📸 Minox GT-E con 🎞 Ilford HP5 Plus 400 a su sensibilidad nominal revelada en ⚗️ Kodak HC-110 dilución E (1+47), 7:30 minutos a 20 ºC. Esta entrada la voy a replicar en blog dedicado a la fotografía y otras artes visuales.

[TV] Cosas de series; intrascendencias orientales

Televisión

Lo reconozco. He entrado en modo de baja capacidad de concentración. Estoy muy liado, tengo poco tiempo para según que cosas, intento no dejar de lado la fotografía, especialmente la realizada con película tradicional, también tengo bastante trabajo y, por lo tanto, llevo unas semanas que no me concentro con las series más sesudas, más serias, o más conceptuales. Y me he refugiado en mis ratos de la comida o la cena en la banalidad intrascendente de determinadas series orientales que llegan desde extremo oriente a Netflix.

Unas cuantas vistas de Corea del Sur en honor a una de las series de hoy.

Por ejemplo, tras el interesante drama nipón que comenté recientemente, vi que llegaba a la cartelera de series de la cadena de vídeo bajo demanda otra serie japonesa de sólo cinco episodios de duración, que se ofrecía bajo el título internacional, o sea, en inglés, de Stay Tuned. El título original nipón sería Channeru wa Sonomama!![チャンネルはそのまま!! ], que significa algo así como No cambien de canal!! o algo así. Como sucede frecuentemente, está basada en un tebeo, y parece que su origen está en el aniversario de un canal de televisión local de la isla de Hokkaidō, con sede en Sapporo. El modelo televisivo japonés es parecido al de Estados Unidos, con una diversidad de canales locales que funcionan en red con grandes cadenas televisivas nacionales, generalmente con sede en Tokio. Pero estos canales locales se responsabilidad de la producción de programas de interés local, en concreto Hokkaidō Televisión Broadcasting (HTB), cuya sede aparece repetidamente como sede de la cadena ficticia. Y ahí tenemos un grupo de nuevos empleados en distintos departamentos del canal Hoshi TV entre los que destaca la inepta pero voluntariosa y bondadosa Hanako (Kyōko Yoshine), que va de catástrofe en catástrofe hasta que, previsiblemente, se convierte en la heroína de la cadena en su pelea con una cadena rival. Graciosa en ocasiones, intrascendente las más de las veces, es un entretenimiento relativamente banal, que se ve en un plis plas, con algunos personajes muy divertidos, y situaciones irreales las más de las veces.

Más empaque tiene Romance is a bonus book, título «internacional» de
Romaenseuneun Byulchaekboorok [로맨스는 별책부록], que significa algo muy parecido. Dieciséis episodios de una hora de duración para una comedia con tintes dramático, o viceversa, un drama con tintes de comedia, sobre un mujer de 37 años, Dan-i [Nayoung Lee], que tras un divorcio muy traumático no consigue trabajo a pesar de que en sus años más jóvenes antes de casarse y pasar ama de casa, fue una publicista destacada y premiada. Pero ahora está sobrecualificada, y al mismo tiempo desfasada, para los trabajos actuales. Se apoya en su mejor amigo en lo personal, Eun-ho [Jong-Suk Lee], que siendo unos cuantos años más joven, está secretamente está enamorado de ella. Y al final, mintiendo sobre su curriculum, Dan-i encontrará trabajo, un puesto modesto, en la editorial en la que Eun-ho es editor jefe y uno de los socios fundadores. A partir de ahí, comenzarán toda suerte de enredos entre los ocho personajes habituales de la serie, que ante todo se centra en la progresión del romance entre los dos amigos, pero también en los problemas laborales de la protagonista. Serie de buenos sentimientos, muy buenrollista, que pretende ser progresista en sus planteamientos sobre el trabajo de la mujer, aunque a un nivel que en muchas ocasiones resulta bastante pueril, lo que le resta profundidad. Como suele pasar con estas series coreanas, empiezan fuerte, pero su excesiva duración para una trama que no da mucho de sí, la desinfla un poquito, y sólo se sostiene por la empatía que generan los personajes protagonistas, que también están en manos de intérpretes razonablemente solventes, hasta llegar al previsible happy end. Intrascendente también, pero visible para una época como la que recorro ahora en que no tengo la cabeza para trascendencias.

[Libro] El bosón de Higgs

Literatura

Después de la experiencia de leer sobre el estado de la situación en el lugar paleontológico y arqueológico de Atapuerca, sin haber quedado insatisfecho, no había echado cuentas para repetir la experiencia con otras publicaciones similares de las publicadas por National Geographic. Pero recientemente, entre las ofertas de mi tienda de libros electrónicos habitual apareció otro número de esta serie de divulgación, dedicado a uno de los temas que más repercusión mediática ha tenido en los últimos años; el bosón de Higgs.

Lo cierto es que me parece sorprendente esta repercusión mediática. La confirmación de la existencia del campo de Higgs era un paso más en la confirmación de la validez, de momento, del llamado Modelo estándar. O con su nombre completo, del Modelo estándar de la física de partículas. Este es una teoría física que describe los componentes básicos de la estructura del universo, en cuanto a las interacciones fundamentales y las partículas mediadoras. Todas las interacciones fundamentales, menos la gravedad, cuya naturaleza precisa a este nivel no ha sido todavía bien definida. Este libro escrito por David Blanco Laserna, físico que se dedica a la divulgación científica, siendo autor de varios libros en el campo de la física y las matemáticas.

Como no tengo muchas fotos de partículas elementales, subiré algunos paisajes recientes… en los que hay abundancia de las mismas.

A mí, de adolescente, se me daban bien las ciencias. Soy un chico de ciencias. Aunque acabé decantándome por las ciencias de salud desde muy niño, por lo que siempre manifesté una preferencia en mis años de educación secundaria y bachiller por las biología, lo cierto es que la química, la física y las matemáticas se me daban muy bien. Tuve algún profesor que intentó convencerme, con cierta insistencia, de que yo tendría un buen futuro en estos campos. Pero no le hice caso, y con 18 años me matriculé en 1º de medicina,… y hasta ahora. Nunca me he arrepentido de mis decisiones; pero también sé ahora que no hay única vía en esta vida para desarrollar una carrera en la que ser feliz, aportar algo a tus semejantes y sentirte razonablemente realizado como profesional y persona. Desde ese punto de vista, aunque en toda vida laboral existen altibajos, me siento privilegiado.

La cuestión es que, aunque abandoné esas ciencias básicas situadas más en la base de. fundamentos científicos, la medicina está en una rama ya relativamente alta, siempre me he mantenido relativamente informado sobre cómo van sus avances. Cierto es que en cuanto pierdes las habilidades matemáticas, por falta de uso, te ves abocado a los libros de divulgación como el que nos ocupa hoy. Y el papel que tiene es complejo, porque complejos son los conceptos de la mecánica cuántica en la que se engarza el modelo estándar. Durante los primeros capítulo avancé sin demasiados traspiés, y creo que de forma global me he hecho una idea general de lo que me están hablando, un mundo apasionante de estudiar, pero muy complejo de conceptualizar sin esfuerzo mental que supere las limitaciones debidas a lo que nuestros sentidos nos informan.

Pero me ha pasado como con el libro sobre Atapuerca. No está mal, pero creo que si realmente le he sacado todo el partido del que soy capaz es porque previamente había mantenido una actividad de actualización periódica sobre estos temas. Para quien no tenga una mínima base en ciencias y no esté habituado a estos temas, es fácil que se pierda fácilmente. Así que mi recomendación será limitada a aquellos con interés y con ciertos conocimientos previos en el ámbito de las ciencias.

Como curiosidad, ahora estoy con un libro de ciencia ficción dura del chino Liu Cixin, el del problema de los tres cuerpos y la hipótesis del bosque oscuro, en el que me viene bien este conocimiento básico de las partículas elementales. Pero como decía Ende, «esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión».

Como curiosidad, ahora estoy con un libro de ciencia ficción dura del chino Liu Cixin, el del problema de los tres cuerpos y la hipótesis del bosque oscuro, en el que me viene bien este conocimiento básico de las partículas elementales. Pero como decía Ende, «esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión».

[Cine en TV] Tres de Netflix: IO – High Society – Triple Frontier

Cine, tv

Llevo un cierto retraso en comentar estrenos de largometrajes en cine, que no se han estrenado en salas de cine. Algunos ya sabéis que desde hace dos años, incluso estas películas en mi base de datos de estrenos anuales, porque creo imparable esta forma de producir y estrenar cine para el futuro.

El sábado de la semana pasada llegamos tarde, pero teníamos intención de fotografiar el entorno de la pasarela del Bicentenario (no sé de qué), en el camino desde Zaragoza hasta el galacho de la Alfranca. Este sábado sí que llegamos a tiempo y pude hacer unas cuantas fotos. A la puesta de sol le faltó un cielo más interesante, pero qué se le va a hacer.

IO ( 2019; 6/20190120)

Nada menos que en enero vi esta película dirigida por Jonathan Helpert, y protagonizada por Margaret Qualley y Anthony Mackie. Ciencia ficción de ambiente postapocalíptico, en la que la población de la Tierra se ve forzada a abandonar el planeta, colonizando Ío, uno de los satélites galileanos de Júpiter. Pero la científica interpretada por Qualley está emperrada en encontrar una forma de recuperar el planeta para los humanos. Al mismo tiempo que se ha anunciado ya el lanzamiento de la última nave que abandonará la Tierra con refugiados en dirección a Ío.

Ciencia ficción con pretensiones que acaba siendo un pestiño, sobre el que todavía me estoy preguntando cómo aguanté viéndolo hasta el final. Ni la producción, ni las ideas, ni la interpretación salvan nada. No hay nada que no hayamos visto ya mucho mejor contado. No perdáis el tiempo con ella.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: *

High Society ( 2018; 16/20190308)

Con título en inglés se presenta este laaaargometraje surcoreano del director Hyuk Byun, y nada menos que con la coletilla del «montaje del director», como diciendo «aquí hay calidad y la vais a ver toda». La cuestión es que en el cine surcoreano hay distintas tendencias. Y últimamente me he mal acostumbrado a películas con cierto nivel autoral, lo que me hizo picar.

En realidad, este drama de ambiciones personales está más emparentado con los dramas televisivos del país asiático que con sus mejores producciones cinematográficas. El matrimonio formado por Oh Soo-yeon (Soo Ae), conservadora en puesto directivo de una prestigiosa galería de arte moderno de Seul, y Jang Tae-joon (Hae-il Park), un dinámico profesor de economía en la universidad, aspira a entrar en un nivel social superior. Ella buscará hacerse con la dirección de la galería, mientras que el entrará en política. Pero se van a encontrar con un despiadado mundo de intereses cruzados en el que no les será fácil moverse.

La película, como digo, tiene un aspecto más televisivo que cinematográfico. Y usa el sexo, con algunas escenas muy explícitas, como enganche. En estos momentos, no sé cómo sería el montaje de la película en su estreno en Corea del Sur, un país bastante conservador. Pero quizá lo del «montaje del director» sea simplemente que las escenas de sexo para la versión internacional no está cortadas.

Más allá de esto, poco interés. Quien se interese por este tipo de dramas, que mire entre las series, que se convierten en un estupendo guilty pleasure, especialmente las que tienen un toque de comedia, sin las pretensiones de un producto relativamente pedante como este. Eso sí, todos son muy guapos y guapas. Y que conste que algunos de los interpretes no lo hacen mal del todo.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

Triple Frontier ( 2019; 19/20190323)

Probablemente, el estreno más sonado y publicitado de Netflix en lo que llevamos de año. Con un reparto de campanillas en el que destacan nombres como Ben Affleck u Oscar Isaac, la película dirigida por J.C. Chandor nos cuenta un historia tipo «gran robo del siglo» cuando cinco antiguos soldados de élite norteamericanos se embarcan en la tarea de birlar el dinero de un peligrosa capo de la droga en un inespecificado país sudamericano, probablemente Colombia. Aventuras con abundantes balaceras, su dosis de explosiones, mucha testosterona, y un mensaje constantemente contradictorio. La cuestión es si son simples ladrones a los que la ambición rompe el saco, o si son héroes que se ven metidos en esta historia por la ingratitud de una sociedad que después de usarlos en sus conflictos bélicos los desprecia. La película se mueve entre una moralina barata sobre lo que está bien y lo que está mal, mientras se acerca peligrosamente a conceptos militaristas relativamente fascistoides. Ni que decir que no es lo mío, y no entiendo el follón que se ha montado a su alrededor, ni la falta de sentido crítico de muchos que se consideran a sí mismos,… eso… críticos.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: *

[Recomendaciones fotográficas] De pequeñas ciudades, de la salud de las mujeres y otras cosas

Fotografía

Esta semana adelanto un día mis recomendaciones fotográficas. Y no tengo mucho tiempo para dedicarles, tengo mucho que hacer estos días. Cosas que tienen que ver con un viaje dentro de dos meses, al que hay que dedicarle su tiempo. Y además me gustaría tener tiempo para caminar con mi cámara un poco por el mundo.

En Lenscratch nos proponen echar un vistazo al proyecto Lentini de Andrea Modica. Fotógrafo norteamericano, a pesar de su nombre italiano, que ha documentado la vida en un pequeña ciudad italiana del sudeste siciliano. Fotografías en blanco y negro, de tonos suaves, amables, empáticas, hacia la realidad de una ciudad poco destacable, pero que, como todas, está habitada por seres humanos.

De vez en cuando conviene echar la vista atrás en nuestro archivo fotográfico. Estas fotos de San Juan de la Peña solo las había mirado en color. Y creo que el blanco y negro merece la pena ser considerado.

En los últimos tiempos, por motivos profesionales, hemos tocado varias veces el tema de salud y desigualdades de género. Aunque durante el siglo XX la mortalidad en la especie humana ha sido superior en los hombres, por motivos no siempre claros, lo cierto es que las mujeres enferman más, sus problemas se diagnostican más tarde, y a veces de forma incorrecta. Y no sólo han de cuidarse a sí mismas, sino que muchas veces siguen siendo las cuidadoras principales del entorno familiar, con lo que descuidan su propia salud. En Lensculture nos proponen las fotografías y los dibujos de Róisín White, con las que reflexiona precisamente sobre los sesgos y la carencia de voz de las mujeres en los centros sanitarios. Así como sobre los prejuicios históricos hacia las enfermedades que «pueden o no» padecer las mujeres.

En Cada día un fotógrafo/Fotógrafos en la red nos proponen visitar la obra de una artista abulense, María Sánchez, que utiliza la fotografía en su actividad artística, pero muchas veces combinada con el vídeo, la performance y los montajes con técnicas mixtas. Es fundamentalmente una artista conceptual, lo que en esto momento intimida a algunas personas, pero a la que creo que merece la pena conocer.

Finalmente, también desde Cada día un fotógrafo/Fotógrafos en la red, nos llega la recomendación de la obra de la japonesa Sakiko Nomura, una de las discípulas aventajadas de Nobuyoshi Araki. Frente a los comunes desnudos femeninos que encontramos en la obra de muchos fotógrafos, Nomura se ha dedicado más al desnudo masculino, pero como sujeto frágil, lejos de la figura del hombre firme, machote. Alterna los desnudos con otros temas como el paisaje, tanto natural y urbano, o la naturaleza muerta.

[Cine] Dolor y gloria (2019)

Cine

Dolor y gloria ( 2019; 20/20190324)

Sigo yendo a ver la películas de Pedro Almodóvar. Cuando un autor, sea cineasta, sea músico, sea escritor, me han proporcionado grandes momentos en el pasado, suelo ser muy fiel. No pasa muy a menudo, pero pasa. Y tienen que hacer grandes catástrofes para que los abandone. Lo cual también ha pasado… con más frecuencia de lo que querría, porque hasta los grandes entran en decadencia. Esto es lo que parecía que había sucedido con el manchego en sus últimas películas. Por muy buen oficio que tuviese… no me convencían. Incluso su última película, basada en unas historias de una escritora de tanto nivel como Alice Munro, me resultó demasiado inconsistente, con momentos muy buenos, pero otros… pues no tanto, ni mucho menos.

Siendo un director que emergió en un movimiento cultural fundamentalmente urbano, su mirada nostálgica se retrotrae con frecuencia al mundo rural. Pues allí nos vamos, en la comarca aragonesa de las Cinco Villas, que me pilla a mí más cerca que los árido paisajes manchegos.

Desconozco cuáles son los avatares personales del galardonado director. Quizá siente que llega a su recta final en su vida cuando está a punto de cumplir los setenta años, los que cumpla en algún momento de este 2019. Quizá llega un momento en que uno siente la necesidad de pasar revista, de evaluar lo que ha sido tu vida. Y de orientar lo que queda. Lo cierto es que para eso no hace falta llegar a esa edad. Creo que todo aquel que en un momento pasa por un acontecimiento vital importante lo hace, no importa la edad que se tenga. Y eso es lo que sucede con su alter ego de ficción que Almodóvar nos propone en esta película. Interpretado por un solvente Antonio Banderas, que nunca ha sido un gran actor, pero que si lo dirigen bien puede dar mucho de sí, como en esta ocasión. Dicho alter ego se encuentra en una encrucijada. Doliente de la muerte de su madre, quebrado por el dolor y cierta decadencia física, solitario porque atrás dejo compañeros, amigos y amantes, ha de pasar revista y ajustar cuentas con unos y con otros.

Y Almodóvar lo rueda bien, con su innegable maestría. Acompañado de una buena banda sonora, una excelente fotografía, una impecable dirección de arte,… Si añademos el buen quehacer interpretativo de Banderas, pero también de Asier Etxeandia, Leonardo Sbaraglia, Penélope Cruz, Julieta Serrano o Nora Navas, entre otros, de los que no mencionaré el menudeo de cameos salvo la satisfacción de volver a ver en pantalla grande a Cecilia Roth, la verdad es que tenía todos los ingredientes para ser una gran película. Una de sus grandes películas… Pero…

Pero lo cierto es que a mí han interesado mucho en sus momentos las historias que Almodóvar nos tenía que contar, su visión del mundo, de las figuras femeninas especialmente. Pero su persona, él mismo, más allá de su buen que hacer cinematográfico… pues no me interesa gran cosa. Y hay muchos autores que han realizado este ejercicio de introspección, en el cine, en la literatura, de forma mucho más interesante que él. O es que eran gente que me interesaba más. No os engañéis, es muy buen película. Pero mi interés por lo que cuenta es limitado.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Fotos] Despistes fotográficos camino de La Cartuja Baja

Fotografía

Fue una tarde fotográfica, pero llena de despistes en mi técnica fotográfica que ha impedido que consiguiera una serie más lucida de fotografías de un paseo vespertino el sábado pasado, caminando desde mi casa en el barrio de San José de Zaragoza hasta la pasarela sobre el Ebro en el camino de la Alfranca.

Los que quieran conocer los aciagos detalles que visiten Hasselblad con Ilford HP5 Plus 400… fallido. A los demás, os dejo unas fotos.

[TV] Cosas de series; robots, muerte, amor y problemas copulatorios

Televisión

Las dos series de esta semana, ambas visibles en Netflix, tienen características singulares con respecto a la mayor parte de las cosas que vemos habitualmente. Cada una en su estilo que son muy muy muy muy diferentes.

Por un lado tenemos Love, Death & Robots, una antología de 18 cortos de animación en su mayoría, con diversas técnicas y estilos de realización, desde el dibujo animado hasta la simulación de intérpretes virtuales, y que cuando hay actores de carne y hueso también van acompañados de abundantes efectos visuales generados por ordenador. La duración de los cortos va desde los seis minutos al cuarto de hora o poco más. Y en general pertenece a los géneros fantástico, horror o ciencia ficción. Las estéticas van desde el ciberpunk, al gore, pasando por… lo que se os ocurra imaginar. No son para todos los públicos, hay violencia, sexo,… los sospechosos habituales de las pelis no «toleradas» para menores. Las historias… pues algunas están muy conseguidas y son muy ingeniosas, otras flojean más. Pero con esa breve duración, son episodios que los cuelas en cualquier momento, y los vas viendo poco a poco, pero sin tardar mucho en revisar toda la serie. Dicen que habrá más tandas en un futuro.

Imágenes de parejas, madres y mujeres jóvenes japonesas, que vienen bien para acompañar una de las series de hoy.

Se ha levantado cierta polémica con esta serie, porque no a todos los suscriptores les aparecían los episodios ordenados de la misma forma. Según algunos, Netflix tendría implantada alguna forma de analizar las preferencias del espectador, por lo que le ofrecería una ordenación de los episodios adaptada. Lo cual, para algunos, es una intromisión intolerable en la privacidad. Netflix contesta que hay cuatro formas de ordenar los episodios, y que la forma en que se presentan a cada suscriptor viene dada por el azar. No tengo ni idea de cuál es la realidad. Porque mi realidad personal es que los he visto en el orden que me ha dado la gana, generalmente eligiendo aquel episodio que por su duración se ajustase bien al tiempo disponible en ese momento. Y tampoco he notado que los que aparecían en el principio, o en el final, de la lista me gustasen más o menos que los otros. Creo que eso dependía de otros factores. En general, una experiencia positiva, salvando esa irregularidad que una antología de este tipo, en la que han metido mano muchos creativos distintos, necesariamente presenta.

Y luego hemos tenido una serie japonesa, presentada como original de la cadena, esto nunca es cierto al cien por cien en las series de esa nacionalidad, y que en España aparece con el título «internacional» de My husband won’t fit. Algo así como Mi esposo no encaja. Parece que en los países latinoamericanos aparecería otro título que ahora no sé muy bien cómo es. El caso es que cuando vi el estreno, no me hacía la idea de que iba… no leí la breve sinopsis,… así que pillé el título original japonés y lo pase por el traductor de Google…

Otto no Chinpo ga Hairanai [夫のちんぽが入らない] se traduciría como La pilila de mi marido no puede entrar.

Y sí, realmente el hilo conductor de este drama, porque a pesar de ese título tan chusco es un drama que en ocasiones bordea con la tragedia, es la incapacidad para copular en una pareja. Una pareja, Kumiko (Natsumi Ishibashi) y Kenichi (Aoi Nakamura), se conocen cuando ella, Kumiko, se instala en la ciudad con 18 años para empezar en la universidad y él su vecino, un año mayor, que sin conocerla de nada, le ayuda a instalarse. Pronto es evidente que a Kenichi le gusta la chica. Y acaban enamorándose. Pero con un problema, cuando intentan practicar el sexo, no es posible introducir el pene de Kenichi en la vagina de Kumiko. A pesar de todo, seguirán adelante con su relación e incluso acabarán casándose, pero con la incompatibilidad física sobre ellos como una espada de Democles sobre su relación, incluso cuando en otros aspectos esta parece ser envidiable.

La serie es una adaptación de un cómic, que a su vez es adaptación de una novela autopublicada por una mujer que publica bajo el nom de plume de Kodama (nombre que reciben determinados espíritus de la mitología nipona), y que afirma que se basa en su experiencia personal. Cuando he comentado la serie en mi entorno me he encontrado todo tipo de reacciones; desde quien se lo toma a chufla hasta quien me dice, «Maño, que raro que eres viendo la televisión». Lo cierto es que a la serie no le faltan virtudes. Está bastante bien interpretada. La serie descarga principalmente sobre el trabajo de Ishibashi, su protagonista femenino, que aporta un físico delicado, de aspecto frágil, que acompaña las inseguridades de la joven que abandona el pueblo creyendo que sus padres no la quieren, y que está en búsqueda permanente de una aceptación externa, cuando tiene problemas de autoaceptación. No solamente está el problema de la relación física, también tiene problemas por encontrar su sitio en la vida en otras dimensiones, siendo la más notable la laboral.

La serie es una serie adulta. Hay escenas de sexo, que pueden resultar desasosegantes. No voy a entrar en los detalles de la trama. Y hay momentos en los que te llegan a transmitir una profunda tristeza. Ahí, en las escenas más complicadas, es donde aprecias el buen hacer de esta joven actriz, que con veintiséis años encarna un personaje desde los 18 hasta los 38 años, durante 20 años de su vida.

Sin embargo, la serie no es redonda del todo. La afección de la joven, el vaginismo, es un cuadro clínico perfectamente descrito, que obedece a distintas causas, y que es perfectamente tratable en la mayor parte de los casos. Y ahí tengo la maldición de mi formación como profesional de la salud, en la que me resultan inverosímiles algunas situaciones que se presentan. Y hay elementos en la forma en que afrontan el problema los protagonistas que desconozco si se deben a de la idiosincrasia de la cultura japonesa, son cuestiones asociadas a esta singular pareja,… o quizá sean defectos de la historia. Algunas inconsecuencias se pueden tolerar en beneficio del drama,… otras me cuesta más. Globalmente, y a pesar de una conclusión un tanto insatisfactoria por los motivos que he comentado, la serie tiene momentos muy buenos, que transmiten un drama personal que merece la pena su consideración. Y un buen trabajo actoral de la protagonista femenina. Tengo el problema de que el personaje protagonista masculino ha acabado cayéndome mal… pero no voy a destripar todo lo que pasa en la serie.

[TV] Cosas de series; fantasías y monstruos

Televisión

He llegado a un punto curioso. Cuando publique esta entrada, por primera vez en mucho tiempo no dejaré series o temporadas de series pendientes de comentario. Una serie de circunstancias se han sumado para que en los últimos tiempos dedico menos tiempo a la «seriefilia». Y en los últimos tiempos esté siguiendo varias series que se desarrollan semana a semana y no apareciendo todos sus episodios a un tiempo. En cualquier caso, el comentario de esta semana está claro, dos series pertenecientes al fantástico, que han recibido su atención en los últimos tiempos. Las comento en el orden en las que las vi, y no en el orden en que aparecieron en la programación de Netflix, que es de donde proceden.

Con el año nuevo, la cadena de vídeo bajo demanda estrenó la enésima adaptación del clásico del terror gótico, Dracula. Y aunque, personalmente, no es un personaje y un tema por el que pierda el sueño, venía con unos antecedentes interesantes. Su creadores, Mark Gatiss y Steven Moffat, están entre otras muchas cosas, detrás de algunos de los mejores momentos de series como Sherlock o Doctor Who. Es colaboración con la BBC, que siempre cuida mucho sus producciones televisivas. El reparto es fundamentalmente británico, o así… que siempre es motivo de confianza, con Claes Bang, que en realidad es danés, y Dolly Wells, a la cabeza. La crítica está encantada; el público votante de IMDb y los fans del «colmillos» más famoso de la literatura, menos. Se ha dicho que es una de las más fieles adaptaciones en espíritu a la obra de Bram Stoker. Pero tiene varias heterodoxias que suscitan tantos amores incondicionales como odios encarnecidos.

Drácula, héroe o villano, según se cuente la historia, la leyenda o el cuento. Pero de origen… en lo que es la actual Rumania. De hecho, en algún lugar he leído que el lugar de nacimiento de Vlad Tepes, el príncipe de Valaquia que inspiró el personaje, era de Sighisoara, una bella ciudad transilvana. Y es que Transilvania no es un lugar tétrico. Al contrario, es un lugar muy bello y agradable.

Los tres episodios de unos 90 minutos de duración dividen la historia en sus tres partes más conocidas; lo acontecido en el castillo del conde (y alrededores) en Transilvania, lo acontecido en la travesía en barco desde el mar Negro hasta Inglaterra, y lo acontecido en este último país tras la llegada del conde. Con alguna variación debida a las variaciones introducidas en el personaje de Van Helsing, algunas de las más notables desviaciones del original, la primera parte es muy similar a lo ya conocido en otras adaptaciones. La travesía en barco consituye por sí misma una historia apasionante. Se desarrolla mucho más extensamente que en otras adaptaciones, y para mí es el mejor episodio de la serie. El último episodio, en Inglaterra, es el que más difiere del original, aunque lo esencial del mismo está respetado. Si buscas las valoraciones de los tres episodios, es evidente, como pasa con otras sagas tradicionales, que la gente busca siempre más de lo mismo, que no gusta de variantes.

Desde mi punto de vista es una serie muy apreciable, con nuevos valores respetando los presentes en el original, y no poca osadía por parte de sus responsables. Como no soy fan del original, probablemente soy más libre para valorar este tipo de adaptaciones y, sin que haya aumentado mi afición por el género o el personaje, creo que es una de las mejores adaptaciones del personaje que he visto. Y ya digo… el segundo episodio, me parece antológico.

Mientras, unas semanas antes llegó al mismo canal la adaptación de las novelas de la saga de Geralt de Rivia del polaco Andrzej Sapkowski, bajo el título de The Witcher. No he leído las novelas… ni tengo especial intención. He oído acusaciones de que se intenta copiar el estilo y el ambiente de Game of Thrones… Mmmmmm. Probablemente, Netflix intenta cubrir el hueco que ha dejado esta última, pero las novelas de Sapkowski son anteriores en el tiempo a las de George R. R. Martin. Desde mi punto de vista, y según lo visto hasta el momento, ambas se apuntaron, literariamente, a exprimir la popularidad del género fantástico medieval que derivó del éxito de The Lord of the Rings. La de Sapkowski sigue más la línea de la saga de Tolkien, mientras que Martin evita más el maniqueísmo y construye más una metáfora de la política real. Así que inevitables semejanzas visuales al margen, juzguemos a cada una por sus virtudes y defectos propias. Y «el brujo» ha empezado regular, aunque con propósito de enmienda. Reconozco que estuvo a punto de desinteresarme en los primeros episodios. No he sentido gran empatía por los personajes, y reconozco que soy uno de los que se despistó sobre la línea temporal de los acontecimientos narrados. Y creo que no soy demasiado torpe para estas cosas… pero… No obstante, si bien los personajes son un poco muermos, o quizá sea problema de un nivel interpretativo mucho más flojo de lo esperado, la trama ha ido aumentando en interés y la primera temporada ha tenido un cierre interesante.

El protagonista masculino me dice más bien poco. Pensaba que Henry Cavill daba más de sí, pero está justito en el aprobado. Y las dos protagonistas femeninas, la princesita, Freya Allan, y la bruja, Anya Chalotra, me parecen muy flojas interpretativamente. Especialmente esta última, que nunca me la he creído mucho. No colabora tampoco mucho esos diálogos que asocias más al lenguaje del siglo XXI que no a un místico medioevo. A veces no me parecen muy diferentes de los que oyes en producciones más banales, culebrones de intriga que normalmente no ves. Llevo unos días bromeando sobre el hecho de que el personaje más interesante, aunque sus diálogos también dejaban que desear, la princesa Renfri (Emma Appleton), desapareciera a las primeras de cambio (aunque también aparece en el reparto del último episodio de la temporada, que tendré que repasar, porque se me pasó por alto el detalle).

En resumen, serie visible,… pero no especialmente memorable de momento. Por supuesto, igual que con la anterior, voy a la contra del público votante en IMDb, que parece entusiasmado.

[Fotos] Paseos para participar en la FP4Party de marzo

Fotografía

Las FP4Party son «fiestas» fotográficas organizadas a través de las redes sociales en las que los participantes realizamos fotografías con película tradicional, pero de un determinado tipo. En concreto, la Ilford FP4 Plus 125, y en caso de que alguien disponga de algún carrete antiguo, caducado, de sus predecesoras como la FP4 (sin Plus, 1968 – 1990, sensibilidad 125 ASA), la FP3 (1942 – 1968, sensibilidad 40, 64 o 125 ASA según fechas), la FP2 (1939 – 1942, 80 ASA), o la FP (Film Panchromatic original, 1935 – 1939, 28 ASA). Lo normal es que todos usemos la primera, la actual, con sensibilidad ISO 125, aunque yo la uso a un índice de exposición de 200 o 250. Otros detalles técnicos en De «party» con la Ilford FP4 Plus.

Participé en enero y febrero, y de las 21 fotografías seleccionadas en febrero de las más de 200 subidas a las redes sociales, en la votación final, una de mis fotos quedó clasificada como tercera. Es esta.

En marzo he participado con un carrete de película de 35 mm biperforada, la más popular y que conoce todo el mundo que ha hecho alguna vez fotos con película tradicional. Dípticos a partir de fotos realizadas con la Zenit 3M (no sin problemas).

Y también con dos rollo de formato medio, expuestos con la Fujifilm GS645S Wide60. Estos, sin problemas.