[Fotocomentario] Colores naturales y poco «carácter»

Fotografía

Cuando en el ámbito de la fotografía se nos «vende» una película fotográfica, o un objetivo fotográfico, o cualquier otro aparato o accesorio con la «virtud» de que tiene «carácter»… algunos nos echamos a temblar. Sencillamente… tiene defectos. Pero aplicando el viejo dicho de «hacer de la necesidad virtud»,… pues les llamamos «carácter» en lugar de defectos o debilidades, y publicitamos la increíble oportunidad de aprovechar ese «carácter» para potenciar la «creatividad».

Alguna vez lo he hablado de las ópticas. Los grandes defensores de los objetivos fotográficos de antaño utilizan el argumento de que tienen «carácter». Es decir, que sus aberraciones son notorias. O que, pensados como estaban para un medio como la película fotográfica tradicional, cuando los usamos con un medio más exigente como los sensores digitales de alta resolución, con muchos megapíxeles, se les ven las goteras. Pero incluso hoy en día, hay quien fabrica nuevos objetivos con «carácter» con precios excesivos en ocasiones, los incluye en el epígrafe de «objetivos creativos» y a vender. Es lo que hay.

Con las películas fotográficas pasa lo mismo. Tres emulsiones que han salido al mercado en el último año y medio vienen con granos como balones de playa de Nivea, con baja fidelidad de los colores, con escasa nitidez,… pero son «películas creativas», cuestan lo mismo o más que las de toda la vida, que cada vez son más difíciles de encontrar… y a vender. y no negaré que si conoces las limitaciones del material no hay motivo por el que no puedas conseguir fotografías interesantes. Pero creo que primero hay que saber usar las películas «no creativas», con colores más fieles, nítidas, polivalentes, sacarles partido y aprender bien con ellas. Como la película con la que he hecho las fotos que podéis encontrar aquí y en Colores naturales en película negativa en color – Olympus mju-II con Kodak Gold 200.

[Libro] Fuki-no-tō – Aki Shimazaki

Literatura

Tras un interludio en forma de historia gráfica, y con unos días en los que no he tenido ocasión de seguir comentando mis lecturas por mi reciente viaje corto a Suecia, retomo el comentario de las cinco novelas cortas de Aki Shimazaki que configuran el ciclo, el quinteto, de L’ombre du chardon. O en castellano, La sombra del cardo. Un cuarto relato que, aunque claramente relación con los otros del quinteto, es el que parece al mismo tiempo más ajeno al eje central de esta serie. Esa flor del cardo, ese azami, que es la protagonista de la segunda historia, y cuya presencia real o intuida es central en el resto de los relatos. Aquí sin embargo… parece que nos vamos a situar en una derivada colateral de los personajes del quinteto.

Como ya hemos comentado en las entradas correspondientes a los tres personajes interrelacionados desde la infancia en su edad adulta, en esta ocasión nos vamos a la esposa de uno de ellos. Del enamorado de Azami, que a punto estuvo de arruinar su matrimonio y su familia por una aventura con ella, a la que renunció, rehaciendo su vida como editor de una revista cultural y trasladándose con su esposa, agricultora, a una zona rural, no lejos de Nagano. Pues esta esposa es la que, unos años más tarde, va a protagonizar el relato. Con su negocio agrícola prosperando, precisa de ayuda, y contrata a alguien para que le ayude. Y por casualidad ese alguien va a ser una íntima amiga suya de los tiempos del último curso de instituto, y de la que lleva extrañada 20 años o más. Una mujer animosa, trabajadora, que está superando un divorcio. Divorcio de un matrimonio que aceptó en su juventud por la convenciones sociales, puesto que sus sentimientos, su afectividad, se ha dirigido siempre hacia otras mujeres. Entre ellas, a la protagonista de nuestro relato, que verá complicada su existencia, especialmente cuando inicien un viaje inicialmente prevista para ir con su marido.

Sigue existiendo en esta historia un motivo común a las anteriores. Unas jóvenes que dejaron asuntos pendientes en su momento, que siguieron con su vida, una vida con altibajos, y que vuelven a encontrarse. Y vuelve a aflorar los asuntos pendientes. ¿Cuál era la naturaleza de sus sentimientos cuando tenían diecisiete años? Parece claro que en la mujer divorciada y que ha vivido dos décadas de mentiras, era algo más que amistad. Pero no está tan claro en la protagonista. Y no está tan claro hacia donde van en estos momentos.

Shimazaki toma una ruta colateral desde el eje central del quinteto para explorar la relación afectiva y física entre dos mujeres. El relato es interesante y la escritura de Shimazaki sigue siendo sólida como para atraer el interés del lector. Sin embargo, quizá es el más irregular de los relatos que le he leído. Desconozco la naturaleza de la afectividad de la autora, y si habla o no desde la experiencia de las relaciones homosexuales. Un tema complejo en cualquier parte del mundo, pero probablemente con el añadido de la naturaleza conservadora del País del Sol Naciente. Intenta tratar el tema con delicadeza, y desde la honestidad del personaje. Pero en algún momento me parece que la situación resulta un tanto forzada. Como digo, sigue siendo bastante recomendable, pero no deja de ser un desvío sobre el eje central del quinteto. Dentro de pocos días, cerraré el comentario del mismo, con la compleja historia final.

[Fotografía/Arte] Fotografía y arte moderno en Estocolmo para el Día Mundial de la Fotografía

Arte, Fotografía

Pues sip. Hoy es uno de esos numerosísimos «Días Mundiales de Algo» y, en concreto, el Día Mundial de la Fotografía. Alguien eligió este día por ser el aniversario de la presentación de la patente del daguerrotipo por Daguerre, o algo así. Lo que hace que me deje un poquito frío, porque Daguerre fue un aprovechado, no me cae especialmente bien, porque hubo otras personas importantes en el nacimiento de la fotografía, al fin y al cabo el daguerrotipo fue un callejón sin salida, y las cosas fueron por otro lado, y porque al fin y al cabo este día es por capricho de un individuo que a nivel privado promovió la celebración. Pero bueno… la fotografía es mi afición, a diversos niveles. Porqué no celebrarla. Y lo haré adelantando, de alguna manera, la entrada que iba mañana sustituyendo a mis habituales recomendaciones fotográficas. Y es que en el fin de semana laaaaargo pasado que pasamos en Estocolmo, tuve ocasión de escaparme a visitar a centros culturales que me gustan, relacionados con la fotografía.

Para mí, un imprescindible en Estocolmo es Fotografiska Museet. Este estupendo museo, o centro cultural, como queráis verlo, dedicado a la fotografía, siempre me ha gustado y me ha deparado excelentes experiencias. Buenas y significativas exposiciones, bien comisariadas. Siempre interesantes. En esta ocasión, la principal de ellas fue la retrospectiva póstuma dedicada al fotógrafo alemán Peter Lindbergh, fotógrafo que se hizo especialmente popular en los años 90 por sus fotografías de las «supermodelos», tan de moda en aquellos momentos, así como los retratos de otras celebridades. Casi siempre en blanco y negro, he de reconocer la maestría de Lindbergh con este medio. Algunas de sus fotografías son simplemente fenomenales. Aunque al mismo momento, no me convencen otras, creo que han quedado desfasadas. Hasta las narices de que para «hacer interesante» a una mujer, una modelo, hasta que fotografiarla fumando. Algo muy copiado por muchos aficionados al retrato, especialmente de mujeres guapas, aun en la actualidad. ¿De verdad creéis que para que parezca que una mujer, o un hombre, tengan mucha personalidad y carácter tienen que estar fumando? ¿Una adicción que como tal esclaviza físicamente y psicológicamente a la persona? Es decir, lo contrario a tener una personalidad y una carácter fuerte e independiente. Estéticas que ya resultan casposas.

Por ello, me sentí mucho más atraído por la exposición dedicada a Diana Markosian. Emigrada a Estados Unidos en la infancia desde Rusia, poco después del derrumbe de la Unión Soviética, cuya madre se había divorciado del padre, y se casó por vía postal con un norteamericano mucho mayor. Markosian, en la exposición, reconstruye desde su perspectiva y experiencia la vivencia de abandonar su revuelto país por un supuesto paraíso, representado por la serie Santa Bárbara, la primera serie americana que pudieron ver los rusos. Un paraíso con no pocos ingredientes de un infierno. Además, pude contemplar los divertidos, e irónicos, desnudos de AdeY (instagram), con la crítica implícita y explícita a la censura en las redes sociales, especialmente Instagram. Un artista que permanece en el anonimato. Pero muy interesante. Y también las obras del sueco Alexander Wessely, que combinan escultura, iluminación y fotografía. Muy bien, en general.

Después, tras desplazarme en uno de los transbordadores que unen las islas que conforman Estocolmo, fui desde Gamla Stan hasta Skeppsholmen para volver a visitar el Moderna Museet, museo de arte moderno y contemporáneo, uno de los museos más interesantes de la capital sueca. La ventaja de los museos de arte moderno sobre los clásicos de bellas artes es que rotan con frecuencia las obras en exposición, y cada vez que los visitas es como si fueran un museo distinto en su contenido. La pena es que suele haber siempre una exposición temporal de un artista significativo, pero ese espacio estaba cerrado en la actualidad, supongo que esperando próximas exposiciones. Bueno… siempre es agradable visitar el Moderna Museet que siempre incluye también obra fotográfica en sus exposiciones. Estocolmo es una ciudad dinámica, moderna y culta, y estos museos o centro culturales siempre están muy animados. Una visita, como digo, imprescindible si te gusta el arte y la fotografía.

[Fotocomentario] Se acerca una nueva «ola de calor». Pero…

Sin categorizar

… el calor de estos días, ¿qué es pues? Salí hacia Estocolmo el jueves de la semana pasada con temperaturas relativamente altas. Y los que se quedaron en Zaragoza me iban diciendo que hacía mucho calor. Llegué el martes… y sigue haciendo mucho calor. Con temperaturas nocturnas más altas de lo que habíamos tenido en todo el verano hasta este momento, «olas de calor» incluidas. Y ahora… nos dice que llega una nueva «ola de calor». Es decir, en lugar de los 39 ºC de estos días tendremos 40 o 41 ºC de máxima. Y en lugar de los 24 ºC de mínima, tendremos… 24 ºC de mínima… ¡¡¡???

Bueno. Simplemente, es verano. Y los veranos cada vez son más cálidos. Ya circula la broma esa desde hace unos años. Ya sabéis… «Alégrate y disfruta, que este será el verano más fresquito del resto de tu vida». En cualquier caso, desde los peores momentos de la pandemia, ya he cogido la costumbre durante el verano de salir a caminar muy pronto por la mañana. Porque el resto del día no apetece, y no es plan estar apoltronado todo el día, salvo cuando hay que ir a trabajar o quedas en algún lugar fresquito a tomar algo con unos amigos. Cada vez menos en terrazas y cada vez más en interiores con aire acondicionado. En cualquier caso, ese el plan, madrugar, pasear cuando la temperatura es más agradable, salir sólo para ir al cine o a tomar algo, e intentar hacer alguna foto. Como las que aquí os presento y de las que podéis saber más en Caminar en verano a primera hora de la mañana – Pentax MX con SMC-M 40 mm f2.8 y Adox Color Mission.

[TV] Cosas de series; vinos, divorcios y venganzas… a la japonesa (o así)

Televisión

No todas las series que traigo hoy aquí son de nacionalidad japonesa, pero las tres tienen relación con el País del Sol Naciente. Dos de ellas basadas en manga, no necesariamente todas las de nacionalidad japonesa. Y los resultados son… dispares. Aunque con todas me he entretenido.

En IMDb nos dicen que el título original de la primera de las series es Drops of God. Pero es una producción multinacional de Apple TV, EE.UU. – Francia – Japón, multilingüe, francés – inglés – japonés – italiano, y supongo que los títulos Les gouttes de Dieu o Kami no Shizuku [神の雫], todos ellos significan lo mismo, Las gotas de Dios, pueden ser válidos igualmente. Por supuesto, se ve en Apple TV. Y me decidí por ella porque en algún lugar aseveraban y argumentaban que era una de las mejores adaptaciones de un manga a acción real. Lo cual, por lo que he visto hasta ahora… quizá no sea muy meritorio porque hay pocas buenas. Está basado en un manga japonés, Kami no Shizuku [神の雫], que no he leído, y que por lo visto tuvo bastante éxito en su momento, tiene una trama más larga y compleja, aunque con las mismas premisas o muy parecidas, y que ya había sido adaptada previamente a una serie de acción real en Japón.

El argumento va de que a la muerte de un enólogo francés de enorme prestigio y con una gran fortuna, que residía en Tokio, extrañado de su esposa y su hija francesas, deja establecido en su testamento que su fortuna irá a parar a su hija, francesa (Fleur Geffrier), o a su discípulo más destacado, japonés (Tomohisa Yamashita), hijo de una prestigiosa familia local. Para dilucidar quién se lo lleva se establece una competición con una serie de pruebas. Quien más puntúe, se lleva la herencia. Por supuesto, hay una serie de tramas paralelas que afectan a ambos protagonistas, que se irán desvelando poco a poco. La serie empieza fuerte, y tiene un final relativamente previsible. No está mal. Pero las catas y descripciones de los aromas y sabores de los vinos, y la habilidad casi mágica de los personajes para adivinar los vinos, ponen a prueba duramente mi suspensión temporal de la incredulidad, y de vez en cuando me desconectaron de la serie. Son otros los elementos que dan carácter e interés a la serie, y que quedan desconectados a veces por estas historias de catas y competiciones, que no deberían ser más que el macguffin de la historia y no el elemento central. En fin, que podría ser mejor.

Rikon shiyou yo [離婚しようよ], también conocida en inglés como, Let’s get divorced (Divorciémonos), es una comedia romántica japonesa reciente, de 2023, que me pareció simpática y fui viendo poco a poco. No es de Netflix, pero está disponible en Netflix. La pareja protagonista son un matrimonio joven formado por una actriz popular y prestigiosa (Riisa Naka), y un joven político (Tôri Matsuzaka), parlamentario, que ganó su escaño gracias a la fidelidad del electorado a su padre, que sostuvo el escaño durante años, y a la popularidad de su mujer. Pero todo amenaza con derrumbarse cuando se descubren sus infidelidades con una guapa periodista (Lisa Oda), su mujer le pide el divorcio, y se convocan elecciones anticipadas, en un distrito conservador donde todo esto sienta mal, y encima se presenta como oponente un hábil político de la oposición (Kôji Yamamoto). Tiene su gracia. A veces mucha gracia. Por supuesto, el tipo de campaña electoral que vemos no tiene nada que ver con las de aquí. Y los valores de la sociedad japonesa tampoco son similares. Pero los intérpretes lo hacen bien. No pasará de forma destacada a la historia de la televisión, pero se deja ver. Y tiene un final razonable. Complaciente, pero razonable, sin edulcorantes artificiales innecesarios.

Y finalmente tenemos Mitarai-ke, Enjō Suru [御手洗家、炎上する; La casa Miratai se incendia], internacionalmente Burn the house down, localmente Cenizas del pasado. Serie producida por Netflix y estrenada recientemente, está basada en un manga del mismo título. Un manga orientado a un público más adulto de lo habitual. Una joven, Anzu (Mei Nagano), se emplea como asistenta del hogar en una casa acomodada, pero con un nombre prestado por una amiga. Su objetivo es investigar a su antagonista principal, la actual esposa de su padre (Ren Hanami). Sospecha que fue la causante del incendio de su casa trece años antes, aunque las sospechas del público recayeron sobre su madre amnésica. Busca restitución y venganza. Y entra en un juego del gato y el ratón, donde el papel de gato y de ratón va variando con la acción. Y donde además está implicados su hermana, los hijos de la mujer de un anterior matrimonio, y su pusilánime padre. Las historias de venganzas, especialmente con mujeres despechadas por uno u otro motivo, suelen ser interesantes, si bien suelen estar llenas de tópicos y tender al guilty pleasure. En este caso, la serie es irregular. Tiene serios altibajos, es demasiado larga, se repite a sí misma, y se va haciendo progresivamente más previsible. El reparto es irregular y, si bien las dos protagonistas tienen buen nivel, otros personajes son considerablemente más flojos. En su conjunto, entretiene bastante. Parece que está teniendo cierto éxito dentro de la plataforma, pero hasta cierto punto es un quiero y no puedo.

Y esto es todo por hoy.

[Viajes] Resumen fotográfico del viaje a Estocolmo

Viajes

A principio de años, sinceramente, no me hacía idea de que a mediados de agosto acabara visitando Estocolmo. Más bien alguna otra ciudad escandinava, pero a principios de septiembre, como hace dos años. Pero lo que son las cosas, un acontecimiento familiar me ha llevado de nuevo a la capital sueca, junto con mi hermana y mi sobrino, coincidiendo allí con otros miembros de la familia extensa. Ha estado bien. La verdad.

No había mucha presión para ver unas u otras cosas. Mi hermana y mi sobrino no conocían la ciudad, yo sí. Alojados en Sollentuna, a unos 15 kilómetros en línea recta de Estocolmo central, pero dentro del área metropolitana. Con fácil comunicación con un tren de cercanía de paso frecuente y precio más que razonable. El billete de transporte público es fijo en toda la red del área metropolitana, sin tarificación por zonas. Un poquito caro, 39 coronas = 3,30 euros, para trayectos cortos en el centro de Estocolmo, pero muy barato si te mueven por trayectos amplios de la región. Te permite hace cambios en los 75 minutos siguientes a su activación. Pero siempre que el último cambio lo hagas dentro de esos 75 minutos, puedes seguir viajando hasta el final de este trayecto. Conveniente y eficaz.

Allí en Sollentuna asistimos al bautizo de una joven señorita de 5 meses de edad, tremendamente simpática, en una iglesia de finales del siglo XI, muy arregladita. Hicimos otras actividades familiares durante estos días, pero en las que no voy a entrar.

Uno de los días lo dedicamos a visitar el ayuntamiento de Estocolmo, el del gran salón donde cenan los más de 1000 invitados a la cena de los Premios Nobel cada mes de diciembre y que es interesante de ver, así como el casco histórico y algunas de las islas de la ciudad. Un recorrido típico para conocer el paisaje urbano de la ciudad.

Al día siguiente nos repartimos. Yo me fui a visitar Fotografiska, museo de fotografía contemporánea, y Moderna Museet, museo de arte moderno y contemporáneo, mientras que mi hermana con mi sobrino de 14 años visitaban el Museo Vasa y el parque etnológico Skansen. Creo que todos lo pasamos bien, y nos dio tiempo para hacer un recorrido en barco por las bahías del mar Báltico que se infiltran tierra adentro formando las islas sobre las que ha ido creciendo Estocolmo.

La última visita turística fue al palacio de Drottningholm, uno de los palacios reales de la monarquía sueca, una de las muchas copias de Versalles, aunque más modesta en dimensiones, pero que está cualificada como Patrimonio Mundial por la Unesco. No soy muy partidario de estos lugares, me aburren un poco, pero no lo conocíamos ninguno, y pareció adecuado antes de volver a comer con el grupo familiar en Sollentuna.

[Cine] Call Jane (2022)

Cine

Call Jane (2022; 45/20230806)

Con una cartelera poco motivadora, el domingo por la tarde nos decidimos a ir a la versión original de esta película de Phyllis Nagy. Ópera prima según algunos comentaristas, aunque en IMDb aparece registrado un largometraje para televisión también dirigido por ella. En cualquier caso, Nagy fue guionista de una de las películas que más nos gustaron en la década pasada, y además, esta película cuenta con un reparto a priori muy estimable, por lo que presentaba su interés a pesar de una recepción favorable, pero no entusiasta, por parte de la crítica, y algo fría por parte del público. A España llega casi 10 meses después de su estreno en Estados Unidos.

La película parece surgir ante las consecuencias de la desprotección constitucional que sufrió el aborto por parte del Tribunal Supremo de los Estados Unidos, una decisión que se empezó a debatir a finales de 2021, aunque la sentencia fue pública a mediados de 2022. No obstante, por las fechas, probablemente la película se gestó antes del debate y la sentencia de la corte suprema norteamericana, que también funciona como tribunal constitucional de ese país, no como en España en el que Tribunal Supremo y Tribunal Constitucional son dos instituciones diferencias, y con distinto encaje en el entramado de los poderes del Estado. El Supremo forma parte de los órganos jurisdiccionales del Poder Judicial, mientras que el Constitucional es un órgano independiente de todos los demás órganos previstos en la Constitución Española. Así que cuidado con las comparaciones entre ambos países. En cualquier caso, la película resume o esquematiza la peripecia de la una organización clandestina en los años 60 y principios de los años 70, denominada Jane Collective.

La película toma como personaje conductor a una ficticia ama de casa (Elizabeth Banks) a la que se le niega un aborto terapéutico, posible en Chicago tras la consideración de una junta de médicos del hospital, cuando su vida corre peligro por una cardiopatía. Al final, encontrará una solución en el Jane Collective. Y por iniciativa de su lider, una feminista dura (Sigourney Weaver), acabará implicándose mucho más de lo que su condición de ama de casa de un entorno muy conservador haría suponer. La acción comienza en el verano de 1968, con los altercados en Chicago durante la convención del Partido Demócrata, y duró hasta la redada que dio con siete miembros acusadas de diversos delitos, que no fueron juzgadas por la decisión de 1973 del Supremo de otorgar la protección constitucional al aborto. Por supuesto, la organización fue tolerada durante ese tiempo, hay un episodio en la película que se relaciona con un policía, que así lo insinúa. Y entre los dilemas éticos se encuentra el hecho de que se practicaban abortos realizados por mujeres que no tenían titulación como médicos u otros profesionales sanitarios. La organización siempre presumió de que ninguna mujer murió como consecuencia de sus procedimientos.

La realización de la película es eficaz y funcional, aunque no destaque por nada en especial. Pero bueno, hay oficio de sobre en los Estados Unidos para sacar adelante sin problemas y con dignidad una película de este tipo. Y también cuenta con el valor de sus intérpretes. No sólo de su protagonista, Banks destaca especialmente, sino del conjunto del reparto. Sin embargo flojea en el planteamiento y el desarrollo de la historia. Aunque se plantean algunos dilemas interesantes, en realidad se resuelven de forma muy simple, y queda más bien la película como un homenaje a aquella organización, sin entrar a debatir a fondo las cuestiones que suscita una organización clandestina de este tipo. Sus fines pueden ser comprensibles. E incluso defendibles por una buena parte de la población. Pero determinadas decisiones éticas, y las consecuencias que derivaron… Es cierto que no existen informes de fallecimientos de mujeres por estos procedimientos, pero si se han conocido visitas a los servicios de urgencia posteriores, e incluso la realización de histerectomías por infecciones postquirúrgicas. No. Una interrupción quirúrgica del embarazo, aunque sea considerada un procedimiento quirúrgico menor, no está exenta de riesgos importantes y debe realizarse por una persona bien entrenada y conocedora. No me parece oportuna la visión frívola de que un ama de casa aprenda sobre la marcha el procedimiento y todos tan contentos. Eso se pasa por alto. Por mucho que las reflexiones políticas, sobre la equidad, las oportunidades, las decisiones patriarcales sobre la salud de las mujeres, la tradicional doctrina cristiana que antepone la salud y la vida del feto sobre la de la madre, me parezcan muy oportunas.

La película se deja ver. Y como ya he dicho se mantiene especialmente por el buen trabajo interpretativo. Esto es algo que cada vez aparece con más frecuencia en mis apreciaciones, en este tipo de comentarios. Los actores y actrices, actualmente en huelga en Estados Unidos, salvando producciones descuidadas en la escritura de sus guiones, también en huelga los escritores, o trabajos de dirección correctos pero sin rasmia. En fin… tampoco será del agrado de los sectores conservadores y ultraconservadores de la sociedad, claro. Mientras que en el polo opuesto, habrá quien encuentre tonterías algunos de mis reparos éticos. Es lo que hay cuando intentas mantener posturas prudentes y reflexionadas; acabas «enemistado» con todo el mundo.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***