[Libro] Un grito de amor desde el centro del mundo

Literatura

Comentaba la semana pasada que la pequeña colección de tres cuentos que presentaba en ese momento había surgido de una referencia que aparecía en otro libro que estaba leyendo. Me llamó la atención la alusión al tren galáctico. Busqué el libro, y decidí interrumpir la lectura del que estaba leyendo para emprender la de los cuentos de Kenji Miyazawa. Bueno, pues tras esa lectura, retomé la del libro, más contemporáneo que estaba leyendo. Que es este que os traigo hoy del escritor, también japonés, Kyoichi Katayama.

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Quizá uno de los capítulos más angustiosos del libro sea cierto viaje en tren… que no salió de la estación de Shinjuku, como el que empezábamos en las fotos que ilustran la entrada de hoy.

Sinceramente, no puedo recordar qué recomendación o que alusión me hizo ir a la lectura de este libro. Quizá la aseveración en algunos lugares de ser la novela japonesa más leída de todos los tiempos. No lo sé. El caso es que fue a parar a mi biblioteca, en una compra que debió ser algo compulsiva. Y cuando le llegó su turno lo leí.

El libro nos habla de unos amores adolescentes. Una relación entre un jovencito y una jovencita que empiezan muy pronto, con trece o catorce años de edad, y que va creciendo poco a poco. Lo que pasa es que desde las primeras páginas sabemos que no va a durar. Puesto que el libro empieza con el funeral de Aki, la chica de la pareja.

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La historia va creciendo de forma muy elegante, llena de matices. La primera mitad del libro, mientras la pareja va creciendo, libres de la idea de que su relación puede terminar trágicamente, está realmente muy bien. La sutileza con la que se describen las diferencias en el proceso de desarrollo y maduración de ambos protagonistas, las diferencias entre el chico y la chica, están muy conseguidas. Con momentos absolutamente espléndidos. Particularmente, la forma en que se resuelve el episodio de la isla, es fenomenal. Sin embargo, en el momento en que conocemos los problemas de Aki y la causa de la que será su muerte, la novela se vulgariza y empieza a caminar por senderos trillados desde hace décadas, dejándote al final una sensación de «déjà vu, déjà vecu» que no te abandona hasta el final.

La sensación global es que estas ante una novela que podría haber sido realmente muy destacable, para quedarse en una novela finalmente más sensiblera que sensible, aunque realmente muy bien planteada. No sé si recomendar, salvo a romanticones/romanticonas que les guste la horrenda frase aquella de «estar enamorado es no tener que decir nunca lo siento». Frase que no puede estar más equivocada en mi humilde experiencia.

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[Libro] El tren nocturno de la Vía Láctea

Literatura

Hace un par de semanas estaba leyendo, todavía en sus primeras páginas, una novela relativamente actual japonesa, cuando uno de los personajes hace una referencia al «Tren nocturno de la Vía Láctea», como título de un relato y un libro del japonés Kenji Miyazawa, que incluso ahora, décadas tras su muerte, es una de las lecturas habituales y frecuentes en el País del Sol Naciente. La verdad es que el título me pareció estupendo, muy sugerente. Aun sin saber de qué iba el libro. Interrumpí la lectura del libro que estaba leyendo, de él os hablaré dentro de unos días, y me puse a investigar.

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Desde su apertura a la modernidad, el tren, el ferrocarril ha sido una parte inseparable de la vida y la experiencia cotidiana de los japoneses, por lo que no es de extrañar su uso como metáfora. Aquí os dejo una variedad de trenes y líneas por la isla de Honsu, la principal del archipiélago.

Miyazawa fue, por decirlo así, un posmoderno de las primeras décadas del siglo XX. Nacido en 1896, fue poeta y escritor, profesor de ciencias agrícolas, tocaba el violonchelo, era un devoto budista, aunque no desdeñaba determinados préstamos del cristianismo, vegetariano y activista social utópico. Lo dicho. Un posmoderno. Pero setenta años de que surgiera el término y el movimiento cultural. Quizá más serio y más profundo que la mayor parte de los posmodernos que proliferaron a partir de los años 70 del siglo XX.

Murió de neumonía en 1933, con sólo 37 años de edad. Lo cual le ahorro los años más tétricos y tristes de la historia del Imperio del Sol Naciente.

20140924-L1090062.jpgEn el libro que he leído, nos presentan tres de sus relatos. Tres cuentos, de tonos diversos, pero de intención indudablemente moralista, en los que se perciben su devoción budista, aderezada con elementos prestados del cristianismo, probablemente católico, aunque esto es un suponer.

El principal de ellos, el que da título al libro, en japonés Gingatetsudō no yoru [銀河鉄道の夜] (Tren nocturno galáctico), nos narra el viaje de dos amigos, Giovanni y Campanella, en un tren fantástico que va recorriendo la Vía Láctea, entre la Cruz del Norte (o constelación del Cisne) y la Cruz del Sur. En el viaje, ambos amigos, cuyos nombres proceden de personajes de Cuore  de Edmondo de Amicis, lo que afianza la influencia de los valores conservadores católicos del risorgimento italiano, van relacionándose con distintos personajes que transitan por la Vía Láctea. De los dos amigos, sólo Giovanni tiene un billete especial que se permite el viaje de vuelta. Campanella terminará su viaje en la estación de la Cruz del Sur. Sólo el regreso de Giovanni a su pueblo en algún lugar del norte de la isla de Honsu en Japón nos dará las claves de lo sucedido.

20140926-_9260067.jpgCon un tono entre esperanzado y melancólico, marcadamente filosófico, Miyazawa usa la Vía Láctea como metáfora del noble sendero o la recta vía que debe conducir la vida de los budistas, mientras que las dos estaciones de origen y destino, Cruz del Norte y Cruz del Sur, son referentes claros cristianos, como inicio y final del viaje. Dotada de una imaginería literaria que estimula y enciende la imaginación, se ha comparado con Le petit Prince de Saint-Exupéry, aunque su concepción y primeras versiones son un de décadas anteriores. Creo que tiene entidad y cualidades propias como para que no tenga que vivir a expensas de las comparaciones con el célebre relato del francés.

20140927-_9270517.jpgEste relato se completa con otros dos, Gauche el celista (セロ弾きのゴーシュ [Cello hiki no Goshu]), una fábula con interacciones entre un ser humano y los animales, que nos habla del esfuerzo para mejorar y contribuir al bien de la comunidad, incluso si este esfuerzo nos aparece como inaparente. Desde mi punto de ver tiene mucho que ver con la ética del esfuerzo personal al servicio del grupo, la comunidad o la organización, tan propia de la cultura nipona.

20140928-_9280124.jpgEl otro relato, Matasaburô, el genio del viento (風の又三郎 [Kaze no Matasaburô]), nos habla de las correrías de un grupo de escolares en las regiones rurales del norte de la isla de Honsu, a cuya escuela llega un nuevo alumno, procedente de la ciudad, de Sappor, hijo de un ingeniero, a quien apodan Matasaburô, y que da origen a la suposición de que es un genio de los vientos, y que provoca extraños sucesos de carácter sobrenatural… o no. Tiene un tono más costumbrista, y te deja la sensación de que hay cosas que pueden cambiar cosméticamente de una parte a otra del mundo, pero que en esencia son lo mismo.

Aunque no necesariamente alineado con mis formas de entender la vida y el mundo, me ha parecido una lectura tremendamente recomendable.

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[Fotos] Álbum de fotografías de la Semana Santa en Roma

Fotografía, Viajes

Este sábado por la tarde pensaba dedicarlo a publicar algo relacionado con la técnica fotográfica en mis páginas dedicadas a la fotografía y otras artes visuales. Pero se me está echando la hora de salir de casa encima y no he tenido tiempo de prepararla conveniente. Así que simplemente deciros que he recibido esta mañana mi libro, álbum de fotografías, del viaje. Nada de especial. Un recuerdo. Aunque creo que está curioso. Incluso si no me acaban de convencer del todo algunas decisiones que tomé en la presentación de las fotos. En fin, lo he subido a Issuu, y os lo dejó puesto aquí.

Os dejo también las panorámicas formadas por varios archivos que he incluido. No muchas…

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Claustro de San Paolo fuori le Mura

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Visitantes de la basílica de Santa Maria in Cosmedin

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Puente Vittorio Emanuele II desde el puente Sant’Angelo

[Libro] La sonrisa del claro de luna

Literatura

Este libro estaba en mi biblioteca virtual desde el 7 de abril de 2017. Y me costó… 0,00 euros, debido a algún tipo de promoción de cuya naturaleza no me acuerdo, en la plataforma Kindle de Amazon. He de decir que no me agarro a todas las promociones que surgen, aunque sea gratis. Por lo tanto, algo debí percibir en este título para que me animase a incluirlo en la biblioteca. De todas formas, con veis, prácticamente un año me ha costado cogerlo, porque constantemente se han ido intercalando otros títulos más interesantes.

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El protagonista de la novela de hoy es nacido a orillas del golfo de Morbihan, en la Bretaña francesa, no lejos de Vannes; y allí nos vamos fotográficamente. Un lugar estupendo que visité hace 25 años, que dije que no me importaría volver, pero no he encontrado ocasión todavía.

Escrito por el francés Julien Aranda, traducido por Beatriz Villena, nos habla de la vida de Paul Vertune, que nace en el seno de una familia de agricultores, de vida dura y de expectativas limitadas. Pero su difícil encaje entre la mentalidad de los tercos agricultores que conforman su familia, y las vivencias derivadas de los horrores de la Segunda Guerra Mundial, le harán soñar con un mundo más amplio que es necesario conocer. Ser marinero, y casarse con la chica de sus sueños, que después de todo vive cerca… es la hija del alcalde.

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Aranda nos ofrece la biografía completa de un hombre bueno. De un héroe popular y desconocido, desde el nacimiento hasta su muerte. De los elementos que forjan sus carácter, y de sus méritos en un mundo demasiado deshumanizado, pero en el que siempre encuentra un compañero, un alguien que le ayuda a avanzar en las metas que se va proponiendo en su vida.

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Los mimbres no son malos. El problema es que a la novela le falta sangre. Tiene una escritura fácil, y no es muy extensa. Me tendría que haber durado unos pocos días. Una semana, todo lo más. Y ha estado conmigo algo más de dos semanas. Los parones debidos a un cierto grado de desinterés por lo que acontecía han sido frecuentes. Las resoluciones a los conflictos surgen por sí solas… a veces de formas inverosímiles. Incluso hay algún deus ex machina, recurso argumental que odio. Y al final queda como un mero relato para alimentar un discurso buenrollista, pero sin que se perciban necesariamente los porqués de tanto buen rollo. Porque con los mismos mimbres, lo mis te sale una historia cínica y borde, que igual hubiese sido más interesante.

Difícilmente recomendable. Es primera novela del autor… no me dan ganas de repetir.

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[Libro] Una arruga en el tiempo

Literatura

Hace unas semanas se estrenó una película de acción real, no de animación, de la factoría Disney bajo el título A Wrinkle in Time (Un pliegue en el tiempo). A la película le llovieron palos de la crítica por doquier; y el público votante en IMDb, muchas veces disociado de los críticos profesionales, en esta ocasión tiene una opinión escandalosamente coincidente. Una valoración promedio de 4,2 sobre 10 para una película de Disney no es algo que se vea todo los días. No fuimos a verla. Ni se nos ocurrió.

Lo curioso del caso es que la película está basada en una novela de Madeleine L’Engle con el mismo título. Novela y autora, aunque poco conocidos en nuestro país, sí que tienen bastante reconocimiento en el mundo anglosajón. La versión española, publicada por Alfaguara, llevaba un título ligeramente modificado, Una arruga en el tiempo. Escrita entre finales de los años 50 y principios de los 60 del siglo XX, fue de las primeras obras que se atrevió a introducir conceptos de la física moderna, especialmente las cambiantes percepciones que se tenían en la época sobre el espacio y el tiempo, en un relato claramente dirigido al público juvenil.

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Dos hipercubos de tres dimensiones, dos cubos, uno en el interior del otro, conforman la proyección en el espacio tridimensional de un teseracto, un hipercubo de cuatro dimensiones. Y como digo, esta es la gracia y la armonía de la geometría arquitectónica de la Grande Arche de la Defense de París.

Recientemente, leí un par de reseñas, no he conservado los enlaces de ninguna de ellas, que alababan bastante la adaptación al formato de novela gráfica, historieta, de la novela de L’Engle realizada por Hope Larson. Y este fue el formato que elegí para conocer las aventuras de la joven inteligente, pero inadaptada, Meg Murry, su hermano Charles Wallace y su nuevo amigo Calvin cuando se lanzan a un viaje por el espacio y el tiempo para rescatar a su padre, cuando este se encontraba estudiando un extraño fenómeno en el universo que acabará amenazando a los habitantes de la Tierra.

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He de decir que si bien la obra no carece de virtudes, me ha resultado un tanto decepcionante. Presentada como de ciencia ficción, lo cierto es que es un pastiche en el que los más habituales elementos de la ficción fantástica son permutados por elementos seudocientífico, pero sin que cambie la esencia de la obra. Es decir, que si en lugar de viajar por el «teseracto», lo hicieran en escobas mágicas, sería lo mismo. Y las señoras Qué, Quién y Cuál son una variante más de las hadas/brujas buenas de tantas y tantas obras fantásticas previas. El uso de terminología o ambiente seudocientífico me parece algo más oportunista a la hora de diferenciar la historia, que de fondo. Fondo que no es más que la habitual lucha entre el bien y el mal, con la tradicional y conservadora visión del bien identificado con la individualidad frente al mar considerado como colectividad homogénea. Recordemos que por su época, se escribió en plena guerra fría. También hay tonos de palabrería religiosa mezclada con los discursos moralizantes que habitualmente nos sueltan los personajes de la historia.

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Como digo, no carece de alguna virtud a la hora de estructurar el relato, que se lee sin problemas. Pero a mi no me llegó, e incluso me tiró para atrás por cierta ranciedumbre conceptual en algún momento.

Por cierto, si partimos del polinomio (x+2)^n, donde n son las dimensiones espaciales en las que trabajamos, y x la longitud de los segmentos que limitan la figura geométrica descrita, igual para todos ellos, para un espacio de n=2 dimensiones, describe un cuadrado, para n=3 dimensiones, un cubo, y para n=4 dimensiones, un teseracto. Y esto y no otra cosa mágica o maravillosa es un teseracto. No es el dispositivo del fin del mundo, ni la clave para viajar por el universo a velocidades superiores a las de la luz, ni la fuente de todo poder y todo mal,… digan lo que digan las películas de hoy en día. Y como está en un espacio de cuatro dimensiones espaciales, os recuerdo que vivimos en uno de tres dimensiones espaciales y una temporal, no podemos imaginarlo con facilidad. Pero sí su proyección en el espacio tridimensional, de lo cual tenéis un bello ejemplo en el Gran Arco de la Defense en París.

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[Libro] Los pies de Fumiko

Literatura

Dos libros había leído hasta el momento de Jun’ichiro Tanizaki. Y si el primero, un ensayo sobre estética, me dejó con un sabor un poco agridulce, el segundo me pareció un hallazgo que me dejó con muchas ganas de leer más de este autor nipón. Hasta que llegue el momento de afrontar la lectura de otra novela con cierto empaque, ya veremos cual y cómo, para romper una dinámica de parón lector que me sucedió hace unos días afronté la lectura de este relato corto. Un cuento plagado de ironía y humor.

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Esta entrada con relato nipón la ilustraremos con algunas instantáneas de mi visita a la isla de Miyajima y los santuarios de Itsukushima.

Escrito como una carta que un estudiante de bellas artes remite a un escritor en la que le cuenta el peculiar episodio de su amistad con un viejo comerciante, un crápula que a sus sesenta años, y enfermo de diabetes y tuberculosis, acoge en su casa como amante a un aprendiz de geisha, una adolescente descarada, pero por cuyos pies siente una pasión fetichista y desmedida. Pasión que se contagia al estudiante que escribe la carta.

El relato se lee en un plisplás. En primer lugar, porque no es muy largo. En segundo lugar, porque una vez que lo enganchas, prácticamente no lo sueltas hasta el final. A caballo entre la escritura erótica y sensual, con las descripciones del físico de la joven geisha, y del cuento humorístico, que con ironía y no poca mala leche, arremete contra las pasiones mal contoladas de los hombres, dominados al cabo por sus instintos y apetitos, por extravagantes que parezcan.

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Absolutamente recomendable, no es para echar risas, pero sí para esbozar en un momento dado una sonrisa, que ya no abandona tu rostro hasta un tiempo después de terminar la lectura del cuento. No ha dejado de alimentar mis ganas de volver a leer alguna otra novela de Tanizaki. Y como curiosidad… el primer matrimonio de Tanizaki fue con una geisha de diecinueve años…

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[Libro] Nada se acaba

Literatura

La canadiense Margaret Atwood está de moda. El estreno hace un año de la serie basada en su novela del mismo título, The Handmaid’s Tale, puso a esta veterana escritoria en el candelero. Lo cual se vio reforzado con una nueva adaptación televisiva de otra de sus obras, Alias Grace. El éxito y el interés de estas propuestas televisivas me llevaron a leer alguna de ellas, y escogí la primera, que me gustó mucho. Tanto o más que la serie de televisión. Y eso que esta es de esas ocasiones en las que el producto audiovisual está al mismo nivel o superior que la obra literaria. Pero la obra de Atwood es amplia y variada. Para leer una nueva obra de la autora decidí que quería sentir cómo ver el mundo real. Ni novela histórica, ni distopía futurista. El mundo real tal y como lo percibe o lo siente.

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Si la imagen que Atwood transmite de Toronto y la sociedad canadiense de los años 70 es real, da la impresión de que la cosa a mejorado algo. O por lo menos, la imagen que el visitante actual se lleva de Toronto es bastante agradable. Con niebla a orillas de lago Ontario incluida.

El libro que aquí nos ocupa apareció de oferta en mi tienda de libros electrónicos habitual y no lo dudé. Es una novela de 1979, ambientada en el Toronto de la época. Durante el espacio de aproximadamente dos años conoceremos las relaciones de una serie de personajes. Nate y Elizabeth forman un matrimonio con dos hijas, que hace tiempo que no funcionan como pareja, por lo que han abierto de forma tácita el mismo a otras relaciones. Ambos tienen amantes, pero Elizabeth está doliente del suicidio del suyo, por el que sentía algo más que una mera atracción física o la conveniencia de la periódica satisfacción sexual. Nate anda perdido en su vida, tanto en lo personal como en lo profesional. Entra en escena Lesje, una paleontóloga del mismo museo donde trabaja Elizabet, que mantiene que vive con un hombre, pero sin mucho convencimiento sobre sus sentimientos. Además, descendiente de ucranianos cristianos y de judíos bálticos, se siente insegura en una sociedad aparentemente diversas, pero muy estratificada. Las relaciones entre ellos y con personajes secundarios pronto se complicaran.

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La novela funciona como una disección no sólo de las relaciones interpersonales o de pareja, encarnadas en los personajes principales de la novela, sino como un análisis de la sociedad canadiense de la época. Es un momento de tensiones en la sociedad canadiense por los movimientos separatistas del Quebec. Y a pesar de la creciente diversidad de la sociedad, que poco a poco deja de dividirse simplemente en «ingleses» y «franceses», para dar paso a personas de otros orígenes, como decía está claramente estratificada, con dificultades de relación entre comunidades. Lesje es el personaje que mejor representa esa situación. Pero también el rancio abolengo de la familia de Elizabeth, «ingleses» de toda la vida sirve de referencia para el análisis de esta sociedad.

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No es una novela especialmente optimista. La sensación que transmite es la creencia de la autora de que las personas no pueden ser sinceras entre sí. Incluso si están enamoradas. O cuando ya hay poco que perder, y han dejado de estarlo. Hay sentimientos de posesión, de dominio, sentimientos de querer «ganar» en las mezquinas guerras interpersonales. Hay atisbos de que detrás de un tipo «simpático» se puede encontrar un egoista potencialmente maltratador. Todo en un ambiente muy lejos de la imagen del Canadá abierto, civilizado y tolerante. Porque al fin y al cabo, la gente es gente en todas partes.

No me ha resultado fácil de leer. A pesar de tener un extensión moderada, ni corta ni larga, unas trescientas páginas. Me costó más tiempo del previsto leerla. Tuve que hacer interrupciones para asimilar y volver a retomar. Y de hecho, terminé su lectura antes de leer la novela de ciencia ficción de la semana pasada, pero decidí retrasar su comentario para reposarla un poco. ¿Es recomendable? Yo creo que sí, pero con el estado de ánimo adecuado. Y exige una actitud muy activa por parte del lector. Más de lo que podría parecer en un principio.

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[Libro] El fin de la muerte

Literatura

Hace unas poquitas semanas salió a la venta en España la traducción al castellano del tercer volumen de la trilogía oficialmente titulada El recuerdo del pasado de la Tierra de Liu Cixin, aunque todo el mundo la conoce como la Trilogía de los Tres cuerpos, en referencia al título del primer volumen de la misma, probablemente el que ha alcanzado mayor fama. Nota: con los nombres chinos trataré de mantener con coherencia la tendencia actual de respetar el orden con el que son utilizados habitualmente en sus países; primero el apellido familiar, y después el nombre personal.

Tuve la ocasión de leer el primer libro de la trilogía con el principio del año. Me costó decidirme a leerlo. Entendedme… a mí, que me digan que lo han leído gente como Barak Obama o Mark Zuckerberg no me supone una publicidad positiva de casi nada. Ambos son personajes con suficientes puntos oscuros, especialmente el segundo, como para que no me sirvan de referencia a la hora de elegir mis lecturas. Pero apareció de oferta en mi suministrador habitual de libros electrónicos, por un precio muy muy muy barato y lo cogí. Me gustó, pero sin entusiasmos. Me pareció curioso. Con algunas ideas y algunos detalles interesantes. Pero sin que despertase pasiones en mí. De hecho, en ese momento casi me parecía dudoso seguir con el resto de la trilogía. Estoy ya muy escamado de las trilogías en ciencia ficción, que a veces son de cuatro o cinco libros, paradójicamente, en las que a rebufo de la buena acogida de un primer libro bueno o decente, nos ofrecen unos cuantos pestiños a continuación.

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Un cierto papel tiene en el libro de hoy los sistemas de corrientes violentas conocidos como Maelstrom, en el Moskenstraumen, el estrecho que separa la isla de Mosken de la de Moskensøya. Así que fotográficamente nos iremos a las Lofoten, ya que por esta última isla tuve ocasión de pasear hace unos meses.

En cualquier caso, finalmente decidí afrontar la lectura del segundo de los libros un par de meses más tarde. Lo leí con menos fluidez que el primero de los libros, pero reconocí en su momento que tenía más enjundia. Tenía más elementos para la reflexión. Como comenté en su momento, la buena ficción científica no se limita a contarnos batallitas futuristas, sino que suele entrar en la reflexión de la naturaleza del ser humano, de la socidad humana, de la inteligencia o de nuestro lugar en el mundo/cosmos/universo. Al igual que el anterior, me pareció que contenía elementos interesantes, ideas originales, o que si no lo eran ofrecían nuevos puntos de vista, nuevas perspectivas. Eso sí… su teoría del universo como un bosque oscuro en el que pululan incontables civilizaciones que desconfían las unas de las otras, se me apareció en ese momento más con un recurso argumental para hacer avanzar la historia que como una idea fuerza principal. No podía estar más equivocado.

Lo que sí tuve claro es que iba a leer el tercer libro… aunque me encontré que, aunque su publicación original en China fue en el año 2010,… todavía no estaba disponible en castellano. En inglés sí, desde 2016. Afortunadamente, la espera no ha sido larga, ya que a mediados de marzo, poco después de terminar de leer el segundo libro, ya lo tuvimos disponible en diversos formatos, tanto de de libros muertos como electrónico. Y aquí va.

El libro está divido en cinco partes. La primera ella nos va a contar la historia de la joven Cheng Xin, una inteligente y compasiva ingeniera aeroespacial, que además es guapa la jodida, y su admirador enamorado, compañero de universidad, el solitario y desventurado Yun Tianming, y su papel respectivo en una línea argumental paralela a la crisis trisolariana que se nos cuenta en los dos primeros libros. Es a partir de la segunda parte donde todas las líneas argumentales se reunen, aunque los escenarios son diversos para llevarnos al desenlace de la crisis con nuestros vecinos esterales y al más complejo derivado de la Teoría del Bosque Oscuro, que es el elemento principal que mueve la historia y que sirve a la reflexión.

No voy a entrar en muchos detalles más sobre el argumento. No quiero desvelar innecesariamente detalles del argumento. Sí que voy a adelantar que es el volumen de la trilogía que más me ha gustado. Incluso más allá de que esté bien, tiene momentos de brillantez conceptual.

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Un elemento que hace que me guste es que la histora que nos cuenta Liu Cixin se nos convierte en este tercer volumen en una gran space opera, género por el que siempre he sentido debilidad, pero manteniendo su tono de ciencia ficción dura. Recordamos que ciencia ficción dura es aquella que respeta los conocimientos de la física en el universo real, o que si especula con la evolución de la misma en el futuro, lo hace dentro de lo plausible. Es cierto que se toma algunas libertades.

El sistema trisolariano no es en la realidad un sistema impredecible. Aunque un sistema estelar triple, lo cierto es que las dos estrellas principales orbitan apaciblemente en torno a un centro de masas común, a una cómoda distancia de entre 11 y 36 unidades astronómicas (UA; una UA es aproximadamente 150 millones de kilómetros, la distancia de la Tierra al Sol). La tercera aparentemente orbita muy alejada de las anteriores, alrededor del centro de masas común, a una distancia del par principal de 0,2 años luz o 13 000 UA. Nada que ver con el caos con el que se nos describe el sistema trisolariano de la trilogía.

Lo de los sofones… pues no está nada claro, porque está basado en la famosa teoría M o de las supercuerdas. Una teoría que algunos han denunciado como muy bella matemáticamente, pero no falsable. Por lo tanto no científica, propiamente dicha, si no se puede someter a comprobación experimental. Mis conocimientos en física no llegan a tanto como para pronunciarmen.

Por supuesto, cada vez que se llega al vuelo espacial a la velocidad de la luz,… pues hay que verlo como una cierta libertad… No nos olvidemos que la cantidad de energía para disparar un cuerpo con masa a la velocidad de la luz sería infinita…

Y la cuestión de la coexistencia de espacios bidimensionales, cuatridimensionales o, en gneral, muldimensionales, con el tridimensional más el tiempo que conocemos, aunque muy bonita y muy muy muy muy muy muy bien escrita, también supone desde mi punto de vista una cierta alegría que se da el autor.

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Pero nada de esto empaña la bondad general de un libro que nos ofrecen una aventura de dimensiones casi galácticas y casi atemporales, pero dentro de un orden. Con una capacidad notable de trasladar a palabras la dificultad inherente de la mente humana a asumir las magnitudes y las escalas de las que estamos hablando.

Y todo ello sin perder de vista que la novela tiene enjundia a la hora de analizar las respuestas de la humanidad a las crisis. Respuestas que llevan tras de sí la tesis de que los retos futuros de la humanidad no pueden ser afrontados bajo los sistemas éticos, sociales y políticos tradicionales. Que la resolución de toda crisis conlleva compromisos, y que no siempre podemos conseguir soluciones en las que todo el mundo gane, por lo que hay que saber hacer renuncias colectivas sin perder un sentido de la ética. Leí hace poco que la ética y la cultura definen un país. De forma amplia, la ética y la cultura definen a la humanidad; pero ambas están sujetas a reflexión y mutación. Quizá la crisis inmediata que tiene la humanidad como conjunto sea la crisis ambiental derivada del calentamiento global. Y la respuesta no está siendo especialmente buena, desde mi punto de vista.

¿Tiene defectos el libro? Alguno tiene. A nivel anecdótico, la isla de Mosken, al sur de Moskenesøya, no es una isla perdida de Noruega… El archipiélago de las Lofoten es una de las regiones más turísticas, animadas y visitadas de Noruega, como pude comprobar hace unos meses.

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En otro nivel, ha mejorado con respecto a los anteriores la definición de caracteres de los personajes principales, aunque siguen siendo relativamente estereotipados. Pero es inevitable no sentir empatía por Cheng Xin, Ai AA, Yun Tianming o Guan Yifan. Sí, todos chinos, a pesar de ser una historia de toda la humanidad,… pero es que el autor y sus lectores potenciales originales eran chinos. Qué esperabais. E incluso hay alguna «villana» muy interesante como la enigmática Tomoko Muy conseguida la traducción castellana. El nombre japonés Tomoko usa los mismo caracteres, 智子, que los usados para denominar en chino a los sofones. En inglés, al personaje, lo llaman también «Sophon».

Lo cual no quita que la edición española sea un poco racana. Especialmente en notas al pie o notas del traductor. De la misma forma que sí que hay una nota que explica lo del nombre de Tomoko, podría haber incluido otras. Me he tomado la molestia de comprobar la grafía china de algunos de los nombres del resto de los protagonistas, y realmente no es un asunto banal. Por poner un ejemplo, el nombre de Cheng Xin, 程心, que incluye el ideograma de «corazón»; en un personaje cuya debilidad radica precisamente en su afectividad, en sus emociones, en el pensar con el corazón, por mucha inteligencia que tenga. Y existen otros nombre significativos dentro del libro, que no voy a detallar aquí.

En fin… como podréis comprobar por lo amplio de mi comentario, es un libro que me ha llegado y me ha gustado. No diré más que, a pesar de sus 600 páginas, frente a las 300 o 400 de sus predecesores, he tardado la mitad del tiempo en leerlo. Una aventura absolutamente apasionante. Aunque muy posiblemente siga tirando para atrás a aquellos lectores que no vayan un poquito sueltos en física. Son muchos y variados los conceptos de esta ciencia que se ponen en juego, y la importancia de esta ciencia en el desarrollo de la acción. Pero desde mi punto de vista, muy recomendable.

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[Libro] Los Watson

Literatura

Jane Austen es una de las escritoras más adaptadas al cine. Esta inglesa que vivió a caballo entre los siglos XVIII y XIX dejó una bibliografía a sus espaldas que si bien no es extraordinariamente extensa, hay que decir que murió con solo 41 años, ha sido y es muy leida en el mundo anglosajón.

Las seis novelas completas y terminadas por Austen han sido adaptadas al cine y a televisión, en forma de películas o series de ficción. Y varias de ellas en múltiples ocasiones. Lo cual da un idea de la popularidad continuada de esta escritora. La más popular, y la más adaptada, es Pride and Prejudice (Orgullo y prejuicio). También han recibido numerosas adaptaciones Emma y Sense and Sensibility (literalmente La razón y el sentimiento, pero se puede encontrar traducida Sentido y sensibilidad o Juicio y sentimiento). Pero el resto de las novelas también lo han sido aunque con menos frecuencia. Mi preferida, sin duda alguna, es la versión de Ang Lee de Sense and Sensibility.

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Bath es la ciudad «austeniana» por excelencia; ciudad en la que la autora vivió y en la que situó la acción de algunas de sus novelas.

Pero hasta ahora no había leído nunca nada de Austen. Lo cierto es que, independientemente de la calidad de las adaptaciones cinematográficas o televisivas de sus obras, el contenido de las mismas lo percibo como poco interesante desde mi perspectiva. Y además percibo a la autora como más conservadora de lo que nos quieren convencer algunos de sus apologetas. Ciertamente, se suele quejar de que la mujer de su época depende en exceso del varón. Pero su solución parece pasar siempre por el matrimonio y no por la rebeldía contra el statu quo. Al fin y al cabo, su extración social es la llamada burguesía agraria, un término que me resulta un poco contradictorio, pero que nos permite hacernos a la idea. Y es una extracción social conservadora.

Hace unos meses vi una oferta muy ventajosa de un ebook de esta obra que nos ocupa hoy. Se trata de los primeros capítulos de una novela que dejó inacabada, y que dada su limitada extensión, podía ser una oportunidad de comprobar el estilo de la escritora, sin atragantarme en caso de que no me convenciese.

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La idea se ha mostrado correcta. Las peripecias de la joven de diecinueve años Emma Watson, que ha tenido la desgracia de tener que volver a vivir con su familia venida a menos, tras el matrimonio de su tía viuda y adinerada con un terrateniente irlandés. Al pasar los bienes de la tía a su marido, la potencial heredera se ha quedado a dos velas, y tendrá que conseguir un medio de vida, es decir, un marido, en su pueblo natal.

Mi idea fue buena. Me hecho una idea del estilo de Austen, pero sin atragantarme. Algo que muy probablemente hubiera sucedido si hubiera existido la novela completa. Soy incapaz de empatizar e interesarme por las peripecias de estos caciquillos rurales, sean prósperos o venidos a menos. Y el estilo literario de Austen tampoco me fascina precisamente. Pero había que probarlo. Pues ya está. Misión cumplida.

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[Libro] El bosque oscuro

Literatura

Hace unas semanas escribía mi reseña sobre uno de los libros de ciencia ficción más comentados y leídos en los últimos tiempos, ese problema de los tres cuerpos del chino Liu Cixin (nombre siguiendo la convención asiática, con el apellido en primer lugar).

Encuadrada dentro de la ciencia ficción dura, es decir aquella que se basa en el conocimiento científico establecido o en especulaciones plausibles de desarrollos futuros o alternativos de la ciencia o la tecnología. Para aquellos menos acostumbrados a estos términos, pondré dos ejemplos populares.

Star Wars sería ciencia ficción blanda. = directamente fantasía, olvidándonos del término ciencia. Se pasa las leyes de la física por el forro de la entrepierna e introduce en su trama elementos místicos más propios del ámbito religioso que del científico. Ya sabéis May the force… etc etc etc.

Veinte mil leguas de viaje submarino sería ciencia ficción dura. Se basaba en especulaciones plausibles sobre el desarrollo de barcos con capacidad de sumergirse durante amplios periodos de tiempo y capaces de recorrer el mundo. Cosa que no sucedía cuando se escribió, pero que sucede hoy.

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Si con el volumen anterior visitábamos Hong Kong, con este será la otra ciudad china que conozco; Macao. Aunque no sean representativas del conjunto del país por su pasado reciente colonial.

Cuando la ciencia ficción, con mayor o menor grado de dureza, se trata con seriedad, es de buena calidad, suele reflexionar sobre aspectos importantes de la naturaleza del ser humano o de las sociedades humanas. Incluso si sus protagonistas son seres artificiales o alienígenas. Que quede claro. Si el cuento de Caperucita Roja y el Lobo feroz, no va de lobos realmente, pues las buenas historias de robots y de aliens no van de robots o aliens. Van de nosotros. La especie humana.

La predecesora de la novela que comento hoy, si bien tenía elementos argumentales muy interesantes, no dejaba clara cuál era su tesis de fondo. ¿Las nefastas consecuencias que un movimiento fanático como la revolución cultural pueden causar? ¿El problema del contacto con otras civilizaciones alienígenas? O si nos ponemos más pegados al suelo, ¿el problema del contacto entre civilizaciones con distino tipo de desarrollo social o tecnológico?

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Su continuación, el libro que nos ocupa hoy presenta algunas paradojas. Pierde la originalidad de algunos de sus planteamientos, pero es mucho más clara en las cuestiones sobre las que quiere reflexionar. Y si el desarrollo de su argumento, qué pasa después de que la humanidad es consciente de que dentro de 400 años va a tener que afrontar la invasión de una civilización más adelantada tecnológicamente, no tiene elementos globalmente tan originales, sí que tiene elementos muy inspirados. Y otros menos. La batalla contra la sonda me parece que tiene algún elemente en su planteamiento bastante ridículo. La batalla de la Oscuridad me parece uno de los pasajes más brillantes que he leído en las últimas décadas.

En cualquier caso, van surgiendo a lo largo de las páginas de la novela elementos como la capacidad/incapacidad de la especia humana para coordinarse como una unidad dejando de lado los egoísmos o los intereses particulares, las distintas visiones que se pueden tener sobre la trascendencia de la especie humana en el devenir del universo, las consecuencias de un derrumbe parcial de la civilización acompañado de un grave deterioro medioambiental, la supervivencia del más fuerte o más adaptado en situaciones de escasez de recursos, la necesidad de sacrificar a una parte para la supervivencia del conjunto. Y para los más avanzados, el problema del contacto con civilizaciones extraterrestres.

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Hoy nos hemos despertado con la noticia del fallecimiento del científico Stephen Hawkins, una de las figuras de la física más importantes de la segunda mitad del siglo XX, tanto por sus estudios como por su capacidad divulgativa. Y una de las tesis especulativas de Hawkins es que conviene no avisar al universo de que estamos aquí. Que mejor no hacernos notar. Que los choques entre civilizaciones suelen saldarse con la desaparición de la más primitiva. Y algo similar a esta idea permea la novela de hoy. Incluso es utilizada como elemento argumental. Al fin y al cabo, en nuestra experiencia histórica ha sido así en muchas ocasiones. Los choques entre civilizaciones suele significar malas noticias para una de ellas.

Estamos por lo tanto ante un libro que me ha costado más leer que su antecesor. Y que sin embargo me ha dejado más poso. Como la primera parte de esta trilogía, no me atrevería a recomendarlo con carácter general. Pero sí a los aficionados al género y a los temas. Y mañana sale la traducción de la tercera parte al mercado…

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[Libro] Sostiene Pereira (historieta)

Literatura

Lisboa es una ciudad que me trae muchos recuerdos. Es una de mis ciudades favoritas, incluso si la experiencia de visitarla se ha modificado a lo largo de los años en las cinco ocasiones en las que he permanecido unos días en la capital lusa. La primera fue en 1990, en un puente del 12 de octubre, en la que viajamos en tren y con poco dinero, a pasar unos días en la ciudad. Siendo como fue una visita alegre, de la que guardo muy buenos recuerdos, era un tiempo en los que en octubre los otoños eran otoños, llovía de vez en cuando, no se habían iniciado muchas de las reformas que la ciudad ha experimentado después, y desprendía un aire melancólico y nostálgico, aun sin saber a qué se debía la nostalgia, muy característico.

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Inevitablemente Lisboa; casi nueve años desde ese último viaje, qué rápidos han pasado. Igual hay que volver.

En las cuatro visitas posteriores, entre 1990 y 2009, cubriendo por lo tanto 20 años de historia de la ciudad, me permitieron comprobar los cambios hacia una ciudad más moderna y cosmopolita. Y con el cambio climático, más soleada. Con un ambiente menos melancólico. Aunque los atardeceres todavía son de los mejores que conozco.

En esa Lisboa melancólica, algo provinciana para ser la capital de un país europeo, para haber sido metrópoli de un imperio ultramarino, uno se inspira para afrontar la lectura de esta adaptación al formato de historieta de la novela de Antonio Tabucchi del mismo título. Al ya fallecido toscano se le puede considerar espiritualmente luso. No he tenido oportunidad de leer la novela, pero sí pude ver hace tiempo la buena adaptación cinematográfica dirigida por Roberto Faenza e interpretado por un fenomenal Marcello Mastroianni.

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De la mano del francés Pierre-Henry Gomont tengo entre mis manos esta sorprendentemente fiel adaptación al formato gráfico, con unos dibujos y colores que inmediatemente me transportan a esa Lisboa melancólica de la que he hablado. Lamentablemente, en esta ocasión, al año 1938 en el que el salazarismo domina las calles y la política en Portugal, en Italia y Alemania hace años que rige una dictadura fascista, y en España se baten sin cuartel los partidarios de la legalidad constitucional republicana contra los fascistas y los violentos militares rebeldes de Franco. Y Pereira digiere en esta Lisboa su duelo crónico por su mujer muerta joven por la tuberculosis. Obeso, al margen del mundo. Hasta que el joven Rossi y la joven Marta, con sus ideales antifascistas, pongan boca arriba su vida.

Aunque melancólico en su tono, no deja de tener un final razonablemente optimista. La que conlleva la posibilidad de paso a la acción de las gentes adormecidas y acomodadas en rutinas, mientras la injusticia y el autoritarismo se instala a su alrededor. Por otra parte, la historia es tan bella. Y está tan bellamente contada. Y en esta ocasión, tan bellamente ilustrada. No puedo otra cosa que recomendarla, y mucho.

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[Libro] Hombres sin mujeres

Literatura

Si hay algo seguro en mí es que, desde hace unos años, periódicamente vuelvo a una serie de escritores por los que siento cierta debilidad. Y uno de ellos es el japonés Haruki Murakami, uno de esos eternos candidatos al Nobel, pero que ya veremos si lo gana. Y especialmente desde que probé sus relatos cortos. Porque Murakami es tan buen cuentista como novelista.

Y mientras esperamos a que nos llegue esa novela ya publicada en su país y en algún otro país oriental, larga y compleja, y con cierta expectación por reconocer las matanzas de Nanjing, nos contentaremos con estos siete relatos que constituyen su libro más reciente publicado en español. Y como suele suceder trata de hombres. Y de mujeres. Aunque estas estén ausentes de la vida de esos hombres. Ausentes físicamente, pero muy presentes en su memoria, en su ánimo, en sus esperanzas o desesperanzas. Hay mujeres muertas, hay mujeres infieles, hay mujeres que abandonan, hay mujeres amantes,… o varias cosas al mismo tiempo. Hay ironías, de la vida o del destino. No mucho humor, sin embargo. Y distintas respuestas, marcadas especialmente por la melancolía. Y la soledad.

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Si uno ha querido incondicionalmente a una mujer y la ha perdido, fácilmente se sentirá de una forma u otra identificado con estos hombres. Bien es cierto que el libro destila un fatalismo, que no tendría porque ser. Los desengaños se superan. Un día puedes descubrir que hay otras mujeres que pueden ser igual o más interesantes. O no. Pero a las que se puede querer tanto o más. Toda relación nos deja su marca. Su cicatriz, diría el más pesimista. Porque al cabo, toda relación termina en un momento triste. En el mejor de los casos cuando uno de la pareja muere, tras muchos años de feliz convivencia. Pero ¿cuántas veces sucede tal? Este es el defecto de estos relatos, el pesimismo exagerado.

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Luego está la naturaleza de las mujeres ausentes de Murakami, y ahí está una de sus principales virtudes. ¿Son especiales? No aparentemente, pero sí para los hombres protagonistas. Y querrías conocerlas. Aunque en esta ocasión nos son mujeres misteriosas, grandes bellezas, inteligencias supremas… No. O sí, no siempre sabemos. Pero las más de las veces son mujeres aparentemente corrientes. Amas de casa. Trabajadoras. Estudiantes. Pero que por algún momento han enganchado, y bien, al hombre. Y eso te despierta el deseo de conocerlas mejor. Deseo que no se satisfará.

El libro se lee bien y rápido. Alguno de sus relatos tira del tradicional realismo mágico, que es marca de la casa. Pero otros son de un mundo cotidiano, normal. Sea lo que sea la normalidad. A mí me ha gustado.

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