El valor que damos a las cosas que realmente importan… piratería musical frente a desastres ecológicos

Política y sociedad

Hoy no voy a tener mucho tiempo para hablar de nada, porque me he propuesto resolver la cuestión de mi declaración de la renta para hacienda. Pero si que vi el otro día un hallazgo de Microsiervos por ahí por Twitter que da que pensar sobre el valor que damos a las cosas, sobre lo que realmente importa en el mundo. Dice @TJHilton:

Limewire owes $1 billion+, BP owes $69 million. Because sharing music is 14.5x more damaging than catastrophic spills.

Que en la lengua de Cervantes, o más bien en la de sus descendientes, sería:

Limewire debe más de 1.000 millones de dólares, BP debe 69 millones. Porque compartir música es 14,5 veces más dañino que los derrames de petróleo catastróficos.

A la vista de lo cual, ¿alguien tiene alguna duda de hacia dónde se dirige la humanidad? Supongo que al mismo lugar que el Golfo de Méjico.

Lateral del foro

La civilización romana se fue a freír churros en su momento, como lo indican las ruinas de las decadentes ciudades romanas como Augusta Bilbilis; ¿sucederá lo mismo con la civilización actual, teniendo en cuenta los valores que la dominan? - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8

El tapado, Raylan Givens, se justifica

Televisión

Entre las series que se han podido ver en la temporada que ya casi podemos considerar terminada, ha habido uno que llegó ya casi al final de la misma, con sólo 13 episodios, y que a mí particularmente me ha gustado. Aunque a priori no lo hubiese creído. Se trata de Justified.

Basada en un personaje de novela creado por el escritor Elmore Leonard, nos habla de las aventuras de un marshal de los EE.UU. cuando tras matar a un hombre, justificadamente se supone, en Miami (Florida) es trasladado a Kentucky, en concreto al distrito en el que se encuentra su pueblo natal, Harlan. Y allí, en pleno Medio Oeste, nos encontraremos una serie de situaciones que parecen más propiamente extraídas del Lejano Oeste, de otros tiempos.

Todo gira alrededor del personaje principal, Raylan Givens (Timothy Olyphant), y pronto se configura como personaje secundario imprescindible su amigo de juventud y delincuente habitual, un impagable Boyd Crowder (Walton Goggins). No faltan un par de chicas guapas para da tensión sexual, su pija ex (Natalie Zea), y su montaraz novia de instituto (Joelle Carter). Y a partir de ahí, tiros, peleas de saloon, crímenes de todo tipo, y peculiares formas de ejercer la justicia. Todo ello para terminar en un último capítulo con duelo al más puro estilo del western con más casta. Aunque todo suceda a principios del siglo XXI.

Es curioso que el personaje de Boyd iba a ser un personaje que moriría en el episodio piloto. Pero con gran sagacidad se dieron cuenta que podía ser un contrapunto perfecto al protagonista, y así ha sido. Buena y crepuscular ambientación, magníficas interpretaciones, personajes complejos y que crecen y se desarrollan con los episodios, todo aquello que sirve para hacer una buena historia, que tal vez no pasará a la posteridad como obra maestra, pero que supera a otras series con más fama.

Para ver. Sin duda.

Este sábado estuve tomando fotografías en el yacimiento arqueológico de Augusta Bilbilis. Probablemente destinadas al proyecto SoFoBoMo 2010. Os dejo algún ejemplar de muestra.

Plantas en flor en primavera

El paisaje que rodea Augusta Bilbilis es muy árido; pero en primavera, en el desolado Cerro Bámbola podemos encontrar alguna pequeñas flores dando color en una gris tarde de junio - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

Libro de fotografía: Como si fuera la última vez…

Cine, Fotografía

Ayer por la mañana, mañana de sábado, hice mi periplo comercial habitual, casi rutinario. Para romper esta rutina, pasé un momento por la sala de exposiciones Cuarto Espacio de la Diputación Provincial de Zaragoza, en la Plaza de España, donde estaba anunciada una exposición con fotografías, dibujos y vídeos de Jorge Fuembuena, Álvaro Díaz-Palacios y Alejandro Ramírez. No tenía yo visitada esta sala de exposiciones, que parece estar dedicada a artistas de vanguardia. El espacio no es muy grande, pero es agradable. Y la pequeña exposición de estos artistas tenía alguna cosita.

Cuarto Espacio Cultural

Fotografías en la sala de exposciones Cuarto Espacio Cultural - Panasonic Lumix LX3

Pero aquí no terminó la cosa fotográfica, ya que a continuación, hojeando libros en la FNAC, me encontré con un librito, un catálogo de una exposición al parecer, con fotografías del director de cine Wim Wenders y su esposa y fotógrafa, Donata Wenders. Y me lo compré.

Como si fuera la última vez
Wim y Donata Wenders
Círculo de Bellas Artes; Madrid, 2009
ISBN: 9788487619182

Las fotografías del libro están repartidas en seis secciones, cada una de ellas corresponde a cada una de las películas del director alemán en la que han trabajado juntos. Las imágenes del director se reconocen por ser en color, muchas de ellas fotógramas extraídos de sus películas, pero también imágenes tomadas con cámara fija, todas ellas muy potentes, con la impronta visual de un cineasta tan personal.

Las imágenes de Donata se reconocen por estar tomadas en blanco y negro. Y especialmente porque tienen una fuerza expresiva superior. Se nota que la fotógrafa domina el medio de la fotografía fija como un medio propio, específico, mientras que el cineasta transmite el sentido y el sentimiento del medio que le es propio, la imagen en movimiento. He disfrutado mucho de las imágenes de esta berlinesa, y las recomiendo encarecidamente a todo aquel que guste de las buenas fotografías, y más aun, dado que el tema es el entorno de los rodajes de las películas del director, a quien guste de la fotografía y del cine.

Ambos tienen excelentes páginas en internet, cuya visita recomiendo:

Cuarto Espacio Cultural

Si con los autores del libro que comento hoy hay confluencia entre diferentes artes visuales, lo mismo sucede en la exposición del Cuarto Espacio - Panasonic Lumix LX3

Más finales de temporada televisiva; las comedias ácidas y la comedia musical… menos ácida de lo que esperábamos

Televisión

Tras un par de semanas de calma, volvemos a encontrar esta semana varios finales de temporada entre las series de televisión que nos llegan del otro lado del charco. Y en este caso las tres series tienen algo en común; son comedias. Veamos en qué se diferencian.

En primer lugar, las dos comedias ácidas de Showtime. Dos personajes femeninos, que en 12 entregas de poco más de veinte minutos nos muestran una vida desestructurada y compleja en un medio social y familiar aparentemente cotidiana y banal.

En United States of Tara, nos hemos encontrado a nuestro personaje favorito con trastorno de identidad disociativo. La buena de Tara, tras un tiempo en el que ha podido ser ella misma, sin la intrusión de sus otras personalidades, vuelve a recaer a consecuencia de la muerte de uno de sus vecinos. Nuevas personalidades han surgido y otras parece que nos han abandonado. Mientras tanto, su entorno familiar intenta llevar una vida normal,… lo cual es difícil. El embarazo y planes de boda de la hermana, la hija que tras el instituto no sabe que hacer con su vida aventurándose en las más disparatas empresas por internet, el hijo homosexual con identidad sexual y con experiencias sentimentales profundamente inseguras, el marido que no sabe por donde tirar… Todo ello mezclado con nuevas revelaciones de su pasado familiar que intentarán acercarnos al origen de sus problemas. O confundirnos más a todos. En cualquier caso, buena televisión, con muy buenas interpretaciones, en envase pequeño pero de alta calidad.

Lejos de los escenarios del Medio Oeste norteamericano donde encontramos a Tara, nos vamos al servicio de urgencias de un hospital católico de Nueva York, para reunirnos con Jackie Peyton en la serie Nurse Jackie. Si en la primera temporada se nos presentaba la compleja vida de una enfermera con una vida familiar y profesional peculiar, con una doble vida, con su adicción a los fármacos, con su ética personal poco concordante con las normas generalmente aceptadas y con la moral tradicional, en esta segunda temporada hemos asistido a cómo todo su montaje vital se iba desmoronando poco a poco, si no por completo, si en su vertiente más familiar. En paralelo, hemos asistido a las curiosas peripecias de su aparentemente normales, aunque no tanto cuando los conocemos, compañeros del servicio de urgencias. Valen las mismas observaciones; buena televisión, buenas interpretaciones, en cortos pero intensos episodios para sumar 12 de ellos, que están muy bien.

En ambos casos, el principal soporte de la serie son sus protagonistas, Toni Collette como Tara y Eddie Falco como Jackie, respectivamente.

Finalmente, ha llegado a su final la comedia coral, en muchos sentidos, y musical, Glee. Si me enganché a ella fue por dos motivos. Por un lado, porque me gustan los musicales, y quería ver como funcionaban en una serie de televisión. Reconozco que muchos de los números musicales han estado a alto nivel. Por otro lado, porque tras su apariencia de serie de institutos y adolescentes, en los primeros capítulos veíamos altas dosis de ironía, mala leche, incluso parodia del género. Y eso era bastante estimulantes. Lo ciertos es que tras un largo parón en invierno, el aspecto musical se ha mantenido, mientras que la mala leche se ha ido matizando sino eliminando, dirigiéndose hacia un capítulo final que me ha parecido de lo más flojo de la temporada, y que me ha parecido un poco pasteloso. Frente a la acidez inicial, nos hemos encontrado con un final buen rollista, con mensajes de superación, con el tradicional todo el mundo es bueno. Aparte de la buena factura general y de los excelentes números musicales, me lo que más me ha llamado la atención han sido las risas que hemos podido hacer con las sentencias de Brittany, interpretada por Heather Morris, esa rubia tonta que no se entera y que en un momento dado permitió a los guionistas lanzar unas perlas impagables. Lamentablemente, tampoco eso duró mucho, y a final de temporada se ha convertido simplemente en un personaje desapercibido, una bailarina más del coro. Ya veremos por donde tira la temporada que viene, pero hay grave riesgo de que abandono por mi parte.

Y esto es todo en el panorama televisivo de momento.

Rapaces

Este fin de semana pasado hubo mercadillo medieval en Zaragoza; no me interesó mucho, pero alguna foto tomé - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8

Fotógrafas, y compañeras de fotógrafos

Fotografía

Ayer aparecía publicado en Lens, el blog sobre fotografía, vídeo y periodismo visual de The New York Times, un pequeño reportaje con fotografías de Martine Franck. Franck fue una fotógrafa belga que ya durante los años 60 fue construyendo una carrera como fotógrafa independiente en Estados Unidos. En 1965 conoce a Henry Cartier-Bresson, con quien se casó en 1970. A partir de ese momento, aunque continúo su carrera como fotógrafa, da la impresión de que pasa a ser conocida más por su matrimonio que por su calidad profesional. Sin embargo, no hay más que echar un vistazo a su porfolio en las páginas de la agencia Magnum para ver que merece ser reconocida por sí misma.

Podemos encontrar otros casos, más o menos similares, de mujeres que con una visión propia y con una actividad propia como fotógrafas son más conocidas, creo yo, como «señoras de» que por su valía.

Pensemos por ejemplo en el caso de Gerda Taro, actualmente muy reivindicada afortunadamente. Compañera de fatigas y amante de Robert Capa, durante mucho tiempo ha sido conocida más por su relación con el fotógrafo húngaro que por su propio trabajo. Sin embargo, originalmente la denominación Robert Capa no era un mero seudónimo de Ernö Friedmann sino que era la imagen de marca del trabajo colectivo de ambos. De hecho, no estaban identificados al principio que negativos eran de uno y cuales de la otra.

En otro orden de cosas, el año pasado cuando visité la exposición de la Bauhaus en Berlín y los edificios relacionados con la misma en Dessau, supe de la existencia de Lucia Moholy, de soltera Lucia Schulz. Esta fotógrafa fue la esposa de László Moholy-Nagy, prestigioso profesor de la escuela durante su época en Dessau, pintor, fotógrafo y diseñador gráfico. Nuevamente, la fotógrafa queda en la sombra del fotógrafo y esposo, a pesar de la insteresante labor de documentación de una época y una institución que realizó, y de haber participado con su esposo en mucha labor de investigación y experimentación en la fotografía, y posteriormente haber realizado una importante labor docente.

Finalmente, señalaré el caso de June Newton, de soltera June Browne, y más conocida con el seudónimo de Alice Springs. Empezó su carrera como actriz, para luego tirar de cámara y hacer su propia carrera en este campo. Sin embargo, es fundamentalmente conocida por ser la esposa del fotógrafo berlinés Helmut Newton. Nuevamente, poca gente conoce su trabajo y si acaso es identificada por haber posado como modelo para su marido.

Seguramente hay más casos, pero en este momento me salen estos cuatro, con trabajos que he conocido más recientemente y que tengo frescos en la memoria. Pero que sirva para recordar que todavía hay muchas mujeres cuyo trabajo no es lo suficientemente reconocido, simplemente por haber tenido «la mala suerte» de convivir con un hombre destacado. Que quizá destacó porque era hombre; si hubiese sido mujer…

Parque Grande

Ejemplo de fotografía tomada por un ser humano masculino a quien le gustaría tener una fracción del saber de las cuatro fotógrafas mencionadas en el artículo; en el Parque Grande de Zaragoza - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8

Kick-Ass (2010)

Cine

Kick-Ass (2010), 8 de junio de 2010.

Es curioso. Vi el avance de esta película hace un tiempo y nunca pensé que acabaría viéndola. De superhéroes adolescentes, basada en una historieta y con Nicolas Cage en el reparto. Realmente, la probabilidad a priori de encontrar una motivación suficiente para caminar hasta la sala de cine y pagar una entrada por un producto así me parecía suficientemente próxima a cero como para pensar en ella. Y de hecho, se me olvidó tal cual. Pero en las últimas semanas me sorprendieron las numerosas críticas positivas. La única negativa la leí ayer por la noche, después de ver el filme. Y ayer teníamos la tarde un poco histérico-gamberra. Y nos metimos a verla.

Dirigida por Matthew Vaughn, la cosa empieza como una película americana de institutos, con el típico pardillo (Aaron Johnshon) al que no hace nadie caso, que le gustan las historietas, y que sufre abusos diversos por todo tipo de gente. En una de estas, se le ocurre que alguien debería plantearse ser un superhéroe para hacer un poco de justicia para la gente común. Se busca un traje,… el más horrible que uno se pueda imaginar, sale a la calle, y le dan una paliza y una cuchillada que casi lo matan. Pero el tema no queda ahí. Reincide y llama la atención de dos auténtico justicieros con disfraz, un tipo (Nicolas Cage) con su hija de 11 años (Chloë Moretz) que se están entrenando para acabar con un mafioso (Mark Strong) que les amargó la vida en un momento dado. Este tiene un hijo (Christopher Mintz-Plasse), el típico hijo tonto de mafioso, que también entra en el negocio de los héroes en pijama. Por supuesto, están los amigos del pringado, tan pringados como él, y una niña mona del instituto (Lyndsy Fonseca) con la que tras una serie de vicisitudes acabará triunfando, en todos los sentidos de la palabra.

La gracia de la película es que es una total y absoluta parodia del género del superhéroe, que se combina con dosis de comedia juvenil normal, y al mismo tiempo es una película de acción con dosis de violencia explícita y gore muy superiores a las películas que busca parodiar. Con un guion razonablemente ágil, vemos pasar las distintas peripecias entre la incredulidad y la sonrisa (a mí en ningún momento me sacó la carcajada), con algún tono de amargura de vez en cuando. Técnicamente, bien realizada como casi todos los productos norteamericanos.

En el campo de la interpretación, es de las pocas películas en las que he visto a Cage contenido y eficaz. Lo cual es una novedad agradable. También son notables las interpretaciones de los malos de la películas, especialmente de Strong. Los pardillos y la chica mona cumplen sin más, puesto que resultan ser todo, incluso el presunto protagonista, personajes secundarios al que realmente se lleva el foco de la película y del espectador. Y este personaje que se come a los demás es el de la niña convertida en máquina de matar, interpretada como hemos dicho por Chloë Moretz, y que es una mezcla de candidez infantil y personaje tarantiniano o matrixiano cuando se pone borde y se lía a balazos con todo dios. La disociación entre la imagen de la niña y sus acciones es lo que mantiene entre epatado y emocionado al espectador, sentado y atento en su butaca.

Resumiendo, un producto entretenido, superior en general a la mayor parte de las películas del género al que parodia, pero que tampoco es tan allá como en alguna crítica que he leído. Buena parte del mérito, como ya he dicho, la niña. Sospecho que habrá una segunda parte, que habrá perdido el factor sorpresa, y que será absolutamente prescindible. Pero mientras, quien quiera pasar un rato razonablemente divertido, en este principio de verano con una cartelera tan pobre, esta es una opción más que razonable.

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva:
***

El monstruo y la anciana

Un malo en las calles de Zaragoza amenaza a una ancianita; que venga Hit Girl y lo elimine - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8

Libro: La caída del Japón

Humor, Literatura

Como ya comenté hace unos días, ver la serie de televisión The Pacific sobre la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico despertó mi interés sobre la historia de esta guerra desconocida en gran medida para mí en muchos de sus detalles. Y si hace unas semanas mi interés se centraba en algunas campañas bélicas, hoy voy a comentar un título en el que se discuten los aspectos políticos de la rendición del Japón.

La caída del Japón
William Craig
Caralt, Cultura Histórica; Barcelona, 2005
ISBN: 8421757415

Con una introducción en el que se narran con grandes trazos las consecuencias de la invasión de las Filipinas, Iwo Jima y Okinawa, estas dos últimas islas ya pertenecientes al territorio original del Imperio del Japón, el libro nos va narrando los acontecimientos que sucedieron desde poco antes del lanzamiento de las dos primeras bombas atómicas hasta la rendición final en el acorazado Missouri. Por el camino, se nos cuentan las vicisitudes de los prisioneros de guerra aliados ante el final de la guerra, las tensiones internas en el gobierno japonés, los peligros de un golpe de estado militar que pudiese prolongar la matanza, el lanzamiento de las dos bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, la capitulación del ejército y el comienzo de la ocupación norteamericana de las islas interiores del Japón, y de forma más sucinta, la declaración de guerra de la Unión Soviética a Japón al cumplirse los 90 días de la terminación de la guerra en Europa y coincidiendo con el lanzamiento de las bombas atómicas. Es decir, se nos cuentan muchas cosas, muy diversas, y desde enfoques muy diferentes.

Si bien es cierto que el libro es suficientemente informativo sobre muchos de los hechos que sucedieron en el mes de agosto de 1945, el salto entre diferentes escenarios para contar sucesos interrelacionados por la común situación de estar encuadrados en la guerra, pero no necesariamente entre sí directamente, hace que al libro le falte una continuidad suficiente. En algunas cuestiones se nos cuentan cosas con mucho detalle. Lo que pasa con un comando que se lanza sobre Manchuria para proteger prisioneros de guerra, si se suicidó o no haciendose el harakiri tal o cual oficial del ejército japonés,… Sin embargo, te da la sensación que te falta información sobre lo que sucedía en muchos sitios, como el cuartel general aliado, la Casa Blanca, el Kremlin o, en algunas ocasiones, en el propio palacio del Mikado.

Resumiendo, un libro un poco irregular, que si bien cumple con su misión de informar sobre el asunto, tiene a ratos un tonillo sensacionalista, y a ratos aburrido. Seguramente habrá algún otro volumen más interesante sobre el tema. Pero si os interesa la cuestión y no tenéis a mano otra cosa, bienvenido será.

Nubes

Alejo de mí las tribulaciones de la guerra con un tranquilo paisaje en el Parque Nacional de Connemara en Irlanda - Canon Powershot G6

Fotógrafo: Nobuyoshi Araki

Fotografía

Estos días atrás Kirainet nos hablaba en su blog de fotografía de que había asistido a una fiesta en honor al 90º cumpleaños del fotógrafo japonés Nobuyoshi Araki, probablemente el fotógrafo japonés más conocido.

Hasta hace un año, un poco menos, mi conocimiento de la obra del este fotógrafo se basaba en lo visto por ahí en internet, así como eventualmente alguna imagen en la prensa especializada. No me había llamado la atención. Probablemente, por el sesgo sensacionalista de buena parte de la red, la mayor de lo visto es su obra más controvertida, aquella que suele representar imágenes más o menos sadomasoquistas en las que mujeres de su país aparecen fotografiadas atadas o en diversas posiciones de sumisión, con un carácter más o menos sexual. Durante mi estancia en Berlín, tras visitar la Fundación Helmut Newton, me regalaron un libro del autor, Love by Leica. El caso es que tampoco me entusiasmó, aunque aprecié la intención del regalo. Una colección de chicas japonesas desnudas, en posiciones más o menos repetitivas, en blanco y negro, supongo que tomadas con una cámara Leica, me resultó poco interesante. Tengo libros con fotografía de desnudos bastante más interesantes. Aunque eso sí, la edición es muy cuidada y muy mona.

Finalmente, unas semanas después tuve la oportunidad de comprar el número 56 de Stern Fotografie, dedicado al anciano autor japonés. Y ahí descubrí que Araki es mucho más que fotografiar chicas desnudas con o sin sogas a su alrededor. Que también es posible encontrar retratos convencionales (convencionales en el sentido de que no son desnudos, ya que me parecen muy personales y poco convencionales en otros sentidos), significativos paisajes urbanos de Tokio, bodegones y naturalezas muertas y, por qué no, algunos desnudos muy interesantes. Y por lo tanto creo que es un autor que deben conocer todos los amantes de la fotografía como arte, dejándoles a ellos la personal tarea de formarse su propia opinión sobre su obra. Sobra la más y la menos controvertida. Y la mía, poco a poco, ha sido cada vez más positiva.

Y aquí queda la recomendación de hoy. Lamentablemente, el sitio en internet está en japonés. Aunque con un poco de paciencia se puede ir navegando y viendo parte de su obra.

Somos marionetas

Aunque estéticamente no guarda ninguna relación con el fotógrafo japonés, conceptualmente este grafito con personas atados como marionetas, de alguna forma me recuerda a algunas de sus obras - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8

Libro: Los cachorros

Fotografía, Literatura

Recientemente, la editorial La Fábrica anunció la reedición de la colección Palabra e Imagen, que hace 40 años unió obras literarias y obras fotográficas en un mismo libro. Y con motivo de la feria MadridFoto, compré el primer volumen de esta colección, que ahora paso a comentar.

Los cachorros
Mario Vargas Llosa (relato); Xavier Miserachs (fotos)
La Fábrica Editorial; Madrid, 2010
ISBN: 9788492841318

El relato es una novela corta que nos va narrando la historia desde la infancia hasta la madurez de un grupo de niños, a los que encontramos por primera vez en un colegio religioso de Lima para la burguesía de la capital peruana. Allí se incorpora un nuevo alumno, Cuellar, que por sus características personales, simpático, generoso, deportista, pronto será aceptado como uno más por el conjunto de la pandilla de amigos. Sin embargo, la agresión de un perro y la castración derivada de la misma condicionarán su vida futura. Aunque admitido todavía por esa sociedad adolescente primero, luego de jóvenes, y finalmente de adultos, sobreprotegido por sus padres, su vida y su carácter no será el mismo. Situación que se hará todavía más patente cuando le llegue el amor por una chica, momento clave en la historia y que determinará la resolución final de la historia, ya en la edad adulta de los personajes.

Reconozco que mi principal dificultad con este relato es el lenguaje. Siempre he tenido problemas con la literatura de ciertos autores de Sudamérica. En ocasiones, la necesidad de acudir constantemente al diccionario, o tener que deducir el significado de algunas palabras o modismos me resulta más difícil que obras en otros idiomas, pero en su modo más estandarizado. No soy bueno lidiando con esto. Siempre recordaré la pesadilla que supuso para mí leer El señor Presidente de Miguel Angel Asturias en 2º de BUP, y cómo injustamente a condicionado mi acercamiento a las obras del otro lado del charco, quizá con la excepción de los autores argentinos y chilenos. Pero superado este obstáculo, reconozco que el relato es ágil y lleno de interés. La pandilla de amigos se configura como una especie de sociedad en pequeño, con sus grandezas y sus hipocresías. Siempre dispuestos a aceptar al triunfador, aceptan con condescendencia al mutilado, al que no obstante hacen sufrir de por vida un mote «Pichulita«, eterno recordatorio de su mutilación, convenciéndole de que no es para tanto.

Pero la gracia del libro está en que en paralelo con el relato, encontramos un reportaje fotográfico de Xavier Miserachs, que aunque realizado en la España de los años 60, concuerda e ilustra perfectamente el relato de Vargas Llosa. Imágenes en blanco y negro que documentan perfectamente la idiosincrasia de la adolescencia y la juventud de la época, en el colegio, en las calles, en los guateques, en las playas… Imágenes con gran fuerza y expresividad, y que dotan al conjunto del libro de un valor añadido que va más allá de la suma de sus partes.

Es posible conseguir el relato del peruano por 7 u 8 euros en edición de bolsillo; pero merece la pena desembolsar los casi 30 euros por un producto editorial de excelente calidad. Impreso en papel de alto gramaje, la presentación es muy esmerada, y la reproducción de las fotografías de alta calidad. Muy recomendable. Sólo me queda decidir si irá al estante de los libros de ficción o al de los de fotografía. Probablemente a este último. Porque será una forma de que sea revisitado con más frecuencia.

Ayer mismo recibí un correo electrónico informativo de La Fábrica Editorial anunciando la salida al mercado del segundo libro de la colección, con Miguel Delibes como literato y Ramón Masats como fotógrafo. No tardará en caer. La duda es si me lo pediré por correo o si esperaré a algún próximo viaje a Madrid. Porque hasta ahora no he visto los libros de esta colección en las librerías de Zaragoza. Una pena.

Yoli Sandra

Grabar los nombres de las chicas que nos gustan, actividad de todas las épocas entre los adolescentes de todo el mundo; aquí, en un plátano a orillas del Canal Imperial de Aragón en Zaragoza - Panasonic Lumix GF1, Canon-S 50/1,8 II

Rabia (2009)

Cine

Rabia (2009), 31 de mayo de 2010.

Ha debido tener algún problema de distribución esta coproducción mejicano-hispano-colombiana, ya que en la ficha técnica aparece como de 2009, y se estrena en España ya bien entrado el 2010. Ando yo un poco remiso a la hora de acudir a las películas españolas y similares, ya que tengo la sensación de que el cine español anda un poco desnortado. Parece que los temas tengan que ser siempre los mismos, y aquí daba la impresión de que volvíamos a un nuevo drama sobre la inmigración, asunto que puede ser importante, lo es, pero que puede quedar muy manido si siempre le damos vuelta desde similares puntos de vista. De todas formas, alguna reseña por ahí que indicaba algún aspecto novedoso y cierta calidad en el producto, y ante la carencia de auténticas alternativas en una cartelera paupérrima, nos decidimos a probar.

El filme dirigido por Sebastián Cordero nos habla de un inmigrante sudamericano, Gustavo Sánchez Parra, trabajador de la construcción en una ciudad española que probablemente sea Bilbao, que agrede y mata accidentalmente a su capataz. Este inmigrante lleva poco tiempo saliendo con otra inmigrante de su país, una guapa joven, Martina García, que trabaja de interna al servicio de una familia acomodada en una vieja mansión de la parte alta de la ciudad, y que es requebrada con frecuencia por su físico por diversos personajes, lo que hace que salga a la luz el carácter airado del hombre. Tras la muerte del capataz, se refugia en la mansión donde trabaja la chica, sin que ni siquiera ésta lo sepa. Allí será consciente del trato que los señores de Torres dispensan a la chica. A veces amables, otras indiferentes, o condescendientes, en ocasiones es literalmente avasallada por alguno de los miembros de la familia. Lo cual va inflamando esa rabia a la que hace referencia el título del filme.

He de decir que la película esta bastante bien hecha. Si bien las situaciones iniciales que llevan al homicidio del capataz me parecen un poco forzadas, luego vivimos las experiencias de los dos inmigrantes protagonistas dentro de la mansión con bastante interés. La excelente ambientación, el buen manejo de los personajes, lo mucho que se dice con contención, sin muchas palabras ni imágenes explícitas, nos hace meternos en la histora en la parte central del largometraje. Es cierto que al final la historia se deshincha un poco. El momento climático de esa rabia anunciada nos pilla un poco fríos, y a partir de ahí el drama deriva por unos derroteros no previstos, y que sin ser inadecuados, no están a la altura de las expectativas creadas.

El punto fuerte de la película, no obstante, es la interpretación de sus actores. Los dos colombianos ya mencionados están a excelente nivel. En ambos protagonistas hay una combinación excelente entre el físico de ambos, delicado y frágil el de ella aunque con más fortaleza del que sospechamos, y rudo y áspero pero con capaz de mirar con dulzura el de él, con los caracteres desarrollados y con los acontecimientos. Pero además, aunque en papeles secundarios pero trascendentes, los actores y actrices españoles, están también muy bien. Xabier Elorriaga y, en especial, Concha Velasco componen un excelente matrimonio de edad ya avanzada en su torre de cristal que es la mansión que habitan, con sus miserias y alguna grandeza. No muchas. Alex Brendemühl, el hijo, nos ofrece también un papel breve pero decisivo en el devenir de la historia. Icíar Bollaín, la hija, tiene un papel con un recorrido mucho más limitado. En general, todos ellos están bastante bien.

La conclusión que saco es que el esfuerzo por hacer una película diferente manteniendo alguno de los temas de moda en el cine español es notable y de agradecer. La buena factura técnica del conjunto es notable, y ya hemos comentado el buen hacer actoral. Quizá quede como lado negativo una historia que no siempre resulta del todo atractiva, especialmente en su recorrido final. La puntuación que le doy es:

Dirección: ***
Interpretación: ****
Valoración subjetiva:
***

Grupo ecuatoriano

En actividades promovidas por las instituciones, como Zaragoza Diversa, se intenta mejorar la integración de los inmigrantes en nuestra sociedad; lo que desconozco es el grado de éxito de estas iniciativas - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8