[Libros de fotografía] Una reedición y una exposición que me perdí

Fotografía

En uno de los últimos boletines de la librería Kowasa me encontré con un par de libros que suscitaron mi interés. Uno es una reedición de un trabajo que ya se ha convertido casi en un clásico, el otro es el libro-catálogo de una de las exposiciones que no me dio tiempo a ver de PhotoEspaña a pesar de mi interés por ella.

Berlin Freidrichstrasse

Necesariamente, hablando más adelante de Bernard Plossu, hoy tengo que irme a la fotografía en blanco y negro. De mi último viaje a Berlín. Como la entrada en Berlin-Fridrichstrße del RE con destino Magdeburg que estamos a punto de coger para luego enlazar con otros trenes hasta Wernigerode.

The Ballad of Sexual Dependency – Nan Goldin

Nan Goldin es una fotógrafa que produjo un cambio tanto en la forma como en el objeto de la fotografía documental en los años 70 y 80. Este libro fue publicado por primera vez en 1986, y lo que me ha llegado a mis manos es una reedición de Aperture del año 2012. En el la fotógrafa documenta, nos muestra y reflexiona sobre la vida de su grupo de amigos y familiares en esas dos décadas. Y lo hace destapando las intimidades de las interrelaciones de este grupo, que vivieron una época en la que se mezcló la libertad personal, con algunas amenazas que derivaron de ciertos estilos de vida. Drogodependencias, sida, maltrato… Combina imágenes de combinan una sensación de cercanía e intimidad interpersonal con otras terribles, sobrecogedoras. Todo ello con una cercanía y una estética, mucho más cuidada de lo que parece, que nos hace integrarnos en el grupo.

Hoy en día son más frecuentes las series fotográficas de personas que toman como objeto de su trabajo sus propias personas y sus entornos más próximos. Más con la flexibilidad de los medios digitales. Pero a Goldin la podemos considerar como una precursora, y una de las más autoras que más intensidad ha puesto siempre en su trabajo.

Diversidad destruida

O los cilindros en los que se recuerda la diversidad perdida en Alemania por culpa del nazismo en el Lustgarten.

Pam – Plossu

Bernard Plossu es un fotógrafo por el que tengo cierto cariño, y que ha aparecido en diversas ocasiones en estas páginas. Con un equipo sencillo, una cámara mecánica para película tradicional y un 50 mm, recorre el mundo y recoge su mirada en sus fotografías de forma muy personal. En esta pasada edición de PhotoEspaña, dentro de la sección OpenPhoto, se celebró en la EFTI una exposición conjunta de este fotógrafo francés y del australiano Max Pam. Este es un fotógrafo del que había oído hablar, pero del que conozco poco. Me apetecía ver la exposición, pero no la pudimos encajar en el único día que le pude dedicar al certamen este año. La fórmula de la exposición es la de diálogo entre dos fotógrafos. Una forma de exponer la obra de determinados autores en contraste con otros que pueden ser similares, o contrastar por sus diferencias, o por un diferente aproximación a un mismo tema. En esta misma edición de PhotoEspaña pudimos asistir también a otra exposición diálogo entre Edward Weston y Harry Callahan de la que ya hablé, y que fue uno de los platos fuertes de la visita.

En esta ocasión, a falta de visitar la exposición, me he hecho con el libro-catálogo de la misma. Y en ella podemos comprobar como dos fotógrafos de dos países distintos, que se dedican a recorrer el mundo, son capaces de percibir las mismas situaciones incluso si escenas muy similares están tomadas a miles de kilómetros de distancia o separadas por el tiempo. Nos hablan de una comunidad de visión y pensamiento, pero también de la universalidad del ser humano, viva donde viva, o sea cual sea la cultura de la comunidad que lo envuelve. Excelente libro, no muy caro, de buena fotografía documental.

Holocaust Mahnmal

Y Plossu nos recordaba que un fotografía podía quedar algo borrosa, pero que no importa, porque el alma a veces también está borrosa. Y que lugar más adecuado para recordarlo que el memorial por los judíos asesinados en Europa.

[Libro] En busca de April

Literatura

No soy especialmente aficionado a la novela negra, aunque de vez en cuando me gusta leer alguna, puesto que también tienen sus valores. Lo que pasa es que hay una multitud ingente de novelas de este género y, al no estar especialmente puesto al día en el mismo, me cuesta elegir una u otra. De la serie de libros del patólogo irlandes Quirke, escrita por John Banville, escrito de la misma nacionalidad de cierto prestigio, aunque bajo el seudónimo Benjamin Black, me hablaron recientemente bastante bien. Y este volumen apareció en edición electrónica recientemente en Amazon.es bajo oferta a mitad de precio. Así que me animé. No había leído nada del escrito, ni de sus obras más prestigiosas escritas bajo su propio nombre, ni de las más ligeras. Así que se trataba de una ocasión para decidir si tener un nuevo favorito o no.

En busca de April
Benjamin Black (seudónimo de John Banville); traducción de Miguel Martínez-Lage
Alfaguara Literaturas

Canal en Drumcorda

Visité Dublín en verano de 2005, y me gustó. Cuando salíamos del B&B en Drumcorda a pasear por la ciudad, cruzábamos este tranqilo y agradable canal.

Estamos en Dublín, en los años 50 del siglo XX. El protagonista del libro, el patólogo Quirke, acaba de salir de una temporada en rehabilitación de su alcoholismo, cuando recibe la visita de su hija, Phoebe, que está preocupada por la desaparición de una de sus amigas, April Latimer. En principio, el entorno de esta joven médico residente está extrañada por la ausencia de noticias, pero no parecen darle mucha importancia. La familia de April aparentemente del tema. Son una influyente familia muy conservadora y católica, con un ministro entre sus miembros, que consideran a la desaparecida una oveja negra descarriada. Como algo le huele mal, lo comentará con el inspector Hackett, y empezarán a sospechar que algo turbio hay. Sobre todo cuando aparecen restos de sangre bajo la cama de April. Mientras, Quirke tendrá que lidiar con su problemática relación con su hija, con su más problemática relación con la bebida, y con la joven y guapa Isabel Galloway, actriz perteneciente al grupo de amigos de su hija y de la desaparecida, que le resultará algo más que atractiva.

Christ Church Cathedral

Ironiza el escritor en el texto sobre el hecho de que siendo una ciudad tan católico tenga, a falta de una, dos catedrales protestantes. En la fotografía, una de ellas, Christ Church Cathedral. Por supuesto, con posterioridad construyeron una católica, menos vistosa. De todas formas, que conste que el lío de tener dos catedrales en una misma ciudad viene de antes de la reforma.

Lo que me ha gustado del libro ha sido la descripción del entorno, el conseguido ambiente lleno de contradicciones de Dublín, como capital de la relativamente joven república irlandesa, y el retrato de algunos de los personajes del libro, con suficientes matices para hacerlos interesantes. Pero en el debe, esta novela tiene que también tiene personajes excesivamente estereotipados y predecibles y una cuestión muy curiosa. Supongo que por que tengo en común con el protagonista, con la desaparecida, y con algunos de los miembros de la familia de esta, sospeché enseguida, en cuanto el libro presenta a todos los personajes y se investiga en la casa de la desaparecida, una posible solución al caso. Pero me parecía tan descaradamente estereotipada que la deseché. Pensé que un escritor de cierto prestigio, aunque fuese en una de sus obras menores, no podía caer en una solución tan obvia. Lo que me sirvió para seguir intrigado durante la lectura del resto del libro… para acabar cariacontecido y decepcionado cuando resulta que lo obvio y estereotipado era la auténtica solución al misterio. Quizá con algún pequeño toque más escabroso que no había previsto, pero por lo demás…

A pesar de las buenas referencias, ha sido un libro relativamente entretenido pero que tampoco me ha matado. En principio, no me sirve para engancharme a este escritor, para que me entren ganas de leer más de sus obras. Aunque quizá debiera darle una oportunidad con alguna de las que ha escrito bajo su nombre original. Ya veremos.

St Stephen's Green

Una de las cosas que me gustan de la capital irlandesa son las zonas verdes, como St Stephen’s Green. Aunque mucho mejor en verano, y no en el frío y brumoso mes de febrero en el que transcurre la acción de la novela.

 

[Cine] Mud (2012)

Cine

Mud (2012), 30 de agosto de 2013.

Finales de agosto y la cartelera de cine sigue con aspecto veraniego. Aunque leemos algunas críticas interesantes sobre esta película de Jeff Nichols, que parece que está llevando una carrera discreta en salas de cine a lo largo del mundo, pero que gusta a la crítica y parece que al público votante de IMDb también. Aunque esto último no es necesariamente significativo de nada. Hay bodrios con un público fanático que aparecen con puntuaciones altísimas. Pero no parece ser este el caso. Así que ante la llegada a Zaragoza de una copia en versión original nos vamos a ver esta aventura a orillas del Misisipí.

Dos chicos de catorce años, Ellis (Tye Sheridan) y Neckbone (Jacob Lofland), en sus correrías por los brazos y las islas del Misisipí a su paso por el estado de Arkansas, descubren un pequeño barco colgado de los árboles en una de las islas próximas a donde viven. Y allí se encuentran con Mud (Matthew McConaughey), un fugitivo que viene huyendo de los cazarrecompensas que lo buscan por haber matado al hombre, hijo de un tipo poderoso, que había maltratado a la chica, Juniper (Reese Witherspoon), que es el amor de su vida. O por lo menos eso les cuenta, y por lo que les pide ayuda para poner el barco a flote. Mientras, Ellis tiene que afrontar una serie de cambios en su vida. Sus padres están a punto de divorciarse, y eso puede suponer el final de su modo de vida a orillas del río. Se ha fijado en una chica dos o tres años mayor que él de la que se ha enamorado, y de la que piensa que puede ser su novia. Y en medio de todo esto, llega a la ciudad Juniper, y la banda de cazarrecompensas que busca a Mud.

Soto de Cantalobos

El entorno del río, las mejanas y los galachos del Misisipi, aunque les llamen con nombres más sofisticados, son parte protagonista del filme, de hoy, y especialmente los bosques de ribera, los sotos como les llamamos por aquí, que crecen en ese entorno.

A lo que llevaba un ratito de visualización del filme, no pude evitar pensar en una de las primeras novelas que leí de forma integral en mi vida. Se trataba de Las aventuras de Tom Sawyer de Mark Twain. Una historia sobre un muchacho de las riberas del mismo río, el Misisipí, que junto con su amigo Huckleberry Finn recorre los alrededores de su pueblo, se enamora de su primera chica, se mezcla con malhechores, y ayuda a los perseguidos. Evidentemente, la tónica de ambas obras es muy distintas. Aquel del siglo XIX era un pilluelo en la optimista sociedad norteamericana del sur de los Estados Unidos de antes de su guerra civil, mientras que aquí estamos con un muchacho, reflexivo, razonablemente cabal, con sentido de la justicia, que pugna con encajar unos valores bastantes positivos con las realidades más pedestres y más grises desde el punto de vista ético de la vida y la sociedad del siglo XXI en el medio oeste norteamericano. Es la típica película de transición de la niñez hacia otra etapa, hacia una adolescencia de un muchacho en el que podemos percibir la capacidad de convertirse en un adulto cabal. Aunque eso le lleve a meterse en berenjenales de cuidado, y a acabar con frecuencia con un ojo hinchado. Estupendamente ambientada entre los meandros y las mejanas del río, con una fotografía muy cuidada, y una cuidadosa banda sonora basada en sonidos countries que acopaña pero no se entromete.

Todo ello perfectamente fundamentado sobre unas interpretaciones de muy alto nivel. El peso de la película lo llevan los dos chavales, y especialmente Ellis, con un Tye Sheridan que a pesar de su juventud está en estado de gracia, muy bien acompañado por el otro muchacho, un habitante local que se acerca por primera vez a una cámara de filmación. Creo que fue Spencer Tracy el que decía aquello de que no había que rodar con niños o perros por te roban la película. Pues bien, efectivamente, estos dos muchachos se adueñan por completo de la pelicula. Lo cual está bien, por que es Ellis y no Mud el auténtico protagonista del filme. Mud es un desencadenante. Un catalizador para desencadenar todos esos cambios que lo acechan. Y aquí nos encontramos la segunda sorpresa agradable. Los adultos lo hacen bien. Incluso intérpretes como McConaughey o Witherspoon que han alternado alguna cosa interesante con no pocos bodrios, se muestran sobrios y convincentes. Los mismo podemos decir de los padres de Ellis, Sarah Paulson y Ray McKinnon, o de ese vecino osco y cascarrabias que tiene un papel fundamental en el desenlace del filme, interpretado por Sam Shepard.

Ha sido una muy agradable sorpresa en este final de agosto, encontrar un filme sobrio pero interesante de ver, con una buena puesta en escena, una trama no original pero sí mejor llevada que otras similares, y unas interpretaciones de muy buen nivel. Lo único que se le podría achacar es una duración un poco más estirada de lo que la historia da de sí. Pero como uno empatiza y se mete en la piel de los personajes, tampoco se nota mucho. Recomendable, sin duda.

Valoración

  • Dirección: ***. Bien llevada, correcta técnicamente y al servicio de una historia y unos personajes interesantes.
  • Interpretación: ****. Muy bien. Todos. Empatizas y comprendes muy bien quienes son y que buscan en la vida todos los personajes.
  • Valoración subjetiva: ****. Película con regusto positivo. Sales bien del cine, pero el recuerdo posterior y la reflexión sobre lo visto, aumenta su valor.
Desembocadura del río Gállego en el Ebro

Lo que pasa es que los del Ebro, o el Gállego que vemos desembocar en la fotografía, son más discretos, y sufridos también porque están en peligroso retroceso. Pero no deja de ser lo mismo, pero en pequeño. Y sin gente con pistola.

[Fotografía] Recomendaciones semanales; semana muy densa, con unos que vienen y otros que se van

Fotografía

Pues no faltan recomendaciones y novedades fotográficamente hablando esta semana. Así que intentaré ser ordenado y breve para no ser muy prolijo y no liarme.

En primer lugar, lamentar el cierre de Le Journal de la Photographie, una página web que pretendía ser un diario en línea, de actualización cotidiana, con recomendaciones sobre exposiciones, libros, certámenes,… todo lo que se os ocurra relacionado con la fotografía. De origen francés, se publicaba en este idioma y también en inglés. Desde que comencé a publicar todos los domingos estas recomendaciones semanales, ha sido una fuente de recomendaciones muy importante. Esto ha dejado de ser así. Anunciaron al final de esta semana el cese de actividades, pero la cosa ha sido más drástica todavía, porque hoy 1 de septiembre, no se puede acceder ya a su dirección en internet. Una pena.

Afortunadamente, otros sitios en internet dedicados a la difusión de la fotografía están bien vivos y coleando. Flakphoto es una página destinada a la promoción de la fotografía actual, de fotógrafos contemporáneos. Tiene un fuerte sesgo usamericano, pero es posible encontrar también fotógrafos de otras partes del mundo. Todos los días consulto la nueva foto que añaden a su colección y el fotógrafo que la ha realizado. El año pasado tomaron una iniciativa interesante, Looking at the Land, en la que dieron un repaso al paisaje nortemericano del siglo XXI. Este año han lanzado recientemente una iniciativa similar, pero dedicada la retrato. Se llama Making Pictures of People, y la promocionan como «recientes perspectivas en el retrato fotográfico». Es también sumamente interesante, y merece la pena dedicar una rato a navegar entre los retratos.

Gran nevada en febrero de 2005

Por motivos que aquí no vienen a cuento, está mañana he recordado la gran nevada que cubrió de un manto blanco todo Aragón el 22 de febrero de 2005.

Hay un par de publicaciones periódicas onlin que todavía no he tenido tiempo de repasar despacio, pero que dejo aquí enlazadas por si os interesan. El primer es el número nueve de Deepsleep, bajo el título Supertition. Doce series de fotografías que recorren el tema de las creencias no racionales. También el número doce de Landscape Stories, que aparece con el título de River. A esta me apetece mucho dedicarle un buen rato. Ya podéis suponer su tema, el paisaje en torno a los ríos. Hoy mismo aparece el número 54 de Fraction Magazine, que ya he comentado en muchas ocasiones, de la cual he seleccionado la serie Becoming de Elizabeth Fleming, Ian van Coller, Rachel Jerome Ferraro y Dennis DeHart. Una colección de fotografías enfocadas sobre la infancia a través de la fotografía contemporánea.

En Feature shoot nos muestran una serie que me ha gustado bastante, que mezcla el paisaje con el retrato. El fotógrafo Dae Sung Lee nos muestra a los habitantes de la isla de Ghoramara, en el Índico que se está hundiendo poco a poco por el efecto de la erosión y del ascenso del nivel del mar. Están destinados a ser realojados en otro lugar tarde o temprano. Bellas fotografías de colores suaves que reflejan la melancolía que producen la triste situación de una gente a punto de perder su hogar y su tierra.

Gran nevada en febrero de 2005

Esta nevada es la más intensa de la que yo guardo memoria en toda mi vida en Zaragoza. Yo en aquellos momento trabajaba en Huesca, donde me desplacé con mi coche particular a primera hora de la mañana, antes de que la borrasca se desatase.

Gran nevada en febrero de 2005

A media mañana, cuando me trasladaba entre el Hospital San Jorge y el Hospital Sagrado Corazón de Jesús, donde trabajaba, estuve a punto de verme implicado en un accidente múltiple por culpa del estado de la calzada.

La fotorrevista en línea que está cubriendo la ausencia de Le Journal de la Photographie empieza a ser Love Issue, que también nos proporciona cada día una serie de recomendaciones. Aunque su estilo es muy distinto.

Esta semana me ha llamado la atención el proyecto Documerica, fotografías en color promocionadas por el gobierno federal norteamericano en los años 70 para documentar la sociedad de la época.

También las polaroids de Andrei Tarkovski, cineasta ruso, complejo pero fundamental en la historia del cine, de quien siempre tengo presente su versión de Solaris, que pude ver con apenas 16 años y que me marcó más de lo que yo mismo he llegado a darme cuenta. Pues como artista visual que fue, también se manejaba perfectamente, con su particular visión del mundo con una cámara de fotos instantáneas. Más de estas polaroids en Anothermag.

Me ha impresionado la serie Beauty Recovery Room en la que Ji Yeo explora un fenómeno de la sociedad surcoreana actual. Son muchas las mujeres de este país que recurren a la cirugía plástica desde muy jóvenes para «perfeccionar su cuerpo». Da mucho que pensar.

Otra de mis fuentes importantes de recomendaciones fotográficas es Rafael Roa, que nos llega casi todos los días fiel a darnos su visión de los fotógrafos, de la fotografía, y en general de la sociedad en la que vivimos. Esta semana he seleccionado dos recomendaciones.

Por un lado está El Fotógrafo Viajero, que no es otro que el canadiense Joey L., especializando en retrato en localizaciones de todo el mundo, especialmente con tribus indígenas de los diversos continentes.

Y por que no también un fotógrafo que casi podemos definir ya como un clásico. Se trata de Bruce Weber, retratista, fotógrafo de moda y de publicidad. Conviene repasar su obra.

Gran nevada en febrero de 2005

Por este motivo, al mediodía decidí volver a Zaragoza en tren. Al día siguiente ya volvería de la misma forma y recogería el coche que quedó aparcado en el hospital.

Gran nevada en febrero de 2005

Aquel tren tenía habitualmente una ocupación ridícula. Cuatro o cinco viajeros cogían subían al automotor en torno a las tres y media de la tarde cada día. El día de la nevada fue lleno a reventar.

Voy a ir cerrando con un par de cosas. En primer lugar, parece que a uno de los más populares sitios para compartir fotografías, Instagram, que hoy en día pertenece a Facebook, le parece obsceno y poco apropiado mostrar la lactancia natural. Hace tiempo que pasé de esta red social, que me parece que ofrece mucho vacío intelectual, y que el poco que hay lo puede censurar. Pero quizá es una indicación de cual es el signo de los tiempos. Nos lo contaban en Dailydot y muchos otros sitios.

Y si empezaba la larga entrada de hoy con la noticia del cierre de una página en línea relacionada con la fotografía, triste, lo quiero terminar con la apertura de otra, más modesta pero más cercana, y que me permite cerrar con un toque de alegría. La comunidad de Fotógraf@s en Zaragoza, fundamentalmente aficionados a la fotografía de la capital maña y alrededores, que se aglutinó a través de Flickr, acaba de abrir su blog con su artículo de presentación. A la espera de que empiecen a llegar contenido.

Gran nevada en febrero de 2005

Yo conseguí un asiento de ventanilla y pude ir tomando un registro fotográfico de aquel evento. Llegados a Zaragoza me costó bastante llegar a casa. El tráfico estaba muy afectado. Por ejemplo, los autobuses urbanos no se atrevía a subir por la cuesta de San José más alla de Tenor Fleta. Y los peatones tenía que subirla andando con mucho cuidado por el riesgo de resbalar y caer. Como digo, la nevada más impresionante, y con ventaja, de las que he podido vivir en mi entorno próximo.

[Fotografía] Franco Fontana en la Aljafería

Fotografía

El italiano Franco Fontana es uno de los primeros fotógrafos que me llamaron la atención cuando empecé a interesarme por la fotografía no como afición y entretenimiento sino como disciplina artística. Su paisajes, naturales o urbanos, con colores intensos, muy saturados, encuadres cerrados, su apetencia por la abstracción, por cambiar el significado de los objetos fotografiados. Su dominio del color y de la composición siempre me llamaron la atención. He traído ya un par de veces recomendaciones sobre su obra al Cuaderno de rutaen junio de 2009, y en enero de este mismo año, 2013.

Sin embargo, aunque he podido ver su obra en libros y revistas, y más recientemente en internet, nunca había podido ver su obra expuesta. Y el jueves, casi por casualidad, me encontré que en una de las salas de exposiciones de la Alfajería de Zaragoza, se exponían copias de 30 fotografías del modenés, procedentes de la colección del IVAM. Ni corto ni perezoso, me acerqué a verlas. Como de costumbre, la composición, el cuidado de las formas, los colores, me da mucha envidia no acercarme si quiera a lo que nos ofrece cuando salgo por el mundo con la cámara al hombro. También se aprecia su evolución histórica. Desde sus primeras fotografías, con algunas clásicas tomadas en Praga, menos gráficas pero muy originales en su momento compositivamente, hasta las más actuales, prácticamente obras abstractas, pasando por alguno de sus desnudos de finales de los años 70.

Fuente Plaza de Ariño

Desde hace casí 8 años tenía un objetivo para Canon EOS como pisapapeles. El accionamiento del zoom no funcionaba bien, y se percibía un descentrado en las imágenes, con pérdida de nitidez en alguna de las esquinas.

Fuente del monumento a Goya

Se trata de un EF 28-135/3,5-5,6 IS USM, el primer objetivo estabilizado de Canon, que dejó de funcionar correctamente durante un viaje a Milán y los grandes lagos.

Pero quizá se me ocurra poner algún pero. Cuando me dirigía a ver la exposición, me había montado en la cabeza una imagen de lo que me iba a encontrar. El autor ha fotografiado tradicionalmente en diapositiva en color, en procesos E-4 y su descendiente más seguro el E-6, los más usuales a nivel de calle, menos específicos que el de la famosa Kodachrome. Era tradicional entre los fotógrafos que usaban la diapositiva en color el subexponer ligeramente la fotografía, para conseguir colores más saturados, si acaso modificando también luego el tiempo de revelado para ajustar el contraste. El paso a papel, en un procesado positivo-positivo, solía ser el Cibachrome, luego conocido como Ilfochrome. El resultado eran copias con colores intensos, brillantes, muy longevas en el tiempo. Y este tipo de copias era el que esperaba encontrar en la exposición. Pero no. Se tratan de copias modernas, con técnicas de impresión digital con tintas pigmentadas sobre papel Canson Infinity Barita 310 g/m2. Un papel que también es reconocido por sus cualidades, pero que con su aspecto mate no me proporciona esa intensidad que yo esperaba de cuando se utilizaban los procesos positivo-positivo mencionados antes.

Entendámonos, no por ello deja de ser una exposición altamente recomendable. Pero me dejo un poco así. Qué queréis que os diga. Después de todo, en fotografía, por mucho que lo importante sea la luz que ilumina nuestras imágenes y la visión del fotógrafo, el soporte sobre el que se sustentan estas imágenes también tiene su importancia.

Persiguiendo palomas en el Pilar

Después de todos estos años, y aunque no es un objetivo que en estos momentos eche mucho de menos, me dio pena verlo de pisapapeles y lo llevé a ver que me decía en un taller de reparaciones fotográficas de Zaragoza.

Centro RTVE en Aragón

Lo cierto es que el arreglo ha sido mucho menos oneroso económicamente de lo que yo pensaba. Parece que la «lesión» no revestía excesiva gravedad.

Miguel Fleta y ave en el Parque Grande

Así que estos días he estado probándolo mientras paseaba por la ciudad. En esta entrada os dejo algunas imágenes. Algunas, con un estilo que quiere recordar a alguna de las cosas que hace Franco Fontana, que también gusta de usar objetivos de focal variable para cerrar los encuadres a voluntad. En cualquier caso, sin ser una maravilla de la óptica, es un objetivo bastante honorable en sus prestaciones, y que en su momento me prestó buenos servicios.

[Cine] A Late Quartet (2012)

Cine

A Late Quartet (2012), 25 de agosto de 2013.

Esta película fue vista en versión original y por ello se conserva su título original. En la cartelera española es posible encontrarla en versión doblada al castellano con el título El último concierto. Que no es una traducción precisa. El título original juega con las palabras, ya que la obra musical que acompaña a a la película es un cuarteto de cuerda de Beethoven, de los denominados cuartetos tardíos (late quartets en inglés).

El domingo pasado nos dispusimos a ir al cine motivados por tres razones. La primera, para pasar el rato. La segunda, por la profunda insastisfacción que nos generó la película que habíamos vistos dos días antes. La tercera, porque el reparto de la película que comento hoy es de primer nivel. No son los nombres de los intérpretes de los grandes taquillazos ni nada de eso. Pero se trata de intérpretes de una solvencia tal, que su presencia en un reparto ya te lleva a querer ver lo que han hecho. Y estas fueron las causas de que acabáramos viendo esta película dirigida por Yaron Zilberman.

Música en la calle para San Jorge

Ya que estamos ante una película donde la música clásica tiene tanta importancia, la ilustraremos con motivos de música clásica.

The Fugue es un cuarteto de cuerda prestigioso, con 25 años de existencia, formado por el primer violín Daniel (Mark Ivanir), el segundo violín Robert (Philip Seymour Hoffman), la viola Juliette (Catherine Keener), y el chelo Peter (Christopher Walken). Robert y Juliette están casados y tienen una hija, Alex (Imogen Poots), que es una estudiante aventajada de violín. Peter es el mayor de ellos, ya anciano, y quien los reunió 25 años antes. Empieza a tener problemas de salud, se le diagnostica un incipiente Parkinson, y comienza a planificar su retirada. Un último concierto en el que interpretarán el difícil y exigente Cuarteto de cuerda nº 14, op. 131 de Ludwig van Beethoven, si las condiciones físicas de Peter lo permiten. Pero las amenazas que se ciernen sobre el pequeño grupo y su microcosmos como consecuencia de la retirada de quien les aporta el alma y las emociones, hará que salgan a flote los conflictos larvados que tienen todos ellos entre sí. Y las amenazas se hagan más intensas.

Música en la calle para San Jorge

En 2010, la crisis se había hecho notar ya mucho en el país, y habían desaparecido los grandes espectáculos de animación callejera que celebraban San Jorge, la fiesta autonómica de Aragón.

La realización de esta película es formalmente correcta, y si acaso peca de que algunos aspectos del guion no están bien cohesionados. Estoy de acuerdo con algunos comentarios que he leído que la historia de la chica con Daniel está un poquito metida con calzador y que resulta algo superflua. Los conflictos internos del cuarteto ya son suficientes para dotar de contenido al filme. Y puede ser que tanta corrección formal le quite un poco de alma al conjunto.

Pero da igual, porque el motivo por el que acudimos a verla son sus intérpretes. No conocía yo a Ivanir, ni me acordaba de la joven Poots, pero los otros tres son intérpretes que siempre han mostrado una gran solvencia, muy veteranos, muy sólidos, con gran variedad de registros. Y no defraudan. Están a un gran nivel. Los tres. Y especialmente Walken, que ha sus 70 años conforma un personaje todo corazón, todo emotividad, todo empatía, que se despide en un discurso final que nos puso a todos la carne de gallina. Entre todos los intérpretes aportan el calor y el sentimiento a la película que el formalismo de la realización le podría haber quitado.

Música en la calle para San Jorge

Y ese año optaron por una solución barata, pero elegante y simpática. Ofrecer el paseo de la Independencia de Zaragoza como escenario para los alumnos de conservatorios oficiales de Aragón.

Para mí ha sido una de las sorpresas del verano, aunque es una película que llega a la cartelera con un cierto retraso. Parece ser que en general, su carrera comercial no ha carecido de dificultades en todo el mundo. Una pena, porque sin ser perfecta, merece ciertamente nuestra atención, especialmente en medio del erial que suele constituir la cartelera veraniega. Y por otra parte, es una película que nos invita a culturizarnos un poquito en temas musicales. Llevo toda la semana escuchando cuartetos de cuerda. El nº 14 de Beethoven por supuesto. Pero también otros. Siempre acabo yéndome a Debussy y otros compositores del salto entre el siglo XIX y el XX, que son mis favoritos.

Valoración

  • Dirección: ***. Correcta, pero impersonal; quizá el principal problema del filme.
  • Interpretación: ****. Casi perfecta. Todos están a gran nivel. Incluso los de la trama prescindible lo llevan razonablemente bien, aunque evitan la quinta estrella.
  • Valoración subjetiva: ****. Me ha enganchado mucho, Y me ha aportado cosas más allá de lo meramente cinematográfico.
Música en la calle para San Jorge

Los hubo de todas las edades, con todo tipo de conjuntos instrumentales, y de toda la geografía de la comunidad autónoma. La verdad es que estuvo muy bien.

[Televisión] Cosas de series; hasta la vista Longmire, hasta siempre Luther, y bienvenidos los políticos daneses

Televisión

En primer lugar las incorporaciones. En diversas ocasiones había oído buenas críticas de una drama político danés, BorgenBorgen es la palabra danesa para castillo, y es como se suele denominar al complejo gubernamental de Christiansborg en Copenhague, donde se encuentra el parlamento danés, las oficinas de su primer ministro y algún que otro órgano gubernamental. Lleva ya algunas temporadas en emitiéndose, así que voy a ver si me pongo al día hasta que empiece la temporada de otoño en serio en las televisiones norteamericanas. En su inicio, nos cuenta cómo la líder de un partido político minoritario llega al poder gracias a una carambola debida al desprestigio de los líderes de los partidos más importantes. Algunas de las situaciones políticas que he visto hasta ahora me han parecido un poco simplonas, pero la protagonista, Birgitte Nyborg (Sidse Babett Knudsen), y algunos de los personajes parecen tener bastante carisma, así que seguiré a por ella, a ver cómo evoluciona.

Ayuntamiento de Copenhague

Durante unas cuantas semanas, tocará pasear televisivamente por Copenhague. En la foto el ayuntamiento de la capital danesa.

Ya comenté que habían anunciado la no renovación de Bunheads. Un poquito de pena me dio. El caso es que a falta de una despedida en condiciones, algunas de sus más jóvenes protagonistas se han reunido para grabar, una última danza, una despedida final. Simpáticas. Os la dejo puesta.

Final de la segunda temporada para Longmire (Robert Taylor). Este western del siglo XXI en el ficticio condado de Absaroka, en las grandes praderas de Wyoming, empezó a la chita callando, se ha confirmado en su segunda temporada como una de las mejores series de televisión que nos llegan desde el otro lado del gran charco. Hemos asistido a todo tipo de intrigas y amenazas en ese peculiar microcosmos de rudos colonos y disntante cheyenes. Y nuevamente la serie ha ido ganando en intensidad conforme ha avanzado la temporada, combinando sabiamente la parte procedimental de cada episodio con las historias de fondo. La única pega que le pondría es que el personaje de la ayundate Vic (Katee Sackhoff), a pesar de tener su propia trama de fondo, ha perdido algo de fuerza y algo del sentido que tenía su presencia junto al viejo Longmire. Pero es una serie muy recomendable.

Frederiksholm Kanal

No tengo fotos del ‘borgen’ al que hace referencia el título de la serie, pero al fondo de este canal (Frederiksholm Kanal), algunos edificios soleados de la derecha, formarían parte del complejo gubernamental.

Adiós para siempre a Luther (Idris Elba). Menos mal que al final nos han permitido despedirnos también adecuadamente de la estupenda Alice Morgan (Ruth Wilson). El torturado policía británico, de métodos muy (¿demasiado?) heterodoxos se ha enfrentado a la que finalmente ha sido declarada como última temporada de la serie, con cuatro capítulos que han estado separados dos a dos por los casos externos, mientras que de fondo sufría la no menos heterodoxa investigación de un detective de asuntos externos, y en lo personal se le habría una nueva oportunidad de encontrar a alguien que le sacase de la soledad y de la senda de autodestrucción.  En líneas generales ha estado bien, aunque ninguna de las dos últimas temporadas ha llegado en mi opinión al nivel de la primera. Y es que en la  primera fue en la que pudimos disfrutar ampliamente de Alice, esa encantadora malvada que creo que es un personaje que marca diferencias. Que con su frialdad, ironía e inteligencia ofrece un contrapeso a la impulsividad y al todo corazón y tripas que es Luther. En esta última temporada hemos vuelto a disfrutar de ello. Eso sí, como una especie de deus ex-machina que en último resuelve (al menos en parte) las situaciones. El deus ex-machina no es un recurso argumental que me guste. Odio la llegada del séptimo de caballería cuando la situación es desesperada para los colonos cercados por los siux. Pero es Alice, y perdonamos por ello en esta ocasión la utilización del recurso. Echaré de menos a Luther. Pero confieso que, de quien estoy profundamente enamorado es de Alice Morgan.

Amalienborg

En algún momento, los políticos son recibidos por su majestad la reina, supongo que en Amalienborg.

[Viajes] Diarios de viaje; sobre todo el de Berlín, pero algo más

Fotografía personal, Páginas personales

Tengo ya disponible de forma integral el diario de viaje de mi reciente escapada berlinesa. Lo podéis encontrar en Escapada Berlín, 2013.

Desde hace un año aproximadamente, los diarios de viaje los realizo al regreso del viaje en la plataforma Blogger, utilizando las plantillas dinámicas. Son una solución rápida y cómoda. Sin complicarse mucho la vida, quedan decentes. No obstante, en el que realicé de mis vacaciones de semana santa en Italia probé Wix. No quedó mal. Pero lleva más trabajo. Quizá las fotos quedan más vistosas, pero no se ajustan exactamente a la idea de un diario. Por ello, he trasladado el diario de viaje de esas vacaciones a Veneto, 2013.

Los accesos a todos mis diarios de viaje los tenéis en la columna de la derecha de este Cuaderno de ruta. Pero también he abierto una pequeña página a modo de portal que los reune: Cuadernos de viajero. También espero que podáis acceder a ella a través de la dirección carloscarreter.es.

Ahora ya sólo me queda terminar de maquetar y encargar el libro de fotos.

Holocaust Denkmal

Tengo un «millón» de fotos parecida a esta del Monumento a los judíos de Europa asesinados. Pero me hipnotiza el grafismo de la estelas de este monumento berlinés.

[Libro] Tamara Drewe

Literatura

Historieta que cae en mis manos y cuya autora, la británica Posy Simmonds, parece especializada en adaptar al mundo moderno personajes femeninos de novelas clásicas de la literatura inglesa. En la que toca hoy, parece que la historia es una adaptación de una novela de Thomas Hardy, Far from de Madding Crow (Lejos del mundanal ruido). El caso es que cuando empecé a leer esta historieta me empezó a sonar. Y me di cuenta que había sido adaptada al cine por Stephen Frears, película que vi hace un tiempo en televisión. Bueno, ahora os cuento qué me ha parecido.

Tamara Drewe
Posy Simmonds; traducido por Lorenzo F. Diaz
Editorial Sins Entido; Madrid, 2009

En algún lugar de la campiña inglesa, en una granja, un matrimonio en torno a los 50 años, Beth y su marido Nicholas, han creado un refugio para escritores que necesitan paz y tranquilidad para su trabajo. El mismo Nicholas es un escritor de éxito, para el que todo va bien en la vida, salvo algún sobresalto en su matrimonio debido a que es un mujeriego empedernido. Pero esa paz se verá perturbada cuando a una mansión cercana venga a vivir Tamara Drewe, una chica del pueblo, no muy agraciada por el tamaño de su nariz, pero que vuelve tras la muerte de su madre, operada, guapísima, vanidosa, sexy y convertida en una columnista de prensa de éxito. Pronto le lloverán los moscones a su alrededor; Nicholas, Andy, jardinero y amor de adolescencia, y Ben, baterista de un grupo de rock de éxito. Para acabar de enredarlo, dos adolescentes, Casey y Jody, candidatas a ser las cotillas y metomentodos del pueblo meteran sus naricitas en el asunto por la atracción que esta última siente hacia el baterista.

Wells

De las zonas que he recorrido de Inglaterra, el lugar ficticio donde transcurre la acción de la historieta, me recuerda al pueblo de Wells, en el condado de Somerset, y alrededores.

Es curioso lo de esta historia. La novela original en la que se inspira, por lo que me informo, tiene claros tonos de drama, e incluso de tragedia. Esta historieta que hoy nos ocupa se convierte en parodia y crítica social, se mueve por el terreno de la comedia predominantemente, aunque conserva algún rasgo trágico en su desenlace. La película que la adapta al cine, que ya adelanto que me parece visible pero tirando a floja, es una comedia romántica, con algún rasgo paródico, y en el que el aspecto trágico queda reducido al mínimo, y tiene una vertiente francamente chusca.

A falta de leer la novela original, algo que de momento no me he planteado, creo que la versión en historieta, situada en el mundo moderno, utilizando alguno de los elementos actuales como la telefonía movil, internet y otras cuestiones similares con habilidad en la trama, es bastante equilibrada. Bien narrada, alterna textos con viñetas, y varía según las circunstancias el estilo de las mismas. Creo que está bastante bien para leerla «por capítulos», cada noche unas páginas, dejando reposar la trama, y jugando un poco a imaginar por donde se desarrollarán los enredos que se están planteando. Es cierto que algunos de los desenlaces son previsibles, pero no deja de haber un cierto margen a la sorpresa. De fondo, carga con abundancia de cargas de profundidad contra el gremio de los novelistas, contra la banalidad de la fama, contra la institución matrimonial de la clase media, y contra diversos tópicos en general, propios de la sociedad actual.

Wells

Además de típicas casitas rurales, también había alguna mansión, aunque la de la foto creo que estaba relacionada con los clérigos de la catedral.

Ya he comentado que la película que la adapta está por debajo en calidad. Aunque razonablemnte fiel en líneas generales, suaviza el desenlace ahorrándonos algún elemento trágico, suaviza los aspectos paródicos de la historieta, y sirve fundamentalmente de vehículo de lucimiento de su protagonista femenina, la guapísima Gemma Arterton, la cual por otra parte es una actriz flojilla. Por lo menos hasta el momento. Aunque para mí su imagen más sexy es esta. Pero son manías mías.

Historieta bastante recomendable, para quien guste de este género literario y gráfico.

Wells (Catedral)

Porque a pesar de ser un pueblo grandote, tenía una pedazo catedral que no veas, donde zascandileaban los adolescentes, y no en la parada del autobús como en la historieta de hoy. En realidad, Wells era más grande que el pueblo de la historieta, pero un poco ese ambiente.

[Cine] Elysium (2013)

Cine

Elysium (2013), 23 de agosto de 2013.

A pesar de que las experiencias más recientes en el campo de la ciencia ficción indican que la mayor parte de los estrenos en este género en la actualidad son experiencias vacías de contenido y excesivas en espectacularidad, el primer largometraje del director sudafricano Neill Blomkamp nos hacía esperar una excepción a esta regla no escrita. Si a eso añades un reparto que puede funcionar, y unas premisas que aunque no se matan de originales también pueden permitir un desarrollo argumental razonable, íbamos a la sala de cine con cierto optimismo. Vimos la película en su versión orignal, cun subtítulos en castellano.

Película de sociedades distópicas, el filme nos sitúa en algún momento del siglo XXII, en el que la superficie del planeta Tierra está sometida a una fuerte degradación medioambiental, derivada de la sobrexplotación del planeta y de la superpoblación. No obstante, una élite económica y de poder se ha retirado a vivir a una estación espacial, donde han sido capaces de reconstruir un medio ambiente perfecto, y los avances tecnológicos y médicos les permiten una esperanza de vida muy larga. Algunos habitantes de la Tierra intenta eventualmente llegar a la estación espacial, Elysium, para tratamientos médicos y una vida mejor. Pero la ministra de defensa de la estación, Delacourt (Jodie Foster), tiene una política de tolerancia cero con los infiltrados. En Los Ángeles, encontramos a Max (Matt Damon), un huérfano que ha acabado en una vida de delincuencia. En libertad condicional, trabaja en una peligrosa fábrica donde recibe un dosis letal de radiación, que lo matará si no consigue el tratamiento adecuado en Elysium antes de cinco días. También se encuentra con una amiga/amor de infancia del orfanato, Frey (Alice Braga), cuya hija de cinco años sufre una leucemia terminal, cuya única esperanza también se encuentra en la estación espacial. Max aceptará un trabajo para luchar contra estos destinos fatales, pero que pondrá en peligro el statu quo vigente.

Con una puesta en escena y una ambientación que no se aparta mucho de lo que ofreció en su primer largometraje, la película sufre desde las primeras escenas de unos ataques de convencionalismos patològicos de los que ya no se recuperarán en el resto del metraje. Todo lo que aquel Distrito 9 tuvo de propuesta original, de crítica social profunda a determinadas situaciones sociales travestida de película de extraterrestres, aquí deriva en planteamientos típicos de producto prefabricado para entretenimiento de masas y consumo  industrial de palomitas. Hérore sobrio y sacrificado, chica florero, niño sufriente que pone caritas, un malo malísimo y cuasi indestructible, y una malvada sin corazón ni sentimientos. Lo de siempre, con un presupuesto razonable que permite una ambientación y unos efectos especiales de razonable nivel para la época. Pero tras la proyección, sales con una sensación de vació absoluta, de que te han ofrecido un producto de marca, que luego no llevaba detrás más que un fast-food sin demasiado sabor.

En la plano interpretativo, el protagonista, Damon, se limita a su tradicional inexpresividad, que a veces funciona y a veces no. Foster ha conocido tiempos mejores, y el resto son personajes estandarizados sin ningún matiz que merezca ser resaltado.

Probablemente mi comentario no sería tan negativo sino  fuera por las expectativas que Distrito 9, un auténtico hallazgo en su momento, nos había levantado respecto a este segundo largometraje del director. Lo que podría haber pasado por un producto veraniego de entretenimientos sin más pretensiones ha devenido en una profunda desilusión, cuya digestión hace que sea todavía más decepcionante. Claro está, que si no fuera por las expetativas que suscitaba el director, es probable que simplemente nos hubiéramos abstenido de acercarnos a la sala de cine. En fin… Salvo que busquéis películas palomiteras sin complicaciones… pasad.

Valoración

  • Dirección: **. No hay nada que destacar detrás de la corrección técnica del producto.
  • Interpretación: **. A unos personajes en su conjunto tópicos, no les hace ningún favor la tradicional inexpresividad del protagonista, que en otras ocasiones ha venido bien..
  • Valoración subjetiva: **. A punto de bajarla a una sola estrella, por la profunda decepción que me ha supuesto.
Foros imperiales

En la mitología clásica, griega y romana, el «elysium», los Campos Elíseos, era la parte de los infiernos reservada a los hombres justos, de donde podía volver a la vida si quería, cosa que no solía suceder. Debía estarse bien. En la foto, la Roma antigua, cuyos notables seguro que soñaban con descansar de los pesares de la vida en el Elíseo.

[Fotografía] Recomendaciones semanales; tras dos semanas, recomendaciones diversas

Fotografía

Normalmente redacto mis recomendaciones semanales tranquilamente en las mañanas del domingo. Pero hoy ha sido una mañana rara. Empezando porque me he levantado de la cama más tarde de lo habitual. Hacía tiempo que no dormía más de diez horas. Y sin causa aparente, para haber acumulado especial cansancio o tensión. En cualquier caso, recién llegado del cine, os lo contaré algún día esta semana, con tarde todavía por delante me pongo a la tarea. Tarea a la que falté el domingo pasado por estar de viaje.

Viaje que fue a un gran ciudad, una de mis favoritas, Berlín, y con cámara de fotos claro. Sin embargo, en estos tiempos de producción intensiva de imágenes en las calles de las ciudades, favorecida por la omnipresencia de los dispositivos digitales (cámaras, teléfonos, tabletas, videocámaras, etcétera), cada vez es más difícil obtener imágenes con un mínimo de personalidad. Algo que nos se haya visto. Por ello hay que mirar en los que hacen otras cosas, como las fotografías en blanco y negro de Martin Stavars para su proyecto Megalopolis. No es que sea exactamente original, pero sí que tiene gran mérito técnico y estético. Nos lo recomendaron en The Phoblographer.

Y en Berlín nos cuenta Rafael Roa que va a exponer próximamente el fotógrafo español Eugenio Recuenco. Nos hemos adelantado un par de semanas a la posibilidad de ver la exposición. Es curioso que Roa aproveche para dar un poco de cera de la dura a nuestros «amigos» alemanes. En cualquier caso, sí que puede merecer la pena la excusa para recordar lo bueno que da nuestro país en este nuestra arte favorita. Y más cuando se trata de una obra que derrocha imaginación y buen hacer.

Tiergarten

Tiergarten, Berlín (Alemania)

Tiergarten

Tiergarten, Berlín (Alemania)

La obra de Recuenco es muy colorida. Y muy colorida es también la de David Alan Harvey, fotógrafo norteamericano, miembro de Magnum, que como también nos cuenta Roa combina originales encuadres con una uso del color magistral. Se oye con frecuencia asociar la fotografía en blanco y negro con fotografía artística, pero yo cada vez encuentro más motivos para considerar que en fotografía en color se pueden hacer cosas tan estupendas o más.

Una de las cosas que más envidio de los berlineses es que disponen de un auténtico bosque en medio de la ciudad, el Tiergarten (véanse las fotografías que acompañan esta entrada), con lo que a mí me gusta fotografiar en los bosques. Siendo una persona que vive en una ciudad enclavada en una tierra con auténtica escasez de estos elementos naturales. En Petapixel nos proponen acercarnos a la obra de Jürgen Heckel, especialmente a la serie Lumen, fotografías nocturnas con exposiciones de larga duración en bosques atravesados por carreteras. Y otras fotografías de bosques diversos.

Tiergarten

Tiergarten, Berlín (Alemania)

Tiergarten

Tiergarten, Berlín (Alemania)

En Lenscratch nos advierten de una cosa. Algo que decía Arnold Newman. Da igual lo buena y cara que sea la cámara que te compres, si no tienes nada que contar con ella, da igual. Tus fotos no será gran cosa. Para demostrarlo nos muestran la serie de Ron AndersonRiver of Big Canoes. Los bellos y oníricos paisajes del río Misuri que nos ofrece este autor están tomados con una simple cámara Brownie de 1958. Y eso sí, una cuidadosa selección de encuadres y de luces.

Como nos hemos ido a los Estados Unidos, un artículo de Feature Shoot nos recuerda que este año ha sido el 150º aniversario de la batalla de Gettysburg, cruenta confrontación entre los ejércitos federal y confederado durante la Guerra de Secesión de aquel país, y que es fundamental por motivos muy diversos. Desde que supuso un cambio en los paradigmas militares, hasta que fue el punto de no retorno que llevó definitivamente a la Unión a la victoria, junto con la simultánea conquista de Vicksburg por el mismo bando. Este aniversario supongo que habrá sido muy recordado en su país; creo que merecería un recordatorio en el ámbito de la historia universal por todo lo que supuso. En cualquier caso, en el artículo que mencionaba al principio de este párrafo nos proponen visitar el trabajo Devil’s Den, con fotografías de Eva O’LearyHarry Griffin de las celebraciones y recreaciones de la batalla que se han producido.

Una noticia luctuosa para el mundo de la fotografía. Poco antes de marchar a Berlín se produjo el fallecimiento del fotógrafo Oriol Maspons (1928 – 2013). Su noticia se comunicó en diversas fuentes. Un fotógrafo excelente, cuyo mejor homenaje es revisitar su obra. Y con esto lo dejo hasta la próxima semana.

Tiergarten

Tiergarten, Berlín (Alemania)

Tiergarten

Tiergarten, Berlín (Alemania)

[Libros] Song of Ice and Fire – Tales of Dunk and Egg

Literatura

Tras la lectura de Danza de dragones, pensaba que había acabado con Canción de hielo y fuego de George R. R. Martin durante una temporada y así lo expresaba. Sin saber cuando se publicará el sexto volumen de la saga, el estreno de la cuarta temporada de la serie en la primavera del año que viene parecía el evento más inmediato. Pero mira tú por donde que me comunican la existencia de una serie de relatos o novelas cortas, Tales of Dunk and Egg (Cuentos de Dunk y Egg), ambientados unos 80 años antes de los eventos que nos cuenta la serie principal de novelas. Y me los pasaron. Y los he leído. En inglés. De ahí que conserve sus títulos originales.

The Hedge Knight
The Sworn Sword
The Mistery Knight
George R. R. Martin
Publicados en distintas colecciones de relatos de fantasía y ciencia ficción

Estamos ante una serie de relatos, de los que hasta la fecha se han publicado tres, que nos cuentan la relación entre Dunk y EggDunk es un muchacho de Flea Bottom (Lecho de Pulgas), el barrio más pobre de King’s Landing (Desembarco del Rey), la capital de Westeros (Poniente). No sabe quién es su familia, y es acogido como escudero por un caballero errante que lo nombra caballero en el momento de morir. Atención que ahora viene un spoiler,… Advertidos estáis… Egg, por su parte, en el momento en el que se conocen, es un niño de ocho años que se ha escapado de su familia, y pasa desapercibido rapándose la cabeza al cero. Pero en realidad es Aegon, hijo del príncipe Maekar, de la Casa Targaryen, uno de los hijos del rey. Todo ello sucede unos años después de la guerra de sucesión que enfrentó a los Targaryen con la casa bastarda Blackfyre, y que dejó profundamente dividido al reino.

Castillo de Loarre

En estos relatos, dejamos los castillos-palacio para aventurarnos más en los castillos fortaleza. Las tierras resecas del segundo de los relatos me hace pensar en mi propia tierra, Aragón, cuyo más emblemático castillo medieval es sin duda el castillo de Loarre.

En el primer relato, The Hedge Knight, se nos narrará el encuentro entre los dos personajes en torno a un torneo, en el que se producirán acontecimientos clave para la Casa Targaryen y el reino. Allí es donde la pretensión de Dunk de ser caballero será puesta a prueba, y al final se confirmará conociéndosele como Sir Duncan The Tall. Y Egg pasará a ser su escudero. Un príncipe de la casa real como escudero de un caballero errante.

Un par de años más tarde, el segundo relato, The Sworn Sword, nos mostrará cómo en medio de una terrible sequía que llega tras una terrible epidemia que ha diezmado el reino, nuestros protagonistas entran al servicio de un caballero con tierras, procedente de un señoría venido a menos, y que tiene un tremendo conflicto con una señora vecina, conocida como Red Widow (la Viuda Roja).

El tercer relato, The Mistery Knight, con nuestros protagonistas dos años mayores y camino del norte, los llevará a meterse en un conspiración que pretende devolver a los Blackfyre al poder, lo que los pondrá en graves peligros.

He de decir que cada uno de los relatos se puede leer de modo independiente, aunque conviene leerlos en el orden indicado, porque algún dato de argumento se da en los sucesivos con respecto a los previos. Yo, por un error en la información que recibí, leí primero el tercero, y luego ya los otros dos en el orden adecuado.

Son relatos de lectura fácil. Incluso en inglés, no presentan muchos problemas una vez que te acostumbras a algún arcaísmo fácil de pillar y al vocabulario de la jerga específica de los caballeros medievales, armas y otros objetos. Afortunadamente, muchas de las palabras inglesas que designan estos objetos las tomaron del francés normando, y por lo tanto tienen raíces latinas que hacen sencilla su comprensión.

Tienen menos intensidad y drama que los libros de la saga original, y están más orientados hacia el puro relato de aventuras, por lo que son bastante entretenidos, siendo el más flojo desde mi punto de vista el segundo de ellos. El primero se lee con facilidad y es el más entretenido, aunque también es el más previsible. El tercero sorprende un poquito más. Son un entretenimiento para los aficionados a la saga, que puede entretener a la espera de nuevas entregas.

Como curiosidad, en los libros principales de la saga se traducen al castellano con frecuencia los nombres, apellidos y topónimos, cuando tienen una traducción evidente. Desde este punto de vista Egg sería Huevo. ¿Tal vez su nombre original Aegon se podría traducir como algo así como Uevon? Nada. Una tontería que se me ha ocurrido.

Castillo de Peracense

Aunque también es muy bonito e interesante el Castillo de Peracense, más austero, pero impresionante al atardecer con el rojo de su muros.