[Televisión] El final de Cathy

Televisión

Llevo varios días demorando esta entrada. El tener algo más de tiempo libre hace que  se acumulen los temas o las posibilidades de escribir en este Cuaderno de Ruta, cuando de por sí ya suelo tener materia para escribir una entrada al día.

Pero le debía una reseña en exclusiva Cathy Jamison (Laura Linney). The Big C. Que se nos ha despedido en su cuarta temporada. Para siempre.

Está fue una apuesta muy arriesgada. Con una actriz del indudable prestigio de Linney, a la que en la pantalla grande hemos podido admirar en varias ocasiones con interpretaciones magníficas, principalmente dramáticas, crear una comedia sobre una mujer en sus cuarentaytantos a la que diagnostican un melanoma, es decir un tumor maligno de la piel con muy mal pronóstico, en una fase avanzada de la enfermedad. Y lo dicho. Con esto, más el cortejo de personajes, unos más normales, otros más peculiares, crear una comedia. Algo divertido. Aunque no banal. Por supuesto.

Parque de la Memoria

A veces las modernas cámaras digitales y los objetivos más punteros son demasiado buenos para crear atmósferas. Por eso vienen bien los objetivos clásicos más imperfectos. Creo que el Elmar 5 cm 1:3,5, dando buen resultado a aperturas medias, da una atmósfera adecuada al blanco y negro cuando se usa a aperturas grandes. Parque de la Memoria.

Es difícil hacer comedia con el cáncer y con la muerte como telón de fondo. Especialmente, si se trata de la enfermedad real y la muerte real. Las que suceden en la vida cotidiana de las gentes. Hay miedo. Y en muchas ocasiones ambas palabras, cáncer y muerte, van asociadas en el imaginario de las gentes.

La apuesta ha salido bien, en líneas generales. Ha habido irregularidades. La primera temporada fue estupenda, magnífica. Y no fue mal la segunda. La tercera fue realmente irregular. Y dadas las premisas de partida no podía haber muchas más de cuatro temporadas. De hecho, la cuarta ha sido la última. Una temporada especial, ya que en lugar de los 13 o 10 episodios de media hora de las anteriores, se ha concentrado en cuatro episodios de una hora cada uno. Me ha parecido lógico y adecuado. No voy a sorprender a nadie si digo que esta serie, en clave de humor, ha ido sobre la realidad. Y la realidad para Cathy estaba muy clara desde un principio. Y presentar el final de la forma en que lo han hecho, manteniendo el humor que ha sido seña de identidad de la serie, pero sin alargarlo agónicamente en el tiempo, me ha parecido un acierto.

Canal Imperial de Aragón

Alimentando las palomas en el Canal Imperial de Aragón.

Por supuesto, dos son las claves del éxito de la serie; los guiones y el reparto. Además de Linney, no podemos olvidar a Paul (Oliver Platt),  Adam (Gabriel Basso), Sean (John Benjamin Hickey), Andrea (Gabourey Sidibe), mención especial para Marlene (Phyllis Somerville), y otros varios que sería prolijo mencionar.

La serie no se podía estirar más. No tendría sentido. Pero yo echaré de menos a Cathy. Buen cine para la pequeña pantalla.

Parque Grande

Vistas desde el Cabezo Buenavista.

Parque Grande

El gran león del Parque Grande, en el excesivo monumento a Basilio Paraíso.

Parque Grande

Paseando bajo los plátanos del Parque Grande.

Parque Grande

La rosaleda esta vacía en la mañana nublada de lunes.

Parque Grande

Los jubilados son los principales paseantes entre semana, en un día realmente gris.

Parque Grande

Pero los días grises pueden ser mejores para la fotografía que los de fuerte sol.

Parque Grande

De este árbol también tengo versiones en color. Me gusta.

[Cine] The Trip (2010)

Cine

The Trip (2010), 24 de mayo de 2013.

Manda narices que en estos momentos estemos viendo en cartelera un largometraje de hace 3 años; largometraje que además se rodó también para que funcionase como serie de televisión, luego comentaré como se adapta a televisión la cosa. El caso es que ha Zaragoza ha llegado en estos finales de mayo, en una sola copia, y en versión original. Dirige Michael Winterbottom.

Una revista encarga al actor Steve Coogan (que se interpreta a sí mismo) que haga un artículo sobre una serie de los mejores restaurantes de la campiña del norte de Inglaterra. Estando en un bache en su relación con su novia Mischa (Margo Stilley) con quien iba a ir y de quien fue la idea, y siendo que esta se ha ido por trabajo a Estados Unidos, elige como compañero a su amigo el cómico Rob Brydon (que también se interpreta a sí mismo). A partir de ahí tendremos un viaje de reflexión y de redescubrimiento personal, de dos personas, especialmente el personaje protagonista, que habiendo entrado en la cuarentena, se tienen que replantear muchas cosas sobre cómo deben abordar la vida.

Cerca de Durham

Esta película me ha servido de excusa para rescatar entre mis diapositivas algunas tomadas en el norte de Inglaterra, cerca de Durham.

No pasa mucho tiempo desde que comienza la película para que nos recuerde a aquella fenomenal Sideways (Entre copas). Dos hombres ya en su madurez con distintos planteamientos en relación al compromiso, a la familia, a la profesión y a la relación con las mujeres, muy distintos entre sí, que se embarcan en un road-movie que les permitirá descubrirse más a sí mismos. También recuerda en su estructura a aquel aburrido experimento del propio Winterbottom en el que introducía lo pornográfico, la relación sexual explícita y real, en la historia de una relación amorosa que fue 9 Songs. Si en aquella los episodios de la relación venían marcados por los conciertos con las nueve canciones del título y los encuentros sexuales de la pareja, en esta son los distintos alojamientos, las comidas en los restaurantes, y los distintos paisajes los que van marcando el ritmo. Esta marcada división en episodios es lo que permitió que la película, supongo que con un poquito más de metraje, no mucho porque es larga, se convirtiera en miniserie de televisión, en el que cada episodio es un día de viaje. Ambas películas tienen en común también a Margo Stilley, aunque en esta mucho más recatada. Aunque más guapa. Esta chica gana con la edad.

Cerca de Durham

Con un par de días espléndidos, pudimos disfrutar de la campiña británica, no tan salvaje como la que aparece en el filme. Pero muy agradable

El caso es que aunque íbamos a la sala de cine con cierto escepticismo, lo pasamos muy bien. Realmente, bien. Los diálogos son interesantes agudos, con la mezcla de comicidad que dan los piques entre los dos protagonistas, especialmente a costa de las imitaciones que hacen de actores famosos, y los momentos más dramáticos de reflexión. El tono general es de comedia, pero con un grano de melancolía en cada momento. El final marca muy notablemente la tesis del director sobre lo que conviene o no conviene llegada cierta edad. Las interpretaciones, que son fundamentales, son de muy buen nivel y convierten el viaje en verosímil y muy, muy divertido. Hay momentos como la comida en L’Enclume en que me entró la carcajada tonta. Hay que decir que aunque los dos protagonistas se interpretan a sí mismo, hemos de asumir que la historia es ficticia, no son sus auténticos yos.

The Shakespeare - Durham

Y disfrutamos también de la ciudad de Durham, bonita y agradable. Y de sus pubs y restaurantes.

Para terminar decir que disfrutamos de la película. Que no entendemos por qué ha tardado tanto tiempo en llegar a la cartelera, y por qué va a pasar tan desapercibida, con lo floja que está esta en estos momentos. Y está claro que hay que verla en versión original, porque si no todos los gags relacionados con las imitaciones no tienen sentido. Claro que si no conoces las voces originales de los actores imitados,… pues a lo mejor también pierde parte de la gracia. Yo me divertí.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***
Casa de huéspedes - Cerca de Durham

Y tengo que recordar cómo se llamaba la magnífica casa de huéspedes en la que nos alojamos. El rolls de la entrada no era nuestro coche, como habéis podido comprobar en la primera de la serie.

[Fotografía] Recomendaciones semanales; el premio para Leibovitz, y más

Fotografía

Desde múltiples fuentes se ha comentado esta semana la concesión del premio príncipe de Asturias de la Comunicación y Humanidades a la fotógrafa Annie Leibovitz. Para quienes somos aficionados a la fotografía desde sus múltiples dimensiones, que un fotógrafo de la naturaleza que sea, consiga un reconocimiento por su labor nos produce alegría. Pero no nos debe anular el sentido crítico. Decía en algún sitio que Leibovitz, por las diferentes facetas de su trabajo y personalidad, podría haber optado al premio en al menos tres categorías: comunicación y humanidades (donde ha conseguido el premio), concordia (por su trabajo humanitario) y artes. Para algunos comentaristas y expertos, a los que humildemente me uno, esta última categoría era la que nos hubiera procedido más adecuada para reconocer su trabajo.

Leibovitz estaba en una terna junto con la Agencia Magnum y la periodista Christiane Amanpour. Desde aquí ya lo digo, admirando los méritos de los tres, cualquiera de los otros dos candidatos me hubiera parecido más adecuado en esta categoría. Por mí, mi preferido hubiera sido Magnum cuya trayectoria y logros supera con mucho los de Leibovitz utilizando el mismo medio, la fotografía, viniendo su compromiso desde mas largo, y siendo este más profundo e involucrando a muchas más personas. Sinceramente, mi alegría hubiera sido que premiaran a la fotógrafa en la categoría de Artes.

Villa Luna

Si el otro día comentaba el paseo con la Leica IIIf con el soviético Industar-22, por la tarde, con el mismo carrete, usé el que le es propio, el Elmar 50/3,5. Mucho más agradable de usar, por su acabado y suavidad de mecanismos. Villa Luna, Parque Pignatelli.

Dicho todo lo cual, es una fotógrafa que me gusta, aunque no necesariamente en sus trabajos más mediáticos. Tengo tres libros suyos. At Work, un libro del que se puede aprender mucho. De la lectura de este libro, he afianzado mi sensación de que para hacer buenas fotografías no necesitas un equipo complejo. Un cuerpo de cámara agradable de manejar, con un razonable objetivo entre 35 y 50 mm como objetivo principal, que aprendas a dominar perfectamente, y tener en la reserva un angular y un tele corto para determinados casos es suficiente, eficiente, efectivo y ligero. Si te has de dedicar al retrato, aprende a querer a tu tele corto, y todo lo demás es aprender a usar la luz y los conceptos más que un equipo sofisticado. A Photographer’s Live, 1990-2005 y Pilgrimage son los otros dos libros que tengo de la autora, y de los que más hojeo en mi biblioteca de fotografía.

Por lo tanto, si no considero un problema la persona galardonada sino la concesión del mismo, dejar aquí constancia de la tendencia de de estos premios a buscar galardonados que den brillo mediático a los propios premios, más que la coherencia en la concesión de los mismos. No es la primera vez que tengo esta sensación, lo que hace que lejos de considerarlos unos premios prestigiosos y serios, personalmente los considero unos premios propagandísticos.

Pignatelli

Nuevamente comentar cómo el revelado desatendido con Rodinal permite obtener gamas tonales muy amplia aun a costa de un poco más de grano de la cuenta. Don Ramón Pignatelli en el parque de su nombre.

Se me ha ido mucho espacio en este comentario a sí que seré breve en lo que me queda:

Nos cuentan del fallecimiento de Wayne F. Miller uno más de la extensa e inagotable cantera de fotógrafos documentales y comprometidos norteamericanos del siglo XX. Nos lo cuenta en Le Journal de la Photographie y en The Picture Show donde se centran en su trabajo con la comunidad afroamericana de Chicago.

The Migrant Mother de Dorothea Lange es una de las fotografías icónicas del siglo XX y uno de los símbolos de La Gran Depresión. En el nuevo Concepticious Photo Magazine nos hablan en profundidad de lo que fue aquel momento, la toma de la imagen, así como nos muestran otras de las fotografías que se tomaron de la mujer y de sus hijos por Lange. Siempre me ha impresionado que la mujer tuviera sólo 32 años aunque aparente mucho más, y tuviera ya siete hijos. Imaginaos su vida.

Si hace poco hablaba de Edward Weston y su evolución en la fotografía, interesante me ha parecido la reseña de una fotógrafa, Alma Lavenson, que aparecía en Lens (The New York Times) y que evidentemente estuvo en la misma onda que Weston. Me ha parecido realmente interesante.

Árboles

Y no falta detalle en las hojas de los árboles en una tarde nubes y claros. Parque Pignatelli.

Yéndonos también a tiempos históricos, In Focus (The Atlantic) nos ha mostrado un porfolio de 49 fotografías de los archivos de las Fuerzas de Defensa Finesas, en el conjunto de conflictos que sufrió este país nórdico en los años de la Segunda Guerra Mundial contra la Unión Soviética y contra Alemania, su presunto aliado. Las fotografías tienen interés documental, todas, pero algunas son muy buenas desde muchos puntos de vista.

En No Caption Needed nos muestra algunas fotografías de Andrew Fisher en las que se reflexiona sobre los espacios públicos, pensados para que hay gente, haciendo o disfrutando, pero que eventualmente quedan o permanecen vacíos. Este es un tema que a mí me había llamado la atención en al gún caso.

Cuando está bien llevada, me encanta la abstracción a través de la fotografía. Por ello no he podido evitar fijarme en el artículo de Feature Shoot sobre las fotos aéreas de Steve Back de las granjas de beta carotenos en Australia. Parece ser que allí utilizan un determinado género de algas para obtener este compuesto químico, asociado a la vitamina A.

Finalmente, decir que está a punto de empezar el certamen PHotoEspaña 2013, donde intentaré escaparme a ver exposiciones al menos un día. En junio. Y se van anunciando exposiciones. Rafael Roa nos recordaba que tendremos a Nobuyoshi Araki en el nuevo espacio expositivo de La Fábrica. Por lo que veo no será con una de las series que más me llaman la atención del prolífico fotógrafo japonés, pero… Y más de Araki y la fotografía japonesa. En American Photo nos cuentan de una aplicación para iPad, Shashasha, que nos permite hojear libros japoneses descatalogados por sólo 99 centavos de dólar. Destacan como la joya de la colección Okinawa de Araki.

Motos

Estos coches eléctricos infantiles aparecieron ahí en el parque Pignatelli de Zaragoza, cuando yo todavía era un niño. Supongo que los vehículos serán otros, de todas formas.

[Televisión] Larga, interrumpida, extraña temporada de transición para el Doctor

Televisión

Hoy iba a comentar la aventuras y desventuras de Cathy, pero como he empezado el día con una entrada extra que ha sido un obituario, cambio de idea y manteniéndome dentro del tema televisivo, me voy con algo menos trascendente y más divertido. Me voy a comentar la recientemente terminada temporada de Doctor Who.

Sin contar el especial de Navidad de 2011, que en muchos sitios cuentan como perteneciente a la séptima temporada de la época actual de las aventuras del Doctor (Matt Smith), esta temporada se ha prolongado durante meses. Porque uno diría que han sido más bien dos temporadas cortitas que una completa. La primera mitad ya la comenté en su momento. Fue un momento importante porque supuso la despedida de los Pond, unos acompañantes que marcaron mucho la serie. Y ponía muy alto el nivel para la siguiente acompañante y para las siguientes tramas de la serie.

Hyde Park y Albert Memorial

Aunque las aventuras del Doctor se extienden por el espacio y el tiempo, el Reino Unido en general y Londres en particular son escenario frecuente. Este año en sus momentos más victorianos. Hyde Park y Albert Memorial.

El especial de Navidad de 2012 nos devolvió aparentemente a la nueva acompañante, Clara (Jenna-Louise Coleman), que de alguna forma ya nos había sido presentada en el primer episodio de la temporada. Con un problema. Cada vez que aparece en escena, casca. Sólo ese vistazo a esa Clara del siglo XX nos permitía imaginar un misterio que suponíamos que iba a conducir el resto de los episodios de la temporada que hemos visto esta primavera. Sin embargo, aunque el misterio de Clara ha estado ahí, ha sido una de las temporadas menos serializadas de las últimas del Doctor. Episodios todos ellos con aventuras autoconclusivas, unos más conseguidos y otros menos. Siempre he dicho que el Doctor me gusta más cuando se pone más ciencia ficción, y viaja por el espacio y por el tiempo, y menos cuando se pone más serie de terror. Creo que esta última parte ha dominado un poco, y las aventuras espaciales han sido de calidad más irregular. Cuando digo irregular lo digo refiriéndome a una serie que habitualmente tiene un nivel medio-alto a alto.

Puente de Westminster y Cámaras del Parlamento

Eso sí, últimamente no han destrozado al Big Ben con un platillo volante.

En cualquier caso, creo que Clara no ha llegado a calar tanto en mi consideración como Amy Pond. Lo cual es difícil, la verdad. La chica es un encanto, muy asertiva, muy proactiva,… pero no acaba de ser lo mismo. Supongo que en esto hay opiniones para todos los gustos. Entendámonos de nuevo, está muy bien. Pero lo que me ha encantado es que Madame Vastra (Neve McIntosh), Strax (Dan Starkey) y sobretodo Jenny (Catrin Stewart) se hayan vuelto personajes recurrentes. No hay que olvidar que es esta última, a pesar de su carácter de ayudante de la primera, la que suele llevar el protagonismo de este peculiar trío «decimonónico-alienígena». No podemos olvidar tampoco que el último episodio nos ha traído de vuelta a River Song (Alex Kingston) que también suele aportar un plus a los episodios en los que aparece.

En su conjunto me ha parecido una temporada entretenida, pero algo inconexa. Confusa, a ratos. Además, parece que todo va destinado a preparar el episodio del 50º aniversario del personaje, que se verá este otoño. No sé si prevén también especial de Navidad, creo que no se ha anunciado oficialmente. Sí que han anunciado ya la octava temporada. Donde supongo que desarrollarán más el personaje y la relación entre Clara y la undécima encarnación del Doctor, que está resultando bastante longeva. Todo hay que decirlo. Y en ella, la duodécima encarnación del Doctor, recientemente anunciada. Veremos cómo se da.

Apple Market en Covent Garden

Pero las aventuras más tenebrosas suelen ser perpetradas con nocturnidad y alevosía. Momento en el que encontramos cerrado el coqueto Apple Market en Covent Garden.

[Música – obituario] Georges Moustaki (1934 – 2013)

Música

Con su aire de meteco, de judío errante, de pastor griego…

Todos tenemos un poco metecos en el mundo de hoy. Y muchos, cada vez más, lo son realmente, extranjeros sin derechos de ciudadanía, dispersos por el mundo, lejos de sus hogares. Se habla mucho de multiculturalidad, y quizá Moustaki, Giuseppe Mustacci, judeo-griego de Corfú nacido en Alejandría, era el mejor ejemplo de este concepto. Aunque soy escéptico sobre la capacidad de convivencia de las distintas culturas, y más si contemplamos cómo los más radicales nacionalismos y los más fanáticos religiosos son los que parecen imponerse por todas partes, torpedeando los proyectos más integradores.

Pero quizá por eso, me permitiré hacer este breve homenaje, entrada extraordinaria sobre lo previsto, a la vida y obra del cantante afincado en Francia y que fue importante en un momento dado de mi vida. Puedo recitar estrofas enteras de algunas de sus canciones todavía. Que si hoy en día escucho poco, no por eso dejan de venir con frecuencia a mi memoria por asociaciones de ideas que me permiten recordar no son la música sino las ideas del cantautor universal.

Me parecía necesario ilustrar la entrada con una vista del Mediterráneo, lugar donde se han enfrentado y eventualmente acrisolado tantas culturas, y porqué no el Cabo de Creus, lugar donde se mezclaron las culturas del Mediterráneo oriental, la griega, y las del occidental, la íbera. No importa lo que los nacionalismos excluyentes actuales crean que son o de donde vienen (imagen recientemente subida en mi Tumblr, De viaje con Carlos).

[Libros de fotografía] Weston en Taschen, Pellegrini sin fronteras, y observados por C Photo

Fotografía

En los últimos tiempos no he dejado de comprar algún libro que otro de fotografía, pero por un reparto distinto de los fondos que destino a la afición, no han sido tan vistosos o a priori interesantes como otros. Pero no están mal, y merecen la pena ser recomendados.

Edward Weston

Cuanto más voy conociendo de la historia de la fotografía como arte y forma de expresión, más convencido estoy de que Edward Weston es uno de los fotógrafos fundamentales, de esos que tienen que aparecen en las listas de «los diez más influyentes», «los diez que todo fotógrafo debe conocer», o cosas de esas que de vez en cuando los listos del asunto que publican en internet nos proponen.

Weston caminó por casi todos los estilos de la fotografía a lo largo de su vida artística con una naturalidad casi insultante. Paso del pictorialismo a la fotografía conceptual en el mejor sentido de la palabra sin despeinarse aparentemente. Retrato, paisaje, desnudo, fotografía documental,… todo le vino bien. Y en todos los géneros mostró, por si alguien lo dudaba que la fotografía puede ser arte. Aunque él se lo tomase con modestia.

Tenía algún libro de él ya, pero recientemente vi uno de los publicados por Taschen con un precio muy asequible. Muchos de los libros de esta editorial se caracterizan por presentar buenas obras de artistas interesantes con una calidad razonable. Es decir, no son los que tienen el mejor papel y la mejor impresión posible, pero contribuyen con eficacia a acercar el arte al público a precios que no asustan, y no son chapuzas ni mucho menos. Este que me he comprado hace un recorrido amplio por la obra del artista, y lo estoy disfrutando bastante.

Rocódromo

Dicen que cualquier 50 mm diafragmado a f8 es suficientemente nítido para casi cualquier cosa. Ayer salí a comprobarlo con el Industar-22 de fabricación soviética montado en la «pija» Leica IIIf. Rocódromo del Centro Deportivo Municipal José Garcés.

100 photos of Paolo Pellegrin for Press Freedom

También quien sea habitual de este Cuaderno de ruta sabrá que me hago con todos los números de la serie 100 fotos por la libertad de prensa de Reporteros sin fronteras. He comentado en otra ocasión que me parece una buena forma de hacerse poco a poco con una biblioteca de fotografía actual, a precios razonables, y contribuyendo por una buena causa. Y el último número, el 42, no defraudará, estando dedicado como está a un auténtico reportero de los que se lo ha currado por todo el mundo. El expresivo e inmersivo blanco y negro del  fotógrafo italiano de la agencia Magnum Paolo Pellegrin nos transporta con facilidad a esos mundos de conflictos que están ahí aunque a veces preferimos olvidarlos.

Totalmente recomendado también.

Aquí son del Barça

Lo cierto es que algo de eso hay. Porque a pesar de que el escaneado casero hace que siempre pierda algo de nitidez del negativo, en este caso Ilford FP4 Plus expuesto a su sensibilidad nominal ISO 125, los detalles registrados no están mal. En esta casa a orillas del canal deben ser del Barça.

C Photo 6 – Observed / Observados

También es una publicación periódica, dos veces al año, estas publicaciones de gran formato dedicadas a la fotografía contemporánea, en un proyecto que prevé un total de 10 números. Lo traigo hoy aquí, aunque no he tenido todavía mucho tiempo para digerirlo y por eso no me mojaré sobre lo más destacada. Decir que este número trata de reflexionar sobre el papel de observador del fotógrafo, de la realidad o de alguna realidad, pero también sobre el papel de los sujetos fotografiados que pueden ser sujetos observados pero también observadores. En cualquier caso, los volúmenes de esta serie siempre son interesantes. Es una iniciativa de Ivorypress.

Encalada

Sigo utilizando el revelado desatendido con Rodinal. Al ser un revelado compensador, maneja muy bien el fuerte contraste de una mañana de mayo soleada a las once y media. Y permite obtener detalle tanto en sombras como en luces, con buena gama de grises, salvo en las nubes más iluminadas por el sol.

Cabezo cortado

En fin, que como estos días tengo que reposar activamente, con paseos caminando, lo de salir a tirar algún negativo que otro es una buena opción. Vista desde el Cabezo Cortado.

[Televisión] Cosas de series; aunque hay alguna novedad, casi todo despedidas

Televisión

Con la llegada de mayo, las muchas series que nos vienen de los Estados Unidos, pertenecientes a las principales cadenas comerciales, van terminando sus temporadas. Ya advierto un par de cuestiones. Ha llegado a su fin The Big C. No ha sido fin de temporada, sino de toda la serie. Y por lo tanto, en los próximos días se merecerá una entrada para ella sola. También tendrá un entrada para sí sola Doctor Who, serie británica de ciencia ficción que tiene un huequito especial en mis gustos televisivos, y por eso le dedico espacios privilegiados.

No sólo hay series que llegan a su fin. Otras comienzan su andadura. Entre estas, una de ellas nos llega desde el Reino Unido. Si la BBC está consiguiendo un cierto éxito, merecido, con las aventuras de unas comadronas del National Health Service en los años 50 del siglo XX, ha debido pensar que podía tirar de filón, y nos trae las aventuras de Frankie, interpretada por la torchwoodiana, dinámica y muy simpática Eve Myles. El papel principal es una enfermera comunitaria o de atención primaria (district nurse) en Bristol. Y seguimos tanto sus aventuras profesionales como sus problemas de relación y personales. En el primer capítulo, no han faltado guiños a Doctor Who, en cuyo universo se desarrolla la serie que le dio fama. A mí no me ha dado tan buen rollo como la de las comadronas.

Esta semana también hemos visto el piloto de The Goodwin Games. Un padre «peculiar» deja una fortuna en herencia a sus dispares hijos, que se la tendrán que ganar comportándose como una verdadera familia. Y la forma de hacerlo parece que será a través de los juegos de mesa. No me ha dado muy buena espina. Floja. Pero sale Becki Newton, que dejó muy buen recuerdo de su paso por HIMYM interpretando a una striper con la que estuvo a punto de casarse uno de los protagonistas. Ya veremos.

Balcón de la Plaza del Pilar

Hoy os dejo algunas fotos del día del «safari callejero», pero sin motivos animales. Como estos balcones de la plaza del Pilar.

Y vamos con los finales de temporada.

Arrow – 1ª temporada

Teleserie de superhéroe cachas pero sin superpoderes, un estilo Batman, que se caracteriza fundamentalmente por intérpretes muy guapos, intepretaciones mediocres, factura decente y guiones entretenidos. Mero producto de entretenimiento, que mantendré en mi cartelera mientras no haya otras alternativas que hagan que salga de la misma por falta de tiempo para verla. Sin más. Ni menos.

Beauty and the Beast – 1ª temporada

De esta se puede decir casi todo lo de la anterior. Salvo que en vez de superhéroe cachas, tenemos una especie de Hulk, que se acaba enrollando con una guapa policía a la que salvó la vida en su momento, cuando asesinaron a la madre de la chica. Que de paso estaba metida en todo tipo de conspiranoias de las que provocaron la situación del cachas. Como decía, se aplica todo lo anterior, pero entra claramente dentro de la categoría de guilty pleasure. Es de peor calidad argumental, y su público objetivo son las mozas romanticonas. Pero bueno,… durará en mi cartelera,… como la anterior o menos.

Turistas en la fuente de la HIspanidad

O las turistas que comprueban lo monas que les han quedado las fotos en la fuente de la Hispanidad.

Grey’s Anatomy – 9ª temporada

Una de las pocas series que quedan en cartelera de los que se consideraron unos años gloriosos en los nuevos estrenos de series de ficción, hace años que se convirtió también en un guilty pleasure. Es una serie que tras dos primeras temporadas muy entretenidas, dinámicas y con historias bien llevadas, por improbables/imposibles que parecieran, entró en una dinámica que alternaba el melodramón culebronero con los amoríos de instituto transplantados a un hospital terciario. Mucha irregularidad que ha mantenido hasta la fecha, aunque tengo la sensación de que esta última temporada ha subido un poquito de nivel a pesar de los altibajos. Bien es cierto que entre sus personajes siempre hay unos que caen bien y otros que caen gordos… pero bueno. Me considero enganchado a este culebrón, que debería ser totalmente prescindible. Un placer culpable total.

The Big Bang Theory – 6ª temporada

Esta comedia de situación hace tiempo que entró en una fase de estabilidad en la que ni desagrada ni entusiasma. Se han convertido en una costumbre. Algo que ves durante el fin de semana mientras comes o tienes poco tiempo, que te arranca alguna sonrisa. Pocas carcajadas como antaño. Hace tiempo que dejaron de sorprender. Pero son como de la familia. O amigos de estos, de los que realmente no eres muy amigo, pero con los que no te importa tomarte un chisme de vez en cuando. Algo así. Tampoco creo que los abandone a corto plazo.

La semana que viene estará más calmada. Habrá alguna novedad, algún retorno, y algún final que queda pendiente. Además de los monográficos que he prometido al principio de la entrada, que irán saliendo poco a poco.

Grafitis en las murallas

O estos clásicos grafitis junto a las murallas romanas.

[Fotos] Safari callejero; y no es una aventura de Mortadelo y Filemón

Fotografía

Después de 40 horas de impasse metido en un hospital, reanudo mis actividades más o menos normales. Y lo hago rescatando las fotografías del safari callejero que junto con otros habituales del grupo de Flickr Fotógrafos en Zaragoza realizamos el domingo, con la guía de los amigos de Gozarte. Pero si Safari callejero fue una demencial y divertida aventura de Mortadelo y Filemón publicada cuando yo todavía era un niño, este safari callejero que nos ocupa ha sido también divertido, pero más instructivo. Os lo cuento en fotos.

Un gallo en la Seo

Comenzamos nuestro safari callejero por la plaza de La Seo, y los primero animales que cazamos son gallos. Como el que encontramos a las doce del reloj de la torre de la Seo.

Un gallo en Don Jaime

O si miramos en dirección a la calle Don Jaime I, podemos encontrar otro gallo en la veleta de uno de los edificios más significativos de esta calle.

El caballito del minutero

Es imprescindible pasar a saludar al Caballito del Minutero, detrás de la Lonja, siempre escuchando las entusiastas explicaciones de Carlos, nuestro guía de GozArte.

El caballito del minutero

Carlos siempre lleva ilustraciones para complementar las explicaciones y lo que se ve en la actualidad. Por ejemplo, una fotografía realizada por Ángel Cordero a unos niños y su padre en el caballito original.

Los leones del puente de Piedra

El animal por excelencia de Zaragoza es el león, que aparece en su escudo de armas y en muchos lugares de la ciudad. Fundamentales son los que flanquean el puente de Piedra, como especialmente representativos.

Pescados en el Pilar

No queda claro si los peces que sujetan los querubines de las fuentes de la plaza del Pilar tienen que ver con el hecho o no, pero en tiempos pretéritos, en la plaza del Pilar se instalaba el mercado del pescado.

Un carnero en el Pilar

En el escudo del cabildo de Zaragoza que encontramos en la fachada del Pilar, aparece un carnero, representativo de una de las dos catedrales de la ciudad, la Seo.

Aficionados a la fotografía y la Seo

En nuestro desplazamiento de un lugar de interés a otro, atravesamos la inmensidad de la plaza del Pilar en un día que comenzó gris, pero se fue aclarando y haciendo más agradable.

Juan el Bautista sin su carnero

En la hornacina donde está Juan el Bautista de San Juan de los Panetes debería encontrarse también el carnero que le suele acompañar en sus representaciones artísticas.

Un carnero en el Mercado Central

Y un carnero, entre otros numerosos animales, encontramos en los aleros del Mercado Central.

Detras, Cesaraugusto sin su rana

Estamos un buen rato en el Mercado Central con todo tipo de explicaciones. Que incluyen el porqué de la rana que hacía compañía al Augusto de Prima Porta, y que ahora han quitado, para disgusto de los vecinos de la ciudad que reivindican su devolución.

Pavo y serpientes en el caduceo de Mercurio

En el Mercado Central es evidente para todos el pavo, pero no tanto las serpientes en el caduceo de Mercurio, dios del comercio, que se puede ver en los arcos de hierro que conforman la estructura del mercado.

El león de la ciudad

Tampoco falta el león, simbolo de la ciudad, en la decoración del Mercado Central.

Un pajarito en el Mercado central

Y si nos fijamos bien, en el capitel de la izquierda encontramos un pajarillo atravesado por una flecha.

Las serpientes del caduceo de Mercurio y las laboriosas abejitas en el Mercado Central

En el lateral del mercado, de nuevo el caduceo de Mercurio con las dos serpientes, pero también las abejas que representan a los laboriosos comerciantes.

Estos grajos no formaban parte del safari pero aparecieron por ahí

Estos grajos, detrás del palacio de la Audiencia, no forman parte de las explicaciones de la visita; pero no dejan de formar parte de la fauna de la ciudad.

Grifos en la imprenta Tomás Blasco

Y en la antigua imprenta de Tomas Blasco, encontramos grifos, animales fabulosos en su mitad águilas y en su mitad leones.

Recordando los grandes almacenes El Águila en la calle Alfonso I

En la calle Alfonso I paramos a recordar los Grandes Almacenes El Águila, en cuya parte superior, como nos muestra Carlos en la foto, había una gran rapaz, hoy desaparecida.

Un león alado de San Marcos, y qué tiene que ver Zaragoza con Venecia

Me hace ilusión que el león alado de la Serenísima República encuentre sitio en nuestra ciudad, y Carlos nos explica porqué en determinada zona de Zaragoza hay tantas referencias a la ciudad de Venecia. Todo porque en el canal, antaño, había una góndola. Como en la ciudad del Adriático.

El león alado de San Marcos en el edificio de la Adriática

Y hablando del Adriático, en el antiguo edificio de la Adriática, una compañía de seguros, es donde encontramos al león alado de San Marcos, símbolo de la República Serenísima.

Diversos animales, incluidos elefantes, en el triunfo romano del Palacio de la Audiencia

Finalmente, en la puerta principal del palacio de los condes de Morata, actual sede del Tribunal Superior de Justicia de Aragón, encontramos los animales de un triunfo romano, y entre los cuales, unos elefantes fortificados como los de la India.

Despedida y cierre

Y aquí, delante de la Audiencia, se despide el paseo; sólo queda tomarse el vermú en una terraza aprovechando que ha salido el sol, y comentar la actividad.

[Cine] The Great Gatsby (2013)

Cine

The Great Gatsby (2013), 17 de mayo de 2013.

Si veis el título en inglés es que he visto la película en versión original subtitulada en castellano; para quienes prefieran los productos cinematográficos adulterados, en la cartelera española podéis encontrarla doblada bajo el título traducido de El Gran Gatsby.

Ver esta película era una inevitabilidad, por diversos motivos. Y a pesar de que la confianza en que la experiencia fuese satisfactoria era relativamente baja. En el pequeño grupo que formamos para verla estaba la cosa la 50%. Por mi parte, tenía curiosidad de comparar con la versión clásica de los años 70, que he de decir que no me gusta mucho. También estaba la cosa de que el libro lo leí recientemente como pudisteis leer en estas páginas. Por otro lado, hay ganas de comprobar si DiCaprio se confirma como uno de los grandes o como un actor irregular. Y claro, está ese encanto hecho mujer que es Carey Mulligan en el papel de Daisy, lo cual me hacía fijo en la taquilla de las salas de cine.

Canal Imperial de Aragón

Este fin de semana me lo he tomado con calma. Voy a pasar un par de días por un hospital, y aunque espero poder volver a escribir por aquí el miércoles o el jueves, incluso esta entrada la he hecho por adelantado. Además de una actividad que contaré en cuanto pueda de este domingo, poco más he hecho que ver la película y dar algún paseo.

Para quien no lo sepa, esta la historia del amor que siente el muchimillonario Jay Gatsby (Leonardo DiCaprio) por una chica que conoció cuando todavía era pobre, y ella no, Daisy (Carey Mulligan), que en el momento de la película está casada con el pijo chulillo de Tom Buchanan (Joel Edgerton). Como los fiestorros que monta en su mansión de Long Island no sirven para atraer a la chica, usa al primo de esta, Nick Carraway (Tobey Maguire), un «pobretón» que trabaja en las finanzas de Nueva York, y que es vecino de Gatsby. A todo esto, este siente cierta atracción por Jordan Baker (Elizabeth Debicki), una deportista amiga de los Buchanan, y Tom engaña a su mujer con Myrtle (Isla Fisher), la mujer de un mecánico un poco corto, George Wilson (Jason Clarke).

Un aviso, en los comentarios que siguen puede deducirse algún detalle de la trama. No sé si es muy importante, pero por si acaso lo digo.

Veamos, el director de este cotarro es Baz Luhrmann, que ya demostró en su más famosa película, que es capaz de convertir un fiestorro de música y baile, con un montaje suficientemente epiléptico, en algo muy parecido a un delirio pastillero, que algunos dicen que es algo moderno. Pues vale. A mí aquella «maravilla» del musical, sólo me entretuvo. Sin más. En la película que hoy nos ocupa, dedica una buena parte de ella, al principio, en demostrar que «sigue en forma» para realizar este tipo de productos. Sin preocuparse lo más mínimo en hacer la apropiada introducción de los personajes, que simplemente en esta fase se limitan a estar guapos, y de los porqués, que son resueltos con unos apresurados flashbacks, monta una orgía de imagen y sonido, en la que tira de anacronismos musicales para ambientar el asunto, parece que el charlestón propio de la época no le parece suficientemente marchoso, y de paso muestran la capacidad de descuidar el diseño de producción con unos cuantos anacronismos más que no creo que sean buscados, sobre cosas que podían existir o no, pasar o no a principio de los años 20.

Parque Grande

Este sábado por la tarde, los cielos tormentosos de este atípico mes de mayo dejaron alguna luz interesante sobre la ciudad.

Pasada esta primera fase, que a este cinéfago le hace sospechar lo peor de cara a lo que queda de metraje, de repente se acuerda que tiene que contar una historia, la que escribió con tanta maestría F. Scott Fitzgerald, y nos cuenta con más o menos habilidad la trágica historia del pobre Gatsby. Y esta parte, tiene un pase. La pena es que no se halla dedicado desde el principio a esto, que es lo realmente importante. Porque detrás de todo el artificio de producción del filme está esa historia, profunda, de unos caracteres, superficiales, que simbolizan plenamente lo que fue una época importante de la historia, no sólo de América sino del mundo occidental. Ese espejismo que fueron los años 20, con su derroche, con sus flappers, con ilusión de prosperidad eterna, que se rompió contra la dura realidad de los años 30 y los 40. Y eso que cuando el autor la escribió, no sabía lo que iba a pasar. Pero Luhrmann es incapaz, por completo, de ver la trascendencia de la historia que tiene entre manos, más allá del oropel vacuo y de la historieta de amor trágico.

La interpretación del reparto tampoco es nada del otro mundo. Algunos se limitan a estar guapos. Es una pena que no estén mejor explotadas las subtramas correspondientes para una buen lucimiento como secundarias de Isla Fischer y Elizabeth Debicki. Maguire pone siempre cara de lelo, y con eso se quedará. Edgerton tiene algún momento que otro razonable. DiCaprio, cuando decide ser él mismo y no un tal Redford, no está mal. Y la que no convence es Mulligan, que estando guapísima, no acaba de dar con el tono del personaje, esa mujer superficial, débil, y sin embargo capaz de desencadenar ella solita la tragedia completa.

Entendámonos, la película, salvo en algunos momentos excesivamente artificiosos de las fiestorras, se deja ver. Pero desde luego, más allá de su capacidad para la pirotecnia y la epilepsia, no creo que Luhrmann sea un realizador interesante en absoluto, y pierde una oportunidad para hacer la versión definitiva de esta interesante historia que nos ha dejado la literatura.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***
Parque Grande

Así que con estas relajantes vistas del Canal Imperial de Aragón y del Parque Grande de Zaragoza, me despido hasta muy, muy pronto. Un día o dos espero estar inactivo. No más. Espero. Digo.

[Fotografía] Recomendaciones semanales; esta semana flirteando con lo anecdótico

Fotografía

Sí. Lo reconozco, puesto que diversas cuestiones me han tenido la cabeza un poco atribulada esta semana pasada, diría que mi atención en las cosas de la fotografía se ha dirigido a cuestiones un poco más anecdóticas que en otras ocasiones. Os pondré algunos ejemplos.

Aunque vistosas, las fotografías dedicadas al Comandante Hadfield que publicó In Focus de The Atlantic no es la recomendación típica que traigo por aquí. Ya os hablé de Hadfield y sus habilidades musicales hace unos días. En cualquier caso, están bien.

Valle del Gállego y Peña Telera

Sigo recuperando fotografías de antaño, y estas de hoy son de abril de 1996, tomadas en el Serrablo, en el valle del río Gállego, entre Sabiñánigo y Biescas.

Lárrede - San Pedro de Lárrede

Fue una tarde de sábado, visitando las iglesias románicas mozárabes que hay en el valle. El primer lugar donde estuvimos fue Lárrede.

Con el mismo origen, podemos encontrar algunas fotografías del concurso de fotografía viajera de National Geographic 2013. Nuevamente, fotos bonitas, en las que lo exótico y la curiosidad son los componentes principales que hacen que nos gusten.

En diversas ocasiones he hablado de los fotógrafos minuteros, cuya forma de procesar «al instante» las fotografía ya he comentado. En Photoflue nos comentan cómo en Afganistán esta es todavía una profesión en boga. Incluso con un sitio en internet para conocer el fenómeno.

Nos habían contado que el actor Brad Pitt era aficionado a la fotografía, y se le había visto en algunas ocasiones con alguna flamante Leica. Pues bien. Realmente lo es. Y en Exposure Guide nos lo cuentan. Y envidian la modelo, que no es otra claro que Angelina Jolie. Pero lo mejor es que nos enseñan fotos. Y mira tú tienen su cosa. Blanco y negro, contrastadas.

Lárrede - San Pedro de Lárrede

Quizá sea la iglesia más espectacular del valle, San Pedro de Lárrede, y en la que se observan las características propias del estilo.

Lárrede - San Pedro de Lárrede

Un ábside típico el de San Pedro de Lárrede.

Lárrede - San Pedro de Lárrede

Una vista más de San Pedro.

En alguna ocasión he comentado que si Andy Warhol se hubiera dedicado específicamente a la fotografía podría haber sido uno de los grandes. En American Suburb X (ASX) nos muestran una amplia colección de polaroids realizadas por el artista, con retratos de todo tipo de gente, muchos famosos.

Me fascina la imaginación de los japoneses en el arte y en concreto en la fotografía. Lo mismo que su cultura me llena de dudas para otras cosas. En cualquier caso, en Le Journal de la Photographie nos proponen un repaso a la obra de Hiroshi Hamaya y Kansuke Yamamoto, que me ha parecido interesante.

San Juan de Busa

Quizá la que más me gusta en su sencillez y aislamiento es San Juan de Busa.

San Juan de Busa

Aquí vemos un detalle de su puerta de entrada.

Como consecuencia de mi registro como comprador de una cámara Leica, me están enviando gratis a casa durante un tiempo la revista LFI, que aparte su finalidad propagandística, está bien hecha y muestra artículos sobre fotógrafos interesantes. En el último número que me han remitido aparece un artículo sobre Peter Cornelius, fotógrafo alemán poco conocido que durante unos años documentó la vida parisina con la entonces innovadora película negativa color Agfacolor CN17. He encontrado también un artículo sobre el tema en Terra de Ningú. Me hace gracia la carrera de los ISOs de la actualidad, cuando este señor a finales de los 50, con sus leicas hacía fotos de noche con una película de 40 ISO de sensibilidad. Público un libro, imposible de encontrar, Paris in Colour. En sus primeros años del proyecto usó una Leica II con un Elmar 50/3,5, es decir lo más barato del sistema Leica. Luego los patrocinadores le permitieron conseguir una Leica M2 con un par de Summicrones de 35 y 50 mm. Un lujo, vamos.

Finalmente, ha habido un cierto revuelo sobre el grado de manipulación de la fotografía ganadora del World Press Photo 2013, aunque se ha confirmado su integridad. Como alguien ha dicho, no recuerdo quien, si me entero lo citaré, cuando todos debiéramos fijarnos en los niños muertos, hay nos tienes mirando los raws.

San Juan de Busa

Y terminamos con una vista del ábside con Peña Telera al fondo. Las fotos están tomadas con la Canon EOS 100, con un EF USM 28-80/3,5-5,6 sobre negativo Agfa HDC 100, descendiente de alguna forma del que usó Cornelius en París. El procesado era distinto.

[Fotos] Usando una cámara «moderna» en el aeródromo de Monflorite

Fotografía, Fotografía personal

Ayer hacía referencia a las fotografías tomadas en el aeródromo de Monflorite hace 17 años, cuando un buen amigo se sacó su título de vuelo sin motor, con una cámara clásica, la Zeiss Ikon Contessa. Como comentaba ayer, aunque me llevé aquella cámara como diversión, yo tenía el encargo de hacer un pequeño reportaje, en diapositivas que se quedaría él, con una cámara «moderna». Entrecomillo lo de «moderna», porque lo era entonces pero han pasado unos cuantos años. Se trataba de la Canon EOS 100, cámara réflex para película tradicional que salió al mercado en agosto de 1991, y que yo compré en febrero de 1993. O sea. Hace 20 años. En cualquier caso, una cámara que en aquellos momentos tenía mucho de puntera, de innovadora. Canon tenía entonces un halo de marca innovadora que contrasta con su conservadurismo actual.

Canon EOS 100 con Sigma 28/1,8

Hace mucho que no uso la Canon EOS 100, que tengo guardada con un Sigma 28/1,8 montado, que tampoco uso por no ser compatible con las EOS digitales desde la EOS 10D hasta la fecha. Las fotografías que veréis están tomadas con un EF USM 28-80/3,5-5,6 y un EF USM 70-210/3,5-4,5. El primero hace años que lo cambié por algo mejor, aunque no era malo. El segundo lo conservo. Y tiene el problema, se nota en las fotos, que con el diafragma abierto del todo se oscurecen mucho las esquinas. A f/8 es excelente.

El caso es que estos días hemos estado intercambiando imágenes con aquel amigo piloto, que sigue siendo un excelente amigo, y nos hemos divertido recordando por correo electrónico aquellos días. Como las diapositivas, aunque las tiene él porque pertenecen a uno de sus días importante, las hice yo, las pongo aquí como mías. Tal y cual me las ha pasado él digitalizadas, con alguna reducción del grano/ruido y corrección del color. Las diapositivas, por su elevado contraste, son más difíciles de digitalizar que los negativos en color.

Un examen de vuelo sin motor

Con el tele a tope, el 70-210 a plena abertura viñetea bastante, como se puede ver en esta toma del momento del despegue del velero arrastrado por la avioneta.

Un examen de vuelo sin motor

Mucho más agradecido el 28-80 diafragmado a aberturas medias, como cuando aterrizó la avioneta de arrastre después de haber soltado al velero en altura.

Un examen de vuelo sin motor

El aeródromo de Monflorite a pleno sol era un lugar que podía hacerse duro; así que para hidratarse nada mejor que un invento genuinamente hispano, el botijo.

Un examen de vuelo sin motor

Terminando el examen, el velero se prepara para tomar tierra en Monflorite.

Un examen de vuelo sin motor

Después del examen, hubo tiempo para «estrenar» la recién obtenida licencia, con un velero uniplaza y más «molón»; recibiendo algunas instrucciones.

Un examen de vuelo sin motor

Y hablando por radio con el control de vuelo, para iniciar el despegue. Además del viñeteado mencionado, hay que decir que siempre tuve preferencia por una ligera subexposición en mis diapositivas, que a lo mejor marcan más esta característica del 70-210.

[Fotos] Usando una cámara clásica en el aeródromo de Monflorite

Fotografía, Fotografía personal

Hacia mediados de los años 90 me empezó a entrar el gusanillo de las cámaras clásicas. Afición que tardaría mucho en eclosionar, pero que de la que hoy disfruto. En 1995, Julio Álvarez de la Galería Spectrum Sotos de Zaragoza, donde hice los cursos de fotografía que me introdujeron en el mundo de la fotografía con cierta seriedad a principios de los 90, montó el certamen de fotografía Huesca Imagen, que se vino celebrando en la primavera oscense durante unos diez años. No sé exactamente. Había exposiciones, seminarios, cursos,… y en torno al 1º de mayo se organizaba una feria de material clásico y de ocasión. La mayor parte de quienes venían a vender eran franceses. Al principio se hacía en casetas en el bonito parque de Huesca, luego pasó a los porches de la Diputación, y finalmente en una iglesia en el Coso Alto, desacralizada, cuyo nombre ahora se me escapa y no lo encuentro en Google.

Zeiss Ikon Contessa

La Zeiss Ikon Contessa de la que voy a hablar a continuación en esta entrada.

Cuando asistí por primera vez en 1995 a la feria, me apetecía mucho tener alguno de aquellos venerables aparatos clásicos. Pero no tenía ni idea de cuál sería el adecuado. Así que me abstuve de comprar. Por aquel entonces, la editorial Omnicon (esta gente tiene una página web como si todavía estuviéramos en aquella época, en los 90) publicó la versión en castellano de Cómo coleccionar y usar las cámaras clásicas de Ivor Matanle. Y me lo compré. Y al año siguiente, nuevamente a primeros de mayo, en la feria, compré una Zeiss Ikon Contessa que desde entonces utilicé de vez en cuando. Tarde años, en decidirme a seguir adquiriendo y probando cámaras clásicas.

El caso es que a las dos semanas de la compra, un buen amigo se examinó como piloto de vuelo sin motor en el aeródromo de Monflorite, actualmente convertido en aeropuerto sin sentido de los que salpican la geografía española. Y me pidió que hiciera las fotos del evento. Con la Canon EOS 100 hice unas diapositivas que se quedó él. Pero con la Contessa hice unos negativos en color que ahora he recuperado. Y os enseño algunas de las fotos que hice con tan divertida cámara.

Aeródromo de Monflorite

El velero donde se realizaban los exámenes es arrastrado por la avioneta para ponerlo en vuelo.

Un examen de vuelo sin motor

Preparándose para el examen y para volar.

Aeródromo de Monflorite

Durante el tiempo que dura el examen, tomo algunas imágenes de otros bonitos veleros desplegados en el aeródromo.

Un examen de vuelo sin motor

El examen ha acabado y se comentan las circunstancias.

Un examen de vuelo sin motor

Una vez pasados los trámites, todo el mundo esta contento; es, prácticamente, una fiesta.