[Cine] Bergman Island (2021)

Cine

Bergman Island (2021; 36/20220707)

Vimos esta película de la francesa Mia Hansen-Løve el pasado jueves y, aunque ya habíamos leído buenas críticas de ella, lo cierto es que fue una sorpresa más agradable de lo que esperábamos. Coproducción internacional con intérpretes luxemburgeses, británicos, americanos, suecos… con múltiples idiomas aunque el principal sea el inglés, que gira alrededor del particular homenaje de la directora a Ingmar Bergman, aunque manteniendo un estilo propio y una visión propia de los temas que abordó el prestigioso director sueco a lo largo de su carrera.

No he tenido la ocasión de visitar la isla de Fårö. Quizá algún día. Pero de momento podemos ilustrar sus playas en el Báltico con las similares en las costas del sur de Suecia, en la pequeña península de Falsterbo, cerca de Malmo.

La isla de Bergman de la que habla el título es la isla de Fårö (pronúnciese como algo parecido a /foré/ más que /faro/). En esta isla, Bergman se recluía para escribir los guiones de sus películas, al mismo tiempo que rodó seis de ellas. También una de sus actrices preferidas, y directora a su vez, Liv Ullman, rodó alguna de sus películas aquí. Es una isla pequeña, con una superficie equivalente a la de un cuadrado de 10,5 kilómetros de lado (la quinta parte del tamaño de Ibiza aproximadamente), al norte de la más grande y populosa isla de Gotland. Y allí se encaminan un matrimonio de cineastas, ella, Chris (Vicky Krieps), apreciablemente más joven e inexperta que él, Tony (Tim Roth), más consolidado y prestigioso, y admirador del director sueco, que ha sido invitado a participar como conferenciante en la semana dedicada anualmente a Bergman. Aprovecharán para retirarse a una granja en la isla donde avanzarán en la escritura de sus propios proyectos. Pero las dudas y la mezcla entre su vida real y su historia de ficción, lo que afectará a su definición del personaje protagonista de su proyecto, Amy, encarnado por Mia Wasikowska.

La película es un ejercicio metarreferencial en el que además de las constantes alusiones al estilo, al hacer y a la vida de Ingmar Bergman, vemos una película, la protagonizada por Amy (Wasikowska), dentro de la película principal, la protagonizada por Chris (Krieps), y en la que en un momento se difumina hasta que punto son dos personas/personajes distintos, o dos narraciones sobre la misma persona/perosnaje. Pero todo ello está contado y desarrollado con mucha naturalidad, con transiciones entre los distintos niveles de realidad o de ficción muy suaves, pero que no desorientan al espectador. Al contrario, apetece entrar en el juego metarreferencial, que intriga y da frescura al conjunto. Todo ello sin caer en el sobredramatismo al que a veces invitan los conflictos internos de los personajes de Bergman, el director homenajeado, sino con la ligereza de la vida cotidiana en la que tenemos que lidiar al mismos tiempos con los profundo de nuestros sentimientos y con los problemas de convivencia de la vida diaria, que a veces incluso se pueden tratar con algo de humor.

Buen trabajo interpretativo, buena puesta en escena, un ritmo adecuado, una duración correcta, algunas ideas ingeniosas para contar la historia, todo contribuye a una buena experiencia, todavía mejor para el cinéfilo de corazón. Eso sí… si lo tuyo son los superhéroes vestidos de coloricos con abundante pirotecnia y destrucción del mundo,… pues igual no.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[Fotocomentario] Esas absurdas obras públicas – estación de cercanías de Miraflores

Fotografía, Política y sociedad

Con la vuelta de vacaciones a principios del mes de junio, y con la llegada de los primeros calores cuando todavía no había terminado la primavera astronómica, me sucedió un cierto fenómeno que todavía perdura. No es ni bueno ni malo. Simplemente es. Y lo que me pasa es que en cuanto pasan las nueve y media de la noche, en una época del año en la que todavía hay luz en el exterior, estoy que me caigo de sueño. Y si me acuesto, por pronto que sea, desde luego muy pronto para los estándares hispanos, caigo redondo. Como contrapartida, me despierto muy pronto también por la mañana. Perfectamente descansado, puesto que he podido dormir mis ocho horas. Pero realmente puede ser en algún momento entre las seis y las seis y media, cuando tan apenas ha dado tiempo a que salga el sol. Entre semana me viene bien, porque es la hora de prepararme para salir a trabajar. Pero en el fin de semana… Bueno. Una opción es aprovechar las buenas temperaturas de esas horas, la buena luz del amanecer, coger una cámara de fotos y salir a caminar a fotografiar. Y en una de esas caminatas, que en sábado puede ser de entre 12 y 18 kilómetros, me volví a fijar una vez más en esto.

La poco práctica posición de la puerta principal de entrada a la estación ferroviaria de Miraflores, en la red de cercanías de Zaragoza.

Es la estación de la red de cercanías ferroviarias de Zaragoza, que sustituyó al antiguo apeadero que conocí toda mi vida, desde que de niño, con cinco años, fui a vivir al barrio de San José. Es el principio/final de línea de la línea 1 (y única) de Zaragoza, que va desde Miraflores a Casetas. Y también sirve de final/principio de línea y estación con parada para trenes regionales a Valencia/Cartagena, Arcos de Jalón/Madrid, Castejón/Logroño/Miranda de Ebro, Binéfar/Lérida, Huesca/Canfranc y Caspe/Barcelona. O media distancia, como llaman ahora a los trenes regionales. El caso es que la entrada a la estación es eso que podéis ver colgada, en el edificio, a unos siete metros de altura sobre el ras de la «calzada». Como obviamente, por ahí no se puede entrar, hay una puerta mucho más modesta habilitada para entrar a lo que sería los «sótanos» de la estación, al mismo nivel que las vías y los andenes de la estación.

Al otro lado del camino asfaltado que lleva hasta la estación, los campos de deporte del Centro Deportivo Municipal de La Granja. En el mismo plano está el Pabellón Príncipe Felipe… por lo que seguimos sin entender porqué situaron esa entrada ahí arriba.

Desconozco a qué planificación urbanística respondería un edificio de esta naturaleza. Porqué no se realizó, probablemente por falta de dinero o disputas políticas, y si alguna vez se retomará. Recientemente, en el lado opuesto a la inútil entrada, se abrió al tráfico la prolongación de la avenida Tenor Fleta. Y algunos pensaron que tal vez habría «otra puerta» por ahí. Una para acceder desde una vía pública urbana con su acera, y nos por un camino medio asfaltado, medio campestre. Pero aunque el estado en que ha quedado ese entorno también invita a preguntarse qué demonios querrán hacer a continuación y sí lo harán… no, no han abierto acceso alguno a la estación que haga innecesario atravesar zonas medio asilvestradas y poco transitadas para las personas que necesitan usar la estación cuando es de noche y da sensación de inseguridad.

Otras fotografías realizadas esa mañana y cuyo comentario técnico podéis encontrar en Amaneceres de verano en color – Olympus Trip 35 con Adox Color Mission 200, a continuación.

[Recomendaciones semanales] Entre pausados retratos e inmediateces informativas

Fotografía

Hoy en día se hacen fotos. Muchas fotos. La mayor parte se perderán en el marasmo de las redes sociales. Quedarán olvidadas incluso para aquellos a quienes les evocó cosas en su momento. Pero hoy en día la foto tiene más la misión de contar a los demás lo que está pasando que transmitir un mensaje duradero, o un recuerdo importante, o generar belleza. Claro… a veces, la inmediatez actual es interesante. Muy pocas horas pasaron desde que se anunció la agresión con disparos al antiguo primer ministro japones Shinzo Abe [安倍 晋三 Abe Shinzō, en japonés], hasta que aparecieron amplios reportajes fotográficos en los medios. Véase por ejemplo esta recopilación de fotografías en NPR (National Public Radio), procedentes de distintos medios y agencias, de distintos fotógrafos, pero que en su conjunto cuentan adecuadamente la historia. Eso sí… hoy no me da para comentar al personaje, que no me es muy simpático, ultranacionalista y revisionista de la triste historia de su país en la primera mitad del siglo XX… pero menos los que en las redes se alegraron de su muerte violenta… No es eso. De verdad. No es eso.

La bella ciudad de Nara se ha hecho tristemente famosa estos días por ser el escenario del asesinato de Shinzo Abe. Sin embargo, mis recuerdos de aquel lugar son de paz, de armonía, de felicidad. Qué pena,… lo de la violencia en el mundo.

Vayamos a otras cosas. Vayamos a Bernard Plossu, que para eso es uno de mis fotógrafos favoritos. Especialmente, porque tiene la capacidad de recordarme que para obtener buenas fotografías, merece la pena simplificar el proceso y no complicarlo. En Blind Magazine, nos muestran las fotografías de sus viajes en Italia, comparándolas en muchas ocasiones con grabados y pinturas de artistas del pasado En concreto de François-Marius Granet. Un ejercicio curioso. Fotografías en blanco y negro y en color. Recordemos, hablando de simplicidad, que Plossu suele fotografiar con cámaras Nikkormat (o Nikomat en Japón, su lugar de fabricación), la serie de réflex para aficionados de Nikon a finales de los años 60 y la primera mitad de los años 70 del siglo XX. Y que prácticamente sólo usa una focal, el estándar 50 mm. Y con eso basta. Simplicidad técnica y poner el énfasis en el mensaje.

Joel Meyerowitz lo hace un poco más complejo. Porque para muchas de sus series usa gran formato, con negativos de 8 x 10 pulgadas (aproximadamente 20 x 25 cm). Como por ejemplo para su serie dedicada a las personas pelirrojas. Serie de retratos absolutamente fascinante. Como recientemente se ha editado un libro con ellos, aunque tienen ya unas décadas, son muchos los medios que se hacen eco de este trabajo. Yo tomo la recomendación de PhotoBook Journal. Desde que pude visitar una amplia exposición retrospectiva de su obra en Viena en 2015, se ha convertido en uno de mis fotógrafos favoritos. Y le sigo incluso en redes sociales. También es muy inspirador en sus composiciones y en su gestión de la luz.

Ya lo he comentado en otras ocasiones. Los autorretratos, la mayor parte de las veces como selfis realizados con el teléfono móvil, están de moda. Pero son algo de toda la vida. Hoy mismo me he hecho yo uno con la Fujifilm Instax SQ6 sobre película instantánea. Ya os lo enseñaré un día de estos. Pero claro… ya es más raro que realmente llamen la atención o compongan un cuerpo de obra interesante. A mí me han parecido interesante los de la fotógrafa Anna Grevenitis (instagram), en los que se muestra ante la cámara en fotografías en blanco y negro realizando actividades cotidianas, de apariencia banal, en compañía de su hija, una simpática niña/adolescente con trisomía de 21. La serie abarca bastantes años. Y en todas las fotografías, la fotógrafa mira directamente a la cámara… es decir, al espectador. Como devolviendo todas esas miradas invasivas que siente cotidianamente, en sus actividades diarias con su hija, de la gente curiosa… que mira,… que quizá no puede evitar mirar. Aunque no las siente hostiles ni irrespetuosas… sí que invaden su intimidad. Tomemos nota. Lo hemos visto en LensCulture.

Finalmente, bonitos paisajes los que nos han mostrado en Oldskull, realizados por Vadim Sherbakov, viajando por todo el mundo. Tomadas a primera hora de la mañana o al atardecer, las horas de los fotógrafos de paisaje, salvo que te llames Ansel Adams, que entonces las haces cuando quieres, o preferentemente a mediodía. Algunos de esos paisajes los conozco. El más reciente que he visitado, la iglesia de Santa Maddalena en Villnösstal/Val di Funes, en el Tirol del Sur, con el Gruppo delle Odle/Geislergruppe al fondo, típico macizo dolomítico. Más de una vez he pensado en hacerme con un dron para hacer fotografía aérea… pero luego pienso en Bernard Plossu, que nos recuerda que, lo de hacer fotografías, se puede hacer sencillo. Muy sencillo.

[TV] Cosas de series; nuevas versiones y recuperaciones de personajes (unas mejores y otras desafortunadas)

Televisión

Las dos series que traigo hoy me interesaron desde el momento en que las vi anunciadas. Una, con cierta esperanza y buenas expectativas; la otra, con escepticismo. Ya es triste esperar las novedades del universo Star wars, con lo que nos marcó a toda una generación, con escepticismo… incluso pesimismo. Pero así son las cosas gracias a Lucas y Disney…

Allá por el mes de agosto del año 2011, un momento de mi vida en el que andaba necesitado de historias optimistas y bonitas porque había muchas cosas a mi alrededor que no funcionaban bien, vi en televisión la adaptación cinematográfica de la primera novela de Audrey Niffeneger, The Time Traveler’s Wife. Me gustó. Me puso de buen humor. Incluso si el corolario de la película como historia de amor es un poco melancólico. Leí poco después la novela… pero no me entusiasmó en exceso, sin considerarla una pérdida de tiempo. Recientemente se ha emitido la primera temporada de una serie de televisión que revisa la historia. Con la pelirroja Rose Leslie al frente, recordemos que la protagonista de la historia es la mujer, no el viajero en el tiempo, aunque lo podamos considerar coprotagonista, la cosa prometía. Sólo han sido seis episodios, muy dinámicos. Como digo, revisa la historia, puesto que la amplía; nos habla de posibles cosas que pudieron pasar en la relación en las que por extensión, o voluntad de la autora, no se entraba. Con lo cual, aumentan los temas que explora la narración, además de los básicos, el rol de las personas en una relación romántica, la pérdida y el duelo, el libre albedrío, el determinismo, el azar en nuestras vidas,… Globalmente considerada, hasta ahora, la serie es correcta, yendo de menos a más. Conforme avanzan los episodios se crece. Pero sobretodo, y como podíamos esperar, el pilar fundamental de la serie son sus intérpretes. La capacidad de generar empatía y solidaridad es importante en esta historia para poder engancharse a ella. Y ese es el principal activo de esta producción, con sólo seis episodios por temporada, lo que la hace muy visible.

Obi-Wan Kenobi… Uno de los personajes más potentes y carismáticos del universo Star Wars, y también uno de los más desaprovechados. Con una presencia pequeña pero fundamental en la trilogía original, el inolvidable Alec Guiness le daba un carácter muy definido e interesante. Grave en los asuntos, pero ligero en las formas. Un tanto guasón. Con sentido del humor. Discreto. Dedicado. Muy británico… si lo piensas bien, en unas películas en las que casi todos los «malos» tienen acento británicos, mientras que los «buenos» tienen acento norteamericano. En la segunda trilogía, tan floja e inconsistente, se nos presentaba una Kenobi mucho más joven, pero en la que Ewan McGregor sabía mantener la personalidad del personaje, uno de los más consistentes y bien definidos en la saga. Y sin embargo, el carácter del conflicto con Anakin Skywalker en la película en la que se pasó al lado oscuro, fue excesivamente simplista. Incluso con líneas de guion que hacen sonrojar por vergüenza ajena. Con todos estos antecedentes, todo aficionado a la saga, a pesar de los desmanes que se han cometido con ella, ha querido siempre saber y disfrutar más del personaje. Pero precisamente, por los antecedentes… el miedo invade el ánimo cuando se anuncia la serie.

La serie del mismo nombre que el personaje protagonista consta de sólo seis episodios que oscilan entre los 36 y los 53 minutos de duración. Y en el primer episodio ya se definieron las dos características que rebajaron de forma espectacular, casi catastrófica, las expectativas que pudieran haberse puesto en esta producción. La primera es el cambio de carácter del personaje, que no se recupera en ningún momento a lo largo de la serie. Tenemos a un Obi-Wan serio, timorato, incapaz de manejar el largo plazo, desesperanzado, totalmente distinto, de forma injustificada desde mi punto de vista, al que abandonamos al final de la película en que entrega a Luke a sus tíos en Tatooine. La segunda es que sigue la estela del mandaloriano, pero con poca fortuna, a la hora de plantear unas aventuras de héroe/antihéroe con niño. Pero donde la interacción entre Mando y baby Yoda (me niego a usar el horrible nombre que le pusieron) era divertida, motivadora e impulsora de la relación, la interacción entre este deslucido Kenobi con una repipi y repelente baby Leia resulta cargante por momentos. La serie no es una catástrofe, pero le falta alma. Y desparpajo. Le falta naturalidad, espontaneidad y desparpajo por toneladas, aquellas cualidades que dieron el carisma a la saga original y al personaje de Obi-Wan. A Disney le falta imaginación. En su ADN actual sobran los genes del tío Gilito (Scrooge McDuck), y su ambición de dinero, y le faltan aquellos que le den ingenio, creatividad, originalidad y aprovechamiento del buen material de base. Les falta el ADN del Mickey Mouse aprendiz de brujo. Pero al emporio que han montado agrupando franquicias que se dedican a entretener adocenando,… no creo que haya quien lo encarrile.

[Fotos y naturaleza] (Mal) preparando para la exposición anual de socios de Asafona

Fotografía, naturaleza

Desde hace unos años, participo en la exposición anual de los socios de Asafona (Asociación aragonesa de fotógrafos de naturaleza), que se suele celebrar todos los años en el mes de septiembre. Una exposición a la que los socios remitimos una fotografía, de tema libre, dentro de la fotografía de naturaleza, claro, y que se podrá ver en la sede de la asociación en los locales de la Agrupación artística aragonesa. Este año además es el 20º aniversario de la asociación, y además de las tradicionales jornadas con ponente diversos e interesantes, habrá una comida de celebración. Parece que este año las jornadas no coincidirán con mi segunda tanda de vacaciones, y podré participar en todo. Y cuando volví de viaje a principios de junio comencé el proceso de selección de la que podía ser mi fotografía para la exposición. Pero mi mala cabeza, junto con lo liado que he estado en junio, hizo que se me pasara la fecha y remitiera una foto, escogida con precipitación, tres días más tarde. Los pacientes y bondadosos organizadores la han aceptado y estará presente en la exposición.

Naturaleza en la ciudad o en el entorno periurbano.

Pero os voy a mostrar lo que he considerado este año, por temas y localizaciones. La foto remitida para la exposición,… tendréis que ir a visitarla para saber cuál es, pero es una de las que aquí muestro.

La mayor parte de las fotografías proceden de mis viajes. Pero alguna he considerado realizada en el entorno urbano o periurbano. Cierto es que generalmente mis paisajes urbanos se centran en la presencia del ser humano. Pero siempre hay algo de naturaleza presente, como las fotografías anteriores. El periodo que he incluido, desde julio del año pasado, después de remitir la foto para la exposición del año pasado, empezó con un viaje a Suiza y varias jornadas alpinas. Así que los paisajes de montaña han sido un fuerte posibilidad. Claro está. Tanto fotografía digital como con película tradicional.

Paisajes y flora alpina; el color, digital, el blanco y negro, con película tradicional.

En estos momentos, no es fácil encontrar paisajes puros, desprovistos de la presencia humana. Evidentemente, y la mayor parte de los fotógrafos, creo, lo hacen, podemos apuntar nuestras cámaras evitando esa presencia. Buscando el paisaje más puro posible. Sin embargo, si queremos ser testigos veraces de la realidad, tendríamos que incluir, integrar en nuestras fotografías, esa presencia humana. Son raros los rincones del mundo, y no digamos en Europa, en el que el paisaje no está alterado por la presencia del ser humano. Para bien o para mal.

Paisajes alpinos con figura.

Participo en las excursiones de la asociación con mucha menos frecuencia de la que me gustaría. Pero este año fui, y muy a gusto, lo pasé muy bien, a la excursión a Aínsa y al Geoparque mundial Unesco Sobrarbe-Pirineos. La posibilidad de remitir a la exposición las margas del Pueyo de Araguás fue una solidad posibilidad. También, tanto en versión digital como en película tradicional.

Texturas y patrones estratificados en las margas del Sobrarbe, en el Pueyo de Araguás.

Y si el periodo de selección de la foto había comenzado en los Alpes, también terminó en los Alpes. En esta ocasión en los Alpes Dolimitas en Italia, y también en el Tirol austriaco. No me faltan los paisajes de los imponentes macizos dolomíticos o de los densos bosques de las zonas más bajas de esos montes.

Alpes Dolomitas en el Tirol del Sur.

Y en este viaje le sacamos mucho partido a las aplicaciones de identificación de la flora alpina. Así, entre gencianas, calderones, y otras flores y plantas, fuimos disfrutando también del micropaisaje alpino.

Flora alpina en los Alpes Dolomitas.

Las medidas de la fotografía a exponer están predeterminadas con antelación. Con el fin de dar uniformidad, aprovechando adecuadamente los marcos que posee la asociación para estos eventos, las fotografías son reproducidas a una tamaño de 45 x 30 cm, por lo que se pide que tengan unas dimensiones adecuadas para una copia de buena calidad. Esto restringe algo los formatos. Y la verdad es que la mayor parte de mis fotografías digitales no son homotéticas con la razón 3:2 solicitada. Tengo que hacer reencuadres en mis originales, a veces posibles, a veces no. Incluso concebí la posibilidad de incluir un panorama, dejando un amplio espacio blanco a su alrededor. Un panorama no planificado a partir de dos negativos de película en blanco y negro.

Las montañas de la Nordkette, al norte de la ciudad austriaca de Innsbruck, capital del Tirol.

Pero todo este proceso de reflexión para la elección de la foto es un poco teórico. Porque como ya he dicho al principio, por mi mala cabeza, la foto la escogí al vuelo, pasado ya de plazo. En fin. Esperemos que haga un papel digno en el ámbito de la exposición. Los socios ya hemos podido ver las fotos, a la hora de votar las que formarán parte del calendario 2023 de la exposición, y algunas muy muy muy buenas.

[Libro] Antes de que se enfríe el café – Toshikazu Kawaguchi

Literatura

Hace un poco más de tres años, en aquellos momentos felices en los que podíamos hacer viajes intercontinentales sin muchos problemas, en el vuelo de ida a Shanghái desde Ámsterdam, escala intermedia, pude ver una amable película japonesa, Kohi ga samenai uchi ni [コーヒーが冷めないうちに], traducido como el título del libro en español, antes de que se enfríe el café]. En el mercado internacional, donde se haya estrenado, se suele conocer como Café Funiculi Funicula. La película estaba basada en la novela de Toshikazu Kawaguchi (sólo disponible en la versión italiana de la Wikipedia, de los idiomas que yo soy capaz de leer) que comentamos hoy. Y que encontré disponible en castellano en formato digital hace ya unos meses, aunque hasta recientemente no encontré el momento para leerla.

Creo recordar que el libro en algún momento da la localización aproximada de la cafería Funikuri Funikura, pero no me acuerdo dónde era. Casi seguro que no era en Ameyoko, popular área de mercadillo, tiendas y picoteo entre las estaciones de Nueno y Akihabara, en Tokio.

Como ya resumí en la entrada que le dediqué a esa y otras películas en el aire hace tres años, Funikuri, funikura [フニクリフニクラ] es el nombre de la cafetería donde transcurre la acción. Un lugar donde si te sirve el café de una determinada forma la joven propietaria de la cafetería, y sólo ella, puedes viajar a un momento de pasado e interaccionar con personas de aquel momento. Aunque nunca podrás cambiar la historia, hagas lo que hagas o digas lo que digas. Y te tienes que tomar el café que te sirven antes de que se enfríe, porque si no te conviertes en un fantasma. Y para sentarte en la silla y en la mesa adecuada del café, tienes que esperar a que la señora que la ocupa, un fantasma, se levante para ir al baño. Lo cual, afortunadamente hace oportunamente, y eso nos permite que se narren los cuatro episodios de los que se compone la novela. Una joven que quiere volver al momento en que se despidió de su antiguo novio, la esposa de un hombre con demencia que quiere volver a un momento donde este sea capaz de expresar lo que sentía por ella, una mujer que quisiera reencontrarse con su hermana muerta en accidente… y el encuentro en el futuro con la hija que no conocerás porque probablemente morirás como consecuencia del parto y tu enfermedad crónica.

Veía recientemente un vídeo en Youtube que hablaba sobre lo que era cursi o no. En música. Y el concepto que manejaban era el inglés cheesy. O corny. Que yo siempre he traducido por cursi, pero que quizá tenga algunos matices distintos. En cualquier caso, uno de los invitados de Nahre Sol, la pianista y compositora basada en Toronto, Canadá, en cuyo canal apareció el vídeo, hacía una interesante distinción entre obras sentimentales y emotivas. El sentimentalismo correspondería a obras que buscan provocar de forma descarada, y utilizando recursos convertidos ya en clichés, determinadas emociones en el oyente/espectador/lector. Lo emotivo correspondería a obras que de forma natural generan emociones potentes y auténticas en la persona que se acerca a ellas. Su exposición era un poco más amplia, pero esencialmente era esto, y me pareció una sistematización adecuada. Suelo rechazar el sentimentalismo, lo cursi, mientras que puedo disfrutar, incluso sufriendo, de lo emotivo o emocional. En el cine, no soporto Love story, que nunca fui capaz de terminar de ver, mientras que he visto un montón de veces The english patient.

¿A qué viene esta disgresión? Pues a que la novela de Kawaguchi camina durante buena parte del texto en el impreciso borde entre ambos conceptos, motivo por el cual en mi valoración final en Goodreads sólo le he dado tres estrellitas en lugar de cuatro. Está bien escrita, al menos la traducción de Marta Morros, y se lee fácil. Pero quizá las cuatro historias se basan en situaciones muy dirigidas a buscar unas determinadas emociones en el lector. Si bien es cierto que los relatos van de menos a más, y aunque no deja de tener notables dosis de «literatura cebolla», las emociones que suscitan los relatos progresivamente van siendo más auténticas. Más genuinas. Pero bueno… al final gana la valoración positiva por la mínima.

Parece que Kawaguchi se ha dedicado posteriormente a explotar el filón, habiendo sido el libro un éxito de ventas en su país, con varias secuelas. En castellano, sólo se ha publicado el primer libro de la serie. En italiano llevan varios disponibles. No obstante… no me ha gustado tanto, como habréis podido deducir para que en estos momentos piense en leer las secuelas. Aunque puede ser recomendable para cierto público, que no le importe recorrer esa fina e imprecisa línea entre lo cursi y lo emotivo, e incluso lo disfrute.

[Cine] Operation Mincemeat (2021)

Cine

Operation Mincemeat (2021; 35/20220701)

Me entero esta mañana que esta película bélica de espías que lleva en cartelera desde mayo va a estar disponible ya en alguna plataforma en línea de cine bajo demanda desde esta misma semana, coincidiendo todavía con su presencia en las carteleras. La vimos el pasado viernes, día en el que fuimos al cine sin muchas pretensiones, simplemente para vernos y entretenernos un rato en un lugar con aire acondicionado. Y una película británica de época, dirigida en esta ocasión por el veterano director inglés John Madden, parecía una apuesta segura. Incluso si al final no resultaba memorable.

La película gira entorno a los dos principales responsables, Ewen Montagu (Colin Firth) y Charles Cholmondeley (Matthew Macfadyen) [pronúnciese /ˈtʃʌmli/ chamli, más o menos; para qué querrán los británicos tantas letras si luego no las usan] de la operación de engaño que llevaron los servicios secretos británicos durante la Segunda Guerra Mundial en vísperas de la invasión aliada de la isla de Sicilia. Y que llevó el nombre que da título a la película, Operation Mincemeat, aunque en España se ha optado por el anodino título de El arte del engaño. En ella se cuenta toda la peripecia para convertir el cadáver de un hombre galés sin techo muerto por envenenamiento en las calles de Londres en el de un oficial de infantería de marina británico que aparece en las costas de Huelva portando unos documentos que dan fe de las pretensiones aliadas de desembarca en Grecia, y que deben llegar a manos del alto mando alemán. Entre medio, la película se entretiene con un ficticio romance no consumado entre los protagonistas y una funcionaria, Jean Leslie (Kelly Macdonald) cuya foto aparecería en los papeles del finado como su presunta novia. Jean Leslie existió. Tenía alrededor de 20 años,… la actriz que la interpreta tenía esa edad cuando saltó a la fama por su interpretación en Trainspotting en 1996,… así que bueno… aunque se conserva muy bien… pues no. Ficticia esa parte.

Como decía al principio, la elección de esta película era una apuesta segura. Las películas de Madden, alguna de las cuales ha ganado un discutido y discutible oscar, están bien hechas siempre, y son agradables de ver. Los británicos tienen oficio a raudales para hacer películas de época. El trabajo de los intérpretes en impecable desde cualquier punto de vista. Y la película tiene un ritmo razonable que la hace entretenida, aunque, para lo que cuenta, me sorprende que dure más de dos horas. Su rigor histórico también es razonable, aunque se invente alguna cosa, y parece que omita otras. De partida, no todo el mundo cree que esta operación fuera tan trascendente, ya que el plan de engaño era mucho más amplio y ambicioso, y es difícil saber con precisión en qué medida tuvo cada medida eficacia para que los alemanes dispersarsen sus fuerzas en lugar de fijarlas en Sicilia como lugar más probable del desembarco.

Pero el objetivo que nos propusimos se cumplió sin problemas. Un rato entretenido para una producción bien hecha… aunque probablemente olvidable, por ser un producto más que sale de la factoría británica de películas de época, sin más. Todavía está en el cine. Pero también se puede ver en línea, por lo que parece. En cualquier caso, adecuada para los calores veraniegos. Por cierto, según Wikipedia y otras fuentes, el ministro de Marina español en la época, el militar fascista Salvador Moreno, responsable de muchas muertes civiles en Andalucía por sus bombardeos indiscriminados desde el mar a las columnas de refugiados entre Málaga y Almería, ascendió a almirante en 1950, pero en la película se le da ese rango militar. Sería contraalmirante o vicealmirante, o algo parecido. Algunos políticos «democráticos» españoles lamentaron que su nombre desapareciera del callejero de alguna ciudad… Qué cosas.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Viajes] Venecia en blanco y negro… realmente no hace falta mucho más

Viajes

Las modernas tecnologías han complicado mucho nuestra vida, si lo pensamos bien. Nuestros padres y abuelos, cuando viajaban y querían traerse unas fotografías lo hacían de forma muy sencilla. Incluso si eran aficionados a la fotografía, que son a los que me voy a referir. A los que no y en la actualidad simplemente son felices con el móvil, dichosos ellos, no atañe lo que voy a decir.

Una cámara réflex para película de 35 mm con un objetivo de 50 mm (o parecido),… los más afortunados una reflex binocular de medio formato con su 75 mm u 80 mm,… los menos favorecidos una cámara óptica fija de 35 o 40 mm,… y con eso, y unos cuantos rollos de película, hacían todo el viaje. Pero desde que llegó la electrónica y los objetivos de focal variable, zooms, los aficionados a la fotografía tendemos a llevar un montón de trastos. Y peso. Y nuestras cervicales acaban quejándose.

Hoy, en mi web más dedicada a la técnica fotográfica, he hablado de un rollo de película en blanco y negro que usé en Venecia hace poco más de un mes. Y mientras revisaba las fotografías para ilustrar el artículo, me he dado cuenta que con esa pequeña cámara y un par de rollos de película hubiese sido suficiente para traer un más que digno recuerdo del viaje. Con fotos que podían ser perfectamente representativas y significativas. Y con menos carga y peso que la añadida del equipo digital, con varios objetivos, las baterías de reemplazo y demás parafernalia. Un pequeño bolso en bandolera, ligero, y una cámara que se puede llevar en el bolsillo. La vida puede ser sencilla. Somos nosotros los que nos la complicamos. Veremos qué me lleve a mi próximo viaje, en agosto, a Múnich.

[Recomendaciones semanales] De Middel presidenta y alguna cosa más

Fotografía

Una nueva semana en la que tengo poquitas recomendaciones fotográficas para el domingo. Me cuesta concentrarme en estos temas últimamente. Tengo muchas historias en la cabeza a la vez. Pero bueno, algo habrá que contar.

Voy avanzando muy poco a poco en mi repaso de las fotografías del viaje al Tirol y Venecia. Con algunas sorpresas, como este panorama no previsto ni planificado, pero que ha encajado, con algún defectillo, del Nordkette de Innsbruck. Quizá a lo largo de los próximos días tenga preparado mi libro de fotografías, tanto digitales como con película fotográfica en blanco y negro. Todas las fotos que ilustran esta entrada están tomadas en Innsbruck.

La conocida agencia cooperativa de fotógrafos Magnum Photos celebra su 75º aniversario. Caracterizada por la calidad e independencia de sus miembros, han definido en gran medida lo que ha sido el fotoperiodismo del siglo XX, sin que eso signifique despreciar, ni mucho menos, otros reporteros gráficos que no han sido miembros de la agencia y que han aportado otras visiones. En su 75º aniversario, han renovado cargos y la española Cristina de Middel (instagram) han sucedido a la británica Olivia Arthur (instagram). Ambas fotógrafas me parecen muy interesantes y cualquier aficionado a la fotografía debe acercarse a su obra. Hace 10 años, de Middel era escasamente conocida cuando publicó sus Afronautas, con su peculiar forma de acercarse fotográficamente a temas interesantes o de actualidad. Y desde entonces ha sido un valor constante en acceso. Aunque a mí lo que me acercó a la fotógrafa fue su visión de la sociedad china en Party. Su condición de miembro de pleno derecho es reciente. No hace tanto que leíamos de su condición de aspirante (2017) y de asociada (2019), pasos previos a ser miembro de pleno derecho. No todo el mundo comulga con las formas de de Middel, pero en mi opinión hay mucho conservadurismo en el sector.

En Oldskull he visto un trabajo, An incomplete Dictionary of Show Birds, de Luke Stephenson, que me ha encantado. Lo califican de retratos minimalistas de pájaro. Sobre un escenario mínimo, un sencillo lugar donde posarse, un fondo liso y uniforme de color que acompañe o complemente el color del plumaje del ave, busca acercarse a la esencia del carácter y comportamiento de la especie, y mostrar al mismo tiempo la diversidad entre estos dinosaurios volantes, sin renunciar ni un ápice a la vertiente estética y artística del proyecto. De tan sencillo, me encanta y me pasaría rato y rato contemplando estos retratos aviares.

Finalmente, en AnOther Magazine se han acordado de uno de los fotógrafos que más me influyen y al que vuelvo una y otra vez. Se trata de Stephen Shore, fotógrafo y teórico de la fotografía, práctico y académico. En este caso nos hablan de un trabajo suyo de los años 70 que hablaba de la decadencia de las acerías y otras grandes metalurgias del Medio Oeste americano, Steel Town, con el impacto correspondiente en el empleo y en la vida de las personas y las comunidades de aquellos lares. Como es habitual en él, fotografía de gran formato, con composiciones absolutamente impecables, en el estilo de la New Topographics, redefiniendo y actualizando el concepto de paisaje, siempre con el componente del ser humano o la actividad del ser humano en ese paisaje. Esta serie también contiene retratos y, al mismo tiempo, el sabor de los road trip, tan propios de la literatura, el cine y la fotografía en Estados Unidos.

[Fotocomentario] Las ausentes fotos en papel

Fotografía

Hoy, sábado, he quedado a cenar con unos amigos. Quedamos periódicamente. Ahora que ya tienen los hijos mayores, y están más libres, con más frecuencia que durante los tiempos en que eran niños o más jovencitos. Y está muy bien. Algunos de ellos los conozco desde hace cuatro décadas largas. Y entre ellos, aún más. La ultima vez que quedamos, un día antes de salir de viaje en vacaciones, hicimos unas risas con unos retratos sobre película Polaroid en blanco y negro.

Las fotos se las di a ellos. Sólo me quedé la mía… que evidentemente no hice yo. Hoy en día se hacen más fotos que nunca. Constantemente, millones de ellas, en todo el mundo. Pero son fotografías que se perderán. Casi nadie hace copias en papel, para los álbumes familiares, personales, de viaje o lo que sea, como hacíamos antes. Y toda esa riqueza documental se perderá. Bueno. Tampoco hay que dramatizar. Tantas se hacen, que el pequeño porcentaje que se convierte en objetos físicos en papel pueden bastar para que los historiadores, sociólogos, archivistas, conservadores de arte, etc… hagan su tarea en un futuro. Pero mucha gente se quedará sin recuerdos físicos con el tiempo. Yo intento pasar a papel fotos. En forma de libros. Ahora estoy elaborando el de las fotos del Tirol y Venecia. Nunca sabes cuando se va a estropear el ordenador y perder todas esas fotos. Aunque confío en que mi sistema de respaldo me permita recuperarlas. Espero.

Los datos técnicos de las fotos están en Retratos improvisados sobre Polaroid 600 blanco y negro – Polaroid Supercolor 635.

[TV] Cosas de series; animación japonesa con la que lo he pasado francamente bien

Televisión

Tenía varias posibilidades para la entrada televisiva de esta semana. También estoy en planteamiento de cómo evoluciona mi forma de responder a la oferta de series a través de las plataformas en línea. Porque las televisiones de toda la vida, con los anuncios y esas cosas, ya no entran en mis cálculos. Ni siquiera tengo el televisor conectado a la antena terrestre. Por ejemplo, he observado que la oferta de Netflix me empieza a interesar poco, salvo en lo que se refiere a series de animación y mi placer inconfesable favorito, los culebrones surcoreanos de los fines de semana. ¿Merece la pena pagar por eso? Mientras, cada vez encuentro más interesante la oferta de Apple TV+ por la que pago menos dinero, más reducida, pero más interesante para mí. Entre otras cosas que sería muy prolijo comentar. En fin… al final he decidido dedicar la entrada a la animación japonesa, con unas series con las que me he entretenido mucho, de menor a mayor interés.

De acuerdo a la serie que más me ha gustado de las que hablo esta semana, no sabía si traer motivos fotográficos berlineses o japoneses. Al final, he optado por estos últimos, con fotos de nuestra visita a Kamakura en 2014.

Hay una cosa de la que hay que partir. En general, la animación japonesa tiene una población objetivo muy definida, los adolescentes y jóvenes de uno u otro sexo, según la serie. A partir de ahí, algunas series son entretenidas para un adulto… otras… pues no. Y eso depende de factores diversos, como la calidad de la animación, los temas de fondo, o la calidad de los guiones.

Por ejemplo, un serie ya «viejuna», de 2013, que se puede ver en Netflix. Toaru Kagaku no Rērugan [とある科学の超電磁砲], A certain scientific Railgun, es una serie que a priori no me hubiera interesado nunca si no hubiera leído un comentario favorable. Tiene un aspecto de serie para chicas adolescentes o preadolescentes, salvo que en cuanto ves un poco y compruebas el fan service, entiendes que está pensada para chicos adolescentes… y de repente te encuentras que dejando de lado estas cuestiones, es una serie de aventuras con ritmo y muy entretenida, en una ciudad (más bien un distrito dentro de Tokio), diseñada para jóvenes con poderes especiales. No es que sea realmente recomendable de forma general salvo para su población diana, pero si le echas un vistazo, te entretiene mucho. Y eso que lo del fan service resulta en muchas series un tanto casposo/baboso. Por lo que sirve para rellenar tiempos muertos con episodios de poco más de 20 minutos de duración. Es un spin-off de otra serie de 2010, a la que le estoy echando un vistazo ahora, y tiene una segunda temporada que, si eso, ya llegará.

Con más interés, bastante más, tanto a nivel conceptual como de realización, tenemos BNA: Brand New Animal [BNA ビー・エヌ・エー], en Netflix, que se suma a la moda de los animales antropomorfizados, que tan buenos resultados da como por ejemplo en otra serie reciente. Estamos en una realidad alternativa en la que además de seres humanos existen los animanos [獣人, leído alternativamente como kemonobito o jūjin], gentes con una alteración genética que les permite alternar entre una forma animal y una forma humana. En Japón se han reunido para vivir en una ciudad propia, Animal City, pero con no pocos problemas de tolerancia entre humanos y animanos, y con problemas de coexistencia internos también. La protagonista es Michiru, una joven humana, estudiante de instituto, que tras un accidente con su mejor amiga del que se recupera en un hospital, se convierte en una animana con forma de tanuki [狸, y también en katakana, タヌキ], el perro mapache japonés (un cánido que en alguna ocasión se confunde con el auténtico mapache, no presente en el archipiélago nipón, que no es un cánido; una conocida película de Studio Ghibli tiene a los tanuki como protagonistas, pero es frecuente que en los doblajes occidentales se les llame mapaches). La joven Michiru se refugia en Animal City, donde no deja de meterse en líos por su sentido de la justicia, y donde se alía con un animano lobo, Shirō, aunque este al principio este no la acepta bien. Con los temas de aceptación de la diversidad de fondo, la serie es realmente muy entretenida. Y aunque enfocada a los jóvenes, la puede ver cualquiera sin desdoro.

Y finalmente tenemos la revelación de la temporada, Spy x family [léase como Spy family, la x no sería una letra en sí misma]. En una realidad alternativa inspirada por la Alemania de la guerra fría, tenemos dos países rivales, Westalis y Ostania, cuya capital es Berlint. Así… tal cual. Y un agente de los servicios de inteligencia de Westalis, el espía Tasogare [黄昏, Twilight en inglés], o Loid Forger, es encargado de una misión para lo cual tendrá que hacerse pasar por un médico psiquiatra de Ostania. Y tendrá que montarse una familia falsa. Para ello elige a Anya, una niña de un orfanato que, aunque nadie lo sabe, es telépata y escucha el pensamiento de los demás. Y se casa con una funcionaria discreta y tímida del ayuntamiento de Berlint, Yor Briar, cuyo alter ego es Ibara Hime [いばら姫, Thorn Princess], un peligrosa y letal asesina a sueldo, cuyo hermano, de incógnito, trabaja para los serivcios secretos de Ostania. La cuestión es que, por su naturaleza de telépata, la única que conoce todo el tinglado es Anya, los demás desconocen la real identidad de los otros. Y por añadidura, nadie tiene experiencia ni habilidades para ser padre/madre/hija de una familia, por su pasado y origen disfuncional. La serie va alternando las aventuras de intriga de espionaje, con las muy divertidas peripecias de querer pasar por una familia normal. Un trío de caracteres que, poco a poco, se van haciendo entrañables, porque, evidentemente, aunque son una familia falsa, van creando los lazos propios de una familia real. Su primera tanda de 12 episodios, está previsto que su primera temporada tenga otra tanda de 13 episodios en otoño, me ha sabido a poco. Es realmente muy divertida y muy recomendable.

[Fotocomentario] Coso de la Misericordia, ironías del pasado carpetovetónico

Cultura, Fotografía

Terminaba mi último fotocomentario, el lunes de esta misma semana, con una alusión al coso taurino de Zaragoza, llamado «de la Misericordia». Ironía en el nombre, los de la misericordia, cuando es un lugar destinado, por costumbres y festejos primitivos y ancestrales, en los que la hombría había que demostrarla a base de sangre, de los demás a ser posible, a hostigar, herir, maltratar y matar de forma inmisericorde a un animal herbívoro rumiante. Los herbívoros rumiante carecen de agresividad por naturaleza. No la necesitan para comerse a sus presas, los pastos que luego han de rumiar pacientemente durante horas para capacitar a sus bacterias simbiontes y sus tubos digestivos para digerir las duras fibras vegetales de las hierbas. Pero tienen el instinto de defenderse de quienes los acosan y los atacan, lo cual parece divertir a los machos ibéricos ancestrales.

En cualquier caso, el edificio es bello. Armonioso. Y capaz de albergar otros acontecimientos, propios de culturas más avanzadas y civilizadas, que pueden concitar el concurso y la aceptación de segmentos más amplios de la población. Esperemos que hacia ello evolucionen. Por cierto, la palabra coso se usa en algunos lugares, especialmente en Aragón, para denominar a la que era la calle principal y más animada de la población. Véase la calle del Coso de Zaragoza, o las calles del Coso alto y del Coso bajo de Huesca. Calles céntricas animadas y principales en ambas ciudades, con un mismo origen histórico, la ronda que rodeaba la ciudad en las murallas. La denominación coso comparte origen etimológico con la italiana corso, que suele indicar también vías públicas de importancia en las ciudades de aquella otra península mediterránea.

Las fotografías proceden del mismo rollo que algunas de las que hice en Canfranc y que os comenté hace unos días. Os dejo alguna más de ese rollo realizadas ese mismo día, el del paseo fotográfico con la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza AFZ. En alguna de ellas se ve el principio de la calle del Coso de Zaragoza.