[TV] Cosas de series; primero fue el manga…

Televisión

He observado ciertas tendencias en la producción audiovisual japonesa. Hay muchas, muchas series, con frecuencia de animación, que son adaptaciones de una historieta, manga, previa. Y en ciertas ocasiones, con posterioridad, pasan a convertirse en serie de acción real. También sucede con algunos largometrajes. Hoy vamos a ver tres series japonesas que terminé de ver en las últimas semanas, y cómo se comportan dentro de esa tradición.

Ya que de las tres series, la que más me ha gustado es la que nos lleva a un viaje de autorrealización del héroe, un camino muy del gusto budista, nos pasearemos por los templos y camposantos de Koyasan. Donde encontraremos algún modelo en grande de Kannon, similar al más pequeño que veneraba la madre del personaje protagonista.

Alice in borderland es un manga publicado entre 2010 y 2015. En realidad, su título original, 今際の国のアリス [Imawa no kuni no Arisu], debería traducirse como Arisu del país del ahora. El apellido japonés Arisu, sería homófono al nombre femenino inglés Alice, más o menos. La cuestión es que el Arisu del manga es un tío de 20 años y no una niña de 10. Pero es innegable la inspiración en la obra de Lewis Carrol. Al menos, transcurre en un mundo extraño, hay naipes, y un sombrerero loco. El manga se convirtió hace unos años en serie de animación, de la que sólo sé que existe, y en este pasado 2020 en una serie de acción real emitida por Netflix. Tres jóvenes sin oficio ni beneficio, en el borde de la delincuencia, se ven transportados a una realidad alternativa donde están obligados a participar en una serie de juegos para no perder la vida. Cosa que también puede suceder dentro de los juegos. La premisa general de la serie, protagonizada por Yamazaki Kento como Arisu Ryohei y Tsuchiya Tao como Usagi Yuzuha, la habilidosa chica que acabará acompañándole en la peligrosa aventura, está bastante bien. Pero su realización presenta altibajos. Con momentos inspirados y otros que chirrían más. Lo que me pregunto es cómo han conseguido filmar en un Tokio absolutamente vacío. Manifiestamente mejorable, aunque me apuntaré a la segunda temporada cuando llegue.

Stein’s gate comenzó siendo una «novela visual»… es decir, un juego para ordenador o máquina recreativa interactivo, de 2009, que inmediatamente se adaptó al manga, el mismo año, y una serie de animación en 2011. De la misma se derivaron otras series y largometrajes. Lo que he visto en Netflix es una nueva serie, Steins:Gate 0, que es una secuela de la historia original estrenada en 2018. Me interesó porque incluía viajes en el tiempo y la gestión de las paradojas acompañantes… pero me ha costado mucho terminarla porque es un pastiche de estilos y géneros visuales que a veces se me hacía indigesto. Está muy bien valorada en IMDb, pero a mi me costaría recomendarla a alguien que no sea un auténtico otaku. Pero igual soy muy ingenuo al respecto sobre el nivel real de los otaku nipones.

Dororo [どろろ] es, originalmente, un manga muy antiguo. Publicado entre 1967 y 1969, ya tuvo una adaptación a la animación en aquel 1969. Posteriormente una versión en forma de largometraje de acción real en 2007, y ahora, pudiéndose ver en Amazon Prime Video, llega una actualización en forma de animación, estrenada en 2019. Hay que considerar que la animación de 1969 fue… en blanco y negro. La historia engrana muy bien con cierta tradición asiática, budista, cuyo referente principal es el clásico Viaje al Oeste. La historia es el relato de un viaje por el Japón del período Sengoku, en el que durante 100 años Japón estuvo en un estado de guerra civil constante con gran sufrimiento de la población civil. Un señor samurai, Daigo, hace un pacto con los demonios de un templo budista para la prosperidad de su territorio en medio de la inestabilidad global. Como consecuencia, su esposa da a luz a un niño sin órganos, que inexplicablemente vive, probablemente por la mediación de la «diosa de la Misericordia» a la que ruega la esposa [la imagen de la diosa tiene toda la pinta de ser la bodhisattva Kannon, muy venerado en Japón]. Evitada su muerte por la comadrona, es recogido y cuidado, y se le suministran prótesis que unida a su visión espiritual interior que le permite detectar a los demonios, se lanza en busca de estos para recuperar sus órganos y su humanidad. Y en estas se encontrar con «un niño», Dororo, que le acompañará y le ayudará en el viaje (en la película parece que es «un joven»). Está muy bien. La historia es muy interesante, la animación de buen nivel, y empatizas fácilmente con los personajes. Tras Cowboy Bebop y Samurai Champloo,… auténticos clásicos, uno de mis animes serializados favoritos. Muy recomendable. Muy al estilo «Don Quijote», Hyakkimaru sería el héroe en su búsqueda épica, y Dororo, sería el representante de las personas comunes, como Sancho, dentro de la aventura. Una fórmula clásica, que suele dar resultado.

[Libro] Japan – Buronson (escritor) Kentaro Miura (ilustrador)

Literatura

Llevaba dos semanas sin hablar de ningún libro. Cosa lógica si tenemos en cuenta que los últimos días del año y primeros del siguiente suelo tener artículos fijos que hablan de cosas predeterminadas. Repasos fotográficos, el cine que yo me veo… etcétera. Pero mientras, se me han acumulado tres libros. Que se salen de lo habitual, pero que merecen que se les dedique el mismo tiempo, porque son igualmente obras completas.

El primero es una historieta. Como es japonés, manga (漫画). Con guion de Buronson (apodo que suele escribir con kanji, 武論尊; aunque parece la versión nipona de Bronson, que en katakana sería ブロンソン) e ilustrado por Kentarō Miura (三浦 建太郎). Ambos son considerados autores de prestigio en el mundo del manga, aunque para mí, que yo recuerdo, es lo primero que leo de ambos. Me llamó la atención por una cuestión… fue publicado originalmente en 1992, año «triunfal» de la España tras la transición, y tenía como fondo inicial de la historia los Juego Olímpicos de Barcelona, aunque luego la historia que cuenta poco tiene que ver con aquellos.

Sinceramente, que una historia postapocalíptica transcurra en Sitges… me parece de lo más gracioso.

Esencialmente, la cosa va de un yakuza que se ha desplazado hasta Barcelona porque anda colado por una guapa periodista y presentadora de televisión nipona que está destacada para cubrir el evento olímpico. En un desplazamiento a Sitges, son malditos, junto con un grupo de adolescentes del mismo país, por una anciana que les habla del triste destino de Cártago a manos de los romanos, anunciándoles un destino parecido para Japón. Como consecuencia de la maldición, se ven trasladados a un futuro postapocalíptico en el que Japón ha desaparecido, ha ocurrido un desastre climático que ha acabado con la mayor parte de los recursos, y la población japonesa son refugiados en otros lugares, como Nueva Europa, donde son internados en campos de concentración o sometidos a condiciones de trabajo de práctica esclavitud. A lo que el yakuza se rebelará.

Lo cierto es que la historia en sí misma me ha dejado bastante frío. Oscilando entre la denuncia social, política y económica, pero a ratos con un tufillo rancio nacionalista, juega a una especie de Mad Max, pero desarrollado de forma un poco atropellada, y finiquitado de una forma más atropellada todavía. Lo curioso es que, en 1992, los autores presentan un mundo amenazado con problemas como el del desastre climático, la crisis de la economía japonesa y otras economías mundiales, el racismo y la xenofobia que acompaña a los movimientos masivos de refugiados, el surgimiento de líderes populistas de tipo fascista, y otras lindezas… que tan de moda están, si no fuera porque cierta pandemia las ha situado, injustamente en segundo plano. Por lo tanto… quizá lo que está pasando en este siglo XXI no era tan difícil de imaginar.

No lo encuentro recomendable, salvo para los adeptos al género, a los que puede agradar.

[Fotos] Paseos por Montemolín con película negativa en blanco y negro en formato medio

Fotografía

Un paseo más por las áreas suburbanas del barrio de San José y Montemolín, en la salida de Zaragoza hacia Alcañiz y Castellón. Los detalles técnicos en Paisaje urbano con Fomapan 200 Creative y un filtro rojo. Para quienes no estén interesados en ellos, os dejo unas fotos. Sigo explorando este tipo paisaje suburbano, por lo rápidamente que cambia, y por lo asociado que está a muchos momentos de mi vida.

[Cine] El cine que he visto en 2020

Cine

Es irónico que, un año tan marcado por la pandemia producida por el nuevo coronavirus que se detectó en la ciudad china de Wuhan a finales de 2019, aunque no nos enterásemos hasta enero de 2020, una de las películas que han entrado en mi lista de las películas que más me han gustado este año fue rodada en Wuhan. Una película que vi pocos días después de que llegaran las primeras noticias de la epidemia que se había declarado en esta ciudad y dos días antes de que la OMS declarara la enfermedad como una emergencia que amenazaba la salud mundial. Coincidencias.

Como todos los años llega el momento de hacer un repaso del cine que he visto durante el año anterior. Esta entrada trata de las películas vistas en salas de cine, independientemente de si han sido estreno durante el año o no. También se incluyen películas de estreno que no han pasado por las salas de cine, sino que se estrenan directamente en las plataformas de vídeo o cine bajo demanda. Bueno, con el cierre durante meses de las salas de cine y con el bajo nivel de actividad y de estrenos destacados en estas, lo cierto es que sólo un 42 % de las películas que he incluido este año en mi base de datos cinematográfica fueron vistas en las salas de cine. Una base de datos que inicie el 28 de diciembre de 1997 y en la que en estos momentos hay 1349 películas. Antes estaba disponible para su consulta, pero ahora la he renovado dentro de la plataforma iCloud, y no la he compartido públicamente. Por lo menos, de momento.

No es la primera vez que opto por el «brumoso» Summicron 50/2 de los años 50 para salir a hacer las primeras fotos del año. «Carácter» debido a los depósitos de vapores de los adhesivos o cementos de las lentes del objetivo en las superficies de las mimas con el tiempo.

Para todas ellas incluyo cuatro valoraciones: dirección, interpretación, subjetiva y global. Para conocer los criterios por los que valoro las tres primeras, visitad la explicación correspondiente. La valoración global es el resultado de aplicar una fórmula matemática de mi invención:

Global = (Subjetiva*3 + Dirección*2 + Interpretación)/6

–

Por supuesto, el dar más peso a unos elementos que a otros es algo totalmente personal. Pero es que si incluyo algo que se llama “valoración subjetiva” en la fórmula, pues es lo que podéis esperar; una valoración subjetiva, aunque motivada, de lo que más me gusta. Que no necesariamente tiene que ser lo que le guste a otros. No hago crítica cinematográfica; solo comparto lo que veo y lo que me parece.

Hay otra cuestión. Si se contrasta la lista que ofrezco en la entrada de hoy con las valoraciones de cada una de las películas en el momento en que las vi y las comenté, pueden no ser iguales. La valoración personal de una película cambia con el tiempo, y también puede suceder que visionados posteriores, por ejemplo en vídeo o televisión, hagan cambiar también esa valoración.

Durante 2019 he visto un total de 69 de películas, largometrajes y algún cortometraje que he visto en las salas de cine en sesión no compartida con un largometraje, y que he incluido en la lista. Lo que convierte al año en el cuarto más prolífico desde que mantengo la base de datos, tras el inaugural, 1998, y los años 2013 y 2019. Pero hay que tener en cuenta una cuestión… me queda la duda de que todas las 40 de esas películas están vistas en casa en plataformas de cine o vídeo bajo demanda me hubiesen llevado a una sala de cine pagando la entrada. Si se hubieran estrenado en cine, algunas las hubiera ido a ver, pero otras no. U otras no hubieran llegado nunca a nuestras salas de cine, caso de no existir estas plataformas. Pero tampoco sabemos qué hubiera pasado si las salas de cine hubieran funcionado normalmente.

La valoración media ha sido de 3,18 puntos; un quinto puesto en los 23 años de seguimiento. Con una variabilidad en las puntuaciones es algo más alta que en años anteriores, aunque todavía por debajo de la variabilidad media de las 1820. Como digo habitualmente, podríamos decir que no selecciono mal las películas que voy a ver, aunque me he tragado algún pestiño que otro. Como he mencionado en otras ocasiones, el rechazo a ir por sistema a ver determinados blockbusters, me ahorra películas malas. Por ejemplo, evito en líneas generales el cine de superhéroes. Que sistemáticamente… no me gustan. Aunque alguna cae… y no me gusta.

¿Existen diferencias de calidad entre los distintos proveedores? Veamos una tabla.

Proveedor de películasNúmero de
películas vistas
Puntuación
Global Media
Puntuación
Subjetiva Media
HBO14,174,00
Sala de cine293,533,28
Filmin53,103,00
Apple TV23,083,00
Amazon43,002,75
Netflix252,942,76
Sala virtual de cine12,172,00
Disney+21,751,50
Totales693,182,97

Parece que hay más calidad habitualmente, o por lo menos desde mi punto de vista, en las salas de cines. La puntuación «media» de HBO es más alta, pero sólo es una película. Muy seleccionada. En general, en las plataformas hay mucho producto comercial con virtudes cinematográficas justitas, que condicionan la baja puntuación. El caso más descarado es Disney+, con un catálogo abominable, y cuyos dos estrenos que aparecen en esta lista, los únicos que me he atrevido a ver… son horribles.

A continuación, las diez películas que más he valorado. Que no son diez, por los múltiples empates en la puntuación de 4. Y otra cosa… he excluido las que he visto en sesiones únicas de películas de antaño que nunca había visto en cine… porque dos de ellas se situaban muy arriba y deformaban la realidad del año; Perfect Blue de Satoshi Con y Howl no ugoku shiro [El castillo ambulante] de Hayao Miyazaki, son clásicos, cuando no obras maestras, de la historia del cine de animación y del cine en general, y por lo tanto… pues están arriba del todo.

Vamos con la lista de diez, que en realidad son quince:

TítuloNacionalidadDirecciónInterpretaciónSubjetivaGlobal
1917Reino Unido5555,00
DrukDinamarca4554,67
A hidden lifeAlemania5444,33
Nanfang chezhan de juhui [南方车站的聚会] (El lago del ganso salvaje)China4544,17
Bad EducationEE.UU.4544,17
The human voiceEspaña4544,17
Ma Rainey’ Black BottomEE.UU.4544,17
J’AccuseFrancia4444,00
J’ai perdu mon corpsFrancia4444,00
MonosColombia4444,00
Netemo Sametemo [寝ても覚めても]
(Asako I & II)
Japón4444,00
Las niñasEspaña4444,00
I’m thinking of ending thingsEE.UU.4444,00
The Trial of Chicago 7EE.UU.4444,00
MankEE.UU.4444,00

Ahí tenemos a la película rodada en Wuhan en cuarto lugar. Grandes ironías del destino. Y entre las empatadas con ella en el cuarto puesto… el estupendo cortometraje que Pedro Almodóvar rodó con Tilda Swinton, una de las dos películas de nacionalidad española que han entrado en la lista, junto con la única rodada en mi ciudad natal y de residencia… Por supuesto, este año sí que hay películas emitidas en plataformas de cine bajo demanda. Vemos también que, como sucede habitualmente en los últimos años, las películas de nacionalidad norteamericana no copan los primeros puestos.

Este año no hay ninguna procedente de las plataformas de cine bajo demanda entre las primeras. Están destacadas en color naranja; la mejor valorada es de HBO, las dos siguientes de Netflix, la japonesa de Filmin y las tres últimas de Netflix. Es decir, si la puntuación media de las películas de Netflix no destaca es porque por su accesibilidad, veo como entretenimiento películas que probablemente no vería en el cine si hubiera de desplazarme y pagar la entrada. Pero también tiene buenas o muy buenas propuestas.

Como la distribución estacional de las películas se ha visto muy alterada por la pandemia, este año no haré el repaso por meses. En cualquier caso, pese a las circunstancias, ha habido películas interesantes este. Tengo la sensación de que, por culpa en el caos en la distribución de las películas, me he perdido otras muy interesantes. Pero, qué se le va a hacer. A ver si el 2021 viene más «normal»… aunque tardará todavía en llegar esa «normalidad».

[Cine] Flojo cine de entretenimiento: Wonder Woman 1984 (2020) – Los Croods: Una nueva era (2020)

Cine

Otra de las cosas que suele ser habitual en este Cuaderno de ruta en estos días del año es que el día 1 de enero lo dedico a comentar la últimas o las últimas películas vistas en el año anterior, para poder hacer el día siguiente el resumen del año. Y así sucederá este año también. La lástima es que las dos últimas películas del año han sido, para mí… suspensos claros.

Wonder Woman 1984 (2020; 68/20201226)

No me suele gustar el cine de superhéroes. Además de que me parece estar viendo siempre la misma película, suele tener diálogos abominables y situaciones risibles,… cuando no pretenden en absoluto generar la risa del espectador. Pero he de reconocer que cuando vi la primera película dedicada a Wonder Woman hace unos años, encontré paliativos claros. Fundamentalmente por el buen hacer de los intérpretes, que mostraban buena química entre ellos, y por el buen ritmo de la película, aunque hubiera también situaciones y diálogos absurdos en la misma. Así que acepté ver la segunda parte de la historia de la superheroína procedente de la mitología griega… más o menos. Como la película anterior está dirigida por Patty Jenkins.

Ya que algunos personajes de una de las películas de hoy trabajan en un museo… os dejo algunas fotos de una de mis últimas visitas al Museo Pablo Gargallo de Zaragoza.

Desde 1918 hemos saltado a 1984, donde encontramos a una Diana Prince (Gal Gadot) algo aburrida, dedicándose a proteger a los inocentes casi por rutina y con un trabajo en el Smithsonian como tapadera, donde coincide con una compañera, que al contrario que ella no es guapísima, no es estilosísima, no es simpatiquísima y no tiene superpoderes, una tal Barbara Minerva (Kristen Wiig) [notablemente estúpida y oximorónica combinación de nombre y apellido para este personaje. Y luego… pues va por ahí el que obviamente va a ser el villano principal, un tal Maxwell Lord (el «mangurriano» Pedro Pascal). A propósito del descubrimiento de unas misteriosas preciosas, toda la tranquilidad se va a ir al garete, aunque servirá de excusa para sacar de entre los muertos a Steve Trevor (Chris Pine) a quien Diana no ha podido olvidar.

Confirmado por mi sobrino de 11 años, se supone que estos niños se tragan todo, la película es de un aburrimiento supino. Con magras y escasamente originales o espectaculares o diferenciadles escenas de acción, se prolonga durante dos horas y media en una cháchara sin sentido. Y lo que es peor. Los dos protagonistas, que resultaban simpáticos y con buena química en la primera entrega, se presentan encorsetados, acartonados, poco convincentes en su átona relación postmortem… por lo que la película no funciona ni como película de acción ni como drama romántico. Y parece confirmar que Gadot es una actriz muy guapa, guapísima, pero mediocre, mientras que Pine parece no tener muy claro para que le han llamado a esta película. Wiig podría dar más de sí, pero no le dejan, y a Pascal… le toca hacer de gilipollas… ¡qué puede hacer el hombre!

Salvo que seas un fanático de los superhéroes, una película a evitar, que no funciona ni como entretenimiento familiar navideño. Aburrida por de más.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: **

Los Croods: Una nueva era [The Croods: A new age] (2020; 69/20201228)

Este sábado me quedé con mi sobrino, que ya he dicho que tiene 11 años, mientras mi hermana iba a trabajar. Y decidí invitarle al cine, a lo que me dijera. Guardaban buen recuerdo, tanto él como mi hermana que lo llevó, de una película de animación de hace siete años, de la que esta sería su segunda parte. Aunque me entraron mis dudas de que los años que han pasado, y con la evolución del niño, la propuesta siguiese siendo válida, acepté. Claro está. Así que fuimos a ver este entretenimiento familiar firmado por Joel Crawford.

En una edad de piedra que parece salida de la imaginación de un yonki en medio de un delirio pastelero o ácido, llena de colores hipersaturados, y en la que debieran advertir del riesgo de provocar convulsiones epilépticas, encontramos las aventuras, absurdas, de dos grupos de humanos prehistóricos. Unos más prehistóricos… que hasta caminan apoyando los nudillos en el suelo… cosa que los antecesores de los humanos dejaron de hacer hace entre 4 y 6 millones de años, ninguna especie Homo ha caminado así, puesto que lo que las define es el andar erguido y el uso de herramientas, se encuentra con otros más evolucionados. Pero sólo en el sentido de que parecen una familia media estadounidense de estas que viven en casitas con jardín y muchas habitaciones. Que no es mucha evolución que digamos. A partir de ahí unas situaciones absurdas que vendrían a demostrar que los seres humanos NO son animales racionales o inteligentes, y que nos llevan a un final feliz porque sí, porque toca.

Soy muy tolerante con los productos destinados a los niños… aunque no tanto como el público en general. Si ya me parece mal que las productoras traten a los espectadores en las películas de acción, me parece mucho peor que lo hagan con los niños, salvo que realmente se trate de educar a espectadores aborregados. Claro, luego se quejan de que opten por quedarse en casa viendo el cine en plataformas por internet o pirateando las entradas. No se les educa el gusto, pero no necesariamente son tan tontos como para seguir pagando por seguro que tonterías. Por cierto, mi sobrino, en un momento dado, empezó a revolverse en la butaca, indicativo claro de que se estaba aburriendo.

Están ustedes avisados. Salvo que odien a sus niños… no los lleven a ver esta película. Y quizá el cine en salas camina a su extinción no por culpa de una pandemia, sino de la idocia general de la humanidad..

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: **

[Fotos] El 2020 en fotos: 12 meses + 12 fotos… y algunas más

Fotografía

Parafraseando mi entrada de hace un años, es el 14º día de Nochevieja en el que presento mis 12 fotos para los 12 meses del año que se nos escapa para no volver. Y una más… suele haber siempre, por algún motivo, una más. Algunas más en esta ocasión… porque algunos meses tienen más de una fotografía.

Como de costumbre, no he buscado fotos representativas. Aunque alguna hay. Ni que fuesen las “mejores” fotos de cada mes, signifique lo que signifique eso. Simplemente, pequeños momentos, emociones, cosas que pasaron, o simplemente una foto que me había pasado desapercibida en su momento… Pero si en años anteriores se incluían fotografías de acontecimientos sociales en los que participé… eso ha desaparecido casi por completo. Y muchas de las fotos implican momentos personales, difíciles de explicar si no es con un exceso de palabras, cosa que no voy a a hacer

En fin, vamos a lo que vamos. En un momento en el que el modesto número de visitas que acuden a este Cuaderno de ruta se ha triplicado con respecto al año pasado y anteriores, sin que sepa muy bien los motivos. Sin pies de foto explicativos. Simplemente, el mes en que fueron hechas las fotos. Y con algún más con más de una foto…

Enero
Febrero
Marzo
Abril
Junio
Agosto
Septiembre

[Fotos] El 2020 en fotos: de película

Fotografía

Se repite lo que decía el año pasado. Y aumentado. Puede que el número disparos individuales, el número de fotos que he realizado en digital durante 2020 sea superior al de fotos procedentes de película tradicional; cualquiera que conozca la dinámica propia de ambos métodos entenderá que, dejando a un lado los viajes, he dedicado bastante más tiempo a las cámaras de antaño y a la película fotoquímica que los circuitos electrónicos que codifican las archivos binarios de las cámaras digitales. Y es que me lo paso mejor. Cierto es que este año vino marcado por mi decisión de que durante los meses de confinamiento, mis únicas cámaras, que me acompañaban todos los días de casa al trabajo y regreso, llevarían películas fotográfica.

Vamos por meses… 12 meses, 24 fotos en blanco y negro, en color o usando algún proceso alternativo, que muestran la variedad de este medio. Más rico creativamente que el digital. Aunque la calidad de una foto es indiferente, depende de otros factores.

Y mañana, el fin del repaso anual…

[Fotos] El 2020 en fotos; de viaje con la cámara al hombro

Fotografía, Viajes

Como todos los años desde 2007, llega el momento de comenzar con el resumen del año. En aquel momento, era simplemente una entrada que publiqué el 31 de diciembre bajo el título «12 meses, 12 fotos». Y fue en 2012 cuando por primera vez extendí esa entrada a dos más; la dedicada a la fotografía con película tradicional y la dedicada a los viajes del año, grandes o pequeños. Y aquí estamos terminando este 2020,… que ha sido… bueno, que os voy a contar. Dejémoslo en «complejo».

En una entrada similar a esta hace un año anunciaba, mientras me preparaba a recordar los estupendos viajes de 2019, que ya teníamos billetes para un viaje a Extremo Oriente. Era a China. Viaje que nunca se pudo realizar… Ni otros que estaba previstos. Pero seamos positivos. Veamos lo que se ha podido viajar.

Excursiones, sólo o con amigos

No hay muchas, claro. Buena parte del año no nos han dejado salir de casa, de la ciudad o de la comunidad autónoma. Y eso que el principio de año iba bien…

Como venimos haciendo desde hace unos años, el día de mi cumpleaños me escapé en una excursión en el día, a pasar el día en contacto con la naturaleza y con algunos amigos. Este año fue a Galve, provincia de Teruel, al Parque natural del chopo cabecero del Alto Alfambra.

Y unos días más tarde, en febrero, hacíamos otra escapada con otro buen amigo, a los focinos del Alto Martín, cerca de Martín del Río, también en la provincia de Teruel, pasando la tarde en el bello paisaje en torno a Peñas Royas.

Pero desde marzo hasta bien entrado junio, ya no pudimos volver a salir por el mundo, salvo por motivos concretos y muy justificados.

Tuvo que ser en julio, con la excusa de la llegada del cometa C/2020 F3 (NEOWISE), cuando nos escapásemos una tarde hasta las primeras horas de la madrugada al embalse de la Sotonera en Tormos, con el fin de fotografiar el bello cometa. Después de esta excursión, ya no encontré ocasión para salir en excursiones cortas por el mundo. Desde el último tercio de octubre y hasta hace pocos días, hemos estado en confinamiento perimetral del municipio de Zaragoza. Menos mal que entre medias, pude viajar de verdad…

Viajes, grandes o pequeños

A finales de julio de este malhadado 2020, todavía no sabía dónde ir de vacaciones. Sabía que tenía dos períodos asignados, la segunda quincena de agosto y la segunda quincena de septiembre. Y bastantes días sueltos que podía agrupar como quisiese. Pero con la duda tremenda de dónde y cómo estaría permitido viajar en cada momento, si es que estaba permitido viajar.

A finales de agosto, reservando vuelos y alojamiento con sólo tres días de antelación, tras ciertas tribulaciones e inseguridades, me escapaba yo solo a pasar ocho días a la isla de la Palma en las islas Canarias. La isla no me acogió en sus mejores momentos, con incendios forestales, calor y cálidas. Pero esos días me supieron a gloria. Pude disfrutar de bellos y variados paisajes, pude caminar algo, disfrutar de la naturaleza y relajarme contemplando volcanes y puestas del sol junto al mar. Primeros días en meses en los que mi cabeza se permitía divagar en cuestiones distintas de las que nos han afectado a todos este año.

A finales de septiembre, con unas tribulaciones similares en la reserva de vuelos y alojamiento, nuevamente con inseguridades, me iba una semana a la bella ciudad portuguesa de Oporto. Pocas posibilidades había de viajar al extranjero en esos momentos, con España como uno de los países con incidencias de casos de covid-19 más altas en Europa. Portugal, que es donde recalé, Francia, que también sufrían sus incertidumbres, o casos como el de Islandia, donde podías ir, pero sólo entrar si dabas positivo en una PCR que te hacían al llegar y cuyo resultado te comunicaban en pocas horas. Oporto fue. Que estaba extraordinariamente tranquilo. Con bellas excursiones a Guimaraes y Aveiro. La nota negativa… que extravié la cámara digital, por lo que las principales fotos fueron hechas con película en blanco y negro, con una cámara de 1973. Pero están muy bien. Y qué bien comí… qué pescado más rico.

Conforme avanzaba el mes de octubre, me di cuenta de que sí quería aprovechar días sueltos de los que me quedaba, bastantes, para ir a algún sitio, tenía que ser cuanto antes. Había pensado en el entorno del puente de Todos los Santos. Pero la desafortunada gestión que del puente del Pilar hicieron las administraciones públicas y el conjunto de los ciudadanos en sus actividades privadas, mano a mano entre todos, nos llevaron a que siete días más tarde repuntase la epidemia en lo que ha sido una fea ola de actividad con malos datos durante todo noviembre. Viéndola venir, me preparé un viaje a Andalucía, Sevilla, Doñana y Cádiz, para unos días de la tercera semana de octubre. Pude salir de Zaragoza sólo unas horas antes de que entrase en vigor el confinamiento perimetral de la ciudad por culpa de la epidemia. Estando Andalucía en un situación mucho más aliviada, sin turistas apenas, pude disfrutar de lugares habitualmente masificados, con una tranquilidad insospechada unos meses antes. Claro… la gente que vive del turismo, en número excesivo en nuestro país, estaba que echaba las muelas. Pero cuando volvía al domingo siguiente… ya no pude volver a salir a ninguna lado. Ya veremos cuándo es la próxima escapada o viaje. Y dónde.

Mañana lo dedicaré a hablar en exclusiva de la fotografía con película tradicional.

[Cine] Nueva sesión doble: Druk (2020) – Ma Rainey’s Black Bottom (2020)

Cine

Nueva entrada con doble sesión de cine… para dejar pendiente lo menos posible de comentar para el año que viene. Aunque no me va a dar para todo en este 2020. Especialmente porque, a partir de mañana, comienzo con los artículos nostálgicos del 2020 en fotos. En fin. Que si la sesión doble del otro día era de circunstancias, esta es seria. De películas buenas. Incluso muy muy muy buenas.

Druk (2020; 65/20201217)

Sinceramente. Si de repente me llega un mensaje de la empresa de salas de cine más céntricas de Zaragoza y me dice que hace un pase especial, cuatro o cinco meses antes de su estreno oficial, de la última película firmada por Thomas Vinterberg, y con Mads Mikkelsen como protagonista… lo que hago de inmediato es investigar si alguien me quiere o me puede acompañar y sacar las entradas. Así de claro. Vinterberg me gusta y Mikkelsen es uno de los grandes de la interpretación.

Vintenberg se asoma a las consecuencias del alcoholismo de una forma muy peculiar. Mikkelsen interpreta a Martin, un profesor de instituto, que vive una vida aburrida en la que todo empieza a hacer aguas de forma muy notable. En una celebración con tres de sus compañeros de trabajo, el profesor de psicología del instituto sale con una peculiar teoría. El cuerpo y la mente humana, según algunas observaciones, está preparado para funcionar mejor con una ligera concentración de alcohol en la sangre. Lo suficiente para no caer en el alcoholismo, dice. Y así deciden comenzar un peculiar experimento en carne propia. Con consecuencias… en fin… Por si alguien no lo tiene claro. El alcohol etílico es un tóxico a cualquier dosis.

Nos vamos a algunas de las localizaciones identificables en el film de Vintenberg en Copenhague.

A partir de ahí, Vintenberg, Mikkelsen y los otros tres compañeros de «experimento (Thomas Bo Larsen, Magnus Millang y Lars Ranthe) nos llevan en su camino hacia la excelencia narrativa e interpretativa cinematográficas, en una profunda exploración de un problema social y de salud pública que cuesta vidas y problemas sociales profundos en nuestras complacientes sociedades con el consumo de ciertos tóxicos, pero con un sorprendente y absolutamente genial final, que cada cual interpretará como mejor entienda, pero que eleva a Mikkelsen y a Vintenberg al Olimpo de la cinefilia.

Quizá no sea perfecta del todo, pero casi. Y en cualquier caso, qué importa, si tiene la virtud de dejarnos pegados a nuestras butacas y sin saber qué decir al final de la sesión. El mejor dinero pagado en una entrada de cine desde principios de año. Sólo lo proyectaron un jueves. Ahora, para verla de nuevo en la gran pantalla, creo que hay que esperar a abril de 2021. Busquen la fecha y apúntenla.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: *****

Ma Rainey’s Black Bottom (2020; 66/20201220)

Una de las apuestas de Netflix para la extraña temporada de premios de este año. Y es que en estos momentos la presencia de Viola Davis en el reparto es garantía de que algo importante va a pasar en la pantalla. Y si además se ve acompañada del fallecido y muy querido Chadwick Boseman, en la triste oportunidad de llevarse un Oscar póstumo, mejor. Todo ello bajo la dirección de un George C. Wolfe, que no tiene una filmografía muy amplia ni llamativa, pero que por lo menos ha demostrado tener oficio.

Aunque nadie nos lo dijera, es obvio que la película se basa en una obra teatral. Los diálogos, los limitados escenarios, la dinámica del relato, su clara división en actos… Así pues, basada en la obra del mismo título de August Wilson, nos encontramos ante lo que acontece en la grabación de un disco de una de las grandes del blues de principios del siglo XX, Ma Rainey (Davis). Pero aunque se nos presente a Rainey como protagonista, lo cual es dudoso, aunque sea un personaje trascendente en la historia, los auténticos protagonistas son los cuatro músicos de acompañamiento que dialogan en la claustrofóbica sala de ensayos de la discográfica, interpretados por Boseman, Colman Domingo, Glynn Turman y Michael Potts (sublime este último también).

Wilson fue un autor teatral y poeta plenamente comprometido con la causa con la discriminación de las personas afroamericanas en los Estados Unidos. Y obviamente los temas relacionados con esta discriminación permean y dan consistencia y coherencia a toda la película. No siempre la estructura teatral sienta bien a las películas, y más como en ocasiones como esta en las que hay una gran fidelidad a la misma. Es complejo filmar en localizaciones fijas y tan claustrofóbicas como las de esta película durante buena parte del metraje. Pero la cosa funciona, gracias en especial al excelente trabajo actoral. Además, con acierto, la película va creciendo lentamente, va acumulando carga intelectual y emocional para llevarnos a un final trágico y relativamente desesperanzador.

Totalmente recomendable. De verdad. Con una dirección funcional, pero con muy buenas maneras, nos encontramos ante un ejercicio de maravillosas interpretaciones, cargadas de emoción. Y de razón. Lo curioso es que Davis se llevó el Oscar a la mejor interpretación de reparto por una película en la que era claramente protagonista, y se puede llevar la estatuilla a la mejor interpretación protagonista por una película en la que se puede dudar de ese protagonismo.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ****

[TV] Cosas de series; más comedias románticas coreanas

Televisión

Como ya sabrán los habituales de este Cuaderno de ruta, desde que me suscribí a Netflix, descubrí uno de mis placeres inconfesable que más me divierte compartir. Los «dramas» coreanos. Teleseries con innumerables defectos en interpretación, guion y otras dimensiones de la producción televisiva, pero que una vez que empiezas a verlos, te enganchas y no puedes dejarlo. Aunque… ha surgido un problema. Ya ha habido algunas de estas series que he visto sin considerarlas tales placeres inconfesables. Vamos, que tenían una mínima calidad para considerarlas dignos productos televisivos. Quizá no maravillas, pero si un entretenimiento razonable. Y eso ha llevado que me haya puesto más exigente y ya no me valga cualquier cosa. Por lo tanto, pruebo con varias, pero me quedo con pocas. Quizá sea lo adecuado. De todas formas, las dos siguientes todavía cuentan como placeres inconfesables.

Podía elegir entre la cosmopolita Seul, dónde se desarrolla «Start-up», o las ciudades tranquilas de provincias coreanas, como la más o menos ficticia de «Dodosolsollalasol», a la que dan un nombre, pero que no es el de la ciudad real donde está rodada, Mokpo. En cualquier caso, opto por la interesante Gyeongju, más parecida al ambiente de esta última que al de Seul.

Do do sol sol la la sol, además del título de la serie, en coreano 도도솔솔라라솔, pero asumid que se pronuncia muy parecido, son las notas iniciales de una popular canción que viene del siglo XVIII. Canción que luego se vio ennoblecida por las 12 variaciones que Mozart escribió sobre esta melodía. En su mayor parte es una comedia romántica, con exceso de sacarosa en muchas ocasiones, sobre una joven de buena familia, huérfana de madre, pianista competente pero no de extraordinario talento, que de repente pierde al padre, que mucho la quiere, y su fortuna. Por lo que rehace su vida en una ciudad alejada de Seul, donde abre una academia de música. Y se enamora de un joven, algo sieso, pero de buen corazón, que le ayuda al principio. Rodeada además de un montón de gente de buen corazón. Porque es una serie de buen rollito y buenos sentimientos. Como muchas de estas comedias románticas, juega la baza del dramatismo en su tercio final, para llegar a un fin de serie que provoca en el espectador sensato un «¡Anda ya! ¡Pero de que vais, tíos! ¿En serio? ¿Me estáis tomando el pelo?». En fin. Puro placer inconfesable que se salva por la empatía que generan los personajes en su conjunto, y unas cuantas escenas cómicas interpretadas por los personajes secundarios.

Si la anterior es epítome de lo que pueden ser las comedias románticas surcoreanas, en Start-up (스타트업, Seutateueop, que es lo mismo pero pronunciado a la coreana), básicamente jugamos con elementos similares, pero con un toque de actualización y modernidad, cuando todos los implicados están en el negocio de las empresas emergentes en el campo de las nuevas tecnologías. También tenemos a huérfana de padre, agravada por el hecho de que su madre no murió sino que se fue con otro señor llevándose a su hermana, con la que establece una feroz competencia, y con una serie de equívocos a partir de un amigo por correspondencia que se inventó su abuela. La protagonista de esta serie, Bae Suzy, ya había aparecido en alguna otra serie coreana de Netflix, y procede del «idoleo» K-pop. Se dice de ella que es la estrella del K-pop más guapa en la actualidad. No sé. Puede ser. Es muy guapa. Aunque con serias deficiencias interpretativas. Pero es muy guapa. No me enganchó tanto como la anterior, aunque tiene un nivel de producción superior. Por las tremendas deficiencias de guion y de reparto. El interés romántico principal de la protagonista es un sieso de mucho cuidado, mientras que el segundón, es un tipo mucho más simpático e interesante. Por lo que es difícil de entender esa importante parte de la trama. Y la hermana, a priori fría y desalmada, interpretada por Kang Han-na, es un personaje mucho más interesante, con una historia personal con más miga, pero que permanece buena parte del tiempo en segundo plano y con poco desarrollo de su historia. Y además, no será la estrella del K-pop más guapa,… pero desde mi punto de vista es bastante más atractiva que la protagonista. En fin… puro placer inconfesable.

Ahora he empezado con otras dos, una de terror y otra de estafadores… que ya veremos. Pero estoy muy liado durante las fiestas con otras cosas, así que supongo que les daré un empujón ya en enero.

[Fotografía] Exposición, libros y recomendación

Fotografía

No ando con mucho tiempo, así que seré breve. Y por el contenido, ya podrán suponer los habituales que mañana domingo no habrá recomendaciones fotográficas. Hablaré de otra cosa. Otras cosas que se me acumulan de cara al fin de año. Pero vamos con cosas fotográficas.

Como ayer comentaba en un pie de foto en una entrada dedicada al cine, el jueves por la mañana, aprovechando que no tenía urgencias sobre compras navideñas, me di una vuelta amplia caminando por la mañana, con mi cámara Instax y también una de mis cámaras digitales más recientes, pero armada de un viejo objetivo de los años 50. Y había sensación de paz en las calles de Zaragoza. La cuestión es que, mientras me iba entreteniendo haciendo algunas fotografías con el viejo y comunista Triotar de 50 mm de Meyer-Optik-Görlitz montado sobre la Canon EOS RP, me llegué hasta la plaza de San Felipe de Zaragoza. Allí, me tentó entrar a ver una exposición de dibujo en el Museo Pablo Gargallo, pero vi que en la sala de exposiciones del Torreón Fortea, de dependencia municipal, una exposición fotográfica con muchas montañas. De Eduardo Marco Miranda. Algunas cosas de la exposición me gustaron más que otras. Pero no estuvo mal.

Algunas fotos más hechas con el Triotar. En el JPEG que hice en blanco y negro, acompañante del archivo principal.

En los últimos días me ha llegado algún libro de fotografía.

En el pequeño librito Wildfire de Arnaud Teicher, el fotógrafo francés nos hace un interesante estudio fotográfico de la recuperación del territorio tras un gran incendio forestal.

Y metido en una caja de madera… echa con paneles de 4 mm, nada complicado, me vino el libro The taste of the wind de Carlos Alba. Una reflexión fotográfica sobre la llegada masiva de refugiados a Europa durante la segunda década del siglo XXI. Específicamente a Suecia, el país que más refugiados acoge por mil habitantes, y todavía más específicamente a Landskrona, que se lleva la palma como ciudad que acoge a más refugiados dentro del país escandinavo. Alba es madrileño, pero nos hace llegar sus trabajos desde Londres, aunque esta es una colaboración con el museo de Landskrona. Lo de la cajita de madera es muy original… pero es un rollo para poner el libro en la estantería. Y encima la firma del autor está en la caja… no en el libro.

Finalmente, en Lenscratch, como habréis podido ver los habituales de mis recomendaciones semanales, últimamente es frecuente que cada semana lo dedique a un tema, a un grupo de fotógrafos o a los fotógrafos de un país determinado. Esta semana le ha tocado a Noruega. A falta de lo que publiquen mañana domingo, esto es lo que llevan en esta semana.

Lunes – Tine Poppe.

Martes – Charlie Fjäström.

Miércoles – Linda Bournane Engelberth.

Jueves – Terje Abusdal.

Viernes – Helge Skodvin.

Sábado – Damian Heinisch.

Como llevo una semana con muchos enredos a cuestas, no me ha dado tiempo de fijarme en su trabajo con detalle, pero hay varios que tienen buena pinta.

[Cine] Al espacio con Netflix: Over the Moon (2020) – The Midnight Sky (2020)

Cine

Llevo un desmadre impresionante con los comentarios cinematográficos. Y además, ayer, el día se me hecho encima y no tuve ocasión de preparar una entrada para este Cuaderno de ruta. Tiene su guasa que eso suceda el año que hemos decidido que ante los riesgos, no merece la pena celebrar la Navidad. Al fin y al cabo, los que nos juntamos en esas cenas… nos queremos todo el año. Y precisamente por eso, mejor no celebrar nada estos días. En cualquier caso, como yo soy bastante descreído, puestos a felicitar… ¡Feliz solsticio de invierno!

El caso es que para ir avanzando voy a introducir hoy dos películas en mis comentarios. La que lleva más retraso y la que menos. Pero tienen algo en común… los viajes al espacio. Y ahí acaban, casi los parecidos. Bueno. Y que se pueden ver en Netflix.

Aunque a ratos dé la impresión de que en la realidad la humanidad también ha entrado en los inicio de algún tipo de apocalipsis, lo cierto es que la vida sigue. Y ayer, aprovechando que no tenía urgencias sobre compras navideñas, me di una vuelta amplia caminando por la mañana, con una mi cámara Instax, y también una de mis cámaras digitales más recientes, pero armada de un viejo objetivo de los años 50. Y había sensación de paz en las calles de Zaragoza. Hasta entré a visitar una exposición con muchas montañas. De Eduardo Marco Miranda.

Over the Moon (2020; 64/20201214)

Animación norteamericana realizada por los tránsfugas de Disney y Pixar Glen Keane y John Kahrs, en coproducción con China, cuyo plan para dominar el mundo incluye también hacerse con la industria del cine. Son más películas de las que os imagináis donde fluye el dinero chino. En algunas es a la chita callando, pero en esta es con todo el descaro. Al fin y al cabo la película transcurre en China,… y en la Luna, y está basada en la leyenda de la diosa Chang’e, unan diosa que vive en la Luna. También es el nombre del programa chino de exploración lunar, así que doble ración de propaganda para el dictatorial régimen del país más poblado del mundo.

La película va de un niña, Fei Fei, cuya madre muere de enfermedad, y que con catorce años y con su padre «amenazando» con casarse otra vez, de una señora muy simpática con la voz de Sandra Oh, decide irse a la luna a visitar a la diosa Chang’e. Como si fuese una película de Disney, hay canciones, animales que hablan y otros elementos de tono cómico. Y la diosa, en un momento dado, canta como una estrella del mandopop. Que es la copia china del K-pop. Eso sí, con la voz de la estrella de broadway Phillipa Soo. Como manda lo «políticamente correcto» todos los actores de voz son de origen asiático. Aunque no necesariamente chino. Mmmmm… no sé. Alguien protestará.

Por lo demás, es una copia del estilo de las películas «disney» con canciones, y con no demasiado fondo, aunque es entretenida. En algún lugar he leído albanzas a su estilo visual, pero a mí hay momento en que siento que me va a provocar un desprendimiento de retina por el exceso de colorido saturado y en constante movimiento. Cada vez que pienso en cierta película de Studio Ghibli basada en una leyenda sobre una princesa de la luna,… menos me convencen esas apreciaciones sobre el estilo visual de la película.

Pero no está mal. Es una película muy apta para una visualización en familia con los niños, tiene ritmo, unos personajes que caen simpáticos, y suficientemente intranscendente para que mientras la ve la familia, los adultos conversen sobre otras cosas sin perderse nada importante mientras retoman la historia. Dicho queda.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

The Midnight Sky (1988; 67/20201223)

Nueva película dirigida y protagonizada por George Clooney, que parece que le ha cogido cierto gustito a las aventuras espaciales. Aunque esta vez no es el quien se aventura en el espacio. La película está basada en una novela de Lily Brooks-Dalton, que ha alcanzado cierta popularidad en la literatura Ci-Fi.

Mientras una misión espacial vuelve de una luna joviana que nadie había visto todavía a pesar de ser grande y capaz de albergar vida, qué despistado este Galileo, y en la que viaja Sully (de su apellido Sullivan; su nombre de pila, astutamente se lo reservan hasta el final) (Felicity Jones), la otra protagonista de la película, un cataclismo radioactivo está acabando con la vida humana sobre la Tierra. Augustine (George Clooney) un astrofísico que trabaja en una base científica ártica, y que está enfermo terminal, trabaja contrarreloj para intentar avisar a la misión espacial de que no vuelvan y se refugio en el mundo recién descubierto.

No voy a entrar en otros detalles de la historia, entre otros los que tienen que ver con una niña llamada Iris (Caoilinn Springall) para no destripar la historia. Aunque esta… pronto se vuelve bastante predecible. Esta película la voy a aprobar, Justina, por las buenas intenciones, y su razonable buena realización desde el punto de vista técnico, junto con unas interpretaciones suficientemente solventes, al menos de los dos principales nombres del reparto. Pero su guion tiene agujeros enormes. Así como el trabajo de los asesores científicos o ingenieros espaciales, porque hay que ver las tonterías que hacen últimamente las tripulaciones espaciales de ficción. Decisiones absurdas, incomprensibles. Por otra parte, la película tiene dos historias. La del científico solitario en su lucha contra el reloj, y la de la tripulación que regresa y que incomprensiblemente no consigue contactar con los centros de control en Tierra. El caso es que como no se centra en ninguna… no conseguir enganchar con la angustia y el sufrimiento emocional de ninguno de los personajes. Por lo que queda en una historia relativamente pequeña, que a pesar de todo se prolonga por casi dos horas. Es ahí donde falla la historia. En un guion muy mal planteado.

Pero se deja ver. O quizá no. Definitivamente, creo que no le daré el aprobado. Pincha en falso a muchos niveles. Por cierto. Tan obvias son las referencias a otra película, On the beach, que hasta nos muestran una escena de aquella película de finales de los 50. Y que es más recomendable. Y que realmente angustia. Nada más angustioso que un riesgo de muerte invisible.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **