[Fotos] Caminando por la ciudad en noviembre con película en color

Fotografía

Desde hace un tiempo, cada mes suelo llevar alguna cámara para película tradicional en la mochila con un rollo de película en color, independientemente de que siga haciendo fotos en blanco y negro. En el mes de noviembre de 2020, la cámara que me acompañó en mis idas y venidas por la ciudad fue la Canon EOS 650, le puse el pequeño panqueque EF 40/2,8, y como material sensible, tenía que ser la Kodak Ektar 100.

Los detalles técnicos, en los que no hay mucho que contar, los encontraréis en En noviembre fue la Canon EOS 650 con un 40 mm y un rollo de Kodak Ektar 100. Para los demás os dejo algunas fotos de un mes de noviembre que, climatológicamente, fue muy agradable. Aunque… que los meses de noviembre sean agradables en Zaragoza no es muy halagüeño sobre la evolución del clima…

[TV] Cosas de series; la corona y otras cosas antes de la crisis navideña

Televisión

Sip. Para Navidad suelo entrar en una crisis televisiva, en la que casi nada me apetece o me engancha. Y ya lo estoy notando. De hecho, esta semana he empezado a aprovechar para ver largometrajes en las plataformas interneteras que tenía pendiente. Ayer fue una de dibujos animados. Ya veremos hoy. Alguna serie maja estoy viendo eso sí. Ya llegará el momento de hablar de ellas.

Este año hemos tenido bastantes dosis de paisajes escoceses en The Crown, así que al norte de la Gran Bretaña nos iremos.

De la que ya no hablaré es de uno de los últimos estrenos de campanillas de Netflix de fabricación nacional, El desorden que dejas. Cuando llevaba 10 minutos del cuarto episodio me pregunté a mi mismo porqué estaba viendo una historia tan mal llevada, poco interesante y más inverosímil que Luke Skywalker redivivo, y tan mal interpretada, y lo cerré para no volver a abrirlo nunca. ¿Por qué interpretes españoles que funcionan bien en la gran pantalla lo hacen tan mal en la pequeña? Entre otras cosas… claro.

Mucho más satisfactoria, incomparablemente más satisfactoria, ha sido la cuarta temporada de The Crown. Y eso que no ha habido un episodio específico de esos que dices «de antología». Pero la calidad de la serie, en general, se mantiene. En esta ocasión el interés ha venido alimentado además por las protestas de sectores gubernamentales británicos. Y es que nos vamos acercando a momentos que más gente tiene frescos en la memoria. Y que a los tories les toquen a Maggie (Gillian Anderson), y no presentando precisamente una faz agradable, les debe de fastidiar bastante. Especialmente viendo las mediocridades con las que torean ultimamente. A ver… todos dábamos por sentado que lo que vemos es especulativo. No están documentada para la posteridad las conversaciones privadas de los personajes históricos que se muestran. Pero eso no resta valor dramático a la serie. Luego que cada cual se estudie la historia donde convenga.

Finalmente, algo que no sé si denominarlos guilty pleasure, o si es algo todavía peor que eso. Nos recomendaban hace poco varias expresiones en castellano para esta expresión en inglés, y la que más me convencía era la de placer inconfesable. Mejor que placer culpable. En algun lugar de internet de cuyo nombre no quiero acordarme, recomendaban una serie de acción de Amazon Prime Video titulada Motherland: Fort Salem. Me puse a verla y resultó ser delirante en su planteamiento y puesta en escena y… delirantemente mala. Las brujas de Salem no fueron quemadas, firmaron un acuerdo con las colonias británicas en norteamerica, y acabaron siendo el ejército de los Estados Unidos. Y vemos cómo les va a unas reclutas en la academia militar. Absolutamente delirante. Pero no conseguí dejar de verla. No. No la recomiendo. Ni a mi peor enemigo. Pero ¿qué te apuestas a que me meriendo la segunda temporada si no la cancelan, que es lo que se merece? Por qué el público votante en IMDb le da más de un 7 de puntuación media sobre 10… eso forma parte de los misterios de Fátima, probablemente. Una cosa es engancharte a un bodrio y otra no ser consciente de que es un bodrio.

Las próximas semanas nos iremos a extremo oriente. Aunque en algún momento hablaré de lo bien que me lo paso con el Mangurriano, beibi Yoda y otras ranas espaciales. Mandaloriano, quería decir.

[Libro] La fórmula preferida del profesor – Yōko Ogawa

Literatura

Leer esta novela era jugar a carta ganadora. Hasta el momento de empezar a leerla, había leído tres novelas de Yōko Ogawa, muy distintas entre sí, y las tres me habían gustado bastante. O mucho. Y también he decir que el relato de hoy inspiró una película que vi en su momento, y que fue la que me hizo interesarme por la escritora. Es decir, que tenía unas referencias a priori muy buenas.

El libro nos habla de una joven madre soltera, calculo que de unos 28 años, con un hijo de 10, que entra a trabajar de asistenta doméstica para un profesor de matemáticas retirado que, como consecuencia de un accidente de tráfico, su memoria próxima no sobrepasa los 80 minutos, por lo que no recuerda a las personas que conoció el día anterior. O la mañana de ese día. A pesar de ello, Kyoko, que así se llama la joven, consigue crear una relación de afecto y solidaridad con el profesor en la que se incluye a su hijo, apodado Root.

La novela está contada en primera persona desde el punto de vista de Kyoko. Y trasciende mucho a lo que se nos cuenta en la película, por muy fiel que esta sea. Pero es difícil trasladar los pensamientos de una persona como Kyoko. Trabajadora, con un gran sentido ético de sus deberes, centrada y preocupada en mantener lo mejor que puede a su minúscula familia, pero con capacidad para desarrollar empatía y para que esta surja en las personas que con ella tratan. La novela tiene dos niveles de lectura. Por un lado, la peripecia que se desarrolla entre el trío protagonista. Por otro lado, la lectura social sobre la situación de las mujeres jóvenes solteras y madres y la complejidad para sacar adelante a sus hijos en una sociedad desarrollada como Japón, pero con gran distanciamiento social entre sus miembros. Pero en esta ocasión con una visión optimista, especialmente si la comparas con otras historias de madres solteras con hijos pequeños.

Leer a Ogawa es fácil. O sus traductores consiguen que sea fácil. No se anda por las ramas. Va al grano. Con descripciones de hechos y ambientes directas y claras. Y sus relatos, como he mencionado, siempre tienen capas de significado, son más profundas de lo que su apariencia indica. En este caso, da vida un trío de protagonistas que se quedan a vivir con el lector, y que generan una inmediata preocupación e interés por el devenir de sus vidas. Totalmente recomendable.

A por cierto, la fórmula preferida del profesor es…

mmm…. ¿será considerado espoiler? Pues nada… no la pongo.

[Fotos] En la niebla y en el museo

Arte, Fotografía

Hoy hubiese querido comentar algunos libros de fotografía que he recibido recientemente, pero no me da tiempo. A cambio… He estado probando un viejo objetivo con cincuenta años encima con una cámara digital reciente. Con resultados dispares. Algunos buenos y algunos no tan buenos. Los detalles técnicos están en Una nueva oportunidad para las ópticas M42 en la Canon EOS RP – Asahi Optical Takumar SMC 35/2.

Tres «series» de fotos… en la niebla ayer… pasadas a blanco y negro, porque el color no aportaba nada…

Algunas fotografías tomadas al vuelo por las calles mientras me dirigía al Museo de Zaragoza…

Y algunas en la recientemente reabierta sección de arqueología de la época romana en Zaragoza.

[Arte y cultura] La Belle Époque en Caixaforum Zaragoza

Arte, Cultura

Hace ya unos cuantos años, me di cuenta que entre los (algunos) españoles había un error de concepto de lo que fue la Belle Époque. En algunos casos, venía de la oscarizada película de Trueba, que transcurría en los tiempos del fin de dictaduras/dictablandas y advenimientos de repúblicas. Pero el caso es que ni siquiera el pastiche de música pop y dama de las camelias situado en la auténtica Belle Époque, ayudó a situar correctamente esos tiempos en la historia para mucha gente. No. La Belle Époque no es el París de los «felices veinte». Es la época que transcurre entre el último cuarto del siglo XIX y los primeros años del XX. Y fue especialmente activa, efectivamente, en París, donde empiezan a surgir protovanguardias diversas, a ponerse interesante el ambiente cultural y artístico.

El caso es que desde unas semanas disponemos en Caixaforum Zaragoza de la exposición El espíritu de Montmartre en tiempos de Tolouse-Lautrec. Y ayer, que necesitaba hacer tiempo entre la hora en que salí de trabajar y el momento adecuado para hacer unos recados, me metí a verla. De lo más tranquilo. Estuve solo, con alguna de las empleadas de la sala de exposiciones. Aunque no tenía mucho tiempo, la pude contemplar a placer.

Es estupenda. Muy bien comisariada, con obras muy variadas, con excelentes comentarios que te sitúan en los tiempos históricos y en el entorno social del momento, además es muy entretenida y divertida. Muy colorida, y con una mezcla de anecdotario y conocimiento, que hace que se te pase el tiempo mientras contemplas la exposición con rapidez. Me quedé con ganas de adquirir el catálogo de la exposición, pero la tienda no estaba abierta todavía. No pasa nada. Tengo unos días de fiesta a final de mes… y me escaparé de nuevo a visitarla. Algún día pronto por la mañana, para que haya poca gente también.

[Fotos] Es divertido pasear con una cámara que tiene más de 70 años…

Fotografía

Nunca había usado la Zeiss Ikon Ikonta 521/16, un recuerdo que me traje de Londres en 2012, con película negativa en color. No está muy recomendado. Pero hay que «transgredir» los «dogmas» fotográficos de vez en cuando y ver a ver que pasa. Pero es divertido pasear con estas cámaras. Es entretenido, la gente se te queda mirando, alguno te pregunta… Está bien.

La cámara, tal cual se encuentra en mi poder.

Los detalles técnicos en Zeiss Ikon Ikonta 521/16 con película color Kodak Portra 400.

[Cine] Akira (1988)

Cine

Akira (1988; 63/20201211)

El viernes pasado recibí una curiosa propuesta para ir al cine. Uno de los «estrenos» de la semana es la versión digitalizada en 4K de un clásico de la animación japonesa, basado en una historieta de éxito, Akira, también un clásico de ese medio. Acepté… por dos motivos. Me gusta la animación, aunque el cyberpunk no sea mi género preferido (habitualmente), y era una oportunidad de reencontrarme con alguna persona de la que la epidemia en curso me ha mantenido alejado. Así que allí nos presentamos en la sala, con el fin de visualizar la versión original de la película dirigida hace 30 años largos por Katsuhiro Ōtomo.

Tokio… claro

La historia transcurre en un futuro distópico postapocalíptico, en el año 2019 (futuro respecto a su época… es curioso, el mismo año en el que transcurre la acción de la Blade Runner original). Tokio fue destruido en una catástrofe, por una «singularidad». Sobre sus ruinas se reconstruyó Neo-Tokio, donde reina la corrupción política, las mafias, las bandas callejeras,… y donde encontramos a dos pandilleros moteros, Kaneda y Tetsuo, en rivalidad con otras bandas. En una confrontación con una de ellas Tetsuo sufre un «accidente» que hace que se convierta en objeto de interés para el gobierno. Y empiece una transformación en algo que recuerda al origen de la catástrofe que destruyó la ciudad en el pasado.

Con estas películas japonesas de cierta época, en los años 80 y en los 90 del siglo XX, me pasa una cosa. Los temas que tratan no siempre me atraen. No por los temas en sí mismos, sino por los caldos mentales que se montan los japoneses, arrastrando siempre sus complejos derivados de los bombardeos nucleares de 1945 y otras catástrofes, que los llevan a un tratamiento que no siempre me apetece seguir. Pero indudablemente son películas de animación de alto nivel conceptual en lo que se refiere al diseño de producción, a la presentación visual, al notable expresionismo de sus propuestas. Y eso me gusta mucho.

La película se me hace un poco larga. En un momento dado, tengo la sensación de que da vueltas sobre sí misma, sin más fin que reiterar secuencias más o menos espectaculares, en un adelanto de lo que se ha convertido el cine de acción en la actualidad. Pero no se puede negar que está bien dirigida y que tiene calidad. Cualquier aficionado al género disfrutará con ella sin duda.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[TV] Cosas de series; comedia navideña, monstruos góticos y un corto de animación

Televisión

Sigo llevando un cierto retraso en mi comentario de series televisivas. Hoy voy con una serie de producciones, vistas más por curiosidad que por genuino interés. Con consecuencias diversas. Alguna de estas series hace prácticamente dos semanas que las vi.

Paseo por Londres, dedicado a todas las variantes del monstruo de Frankenstein que los dos últimos siglos se han dado.

Dash & Lily es una comedia de situación de ambiente navideño, producción de Netflix. Para nada me había planteado verla, porque estos productos me empalagan sobremanera, pero algunas recomendaciones procedentes de gente que considero bien informada me animaron. No me arrepentí. Un romance adolescente con Nueva York como fondo, en el que dos jóvenes de 17 años, con actitudes distintas ante la vida y la Navidad, ella (Midori Francis), muy naíf, él (Austin Abrams), muy escéptico, entran en un juego a través de un cuaderno en el que se van dejando notas sin llegar a conocerse realmente en persona hasta muy avanzada la serie. Unos diálogos ágiles, unos personajes simpáticos y una gestión de los tiempos internos de la historia muy dinámica llevan a un producto amable, simpático, fácil de ver y de digerir y que no molesta a nadie. Aunque la joven protagonista roza, sin alcanzarla, la categoría de «cargante».

Lo que se llama habitualmente el terror gótico no es lo mío. Por lo que la aparición hace un tiempo en Netflix de una serie procedente de alguna cadena de televisión británica dándole vueltas al monstruo creado por Mary Shelley, paradigma del romanticismo anticientífico por excelencia, no me atrajo de inmediato. La serie, The Frankenstein chronicles, son dos temporadas de seis episodios cada una emitidas originalmente en 2015 y 2017. El protagonista es de postín, Sean Bean, y la cadena de vídeo bajo demanda utilizan mucho la imagen de Vanessa Kirby como reclamo. Pero esto es engañoso. En la primera temporada, realizada antes de que Kirby subiera su cotización por su trabajo como princesa Margarita, tiene un papel secundario, aunque razonablemente importante. En la segunda… apenas la vemos en un episodio. Pero como digo, en estos momentos esta chica igual es un reclamo más importante que su protagonista. Lo cierto es que la serie no está mal. Aunque tengo la sensación de que la segunda temporada sobra. Que lo que había que contar se cuenta en la primera y ya está. Una reimaginación de la historia del monstruo de Frankenstein, curiosamente en un universo en el que dicho libro ha sido escrito por la propia Shelley que es un personaje más de la ficción. Las ficciones de época británicas suelen estar bien hechas y bien interpretadas. Luego ya es cuestión de que la historia, con más semejanzas con Jack el Destripador que otra cosa, funcione o no. Y en esta ocasión lo hace. Aunque esta versión sean tan anticientífica como el texto de Shelley. Como curiosidad, en 2015 no me animé a ver la serie.

Finalmente un corto de animación visto en Netflix. If anything happens I love you dura 12 minutos. Y teniendo en cuenta la duración de los créditos finales, en realidad apenas dura 10 minutos. Es una pequeña pieza muy bien hecha, con una animación muy elegante, sobre un matrimonio que pierde a su hija de nueve o diez años en un tiroteo en su centro escolar. Un alegato antiviolencia y antiarmas directo, claro y si necesidad de grandes discursos. Si tenéis diez minutos, dadle una oportunidad. Se lo debemos a Michael Govier y Will McCormack.

[Libro] La exposición – Nathalie Léger

Literatura

Aunque la mayor parte de los libros que comento en estas páginas, que no sean de fotógrafos o fotografía, vengan ya en formato electrónico, por conveniencia, comodidad,… de vez en cuando cae en mis manos un libro en formato de árboles muertos. Papel. Hace unas semanas, mientras deambulaba entre las secciones de arte y fotografía de una librería, vi este librito de Nathalie Léger, me llamó la atención y lo compré.

Unas cuantas fotografías parisinas nos vendrán bien para ilustrar un libro sobre un personaje, internacional y cosmopolita, pero intrínsecamente asociada a la capital francesa.

Léger es mujer de letras, escritora, pero también trabaja en el ámbito del comisariado de exposiciones, de la conservación de colecciones de obras artísticas, principalmente literarias, y preside una institución para el estudio y conservación de archivos del mundo editorial francés. Y según varias referencias que he podido ver por ahí, Wikipedia incluida, califican este libro como su primera «novela». Me cuesta verla como tal… hasta que profundizo en el concepto de autoficción, género al que asignan esta obra.

Como autoficción, estaríamos con un relato en el que se mezclan hechos reales de la vida de la autora o de la realidad en general, con elementos ficticios de los que sería narradora en primera persona y protagonista. Y así, en esta autoficción, nos encontramos a la autora preparando una exposición con las muchas fotografías, y otros documentos, que la condesa de Castiglione, Virginia Oldoini, se hizo en el estudio de Pierre-Louis Pierson a lo largo de su vida. Una costumbre, la de fotografiarse en multitud de situaciones, poses y atuendos, que la hace de alguna forma precursora de las (y los) influencers de las redes sociales actuales. Y mientras la autora nos habla del personaje histórico, de sus vaivenes, reflexiona también sobre aspectos de su vida, en especialmente sobre su madre y su relación con ella, a la que compara con determinados aspectos del personalidad del personaje histórico.

Así pues, el libro funciona a dos niveles. Por un lado, parecería un ensayo sobre una mujer del siglo XIX, que tuvo gran influencia en asuntos políticos y sociales. Considerada la mujer más bellas de su época, a mí no me parece para tanto vistos los retratos que se conservan, pero el concepto de belleza es relativo a la época, definió modas, fue amantes de políticos y algún emperador que otro, influyó en acontecimientos históricos… y conoció épocas de declive y olvido. Por otro lado, funciona como reflexión personal sobre las relaciones maternofiliales de la escritora.

Me costó entrar en la dinámica del libro. No tenía yo mucha experiencia en este tipo de forma literaria. Y de hecho, hasta casi la mitad del libro, avancé muy despacio, siendo un volumen ligero de pocas páginas. Luego, en un momento dado, las piezas del puzzle hiciero click, encajaron, y empecé a cogerle el gusto… y se me terminó. No me arrepiento. Esta bien. Pero para quienes buscan mero entretenimiento y estructuras narrativas convencionales… casi mejor no.

[Recomendaciones fotográficas] Portugueses y otros

Fotografía

Mientras estoy a punto de acabar estas minivacaciones de principios de diciembre que he disfrutado, a dos semanas de la semana de minivacaciones de Navidad, más dedicado a los asuntos domésticos que al ocio, sorprendido por el hecho de que desde hace un mes y medio la afluencia de visitantes a este Cuaderno de ruta se multiplicado por más de dos, sin saber muy bien porqué, y con ganas de salir a dar un amplio paseo, quizá haciendo algunas fotos, para esta tarde terminar de maquetar mi libro de fotos de Andalucía, os voy a dejar algunas recomendaciones fotográficas, por si en vuestra ciudad o pueblo no hace un día agradable para salir al aire libre. Cosa que de momento, aquí en Zaragoza, si sucede.

Hablando de fotógrafos portugueses, justo es que desempolve algunas de mis más recientes fotografías en el país luso. Algunas de las que quedaron… claro,… tras extraviar una de mis cámaras.

Desde hace un tiempo, Lenscratch dedica sus páginas cada semana a un tema. Y esta semana han sido los fotógrafos contemporáneos, especialmente los emergente, de nuestro país vecino, Portugal. Quien siga estas páginas sabrá que este año, en septiembre, disfruté de unos días de vacaciones en Oporto y alrededores. Llevaba 11 años sin visitar el país luso, desde septiembre 2009 en Lisboa (y alrededores, también). El caso es que a mí… Portugal me gusta mucho. Y una cosa que cada vez me sorprende más es que, a pesar de esa mala costumbre de muchos de mis compatriotas de mirar un poco por debajo del hombro a nuestros vecinos, tengo la sensación de que conviven mejor entre sí, con menos acritud, y que poco a poco van adquiriendo niveles culturales muy interesantes. A veces más interesantes que en España.

Con estos datos, no voy a comentar cada fotógrafo o fotógrafa por separado porque no ando bien de tiempo, os voy a sugerir que visitéis las páginas de Lenscratch de esta semana que está terminando. No sé si hoy domingo habrá también un fotógrafo portugués más en la lista, pero de momento son…

  1. El lunes, Maria Oliveira.
  2. El martes, António Júlio Duarte.
  3. El miércoles, Augusto Brázio.
  4. El jueves, Catarina Osório de Castro.
  5. El viernes, Carla Cabanas.
  6. El sábado, Tito Mouraz.

Creo que comparandolos entre sí encontraréis comunalidades claras dentro de las diferencias y las distintas personalidades de cada uno.

Henri-Cartier no es un reloj tiene un canal de Youtube además de su interesantísimo blog fotográfico. Un canal que se central especialmente en el comentario de libros de fotografía. Y uno de los presentados más recientemente es Stranger de Olivia Arthur, actual presidenta de Magnum Photos, y una de las más interesantes fotógrafas documentales británicas del momento. Quizá uno de sus trabajos más personales. A mí me gustó mucho cuando participó en PHotoEspaña en un trabajo colectivo siguiendo las rutas de Inge Morath por el Danubio. Os dejo el vídeo.

Hace unos días se conmemoró, no se «celebró», el 40º aniversario de la muerte asesinado de John Lennon. 40 años ya… Tenía 40 años cuando murió… hoy tendría 80 años. Se han publicado muchas fotos en estos días recordándolo. Pero a mí me ha gustado la que publicaron en The Online Photographer, realizada por Lilo Raymond. Un retrato íntimo de Lennon y su esposa, Yoko Ono, compartiendo una comida. Sencillo. Pero convincente. Muchos fans de The Beatles odian a Ono. Lo que demuestra que son una panda de garrulos ignorantes, puesto que esta artista tenía una trayectoria y un nombre propio en el arte contemporáneo cuando se junto con el músico. Pero ya sabemos lo del sexismo… por muy «progre» que uno se crea.

Por cierto, ¿alguien recuerda como yo a Tierno Galván, alcalde de Madrid, inaugurando un paso dedicado al cantante, al que denominaba constantemente John Lennox? El profesor no estaba muy al tanto de la música popular…

Finalmente, un artículo que me ha hecho gracia. Cuando Fujifilm lanzó al mercado su X100V, hace unos meses, uno de los «embajadores» de la marca con los que grabaron un video usando la cámara fue el japonés Tatsuo Suzuki. Pero lo retiraron por las protestas de los youtubevidentes, que no les gustó el estilo de Suzuki de hacer fotografía documental en las calles de Tokio. No es que fuera una novedad. Y hasta prestigiosos fotógrafos de Magnum Photos son más agresivos con estilos similares. A Suzuki todo el trajo al pairo, siguió a lo suyo, y ahora podemos ver cómo tranquilamente sus nuevos libros son presentados, comentados y, frecuentemente, alabados en páginas especializadas. Pasado el barullo, la vida sigue. Realmente, las redes sociales en internet son mucho menos importantes de lo que creemos. Deberíamos resituarnos en nuestra forma de relacionarnos con nuestro semejantes, por difícil que sea en tiempo de pandemia.

[Fotos] Experimentando iluminación de naturaleza muerta con paneles LED

Fotografía

Los detalles de estas fotos están en Iluminando sencillas naturalezas muertas con paneles LED – Hasselblad 500CM + Fomapan 200 Creative. Porque esta es una serie de fotos de prueba. El sábado pasado por la tarde, estuve comprobando las capacidades de los paneles con diodos LED para iluminar bodegones y naturalezas muertas. Nada especial, pero os dejo algunas fotos, muy sencillas, que de ahí salieron.

[Cine] Mank (2020)

Cine

Mank (2020; 62/20201207)

El cine dentro del cine. Un tema que siempre ha dejado películas interesantes. Esta película del interesante David Fincher venía además con una campaña promocional curiosa. Todo el mundo hablaba de que se nos iba a desvelar cómo había sido realmente la concepción y realización de una de las grandes películas de todos los tiempos. Y además, en estos tiempos de pandemia, donde unos apuestan por las salas, mientras que otros lo hacen por las plataformas en internet,… en esta ocasión se apuesta por las dos de forma casi simultánea. Bueno… olvidémonos de la forma de exhibición y vamos al tema… que no es lo que nos habían vendido. Quizá,… paradójicamente,… más interesante.

Este año que termina tendría que haber sido el de mi segunda visita a los Estados Unidos, específicamente a California. San Francisco, seguro; Los Ángeles, con Hollywood, quizá. Pero no ha podido ser. Así que nos tendremos que contentar con Nueva York para ilustrar esta entrada.

De lo que va la película realmente es de las vivencias de Mankiewicz (Gary Oldman) en el Hollywood de los años 30. De su matrimonio con su fiel Sara (Tuppence Middleton), de su amistad con la actriz Marion Davis (Amanda Seyfried), su relación con el amante de esta William Randolph Hearst (Charles Dance, ¿elegido por las similitudes entre Hearst y Tywin Lannister?), y con muchos otros importantes personajes de la meca del cine en aquellos años. Todo ello, recordado en flashbacks mientras Mankiewicz escribe la primera versión de la película que inspiró Hearst y dirigió Orson Welles (Tom Burke), ayudado por su secretaria Rita Alexander (Lily Collins).

Filmada en blanco y negro (digital), cono sonido monoaural, para mayor acercamiento al ambiente y a las películas de la época, con un elegante y preciso diseño de producción, la película se basa en gran medida en las excelentes interpretaciones de su extenso reparto, con el mayor peso, por supuesto, para Oldman. Quizá demasiado mayor para interpretar a un hombre que en aquellos momentos rondaba los 42 años. Tal vez hayan querido reflejar de esa forma los estragos del alcohol en el Mankiewicz original… pero aun así.

Pero lo más interesante es la crítica sociopolítica que la película lleva consigo. Muchos críticos y prensa especializada se han centrado alrededor de la película en la polémica sobre si el guion fue obra exclusiva de Manckiewicz, si Welles intervino significativamente o, incluso, como muchos proponen, el guion final fue una adaptación de Welles al extenso escrito de Manckiewicz. Pero la película hay que leerla, y de ahí le viene buena parte de su interés, en función de los tiempos que corren, ya que expone las manipulaciones de los magnates de la industria del cine para influir en la política, manipulando la opinión pública y recurriendo a la mentira. O como dicen algunos ahora, con un estúpido oxímoron, a las falsas verdades.

He de confesar que me costó un poquito entrar en la película. Un poco confusa al principio. O quizá fuera mi estado de ánimo. Pero finalmente, la disfruté, y evidentemente es una de las propuestas más interesantes de este anómalo año cinematográfico. Totalmente recomendable.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****