[Fotos] «Clicks & Beers» de AFZ en la plaza del Pilar

Fotografía

Termina la actividad de 2019 de la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza AFZ como se empezó. Con un fotopaseo «Clicks & Beers». Un rato de «clicks» fotográficos, un rato de conversación con unas cervezas para terminar la mañana. El lugar elegido, el mercadillo navideño de la plaza del Pilar de Zaragoza con sus habituales atracciones; el belén gigante, la pista de hielo y el tobogán gigante, entre otras cosas.

Y yo hago un pequeño experimento fotográfico que explico en Clicks & Beers de AFZ con la Pentax MX y un carrete de Kodak TMax 400 caducado.

También en la feria del cómic y la historieta de este año.

[Libros de fotografía] De Another Place Press, por Robin Ek y Jessica Backhaus

Fotografía

Hoy ha sido día de cine familiar por la mañana (ya hablaré, ya, de lo último de Star Wars… ufffff) y de asuntos de amistades a primeras horas de la tarde. Así que se me ha echado el día encima sin poder abrir el editor de entradas de WordPress. Dejaré para otro rato mis recomendaciones fotográficas y hablaré brevemente de dos libros que me han llegado por correo estos días. Ambos son de la editorial Another Place Press, que ya he comentado en alguna ocasión. Es una pequeña editorial independiente, que publica pequeñas ediciones de libros sobre paisajes en el sentido amplio de la palabra (tierra, país, lugar, viaje, ciudad, entorno, medio ambiente,… ). Los libros son pequeños, asequibles, pero de buena calidad. Es lo que dicen ellos… y es verdad. Ya tengo unos cuantos, y me encantan.

Como he empezado a elegir mis fotos de resumen del año, también me he parado en unos dípticos que hice hace casi un año, a finales de enero, en Albarracín y los montes Universales, algunos de los cuales me parecen muy recuperables.

El primero de ellos es Inner/Visions de Robin Ek (instagram). Nos muestra una serie de dípticos, dos fotos en páginas contiguas, que combinan el retrato de una persona vuelta de espaldas con un paisaje desenfocado, onírico, difuso. Según el autor, tiene sueños recurrentes sobre el fin del mundo, y le ha llevado a preguntarse si otras personas sueñan lo mismo. Si no te lo explican, te quedas un poco perplejo. Aunque el conjunto es bello de contemplar.

El segundo es Far away but close de Jessica Backhaus (instagram). Backhaus se fija en el detalle del paisaje, generalmente urbano o suburbano. También en detalles de edificios, en objetos que pueblan ese paisaje. Todo muy cotidiano. Y al mismo tiempo evocador de sentimientos o recuerdos. Propios o ajenos. También está muy bellamente presentado. Con introducción del escritor chileno Antonio Skármeta.

[Fotos] Probando mi objetivo nuevo Pentax en distintos entornos con poca luz

Fotografía

Ya comenté hace unas semanas, que tengo un nuevo objetivo Pentax. Nuevo de segunda mano, claro. Que me llegó de Japón vía eBay, y que ya lo he probado para el uso para el que lo pensé. Con película fotográfica. Os dejo unas cuantas muestras, realizadas en algunos museos de Zaragoza, en Madrid y en un breve paseo en un día muy feo, gris, lluvioso…

Los detalles más técnicos, aunque no muchos, en Probando el Pentax SMC-M 50/1,4 en museos y en Madrid.

Museo de Zaragoza

Museo Pablo Gargallo

Un día en Madrid

Un paseo en un día gris

[Cine] Marriage story (2019)

Cine

Marriage Story (2019; 65/20191215)

Justo en la mañana de la resaca del final de la historia de los Skywalker, y puesto que normalmente voy comentando en orden de visualización las películas que veo, tengo que ponerme a comentar la segunda de las grandes apuestas de Netflix de cara a la temporada de premios de este año. Dirigida por Noah Baumbach, un director que nos ha presentado en el pasado historias muy interesantes y otras… no tanto, y protagonizada por Scarlett Johansson, que se toma un descanso del cine de acción en el que parece que se ha encasillado desde hace unos años, y Adam Driver, que hace doblete en este párrafo, ya que encarna también a uno de los últimos villanos del universo Star Wars.

Como la culpa del divorcio de la película de hoy parece que la tiene Broadway… viajaremos a septiembre de 2013, la primera tarde de nuestra visita a Nueva York, en la que básicamente recorrimos Broadway desde Chinatown hasta Times Square.

Al parecer inspirada por el propio divorcio del director de la actriz Jennifer Jason Leigh, aunque no es autobiográfica, eso sí nos dice que cuenta con el beneplácito de Leigh, nos cuenta la historia del divorció de la pareja que forman un director teatral de prestigio (Driver), y su mujer (Johansson), una actriz que abandonó su carrera televisiva en Hollywood, y que se ha cansado de ser segundona del prestigio de su marido. Tienen un niños y… el divorcio es contencioso. Porque si es de común acuerdo y civilizado no tiene ninguna gracia.

Por lo tanto, la primera cuestión es que no se nos cuenta la «historia del matrimonio» tal y como se nos anuncia en el título del largometraje. Esta la deduces de los rifirrafes del proceso de divorcio. Que es lo que realmente nos cuentan. Dejándonos con la duda de cual es la realidad de lo sucedido en el matrimonio, puesto que escuchamos las versiones de los implicados. Y ya dijo alguien que en una historia hay tres versiones, la de una parte, la de la otra y la verdad. Pero… Sí. Tengo un pero muy gordo. Y es que a pesar del razonable buen hacer de todos los implicados en la película, no consigo empatizar con los protagonistas. La película no consigue que me importe un rábano cual sea el desenlace de este divorcio.

Para empezar… son un par de pijos. Si van a un abogado y de entrada este les dice que tienen que adelantar entre 10 000 (Alan Alda, uno de los abogados de él) y 25 000 dólares (Laura Dern, la abogada de ella) para empezar a hablar… no se informa del coste total, estamos ante unos privilegiados, cuya realidad no tiene nada que ver con las miles de parejas que se separan como pueden, y que ni siquiera se van a repartir una cantidad cercana a esa, salvo la discusión sobre el piso. En segundo lugar, puedo entender que una pareja deje de quererse y se separe y divorcie. Los amores eternos duran… hasta que se acaban. Pero las presuntas justificaciones de uno y de otro para convertir el asunto en un contencioso, salvo lo relacionado con el hijo, tienen poco peso. Y al problema del hijo… tiene un peso un poco extraño.

Vamos. Que no me ha convencido gran cosa, a pesar de las críticas que hablan de obra maestra. No está mal, se deja ver,… pero si los personajes te importan un rábano… es un tipo de película que no se puede permitir que el espectador se quede con esa actitud. No puedo evitar hacer comparaciones. Y hace unos añitos tuvimos la ocasión de vivir una historia, que sí era la historia completa de un matrimonio, que nos emocionó, nos convenció y por cuyos protagonistas si que sentimos compasión en el buen sentido de la palabra. Así que… no está mal, pero no me entusiasmó. Luego, allá cada cual.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Libro] Los cañones de agosto

Historia, Literatura

Hace ya unos meses, a principios de septiembre, apareció de oferta este libro, ensayo histórico, de la historiadora y escritora norteamericana Barbara Tuchman. La historia de la Primera guerra mundial me parece muy interesante desde hace ya unos cuantos años. Y le dediqué bastantes horas de lectura con motivo del centenario de su comienzo. De todo tipo. Ficción, ensayo, recopilación de escritos, historieta,… Soy de los que piensan que el mundo que tenemos hoy viene determinado en gran medida por lo que sucedió en el verano de 1914. Que otros conflictos del siglo XX, grandes o pequeños, no son más que la continuación de lo que comenzó en aquellos momentos. Y creo que Tuchman también es de esa opinión, especialmente después de haber leído el libro.

Alsacia, uno de los motores del belicismo francés y uno de los grandes errores históricos de la política del Reich alemán, incapaces de incorporar a su propio país un territorio que, a pesar de su incondicional adhesión a Francia, tienen una cultura totalmente germánica. Estrasburgo en esta fotografía, Metz, en Lorena, en el encabezado.

En el prólogo, Tuchman explica cómo llegó a su escritura. La escritora tuvo una formación universitaria formal en su juventud, pero no siguió una carrera académica. Perteneciente a una adinerada familia de banqueros de origen judío, optó por casarse y trabajar para la prensa. Sin embargo, en un momento dado comenzó a investigar y escribir profundos ensayos históricos, que si todos tienen el cariz del que hoy nos ocupan, tienen un mérito sobresaliente. Con esos antecedentes, un editor le propuso escribir sobre el principio de la Gran guerra. Ella, que en el mes de agosto viajaba en un barco por el Mediterráneo camino de Estambul, ella la denomina Constantinopla, quería escribir sobre la sobre la travesía de los cruceros Goeben y Breslau desde el Mediterráneo occidental hasta la ciudad del Bósforo, atravesando los Dardanelos en posesión del Imperio Otomano, en aquellos momentos todavía neutrales. Su barco coincidió con un incidente bélico entre los barcos alemanes y británicos. Al fin se llegó a un compromiso. El libro trata fundamentalmente de lo que sucedió en el frente occidental y en Prusia oriental durante el mes de agosto y principios de septiembre de 1914, con un capítulo dedicado a la incursión del Goeben y del Breslau. Ignora deliberadamente, por su complejidad, el conflicto que enfrentó al Imperio Austrohúngaro con el reino de Serbia, lo cual fue la causa inmediata del conflicto.

Tuchman dedica unos capítulos iniciales a los antecedentes de la guerra, especialmente en la primera década del siglo XX, para luego hacer un pormenorizado relato de los días previos a las declaraciones de guerra entre el Imperio Alemán, el Imperio Ruso, el Reino Unido y Francia, de la violación de la neutralidad e invasión de Bélgica, de las batallas de las Fronteras, la invasión rusa de Prusia oriental hasta la batalla de Tannenberg y la retirada de los aliados hasta el contraataque en el Marne, que ya no se narra en el libro. Sí las consecuencias en un capítulo final.

Kaysersberg, población natal del premio Nobel de la Paz Albert Schweitzer, nacido alemán, muerto como francés.

Las grandes virtudes de la narración están en dos vertientes. La primera es la capacidad de Tuchman para narrar la historia como si fuera un aventura de ficción. Aunque es historia, y sabes como termina, tiene una gran capacidad de enganche, deseando saber inmediatamente qué es lo que pasa a continuación. La narración tiene ritmo, sabe moverse entre escenarios, es ágil, y además, constantemente va indicando sus referencias, demostrando que a pesar del aspecto del relato estamos ante un auténtico ensayo histórico, documentado y riguroso. Las segunda gran virtud está en su acercamiento a los «protagonistas»; reyes y emperadores, políticos, mariscales, generales… son tratados sin complejos, con gran desparpajo y bajándolos al nivel terrenal del común de los mortales. Todos tienen su carácter con sus cosas buenas y malas, todos tienen sus debilidades, sus manías… y las descripciones que hace nos lleva a momentos incluso de hilaridad. No se corta un pelo. Y al mismo tiempo, apoya sus afirmaciones a este respecto con las correspondientes referencias documentales y bibliográficas, sin perder un ápice de su rigor.

Han pasado más de 57 años desde su primera edición en agosto de 1962. La autora ya falleció hace tiempo (nació en 1912 – murió en 1989). Pero es un libro absolutamente asumible en la actualidad. Hay subjetividades que no se pueden ocultar. La antipatía de Tuchman hacia los alemanes es notable. Norteamericana y de origen judío, escrito sólo quince años después de la guerra contra los nazis… dime tú. De hecho, es evidente que identifica como presentes muchos de los males de la Alemania nazi en el Reich alemán de Guillermo II, a quien considera un absoluto incompetente acomplejado. Hecho en el que coincide con muchos otros historiadores. Pero reparte cera en forma de crítica hacia las decisiones militares del momento que hacen que realmente la expresión «inteligencia militar» queda convertida en un monumental oxímoron. Pero su evidente antigermanismo no le impide ser muy crítica con las decisiones y actuaciones de los responsables políticos y militares de la entente cordiale, que en aquellas primeras semanas de la guerra parecían cualquier cosa menos un entente.

Los desastres bélicos en los ferrocarriles en la Cité du Chemin de Fer en Mulhouse, la primera ciudad «liberada» de Alsacia por los franceses, aunque dicha «liberación» sólo duró unas horas. Y que nunca tuvo un origen alemán, ya que fue un cantón helvético que voluntariamente se integró en la República Francesa.

La decisión de dejar de lado el lío de los Balcanes y la actuación de los austriacos deja coja, de una forma consciente, la historia de aquellas semanas. No obstante, se transmite la sensación de que ese lío no es más que la chispa que desencadena el incendio que se estaba preparando, con abundante acumulación de combustible desde hace tiempo. La idea alemana del espacio vital y del dominio de lo germánico sobre las naciones de Europa, el militarismo, los dogmas nacidos de las victorias prusianas del siglo XIX, unidas al complejo de inferioridad de los dirigentes germanos, empujaban hacia la guerra. El sentimiento de revancha de Francia, todavía muy dolorida tras la derrota de Sedán, también empujaba hacia la guerra. El Reino Unido estaba atado al destino de las demás naciones por ser en gran medida la artífice del delicado equilibro continental que a duras penas se había mantenido durante el siglo XIX tras la época napoleónica. Y especialmente estaba condenado al conflicto desde el momento en que los alemanes deciden atacar Bélgica. Las atrocidades cometidas por los alemanes en este país, «obligados» por las circunstancias, los convierte a los ojos del mundo en los villanos de la guerra, cosa que sólo puede cambiar si la ganan y pueden controlar la escritura de la historia. Y todos, todos, fracasan en su consideración de que no puede ser una guerra de larga duración. Que Alemania no tiene recursos para aguantar, y que todos pueden arruinarse en un escenario de tal características… que es exactamente lo que sucede cuando el Plan Schlieffen alemán y el Plan XVII francés, en dígitos arábigos, 17, en el libro, fracasan estrepitosamente, abocando a una guerra de posiciones que arruinó por completo una generación de hombres europeos.

Siempre he dicho que no hay textos más eficazmente animilitaristas y pacifistas que los que narran apropiada y documentadamente lo que sucede en una guerra. Y este es de eso. Una lectura muy muy recomendable.

Y la bella ciudad de Comar.

[Fotos] Paseando con película en blanco y negro, a la que modificamos sus condiciones de revelado

Fotografía

La película que he utilizado en este paso, una tarde de principios de diciembre, ya la conocía. Fomapan 400 Ultra, de la República Checa. Pero he modificado sus condiciones de exposición y revelado para ver si encontraba una fórmula más óptimas para los resultados obtenidos con ella. Los detalles técnicos los podéis encontrar en Fomapan 400 Ultra expuesto a un índice de exposición 200. Aquí os dejo algunas fotos.

[TV] Cosas de series; reinas, luchadoras y resucitadas

Televisión

Como se me siguen acumulando los finales de temporada o de serie, hoy también voy con tres de ellos, aunque de más nivel que la semana pasada. Iremos de menos a más.

Glitch es una serie australiana que se ha desarrollado en tres modestas temporadas de seis episodios cada una, muy al estilo británico, aunque su desarrollo y trama recuerde más a los modos norteamericanos. Producida por una cadena de aquel país, se ha distribuido internacionalmente por Netflix. Pertenece al género de «resucitados»… uno género que se puso de moda hace algunos años con producciones francesas y norteamericanas. Gente muerta hace un tiempo que vuelve a la vida misteriosamente en alguna perdida población. En este caso en algún lugar de Australia, ficticio, pero que no sabría decir exactamente dónde colocarlo, supuestamente, en el mapa. Como pasa con muchas series de este tipo, arrancan con fuerza, generando unas tensiones dramáticas correctas o interesantes, pero… pero luego suelen descarriarse cuando intentan dar un cierre que dé una explicación satisfactoria a los televidentes. Y a esta serie australiana, bien valorada en sus primeras temporadas, se ha cerrado en un última que a mí me ha parecido un correcalles y un embrollo. En fin… que si te gusta el género le encontrarás su cosa, pero si no… mejor te abstienes. Aunque no son muchos episodios

Como no puede ser de otra forma, dedicaremos las fotos a escenas de lo más británico y regio. Aunque los ingleses no nos quieren a los europeos. Otros británicos sí, pero los ingleses… ellos se lo pierden. Acabarán siendo el 51º estado de la Unión. Porque la «grandeza» no la van a recuperar por ese camino… seguro que no.

GLOW es una producción original de Netflix que tiene más empaque. Y que ha ido creciendo y evolucionando al mismo tiempo que lo hacían sus personajes. En su tercera temporada, las maravillosas chicas de la lucha americana han triunfado en Las Vegas; una temporada que ha repartido más el protagonismo, dentro de que son cuatro los principales. También hemos tenido interesantes personajes secundarios, de los que duran una temporada, especialmente una deslumbrante Geena Davis. Aunque no todos han evolucionado por igual. Y mientras que que Bash (Chris Lowell) y Debbie (Betty Gilpin), con algún traspiés siguen una trayectoria claramente ascendente, Ruth (Alison Brie) y Sam (Marc Maron) van dando más bandazos y sufriendo algunos desengaños amargos, aunque con tendencia al optimismo. La serie ha sido menos oscura que en sus principios, pero también más madura en sus tramas. Todavía le queda algo de cuerda antes de que empiece a cansar. En general, bastante bien.

Y The Crown es una de las joyas de la corona de Netflix, que este otoño se enfrentaba a un punto de inflexión notable. La familia real va envejeciendo y eso ha conllevado un reemplazo de casi todo el reparto. Desde luego, de los personajes protagonistas más importantes. De los antiguos, a algunos los hemos echado más de menos que a otros. Tras un primer episodio que resultaba un poco desconcertante, lo cierto es que enseguida asumes el cambio, por que el nuevo reparto, empezando por su protagonista actual, Olivia Colman, son de altísimo nivel interpretativo. Colman, en particular, nos ha regalado gestos, poses, momentos absolutamente geniales. Qué grandísima intérprete es esta actriz. El resto muy bien, con alguna sorpresa de gente para mí desconocida, como Erin Doherty, que a pesar de que la princesa Ana aparezca con un peso poco importante en la trama, es una auténtica robaescenas, gracias a los ingeniosos diálogos que le han colocado los guionista y que ella interpreta con una pica de cinismo que le sienta muy bien al personaje. Serie muy recomendable desde el principio, que acumula ya unos cuantos episodios antológicos y cuyas temporadas de 10 episodios saben a poco.

[Recomendaciones fotográficas] Irving Penn y algunos más

Fotografía

Como la semana pasada ni hice recomendaciones fotográficas porque dediqué el espacio a hablar de las exposiciones que visité en mi escapada a Madrid, se me habían acumulado muchas. He eliminado la mayoría y he dejado unas cuantas que me han parecido más interesantes por motivos diversos. Tampoco ando con mucho tiempo. Así que igual soy un poco esquemático.

En cuanto a las fotografías acompañantes, esta semana recibí de Carmencita Film Lab unos cuantos carretes de Fujicolor Superia XTra 400 que fui haciendo durante el mes de noviembre y en mis escapada madrileña. De estos dos últimos carretes os dejo algunos ejemplos, utilizando ya a pleno rendimiento el SMC-M 50/1,4 que adquirí a un señor japonés a través de eBay por un precio mucho más razonable que lo que encontré en países más cercanos. Mucho más razonable. Y en perfecto estado. Como nuevo.

Irving Penn. Uno de los grandes de la historia de la fotografía, especialmente en la segunda mitad del siglo XX. Con un estilo inconfundible, se dedique al retrato, a la moda, al bodegón, al desnudo,… que ha creado escuela, aunque pocos de sus discípulos a alcanzado su nivel. ¿El mejor fotógrafo del siglo XX? ¿De la historia? Algunos lo creen así. Por supuesto, entra el juego el gusto de cada cual. Pero si hubiera que designar un nombre para este «título», habría de estar entre los finalistas. Para conocerlo mejor os sugiero que visitéis la entrada que le han dedicado en Cartier-Bresson es un reloj. Y luego le dediquéis tiempo a seguir conociendo su obra.

Muchas veces admiramos las fotografías de aquellos fotógrafos que nos gustan, pero es muy importante conocer también el proceso que llevó a su realización. No estoy hablando de los datos técnicos: cámara, objetivo, sensibilidad, velocidad, diafragma, material sensible… Nop. Me refiero al entorno, al ambiente, a los condicionantes, al sujeto, a las alternativas que se presentaron al fotógrafo. En la sección Theory & Practice de Magnum Photos nos muestran con frecuencia el cómo se llegó a la realización de una determinada fotografía por parte de uno de los muchos fotógrafos que han pasado por su nómina. Dos he seleccionado esta semana. La primera, una fotografía de Eve Arnold que siempre me ha parecido maravillosa a muchos niveles. Marilyn Monroe en medio del desierto de Nevada durante el rodaje de The Misfits (Vidas rebeldes). Si además cuentas que estoy leyendo una biografía novelada de la actriz escrita por Joyce Carol Oates… pues imagina. No era la primera vez que Arnold fotografiaba a Monroe.

La segunda es Mother and Daughter de Alec Soth. Perteneciente a una de sus series más importantes, Sleeping by the Mississippi, es uno de los retratos psicologicos y ambientados que realizó durante sus viajes a lo largo del curso del mítico río norteamericano. Y está realizada con las dos mujeres sentadas en un sofá de un burdel en Davenport, Iowa. Sólo con decir esto ya resulta evidente que existe una potente historia detrás de la fotografía. Y encima, en una situación así, fotografiaba con una cámara de gran formato de 8 x 10 pulgadas… El «ideal» de cámara de reportaje según los «listos», ¿no?

Sistemáticamente las nuevas generaciones adolescentes y jóvenes piensan que son distintas, más «modernas», más «avanzadas», que las de sus padres, sus abuelos… quienquiera que hubiese nacido veinte o más años antes. Luego… si observas la realidad te das cuenta que, influjos tecnológicos aparte, las diferencias son cosméticas, están en el exterior, o simplemente se adaptan a la sociedad del momento. Que las actitudes no han variado tanto, salvo que actualmente las etapas «adolescencia» y «juventud» se han prolongado en el tiempo. Estas reflexiones me han surgido contemplando una entrada en Instagram de Tokyo Camera Style, en la que se muestran fotografías de la serie Party 1970-1985, del japonés Alao Yokogi, que simplemente se acercaba calmadamente a estos jóvenes con su Hasselblad y les pedía posar para una foto. Lo que digo, diferencias más cosméticas que de profundidad con lo que sucedería si el trabajo se hiciera hoy, cuarenta años más tarde.

Finalmente, entre los fotógrafos cuya obra todos los días nos muestran en Booooooom, me han llamado la atención dos de ellos, por las semejanzas y por los contrastes que se muestran en las series presentadas. En See Shore de Mackenzie Walker (Instagram), realizamos el recorrido por la costa oriental de Canadá. Lugar de vacaciones y de relax, las fotografías son bellas, relajadas. Y la presencia humana es evidente, pero no vemos a las personas. Sin embargo, en la serie que presentan the Yosigo (José Javier Serrano, Instagram), encontramos también la costa como lugar de vacaciones (también otros lugares), pero en esta ocasión en su versión más de «veraneo», con sus bellezas, pero también con su kitsch, sus aberraciones urbanas/urbanísticas, y con más presencia de la figura humana. Dos visiones distintas de entornos a priori similares.

[Fotos] Dípticos en blanco y negro

Fotografía

Hoy va a haber dos entradas en el Cuaderno de ruta porque… ayer no me dio tiempo a subir esta. Grupo de dípticos en blanco y negro que planeé y fotografié hace unas semanas, y cuyas características técnicas y avatares podéis leer en Dípticos: Pentax MX + Ilford FP4 Plus; el adiós al SMC-M 50/1,7. Quizá más adelante cuente… no sé cómo todavía, la naturaleza de las interrelaciones entre los pares de fotografías. Porque creo que muchas de ellas no van a ser evidentes, al tener un carácter muy personal.

[Cine en TV] The Irishman (2019)

Cine

The Irishman (2019; 64/20191207)

Ya lo he comentado alguna vez. Martin Scorsese es un tipo que me cae muy bien, que sabe muchísimo de cine, que conoce su oficio como el que más o como el que mejor, que alguna cosa que le he leído me ha encantado… pero que muchas de sus películas, incluidas algunas de las más afamadas, no me enganchan… incluso me aburren. Por supuesto que entre su amplia cinamatografía hay películas que me encantan… pero…

No es Nueva York especialmente protagonista en esta ocasión, hay otras ciudades norteamericanas con importancia en la película de hoy. Pero no las he visitado, y no tengo fotos.

Netflix ha sido la encargada de impulsar su última película sobre la mafia. Algunos hablan de la «trilogía» de Scorsese sobre la mafia, desarrollada a lo largo de su carrera, pues esta de hoy fue precedida por Goodfellas (Uno de los nuestros) y Casino. Otros de «tetralogía», incluyendo de The Departed (Infiltrados) [esta es de las que sí me gustaron mucho]. Habría que ver en qué genero entra Gangs of New York, por si hubiese que hablar de «pentalogía»… Pero bueno… lo podemos dejar en trilogía si hablamos del tándem formado por Scorsese como director y Robert De Niro como protagonista. En este caso interpretando a Frank Sheeran, un matón de origen irlandés al servicio de la mafia italiana, que, según algunos que citarían al propio Sheeran, fue quien asesinó e hizo desaparecer al poderoso y turbio sindicalista Jimmy Hoffa (Al Pacino).

La película está narrada desde el punto de vista de un Sheeran octogenario, viviendo en una residencia de ancianos, ignorado por una parte de su familia, y comprende el largo periodo que va desde que entra al servicio de Russell Buffalino (Joe Pesci) cuando sólo era un camionero afiliado al sindicato de Hoffa hasta sus últimos días en la residencia de ancianos. Y uno de los aspectos más polémicos de la película, que ha tenido un muy limitado estreno en la gran pantalla, por lo que ha habido que verla a través de Netflix, es el tratamiento digital de los actores que ha permitido que interpreten el mismo personaje con distintas edades y a través del tiempo.

Lo resumiré con pocas palabras, durante la primera hora del laaaaaaaaaaaargometraje, quedas maravillado de la capacidad como director de Scorsese y de las grandes bondades interpretativas del reparto de la película. A partir de ahí… constaté que me importaba un rábano la historia que me estaba contando. Y volvemos a mis problemas con las películas de Scorsese… me aburrí. Y son 3:29 horas de aburrimiento, 2:29 si descuentas esa primera hora en la que el interés se mantiene por las habilidades mencionadas. Obviamente es una buena película; pero que no es para mí. No sé si el verla en pantalla grande hubiese cambiado mucho o poco mi apreciación por la misma. Pero es lo que hay, es como nos la han vendido.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[TV] Cosas de series; batiburrillo de cosas asiáticas

Televisión

Se me han acumulado en pocos días un montón de series y otras producciones televisivas a comentar. Y no sabía muy bien en qué orden y como organizarlas. Antes de seguir tomando otras decisiones, he decidido quitarme de encima esta semana lo que tenía pendiente procedente de Asia. Algunos ya sabréis que tengo la mala costumbre de engancharme a infames series coreanas… pero hay alguna cosa más.

Con una mezcla de producciones rodadas entre Japón y Corea del Sur, aunque una de ellas sea americana, tenía que elegir por poner fotos de uno de los dos países. He optado por algunas vistas en blanco y negro de Osaka en Japón.

Cuando me suscribí a Netflix, una de las primeras cosas que vi, como curiosidad, fue una serie japonesa que se titulaba Shin’ya shokudō [深夜食堂], también conocida como Midnight Diner, hace ya tres años de eso. Una serie simpática, con episodios de corta duración, sobre un pequeño restaurante nocturno, del tipo de los que se pueden encontrar en Omoide Yokocho en Shinjuku. Aunque sin la invasión de turistas. En cada episodio se desvelan los avatares de alguno de los clientes, y aprendemos a preparar el plato que más le gusta. No tiene muchas pretensiones, es buenrollista y ocasionalmente presenta casos de interés humano. Recientemente pusieron en su catálogo la segunda temporada, que sigue en el mismo tono. Y es igualmente razonablemente recomendable.

Durante un buen montón de semanas, a un ritmo de uno o dos episodios cada una, hemos podido ver, procedente de Corea del Sur, Vagabond [배가본드]. Serie de conspiranoias, servicios secretos, guerras industriales, corrupción política, en la que un especialista de cine y profesor de taekwondo (Seung-gi Lee) se alía con una joven y pardilla agente (Suzy Bae) de los servicios de inteligencia para desentrañar el misterio de un accidente de aviación en el que muere el sobrino del especialista. En dieciséis episodios desarrolla una trama innecesariamente compleja y rebuscada, para dejar un final abierto, tan mal planteado, que no ha contentado a nadie. Tiene momentos muy entretenidos por el camino, y los protagonistas, eso sí, son muy guapos. Desde luego, la chica protagonista, que viene del mundo de las idols del K-pop, es una chica muy muy guapa. Y poco más, aunque quizá con el tiempo pueda actuar de forma más convincente.

También durante varias semanas, a un ritmo de dos por semana, procedente del mismo país asiático, hemos podido ver Dongbaek-kkot pil muryeop [ 백꽃 필 무렵], con el título internacional, o sea, en inglés, When the Camellia Blooms. Compleja, y a la vez simplona, comedia romántica que mezcla los amoríos de una madre soltera muy mona (Hyo-Jin Kong) con un policía local no muy inteligente (Ha-Neul Kang), pero muy buena persona, con diversos dramas familiares, y una trama en torno a un asesino en serie. Desarrollada en veinte episodios, no es que le hayan sobrado los cuatro por encima de los dieciséis habituales… es que lo que cuenta se puede contar en un par de horas. Típico guilty pleasure en el que te das cuenta de que se podría haber hecho un producto razonable, que buena parte de los intérpretes tienen capacidades interpretativas muy por encima de lo que se les pide, pero que no da casi nada de sí por las propias autolimitaciones del formato que se autoimponen los coreanos. No especialmente recomendable.

Y finalmente, en Netflix han estrenado el documental de una hora de duración Enter the Anime. Bajo la premisa de que la directora y presentadora del documental, Alex Burunova, quiere profundizar en un género, la animación japonesa, cuyas características diferenciadoras quiere conocer, vamos conociendo a una serie de productores de animadores, directores y productores nipones, que van contando los distintos estilos de la animación del País del Sol Naciente. Podría estar muy bien, y de hecho no está mal; pero al final te quedas con la impresión de que más que nada es un producto de autopromoción de las series de animación de la cadena.

[Libro] Luna Apogeo

Literatura

Sinceramente, supongo que el éxito de ventas que se nos dice que tiene este libro entre los libros electrónicos de Amazon se debe a que suele estar a precios muy baratos. Típico producto de la autopublicación, la de los autores que se quejan de que las editoriales no los aceptan, y no les dan oportunidades. Desconozco cuál es la realidad de la relación del autor del libro Rubén Azorín. El comentario anterior tiene un carácter generalista. Pero si he aprendido algo en los últimos tiempos, después de varias experiencias con los libros autopublicados, es que la existencia de un editor es un cribado importante para garantizar la calidad de los libros que llegan al lector. Otro problema es los criterios que imponen las empresas editoriales, que pueden sesgar sus decisiones, dejar en la cuneta obras interesantes y publicar algún pestiño que otro. El tema es complejo. Pero cada vez estoy más convencido de que tiene que haber alguien, con criterio, que sirva de puente entre el entusiasmo del escritor, que ha dedicado tiempo y esfuerzo a su obra, y que comprensiblemente quiere que se lea, y el lector… que debe tener ciertas garantías de que lo que se pone a la venta tiene alguna cualidad que hace que eso merezca la pena.

Había leído previamente un relato de Rubén Azorín. No sé si llamarlo novela corta o cuento largo. Y si no era redondo, apuntaba algunas maneras. Era un tanto confuso. Quizá con pretensiones un poco elevadas… pero bueno. No entusiasmaba, pero se dejaba leer. Y hacía tiempo que había ido viendo comentarios sobre estas novelas sobre la Luna del mismo autor. Pero determinadas experiencias relativamente recientes sobre libros autopublicados me hacían ser prudente. Hasta que apareció a la venta por el ridículo precio de 89 céntimos. Y dije… bueno… a partir de ahora lo único importante que puedo perder es el tiempo. Y decidí leerlo.

Pues eso… la luna. Fotografías de la luna o con la luna… que para eso estamos, para estar en la luna.

Y aquí vino la sorpresa negativa. El libro no es realmente ciencia ficción seria. Por muchos comentarios que veáis de gente que diga eso… pues no. Fijaros… una anédocta…

En resumen… 89 céntimos es un precio excesivo para este libro. Claro está, atraerá a muchos lectores que ante determinadas políticas demenciales de precios del libro en España y otros países de Europa, optan por libros baratos. Luego… bueno, en los aficionados a la fotografía es conocido el fenómeno que poca gente reconoce que se ha equivocado a al comprar su cámara fotográfica. Y se convierten en defensores de su trasto, aunque no les guste nada. Pues supongo que puede pasar algo así en el mundo editorial. Surgen muchos apóstoles de la autopublicación,… que luego no pueden volverse atrás cuando este sistema empieza a provocar una lluvia de mediocridades. Cuando no de bodrios. Quizá la autoedición, la autopublicación pueda tener sentido en determinados entornos… pero con un público educado y con criterio para discriminar. Si no… es preciso un proceso editorial. Quizá por eso me gustan las pequeñas editoriales que arriesgan donde los intereses comerciales de las grandes lo impiden. Pero un cierto proceso editorial, un cribado, una crítica constructiva a priori, ha de existir. Si no, vamos mal…

Se oye con frecuencia que el potencial del cerebro es impresionante y que sólo se usa el diez por ciento del mismo. Hay… un montón de obras de ficción, literarias o audiovisuales, sobre esta premisa. La realidad… el origen de esta creencia fue la entrevista de un periodista a un neurocientífico. Este lo que dijo en realidad es algo así como ‘no sabemos para qué sirve el diez por ciento del cerebro’, que no es lo mismo que ‘el diez por ciento no se utiliza’… pero el periodista transcribió como el vino bien. Es como cuando un periódico de mi ciudad, el Día Mundial del Sida, allá por mediados de los años 90, convirtió el dato ‘un 12 % de los infectados por el VIH lo han sido por transmisión heterosexual’ en un ‘un 12 % de los heterosexuales están infectados por el VIH’, lo cual hubiera sido en aquellos momentos una catástrofe monumental. Se quedaron tan anchos. Nunca hubo rectificaciones.

Volvamos al libro… empecé a ponerme mosca cuando el autor refleja en un momento dado la mandanga esta del cerebro sin usar. Claro que lo usamos… anda que no cuesta energía y problemas en el parto el tener un cerebro de este tamaño… como para no usarlo… Empecé a sospechar del bajo nivel científico del libro… y continuó… bueno. No es un libro de ciencia ficción. Es un libro que toma elementos de mitos urbanos diversos y teorías conspiranoicas diversas para montar una trama con hombrecitos verdes y la luna que se aleja, mezclado con las tradiciones más consolidadas de ese infame cine que es el de catástrofes naturales.

El libro se va desmoronando por completo. Los personajes están prefabricados, nunca sabes exactamente cuál es el principal… ni siquiera hay una convergencia real y clara de muchos ellos que dé sentido a las historias más o menos paralelas… no hay empatía real. Y todo desemboca en un tramo final confuso y sin resolución. Pero al mismo tiempo, tampoco sientes que allá un cliffhanger que te induzca a creer que va a haber una segunda parte, la hay, y que merezca la pena leerla. Que no creo. Y espero que nadie se enfade mucho porque no me haya gustado la novela… que luego recibo comentarios o mensajes de todo tipo. Algunos son educados, y se pueden ver. Pero otros son groseros… y esos no. Parece que no gusta en algunos autores, y con más frecuencia en sus amigos, que a algunos no nos gusten sus libros.