[Libro] Inherit the stars – James P. Hogan

Literatura

Hace un par de meses o tres estaba yo leyendo un artículo sobre lo que ya se considera ciencia ficción clásica, aquella que se escribió en los años 60 y 70, en la que surgieron escritores que se bregaban en una ciencia ficción dura, en la que trataban de contar historias plausibles a la luz del conocimiento científico, y con mayor o menor éxito a la hora de crear al mismo tiempo un relato que entretuviera y que tuviese una suficiente profundidad para hacernos reflexionar sobre nosotros mismos. La mejor ciencia ficción siempre nos plantea escenarios futuristas y avanzados científicamente para hablar de nuestra identidad como seres humanos o de nuestros problemas actuales como sociedad o como especie. Véase al respecto la novela de Poul Anderson que comenté en septiembre de 2022, o la estupenda Cita con Rama de Clarke, un clásico entre los clásicos. Pero estos son sólo dos ejemplos que me han venido a la memoria sobre la marcha, sin pensarlo mucho, de los muchos que hubo. Coincidió que yo, a finales de los años 70 y principios de los 80, estaba en mi final de la adolescencia y principio de los años de universidad, y como buen chico de ciencias, me apasionaba este tipo de lecturas.

De los varios astros, planetas o satélites, que se mencionan en el libro, sólo dispongo fotos en detalle, realizadas por mí, de uno de ellos,… el planeta Tierra.

Sin embargo, había mucha oferta. Había una diversidad de colecciones de obras de ciencia ficción en varias editoriales que ofrecían abundancia de obras, muchas de ellas en formato de bolsillo, más económicas, y adecuadas a la pobre economía de un estudiante. Y hubo muchas cosas interesantes que se quedaron en el tintero. Es cierto que hoy en día, esas obras hay que leerlas con una cierta perspectiva y comprensión. Las ciencias han avanzado, y las propuestas de aquellos autores, entonces ingeniosas e innovadoras dentro de los paradigmas de la ciencia real, pueden resultar ingenuas o francamente descarriladas. Uno de estos autores, al que no accedí en aquella época, fue el británico James P. Hogan, un escritor relativamente prolífico, especialmente conocido por su serie de los Gigantes, y sobre el que no había leído. nada. En ese artículo que he mencionado al principio, y que soy incapaz de enlazar porque no recuerdo donde lo leí, recomendaba algunos libros de esta serie, y decidí leer al menos el primero de ellos, que os traigo hoy a comentario. En su original en inglés.

La acción nos sitúa en el año 2027, cincuenta años después del año en el que se publicó, momento en el que el autor, ingenuamente, imaginaba que la guerra fría habría terminado y habría comenzado una colaboración internacional para el desarrollo de la ciencia y la exploración del espacio, al que habrían ido los presupuestos destinados a los ejércitos. Inspirada por el 2001, A Space Odissey de Kubrick, que Arthur C. Clark adaptó a una novela con una trama muy similar, aunque con algunas diferencias en el argumento, tras una introducción que nos habla de ciertos acontecimientos en un pasado remoto, se nos habla de un hallazgo en la luna. El cadáver momificado de un astronauta en la Luna, con miles de años de antigüedad, pero inequívocamente humano. Un equipo de científicos de lo que sería la sucesora multinacional de la NASA acomete la tarea de estudiar el hallazgo y darle un sentido, ante su improbabilidad. Un posterior hallazgo en Ganímedes, satélite de Júpiter, de una nave claramente alienígena, compleja la tarea de dar sentido al conjunto. [Obsérvese el paralelismo con 2001; en aquella, se encuentran dos monolitos, uno enterrado en el cráter Tycho de la luna, y el otro en órbita alrededor de Júpiter (versión cinematográfica) o en Iapeto, satélite de Saturno (versión literaria)]

La novela es en general muy entretenida. No hay acción propiamente dicha, más allá de alguna reconstrucción de lo sucedido en el pasado remoto del que proceden los restos del astronauta lunar. Lo que vamos siguiendo es el proceso científico de generación de hipótesis a partir de los restos encontrados y su análisis, contrastados con el conocimiento científico establecido, para proceder al proceso de contrastar la fortaleza de esas hipótesis, para sustituirlas por otras cuando no funcionan, o para modificar el paradigma científico cuando es necesario. Intervienen todo tipo de científicos, biólogos, químicos, físicos, geólogos, paleontólogos,… también lingüistas e historiadores que aportan sus métodos de estudio a los elementos culturales de los restos. No hay villanos. Aunque haya personajes que nos caigan mejor o peor, el biólogo es uno de ellos porque parece intransigente, pero todos aportan. Y al cabo, el biólogo acaba resultando un científico serio, de los de ante hipótesis extraordinarias, las pruebas han de ser también extraordinarias. Escrita con una prosa muy directa y funcional, se lee fácil, con interés, en más de un caso me encontré trasnochando más de la cuenta por culpa de ese querer saber qué es lo que van a deducir.

Al mismo tiempo, las hipótesis que plantea el escritor resultan un tanto ingenuas desde el punto de vista del conocimiento actual. Por ejemplo, volviendo a la biología evolutiva, frente al hecho de que en los años 70 del siglo XX el fuerte del análisis de los restos paleontológicos estaba en el estudio morfológico de los fósiles, poco a poco fueron sustituidos, cuando esto fue posible, con las técnicas de biología molecular, especialmente el de los ácidos nucleicos, sometidos a un cambio por mutaciones en el tiempo, marcados por un reloj evolutivo, que permite establecer las relaciones de parentesco entre especies. Con ese conocimiento, la hipótesis final del libro… resulta implausible en el año 2023, aunque lo fuera en 1977. Lo mismo sucede con el origen de la Luna, aunque la teoría del gran impacto, hoy la favorita de los científicos, ya había sido formulada en aquel momento, y hace que la hipótesis final del libro tampoco sea admisible. Con el cinturón de asteroides pasa algo parecido. Cuando leí mi primer libro de astronomía divulgativa que me compraron siendo un adolescentes, y que devoré numerosas veces hasta casi aprendérmelo de memoria, se hipotetizaba con el origen del cinturón de asteroides como la consecuencia de un planeta en órbita solar entre Marte y Júpiter que hubiese sido destruido. Hoy en día, sabiendo que la masa total de los millones de cuerpos del cinturón se estima en sólo un 4 % de la de la Luna, más bien se considera como un intento fallido de formación de un planeta durante los inicios del Sistema Solar por las perturbaciones gravitatorias introducidas por el gigante Júpiter. En fin… la hipótesis final del libro, ingeniosa, hoy en día también resulta ingenua e implausible.

Bueno… las cosas son así. Las ciencias adelantan. Toda obra de ciencia ficción, especialmente ciencia ficción dura, que parte del conocimiento científico real, o aunque se base en las hipótesis más especulativas, cuando pasa un cierto tiempo queda desfasada y pasa a ser ingenua o simplemente errónea. No quiero decir con esto que toda la ciencia especulativa se quede desfasada. La evolución de Darwin tuvo que esperar décadas para poder conocerse cuál era su base biológica molecular y terminar de confirmarse. O la deriva de los continentes de Wegener tardó mucho en poder medirse y que fuese una teoría plenamente aceptada. Pero la obra es notable en su planteamiento. Y yo me lo he pasado muy bien. Contemplo la posibilidad de seguir con alguno de los siguientes libros de la serie. A ver que nos tenía que contar Hogan sobre este universo alternativo que planteó.

[Cine] Alice to Therese no Maboroshi Kōjō [アリスとテレスのまぼろし工場] (2023)

Cine

Alice to Therese no maboroshi mōjō [アリスとテレスのまぼろし工場] (2023; 05/20240119)

En este principio de año sigo alternando los estrenos en salas de cine cono los estrenos directos en plataformas en línea. De alguna forma me había hecho el propósito de ser más selectivo con las propuestas de estas últimas, disminuyendo los estrenos que veo en las mismas. Pero ciertamente el principio de año ha venido interesante. Y cuando supe del estreno de este largometraje de animación japonés, realmente me entró el interés. Su directora, Mari Okada, tiene una amplia trayectoria en la animación, especialmente como guionista. También el estudio responsable de la película, MAPPA, ha desarrollado proyectos muy interesantes tanto en formato de series, como algún largometraje realmente notable. Así que, bueno,… la película me apetecía.

Puestos a elegir un lugar para ilustrar la entrada, quizá Hiroshima, ciudad también sometida a una destrucción catastrófica, sea la más adecuada de lo que tengo en fototeca. No olvidemos que el miedo a la destrucción catastrófica está siempre muy presente en el imaginario nipón, entre bombas, volcanes y seismos con olas gigantes y demás.

Nos encontramos en una ciudad no muy grande, costera, entre montañas, cuya vida depende de la minería y de una acería que transforma el mineral extraído en las montañas. Una noche, cuando uno de los protagonistas de la cinta, Masamune, un adolescente de 14 años, se encontraba estudiando en casa con sus amigos, una explosión se da en la acería, que deja de funcionar, al mismo tiempo que unos extraños monstruos lobunos, del humo de la explosión, reparan unas extrañas grietas que se han formado en el cielo. A partir de ese momento, el tiempo se detiene en la ciudad. Los habitantes continúan con sus rutinas, pero no envejecen. Siempre es el mismo día de invierno, las embarazadas permanecen siempre embarazadas, los adolescentes de 14 años no maduran, algún habitante desaparece de vez en cuando. Masamune comienza una tensa relación con una chica que de alguna forma le gusta, Mutsumi. Y esta le presenta a una extraña niña que vive en uno de los hornos de la acería, muy similar físicamente a Mutsumi, y a la que bautiza Itsumi, que apareció de repente en un tren que venía del exterior, que sí que avanza en edad y crecimiento, aunque como la tienen aislada, su psicología no se ha desarrollado al mismo ritmo. Y que parece estar vinculada al misterio de la extraña situación de esta ciudad, de la que nadie sale ni entra, y que parece al margen del resto del mundo y del tiempo.

La película no adapta ningún manga ni novela previa. Es material original de Okada. Y es una historia compleja en su planteamiento y en su desarrollo. Visualmente es muy atractiva. Como es habitual en la animación japonesa, frente a unos personajes humanos muy esquemáticos en su concepción visual, pero complejos en su personalidad, tenemos unos ambientes de gran realismo y precisión. También tenemos una banda sonora compleja, un tanto ominosa. No estamos ante el típico romance adolescente en ámbito fantástico de muchas películas de animación del País del Sol Naciente. Los temas son diversos y profundos; la soledad, el aislamiento, la inseguridad ante un futuro que parece no existir, el duelo, la amistad, los liderazgos nocivos. Quizá lo que más complejo es y más lastra la película, donde más se la está criticando, es la forma, a veces confusa en que se va desentrañando el misterio del destino, el lugar y el tiempo en el que tenemos que situar esta malhadada ciudad y a sus habitantes, y quién es la misteriosa niña que vino del exterior, la única que crece y evoluciona.

La propuesta de Okada es realmente interesante. No participo de algunas de las críticas negativas que ha recibido. Ni de la percepción distante del público que parece haberse dado. Pero reconozco que no es fácil de ver. Y no siempre está bien resuelta la forma en que se desenreda la madeja de los misterios. Por lo tanto, no me atrevo a hacer una recomendación absoluta. Para los aficionados a la animación, y a la animación japonesa en particular, creo que sí es una recomendación clara, teniendo en cuenta que es una película más adulta de los que parece por las edades de los protagonistas. Para el resto de potenciales espectadores,… pues dependerá de la cantidad de riesgo que quieran aceptar y la predisposición a ver una película en casa, en una plataforma en línea, pero con la actitud de concentración y seriedad con la que afrontamos determinadas películas en las salas de cine. Cada cual sabrá.

En otro orden de cosas, para su distribución internacional, Netflix ha acortado el título de la película a un escueto Maboroshi (まぼろし), Ilusiones. Pero en su título original, que viene a ser La fábrica de ilusiones de Alice y Therese… No tengo ni idea de quienes son Alice y Therese, ¿las dos chicas coprotagonistas Mutsumi e Itsumi? Parece que procede de un proyecto original cuyo título vendría a ser La niña lobo Alice y Therese, y Alice sería Itsumi y Therese sería Mutsumi. También hay que comentar que de alguna declaración de la directora, para comprender mejor la película habría que comprender bien la diferencia entre las palabras japonesas ai 愛 y koi 恋; ambas se traducen como amor, que sería el tema principal de la película, pero son distintos. Y con distinta capacidad para transformar, o incluso destruir, el mundo de una persona.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Fotos] Hacia el solsticio de invierno

Fotografía

Hoy tocarían mis habituales recomendaciones fotográficas. Es domingo. Pero ni tengo mucha cosa seleccionada, ni tengo mucho tiempo. Así que lo dejaré en mostraros algunas fotos del rollo de negativos en color que hice a mediados de diciembre para confirmar que mi Leica Minilux funcionaba correctamente. Os lo cuento de forma más extensa en Confirmación de funcionamiento de la compacta – Leica Minilux con Orwo Wolfen NC500.

En cualquier caso, aunque el tipo de película que usé no me entusiasma, por eso la usé, porque si no iba bien la cosa no me daría pena la pérdida, hay una cosa que hizo que las fotos quedasen relativamente bien. Y es que hacia el solsticio de invierno, cuando las horas de luz son menos, la luz es la más idónea para fotografiar a lo largo de las horas centrales del día. El sol va también más bajo sobre el horizonte, y la luz nos llega más tumbada, más difusa, proyectando sombras menos intensa. Siempre lo he dicho, lo ideal sería que durante todo el año tuviéramos la calidad de luz de diciembre, pero con la duración del día y las horas de luz del mes de abril. Pero todo no se puede tener.

[Cine] Perfect days (2023)

Cine

Perfect days (2023; 04/20240115)

Wim Wenders rueda en japonés esta película ambientada en el distrito tokiota de Shibuya. Incluso si en ningún momento nos sacan la concurrida estación de tren, la escultura del fiel perro akita Hachikō, o el célebre y concurrido paso de peatones en cuadro con diagonal incluida. Me parece curioso comentar cómo se gestó la película. Cuando amainó el pandemonio pandémico, Wenders fue invitado a conocer el proyecto Tokyo Toilet, por el cual se rediseñaron los 17 aseos públicos del distrito de Shibuya, a cargo de 16 diseñadores y arquitectos. Como consecuencia de esa visita, se le propuso que trasladase su visión de este proyecto a un proyecto audiovisual; inicialmente pensando en algún documental o algunos cortometrajes. Esto evolucionó hacia cuatro historias cortas alrededor de un personaje, un limpiador de los aseos, pero que finalmente se integraron con
Takuma Takasaki como coguionista en el largometraje que vimos este lunes pasado.

Podemos intuir con relativa facilidad las cuatro historias. Aunque en la película se van imbricando, más o menos, unas sobre otras. Está la propia historia o presentación del protagonista, Hirayama (Kōji Yakusho), un hombre en sus sesenta y tantos, que trabaja en la limpieza de los aseos públicos, siguiendo una rutina personal muy estructurada alrededor de la pequeñas tareas de la vida cotidiana. La principal curiosidad de esta línea argumental es la partida de tres en raya que juega con un desconocido contrincante en uno de los aseos públicos. La segunda historia es la de la relación del trabajador del otro turno de limpieza, un joven que aún no ha cobrado su primer sueldo, pero que quiere impresionar a su novia, una chica modernita y peculiar. La tercera historia se nos presenta cuando delante de su casa se presenta una guapa adolescente que resulta ser su sobrina, hija de su hermana más joven, que se ha escapado de casa al discutir con su madre. A pesar de la modestia con la que vive Hirayama, la familia de su hermana vive de forma acomodada. E intuiremos, más que sabremos, que hay un pasado complejo en la vida de este hombre que, por lo demás, es educado e instruido, amante de la lectura y de la música de los años 60 y 70. Finalmente, esta la historia de la dueña de un pequeño bar, que canta una estupenda versión en japonés de The House of the Rising Sun que popularizaron The Animals, y de su exmarido que la dejó para casarse con otra, pero que ahora, en puertas de la muerte por una enfermedad terminal, a quien quiere ver es a su antigua mujer.

La película se desarrolla con parsimonia, pero con firmeza, ante nuestros ojos. Wenders es un maestro con la cámara y demuestra que los años no le han restado maestría aunque últimamente se prodigue poco en el largometraje de ficción. Por otro lado, se nota su amor por la fotografía, los encuadres son estupendos, y además dota al protagonista, y a su sobrina, de la misma afición a la fotografía. Ambos poseen una Olympus mju-1, de la que yo también tengo un ejemplar, que no uso, porque el enfoque automático le falla mucho. Pero sí uso su sucesora, una Olympus mju-II. Importa también la banda sonora, a cargo de los grandes músicos de rock de los años 60 y 70 del siglo XX. Cada mañana, cuando sale de casa con su vehículo, introduce un vieja cinta de cassette en el reproductor del coche. Y la hace sonar cuando ante sus ojos aparece la esbelta figura de la Skytree. Quizá deduzcamos de ahí que el hombre no vive en Shibuya, sino cerca de Asakusa o algún barrio vecino. No hay muchos diálogos en la película. El protagonista apenas dice unas cuantas líneas a lo largo de la película. Pero no hacen falta diálogos superfluos para que nos llegue la esencia de la propuesta de Wenders.

Con la contenida interpretación del protagonista, pero llena de humanidad y de expresión, bien acompañada por los secundarios con los que se encuentra cotidianamente, los nueve días en los que transcurre la acción, nueve porque nueve son las casillas del tres en raya, estos son los detalles que guían al espectador en el paso del tiempo y el espacio, este bello fragmento de la vida de una persona en los días de un mes de octubre cualquiera, son una propuesta absolutamente recomendable, que ayuda a reconciliarse con el mundo, e invita a tomarse la vida con otro ritmo, con otra mirada, más amable, más serena. Incluso si no disponemos de los modernos y estilosos aseos públicos del distrito de Shibuya. En cualquier caso, una de las película que más nos ha gustado esta temporada. Sin duda.

En otro orden de cosas, no, The House of the Rising Sun no es propia de The Animals, pertenece al folclore popular norteamericano. Y no, no nos pusimos de acuerdo en si la elección de esta canción para aparecer dos veces en la película, en inglés y en japonés, tiene o no que ver con el hecho de que Japón sea The Land of the Rising Sun 日本 (sol que se levanta). El título original de la película está en inglés, y es evidente su relación con la canción Perfect day de Lou Reed, que también forma parte de la banda sonora de la película.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ****

[TV] Cosas de series; fantástico en la Corea colonizada por Japón

Televisión

Vamos con dos series, que más bien son tres, luego me explico, y que tienen en común que, en todo o en parte, transcurren durante el periodo histórico en el que la península de Corea fue una colonia de Japón. Un periodo que los coreanos vivieron y recuerdan con amargura, porque los japoneses fueron bastante bordes con sus vecinos. Y es que las tradiciones de estos países del Asia más oriental son de fuertes identidades nacionales, ante las cuales los otros son vistos con desconfianza, con desdén, con incomprensión, etc… en mayor o menor medida y con unos u otros matices, según su posición y momento histórico. Un ejemplo es las leyes de naturaleza. El abanico que encontramos en el mundo va desde las que se basan en el lugar del nacimiento hasta las que se basan en quienes son sus progenitores. En Estados Unidos, por ejemplo, todo nacido en suelo estadounidense tiene derecho a esa nacionalidad, independientemente de la nacionalidad de sus padres. En la mayor parte de Europa, como en España, es una mezcla. En España, todo nacido de español, o incluso con abuelos españoles, tiene derecho a la nacionalidad, haya nacido donde haya nacido. Pero una persona extranjera, sin antecesores españoles, cuando lleva un tiempo de arraigo en España, creo que son diez años, tiene derecho a la nacionalidad. En países como Corea y Japón son muy excluyentes. Para ser coreano o japonés hay que ser hijo de coreano o japonés. Muy difícil la nacionalidad por arraigo. Tienen un fondo xenófobo muy potente. Así que cuando discuten entre sí… se les nota mucho; caracteres culturales nocivos. Porque en realidad son pueblos probablemente mucho más emparentados de lo que reconocen, o algo así muestran algunos estudios genéticos. Pero vamos con las series.

Periódicamente aparecen en Corea del Sur películas o series a propósito de los gumiho [구미호] o zorros de nueve colas, una criatura de las mitologías del Asia oriental, probablemente de origen chino, pero extendida a otros países, con especial éxito en la península coreana. Ya había visto un par de series pivotando sobre uno de estos gumiho, generalmente comedias románticas, que resultan entretenidas. Por eso recuperé en Netflix esta serie que no es producción propia, pero la distribuye en diversos países, bajo el título Gumihodyeon [구미호뎐], literalmente Cuento del zorro de nueve colas, como se titula en inglés, Tale of the nine tailed (fox). Como suele suceder en estas series, una mujer humana, una productora en una cadena de televisión, se enreda en una relación con un gumiho, al principio discutiendo, pero poco a poco en relación romántica. De fondo, un grupo de personajes de carácter fantástico, espíritus, dioses, demonios y demás, unos amistosos y otros siniestros, con sus rivalidades y sus afinidades, hasta que predomina una peligroso villano que busca poseer a la mujer que, inopinadamente, esconde un secreto que viene de mil años atrás y que puede dar un poder enorme al villano. «Disfrutando» de muchos de los defectos habituales de estas series, lo cierto es que divertida de ver, y sus personajes protagonistas, interpretados por Lee Dong-wook y Jo Bo-ah, a esta la he visto ya en otras series, tienen bastante carisma. Con buen acompañamiento de los personajes secundarios. Muy entretenida.

La serie tuvo mucho éxito, y eso provocó que sugieran productos derivados, como alguna adaptación animada o pequeñas webseries que complementaban a la principal. Pero en 2023, surgió un derivado más ambicioso, que se puede ver en Amazon Prime Video. En algunos sitios aparece como la segunda temporada de la serie, por ejemplo en IMDb, pero a mí me parece más otra serie, con 12 episodios en lugar de 16, en la que aparecen algunos de los personajes fantásticos principales de la primera, y nuevos personajes. La protagonista femenina original sólo aparece en escenas recuperadas de la primera serie, o en pequeños cameos. En esta segunda serie Gumihodyeon 1938, es decir, Cuento del zorro de nueve colas 1938, el gumiho y su fiel compañero viajan al pasado, a la época de colonización japonesa, donde se ven implicados en un misterio entre espíritu, dioses y demonios, y donde aparecen dos coprotagonistas nuevos, compañeros de infancia del personaje principal, interpretados por Kim So-yeon y Ryu Kyung-Soo. Y donde además de los villanos fantásticos, también aparecen los villanos japoneses, también con tintes sobrenaturales. Aunque hay algún romance pululando por ahí, es fundamentalmente una serie de aventuras. También muy entretenida. aunque con alguna inconsistencia en el guion. Pero estas son casi inevitable por lo que se ve en las series surcoreanas de este tipo, donde las argucias argumentales poco elegantes son frecuentes para salvar las situaciones. Por ejemplo, son frecuentes los deus ex machina, que a mí me ponen de los nervios. Pero si lo quieres lo coges; si no, lo dejas.

Y finalmente, una serie reciente de Netflix, Gyeongseong creature, con el título original en inglés, aunque en castellano se puede encontrar también como El monstruo de la vieja Seul. La capital de Corea del Sur ha recibido distintos nombres durante su historia. Durante el largo periodo Joseon o Chosón, 1391 – 1897, se llamó Hanseong o Hanyang, aunque en los últimos tiempos de ese periodo se le empezó a conocer como Seoul, de donde viene el exónimo castellano Seúl. Pero los japoneses decidieron darle el nombre de Keijō 京城, caracteres que en coreano se leerían Gyeongseong [eso suena más o menos como guionsón a los oídeos de un hispanohablante]. De ahí lo de la vieja Seúl. Esta serie viene con pretensiones de dejar huella. Otra cosa es que lo consiga o no. Con dos protagonistas principales atractivos, Park Seo-joon y Han So-hee, que son fáciles de encontrar en otras producciones recientes de éxito, nos habla del ambiente en la capital coreana en los últimos tiempos de la guerra, en la que el protagonista masculino, que regenta una casa de empeños muy próspera en la precaria situación de la época, se ve involucrado con la protagonista femenina, una detective que con su padre busca a su madre desaparecido tiempo atrás. Pero en un hospital de la ciudad, el ejército japonés, a imagen y semejanza del infame Escuadrón 731, que actuó en Harbin (Manchuria), realiza experimentos con seres humanos, con prisioneros y personas secuestradas. Y allí crean un poderoso monstruo, virtualmente invencible.

Frente a otras series coreanas que suelen mezclar la comedia, el drama y la acción, esta serie tiene un mayor contenido dramático, además de abundante acción en las dependencias del malhadado hospital, donde se mezclan los intereses de unos y otros. Lo cual la hace muy entretenida. Hay quien califica la serie como de ciencia ficción. Pero la naturaleza tan excesiva del monstruo a mí me lleva a calificarla como fantasía como otra cosa. Tanto en esta serie como en la anterior, los japoneses aparecen siempre como esencialmente perversos, en ocasiones hasta la caricatura. Y a los coreanos como increíblemente valientes, hábiles en la lucha, galantes y patriotas. Lo cual siempre me chirría, puesto que los intentos de establecer una resistencia y una guerrilla contra el ocupante, en la historia real, siempre fueron muy tímidos y condenados al fracaso, y hubo una importante colaboración por parte de sectores de la sociedad coreana, especialmente los más acomodados. Además, como en otros lugares, la resistencia estuvo dividida entre los nacionalistas tradicionales, y los comunistas apoyados por la Unión Soviética. Si no fuera por la derrota de Japón en la Segunda Guerra Mundial, Corea tuvo muy pocas posibilidades de independizarse por sus propios medios. Y esa división entre resistentes, se manifestaría en las zonas de influencia soviética y norteamericana, que llevaría a la división del país a través del paralelo 38 y la guerra de 1950-53. Por lo cual, también se puede considerar como «fantástica» en cuanto a la visión de la historia del país.

De todas formas, la serie se ve sin problemas. Entretenida como decía, a pesar de dejar todas las tramas cerradas, con su punto de tragedia, por el arte del birlibirloque, y algún deus ex machina que otro, donde debemos insistir en el aspecto fantástico, deja las puertas abiertas a una secuela o segunda temporada, ambientada en tiempos más modernos. Que más que probablemente vería sin problemas. Pero en general, aunque esta serie, como he dicho, venía con bastantes pretensiones, y está bien hecha, me he divertido más con la anterior.

[Foto] Un puente; visitarlo una y otra vez

Sin categorizar

No es infrecuente que muchos aficionados a la fotografía se bloquean ante los temas que encaran. A muchos les atrae eso que ahora llaman, en inglés habitualmente, street photography, lo que viene a ser fotografía documental de lo cotidiano, lo que sucede en las calles y plazas de las ciudades. Pero se ha generado el dogma de que eso consiste en fotografiar a la gente que pasa, y eso corta al aficionado, incapaz de romper la barrera de la esfera personal. Existen muchas otras formas de hacer fotografía documental que no impliquen invadir la esfera personal de la gente. Y con más frecuenta de lo que creemos, con mejores resultados. O el paisaje urbano… parece que necesitamos elementos arquitectónicos llamativos, singulares, algo que no esté en nuestra rutina diaria. O el retrato… si necesitamos modelos, o cómo tratar con ellos, o el equipo que tenemos que llevar, y el «bokeh» famoso… siguiendo siempre las modas, tengan sentido o no. No exploramos la diversidad de posibilidades que ofrece la fotografía, aprovechando aquella que nos satisfaga y nos haga sentir cómodos, sin que deje de ser un reto que imponga una mejora constante.

A mí me gusta determinado tipo de paisaje urbano o periurbano. Y desde hace tiempo he decidido seguir el ejemplo de algunos de los mejores fotógrafos, aunque mis resultados sean muy humildes en comparación. Volver una y otra vez a los mismos paisajes y escenarios. En color o en blanco y negro. En todas las estaciones del año. A distintas horas del día. En digital o con película tradicional. Con buen tiempo o con lluvia. Durante este invierno he dedicado algunas mañanas y varias tardes a pasar un rato recorriendo de un lado al otro el puente del Hierro de Zaragoza, oficialmente llamado puente del Pilar, aunque muchos zaragozanos no lo sepan. Es un lugar con muchas posibilidades, pero en el que es muy fácil caer en el tópico.

Cuando a principios de diciembre decidí comprobar que una cámara que tenía aparcada funcionaba correctamente, podéis saber más en Comprobando que todo va bien – Leica Minilux con Lomography Potsdam Kino 100, también elegí ese entorno para hacer mis pruebas. En unas mañanas de invierno, pero con una climatología que no sé si calificar de otoñal templada o de primaveral, y en con película tradicional, en blanco y negro. Y son un aporte más a la colección de fotografías que sobre el lugar y el entorno voy recogiendo. Y de las cuales valdrán para el futuro unas cuantas. Ya veremos se alguna vez las incluyo en un proyecto más complejo. Pero ese es mi enfoque actual. Visitar los lugares que me despiertan interés, una y otra vez. Hasta que sea incapaz de ver nada más. Nos vemos por allí.

[Libro] El viaje de Shuna – Hayao Miyazaki

Literatura

Hayao Miyazaki no es conocido como escritor. Ni siquiera como ilustrador. Es conocido como director de cine de animación. En ese ámbito, no sólo es conocido. Es célebre. Y celebrado. Como una de las cabezas de Studio Ghibli, es responsable de algunas de las mejores películas de animación de la historia del género. Hay heroinas y héroes de la animación absolutamente geniales que han salido de su creatividad; Nausicaä, Chihiro, Ashitaka y San, Porco Rosso, Niki, Totoro, Sophie y Howl, Ponyo… Incluso si algunos de ellos son adaptados de obras literarias, les supo dar una impronta especial que los ha hecho especialmente queridos por muchos aficionados al cine de animación o al cine en general. Por supuesto, es escritor también, puesto que ha sido el guionista de sus películas, sean obras originales o sean obras adaptadas. Pero también se ha internado en el terreno del manga, del cómic.

Por algún motivo, me ha parecido adecuado ilustrar la entrada con unas fotos de la isla de Itsukushima, también conocida como Mijajima. Tanto Shuna, como Ashitaka más tarde, usan como monturas animales herbívoros con cornamentas. Como también las tienen los ciervos shika de esta isla japonesa.

Tengo por casa la historieta gráfica Nausicaä del Valle del Viento, que publicó en 1982, dos años antes de estrenar la película que la adaptaba al cine de animación. Sinceramente, no la he leído entera de principio a fin, pero de vez en cuando repaso algún pasaje o algún detalle de la historia que me interesa. Podríamos decir que, de esta forma, la he ido leyendo a lo largo de los años, desde que la compré poco después de ver en la gran pantalla la versión restaurada de la película con motivo de su 25º aniversario. Muchos piensan que Nausicaä es la primera película de Studio Ghibli, pero no es así. Aunque el estudio de animación tenga o gestione los derechos de la misma, el estudio se constituyó como consecuencia del éxito de la película, para permitir un ámbito de creación dentro del mismo espíritu, como así fue.

Recientemente se publicó en español el libro que nos ocupa hoy y que recibí como regalo esta navidad. Su publicación original, en Japón, data de 1983. Generalmente suele encontrarse encuadrado entre el manga, cómic, historieta o relato gráfico. Y se podría incluir en este género… visto desde un punto de vista amplio. Basándose en una leyenda tibetana, Miyazaki nos cuenta las historia del príncipe Shuna, hijo del rey de un valle en las montañas, remoto, pobre, con problemas para alimentar con sus cosechas a su población, y que parte en un viaje hacia el oeste en busca de las semillas que pueden dar cosechas de grano mucho más ricas y fructíferas que acaben con la necesidad de su pueblo. Pero el viaje no será fácil. Tendrá que luchas con forajidos, con esclavistas… se involucrará en el destino de otras personas, e incluso tendrá que desafiar a los propios dioses. Y recibirá el castigo por ello, aunque las relaciones establecidas por el camino en su pelea con las injusticias darán su fruto y le abrirán el camino futuro.

No pensemos en el libro como un cómic o un manga al uso, en el que cada viñeta nos presenta una escena, con sus diálogos contenidos en los típicos bocadillos, y con la expresividad propia de la acción. Más bien es una sucesión de cuadros, realizados a la acuarela, que de forma ordenada, y con la ayuda de una escueta narración con palabras, nos va desarrollando la acción. Hasta cierto punto parece el esbozo de una futura película que nunca se realizó. Las historia como tal parece inacabada, con un final abierto a futuras aventuras de Shuna con las jóvenes a las que salva y que a su vez lo salvan. Deja con ganas de saber más.

No es difícil ver en Shuna características de otros personajes de Miyazaki. Como príncipe preocupado por su pueblo, vemos rasgo de este personaje tanto en Nausicaä como en Ashitaka. En este último, especialmente, su viaje voluntario alejándose de su pueblo, para el beneficio de este. Y desde luego, vemos los valores habituales que impregnan los personajes y las películas posteriores de Miyazaki. No son héroes/heroínas perfectos/as. Presentan dudas y debilidades. Necesitan crecer, mejorar. Su viaje tiene un fin, pero también es un vieja interior para madurar, para ser mejor, para cambiar. Y todo ello con unas ilustraciones absolutamente estupendas, que hacen que el libro sea imprescindible para el aficionado a la obra de Miyazaki. Desde ese punto de vista, total y absolutamente recomendable. Me gustaría conocer la historia completa, no me importaría nada haberla visto en el cine. Aunque de alguna forma, con el conjunto de sus películas, ya lo hemos hecho.

[Cine] Saltburn (2023)

Cine

Saltburn (2023; 03/20240114)

Las semanas cinematográficas suelen empezar los viernes. Es el día en que llegan a las salas de cines los nuevos estrenos. También suele coincidir con el día en que las plataformas en línea estrenan sus largometrajes propios. Al fin y al cabo, es la víspera del fin de semana, cuando el público tiene fiesta y más tiempo y posibilidad de ir a las salas o acoplarse al televisor. A nosotros eso nos influye relativamente. No es infrecuente que la película de la semana la veamos llegado ya el miércoles o el jueves, al final de la semana cinematográfica. Pero en este principio de año estamos acumulando nuestra asistencia a los estrenos en los primeros días de la semana. Bueno… desde el punto de vista cinematográfico, el lunes sería el día del medio de la semana, con viernes, sábado y domingo por delante, y martes, miércoles y jueves por detrás. El caso es que, al igual que la semana anterior, hemos iniciado la semana cinematográfica con dos estrenos, uno en plataforma y otro en salas, que nos han resultado más interesantes de lo que pensábamos, lo cual está muy bien.

Ilustro con fotografías del viaje a Inglaterra, Londres y Cambridge, en el invierno de 1994, realizadas en blanco y negro con la extraviada Minox 35ML y película Ilford Delta 400.

E iniciamos el comentario con el estreno en plataforma, en Amazon Prime Video. Es un estreno que lleva ya unas semanas, y que estaba despertando muchos comentarios positivos en distintos medios. Dirigida por Emerald Fennell, que ya sorprendió con su más que interesante primer largometraje. Fennell es también actriz, e interpretó a la joven Camilla Parkes-Bowles en The Crown, entre otros papeles muy diversos en su carrera, habitualmente en papeles secundarios. Y aquí nos lleva a una comedia retorcida, comedia negra, con regusto a Patricia Highsmith. Un joven con pocos amigos (Barry Keoghan), poco integrado, es admitido, becado, en la universidad de Oxford, donde es mirado con desprecio por los alumnos más privilegiados por la posición social de sus familias. No obstante, tras un incidente con una bicicleta, y tras contarle la triste historia de su familia, hace amistad con una de esos estudiantes privilegiados y adinerados (Jacob Elordi), que le invitará a pasar unas vacaciones en su mansión, Saltburn, con su familia, donde destaca la matriarca (Rosamund Pike). Pero allí empezarán a suceder tragedias.

No esperaba mucho de esta película. Pero claro, aquel primer largometraje, protagonizado por Carey Mulligan, que también tiene un pequeño papel en esta película, y las buenas críticas eran aliciente suficiente para ver esta nueva película. Al puro estilo británico, la película está realizada con excelente oficio. Filmada en un agobiante formato académico (1,37:1), con película fotográfica tradicional, muy bien fotografiada por el sueco Linus Sandgren, garantía de calidad, queda claro que Fennell sabe cómo hacer cine, aun con su escaso bagaje como directora. Si a eso añades un reparto de intérpretes británicos que tienen calidad para dar y vender, cierto grado de éxito está asegurado.

Sin embargo, la historia es compleja. Es compleja de contar y de digerir. Este Ripley universitario que nos ofrece Fennell es inequívocamente perverso, pero también lleno de complejos y de contradicciones internas. Y la familia de aristócratas vacíos de contenido y pensamiento, muchas veces mera fachada, también tiene algunas complejidades internas que son complejas de explorar. Fennell, evidentemente busca epatar al espectador. Con escenas de erotismo, enfermizo en no pocas ocasiones, y violencia, que no se recrean en lo explícito o en el gore, pero son elementos que están ahí. Y esta complejidad en combinar temas, historia y personajes hace que la película tenga sus altibajos, y sea en algunos momentos difícil de digerir. No obstante, creo que merece la pena darle una oportunidad. Es menos frecuente de lo que parece que los directores rueden con libertad. Véase uno de los éxitos del año pasado, que presentaba constricciones evidentes a la hora de transgredir, y que a la corta o a la larga le pueden pasar factura en la temporada de premios. Claro,… no está claro que Hollywood le hubiese perdonado las transgresiones que merecía.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Fotos] Mañana soleada

Fotografía

Hoy no tengo mucho tiempo para hacer comentarios sobre nada, así que simplemente pondré algunas fotos realizadas en una mañana soleada de noviembre, realizadas en blanco y negro tal y como explico en Blanco y negro urbano en Super Slide – Hasselblad 500CM con Distagon 50 mm y Foma Ortho 400. A ver si mañana me da tiempo a hablar un poco de cine, con una comedia negra que me resultó más interesante de lo que esperaba a priori.

[Recomendaciones fotográficas] Un obituarios y una diversidad de recomendaciones

Fotografía

Llevo varias semanas que, por distintos motivos, no he hablado de mis recomendaciones fotográficas. Hoy quería hacerlo. Aunque voy un poco justo de tiempo. Y además, me despertado más tarde que de costumbre. El «pote caliente» chino que comimos ayer, aun con su picante, no me ha impedido dormir bien. Así que vamos allá, con agilidad. Como fotos acompañantes, algunas más del rollo del que hablaba el jueves. Una tarde con luz privilegiada.

Hace unos días nos daban la noticia de que el fotógrafo japonés Kishin Shinoyama (1940 – 2024) había fallecido. Lo leí en PetaPixel primero, pero hasta Yoko Ono se hacía eco de la noticia en su cuenta de Twitter. Y es que casi nadie hablaba del conjunto de su obra. Todos contaban que era el responsable de las fotos de algunos de los álbumes de John Lennon y Yoko Ono. Yo he hablado de él, y era mucho más. Especialmente por sus fotografías de desnudos, realizados con gran angular con mucha aproximación y con las proporciones distorsionadas por ello. También con alguna polémica, por las edades de algunas de sus modelos, en la adolescencia. Tuvo una larga e interesante trayectoria como fotógrafo.

Robert Frank es uno de los fotógrafos de referencia del siglo XX, especialmente en Estados Unidos. Aunque nació suizo. Algunas de sus obras, The Americans, se consideran absolutamente fundamentales. En Oldskull nos han recordado al fotógrafo y nos han hablado de un curioso experimento suyo, ir fotografiando las calles de la ciudad montado en un autobús urbano, con la ventanilla abierta, mientras hace su recorrido. No deja de tener su punto de genialidad.

La neoyorquina, que creció en Argentina, Alessandra Sanguinetti es especialmente conocida por el seguimiento fotográfico de un par de amigas argentinas a las que conoció cuando eran poco más que unas niñas, unas preadolescentes, pero que ha seguido fotografiando incluso de jóvenes adultas, alguna de ellas madre ya. Pero tiene otras obras, y en Magnum Photos nos han hablado de sus fotografías en blanco y negro inspiradas por el invierno en Wisconsin.

Cerraré con una artículo en The Picture Show, un blog fotográfico de la NPR, la cadena de emisoras de radio públicas de Estados Unidos, en el que nos muestran el trabajo colectivo de los fotógrafos de emisora. Fotógrafos muchas veces desconocidos de la mayor parte de los aficionados a la fotografía, no digamos del gran público, que trabajan para las emisoras de la cadena, y que documentan la vida y los acontecimientos de sus entornos. Me ha parecido estupendo. Y un reconocimiento a los muchos fotógrafos que hacen su trabajo documentando el mundo con honestidad y sin alaracas.

[Cine] The holdovers (2023)

Cine

The holdovers (2023; 02/20240106)

Había muchas razones por las que nos apetecía ver esta película. Y alguna por la que nos apetecía menos. No he visto todas las películas de Alexander Payne, pero todas las que he visto me han gustado mucho, desde la primera que vi, que también coprotagonizaba Paul Giamatti, que es la segunda razón por la que me apetecía ver la película. Giamatti es un actor que ha estado en permanente ascenso en su calidad interpretativa. Con un reconocimiento de los que tardan en llegar… porque es bajito, calvo y regordete. Un petardo alto y guapo siempre tiene más oportunidades que un excelente intérprete que no se ajuste a las tendencias y prejuicios de la moda en vigor. Otra razón es que todo el mundo hablaba muy bien de la película a priori. Esta película ha tardado un tiempo desde su estreno en Estados unidos hasta que ha llegado a España, por lo que ha habido reacciones a la misma de sobra. Pero… ¿otra película de profesor inspirando al alumno adolescente en crisis? Las hay muy buenas, pero no sé si es lo que me apetecía ver. Bueno. Los pros superaron a las contras y fuimos al cine a las cinco de la tarde de un sábado.

Un internado para chicos, extremadamente pijo, en Nueva Inglaterra, con un invierno gélido y nevado como toca en esas latitudes, que no están más al norte que donde yo vivo, al contrario, pero que no reciben el templado influjo de la corriente del Golfo, sino el gélido influjo de la corriente del Labrador. Creo que es ese el motivo por el que una región en la latitud de Madrid es mucho más fría en invierno. Varios alumnos no se van a casa por Navidad, y al profesor más gruñón e impopular del colegio (Paul Giamatti), el de historia antigua, le toca ser el guardián de los chicos. Por todo apoyo, la cocinera (Da’Vine Joy Randolph), negra, que acaba de perder a un hijo de 19 años. Alumno brillante, no pudo ir a la universidad por carecer de dinero al contrario que sus compañeros blancos, y lo han matado en Vietnam. Estamos en 1970. Todos los chicos menos uno, brillante pero rebelde y conflictivo (Dominic Sessa), conseguirán irse de vacaciones a esquiar con uno de sus compañeros. Pero el que se queda no consigue contactar con su familia para conseguir el permiso. En esos días, estas tres personas, pasarán de repelerse a una mutua comprensión y acercamiento. Aunque no sin consecuencias.

Payne revisa algunos de los temas que aparecen en su filmografía. La familia es uno de los más característicos. Pero además hace una incisiva crítica de las desigualdades sociales en Estados Unidos, al mismo tiempo que revisa lo que une y lo que separa a las personas. Frente a los profesores inspiradores y carismáticos que suelen aparecer en este tipo de películas, Payne ofrece a Giamatti un personaje lleno de afrentas y rencores, que siente que el mundo le ha tratado de forma injusta, por lo que trata a sus alumnos con mordacidad y rigor, sin plegarse a las conveniencias que le expone el director para el sostenimiento del centro. Pero al mismo tiempo, hay otras personas a su alrededor que expondrán sus propias carencias y sus propios pecados, y pondrán en duda de su planteamiento docente es el adecuado, en este pequeño experimento navideño con consecuencias. Rodada con milimétrica precisión, en digital revelado para un aspecto viejuno, propio de las películas de la época. Incluso la resolución de la fotografía es baja, 2K a idea, con el fin de que no sea demasiado nítida.

Por supuesto, el gran activo de la película son las interpretaciones; no sólo de Giamatti, sino de los tres principales y de varios de los secundarios, que se asoman a la película de forma esporádica. Alguna de las cuales (Carrie Preston) quizá merecería que el trío protagonista hubiese sido un cuarteto. La película tiene algo de teatral. El guion original de David Hemingson recuerda en ocasiones a las adaptaciones de obras teatrales, aunque se mueve más libremente entre escenarios. Pero puedo imaginar la misma historia reducida a tres o cuatro actos, en dos o tres escenarios diferentes. Excelente en cualquier caso.

Muy recomendable. Qué puedo decir. Dentro del género, es original, la figura del profesor es distinta y con más sutilezas. Y la posición ante las desigualdades sociales aporta un plus de profundidad a la película. Una película que, desde mi punto de vista, es mucho más válida para una reflexión navideña que la mayor parte de las tontás que se hacen a tal efecto. Buena cosecha la de este año para la temporada de premios.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ****

[TV] Cosas de series; en la esencia de lo británico

Televisión

Pues sí… dos elementos tan distintos como Doctor Who y la Casa Real de los Windsor están en la esencia de lo británico. Para bien o para mal. Y como han estado en el candelero televisivo, los Windsor también en el candelabro, durante las fechas navideñas, vamos a ocuparnos de ellos. En un caso para echar el cierre a una de las series más prestigiosas de Netflix en los últimos años. En el otro, porque nos advierten de un cambio de ciclo en las aventuras del más estrafalario viajero del espacio-tiempo de la televisión, así como el más longevo. Es lo que tiene,… tener dos corazones y ser capaz de regenerarse.

Buckingham Palace y los soldaditos de plomo que adornan las dependencias reales de los Windsor y otros entes públicos londinenses.

The Crown, una ficción histórica basada inspirada en hechos reales de la vida y de la historia de la familia real británica, ha sido durante años una de las series más prestigiosas de Netflix y de la televisión en general. Seis temporadas de diez episodios cada una, con tres protagonistas distintas en el papel de Isabel II del Reino Unido, en tres épocas de su vida, o en tres intervalos de edad distintos. En realidad cuatro. En los últimos episodios, en un flashback, se nos presentó a la Isabel adolescente de 19 años, al final de la guerra mundial en Europa. Como he dicho… FICCIÓN. Aunque esté basado en lo que la prensa y los historiadores saben de los acontecimientos que han protagonizado durante la segunda mitad del siglo XX y en los primeros años del XXI, la mayor parte de lo que aparece ante nuestros ojos es ficción, más o menos plausible, sobre lo que pudo pasar en la esfera privada de la familia real o en sus interacciones con otras personas, públicas o privadas. Hay quien no tiene en cuenta esto a la hora de valorar la serie, y la considera como una especia de docudrama, que no es. Los grandes activos de la serie han sido sus excelentes interpretaciones y la grandísima calidad de la dirección de producción.

La sexta y última temporada nos la han presentado en dos partes, separadas por algunas semanas, aunque ahora se puede ver de tirón. Los primeros cuatro episodios nos marcan el camino que llevó a la muerte de Diana de Gales (Elizabeth Debicki) y sus consecuencias inmediatas, mientras que los últimos seis episodios recorre el salto de siglo hasta el jubileo de la reina y el matrimonio de Carlos de Gales (Dominic West) con su amante de largo recorrido, Camilla Parkes Bowles (Olivia Williams). Han dedicado cierta atención a los hijos de Diana de Gales, especialmente al príncipe Guillermo (Ed McVey), actual Príncipe de Gales. Y sí… probablemente sea la más floja de las temporadas de la serie. Aunque hay que manifestar que la misma había acumulado un cierto agotamiento, a lo que hay que sumar que el fallecimiento de la reina, punto al que no llegan, y la historia mediática posterior y reciente de los Windsor también han restado interés a lo que contaba esta temporada. Y las críticas sobre cómo se cuenta la muerte de Diana de Gales… pues si tenemos en cuenta que es FICCIÓN… tan válido como cualquiera otra forma. Pero sigue siendo una buena serie; otra cosa es que haya dejado de interesar en la misma medida en la que lo hizo en su inicio. Pero bueno. Punto final. Y creo que de forma adecuada. Ah… se me olvidaba… Imelda Staunton está al mismo nivel o superior al de sus predecesoras en el trono. ¿La más verosímil de las «tres reinas»?

Y hemos tenido cuatro especiales de Doctor Who. Uno de ellos el especial navideño. Los tres primeros han sido la transición del decimotercer(a) Doctor(a) al decimoquinto (Ncuti Gatwa). Síp… el decimocuarto Doctor sólo ha durado tres especiales de una hora de duración, con el mismo rostro y personalidad que el décimo Doctor (David Tennant). Por lo tanto, hemos podido tener en pantalla, durante unos minutos simultáneamente, al que probablemente sea la regeneración más popular del personaje, Tennant, sin duda alguna, nos ha ofrecido siempre una de las personalidades más interesantes y exuberantes, con el futuro protagonista de la serie durante un par de años por lo menos. De forma similar, se recupera a una de las compañeras más populares y con más perosnalidad, Donna Noble (Catherine Tate) y se nos presenta a la futura, Ruby Sunday (Millie Gibson), una expósita con un misterio a cuestas, que ha protagonizado el especial navideño. Y sobre estas novedades, lo que puede marcar más la serie en un futuro, creo que ya lo ha hecho en estos especiales, el regreso como showrunner a la serie de Russell T. Davies. En mi opinión, Davies ha sido responsable junto con Steven Moffat de los mejores arcos de la serie. Aunque yo prefiero a Moffat.

Los cuatro especiales han sido muy divertidos. Lejos quedan las pajas mentales sobre el sobre Flux de la temporada anterior. Los tres especiales con Tennant y Tate al frente han ido a esquemas clásicos pero bien hechos. Realizados para celebrar el 60º aniversario de la llegada al universo televisivo del primer Doctor, hemos tenido una buena invasión alienígena en Londres, una nave espacial varada en el fin del universo con un «monstruo» invisible que amenaza a los protagonistas y a todo el universo conocido, y un siniestro y avieso juguetero (Neil Patrick Harris), uno de esos rivales tradicionales del Doctor, amenazando Londres y al planeta. Afortunadamente, nada de Daleks o Cybermen, que me parece muy cutres… Muy entretenidos. En el mismo nivel o muy cerca de mi especial favorito. Y el especial navideño también ha sido muy divertido. La serie precisaba una renovación o estaba condenada a languidecer. Ya estaba languideciendo. Frente a quienes criticaban a los protagonistas por ello, creo que el problema han sido los guiones. Por ejemplo, los tres especiales del 60º aniversario han mostrado cómo se puede integrar la necesaria diversidad humana en las historias, sin que resulte forzada o chirriante. Por supuesto, a los sectores más conservadores e intolerantes toda integración de la diversidad les parecerá mal. Davies señala que a partir de ahora debemos considerar como un nuevo ciclo completamente nuevo. Algo como lo que supuso el regreso de la serie en 2005… aunque con un poco más de continuidad. Veremos. Ncuti Gatwa promete. Viene de bordarlo en Sex Education, es un intérprete muy versátil. Aunque hasta ahora con cierta tendencia a la sobreactuación. Y si se confirma el regreso a un sólo acompañante principal, frente a los grupetes de los últimos tiempos… también puede ser bueno. Favorece que el espectador empatice con quien le representa en la serie… el ser humano común. Confiemos en el futuro.