[Cine] X (2022)

Cine

X (2022; 28/20220505)

Si no recuerdo mal, la última vez que acudí a una sala de cine a ver un slasher fue el 19 de enero de 1998. No es que mi memoria tenga tal capacidad de recuerdo. Es que el 28 de diciembre de 1997 comencé a registrar las películas que veo en una hoja de cálculo, unas pocas semanas antes de ese día, y tengo registrada la fecha en que vi la película. No recuerdo haber ido de nuevo al cine a ver una película de este tipo… hasta ahora. Hace unos días me invitaron a ver la última película estrenada de Ti West… no tenía nada mejor que hacer… y fui.

Casa extrañas, parajes poco transitados, el margen de la sociedad,… lugares adecuados para que jovencitas «ligeras de cascos» y «ligeras de ropa» caigan víctimas de los «ciudadanos de orden y valores tradicionales» con sierras, martillos, clavos, cuchillos, tenazas, escopetas y otros instrumentos igual de «simpáticos». En realidad todo esto es bastante machista ¿no?

Sobre el argumento… nada que no podamos suponer o imaginar. Un grupo de gente, relativamente joven, con chicas guapas, va a algún sitio olvidado del universo donde vive gente rara, en este caso pueblerinos integristas cristianos de los Estados Unidos, y se ponen a hacer cosas «moralmente reprobables», que les llevan a ser perseguidos para morir de formas grotescas y sangrientas. Lo «moralmente reprobable» en este caso es una película pornográfica. Nunca hubiera imaginado que una gente que vive en California necesitase irse al culo del mundo en Tejas para rodar una película pornográfica. Como veis la premisa de partida ya es totalmente absurda.

Lo mejor de la película es que, ambientada en los años 70, está muy bien hecha. Realmente hay mucho oficio cinematográfico en este largometraje. Incluso se disfruta. Lo malo de la película… pues casi todo lo demás. Es un caso típico de exploitation multidimensional. Sexploitation… porque salen chicas guapas, en pelotas, rodando pornografía. Blaxploitation… porque uno de los protagonistas es negro y, por no salirnos del tópico, tiene un pene muy largo. No se ve. Sólo se intuye. Teensploitation… porque una de las chicas es jovencita, y sólo iba de ayudante, hasta que hay una excusa para ponerse a la tarea «interpretativa» también. Gore… no mucho, pero algo hay, claro. Monster movie… porque hay una laguna con un enorme caimán dispuesto a merendarse a alguna incauta en pelotas que se deje caer por ahí. Y por supuesto, hicksploitation… porque los principales antagonistas son unos paletos del profundo sur norteamericano. Y seguro que me dejo algo. Vamos, que la intención era hacer algo que no sé si definir como «homenaje» o «parodia»… aunque bien hecho.

No me voy a molestar mucho en hablar de la interpretación… porque de alguna forma se busca que esta se adecúe a los tópicos del género. Que tradicionalmente implicaban interpretaciones muy flojas. Pero si se esfuerzan en hacerlo así intencionalmente, y puede ser que sí, no hay que desdeñar el oficio de los intérpretes. Pero bueno. No puedo negar que, yendo en grupo, lo pasamos bien. Pero nunca se me ocurriría a mí ir a ver una película de este tipo porque sí. Y no… por mucho de que haya oficio en su realización… no aporta absolutamente nada nuevo ni interesante al asunto.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

[Fotos] Una ronda más de la floración en el Parque Grande

Fotografía, naturaleza

Como ya he comentado en ocasiones anteriores, durante el mes de marzo realicé frecuentes visitas a la floración de las bulbosas (tulipanes, narcisos y algún iris) y de los cerezos japoneses ornamentales en el Parque Grande de Zaragoza. Quería explorar el rendimiento de distintos medios de adquisición de la imagen, digital y película fotográfica tradicional con estos motivos florales.

Los detalles técnicos de las fotografías de hoy los podéis encontrar en Sakura y tulipanes – Canon EOS 3 y Kodak Portra 400. Y son de las mejores que han resultado en rendimiento del color y de los tonos. Aunque prefiero otras. En fin, os dejo unas cuantas fotos para que valoréis.

[Viajes] Excursión ferroviaria en el día a Canfranc Estación

Viajes

Habría que recordar que el nombre del entorno donde se sitúa la estación de Canfranc es Los Arañones, que el pueblo de Canfranc está cuatro kilómetros al sur, más abajo en el valle, pero que que la mayor parte de la gente llama Canfranc a Los Arañones o, aquellos más enterados, Canfranc Estación. Un lugar por donde yo paraba con cierta frecuencia hace 20 años o más, pero que no había visitado por lo menos en ese tiempo.

La estación internacional de Canfranc y su entorno en agosto de 2000, las últimas fotos que tengo registradas del lugar hasta el día de ayer.

Ayer hicimos un viaje en el día con la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza AFZ. En tren. En el «canfranero». Que es una experiencia en sí misma. Un viaje que en coche dura menos de dos horas, exactamente cuanto depende de lo que uno corra por los abundantes tramos de autovía con dos carriles por sentido que hay, en tren dura, en la situación más optimista, desde la estación de Miraflores, la última de las cuatro que recorre el tren por Zaragoza antes de salir de la ciudad, tres horas y cuarenta y cinco minutos. Cuatro horas si sales desde su inicio de trayecto en Zaragoza-Delicias. Más de dos horas más que en coche. Eso sí, recorriendo unos paisajes estupendos, que desde el tren son difíciles de fotografiar. Especialmente en fin de semana cuando va muy lleno.

Vistas desde el tren durante el viaje.

El entorno de la estación de Canfranc ha cambiado mucho en la última década. No tanto el núcleo de población que surgió a su costado, aunque ahora está más cuidado que hace un tiempo. Todo está todavía en obras, y ha perdido el sabor nostálgico de hace dos décadas. Esperemos que sea para bien. Hay mucho optimismo por parte de mucho respecto a la apertura de la línea ferroviaria internacional con Francia… que a mí me cuesta mucho asumir. No lo tengo nada claro. Especialmente con dos anchos de vía distintos. Incluso si se centrase, como parece más razonable, al tráfico de mercancías, eliminando tránsito de camiones por los Pirineos. Algo que sería muy deseable ambientalmente.

Restos ferroviarios que todavía se pueden ver en el entorno de la nueva estación, estando muy avanzadas las obras de la vieja para reconvertirla en lo que los políticos llaman «un hotel de alto standing». Muy papanatas los políticos de esta comunidad autónoma.

Ayer recorrimos por la mañana los lugares más emblemáticos del lugar desde el punto de vista ferroviario. Los edificios, los restos ferroviarios, la entrada del túnel internacional, convertido en la actualidad en laboratorio que estudia determinados aspectos de la física de partículas, como los neutrinos o la naturaleza, incógnita todavía, de la denominada materia oscura.

Asistimos también a la llegada a la estación de un tren especial con material ferroviario histórico puesto en la vía por la asociación de amigos del ferrocarril de Madrid con la colaboración y material ferroviario añadido de la asociación zaragozana equivalente.

Después de comer, realizamos una visita guiada por el entorno de la estación en la que se explicó con detalle la historia del lugar, los avatares de su historia, más rica de lo que muchos piensan, y las perspectivas de futuro. Esas sobre las que yo ya he dado a entender que no me siento tan optimista.

Después de esta visita guiada, poco margen quedó ya para hacer nada. Se acercaba la hora de afrontar las tres horas y cuarto de regreso, y además el tren tenía una ocupación alta, por lo que si queríamos tener un espacio en el mismo en el que los compañeros de la asociación estuviésemos reunidos, más valía montar cuanto antes. Dentro de unos días, semanas más bien, espero tener más fotos realizadas con película fotográfica tradicional.

[TV] Cosas de series; británicos y tal

Televisión

No estoy muy seguro de que se pueda calificar la serie Bridgerton como británica, no importa que se ambiente en una ucrónica Inglaterra georgiana de principios del siglo XIX. No deja ser un producto de la factoría de Shonda Rhimes, para Netflix, más conocida por su afición a los culebronazos de todo tipo, y a no poco amarillismo en sus ficciones que a otra cosa. Y es muy norteamericana. Pero bueno… al fin y al cabo se han ido al Reino Unido a rodarla, y el reparto está repleto de intérpretes británicos e irlandeses, con el fin de que le pongan los característicos acentos que los norteamericanos consideran oportunos para estos menesteres. Con estas tramas de casamenteras al estilo de Jane Austen, pero que no tienen que ver en realidad con el fondo de lo que hablaba la célebre autora inglesa salvo en las apariencias, esta serie no deja de ser un guilty pleasure tanto como cualquier drama coreano, por mucho que tenga apariencia de superproducción. Y tiene tantos o más defectos, indudablemente disfrutables por muchos, como las series del país asiático. Lo que me sorprende es que esta segunda temporada haya tenido tanto tirón, cuando en mi opinión ha estado claramente por debajo de la primera, tanto en su historia como en el carisma de sus protagonistas, tan importante en los placeres inconfesables televisivos. Vistosa, pero regular, en mi opinión. La trama no daba, ni de lejos, para los ocho episodios de una hora, y constantemente se producían situaciones repetidas, especialmente entre los dos decepcionantes personajes protagonistas de la temporada. En realidad, la trama con más posibilidades era la de Lady Whistledown… pero estando en segundo plano, y relativamente maltratada por el guion… pues tampoco.

Fotos realizadas en Canterbury, como podría haber elegido otras localizaciones en Inglaterra, para ilustrar una entrada televisiva tan «británica».

Anatomy of a scandal es algo más serio. Sobre la impunidad de las clases altas, e más hipócritas cuanto más conservadoras, ante determinados desmanes y delitos, específicamente, aunque no sólo, en lo que se refiere los delitos contra la libertad sexual… es decir, las violaciones. Lo que más me animó a verla fue su reparto. Con Rupert Friend a la cabeza, que interpretó en su momento a uno de los mejores personajes de la excelente Homeland, encarnando a un político conservador británico de éxito y atractivo, y acusado de violación por una de las analistas políticas de su gabinete, Naomi Scott, que había sido su amante, a pesar de su «modélico» matrimonio con una esposa florero, Sienna Miller, educada en Oxford, pero dedicada a la familia. Y en el lado contrario, la fiscal a cargo de la acusación, Michelle Dockery, que en un giro algo más que previsible, tiene un interés personal en el asunto. La serie va de más a menos. Basada en una novela, creo que no es valiente y se va por las más inverosímiles ramas, para «hacer justicia». No atreviéndose ni a condenar por la vía legal, ni a generar insatisfacción por la incapacidad del sistema para hacer justicia realmente. Pero realmente, como se presuponía, lo mejor son las interpretaciones.

Y se está despidiendo la decimotercera encarnación del Doctor (Jodie Whittaker), la primera femenina. Ya se ha anunciado que en la siguiente, la decimocuarta, volverá a ser hombre, pero negro nacido en África. Y parece que como sucedió con David Tennant, la despedida será a base de unos cuantos telefilmes aislados de una temporada en su conjunto. Y el más reciente fue en la semana de Pascua, el número 199 de la nueva época que comenzó en 2005. El siguiente será un especial bicentenario, parece. No sé cuando. En esta ocasión nos hemos ido con los piratas del mar de la China, rescatando, de una forma muy sui generis la figura de una mujer pirata y corsaria, amén de otros oficios menos románticos en el ámbito de las aventuras, como la prostitución, nació pobre, de lo que no se habla en el episodio, de principios del siglo XIX, Ching Shih [o sea la señora Ching] (Crystal Yu), conocida por varios otros nombres y alias. Con el añadido de algunas amenazas alienígenas, el episodio entretiene… pero se queda muy lejos de los mejores tiempos de la serie. Cuando pienso en alguno de los telefilmes de despedida de Tennant, todavía me resulta más decepcionante.

[Fotos] Deportes, naturaleza, macrofotográfía… todo con teleobjetivos más o menos largos

Deporte, Fotografía, naturaleza

En primavera hay más oportunidades para salir al aire libre para hacer fotos. Y eso lo podemos ver en las actividades de las últimas semanas. Como cuando salimos a fotografiar la maratón, de lo que ya os hablé, aunque también con película tradicional como os muestro ahora.

También con fotografía de naturaleza. Ambas, situaciones en las que es necesario usar teleobjetivos, que son más pesados y complejos de usar, desde un punto de vista físico, que los objetivos normales o los grandes angulares.

Por ello, he decidido invertir en un accesorio que me haga la vida más fácil, o eso es lo que espero, cuando realizo este tipo de fotografía. O determinadas situaciones en macrofotografía. De todo ello hablo con más detalle en De la maratón al monopié – Canon EOS 3 con Kodak Portra 800 y Canon EOS RP para macrofotografía.

[Libro] Klara y el sol – Kazuo Ishiguro

Literatura

Es la tercera novela que leo de Kazuo Ishiguro. Las dos primeras, una sobre su Japón natal, la otra sobre una ucronía distópica, me gustaron mucho. Pero mucho. Y siempre me pregunto porqué no he avanzado más en la lectura de su obra, que tampoco es tan extensa. Aunque suficiente como para que haya sido reconocido como uno de los más importantes escritores contemporáneos de lengua inglesa, y con el premio Nobel en 2017. Sí. Lengua inglesa. Nacido en Nagasaki, reside desde los cinco años en el Reino Unido, y tiene esta nacionalidad.

Dos de sus novelas han sido adaptadas al cine. Una de ellas con éxito de crítica y público y unas excelentes interpretaciones, aunque luego no fue reconocida en la temporada de premios; muchas candidaturas pero sin resultados. La otra pasó más desapercibida en la cartelera, y no fue capaz de extraer todos los matices y toda la profundidad del texto literario. Y sin embargo también es una película muy recomendable, que a mí me impactó considerablemente, con unas interpretaciones estupendas, por parte de dos de sus tres protagonistas especialmente, los menos conocidos, chica y chico. Y que me llevó a iniciarme en la lectura de Ishiguro. La novela en la que se basaba todavía me gustó más. Si uno no acababa enamorado de Carey Mulligan y de la Kathy que componía, con toda la tristeza que acarreaba al final, es que no tenía sangre en las venas.

Aunque la novela está ambientada en Estados Unidos, fotográficamente he preferido irme al Reino Unido. Con paisajes a la orilla del mar con cierta melancolía, que creo que le convienen a la novela. Qué barbaridad. Ya tienen 10 años casi estas fotografías, que parece de antes de ayer.

Y lo cierto es que esta novela que nos ocupa hoy está claramente emparentada con aquellas. En un futuro próximo, menos distópico y quizá más probable de lo que imaginamos. En un mundo donde los niños y adolescentes, mejorado en su mayoría por ingeniería genética, para una mayor salud y capacidades intelectuales y académicas, pueden disfrutar de la compañía de su mejor amigo en forma de un robot de aspecto humano gobernado por una inteligencia artificial. Y uno de estos es Klara, una AF (artificial friend), cuya energía proviene del sol, que será adquirida para Josie, una chica de 14 años… que no está mejorada genéticamente, y que tiene una enfermedad que tal vez no tenga remedio.

La novela está escrita desde el punto de vista de Klara como narradora. Un punto de vista ingénuo, en la medida en que su visión del mundo y la forma en que establece relaciones de causa-efecto está limitada a una programación básica dirigida a empatizar con el niño o niña que la adquiere, y por sus propias observaciones. Pero esa ingenuidad al mismo tiempo es refrescante; y conforme adquiere experiencia y mejora sus «emociones», la hace más humana. No deja de ser, en cierta medida, y desde otros enfoques, una nueva versión de la Kathy de Nunca me abandones. Pero también está emparentada con Lo que queda del día, puesto que en lugar de dar voz al personaje principal, Josie, esta la lleva el sirviente, el personaje en las sombras, poco importante, Klara (en lugar del mayordomo de la ficción histórica de la anteguerra mundial en los años 30).

Hay algún optimismo y esperanza en la excelente narración de Ishiguro, pero también pesimismo. En Lo que queda del día, nos movíamos entre las clases altas británicas jugando a la alta política, ignorando la realidad del catastrófico rumbo al que se dirigía el mundo y que tantos muertos y sufrimientos iba a causar el flirteo mundial con los totalitarismos de todo signo. En la novela que nos ocupa, también nos movemos entre una clase media-alta, acomodada, burguesa, pero entrevemos las desigualdades sociales, y la degradación a la que va llegando cierto parte de la población, fruto de esas desigualdades, de la degradación del medio ambiente y de la desconfianza social. Una novela que tiene muchas capas.

Como muchas obras de ciencia ficción o anticipación, la novela reflexiona sobre qué significa ser humano. Tanto en el sentido individual, lo que nos hace personas, como en el sentido colectivo, lo que nos hace sociedades humanas. Y lo hace con la excelente prosa de Ishiguro. Quizá, si de algo me arrepiento es de no haber ido por la versión original de la novela. En cualquier caso, es muy recomendable. Sony adquirió los derecho para la adaptación a la gran pantalla, y ya aparece en IMDb como «en desarrollo», pero poco más se puede decir sobre el tema.

[Viaje] Fotos de Ávila con película fotográfica en blanco y negro

Viajes

Como ya comenté en su momento, cerré mis pequeñas vacaciones en la semana de Pascua con una excursión a Ávila desde Madrid. Como llegábamos tarde en el vuelo desde Roma el domingo por la noche, acepté la hospitalidad de una buena amiga que vive en la villa y corte y me quedé a pasar la noche y el día siguiente. Pero me dio pereza meterme a patear Madrid, y nos fuimos de viaje en el día a la ciudad amurallada.

He considerado esta excursión como un viaje distinto. Y cuando lo pase a papel, en forma de libro de fotos, no quedará integrado con las fotos de Italia, sino en un volumen en el que agruparé otras escapadas por ciudades españolas que estoy haciendo este año. Hasta el momento OliteMadridToledo,… esta de Ávila… una a Logroño de la que os hablaré en su momento. Y las que puedan venir. Tengo que pensar si integro en el mismo volumen, o en otro proyecto distinto, otros viajes en el día. Como el del Geoparque Mundial Sobrarbe-Pirineos en marzo, o la del próximo fin de semana en tren a Canfranc.

Las breves consideraciones sobre técnica fotográfica de las fotos de hoy las podéis encontrar en En Ávila, una extensión a mi viaje por Italia – Minox 35 GT-E con Ilford XP2 Super. Aquí simplemente, como es mi costumbre, os dejo una selección de las fotografías del estupendo día que pasamos en la coqueta ciudad castellana.

[Cine] Bubble バブル (2022)

Cine

Bubble バブル (2022; 27/20220502)

Sesión de cine de estreno en plataforma digital, animación japonesa adquirida por Netflix, que me pareció adecuada para un día de fiesta modorro, el lunes 2 de mayo, lastrado por el cansancio de mi viaje en el día 24 horas antes a Logroño. Y si recientemente comentaba una peculiar visión de los nipones de un cuento tradicional europeo,… pues aquí tenemos otra. En esta ocasión la también muy trillada historia de la Sirenita, llevada a un escenario futurístico en un Tokio catastrófico, y en el ámbito de la fanta-ciencia (mezclando fantasía y ciencia ficción). Dirigida por Tetsurō Araki, que se ha manejado hasta ahora fundamentalmente en el ámbito de las series televisivas de animación, reconozco que tenía curiosidad por esta película.

Tokio, visto desde lo alto, en unas tomas nocturnas durante mi último viaje al País del Sol Naciente en 2019. No sé cuando se podrá volver a visitar ese interesante país. Nos habíamos propuesto volver cuatro o cinco años después del último viaje… ya han pasado casi tres. Y el país está cerrado por la pandemia.

No es, ni mucho menos, la primera vez que los japoneses le dan una vuelta a esta conocida historia. Y desde mi punto de vista, existe una visión de la misma que supera a todas las demás, incluidas las versiones Disney y otras similares en la cultura europea occidental y sus derivados. Se trata de Ponyo, una de las grandes joyas del Studio Ghibli, dirigida al público más infantil, y que presenta una versión moderna y con valores actualizados del relato. Y más positiva y menos dramática, con un realce de la figura de la niña princesa de los mares. En la que ahora nos ocupa, nos trasladamos a un Tokio casi destruido del todo, con su centro inundado y abandonado por todos salvo por unos científicos y los huérfanos de la destrucción que se entretienen practicando competiciones de peligroso parkour o freerunning en un lugar lleno de anomalías en el espacio-tiempo en forma de burbujas. O algo así. Cuando uno de ellos cae al agua y está a punto de morir, una extraña joven surge entre las burbujas para salvarle.

Desde mi punto de vista estamos ante una película que va de más a menos. Muy vistosa desde el punto de vista visual, sus principales inconsistencias vienen de un argumento que presenta irregularidades al mezclar la acción de los traceurs con la historia de la relación entre los dos jóvenes protagonistas, el humano y la joven que surge de las burbujas. También viene penalizada por intentar ser demasiado «fiel» a la historia original en la que se inspira, en lugar de inspirarse en ella, pero respirar libremente y encontrar su propio camino en el siglo XXI y en un escenario futurista.

La película no es ninguna catástrofe, ni mucho menos, y se deja ver bien, pero está por debajo de lo que se ha podido ver en los tiempos recientes en la animación japonesa. Carece de los valores propios de esta, la historia es muy superficial, y realmente no aporta nada nuevo más allá del entretenimiento para pasar un rato.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Recomendaciones fotográficas] Unos breves, por no dejar pasar el domingo en blanco

Fotografía

Comentaba a principios de abril que había estado mirando fotografías de Luigi Ghirri para inspirarme para el inminente viaje a Apulia, Italia. Y desde luego que está de moda estos días, en los que ha aparecido en varios artículos de distintos medios, como en ASX American Suburb X y en Blind Magazine. Ya os puedo asegurar que mis fotos no han alcanzado el mismo nivel.

Un objetivo de 1987 que me costó cuatro perras de segunda mano y una lente de aproximación que tengo desde 1995 bastan para aproximarse a las rosas del Parque Grande de Zaragoza.

En la cuenta de Instagram del festival Revela-T han dedicado unas cuantas entradas a fotógrafos que practican el autorretrato de una forma u otra. No voy a fijar en todos; si acaso, en algunos menos conocidos. Como en esta, en la que dirigen su mirada a los autorretratos de Gillian Wearing, artista que hace fotografía, pero también escultura y otras disciplinas. O en esta, donde nos muestran el trabajo de la checa Dita Pepe, que se muestra camaleónica, como doble de las personas con las que se retrata, o encuentra «pareja matrimonial» por todo el mundo.

Se han hecho y se siguen haciendo muchas fotografías a cuenta de la pandemia en curso. Sí, en curso, no ha terminado todavía. En Lenscratch nos cuenta cómo el fotógrafo Sam Comen salió a las calles en los momentos de más dureza y muertes de la epidemia en Los Ángeles para fotografiar a las personas que tenían trabajos esenciales y se enfrentaba a largos turnos laborales con la incertidumbre de lo que estaba sucediendo. No es que no se hayan hecho otros trabajos sobre este tema. Es que este es uno de los que más me ha gustado. Quizá porque abandona la pretensión de ser un reportaje, en muchos otros casos «falso reportaje», ya que se notaba que estaban escenificando la acción, sino que se centra en el retrato íntimo y personal del trabajador.

Y finalmente, sigo varias páginas dedicadas a la fotografía con película fotográfica tradicional, a la que sigo siendo fiel. Pero pocas veces traigo nada, por ser trabajos de fotógrafos más entusiastas que otra cosa. Pero en 35mmc trajeron hace unos días el trabajo de un viajero fotógrafo en los años 2009 y 2010, Nandakumar N se llama. Escrito por él mismo, muestra gran maestría en el trabajo con película diapositiva en color. Pero sus medios deben ser escasos, porque ya no puede seguir con ella… está demasiado cara. Se esta pasando al blanco y negro. Creo que su trabajo en color es mejor.

Y… ya está. Esto es todo. No me ha cundido nada la tarde.

[Cine] The northman (2022)

Cine

The northman (2022; 26/20220429)

Lo cierto es que inicialmente no me veía a mí mismo yendo a ver esta película de acción de inspiración vikinga. Dirigida por Robert Eggers, un director con sólo dos largometrajes previos, solo he visto uno, pero que despierta mucha expectación, ya nos avisaba que no se podía considerar una película de autor como las anteriores, sino un encargo del estudio. Todo indicaba que se trataba de trasladar a la gran pantalla los éxitos de algunas series de televisión. Pero entre las cosas buenas a prior estaba el reparto, más que interesante, y el rosario de críticas y comentarios positivos ante esta producción, que se anunciaba espectacular, pero con chicha temática. Un poco escéptico, pero ilusionado, me fui al cine.

Hay alguna escena absurda en la película. Cuando los vikingos llegaban a Islandia, se asentaban en la costa. Desde o en zonas bajas y relativamente explotables cerca de la costa. Era lo que les permitía pescar, comerciar, navegar, cultivar, criar ganado,… Entonces… siempre me preguntaré porqué los exiliados van atravesando la isla caminando por un glaciar para ir ¿adónde?

La película nos cuenta la historia de Amleth (Alexander Skarsgård), un príncipe de un pequeño reino vikingo de lo que hoy es Noruega, que se ve olvidado a huir cuando su padre (Ethan Hawke) es asesinado por su tío (Claes Bang), con la dudosa postura ante el hecho de su madre (Nicole Kidman). Y vuelve al cabo de un tiempo, con todos estos refugiados en Islandia, para tomar venganza, acompañado de un hechicera esclava de origen eslavo (Anya Taylor-Joy, que repite con el director). Sí. Bueno. Es fundamentalmente la historia de base del Hamlet de Shakespeare, pero sin que algo huela a podrido en Dinamarca. Y con una Ofelia que se llama Olga, menos moñas y sin tendencias al suicidio. Y bueno… por allí pasan también Willem Dafoe y Björk; pero como están tan caracterizados, nadie los reconoce cuando salen.

Lo primero que me sorprende es que se había dicho que la película ya merecía la pena como espectáculo visual. Pero a la primera escena de drakkars vikingos navegando por las procelosas agua del Atlántico norte, los efectos visuales digitales cantan más que el sobaco de un maratoniano. Mediocres en el mejor de los casos, aunque la dirección de fotografía este a buen nivel. Lo segundo es que, lejos de haber algún tipo de sutileza en la historia, todo se reduce a presentar a los vikingos como unos brutos violentos y sanguinarios, con todos los tópicos tradicionales, salvo el casco con cuernos… que no aparece. Ninguna sutileza. Tampoco me parece que engrane muy bien la parte místico-fantástica de la historia. Que incluso me parece superflua… incluso encorseta la historia sin dejarle respirar.

Las interpretaciones… están al nivel de la falta de sutileza que tiene el conjunto de la historia. Efectivamente, es un buen reparto de gente con oficio. Pero si el desarrollo de sus caracteres es previsible y tiene escaso recorrido, poco pueden hacer más que sacar adelante el trabajo con su capacidad de bien hacer.

¿Es una mala película? No. Incluso resultará muy entretenida para muchos, aunque no sea mi género preferido. Evidentemente, cuando la ves, te entran ganas de ir, en mi caso volver, a Islandia y sus magníficos paisajes. O a recorrer los fiordos noruegos. Todo muy chulo. Pero no es una película especial. Y ya te digo… en algún que otro momento, los efectos visuales me parecieron impropios de las pretensiones del filme.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Fotos] Las bulbosas del Parque Grande… a lo grande

Fotografía, naturaleza

Sí. Este año he fotografiado los tulipanes y los narcisos del Parque Grande de Zaragoza, también algunos iris, de formas muy diversas. Y también con el superior negativo del formato medio fotográfico, casi cuatro veces más grande que el más habitual 24 x 36 de la película de 35 mm.

Los detalles técnicos los podéis encontrar en Tulipanes y narcisos con formato medio – Hasselblad 500CM y Kodak Ektar 100. Y aquí, simplemente, y como de costumbre, os dejo algunas fotos.

[TV] Cosas de series; tele-cebolla y romance de oficina

Televisión

Como últimamente veo menos televisión entre semana, en proporción a los días que les dedico, veo más series surcoreanas los fines de semana que de otro tipo en el resto de la semana. Hasta cierto punto. Después de las dos de hoy, todo lo que tengo acumulado es de otros países. Todo se irá comentando. Pero vamos con estas dos series, que tienen a su favor también, para terminar de verlas pronto, que son de 12 episodios cada una en lugar de los 16, a veces 20, de los que normalmente constan las series del país asiático. Y con episodios de 60 minutos en lugar de los 70 o más que tienen a veces. Un defecto compartido con las series españolas.

Las fotos de hoy están realizadas en el Namsangol Hanok, un entorno de edificios tradicionales coreanos próximo al monte Namsan, conservado como museo en Seúl. En otras ocasiones he mostrado el Bukchong Hanok, también un entorno de edificios tradicionales que data de hace varios siglos, pero que sigue habitado como una barriada más de la capital surcoreana.

Alguien denominó como cine cebolla aquellas películas destinadas a producir un efecto abundantemente lacrimógeno en los espectadores. Dentro de los conceptos habitualmente sexistas de la industria del entretenimiento, fundamentalmente en las espectadoras. Pues podríamos decir que Seoreun, Ahop 서른, 아홉, o sea Thirty-nine o Treinta y nueve, es tele cebolla. Con un reparto en el que participan actrices que ya me han gustado en otras series como Son Ye-jin en una dramedia romántica que vi hace un tiempo, o Jeon Mi Do en la simpática dramedia hospitalaria que tanto me gustó. Lo cual elevó mis expectativas. En esta serie, tres amigas que han cumplido los 39 años viven sus vidas con el vértigo de entrar en una nueva década, y sin tener algunas cuestiones, sobretodo en temas de amores, resueltas (no sé si cuentan las edad a la coreana o a la occidental, ver el comentario final aquí, pero con esas edades no importa mucho). Pero no todas van a cumplir los 40. Una de ellas va a ser diagnosticada de un cáncer pancreático terminal. Así que… ya os podéis imaginar. Son buenas actrices. Pero lo serie… demasiado previsible, blandita y con poca chicha.

Y luego está Sanae Matseon 사내 맞선, que parece que sería cita a ciegas en la oficina, pero traducida internacionalmente como A business proposal o en castellano Propuesta laboral. La chica protagonista, Kim Se-Jeong, en esta serie también había aparecido en una serie que vi en su momento, aunque con un papel con un tono muy diferente. Uno deduce de las series surcoreanas, no sé si será tan frecuente en la realidad, que los amigos y las familias de los jóvenes (o no tan jóvenes) solteros, les conciertan citas con otras personas en similares condiciones, para ver si se hacen tilín y acaban casándose. Pues bien, el abuelo de un joven presidente de una potente industria de la alimentación concierta una cita con la hija de otro gran empresario (la robaescenas de la serie interpretada por una guapa y simpática Seol In-ah o Seorina). Pero esta convence a su mejor amiga (la mencionada Kim Se-jong) para que vaya en su lugar y ahuyente al tipo. Lo que pasa es esta última trabaja como investigadora científica en la empresa de joven empresario. Y acaban metidos los tres, más el secretario del tipo, en un enredo que resulta bastante divertido en muchas ocasiones. Reconozco que al principio de la serie no esperaba gran cosa, pero acabé pasando bastantes buenos ratos. La protagonista empezó en el mundo de la música, y canta bastante bien bajo el nombre artístico de Sejeong, aunque su estilo de música no es de las que yo prefiera.

Y esto es todo por hoy… no están mal para pasar el rato sin romperse los cascos.