[TV] Cosas de series; ronda de producciones europeas

Televisión

En estos momentos tenía, casi, para tres entradas televisivas monográficas. Las dos sin el «casi» era una ronda de series surcoreanas y otra de series europeas. La que lleva el «casi» es de animación nipona, que haré cuando termine la temporada 2 de la serie que llevo ahora a medias. Al final me he decidido por las series europeas, entre otras cosas porque son las que terminé de ver antes. Ilustradas por fotografías del Berlín que nos recuerda todavía su época de división por el muro que se convierte en protagonista de una de las series.

En estas vistas de la capital alemana que nos recuerdan su pasado tras el Telón de Acero, comenzamos con una vista de la entrada a las consultas de pediatría del Hospital de la Charité.

En Filmin nos llegó la tercera temporada de Charité, la serie alemana dedicada a uno de los más grandes hospitales de Europa, del mismo nombre, situado en Berlin-Mitte, construido en 1710 para dar respuesta a una epidemia de peste, en el que atender a los pacientes más pobres. De ahí su nombre, francés, que significa en castellano caridad. Es decir, el Hospital de la Caridad. Pero hoy en día es un gran hospital universitario de prestigio, por cuyas salas han trabajado profesionales con un nombre en la historia de la medicina, incluso en las épocas más turbulentas de la historia alemana. En esta tercera temporada, basada en un trabajo de documentación titulado Die Charité – Ein Krankenhaus im Kalten Krieg (El Charité, un hospital en la guerra fría), lo que ha motivado que Filmin titule la temporada como Charité, guerra fría, nos encontramos con las vicisitudes de sus profesionales en 1961, en las semanas inmediatamente anteriores y posteriores a la separación física de las dos Alemanias y la construcción del muro. Como de costumbre, en los seis episodios de la temporada, encontramos una protagonistas ficticia, la doctora Ella Wendt (Nina Gummich), rodeada de personas históricas cuyas andanzas se ficcionalizan en la serie. Como el patólogo criminalista Otto Prokop (Philipp Hochmair), cuyos archivos secretos sirvieron para depurar responsabilidades de la antigua Alemania Oriental tras la reunificación. O la pediatra Ingeborg Rapoport (Nina Kunzendorf), perseguida en la Alemania nazi por su ascendencia judía, y después en Estados Unidos por el macartismo. Y que fue una activa promotora de la vacunación contra la polio, consiguiendo que durante unos años la mortalidad en edad pediátrica fuera menor en la Alemania Oriental que en la Occidental. Bien hecha y documentada, con temporadas cortas, para mí que soy médico y me gusta la historia, es obligada. Y la recomiendo.

Hippocrate también se emite en Filmin. Creada y dirigida por Thomas Lilti, que antes de dedicarse al cine y la televisión fue médico y que ya realizó una película largometraje sobre el mismo tema, nos lleva a la vida cotidiana de los médicos especialistas en formación, o médicos residentes en España, en un hospital público, poco glamuroso, de la periferia parisina. En esta ocasión, los protagonistas son llamados a apoyar las urgencias del hospital, que tras un desastre en las mismas, son reubicadas de malas maneras, con una infraestructura inadecuada, en las salas de medicina interna del hospital. Y entre medias, los dramas personales de los protagonistas. Sigue siendo una de las series médicas más realistas que he visto, tiene buenas interpretaciones y las tramas, aunque con eventos un poco excesivos, que se salen de lo cotidiano, son buenas y, como digo, realistas. El final de temporada apuntaba a una tercera con un tema muy claro… el covid-19… cuya realización parece confirmada. O tal vez la dediquen a los tiempos post-covid… no lo sé.

Finalmente, Lupin, la serie francesa que homenajea al famoso personaje literario francés, uno de los ladrones de guante blanco por excelencia en el mundo de la ficción, actualizando las tramas y los mensajes. Especialmente, con notas sociales sobre clase social y discriminación racial. Pero sin perder el sentido de aventura. Su segunda temporada, también de cinco episodios con Omar Sy como protagonista absoluto, cierra la trama iniciada en la primera temporada. Y al igual que en la primera, la serie, presentada por Netflix, y que en general está bastante bien, funciona mejor cuando tira de aventura ágil, pícara y combinando con un poco de humor, que es lo propio del personaje literario original, que cuando se pone seria y dramática. Como digo, cierra la trama iniciada; no tengo ni idea de si habrá más. Como digo, está bien. Pero no es tan maravillosa como algunos la ponen; tiene sus altibajos.

[Fotos] Elegir «una sola foto» para exponer… ¡qué dilema!

Fotografía, naturaleza

Como todos los años, ya se está preparando la exposición anual de las fotos de los socios de la Asociación Aragonesa de Fotógrafos de Naturaleza ASAFONA. En esta exposición, que se suele celebrar en el mes de septiembre, coincidiendo con las jornadas de la asociación, los socios pueden remitir una de sus fotos para ser expuesta en compañía de las de otros compañeros. Ahora no recuerdo si es la tercera o la cuarta vez que participo. Por supuesto, el tema de la exposición es la naturaleza en sus diversas vertientes; paisaje, flora, fauna, etcétera.

El cometa C/2020 F3 (NEOWISE) era una opción muy representativa del año. Dejando aparte el coronavirus y otros accidentes.

Cuando me hice socio, en las dos primeras convocatorias en las que tuve ocasión, no participé. Vamos a ver… aunque soy socio de esta asociación, que me ha aportado cosas interesantes, aunque no sea uno de los miembros más activos ni mucho menos, no me considero fotógrafo de naturaleza. Lo cual no quiere decir que la naturaleza no esté representada en mis fotos. Pero no me considero especializado en esta modalidad, ni mucho menos. De hecho, en la página web de la asociación, los socios podemos tener nuestra galería de fotos. Y la mía es temática; hablo, con fotos, del impacto del ser humano en el paisaje con una perspectiva histórica. Y es que ese sí es un tema que me interesa, el paisaje alterado por el ser humano, generalmente para mal, aunque no siempre.

La cuestión es que, desde que participo en la exposición, el acto de escoger una fotografía para la exposición es una actividad que me estresa. Mira tú que tontería, se dirán algunos… ¡pues sí! Como dijo Jack el Destripador, vayamos por partes. En primer lugar, pocas veces hago fotos pensando en la foto individual. Generalmente, hago fotos pensando en un conjunto. Para contemplar varias de ellas que me cuentan algo, o representan un lugar, o un fenómeno, por lo que las fotos aisladas nunca me satisfacen por completo. En segundo lugar, me siento inseguro sobre si lo que a mí más me apetece exponer es lo más apropiado. Y si lo que me gusta a mí, complacerá al público que lo observe… lo cual quizá hable de mis inseguridades y de mis dependencias que de mi actitud como aficionado a la fotografía. En tercer lugar, me cuesta decidirme por una. ¿Elegiré una composición más clásica? ¿Buscaré otra más arriesgada? ¿Naturaleza pura o alterada por el ser humano?

Finalmente, mi proceso consiste en repasar las fotos realizadas en el año anterior, desde la anterior convocatoria, seleccionar unas quince o veinte, y luego ir eliminando. Hasta que de alguna forma, me quedo con la que en ese momento me convence más. En esta entrada de hoy, os presento las candidatas. Proceden de los tres viajes que hice en 2020, con un predominio masivo del viaje a la isla de la Palma, porque fue el más orientado a la naturaleza, y alguna del cometa C/2020 F3 (NEOWISE), que nos alegró el cielo estival. Bueno, en realidad, del viaje a Portugal no hay nada, porque entre que fue un viaje muy urbano y que perdí la cámara digital… lo poco que tengo de la ría de Aveiro y playas adyacentes no dan la talla. No os digo cuál he elegido. Eso, lo tendréis que saber visitando la exposición. En septiembre, en la Agrupación Artística Aragonesa, en la calle de Mariano Lagasca 23 de Zaragoza.

[Recomendaciones fotográficos] Cuadernos de campo y otras cosas

Fotografía

Desde hace un tiempo, vengo adquiriendo las publicaciones de la serie Field Notes (Cuadernos de campo) de Another Place Press. Hace unos días me llegaron los números 28, 29 y 30. Y siguen. Son publicaciones ligeras, similares a revistas con buena calidad de impresión, destinadas al trabajo de fotógrafos menos conocidos. Y siempre, dentro de la línea editorial de Another Place, de investigar fotográficamente las relaciones entre los seres humanos y el paisaje, sea este natural o urbano. Pero he decidido no seguir adquiriéndolas. La calidad de los trabajos, homogéneamente buena al principio, es ahora menos consistente, con algunos que sigue siendo interesantes, mientras que otros… no tanto. Y además, cada vez publican menos libros fuera de esta serie, que eran mucho más sólidos, mucho más consistentes en su calidad y temas. Seleccionaré con más cuidado. Los últimos recibidos son los siguientes.

Tengo que redigitalizar algunos de los negativos de uno de los últimos rollos en blanco y negro que hice, con resultados muy interesantes. Cuando los tenga, lo comento.
  • En el número 28, Uncovering Shibuya, la fotógrafa japonesa Sayuri Uchida (instagram) radicada en Londres echa la vista atrás para analizar desde su visión subjetiva los cambios que ha experimentado la populosa área de Shibuya en Tokio. Fotografías interesantes, aunque es un ejemplo de publicación que se aleja de los temas que originalmente ofrecía la editorial. Llevo un tiempo ya siguiendo a esta fotógrafa en redes sociales. Me gusta.
  • En el número 29, Skummeslöv, el sueco Martin Brink nos muestra su visión del entorno de una casa de vacaciones que le prestaron hace unos años para pasar un verano. Este es un ejemplo de trabajo un poco vacío, un poco anodino. Que dice poco. De los que me hacen tomar la decisión de cesar en mi adquisición de todos los números de la colección.
  • En el número 30, Between Realities, la fotógrafa eslovaca Diana Takacsova (instagram) nos ofrece una serie de fotografías de paisajes y objetos que ella relaciona en su presentación con el aislamiento y cambio de conversación que se ha originado con la pandemia de covid-19. Hay fotografías muy interesantes, de calidad, aunque me cuesta ver el conjunto como un todo integrado. Lo del covid… me parece coyuntural, o incluso oportunista. En su página web lo describe como un diario del aislamiento. Y quizá desde ese punto de vista tenga más sentido, puesto que las fotografías que surgen en un periodo así pueden no estar conexas necesariamente temática o formalmente. Y ser imágenes que surgen simplemente mientras el tiempo pasa.

Ya que estamos con paisajes, en la cuenta de Instagram de Leire Etxazarra ha aparecido hoy mismo una recomendación sobre el trabajo del fotógrafo Al Brydon (instagram), un autor que vive en el norte de Inglaterra, y cuyos paisajes me han transmitido sensaciones mucho más potentes que los que he mencionado anteriormente. Un fotógrafo que trabaja con una diversidad de formatos, pero con gran coherencia temática entre ellos.

También, relacionando paisaje y ser humano, en AnOther Magazine (no confundir con Another Place Press) publicaron el trabajo de Hoda Afshar, una fotógrafa iraní radicada en Melbourne, que nos da su visión de los paisajes y las gentes de las islas del Golfo Pérsico, en el estrecho de Ormuz. Unas islas áridas, muy azotadas por el viento, y que en el pasado formaban parte de las rutas de los esclavistas que traficaban con personas procedentes de las costas orientales africanas con destino a la Península Arábiga y otras regiones de Oriente Medio.

De la mano de Leire Etxazarra, un recuerdo a un fotógrafo suizo que me parece muy elegante, se dedique al retrato, al desnudo, al bodegón, al paisaje o a lo que sea. Se trata de Christian Coigny (instagram), y me parece muy muy muy recomendable.

Y de la mano de nuevo de AnOther Magazine, un recuerdo a la primera fotógrafa japonesa de prensa, que se tuvo que bregar con veintitantos años en los turbulentos tiempos de la Segunda guerra mundial, aunque sus trabajos más destacados llegaron después de esta. Se trata de Tsuneko Sasamoto, que recibió su carnet de prensa en 1940. Y que todavía vive con… ¡106 años!, en el momento de escribir este artículo. Pionera y resistente. Una de sus preocupaciones en su vida fue reivindicar mujeres importantes en sus campos, pero olvidadas por la historia.

[Cine] Supai no tsuma スパイの妻 [La mujer del espía] (2020)

Cine

Supai no tsuma スパイの妻 (2021; 47/20210714)

Sensaciones muy contradictorias con esta película de Kiyoshi Kurosawa. Tras el fiasco, esperable, de la última superproducción de Marvel, nos acercamos esta semana en grupito pequeño a ver este drama de época japonés del cual habíamos leído alguna crítica muy elogiosa, tanto a la dirección como a la interpretación de su protagonista femenina, Yû Aoi.

Del director no soy consciente haber visto nada todavía, pero tengo reservadas en Filmin para ver cuatro de sus películas, especialmente dos de ellas, Tokyo Sonata y Kishibe no tabi 岸辺の旅 (Viaje hacia la orilla), de las que he oído hablar muy bien. A la actriz, la he visto en el simpático drama adolescente Hana to Arisu 花とアリス (Hana y Alice), donde interpretaba a アリス (Alice), una de las protagonistas, y en la nueva versión de Tōkyō monogatari 東京物語 (que se tituló Tōkyō kazoku 東京家族, una familia de Tokio) y sus lamentables secuelas, una nueva versión innecesaria del clásico inigualable de Yasujirō Ozu. En cualquier caso, Aoi interpretaba a Noriko, el mismo papel que Setsuko Hara, que interpreto a tres Norikos en tres películas distintas de Ozu, independientes entre sí, pero que se consideran una trilogía temática. Y Aoi era de lo más salvable de la versión moderna, igual que Hara era una de las piezas claves de la versión clásica.

Así que teníamos ciertas expectativas por la película. Las historia que nos relata comienza un año antes del comienzo de la guerra entre Japón y Estados Unidos. El imperio nipón está en guerra con China y mantiene en Manchuria un estado satélite, un títere con una independencia ficticia. En un viaje a Manchuria de Yusaku Fukuhara (Issey Takahashi), un comerciante de telas y cineasta aficionado, presencia algo que revuelve su conciencia por lo que considera su deber, como ciudadano del mundo por encima de ciudadano japonés, desvelarlo a los Estados Unidos. Pero la situación afectará además a su esposa, Satoko (Yū Aoi), a quien ronda un amigo de la infancia enamorado de ella que se ha convertido en un oficial de la kenpeitai 憲兵隊, temida policía militar del régimen militarista nipón.

La película juega durante todo el metraje con el equivoco. Y mi sensación es que lo hacía intencionalmente. ¿Realmente la vivencia de este matrimonio es real? ¿Realmente están en posesión de un secreto militar que puede poner en jaque la política japonesa si la información es difundida en el exterior? ¿Están en riesgo por entrar en una actividad de espionaje aun sin el respaldo de una potencia extranjera? ¿O estamos ante un delirio del matrimonio, o sólo de la esposa, en una época de incertidumbre, de represión, de falsas noticias, de pensamiento único? Unas frases al final de la acción todavía generan más incertidumbre, decantándola en cierta medida hacia que todo ha sido real… y a que la historia fue real, aunque no he encontrado ningún referente histórico a la misma. El caso es que al final sales más con una sensación de confusión que de una incertidumbre, buscada por el director. Y eso no es bueno para la película. Que además es irregular en sus ritmos y en la concatenación de situaciones.

A lo anterior hay que añadir que buena parte del peso de la película lo lleva la actriz principal… que en esta ocasión no me parece que esté acertada, aunque he visto alguna reseña en la que alababa su trabajo. A mí, sinceramente no me convence. Así que… me dejó bastante frío esta película. Originalmente concebida para televisión, donde se estrenó, con un nuevo tratamiento del color fue presentada en Venecia en 2020, y se decidió su estreno en salas. Supongo que por la satisfacción ante el resultado… pero yo, sinceramente, no le he pillado la gracia. Aunque os puedo asegurar que tengo bastante claro qué tipo de película creo que se buscaba, y podría haber sido muy muy muy interesante. Una pena.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: **

[Fotos] Paisaje urbano y suburbano con gran angular

Fotografía

Se me rompió el accesorio de un objetivo gran angular hace unos meses. El visor externo necesario para encuadrar con cierta dignidad el objetivo. Los detalles técnicos en Voigtländer Snapshot-Skopar 25/4 MC, nuevamente en funcionamiento – Leica M6 y Kodak Portra 400 a IE 200. Encargué uno nuevo, de segunda mano, que me llegó desde Japón hacia finales de junio. Comprar por eBay a vendedores japoneses suele ser más fiable y más barato que a vendedores europeos, en mi experiencia. Incluidos los costes de aduanas.

El sábado siguiente, la tarde tenía las suficientes nubes como para eliminar la dureza de la luz del verano, y al mismo tiempo dejaba pasar suficiente luz como para que los colores y los contrastes naturales fueran suficientes y, a ratos, interesantes. Así que salí a comprobar que el visor funcionaba sin problemas, como el antiguo. Os dejo unas cuantas fotos.

[Cine] Black Widow (2021)

Cine

Black Widow (2021; 46/20210710)

Cada vez que voy a ver una película de superhéroes me hago el propósito de no volver. De no gastar mi dinero en productos que, sinceramente, me suelen parecer absurdos y malos. Pero luego, de vez en cuando vuelvo. Porque gente que me cae bien, que me apetece ver, va. Y me invita. Y no me voy a poner talibán en negarme a ir, perdiéndome el placer de relacionarme con gente con la que me apetece estar. Y más, después de las restricciones impuestas por la pandemia. Así que nos fuimos a ver el sábado pasado esta película dirigida por Cate Shortland, y que, a priori, no me interesaba nada.

Últimamente se rueda mucho en Budapest, debe ser barato. Y además, llenito de partidarios de dictaduras y otros populismos.

Y a posteriori… pues tampoco. Es una de aventuras de superhéroes con un esquema tipo, es el mismo siempre, es como ver la misma película una y otra vez, cambiando elementos más cosméticos que de fondo. Se supone que en esta ocasión se mejora en que las principales protagonistas son todas chicas (Scarlett Johansson, Florence Pugh y Rachel Weisz), y que es una reivindicación del concepto de familia, aunque sea más falsa que un duro de cuatro pesetas. Y eso sí… se confirma el cambio de villanos, los terrenos, no los extraterrestres, que pasan de ser musulmanes a ser rusos o eslavos o parecidos. El revival llega a los tiempos de la guerra fría.

La realización de la película es funcional y rutinaria. La dosis habitual de pirotecnia y otras escenas de acción inverosímiles hasta el aburrimiento, pero realizadas con oficio. Porque a estas alturas, nadie le va a negar a la industria de Hollywood el oficio de hacer películas de serie B o Z en sus contenidos, pero con presupuestos de grandes producciones.

Puestos a debatir, podemos comentar las cualidades interpretativas de las tres heroínas de la película. Si Johansson fue aquella chica tan prometedora que nos llegó de la mano del cine independiente y de Sofia Coppola, casi veinte años después resulta una actriz más o menos vistosa físicamente, pero con unos recursos limitados y viciados por su casi permanente adhesión a la superproducción de acción. Como contraste, vengo observando desde hace unos años que Florence Pugh es una actriz, 12 años más joven, haciendo poco verosímil las escenas iniciales del film, que tiene ganas, potencialidad y es mucho mucho más interesante. Incluso en una película inane como esta. Y Rachel Weisz… su calidad está bien contrastada en muchas ocasiones,… supongo que le habrán pagado bien, ha cumplido con lo poco que le pedían y… ya está. A los actores masculinos les han pedido que hagan de muy malos o de muy zafios… y ni siquiera consiguen arrancar las pretendidas sonrisas.

Película absolutamente prescindible y que espero olvidar con rapidez, y que no se la recomendaría a nadie, pero que hará las delicias de los devoradores de palomitas, aficionados a este tipo de cine.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

[Fotos] Macrofotografía y paisaje con película en color

Fotografía

Si el viernes os mostraba algunas macrofotografías en blanco y negro realizadas con un nuevo accesorio para una de mis cámaras clásicas, de 1970, año más o año menos, lo cierto es que las primeras fotos que hice con el anillo de extensión para la Nikomat fueron en color, con un rollo de Kodak ProImage 100, un tipo de película que cada vez me gusta más.

Los detalles técnicos están en mi otro blog, como de costumbre, en el artículo Las primeras fotos con el anillo de extensión para la Nikomat FTn fueron en color. Aquí os dejo algunos paisajes urbanos, o de las zonas verdes de la ciudad, y algo de macrofotografía en la rosaleda del Parque Grande de Zaragoza.

[TV] Cosas de series; solos o acompañados de erupciones volcánicas

Televisión

No sabía si dedicar la entrada televisiva de esta semana a los dramas médicos o a los misterios tecnológicos o «sobrenaturales-loquesea». Al final, como tenía a manos unos fotos apropiadas para esto último con ello iré.

Camino de acceso para visitar una de las lenguas del Mýrdalsjökull, glaciar bajo el cual encontramos el volcán Katla, que da título a una de las series de hoy.

Están de moda las erupciones volcánicas. Y últimamente uno de los sitios estrella para visitarlas es Islandia. Una erupción en la península de los Rejkjanes de las de tipo tranquilo, de lavas fluidas y vistosas coladas que se desparraman alrededor de la fisura que se abre en el suelo del área volcánica. Dicen que el volcán más activo de Islandia es el Hekla. Pero el más famoso de los últimos fue la que se produjo en el glaciar Eyjafjallajökull en 2021, que también fue de lava fluida, pero que se acompañó de la expulsión grandes cantidades de ceniza a la atmósfera, llevando al cierre del espacio aéreo en Europa, por los riesgos para las aeronaves. Recordar que el nombre ese tan complicado es el del glaciar; la erupción recibió ese nombre porque el volcán está bajo la masa de hielo de ese glaciar. Y no lejos del glaciar Eyjafjallajökkul, unos kilómetros hacia el este está el Katla, bajo el glaciar Mýrdalsjökull, alguna de cuyas lenguas pude visitar en 2016, y que también es uno de los más activos y potentes de la isla. La última erupción documentada es de 1918. Por lo que ahora lleva un tiempo largo de inactividad, ya que las erupciones históricas desde el año 930 han sido en intervalos de entre 20 y 90 años. En sus erupciones son muy peligrosos los lahares, por la fusión masiva del glaciar debido al calor emitido por la eurupción, lo cual lleva a enormes inundaciones que arrastran gran cantidad de sedimentos. Es uno de los riesgos más importantes para la población en caso de erupción de un volcán.

La serie de televisión del mismo nombre, Katla, transcurre durante una erupción ficticia actual. El volcán está muy próximo a la localidad de Vik i Mýrdal, en el sur de la isla, muy popular entre los turistas, por los espectaculares paisajes costeros alrededor de la península de Dyrhólaey, próxima a la población, o por la propia playa de arena negra de la misma. De esta zona son las fotografías que acompañan la entrada. Pues bien, encontramos Vik con los accesos cerrados y con la mayor parte de la población evacuada mientras el Katla erupciona, cuando empiezan a aparecer, cubiertos de cenizas, una serie de personas desnudas, algunas dadas por muertas o desaparecidas. Lo cual altera las vidas de los pocos habitantes que quedan en el lugar. No voy a decir más sobre el argumento, para no destripar las sorpresas. La serie va de menos a más. Yo estuve a riesgo de dejarla en los primeros episodios, pero conforme avanza se hace más interesante, más intensa y más sorprendente. No es para calificarla de excelente, pero sí de interesante, con buenos trabajos interpretativos. La veréis en Netflix, si os interesa.

Solos (el título original de la serie está en castellano aunque sea una serie estadounidense) es una serie que ha aparecido en Amazon Prime Video en las últimas semanas. Una miniserie de siete episodios de media hora de duración con unos protagonistas muy notables y conocidos ( Morgan FreemanAnne HathawayHelen MirrenUzo AdubaAnthony MackieConstance WuDan Stevens y Nicole Beharie) Es una de las muchas series nacidas al hilo de los confinamientos debidos a la pandemia. La premisa es la de presenciar la peripecia de personas que viven solas o se encuentran solas. Una científica que quiere viajar al futuro para resolver sus problemas actuales, una mujer ya mayor que se presta voluntaria a una misión espacial sin retorno para encontrarse a sí misma, un hombre que ha de morir y busca un «sustituto» para su familia, un hombre al que sacan de su desmemoria debido a lo que parece un Alzheimer,… y otras situaciones en las que el protagonista se encuentra solo, con un tono futurista. De hecho, dejando al lado alguna voz por llamadas telefónicas o similares, creo que sólo en uno de los episodios hay dos intérpretes en pantalla. La serie es irregular. Algunos episodios son buenos, pero otros, no tanto. Los intérpretes están todos a buen nivel, aunque no siempre consiguen salvar su episodio. Cuesta poco darle una oportunidad, dada su corta duración, tanto en número de episodios como en el minutaje de los mismos.

[Recomendaciones fotográficas] Esta semana, miscelánea diversa

Fotografía

Son ya las siete de la tarde del domingo, todavía me quedan bastantes cosas que hacer, y no he atinado a escribir mis recomendaciones fotográficas de este festivo. Y es que me he tomado la mañana con mucha pachorra,… y ahora por la tarde no doy abasto. En fin. Iré rápido.

Las fotos acompañantes proceden del último rollo de película que he revelado. Ya tengo preparado otro para revelar. A ver si mañana por la tarde tengo ocasión.

Jean Cocteau fue uno de los artistas de las vanguardias de principio del siglo XX que hizo a todo. Más conocido por sus textos, hablamos de un cortometraje basado en uno de ellos hace algo menos de un año, en Hunter Art Magazine nos muestran también su faceta de fotógrafo, al mismo tiempo que dan un repaso al conjunto de su obra.

En LensCulture me ha parecido muy interesante el reportaje de Enayat Asadi (instagram) sobre los afganos y pakistaníes que en sus migraciones han de cruzar la relativamente inhóspita frontera iraní. Inhóspita desde los puntos de vista físico y humano. El caso es que sus fotografías tienen una extraña belleza, a pesar del drama que acarrean.

Pen ペン Magazine se ha convertido en poco tiempo en una fuente de recomendaciones muy interesante. En Japón está muy extendida la cultura de los baños termales, consecuencia de vivir sobre un hervidero de volcanes con abundante agua del Pacífico introduciéndose entre las placas continentales norteamerica y euroasiática (no exactamente así, pero valga para hacerse una idea). Pero no es fácil tener fotos no escenificadas de los mismos, por la intimidad exigida. Por eso me han encantado las fotos de Mark Edward Harris.

En Nowness Asia he visto un vídeo dedicado a la fotógrafa Luo Yang. Es una de fotógrafa de la que estoy convencido que ya he comentado en alguna otra ocasión porque su trabajo sobre las adolescentes y jóvenes chinas me parece muy delicado e interesante. Soy seguidor de su instagram desde hace ya un tiempo. A ver si consigo insertar el vídeo a continuación.

No… no funciona el cógido que proponen en https://www.nowness.asia/story/girls-jean-liu. Los «iframe» no funcionan en WordPress, o yo no sé hacerlos funcionar.

Leire Etxazarra cerro por el verano las actualizaciones de su blog. Pero en su cuenta de Instagram sigue recomendándonos fotógrafos con frecuencia. Hoy traigo dos, la primera es la fotógrafa Cig Harvey (instagram), los segundos, porque son una pareja son el trabajo conjunto de Antone Dolezal (instagram) y Lara Shipley.

Bueno… con esto ya está. Hasta otra.

[Cine] Kaze no denwa 風の電話 2020

Cine

Kaze no denwa 風の電話 (2020; 45/20210704)

El domingo pasado por la mañana no tenía ningún plan en especial. Salir a caminar por algún lado, quizá entrar en algún museo municipal, que sería gratuito por ser primer domingo de mes, algo. Me dio por mirar la cartelera de cine, y vi que había una película en versión original a las 12 del mediodía. Leí un poco de sus reseñas, y al fin decidí irme yo solo a ver esta película del japonés Nobuhiro Suwa, un director cuyas películas no me suena que hayan llegado a Zaragoza previamente, pero que tiene un cierto prestigio en el circuito festivalero.

Como el viaje comienza en las proximidades de Hiroshima, ilustraremos la entrada con fotos de esta ciudad, que también sufrió lo suyo. Supongo que la elección del lugar no es casual.

Este año ha sido el décimo aniversario del terremoto de Sendai, uno de los múltiples nombres que se le da a la tremenda catástrofe que azotó la costa nororiental de la isla de Honsu, la mayor y más poblada de Japón, y que dejó, oficialmente, casi 16 000 muertos y más de 2 500 desaparecidos. Seísmo que se complicó con el accidente nuclear de la central de Fukushima I, una de las varias que había en la región, de las cuales tres declararon incidentes, aunque sólo esta fue considerada accidente nuclear. Oficialmente sólo se ha reconocido un muerto como consecuencia del accidente, aunque se llegó a evacuar a 170 000 personas de una zona de al menos 30 km de radio alrededor del accidente, aunque hay imprecisiones en lo que se evacuó y lo que no. Lo del muerto en solitario… resulta difícil de digerir. Japón tiene grandes logros en su cultura,… pero su sistema político nunca ha alcanzado los niveles necesarios para pasar de ser definido como una «democracia defectuosa», aunque los puntos lo dejan muy cerca en estos momentos de que lo califique como tal

En la población de Ōtsuchi, prefectura de Iwate, una de las localidades más afectas por el tsunami posterior al seismo, existía un jardín privado en una colina, cuyo dueño había instalado una cabina telefónica con un viejo teléfono de disco, sin conectar a la red, desde el cual, simbólicamente, conversaba con sus familiares fallecidos. Tras el desastre, la gente comenzó a acercarse al lugar para hablar, simbólicamente, con sus fallecidos en el desastre. El dueño del lugar lo permitió e incluso se encargó de mantener en condiciones el lugar. Dicen que 30 000 personas habrían pasado por allí para conversar con sus finados. Basado en este hecho, Suwa construye una historia ficticia centrada en una joven de 17 años, Haru [Haruka 春香 en realidad, Serena Motola] que perdió a sus padres y su hermano menor, vive cerca Hiroshima con su tía, quien sufre una grave enfermedad repentina (probablemente un ictus, aunque no se dice), lo cual deja desolada a la chica, que inicia un viaje de más de 1 300 km desde su domicilio actual hasta las ruinas del que tuvo en Ōtsuchi (los kilómetros los he calculado basándome en que el hospital donde se ingresa a la tía parece ser uno situado en Kure, cerca de Hiroshima). Pero para hacer este viaje habrá de recibir la ayuda de una serie de gente… que es lo realmente importante de la película. Así que estamos ante una interesante road movie.

La película tiene dos intenciones básicas; el recuerdo y homenaje de las personas que sufrieron las consecuencias de la catástrofe, falleciesen o sobreviviesen, y hacer pedagogía sobre los problemas que sufren, algunos asociados con los propios problemas que arrastra la sociedad japonesa, que por muy interesante que sea, tiene sus problemas como todas. Y entre ellos los de discriminación por causas diversas de miembros de su propia población, la falta de atención del gobierno a todas las víctimas o la xenofobia que caracteriza a una sociedad muy homogénea culturalmente, que admite a los extranjeros con cuentagotas. Y en esta pedagogía, vamos siguiendo la vivencia y la evolución de la joven, desde un momento en el que se siente absolutamente sola, gritando al aire un desolado aitaiyo 会いたいよ (quiero estar con vosotros), hasta que asume su duelo al final del viaje.

La joven Motola, una modelo de origen mixto, padre italoamericano y madre japonesa, pero con un físico peculiar que le permite pasar por plenamente japonesa, está un poquito verde todavía en los aspectos interpretativos, pero ofrece algunos momentos en los que es plenamente convincente en su dolor y desolación personal. Pero quienes consiguen llegarte realmente son los personajes complementarios que se va encontrando en su viajen, y que de alguna forma completan la historia, nos hablan de los problemas de la gente, y de cómo la forma de superarlas está asociada a la solidaridad de los demás.

Película que busca estimular el «buen corazón» de las personas, en una sociedad, en esto no distinta a las del resto del mundo desarrollado, en la que predominan los sentimientos egoístas. Y con una tendencia en avance desde que comenzó el siglo. La película no es perfecta, pero es realmente interesante, con un buen trabajo de dirección y buen trabajo en interpretación, más por el colectivo del reparto que por la protagonista, que tampoco lo hace mal.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Fotos] Macrofotografía con una venerable japonesa

Fotografía

Cámara de 1960 y muchos. Objetivo fabricado en la misma época, con diseño de 1960. Nipones de pura cepa. Fabricados para el mercado interior del País del Sol Naciente 日本. Y les añadimos un tubo de extensión cedido por un buen compañero de la asociación fotográfica. Así pues, hoy toca un poco de macrofotografía. Y también de la otra.

Los detalles técnicos, como de costumbre, en otro sitio, para los interesados en esos detalles, Un tubo de aproximación para mi Nikomat. Para los demás, unas cuantas fotos.

[Cine] The Tomorrow War (2021)

Cine

The Tomorrow War (2021; 44/20210702)

Otra película que nos llega de estreno en las plataformas de cine bajo demanda, Amazon Prime Video, por ser más concretos, y que desde el principio ha llegado con el halo de que esta plataforma, que lleva un tiempo produciendo cine, tanto para su estreno en la gran pantalla como para consumo digital, se ha querido sumar al carro de las superproducciones de acción. O algo parecido. Lo que pasa es que esta película de acción con alienígenas dirigida por Chris McKay,… no es originalmente de Amazon. Es de Paramount, que al ver el marrón que se les venía encima con la pandemia se la vendieron a Amazon para salvar los muebles financieros.

El tramo final de la película transcurre en algún remoto y frío lugar de la Siberia ártica… pero está rodado en Islandia. Así que os traigo unas fotos del glaciar Svínafellsjökull en Skaftafell.

La cosa va de que, de repente, en medio de un partido de fútbol o algo parecido, llegan del futuro unos soldados diciendo que si no mandamos gente a pelear al futuro, dentro de treinta años la humanidad se extinguirá en una guerra contra unos alienígenas muy malos, muy malos, muy malos. Menos mal que hay está el héroe del presente (Chris Pratt) que junto con la heroína del futuro (Yvonne Strahovski) y su padre (J.K. Simmons, ¿este sería el del pasado y así tenemos toda la conjugación del indicativo?), harán todo lo posible por evitar que esto pase. ¿Lo conseguirán? ¿Qué opináis?

Película total y absolutamente pensada para el público palomitero, que hace un refrito de todas las películas de alienígenas, viajes en el tiempo y mezclas de estos elementos diversos, para que la gente se atiborre de maíz con abundancia de sal y grasa añadida, a ser posible con abundantes refrescos azucarados por toneladas, con el fin de fomentar la morbimortalidad adelantada por enfermedades cardiovasculares, librándonos de morir en un futuro por otra pandemia borde. Lo cierto es que mientras la ves, y recién terminada, pues… te has entretenido. Tiene ritmos, los «protas» te caen bien… y esas cosas. Afortunadamente no están ahí ni Will Smith ni Bill Pullman para salvar el mundo, que haría la cosa insoportable… Pero cuando le dedicas un pensamiento a la cosa, te das cuenta de que no tiene ni pies ni revés, que el argumento hace aguas por todas partes, que el fuerte ritmo de la acción está hábilmente pensado para que no puedas coscarte de ello, y que hay otras películas con temas parecidos que son considerablemente superiores a esta producción basada en una fórmula prefabricada sin más interés que ser un vehículo para matar el rato. Ciertamente, el reparto ayuda a que el producto final resulte simpático; pero realmente tiene menos sustancia que las series B de marcianos de los años 50, aunque hecha con mucho dinero.

Si estás suscrito a Amazon Prime… pues si tienes un rato que no sabes qué hacer y no tienes ganas de pensar, puede ser tú opción ideal para evadirte un rato. Si te interesa el tema de viajes en el tiempo y alienígenas o jugar con el tiempo y los alienígenas, tu película se titula parecido pero no igual, es otra. A pesar de su protagonista masculino, esa es la que tienes que ver, que también está en Amazon Prime Video, pero apoquinando pasta. Que cosas. Más suerte tendrás si estás suscrito a Netflix, o a HBO, que no tendrás que pagar más… aunque la suscripción a estas plataformas cuesta más que la de Prime Video, claro. De todas formas, como la película cumple su misión básica, entretener sin tener que usar las neuronas… la aprobaremos. Pero que nadie os cuente la milonga de que es una película chachi, ¿va?

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***