[Cine en TV] Love Letter (1995); superar el duelo

Cine
Nota: en esta entrada hay nombre de persona japoneses, en los que se ha respetado la forma en que ellos los expresan, primero el nombre de familia o apellido, después el nombre de pila de la persona.

Esta semana no hemos ido al cine. La cartelera no nos acababa de atraer. No nos decidía a salir de casa y afrontar las altas temperaturas antes de llegar a la sala de cine donde nos íbamos a quedar probablemente congelados por una mala regulación del aire acondicionado. A eso, hay que sumar el enfado que cualquier aficionado al cine tiene que manifestar. Años reclamando un IVA reducido para las entradas de cine, con el fin de fomentar la asistencia a las salas, para que cuando llega ese IVA reducido su repercusión en las entradas sea nula. Incluso algunas salas han incrementado el precio en alguna de sus sesiones. No… la suma de factores nos ha alejado de las salas de cine esta semana.

Pero a mí me gusta el cine. Y siempre tienes la opción de recuperar películas no vistas en su momento. Desde hace algún tiempo venía escuchando hablar de Love Letter (título original), película japonesa del año 1995, que tuvo mucho éxito en su país y notable repercusión en otros países asiáticos, pero que se estrenó en un momento en el que la distribución en occidente en general, y en España en particular, del cine nipón era excepcional. De entrada, decir que esta película dirigida por Iwai Shunji y protagonizada por una entrañable Nakayama Miho es probablemente bastante superior a la mayor parte del cine romántico norteamericano que sin empacho nos merendábamos con excesiva frecuencia en aquella década final del siglo XX. Es totalmente recomendable, sin dudar.

20140919-1080942

Me gustaría visitar la isla de Hokkaido, pero de momento, no ha sido posible. Sí que pasé por Kobe en mis desplazamientos entre Kioto y Hiroshima, de donde saco las fotografías que ilustran la entrada de hoy.

Pero la película no es una narración de una historia de amor. Bueno. Sí. Lo es. De forma indirecta. El tema principal de la película es el duelo. La pérdida no superada. Nakayama hace un doble papel. Por un lado, es Watanabe Hiroko, una joven de Kobe que perdió a su prometido, Fujī Itsuki, en un accidente de montaña dos años antes. Y que aunque está rehaciendo su vida con otro joven, no ha acabado de superar la pérdida del joven introvertido, tímido con las mujeres, que a pesar de todo iba a casarse con ella. Por otro lado, es una joven cuyo nombre también es Fujī Itsuki, residente en una pequeña y fría ciudad de la isla de Hokkaido, la más norteña de las principales del archipiélago japonés, bibliotecaria. Que vive con su madre y su abuelo. Y que un día recibe una carta de Hiroko. Una carta que había sido remitida a una dirección presuntamente inexistente y dirigida al chico fallecido. Pero que le llega a la joven bibliotecaria. Y ahí comienza un intercambio epistolar, porque hay una historia común entre esta chica y el joven fallecido, que además del nombre, compartieron el aula durante un curso de la enseñanza secundaria.

20140919-1080944.jpg

El duelo ha sido tratado con frecuencia en el cine. Pero si me obligo a recordar, no consigo evocar muchas películas que afecten a parejas jóvenes. Son relativamente los romances trágicos en los que uno de los amantes fallece tempranamente. Pero pocas veces nos cuentan lo que pasa a partir de ahí con el superviviente. Más frecuente son los duelos ante el hijo fallecido, como aquí y aquí, que nos ha dejado obras maestras. O esos hombres o mujeres maduros que han perdido al amor de su vida. Pero el duelo desde la perspectiva de una mujer joven de veintitantos años no es frecuente. Y el tema puede ser muy rico. Tal y como está planteada la película, estamos ante la situación en la que Hiroko necesita entrar en las fases de negociación y aceptación de la pérdida. Recordamos someramente las fases del duelo: negación, ira, depresión, negociación y aceptación. Recordamos también que no sólo se dan ante la muerte. Hay otras circunstancias que producen un duelo por el objeto perdido. La más frecuente la ruptura de una pareja, un divorcio o una separación. Pero podemos recordar un par de películas, de animación, donde el punto de partida es el duelo por la pérdida de un entorno de vida y el traslado a otra ciudad, norteamericana o japonesa. En la norteamericana aparecen más claramente definidas las emociones de las distintas fases del duelo. En cualquier caso, el duelo es una fase que todos los seres humanos hemos de pasar en un momento u otro de nuestra vida. La muerte de los padres, la ruptura de una pareja, la muerte de un cónyuge, la pérdida de un puesto laboral en un momento difícil de la vida,… Y por lo tanto, cualquier reflexión inteligente sobre el tema debe ser bienvenida, y nos puede ayudar a afrontar nuestras propias pérdidas.

20140919-9190500.jpg

He comentado que Miho Nakayama hace dos papeles. Y la sensación es que el papel protagonista es el primero que aparece, el de la doliente Hiroko. Pero nos engañemos. Conforme avanza la película es el personaje de Itsuki, tanto en la actualidad como en el pasado (Sakai Miki). Y descubriremos poco a poco otra historia con pérdidas. La pérdida del padre. Y la pérdida de un amor, que ni siquiera supo que estuvo ahí. Y hasta aquí puedo contar, porque tal vez el protagonista real de la historia sea otro.

No me resultó fácil encontrarla. Pero si tenéis ocasión de verla. No lo dudéis. Muy recomendable.

20140922-1090040.jpg

[TV] Irremediablemente enganchado al Imperio del Sol Pasivo-Agresivo

Televisión

Las cosas están como están. En los últimos tiempo he disminuido considerablemente la cantidad de televisión que veo. Lo que es lo mismo que decir que veo menos series de televisión. Va a resultar complicado en un futuro próximo ese ritmo de comentar una o dos a la semana. Imposible. No me da tiempo a ver una temporada de entre 10 y 13 episodios en siete días. Con un episodio al día como mucho… imposible.

tumblr_nhofc6SazH1r5mrsgo1_1280

Un paseíto fotográfico por Japón, para una entrada sobre un programa nipón.

Pero esta semana apareció, como estaba previsto, la tercera tanda de episodios de Terrace House: Opening New Doors. Ya he comentado en otras ocasiones por qué alguien que, como yo, siempre he sido incapaz de ver o soportar la telerrealidad, de repente me engancho a esta tontada nipona. Básicamente, la capacidad de hacer televisión sobre nada, sobre la vida corriente y moliente, esperando los momentos sublimes en los que el carácter pasivo-agresivo de los japoneses, obligado por sus estrictas costumbres de cortesía y relación social, nos ofrecen destellos de humanidad que, convenientemente sazonados por el panel de comentaristas, causan nuestro disfrute.

No nos engañemos. Los japoneses no son ni mejores ni peores que los españoles o cualquier otra nacionalidad. En el fondo todos somos muy similares, son las formas las que permiten un tipo de programa probablemente impensable en nuestro país, o en la mayor parte del mundo occidental. Donde por lo tanto, la telerrealidad se convierte en algo artificioso, inverosímil y chabacano.

20140928-_9281004.jpg

En una ocasión, alguien me criticó mi calificación de pasivo-agresivo por el comportamiento de los participantes de este programa. Yo creo que lo es. Me explicaré. Como punto de partida podéis ver lo que dice la wikipedia, aunque no puedo asegurar que sea la mejor fuente sobre este tipo de comportamiento, si bien a mí me parece razonable. Si partimos de la base de que es un comportamiento que se fomenta cuando alguien quiere oponer resistencia a un elemento de autoridad en las relaciones interpersonales, tenemos que considerar que el complejo sistema de relaciones de cortesía japonés, con multiplicidad de fórmulas de respeto, con jerarquías, con una idea de base de que nunca ofender, ejerce como elemento de autoridad no unipersonal, pero que domina las relaciones. Por lo tanto, cuando en la convivencia cotidiana se producen en las bonitas casas del programas los inevitables roces, desacuerdos o enfrentamientos, estos no se resuelven habitualmente por la vía de la confrontación directa, del diálogo directo. A veces sí, porque hay una variabilidad en las personalidades de los participantes. Pero muchas no. Las diferencias de edad, de condición social, de carácter nos llevan a esas reacciones de pasividad ante los elementos agresivos que con frecuencia triunfan contra todo pronóstico, siendo el agresivo, el morrudo, el vago el que tiene que salir por piernas.

Es complejo. No soy psicólogo y tal vez no lo estoy explicando bien. Mis disculpas. Aceptaré con humildad cualquier reprimenda de alguien mejor formado en esta materia si me la razona. Pero hay elementos claros sobre esto que son los que dan valor a este programa. Que lo diferencian de las chorradas que mueven masas en las televisiones occidentales y que a mí me dejan absolutamente frío o me producen rechazo. En fin. Es cuestión de verlo. Por otro lado, es un programa de telerrealidad. Que nadie espere más tampoco.

20140928-_9280984.jpg

[Recomendación fotográfica] En PhotoEspaña, lo que no es Carta Blanca

Fotografía

Como comentaba el domingo, el sábado estuve en Madrid, visitando exposiciones de PhotoEspaña 2018, con un grupo de colegas de la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza AFZ. Como sucede en otras ocasiones en las que sólo dispongo/disponemos de un día para visitar exposiciones, lo habitual es centrarse en las que se celebran en los ejes Alcalá-Gran Vía y Recoletos-Paseo del Prado, que permiten desplazarse caminando de una a otra sin perder mucho tiempo. Casi todas pertenecen a la sección oficial, alguna no. Y algunas de ellas pertenece a la sección Carta Blanca, en la que se permite a un fotógrafo de prestigio proponer o comisariar algunas de las propuestas expositivas del festival. Este año, la invitada es Cristina de Middel; pero de la sección Carta Blanca comentaré otro día. Y luego está la exposición que no era de PhotoEspaña.

No mencionaré todas las exposiciones, sólo las que más me llamaron la atención.

20180728-1040079

En el Círculo de Bellas Artes hubo dos que atrajeron mi atención. La más llamativa es El siglo soviético, una selección de los fondos de fotografía soviética entre 1917 y 1972 del Archivo Lafuente, en el que podemos seguir con bastante precisión la evolución y las tendencias en la fotografía de la Unión Soviética durante este período de tiempo. Desde el interesantísimo constructivismo ruso representado por Aleksandr Ródchenko, hasta la fotografía claramente propagandística del estalinismo o de la posguerra mundial. Sin embargo, las fotografías que más llamaron la atención por su calidad y por su contenido fueron las del conflicto bélico con la Alemania nazi.  Conviene detenerse en el documental dedicado a Yevgueni Jaldéi, soldado fotógrafo soviético de origen judío a quien debemos algunas de las fotografías más icónicas del conflicto, incluyendo el izado de la bandera roja sobre el Reichstach en Berlín en 1945, pero que por su origen judío fue marginado en la posguerra, permaneciendo desconocido hasta la década de los ochenta del siglo XX.

También en el Círculo de Bellas Artes encontramos una exposición de fotografía africana con dos grupos de fotografías. Realizadas todas ellas en Senegal, por un lado grandes ampliaciones de un fotógrafo anónimo, retratando a personas de la sociedad senegalesa en Saint-Louis. Por otro lado, copias vintage del influyente estudio de Mama Casset. En todas ellas se pone de manifiesto que, lejos de la tendencia de los fotógrafos occidentales de fotografiar o el tipismo primitivista o la miseria de África, estos fotógrafos muestran gente alegre, bien vestida y educada. Rompiendo un poco los esquemas y los estereotipos.

20180728-1040150.jpg

En el Instituto Cervantes encontramos Evolucionarios, muestras del trabajo de los finalistas y ganadores del premio de fotografía Fundación ENAIRE. Es una exposición colectiva, en la que se aprecia cierta tendencia a primar los temas medioambientales, pero a la que quizá falta profundidad. Encontré más interesante el catálogo que la propia exposición, y cómo sólo costaba 10 euros, lo compré. Aun tengo pendiente hojearlo detenidamente.

La galería de la tienda de Loewe en Gran Vía nos muestra los trabajos y colaboraciones de los fotógrafos y artistas contemporáneos Peter Hujar y David Wojnarowicz. Sorprende la descripción de la exposición que aparece en el sitio oficial de PhotoEspaña, que habla de retratos y de la transformación del paisaje urbano de Manhattan. Ambos artistas fueron militantes activistas del movimiento LGBT, y la exposición es claramente una declaración de principios en cuanto a los miembros destacados de esa comunidad, y de su aspiración a una libertad en su afectividad y en su sexualidad.

20180728-1040158.jpg

Aparte de estas exposiciones, mencionar que en CentroCentro, el edificio del antiguo Palacio de Comunicaciones, visitamos una exposición de Lara Albuixech, no perteneciente a PhotoEspaña sino a la programación propia de este centro cultural del ayuntamiento madrileño, en la que da repaso a la memoria histórica de la triste y catastrófica descolonización del Sahara Occidental, y la deuda que con su pueblo contrajo y nunca pagó el estado español. Y lo hace desde la nostalgia de haber pertenecido a una familia que durante un tiempo, durante su infancia, vivió allí. Trabajo claro, directo, honesto, con excelentes retratos y fotografías de lugares evocados.

20180728-1040148.jpg

[Libro – historieta] Barrio lejano

Literatura

No es la primera vez que traigo a estas páginas un relato gráfico de Jirō Taniguchi. Este autor japonés falleció hace algo más de un año. Ya había leído en su momento un relato con toques fantásticos, que me pareció interesante. Con motivo de su fallecimiento me acerqué a otro de sus relatos, uno reciente. Que tampoco estuvo mal. Pero tenía la sensación de que tenía que acometer la lectura de alguno de sus relatos más representativos. Más conocidos. Y por eso, un día que hojeaba posibles compras entre las estanterías de una librería, vi este volumen y me decidí por él.

Santuario en el Monte Tenjo - Kawaguchiko

Los aspectos sobrenaturales del relato, y algunas cuestiones espirituales que parecen aparecer siempre en las obras de Taniguchi, me han hecho pensar en el Monte Fuji y en el Monte Tenjo, desde donde contemplamos al anterior, ambos considerados santuarios por los sintoístas.

La literatura en torno a las segundas oportunidades está presente en todas las culturas, de una forma u otra. La persona que arrastra un pesar vital y que desearía volver al momento en el que algo se torció en su vida y cambiarlo. Para el protagonista de este relato gráfico, ese momento, cuando tenía 14 años de edad fue el abandono de su padre de su familia. Eso abocó a dificultades en la madre para sacar a sus hijos adelante. Y una amargura vital en el protagonista, que a sus 48 años le está empujando hacia el alcohol y le está alejando de su familia. Con el riesgo de repetir las acciones de su padre. Una visita al viejo barrio donde pasó su infancia antes de volver a su casa tras un viaje de negocios desencadenará un acto inesperado por el que su ser adulto se transportará al cuerpo de su ser adolescente, unas semanas antes del abandono del padre a finales de aquel verano.

20140928-_9280048.jpg

Estamos por lo tanto ante la segunda oportunidad, con la ventaja teórica de saber lo que pasó. El problema es que de qué puede servirte saber qué pasó si no sabes por qué sucedió. Muchas cosas cambian en esas semanas. Se acerca y comienza a salir a aquella chica que le gustó, pero a la que nunca habló. Conoce mejor a ese amigo incondicional, con una vida también problemática. Y sobretodo se interesa por saber por qué su padre, aparentemente feliz, en un matrimonio feliz, con unos hijos a los que quiere, va a abandonar a su familia. Y sobre todo, si podrá evitarlo.

El conjunto funciona como un ejercicio de introspección. Como un examen de conciencia para ese trabajador de mediana edad en una gran empresa que ha perdido el rumbo de su vida, si es que lo ha tenido claro en algún momento. ¿Se puede viajar al pasado para cambiarlo y reescribir el futuro? Si hacemos un repaso a lo que conocemos en la literatura o en otros géneros de ficción como el cinematográfico o el televisivo, la mayor parte de los autores oscilan entre dos posturas. O bien el tiempo, o algunos de sus acontecimientos claves, están fijados y no se pueden cambiar hagamos lo que hagamos, o la alteración de los acontecimientos del pasado acabarán por producir efectos colaterales inesperados. Y en muchas ocasiones, indeseados. Pero al fin y al cabo Taniguchi va por otro lado como digo. Lo importante para él es qué va a ser de Hiroshi en el futuro. En lo que está por escribir, en lo que no se puede predecir. Pero que va a estar profundamente influido por las decisiones que tome.

20140928-_9280082.jpg

Un libro para leer con calma. Uno tiene la tendencia a leer la historieta, el relato gráfico, como lo queráis llamar, con rapidez. Pero puede ser un error. En esta ocasión, aunque podría haberlo consumido en unas pocas tardes, extendí su lectura durante unas semanas. Y tiene sentido hacerlo así. De alguna forma, acompasas el tiempo de lectura al tiempo de la acción interna del libro. Y este te llega en sus contenidos de forma más profunda. Y lo he encontrado altamente recomendable. Dicho está. Aunque inevitable dejará uno espeso poso de melancolía en el ánimo del lector.

20140928-_9280116.jpg

[Cine] Happy End (2017)

Cine

Happy End (2017; 36/20180722)

Qué duro es el verano para el amante del cine. De vez en cuando surge algún mirlo blanco, alguna joya tapada, algún éxito de cinematografías extrañas que te sorprende,… pero que desierta suele estar la cartelera estival de ideas y ejecuciones cinematográficas mínimamente inteligentes. Hace un rato, sin ir más lejos, consultando las recomendaciones para esta semana, veíamos que la más repetida en distintos medios es la referida a determinada saga de películas de acción que hace muchos años que nos resulta consistentemente estomagante, tanto por sus precedibles argumentos como por su insoportable protagonista, tan pagado de sí mismo, tan consistentemente representando una y otra vez el mismo papel, el que ha construido alrededor de sí mismo. Ante este desierto, fácil es que las próximas recomendaciones cinéfilas que aparezcan en estas páginas no procedan de las salas de cine, sino de lo que uno con paciencia recupera y descubre ante la pantalla de su televisor. Ya tengo uno en espera para hablar de algo tan importante como es el duelo, cuando alguien nos falta y no lo superamos fácilmente.

tumblr_nwerpgBKb81r5mrsgo1_1280

Aunque la película tiene sabor francés, con algún toque británico, fotográficamente me iré a Viena, en «honor» al director; porque en cuestión de hipocresía burguesa, creo que la capital austriaca es un referente europeo, a la chita callando.

Pero hasta ese momento, habíamos puesto ciertas esperanzas en el cineasta de nacionalidad austriaca Michael Haneke, que a lo largo de su parsimoniosa carrera nos ha ofrecido unas cuantas obras maestras. Muy inquietantes, muy desasosegantes, pero obras maestras. Recordemos, Funny Games (la original de 1997), La pianistaLa cinta blancaAmor,… Y encima, en el reparto vemos, entre otros, a una de sus actrices predilectas, y reina de la interpretación europea en estos momentos, Isabelle Huppert, y al veteranísimo Jean-Louis Trintignant. Pero ya lo adelanto, en esta película sobre las hipocresías de la burguesía Haneke ha perdido su toque, y está a años-luz de las obras maestras mencionadas. Llegándose a hacer pesado, repetitivo, meramente oportunista. Ni el entregado trabajo de sus intérpretes basta para sacar adelante esta crítica, que se supone ácida, a los valores burgueses.

A través de los ojos de una enfurruñada niña de trece años cuya madre se encuentra gravemente enferma por un envenenamiento, y que se ve obligada a ir a vivir con la familia de su padre, asistimos al repertorio de comportamientos egoístas e hipócritas que sus familiares muestran en su día a día, al mismo tiempo que la familia se descompone de forma aparentemente inadvertida para sus miembros. Sólo la joven preadolescente es capaz de ver a través del «ojo» de su teléfono móvil lo que está pasando.

tumblr_ogxwe5wbT91r5mrsgo1_1280.jpg

Todo ello aderezado con otros elementos coyunturales. Especialmente el de la integración de los franceses de origen extranjero en la sociedad francesa, o elementos relacionados con la crisis de los refugiados. No en vano decide el director y guionista situar la acción en Calais, uno de los puntos calientes de la inmigración clandestina y la afluencia de refugiados, por la esperanza de muchos ellos de cruzar el Canal de la Mancha hacia una todavía menos hospitalaria Gran Bretaña. Pero existen demasiados antecedentes brillantes en la historia del cine, especialmente del cine francés, de crítica hacia la burguesía como para que esta desganada producción al mando del austriaco pase de ser un bache en la carrera del ya veterano realizador, que los próximos que cumpla serán ya los 77 años.

Falta por lo tanto profundidad, falta coherencia, falta riesgo, y lo elementos que pretenden epatar al espectador, no lo consiguen por falta de novedad, o de auténtica provocación. A estas alturas de la representación, hemos visto ya de todo.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

tumblr_p9nvs1gXc61r5mrsgo1_1280.jpg

[Recomendación fotográfica] Araki, una historia de amor

Fotografía

Ayer estuvimos en Madrid. En plural, además de mí mismo, doce compañeros o apegados de la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza AFZ, que viajamos más o menos juntos para pasar el día visitando algunas de las exposiciones de la edición de este año de PhotoEspaña. Un éxito comparado. El año pasado éramos seis aficionados, este año trece. Imaginaba que hoy iba a estar escribiendo mis impresiones sobre lo que visitamos y contemplamos. Pero no tengo las ideas claras todavía. Las exposiciones que hemos visitado este año precisa un cierto tiempo de digestión. Por lo menos algunas. Cosas de dejar «carta blanca» a una fotógrafa de las que se pueden denominar conceptuales para comisariar o impulsar unas cuantas de las exposiciones de la sección oficial.

20180728-1040069

Las fotos acompañantes forman parte de los momentos del día de ayer durante nuestras visitas a las exposiciones de PhotoEspaña.

El caso es que la última etapa del día para algunos, para quienes volvimos en el tren de las 20:30 de la tarde, fue una visita a la tienda, librería, galería y cafetería de La Fábrica. Que además es una de los organizadores e impulsores del festival. Pero es un sitio peligroso, muy peligroso. Porque te lo comprarías todo. Especialmente, los libros.

Y en estas estábamos, hojeando los libros de fotografía en el sótano del establecimiento, cuando ante mí apareció el estante dedicado a fotolibros nipones. Advertía que eran libros raros, algunos nuevos, algunos usados, potencialmente con algún desperfecto, en japonés muchos de ellos, potencialmente encuadernados para ser hojeados en sentido inverso al que estamos acostumbrados. Eso los hacía todavía más atractivos. Después de echar un vistazo a algunos, encontré uno acomodado discretamente en una de las estanterías. No muy grande, de tapas oscuras, allí estaba el Yoko, My Love (Waga ai, Yoko [わが愛、陽子]) de Nobuyoshi Araki (荒木 経惟), también conocido simplemente como Arākī (アラーキー).

20180728-1040047.jpg

Como le faltan las guardas, por eso estaba tan discreto, costaba una fracción de lo que se puede ver por ahí en la web. Pero aun así una cantidad que me obligó a pensarmelo un rato. Pero al final se vino conmigo a Zaragoza. Pero vamos a ver por qué me interesó enseguida este libro.

Con su aspecto de diablillo, el septuagenario fotógrafo tokiota es uno de los fotógrafos más conocidos y reconocidos del País del Sol Naciente. Su obra es muy extensa y es excepcionalmente prolífico. Se afirma que ha publicado más de 500 libros. Sus temas circulan con frecuencia alrededor de la vida, el sexo y la muerte. Su libros sobre la vida sexual del Tokio más underground, así como sus frecuentes desnudos, algunos muy explícitos, el shibari y otros elementos eróticos, e incluso pornográficos, han provocado el rechazo y las protestas de grupos feministas que lo acusan de explotación del cuerpo de la mujer y de sus modelos. Por lo tanto, desde hace unos años su obra se ha visto envuelta en la polémica, aunque no han faltado destacadas voces femeninas que le han defendido y se han puesto de su lado.

20180728-1040081.jpg

Para mí, su obra, tan extensa, tiene de todo, cosas positivas y otras menos. Tengo varios libros con su obra, de los cuales, uno publicado en 2005, Self, Life, Death, por Phaidon considero que es uno de los más representativos de lo mejor de su obra y de sus temas. Pero las obras que siempre me han llamado la atención son aquellas que están dedicadas a su mujer, la ensayista Yōko Aoki (青木陽子), a quien conoció en 1968 y con quien contrajo matrimonio en 1971. Una de sus obras más conocidas fue la que publicó poco después de esta fecha, Sentimental Journey (Senchimentaru na Tabi [センチメンタルな旅]), donde reflejaba las vivencias de la luna de miel. Tengo una versión electrónica de esta obra… aunque no es lo mismo que poder disponer de una en papel, difíciles y caras de conseguir. En 1974, publicó el Yoko, My Love que me compré el sábado en Madrid.

20180728-1040111.jpg

En 1990, Yōko Aoki moría como consecuencia de un cáncer de ovario. La enfermedad y muerte de su esposa marcaron notablemente al fotógrafo y a su obra. La consecuencia más inmediata fue la publicación de una continuación, terminación, de las dos obras anteriores, con un Winter Journey que incluía fotografías tomadas durante el período de la enfermedad y el duelo de su esposa. Una obra muy potente, de referencia en lo que es la expresión de un artista sobre el amor y el duelo hacia su esposa. A mí, este conjunto de obras me impresiona mucho, y por eso lo he traído como recomendación a estas páginas. Y por eso me gasté un cierto dinero en un libro de segunda mano, que ni siquiera está completo. Pero no lo he comprado como inversión. Lo he comprado porque me gustan las historias de amor. Las de verdad.

20180728-1040155.jpg

[TV – Series] The Expanse,… el sistema solar en guerra

Televisión

Justo el día en que la leyes de la mecánica celeste determinan que nuestra Luna va a quedar ensombrecida y ruborizada por la impertinente interposición de la Tierra entre el satélite y el llamado astro rey, Sol, que no es más que una estrella más, vulgar y corriente, de clase espectral G2, como muchas muchas muchísimas que hay en nuestra galaxia y no digamos en el universo, me animo a comentar la temporada tercera de The Expanse. La expansión.

Casi con toda seguridad la mejor space opera, actual de la televisión. No es que haya muchas más. Pero alguna hay, y esta es una producción bastante interesante que ha ido ganando en interés con el tiempo. Y esta temporada, además, ha estado dividida en dos partes, cada una de las cuales ha tenido su dinámica propia y sus logros. El caso es que estoy lo suficiente enganchado a las aventuras de la tripulación de la Rocinante, antigua MRCN Tachi, como para que incluso haya empezado recientemente a leer las novelas de James S. A. Corey, seudónimo conjunto de los escritores norteamericanos Daniel Abraham y Ty Franck, con la primera de la saga, El despertar del Leviatán. Aun me falta bastante para terminarla, pero ya adelanto que es una novela más simpática y entretenida que brillante.

20100702-1050553

En el Parc des Deux Rives (parque de las dos orillas) en Estrasburgo hay representado un sistema solar a escala, con los planetas exteriores, más allá del cinturón de asteroides, muy separados unos de otros…

Si la semana pasada hablábamos del miedo de los seres humanos a las inteligencias no humanas, refiriéndonos a la singularidad tecnológica o inteligencia que surge a partir de las creaciones de los propios humanos, en esta ocasión el miedo o el peligro procede de las inteligencias alienígenas. O incluso de la existencia de una vida alienígena que, con inteligencia o sin ella, tal y como la definimos, pueda ser una amenaza para la especie humana. Porque quien te dice que a una especie alienígena hipotética se le puedan aplicar los mismos caracteres que a la psique humana. Vulgar antropomorfismo del que a duras penas nos deshacemos. El caso es que, aunque de momento no hay señales que indiquen que vivamos en un vecindario estelar plagado de vida y civilizaciones alienígenas, el tema ha sido motivo de cierta preocupación desde el siglo XX y hasta nuestros días.

H.G. Wells y su guerra contra los marcianos llevada varias veces al cine y televisión, y que causó el «famoso» pánico de la retransmisión radiofónica de Orson Welles. Toda la neurosis de los avistamientos de platillos volantes tras la Segunda Guerra Mundial, y las teorías conspiranoicas del Área 51 y similares. Las múltiples imaginaciones que la literatura de anticipación ha realizado del primer contacto con una inteligencia alienígena. Alguna de ellas muy pesimista, como la teoría del bosque oscuro que comentaba hace unos meses a propósito de una celebrada trilogía de un escritor chino. El proyecto SETI, para buscar hombrecillos verdes a través del análisis de las señales recibidas por los radiotelescopios. Incluso algún destacado científico ha hecho hincapié en la conveniencia de NO buscar hombrecillos verdes, que podrían tener mala leche… o directamente provocar un choque cultural, en los que siempre sale perdiendo la cultura más atrasada tecnológicamente.

20100702-1050554.jpg

… y los planetas interiores, entre el Sol y el cinturón de asteroides, muy cerquita unos de otros.

Pero si en la expansión de la humanidad por el Sistema Solar surge el problema del contacto con la vida alienígena, tema que ha cobrado una especial relevancia y trascendencia en la segunda mitad de esta tercera temporada, no deja de reflejar de fondo las miserias de la política y las relaciones sociales humanas. Esa lucha por la hegemonía en el sistema solar entre la potencia antigua, la Tierra representada por las Naciones Unidas, y la potencia emergente, la República Congresual de Marte, con las discriminadas y poco consideradas colonias del cinturón de asteroides y los planetas exteriores como pringaos de la función, no deja de representar situaciones similares en nuestra sociedad actual, cuando sólo una docena de hombres han caminado sobre un astro distinto de la Tierra, la Luna que se eclipsará esta noche, y unas cuantas decenas han estado en órbita alrededor del planeta.

Bueno. Pues muy entretenido oye. Tal es, que me llevé un disgusto cuando oí que Syfy no iba a renovar una cuarta temporada. Muchos esperaron que fuese Netflix que emite con posterioridad la serie por todo el mundo, retomase la producción, que no debe ser de las más baratas de la televisión. Pero no,… ha sido Amazon Studios la que ha recogido el desafío. Pues nada… A por ello.

20100702-1050564.jpg

Y luego ya cruzas la pasarela y estás en otra galaxia, la Germánica Galaxia.

[Recomendación fotográfica] Antony Cairns, ampliando los límites de lo que es el medio fotográfico

Fotografía

Hace unos días, el canal de Youtube de la Tate británica publicaba un interesante vídeo sobre el artista Antony Cairns y su aproximación fotográfica a la noche londinense.

La Tate es una institución británica que engloba cuatro museos, dos en Londres, Tate Britain y Tate Modern, y dos fuera de Londres, Tate Liverpool y Tate St Yves. La primera de las londinenses está dedicada al arte británico, desde 1500 hasta nuestros días, mientras que la Modern, la que más conozco y me gusta, está dedicada al arte moderno y contemporáneo internacional. La de Liverpool es un intento de descentralizar la institución, mezclando los contenidos de los dos museos londinenses, mientras que la de Cornualles está más orientada a las exposiciones temporales y al arte moderno, aunque también exhiben fondos propios. El canal de Youtube es muy activo y muy recomendable. Aunque sólo está disponible en inglés. La fotografía figura entre las disciplinas que trata en condiciones de igualdad con otras artes.

Carlos Carreter

Como no podría ser de otra forma, las fotografías acompañantes proceden de la noche londinense; hace ya casi seis años de mi último viaje a la capital británica. Pero es que últimamente los británicos están un poco insociables…

El fotógrafo británico Antony Cairns es lo que mi madre llamaría un «culo inquieto». Formado en la fotografía convencional, apegado a la película en blanco y negro, sin embargo es un innovador a la hora de escoger los mecanismos de toma de imágenes, de copia y de reproducción de las mismas. En el vídeo se nos habla de su trabajo sobre la noche de la capital británica, un tema infinito por su variedad.

20121009-090428.jpg

Partiendo de la toma sobre película en blanco y negro convencional, con cámara fotográfica o con cámara de filmación, puede tratar la imagen en el laboratorio convencional con distintas técnicas de intervención sobre la misma, como solarizaciones y otras, para luego reproducirla en distintos soportes que van desde la copia fotográfica convencional hasta las pantallas con tinta electrónica fijada, pasando por impresiones de libros con distintas técnicas y calidades. Siempre pensando en el efecto expresivo de la imagen final, y la evocación que los fantasmas de la noche despiertan sobre nosotros.

También podemos encontrar ejemplos de su obra en LensCulture.

20121009-090431.jpg

[Cine] Mary Shelley (2017)

Cine

Mary Shelley (2017; 35/20180720)

Película de la directora saudí Haifaa Al-Mansour, que no aporta absolutamente nada de personalidad propia a un largometraje que parece uno más de los muchos dramas de época a los que es tan aficionado el cine británico. Película que flojea por distintos flancos, yo creo que no sabe lo que quiere ser, si un drama romántico, un drama feminista o una reflexión sobre el proceso creador, o todo junto pero regular, pero en la que destacan algunos elementos del reparto, especialmente su protagonista, una joven Elle Fanning, que se basta para dar interés a esta mal engranada producción. Que por lo tanto pasa a la categoría de visible o llevadera.

La más joven de las Fanning parece que se va destacando como la más sólida interprete de las dos hermanas, aunque habrá que ver cómo se desenvuelve Dakota en una futura adaptación, sobre la que tengo mucha curiosidad, que si sale bien puede ser de lucimiento. Si sale bien. Pero vamos a lo que estamos.

20180613-1028888

Ya que las tengo a mano y recientes, cómo no, unas vistas crepusculares del lago Lemán en Ginebra; ciudad natal de Jean-Jacques Rousseau, pensador ilustrado republicano como el padre de Mary Shelley, que conquistó con mayor fortaleza su sitio en la historia.

La película que hoy nos ocupa puede verse como un drama romántico. El que narra los amoríos azarosos de Mary Godwin, de casada Shelley, con el poeta Percy Shelley. Poco interés aquí. Una adolescente en la edad del pavo que se enamora de un joven cinco años mayor, que va de poeta por la vida, y que además procede de una aristocracia con posibles. El chico es un caradura y pasan cosas. Si lo dejamos ahí… Mary Shelley fue una mema como tantas otras en la historia. Existen situaciones en la historia similares en las que los memos fueron ellos. Quiero dejar clara mi postura ecuánime y no sexista aquí. Como dice el dicho, «el que se enamora no lo nota, pero se vuelve idiota»… independientemente del género que le corresponda. Aquí la película falla, porque no encontramos interés en esa relación.

Puede verse la película como un drama feminista. Mary Godwin fue hija de una pareja de ilustrados.  Su madre, Mary Wollstonecraft, fue una filósofa y escritora precursora importante de la lucha por el reconocimiento de la igualdad de derechos de la mujer. Probablemente, una mujer cuya vida sea mucho más interesante de narrar y de conocer que la de su hija. Sin despreciar, en ningún modo, la de esta. Pero poco influir directamente en su hija, ya que murió de una sepsis tras el parto. Su padre, William Godwin, fue un pensador político que pasó de la ortodoxia más recalcitrante de la religión calvinista a escritos que lo convierten en un precursor del pensamiento de la izquierda republicana, e incluso del anarquismo. Propuso siempre, de todos modos, el diálogo como vía de transformación y rechazó la violencia. Sin embargo, por la feroz respuesta antirrepublicana de la sociedad británica ante la revolución francesa, fue olvidado y tuvo poca influencia en las últimas décadas de su vida. Con estos antecedentes, revolotea por la película constante la condición de Mary como figura de reivindicación feminista y progresista. Pero lo que realmente trasluce fue en qué medida estuvo siempre supeditada a los hombres, a su padre primero y a su amante y marido después. Difícil saber cuál es el mensaje exacto. Lo podemos suponer, pero no acaba de quedar bien definido.

20180613-1028925.jpg

Finalmente estamos ante la reflexión del proceso creador. Mary Shelley fue la escritora de Frankenstein o el moderno Prometeo. Y realmente, aunque la figura de la escritora se ha popularizado en las últimas décadas, hasta hace unas cuantas la mayor parte del personal pensaba que el famoso monstruo, que no se llama Frankenstein, que ese es el doctor que lo crea, era un producto propio del cine de Hollywood. Sobre el encuentro de personalidades creadoras a orillas del lago Lemán en las afueras de Ginebra en el verano del «año sin verano«, ya tenemos una película de firma española, aunque con reparto principalmente inglés. La tesis de la película es que el monstruo es consecuencia o un reflejo de las propias vivencias de Mary. De su ninguneo por ser mujer, del efecto que causan en ella los hombres de su vida, especialmente la carencia de afecto real en esas relaciones, siendo ella como el monstruo de su novela, creado para luego ser abandonado o repudiado por su creador. Aquí puede haber estado el quid para que la película genere interés… pero como se mezcla con los otros temas… tampoco queda del todo bien perfilado. Además, el significado de esta obra literaria es mucho más complejo y profundo de lo que podemos plantear en una breve entrada como esta.

Lo que sí es notable en el personaje es que Mary Godwin, todavía no se había casado ni llevaba el apellido Shelley en el momento de escribir la novela, tenía entre 18 y 19 años cuando se desarrolló el juego creativo sobre monstruos o fantasmas a orillas del Lemán y que dio lugar al famoso mónstruo. Pensemos hoy en día cuántos creadores de esa edad alcanzan ese nivel de profundidad en sus creaciones. En qué medida, en la actualidad la adolescencia se prolonga sociológicamente durante años, tardando mucho más en madurar las personas como profesionales o como adultos autónomos e independientes por mucho que la ley reconozca la mayoría de edad a los 18 años. Esa reflexión sí que me la produjo la película. El personaje principal, Mary, durante prácticamente toda la película, es una adolescente.

20180613-1028929.jpg

Ya he dicho que Elle Fanning borda el papel, y es el principal atributo que hace que pueda merecer la pena ir a las salas de cine a ver la película. Y le tenemos que agradecer su capacidad para encarnar perfectamente las circunstancias vitales de esta mujer que nos dejó como legado un mito moderno y duradero.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

20180613-1028937.jpg

[Fotos] 10 años de un evento que me dejó ni fu ni fa

Expo 2008

El domingo fuimos al cine por la tarde. De la película, lo último de Haneke, ya os hablaré un día de estos. Aun tengo otra, anterior, un buen trabajo interpretativo de la joven Elle Fanning, que no he comentado. Mientras esperábamos a entrar en la sala de cine, nos tomamos unos chismes y alguien saco a colación un hecho que me había pasado relativamente desapercibido hasta ahora. Hace 10 años en estas fechas, estaba en todo su apogeo la Exposición internacional de Zaragoza 2008. Un acontecimiento para la ciudad,… que a mí, me dejó un poquito frío. Estuvimos recordando, y he querido trasladar aquí, con algunas fotos, lo que nos evocó la conversación.

Para empezar, cuando uno habla del impacto que un evento le produce en su vida, hay que tener en cuenta los antecedentes personales y el contexto en el que se da el evento. De entrada, yo no era un novato en la cosa de las exposiciones internacionales. Visité, con entusiasmo, la Exposición universal de Sevilla 1992, y con algo menos de entusiasmos, la Exposición internacional de Lisboa 1998. Esta última era más parecida a la que celebramos en Zaragoza en 2008. Y os diré una cosa. En Lisboa, sacamos entrada para tres días, pero al segundo nos cansamos y desaprovechamos el tercero. Era mucho más interesante pasear por Lisboa que por un recinto artificial lleno de gente haciendo filas para ver lo que hubiese que ver. Una experiencia real frente a una experiencia artificial.

Por otro lado, el año 2008 fue un año revuelto a nivel personal. En algunas cosas para bien, en otras… menos bien. Y mi grado de confusión personal era considerable.

Hay un dato topográfico a considerar. Desde mi casa hasta el recinto de la Expo hay un buen rato de desplazamiento en transporte público. Mucha gente adquirió pases de temporada. Los que vivía cerca del recinto lo aprovecharon durante todo ese verano. Pero yo que trabajaba en Huesca, que no llegaba a Zaragoza después de trabajar antes de las cuatro de la tarde… plantearme luego ir hasta allí. Ni se me pasó por la cabeza. Aproveché un par o tres ocasiones para hacer unas visitas y punto.

Las realidades de quienes rememorábamos este domingo aquellos meses fueron diversas. Nos sorprendió en qué medida nuestra percepción sobre el acontecimiento era tan diferente.

Para muchos de mi conciudadanos, lo he percibido a lo largo del tiempo, aquellas exposición internacional fue un acontecimiento trascendente. Importante en sus vidas. De alguna forma, rompió cierta monotonía en sus rutinas vitales. Y me sirvió para recordar algo de lo que yo ya era consciente; comparado con muchos de ellos soy afortunado. Mi familia se preocupó de dotarme de una educación universitaria que procuré aprovechar, que me permitió alcanzar un nivel de vida que, sin ser pudiente, me libera de preocupaciones sobre aspectos básicos de la vida diaria que tengo cubiertos, y que me permite disfrutar de mi tiempo de ocio. Y en este ámbito, de los viajes.

Y ahí es cuando un evento de estas características, comparado con el hecho de descubrir por ti mismo in situ como son las cosas, no deja de ser un acontecimiento adulterado. Y propagandístico; los países y organizaciones presentan su cara más amable y esconden su problemas más oscuros e inconfesables. De hecho, si uno analiza la historia de las exposiciones internacionales y universales, surgieron en el siglo XIX tras el triunfo de la revolución industrial, y servían tanto para mostrar los logros de la técnica, como el poderío colonial de los países organizadores. Mostraban el exotismo de sus colonias y pertenencias, tecnológicamente infradesarrolladas, frente a las tecnologías de las metrópolis.

En este momento, no soy precisamente un fan de estos eventos. En lo personal, son argumento más para insistir en el hecho de que hay que dar a las personas, a los más jóvenes, el mayor nivel de educación y formación posible, con el fin de que consigan un buen nivel de vida, una cultura amplia y la capacidad de conocer de primera mano cómo es el mundo. Es necesario impulsar los intercambios internacionales, los viajes de los más jóvenes, estimular su curiosidad y su deseo de conocer el mundo. Y procurar que tengan los medios para hacerlo.

En lo social, muchos han argumentado las ventajas para la ciudad que supuso el acontecimiento. Especialmente en lo que se refiere a la obra civil; las vías rápidas de circunvalación, la reurbanización de amplias zonas de la ciudad, el adecentamiento de las riberas de los ríos,… cosas que eran necesarias. Y aquí viene el problema. La percepción es que se hicieron por la coyuntura del acontecimiento, que servía a la propaganda de un país, y no porque fueran necesarias. No hay correlación entre «necesidad» e inversión pública; hay correlación entre «coyuntura política» e inversión pública. De ahí, difícilmente surge una desarrollo armónico y una vertebración adecuada del territorio y de la sociedad.

La Expo’2008 se celebró al comienzo de la profunda crisis financiera y económica que hemos sufrido en la última década. Sus efectos se retrasaron en la ciudad de Zaragoza un año por el efecto del evento. Pero no dejaron de llegar y producir sus consecuencias. Y como ha sucedido en muchas ciudades con eventos notables, está el problema de rentabilizar y amortizar la inversión realizada y el legado dejado. Buena parte de las infraestructuras de la exposición están todavía sin utilizar diez años después, con algunos edificios emblemáticos convertido cascarones vacíos. Y muchas de las infraestructuras aprovechadas no han sido para la iniciativa privada como muchos aseguraron, lo cual daría rentabilidad al proyecto. Han sido las propias administraciones públicas las que se han tenido que comer con patatas esas infraestructuras. Igual les ha venido bien;… pero no era la idea.

Como ya he dejado claro desde el principio, fue un acontecimiento al que me sentí poco ligado. Ni siquiera las fotos que hice los dos días que fui de visita me gustan mucho. Abusaba demasiado del teleobjetivo en aquellos tiempos,… Pocas veces vuelvo a hojear el librito de fotos que hice de aquellos días. Aquí dejo algunas de las que hoy en día me dicen algo. Me hace reflexionar sobre el hecho de que pasa cuando se hace algo aparentemente bueno o correcto, pero por los motivos equivocados. Y algo de eso hubo. No estoy percibiendo grandes fastos para recordar el aniversario. Supongo que el distinto color político del municipio en esos momentos respecto al de hace diez años influye. Lo cual es volver a lo coyuntural y cortoplazista… no llegamos a percibir los proyectos como algo propio de toda una comunidad o sociedad,… ya sabemos además que los españoles parecemos muchas veces más descendientes de Caín que de cualquier otro personaje mítico de las leyendas antiguas.

En cualquier caso, es así como yo lo vi y lo viví. Como lo hablé en la conversación del domingo, mientras esperábamos a ver cómo un director alemán usa sus artes para dar candela a la burguesía moderna, y como lo contrasté con personas que nos conocemos desde hace muchos años, que lo vivimos de formas muy distintas, y que en pocas ocasiones habíamos hablado del tema. Que probablemente quedará olvidado durante otros diez años… o más.

[Libro – ficción] Le crime du comte Neville

Literatura

La belga Amélie Nothomb (el enlace es a la Wikipedia en inglés, porque el artículo de la española no me convence nada) parece que ha dejado de lado, al menos momentáneamente, a su alter ego literario para dedicarse a rehacer o revisitar historias de la literatura previamente ya contadas, actualizándolas a los tiempos que corren o dándoles su toque particular. Hace un tiempo ya actualizó Barba Azul (Barbe-Bleu), el cuento clásico recopilado por Charles Perrault.

tumblr_p5431e5K2e1r5mrsgo1_1280

Un paseo por Bélgica… Lieja, Bruselas, Brujas, Gante… aunque la nobleza belga de Nothomb parece ser fundamentalmente valona… No sé si la nobleza belga está tan dividida lingüísticamente como el conjunto del país.

En esta ocasión conoceremos al conde de Neville, un aristócrata belga venido a menos, que va a recibir una terrible premonición de una médium que pondrá más en crisis su ya atribulada situación, en la que se ve obligado a deshacerse por problemas económicos de su preciada mansión señorial. Y dos son las referencias literarias que va a revisitar Nothomb a través de esta corta novela, que se lee en un plis plas. Por un lado, un relato corto de Oscar Wilde, El crimen de lord Arthur Savile. Tiene de parecido, además del título, la premonición de un asesinato. El resto de la historia va por otros derroteros. Este cuento apareció en una recopilación en la que se encontraba también El fantasma de Canterville, mucho más conocido. La otra referencia mitológico-literaria está en el mito del sacrificio de Ifigenia, hija de Agamenón y Clitemnestra. En esta ocasión, el conde protagonista tiene tres hijos a los que ha llamado Orestes, Electra y… no, Ifigenia no. La menor se llama Serieuse… pero esta le exige un sacrificio, y hasta ahí puedo contar.

tumblr_on04bjhCBR1r5mrsgo1_1280.jpg

Sinceramente, comparada con otras novelas de la belga, de extracción también aristocrática, me parece una obra menor. Casi… muy menor. Si bien se lee con comodidad, es corta, y el estilo de la escritora es fácil de leer, cuesta interesarse en los problemas de estos aristócratas. No acaba de funcionar como parodia de esa aristocracia de ese pequeño país, resultado de la incapacidad del Reino de los Países Bajos para integrar a las provincias católicas que le habían sido añadidas tras el Congreso de Viena, tras haber sido dominio de los Habsburgo durante siglos. Y el desenlace, bastante chusco, tampoco produce ni excesiva sorpresa ni excesiva diversión. Novela que no funciona ni como comedia ni como drama, se queda en tierra de nadie… y supongo que pasará a la historia de la literatura francófona sin pena ni gloria. Relativo pinchazo de Nothomb.

tumblr_p2jeax4peY1r5mrsgo1_1280.jpg

[Recomendación cinematográfica] Un mes de julio, hace 100 años, llegó Ingmar Bergman

Cine

Un 14 de julio de 1918, con el mundo en guerra, en la neutral Suecia, en una de las ciudades con más historia y tradición cultural del país nórdico, Upsala, vino al mundo el futuro director de cine Ingmar Bergman. ¿El mejor director de cine de la historia del séptimo arte? Algunos no dudarán en afirmar tal cosa. Aunque eso es difícil de objetivar, y siempre quedará al juicio personal de cada cual. Es sin duda uno de los grandes. Mi modesta opinión es que cualquier persona que se diga aficionado al cine debe conocer una parte apreciable de su obra, si no en cantidad, al menos en una adecuada selección cualitativa. Y si a mí me preguntasen, ¿en estos momentos, quién piensas que es o ha sido el mejor director de cine de la historia?, es probable que contestase, «Bergman».

20110811-1030564

Las fotografías de hoy fueron realizadas en Gamla Uppsala, un población muy próxima a la ciudad natal de Bergman; lugar de enterramiento de antiguos caudillos vikingos, con una vieja iglesia luterana de madera, de alguna forma pueden representar algunos de los temas que aparecen recurrentemente en los filmes del director sueco.

En RTVE están dedicando una serie de cuatro reportajes para celebrar el aniversario. En el momento de escribir esta recomendación cinematográfica, han publicado tres. Si me acuerdo, cuando publiquen el cuarto, la actualizaré. Por si la cosa me lo permite os los voy a dejar aquí puestos. Pues no… el código de RTVE no funciona bien con WordPress. Pues os dejo los enlaces.

Centenario Ingmar Bergman (1918 – 2007) – Primer capítulo

Centenario Ingmar Bergman 2 – Dios y la muerte

Centenario Ingmar Bergman 3 – El director de cine

Centenario Ingmar Bergman 4 – Relaciones personales

20110811-1130740.jpg

Decía antes que conviene hacer un repaso, cuando menos cualitativo, por la obra del director sueco. Pero su obra es muy amplia. En la base de datos de IMDb aparecen 70 obras como director y 75 como guionista, incluyendo tanto producciones para la gran pantalla como para la televisión. Hay que tener en cuenta que algunas de sus obras tuvieron doble versión. La excelente y muy oscarizada, 4 premios de 6 candidaturas, Fanny och Alexander (Fanny y Alexander), se puede ver como largometraje para la gran pantalla o como miniserie de cinco episodios para televisión. Mis DVDs incluyen ambas versiones. Yo no me acerco ni de lejos a conocer toda esa obra. Ni mucho menos. Pero he visto una selección de obras que me permiten conocer bastante de la obra del director, de su estilo, de su pensamiento, de su calidad. A ver cuantas recuerdo… Pondré el título que recibieron en español para facilitar la lectura.

20110811-1130721.jpg

14 títulos de 70 como director. Un 20%. No está mal para la obra de un director que, por muchas alabanzas que reciba, es programado en muy raras ocasiones en los cines o en las televisiones. Hay que ir a buscarlo. Y desde luego creo que están los títulos fundamentales.

Indudablemente, hoy en día no es un director fácil. En las generaciones que se han criado cinematográficamente en la superficialidad de los efectos especiales del cine de acción, o el repetitivo esquema argumental de la comedia romántica moderna, o en el romanticismo banal de las princesas disney, entre otros, la densidad conceptual de las películas de Bergman puede serles inaprehensible. Y si no te dejas enganchar por los temas, entonces llegan las típicas tontadas de «sus películas son muy lentas», «nunca pasa nada» o chorradas por el estilo. En las películas de Bergman constantemente pasan cosas, y tienen un ritmo apropiado, adecuado para digerir todo eso que está pasando, que nos están contando en pantalla, ayudado por los maravillosos repartos actorales de los que se rodeaba, y por la limpia imagen visual, que debemos agradecer a su visión y al excelente trabajo de los directores de fotografía nórdicos, poco conocidos, pero de una calidad impresionante.

20110811-1130767.jpg

Dios, la religión (no son lo mismo), la muerte, la sociedad conservadora luterana, la infancia, las relaciones interpersonales, la fidelidad como concepto ético frente al concepto físico que habitualmente tenemos,… son tantos los temas.

Mi favoritas de entre ellas. Con el número uno, sin duda, Det sjunde inseglet (El séptimo sello), la primera película que recuerdo haber visto en mi vida de Bergman, y la que sigo viendo al menos una vez al año con rigurosa tenacidad. Como contrapunto, la siguiente en mi lista suele ser Sommaren med Monika (Un verano con Mónica). A pesar de lo mucho que me gustó, la tristeza que me causó el desenlace de esta historia de amor adolescente que gira en la sensualidad natural de la protagonista, una inconmensurable Harriet Andersson, me impide volver a ver la película.

20110811-1130787.jpg

Y aquí viene otro aspecto importante del cine de Bergman. Sus actores. Y especialmente, su actrices. La mencionada Harriet Anderson, Ingrid Thulin, la bellísima Bibi Andersson o, cómo no, Liv Ullmann, que le cogió el testigo en el ámbito de la dirección como heredera espiritual de sus temas y sus formas de hacer. Y hay más… Incluso la otra gran Bergman del cine, Ingrid, se puso a sus órdenes en su madurez.

Yo creo que me queda poco que decir. Es más, nada de lo dicho es realmente importante. Lo importante es que os sacudáis la pereza, y os lancéis a conocer la obra del director sueco si no la conocéis. Dadle una oportunidad. Dejad aparte los prejuicios. Actuar como espectadores activos, que ponen de su parte, frente a la pasividad que fomenta el cine actual. Y quizá descubráis algo bueno. Algo importante.

20110811-1130791.jpg