[TV] Cosas de series; de complots políticos y escolares psicópatas

Televisión

Me entraban dudas sobre si mezclar en una misma entrada estas dos series, o dedicarles a cada una una entrada, o combinarlas con otras… pero últimamente estoy terminando varias temporadas de series, esto se acumula, y es mejor ir sacando adelante comentarios. Aunque ando con poco tiempo y serán breves.

Bodyguard

El hecho de que sea la enésima producción de ficción, sea cinematográfica, sea televisiva, que lleve como título algo relacionado con «guardaespaldas»,… he de reconocer que me supuso un cierto aburrimiento. Luego, las críticas generalmente favorables a la serie, el hecho de que fuese británica, y que fueran sólo seis episodios, me animó a verla.

Hechos positivos. Muy bien interpretada, tiene momentos muy inspirados entre los cuales el fenomenal principio con la amenaza de bomba en el tren y, de forma circular o simétrica, la amenaza de bomba en el centro de Londres al final. Fenomenalmente concebidos y rodados.

La serie de más empaque de hoy trasncurre en Londres, y a Londres nos vamos, a recordar un día frío y desapacible. Pero sin bombas.

Hechos negativos. Determinada relación romántica que surge entre dos personajes destacados de la trama, que me parece de una improbabilidad supina.

Globalmente, balance bastante positivo, aunque te quedas con la duda de si la serie está apoyando las legislaciones fascistoides que convierte a los servicios secretos y de seguridad en «el gran hermano» de turno.

เด็กใหม่ Girl from Nowhere

Ni me voy a molestar en realizar la transcripción fonética al alfabeto latino del título original tailandés. Nos quedamos con el título «internacional», o sea, en inglés. Creo que es la primera vez que veo una serie del antiguo reino de Siam.

A ver. La idea es buena, e incluso algunos episodios resultan atractivos. Una serie de capítulos no vinculados entre sí por el argumento sino por el tema. Y por la presencia de un personaje común, Nanno (Chicha Amatayakul), una chica de unos 16 años que se incorpora a estudiar a un instituto donde existe un problema. Abusos sexuales por un profesor, violación por otros estudiantes, acoso colectivo, exaltación de la belleza, castas basadas en el dinero familiar, falsos genios de las artes y las ciencias,… lo que podría pasar por una denuncia de los posibles problemas del sistema educativo entre los adolescentes y las relaciones entre estos. 

Una cuestión quede clara. Por el desarrollo de los capítulos, la chica, Nanno, parece la misma, pero no puede ser la misma. Dijéramos que es un símbolo o elemento argumental que desencadena la crisis en la trama de cada capítulos. Y a la que han dado un aspecto que oscila entre lo angelical, la chica es mona, según la apreciación de la serie un bellezón, pero eso es más subjetivo, y lo psicópata. El tema es que como decía, la idea es buena, pero también hay momentos de más que discutible verosimilitud, que convierten a la serie en algún momento en un producto de terror mal llevado. Y con interpretaciones que no siempre están a la altura. Hasta cierto punto, un producto fallido. Aunque en las votaciones de IMDb tenga un 8.0… supongo que a los tais les gusta. La serie. Y la chica. Que es mona. Es cierto. Pero, ¿deslumbrante?

[Libros – historietas] Paper Girls 16 – Saga 8

Literatura

Ya me he puesto al día con el comentario de los libros leídos. Espero que no me demore mucho más con la recopilación de ensayos de Umberto Eco que estoy leyendo ahora, porque si no, la semana que viene no sé si habrá comentario de libros. Ya veremos. Quizá haga como esta semana y tire de algún libro de historietas, o cómics, como dicen los que no pueden pasar sin los anglicismos de rigor. Bueno, la verdad es que cómic ya es una palabra plenamente integrada en el castellano actual. Pero es que a mí me encanta la palabra «historieta».

En medio de estas aventuras espaciales y en el tiempo, disfrutemos un poco de la belleza de nuestro minúsculo rincón en el universo… mientras sea posible.

Y las de hoy las dedicamos a Brian K. Vaughn, que poco a poco se confirma como uno de mis guionistas favoritos. Sea con la colaboración de Cliff Chiang a la ilustración como en Paper Girls, o especialmente con la de Fiona Staples en Saga. Cómo me gustan las ilustraciones de Staples… son fantásticas. En todos los sentidos de la palabra.

En ambas series, hemos tenido que esperar un año para leer sus continuaciones en castellano. Normal en el caso de la segunda ya que España se ha venido publicando en álbumes recopilatorios anuales. Pero la primera iba saliendo con una frecuencia casi mensual, y de repente se produjo el parón que ha durado un año.

En el caso de Paper Girls, seguimos con las aventuras de nuestras preadolescentes, repartidoras de periódicas en la estéticamente discutible década de los 80 del siglo XX, que de repente, sin comerlo ni beberlo se metieron en una sucesión de viajes en el tiempo, con un ritmo bastante frenético. Como toda aventura con personajes de esta edad, no deja de ser un camino de autodescubrimiento y reafirmación, de intentar dar de lado las inseguridades que les asaltan y de comprender quienes son. Quizá el público objetivo de esta serie sea gente muchísimo más jovencita que yo, pero se pueden leer por parte de un adulto sin desdoro. Y realmente son tremendamente entretenidas, con esa mezcla de aventura y drama. Y sobre todo, viajes en el tiempo. Me encantan los viajes en el tiempo.

Ya he afirmado varias veces que, para mí, Saga es una de las mejores space operas de las que he descubierto, todos los géneros narrativos (literatura, cine, televisión, historieta,…) incluidos. Situada en esa fantástica guerra galáctica que enfrenta a terranosluneros, junto a todos sus aliados, más o menos fieles, más o menos de conveniencia. En enorme y monumental alegato antibelicista, en el que además va incluyendo todos los temas trascendentes que puede importar a una persona preocupada por el mundo de hoy en día. La diversidad social, racial, sexual, la violencia, la explotación de las personas, la hipocresía de la política y los medios, ya he mencionado la sinrazón de la guerra… todo lo que se os ocurra. En este octavo volumen, el tema fundamental es la familia. No es que sea un tema que no haya estado presente de continuo. De hecho es casi el hilo conductor de la serie, la familia de Marko, Alana y Hazel… y todos los demás que les rodean. Porque como en todas las familias, están aquellos que lo son por nacimiento y lazos de sangre, pero también esta la familia extensa de aquellos que simplemente están ahí para apoyar, para querer, para luchar si es necesario. Analizamos el sentimiento de pérdida. También hay una crítica a la hipocresía antiabortista, los hipócritamente llamados «provida», que mientras niegan el derecho a las mujeres a realizar sus propias elecciones, no dudan en ser instigadores de guerras, asesinatos, discriminaciones… justo como la vida real. Auténticos «provida». Pero no nos pongamos sólo en lo negativo. Hay reflexiones sobre los lazos de hermandad, algo sobre lo que se ha empezado a reflexionar en la serie, pero que todavía tiene mucho margen para desarrollar. Y frente a volúmenes anteriores, más oscuros, con muchas pérdidas, este ha sido más esperanzador, con reencuentros más o menos felices. Esperando ya al otoño del año que viene.

[Arte] Exposición: Goya+Buñuel, los sueños de la razón

Arte, Cine

Este sábado pasado, arrastrando una faringitis que luego me tuvo todo el domingo en casa, tuve la oportunidad de visitar la exposición «Goya+Buñuel: Los sueños de la razón», que actualmente se celebra en una doble sede; el Museo de Zaragoza, del Gobierno de Aragón, y el Museo Goya de Zaragoza, de Fundación Ibercaja. La exposición se puede visitar hasta el 30 de diciembre. Y probablemente volveré a pasarme por ella, para terminar de absorber todo aquello que ofrece.

Lo especial de la visita es que fue organizada desde la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza AFZ, con el objetivo de ofrecer la posibilidad de incrementar la cultura visual de los socios, más allá de la fotografía, y que tuvimos la suerte de que estuviera guiada por Amparo Martínez, profesora titular del Departamento de Historia del arte en la Universidad de Zaragoza, y una de los dos comisarios, junto con José Ignacio Calvo. Si este último sería el especialista en Francisco de Goya, Amparo Martínez tiene el cine y Luis Buñuel como área de especialización, lo que inevitablemente marcó un cierto sesgo durante la visita hacia este último. Lo cual, a mí, no me importó ni me molestó en absoluto.

Como ya he dicho, la exposición se encuentra repartida en dos sedes. Sobre esto, mi opinión más adelante. La primera que visitamos fue la del Museo de Zaragoza, en la plaza de los Sitios de la ciudad. En ella se analizan una serie de dimensiones en los dos artistas, tanto de carácter personal como artístico. Uno de los objetivos confesos de la exposición es superar las coincidencias más superficiales entre ambos artistas; ser aragoneses, tener una discapacidad auditiva y haber tenido que salir exiliados hacia Francia. Ambos fueron innovadores en sus tiempos y en sus artes, mantuvieron una actitud curiosa y de búsqueda del aprendizaje, no tuvieron inconveniente en incomodar activamente sus coetáneos señalando los desajustes de la sociedad y sus principales estamentos, ejercieron su libertad hasta la subversión, y practicaron ejercicios de introspección personal. Esto es lo que se ve fundamentalmente en esta primera sede. Primera por el orden de visita, no porque haya un orden establecido entre las dos.

En la segunda sede, el Museo Goya, que todavía muchos conocen como Museo Camón Aznar aunque hace unos años que cambió de nombre, se hace una comparativa de las obras de ambos artistas, buscando aquellos aspectos formales y de fondo que los unen. Aunque no necesariamente se pueda establecer una influencia directa de uno, Goya, en el más reciente, Buñuel.

Globalmente, la exposición nos dejó un buen sabor de boca. A mí por lo menos. El buen planteamiento de Amparo Martínez al guiar la visita, pero dejando libertad a los miembros del grupo para explorar lo que más les interesase, fue un acierto. Por lo menos para mí, que soy poco adepto a las visitas guiadas, en las que me siento muchas veces parte de un rebaño. No en esta ocasión. Sin embargo, tiene algunos «peros», que no atribuyo a sus comisarios, que me parece que han hecho un buen trabajo.

La exposición está bien, pero en mi opinión no tiene volumen como para que sea necesario que se reparta en dos sedes. Obviamente, esto se debe a cuestiones «políticas». Las dos entidades promotoras quieren tener su «protagonismo»… cuando los protagonista tendrían que ser los artistas y los visitantes y el mejor interés para estos últimos. Pero es el mundo, o el país, en el que vivimos. Siempre he sido crítico con la forma en que se trata la obra de Goya en Zaragoza. La hay, con piezas muy interesantes, y creo que debería exponerse de forma unificada y lo más didáctica posible, en lugar de dispersa en varias sedes. Es el problema de base. En lugar de colaborar y sumar… cada uno a lo suyo. Por mucho que se creen fundaciones y comisiones de coordinación y estas cosas…

También es un poquito una pena lo escueta que es la información en internet sobre la exposición. La encontramos en tres sitios relacionados, 1, 2 y 3. Pero en los tres es tremendamente escueta, sin que haya apreciado la existencia de documentación complementaria que el visitante virtual se pueda descargar.

Por lo demás, como decía, una actividad muy satisfactoria.

[Cine] Lazzaro felice (2018)

Cine

Lazzaro felice (2018; 52/20181114)

Rara avis dirigida por Alice Rohrwacher que nos llega desde Italia para salpimentar una cartelera cinematográfica que, aunque llena de estrenos que llegan en masa en los fines de semana de este mes de noviembre, esta mucho más vacía de interés de lo que parece. O por lo menos es la sensación que nos transmite a nuestro pequeño grupo de aficionados al séptimo arte.

La película de hoy está rodada en la región del Lazio, la de los latinos, pero como lo único que tengo de esa región es Roma y Ostia Antica, me ha parecido más apropiado ilustrar la entrada con algunas vistas en torno a Orvieto en la Umbria, la región de los etruscos.

Pero he aquí que Rohrwacher nos cuenta una nueva versión de la arquetipo del hombre bueno, que por serlo y comportarse de forma excéntrica al conjunto de la sociedad, es tomado por simple o por loco. Adriano Tardiolo personifica a este Lazzaro con resonancias franciscanas, pero que viene acompañado de una crítica muy actual a los sistemas de explotación y de deshumanización de las gentes a manos de los codiciosos. Y de una sociedad que, aunque con leyes para controlas esa explotación, poco hace en realidad por integrar a quienes son explotados. Una película que tiene un contenido muy social y político; pero sería una simpleza limitar el alcance de los temas que trata a estas dimensiones. Hay una potente reflexión humanista sobre la bondad y la ética personal, sobre las relaciones entre las personas, sobre la amistad y la familia, con sus cosas importantes, pero también con sus miseria.

Todo ello en una narración y una puesta en escena que bebe de las tradiciones del cine italiano de posguerra. A ratos con dosis de neorrealismo, a ratos guiños a Fellini, a ratos flirtea con el surrealismo, con claros elementos simbólicos de dobles significados. Y luego, pues ha recibido esa etiqueta que cada vez se usa más, aunque cada vez queda menos claro qué significa, la de estar encarnada en la tradición del realismo mágico. Etiqueta que lo mismo sirve para esta película, que para hablar de García Márquez, como de Murakami. A todos los cuales quizá les podríamos encontrar elementos comunes, pero también notables diferencias.

En resumen, una fábula contemporánea con temas de siempre que nos brinda una historia que da qué pensar, una impecable puesta en escena y unas interpretaciones más que notables. Así que de lo más completa.Y muy recomendable.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: *****

[Revista de fotografía] BJP Dec. 2018 – Nature

Fotografía

Desde que el British Journal of Photography BJP sacó al mercado su edición electrónica estoy suscrito a la revista de fotografía más veterana del mundo, en publicación desde 1854. En la tableta electrónica se lee y hojea bastante bien, aunque tiene algunas rigideces en la gestión de la lectura que podrían mejorarse. Pero globalmente está bien. Aunque no sea la suscripción anual más barata del mundo precisamente. Pero bueno, los contenidos son de primera clase. A pesar de que su veteranía y tradición nos pudieran hacer pensar en una revista anclada en el pasado, como lo está el Reino Unido en muchas de sus cosas, lo cierto es que es una revista moderna, que presta especial atención a los fotógrafos contemporáneos, conocidos o emergentes.

Ya que hablamos de los bosques en Japón en el texto, nos desplazmos a los bosques del bosques del monte Tenjo, en Kawaguchiko, desde donde además tendremos privilegiadas vistas del monte Fuji.

Todos los números tienen un tema. Lo cual quiere decir que varios de los artículos de ese número, no necesariamente todos, están relacionados entre sí por el tema elegido. Y para el reciente número de diciembre de 2018 el tema elegido es «Naturaleza». Aunque quien piense que va a ver paisajes o fotos de animales al estilo de lo que se ve habitualmente en Instagram, en 500px o en los concursos habituales de fotografía de naturaleza, está muy equivocado. Aquí estamos con fotógrafos con proyectos muy personales, con visiones muy particulares, que se alejan de los estándares que marcan las modas del momento. Tres son los fotógrafos elegidos.

Todd Hido es uno de mis fotógrafos preferidos, y tengo mucho cariño al libro de la colección The Photography Workshop Series que dedicaron a este fotógrafo. Me parece que, además de mostrarnos lo más esencial de la obra del fotógrafo, tiene un alto valor educativo. Es una pena que Aperture, después de cuatro volúmenes en esta serie, tengo los cuatro, haya interrumpido su publicación o haya limitado la serie a estos cuatro libros. En el artículo de BJP, vemos como Hido se ha desplazado de su entorno habitual, los suburbios de las ciudades norteamericanas, para ir a los atribulados paisajes, oscuros, inciertos, de algunas regiones de la Europa del Norte. En una reflexión sobre los cambios, probablemente a peor, que el cambio climático va a traer sobre estar regiones, y sobre el mundo en general. Fiel a su estilo, fotografía en color, tonos oscuros, con un cierto tono depresivo, pesimista, sus fotografías no carecen de belleza, de todos modos. No falta en la serie algún retrato o la presencia de personas de esas regiones. Hido siempre vincula el paisaje a la acción o la presencia del ser humano.

La serie HDR_NATURE de Yoshinori Mizutani procede de un error en el procesamiento de una fotografía al disparar con su cámara a mano alzada en un modo HDR (de High Dynamic Range). Mizutani ya había llamado la atención con sus series, convertidas en libros, Tokyo Parrots y Colors. La sobreabundancia de los periquitos, cotorras y loros en las calles de Tokio y su colorista reflexión sobre lo cotidiano, lo banal, sobre los objetos más aburridos de todos los días, no habían pasado desapercibidos. Ahora nos presenta una visión de la naturaleza profundamente alterada, con altas luces quemadas, con colores sobresaturados, en ocasiones casi abstracta. Lejos de buscar adaptar los contrastes lumínicos de la naturaleza que la cámara no puede absorber, Mizutani altera y modifica esa naturaleza, generando una reflexión sobre la misma y sobre cómo la percibimos. Sin duda, el trabajo más conceptual de los tres que comento hoy.

Finalmente, la última serie nos llega de la mano de la fotógrafa alemana Lena C Emery. Alemana por nacimiento, aunque ha vivido y se ha movido por una diversidad de países, una ciudadana del mundo antes de establecerse en Londres. Y Emery también es una más de quienes se han sentido atraídos por Japón. Ya fue portada de un número de BJP por su trabajo convertido en libro, Rie. Un trabajo sobre la feminidad a través de una serie de fotografías, no carentes de sensualidad, de mujeres jóvenes que no responden de todos modos a los cánones establecidos para las modelos habituales. Un trabajo que ya me llamó la atención en su momento. En esta ocasión, como segundo libro de una serie de libros vinculados entre sí, llega Yuka & the Forest, en el que se siente atraída por los abundantes bosques del País del Sol Naciente, y la fuerte identificación de los japoneses con estos. Aunque nuevamente ancla su reflexión fotográfica, en un blanco y negro virado que recuerda a cierto fotógrafos japoneses de los dos primeros tercios del siglo XX, a un mujer joven, una mujer extraída del mundo rural nipón. La verdad es que me gustan mucho los trabajos de esta fotógrafa, y he encargado estos dos primeros libros, que se completaran con un tercero que se espera para 2019. Lo único que conozco del mismo es el título, The Tree.

[Cine] Sayonara no asa yakusoku no hana o kazarō (2018)

Cine

Sayonara no asa ni yakusoku no hana o kazarō (2018; 51/20181010)

Hace unas semanas comentaba las películas que había tenido ocasión de ver en el avión durante los viajes de ida y vuelta a Taiwán. Fueron en total seis películas, de las cuales todas menos dos estaban sin estrenar en España. Bueno, pues han estrenado otra. He de reconocer que cuando les da por ahí, los japoneses se las pintan solos para poner títulos largos. Pero esta película de animación de Mari Okada, primer largometraje de esta prolífica guionista, se suele conocer por los países occidentales como «MAQUIA». Y le ponen un subtítulo del tipo hortera como «Una historia de amor inmortal». O en inglés «When the promised flowers blooms», que se acerca más al original aunque tampoco. La traducción de este «Sayonara… etc etc…» es «Decoremos las flores prometidas en la mañana de las despedidas». Pues vale.

Puesto que se ha estrenado en la cartelera española, he decidido comentarla de forma más extensa, por si alguien tiene curiosidad. Y la integro en mi lista de estrenos del año.

En Japón, por supuesto, hay mamás con sus niños. Pero menos de los que sus políticos quisieran. Al igual que en nuestro país, la natalidad es muy baja, el envejecimiento galopante, y sin fenómenos migratorios tan intensos como en occidente, la población en declive.

El personaje protagonista, la Maquia del título occidental, pertenece a una raza de seres fantásticos de aspecto humano de gran belleza, pero que al llegar a los quince años dejan de envejecer físicamente, para vivir durante siglos en este estado de perpetua adolescencia. Pero un ataque a su idílico lugar hace que Maquia salga al mundo convencional, donde adoptará a un bebé humano, corriente y moliente, huérfano. Pero claro, el bebé crecerá y se convertirá en un adulto,… y ella no. Además, todo el mundo que les rodea se encuentra en riesgo por la decadencia del reino en el que viven.

El tema principal es la maternidad y la naturaleza del amor maternofilial, incluso si se da entre dos seres tan distintos. Pero también, y sobretodo, de las dificultades del «oficio» de madre, al que muchas se prestan, y para el cual nadie va a la universidad. Todo ello mezclado con otra serie de temas universales como el ansia de poder de los ya poderosos, la solidaridad entre las gentes sencillas, el rechazo a los que son distintos, la barbarie de las guerras, etc.

La película está globalmente bien hecha, con el estilo típico japonés de personajes esquemáticos aunque bien reconocibles, sobre fondos y escenarios detallados y bellos, especialmente en una producción en la que se mezclan elementos fantásticos. Ha recibido muy buenas críticas. Pero ha mí me resultó excesivamente melodramática y cinecebollesca. Y con casi dos horas de duración, algunas de las situaciones planteadas se estiraron en exceso, sin especial aporte al conjunto. No está mal… pero bueno. He visto cosas mejores, bastante mejores, procedentes del país nipón.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Recomendación fotográfica] del parís de entreguerras a las fotógrafas españolas reconocidas fuera del país

Fotografía

Se acerca el fin de semana y quizá sea un buen momento para hacer algunas recomendaciones sobre fotógrafos que quizá nos puedan enseñar una par de cosas o tres sobre fotografía. O sobre como plantearse un proyecto fotográfico.

Siempre viene bien recordar las fotografías de Brassaï en el París de entreguerras, como nos recuerdan en Cooph. Brassaï, pseudónimo de Gyula Halász, húngaro, uno de tantos centroeuropeos o europeos del este que se trasladaron a París por diversos motivos. Muchos por razones políticas, otros, como Brassaï, porque la capital francesa era también la capital del arte y de los movimientos artísticos. Y el húngaro optó por convertir las noches parisinas en su objeto preferido. Unas fotografías que todavía hoy resuenan en nuestra imaginación, que forman parte de la visión romántica de la ciudad de la luz en sus momentos más oscuros, incluso si pasan de la alegría de la fiesta a la tristeza de la soledad y la marginalidad. Simpre viene bien recordar las fotografías de Brassaï.

Voy a seguir aprovechando las fotografías deportivas del pasado domingo, para ir ilustrando algunas de las entradas de este Cuaderno de ruta. Para saber más, en la entrada del martes pasado.

Otros fotógrafos se asumen a sí mismos como centro de su obra o de sus proyectos, se convierten simultáneamente en sujeto y objeto fotográfico, y además hacen un uso terapéutico de su expresión fotográfica. En Dazed nos han mostrado el trabajo de la japonesa Mari Katayama (Instagram), que sufre de malformaciones en las piernas y en una mano como consecuencia de una condición congénita. Pero es esto mismo lo que la impulsó a no replegarse sobre sí misma, sino a expresarse y debatir mediante la fotografía, no tanto sobre la malformación o la deformidad, sino sobre los procesos asociados a la misma.

Leia Abril, fotógrafa barcelonesa relativamente joven todavía, se ha hecho con un nombre ya en el mundo de la fotografía. Es una de esas fotógrafas que yo conocí antes por su impacto en medios extranjeros que sobre los nacionales. Creo que fue en un British Journal of Photography que dedicaron el número a los nuevos talentos fotográficos españoles hace un tiempo. Pero no lo puedo asegurar ahora. El caso es que el libro de la fotógrafa catalana «On Abortion» (Del aborto), primera parte de su serie «A History of Misogyny» (Historia de la misoginia), ha sido premiado en Paris Photo con un premio al mejor fotolibro del año. Y me atrevería a decir que es un premio muy merecido, como nos informan en Clavoardiendo. El siguiente capítulo será «On Rape Culture» (De la cultura de la violación).

Finalmente, también en Clavoardiendo homenajean al italiano Luigi Ghirri (1943 – 1992), y acompañando a algunas de sus obras y algunos comentarios sobre las mismas, nos ofrecen un decálogo para fotógrafos, una serie de propuesta para orientar sus proyectos y sus trabajos, de forma libre, crítica, hablando sobre uno mismo y lo que le rodea, leyendo y acaparando influencias, evitando las presiones externas y partiendo de tus orígenes y tus experiencias. Están bien. Son más filosóficas que prácticas, pero sin duda pueden orientar los proyectos de cualquier fotógrafo que quiera comenzar un cuerpo de obra con una razonable coherencia y personalidad.

[TV] De miedo para la noche de las ánimas

Televisión

Pues sí. Creo que sin querer, acabé inmerso en series más o menos terroríficas alrededor del día de Todos los Santos y la Noche de las ánimas. Lo que por ahí llaman «jalogüin». Partamos de un hecho. Soy un escéptico acérrimo en todo aquello que se considere fenómenos sobrenaturales. Y bastante en los preternaturales, que tiendo a considerar como fenómenos inexplicados, no como inexplicables. Por lo tantºo, cualquier producción de ficción sobre estos temas, o tiene algo de fondo que haga que me interese, o es de humor, más bien paródico. Porque si no, quien se lo toma en serio, me aburre mortalmente, nunca mejor aplicado el adverbio.

El caso es que en Netflix, que es el servicio de vídeo bajo demanda que más uso, he observado cierta tendencia en los últimos tiempos a favorecer este tipo de temas. Lo cual puede comprometer mi fidelidad a la plataforma a medio plazo. No obstante, algunas de estas producciones han suscitado suficiente expectativas como para atreverme con ellas. O al menos, intentarlo.

En mi tierra, las brujas están en las montañas… sobre todo; y a las montañas, pirenaicas, nos vamos.

Por ejemplo, lo intenté con The Haunting of Hill House, una serie de fantasmas y casas encantadas que ha sido muy alabada. No terminé el primer episodio. Cosas que pasan. Mira que me han dicho que la serie es algo más que una serie de fantasmas… yo no lo capté. Adiós.

No me costó nada ver al completo la miniserie Don’t Watch This. Al fin y al cabo son episodios de entre 3 y 10 minutos de duración, no recuerdo si alguno duraba más, de terror terrorífico. Una especia de pequeño guiño de la plataforma a las fechas en cuestión. La podemos considerar anecdótica. Una curiosidad, a la que le falta algo para que atraiga la atención y quede en la mente del televidente. No merece mucho más comentario.

Así que el estreno estrella que tengo que comentar es Chilling Adventures of Sabrina, nueva versión televisiva de un personaje procedente de los tebeos. No recuerdo haber visto entero ningún episodio de la serie que tuvo cierto éxito en los años 90. Pero sé que aquella tenía un carácter amable. En esta ocasión, han optado por un carácter más oscuro y tétrico. Y dramático. Aquí la gente se muere de verdad. Cierto es que hay momento que sientes que de fondo pulula una parodia. Todas las frases hechas de la Iglesia de la Noche o como se llame, que están elaboradas a imagen y semejanza de las de las iglesias reales, pero cambiando adjetivos y verbos, y con Satanás como objeto principal en lugar del Dios de las religiones monoteístas de origen judeocristiano o árabe, me producen más gracia que otra cosa. Y me llevan a pesar en una posible crítica larvada a los dogmatismos y ritos más o menos irracionales de las mismas. Pero como es una serie donde se quiere ser tan estrictamente políticamente correcto, en que no hay escena en la que no encontremos representación étnica o de orientación sexual y de género diversificada, tampoco adquiere el nivel suficiente para divertirnos realmente. Con un reparto al frente del cual encontramos a la antigua niña mayor de los Draper (Kiernan Shipka), un papel que hizo muy bien, el nivel interpretativo es correcto, con algunas presencias interesantes. Pero la serie se toma a sí mismo demasiado en serio. No entra en ese punto paródico, abandona con frecuencia el humor, y al final me resulta un poco cargante en ocasiones.

Yo es que en cuestión de brujas, cosas de mi infancia, estoy muy condicionado por Samantha. La de antaño, no la de la película más reciente.

[Fotos] Campeonato de España de Motocross en Motorland Aragón

Deporte, Fotografía

Organizado por la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza AFZ, este domingo pasado fuimos de excursión fotográfica al circuito de Motorland Aragón en Alcañiz para asistir a las pruebas del Campeonato de España de Motocross que allí se celebraban.

Como es mi costumbre, aquí no voy a entrar en los detalles técnicos de las fotos, que podéis encontrar en Fotografía deportiva – Campeonato de España de Motocross en Motorland Aragón. Pero si que voy a dejar varios grupos de fotografías para que os hagáis una idea de lo que vimos y fotografiamos. No soy aficionado a este tipo de deportes, así que nadie me pida detalles sobre las pruebas. Lo que nos movía, por lo menos a mí, era el desafío de conseguir fotografías interesantes en un ámbito en el que no estamos experimentados y que puede tener sus dificultades. No obstante globalmente me sentí satisfecho con los resultados. Y lo pasamos bien.

Pruebas masculinas de jóvenes y adultos

 Las chicas…

Coincidió su carrera con la hora de comer y no pudimos hacerles muchas fotos. Tampoco es que se note mucho el género. Compiten igual, y la indumentaria las hace indistinguibles.

Los pequeñajos…

… que corren como demonio y se lo curran hasta el final. ¡Qué ganas le ponen!

Un paseo por los boxes…

… para despedir el día.

[Libro] Ser feliz era esto

Literatura

Tengo bastantes cosas en reserva para comentar en los próximos días en este Cuaderno de ruta. Pero voy a empezar con algo de lectura, que siempre viene bien.

Hace unas cuantas semanas, apareció como oferta a un precio ridículo en Amazon Flash un libro del escritor argentino Eduardo Sacheri. El nombre me sonaba pero no terminaba de localizarlo, así que hice una búsqueda por internet. Sacheri publicó la novela La pregunta de sus ojos, la cual fue adaptada al cine por Juan José Campanella con gran éxito. Recibió el Oscar a la mejor película de habla no inglesa y, lo que es más importante, muchos disfrutamos y nos emocionamos con ella. Ya han pasado más de nueve años de aquello… como pasa el tiempo. El caso es que con semejante antecedente, decidí dar una oportunidad al novelista y leer esta oferta que me llegaba en un entorno en el que es raro encontrar buenos libros. Quizá por eso muchas de estas ofertas lo son.

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Por una de esas causas y azares, Lucas es escritor, aunque sólo ha publicado una novela, que fue un éxito y que le permite vivir sin prácticamente trabajar. Pero su sueño es tener un vivero y trabajar con plantas. Incluso sin tener ni idea sobre el tema. Así que ilustraremos la entrada con algunas de las últimas rosas de la temporada en la rosaleda del Parque Grande de Zaragoza.

La novela nos presenta a Sofía, una adolescente de catorce años, menuda, reflexiva, que viaja sola en un autobús camino de Buenos Aires desde su ciudad natal, Villa Gesell, una ciudad turística de las de sol y playa a casi 400 kilómetros al sur de la capital argentina. Su madre ha muerto. Y le ha dejado una carta en la que le informa de quién es su padre, Lucas, y dónde vive. Un dato que recalcitrantemente le había ocultado hasta ese momento. Tampoco Lucas sabía que tenía una hija. A partir del inesperado encuentro entre padre e hija, dos desconocidos entre sí, les acompañaremos en su proceso de acercamiento, con las dificultades que surgen por el camino, con las dudas y miedos de ambos.

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La novela no se ceba en el drama/melodrama. Al contrario, abunda en humor tranquilo e inteligente. Narrada en tercera persona, el punto de vista del relato es siempre el de Sofía. Son sus pensamientos, sus miedos y su interpretación de lo que sucede alrededor lo que conocemos. Sabemos de lo que hace y dice Lucas, pero difícilmente sabemos a ciencia cierta lo que realmente piensa, puesto que esta matizado por los juicios y prejuicios de Sofía que es la que escucha por nosotros, los lectores. En la novela abundan los diálogos ágiles, adecuadamente coloquiales. Y el lenguaje utilizado con frecuencia también se corresponde con el de los pensamientos de una chica de catorce años, inteligente pero llena de miedos, a encajar, a su desarrollo como mujer, a la pérdida,… Lo de cualquier adolescente, pero amplificado por la muerte de la madre. De quien conocemos poco. Incluso las circunstancias de su muerte no quedan claras hasta el final de la novela.

A mí me ha encantado. La devoré. Incluso si te obliga a consultar el diccionario más de lo habitual para no imaginar lo que significan algunos de los argentismos que, naturalmente, pueblan la obra y que no siempre debemos dar por hecho que sabemos lo que significan por el contexto. La obra es buenrollista, y pone en valor el hecho de ser diferente, de no ser convencional. Pero con naturalidad, sin estridencias. Muy recomendable. Especialmente si te cuesta menos de un euro. En ese caso, un chollo. Una agradable excepción a la tendencia que tienen las ofertas de Amazon a ser unos pestiños.

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[Historia en cine] 100 años desde el final de la Gran Guerra… o no.

Cine, Historia, Literatura

Oficialmente, hace 100 años terminó la I Guerra Mundial o Gran Guerra. Más bien, es el aniversario del comienzo del armisticio, el 11 del 11 a las 11:00 horas. En realidad, el armisticio marca el final de las hostilidades, pero no es el final de la guerra. Formalmente, el final oficial de la guerra vino con la firma del Tratado de paz de Versalles en 1919; final del estado de guerra entre los aliados occidentales y Alemania. Y en realidad, no entró en vigor hasta enero de 1920.

Pero mientras tanto, siguieron las hostilidades en distintos puntos del globo. La Rusia soviética y Polonia siguieron enzarzadas, entre febrero de 1919 y marzo de 1921. El Tratado de Versalles reconocía la independencia de Polonia y definía sus fronteras con el Reich alemán, pero nada decía de lo que pasaba por el lado de sus revolucionarios vecinos eslavos. Que oficialmente habían perdido la guerra contra Alemania en 1917, pero que estaban en plena guerra civil, enfrascados a tiros en Manchuria, y donde hiciera falta.

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Los monumentos a los caídos por la patria son una de las coñas que una de las películas que comento hoy lleva al derrotero en su ácidamente cómico argumento. Pero en Estrasburgo, este monumento es distinto, porque los avatares de la historia hicieron que los alsacianos murieran indistintamente por diversas patrias según tocase.

También siguieron enzarzados a tiros la República de Grecia, que se quería merendar buena parte del antiguo Imperio Otomano, con los militares revolucionarios turcos, que no estaban por la labor. Y entre 1919 y 1922, resultando que si bien el Imperio Otomano fue perdedor en la Gran Guerra, los turcos fueron vencedores en esta pequeña, pero sangrienta, guerra. Cosas que pasan.

Dos ejemplos… No voy a hablar de la inestabilidad que quedó en Extremo Oriente, el ascenso de los totalitarios fascistas, comunistas, nacionalistas, militaristas,… y todos los «istas» que se os quieran ocurrir que sacudieron los años 20 y 30, y que acabaron desembocando en el follón de la II Guerra Mundial. Hoy se conmemora, por lo tanto, el 100 aniversario de una soberana chapuza, una de las peores perpetradas por el mundo occidental,… y eso es mucho decir.

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Leía ayer que Trump y Macron eran de la opinión de que Europa tenía que incrementar su gasto militar. Este par de imbéciles, tarugos iletrados, que no se han enterado de nada, son la plena demostración de que no hemos aprendido nada. La Gran Guerra fue precedida de una carrera armamentística como no se había conocido hasta ese momento, y que, desde luego, no sirvió para prevenir la guerra. El liberalismo económico que preconizan desembocó después de la guerra en la Gran Depresión, que favoreció el auge de todos los totalitarismos que hemos comentado antes. Pues eso.

Para conmemorar la fecha de forma reflexiva, propongo ver cuatro películas. En algún caso, también leer los libros en los que se basan.

Paths of Glory (Senderos de gloria)

En toda guerra, hay dos ejércitos; los malos y los peores. Y los que se encargan de que sean malos o peores suelen llevar estrellas y galones en el uniforme. Y suelen hablar de honor con mucha frecuencia. Pero no saben lo que es el honor, ni lo conocen, ni lo han conocido, ni lo conocerán. Y Stanley Kubrick, con la ayuda de un superior Kirk Douglas interpretando a la excepción que confirma la regla, nos lo explican muy bien.

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All quiet in the western front (Sin novedad en el frente)

Con frecuencia, tras una guerra, el perdedor pierde también el derecho a contar su versión y sus sentimientos. Pero gracias a Erich Maria Remarque y su bella novela, que hay que leer, sin duda, podemos saber que los soldados alemanes eran también sufridos peones como sus equivalentes de la entente, con sus miedos, sus amores, sus esperanzas y sus tristezas. La película original, de 1930 fue rodada en EE.UU. y la dirigió Lewis Milestone. Hay una versión más moderna de 1979. Pero no la he visto.

La grande illusion (La gran ilusión)

Dejemos el drama y la tragedia y pasemos a la comedia de la mano de uno de los grandes del cine universal, Jean Renoir. Aunque viene bien contar con uno de los grandes de la interpretación, Jean Gabin, para llevar la empresa a buen término. El análisis de esta obra maestra es muy complejo para llevarlo a cabo en unas pocas líneas. Pero digamos que es una obra mucho más profunda que una mera declaración antibélicista y antimilitarista. Otro imprescindible.

Au revoir là-haut (Nos vemos allá arriba)

Reciente adaptación de la magnífica novela del mismo título de Pierre Lemaitre, también de obligada lectura, en la que no sólo se ponen de manifiesto los horrores de la guerra, a pesar de que esta sólo abarca los primeros minutos/las primeras páginas de la película/el libro. Por que aquí vamos a una acidísima crítica de la desvergüenza de políticos, empresarios y otros engendros de la sociedad civil a la hora de explotar el fenómeno bélico para su propio beneficio, y sin que quienes sufrieron crudamente las consecuencias del conflicto vean compensado su sacrificio. Dirigida por Albert Dupontel, la película está bastante bien, aunque la novela es muy muy superior.

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[Cine] El ángel (2017)

Cine

El ángel (2018; 50/20181107)

Esta película había despertado mi curiosidad, pero no el entusiasmo de las personas con quienes acudo a las salas de cine habitualmente. Pero este miércoles pasado, me encontré que poco antes del comienzo de la primera sesión estaba yo a cinco minutos de la sala de cine y con no grandes planes para la tarde, así que hice un poquito de tiempo y me metí a dicha sesión.

El largometraje argentino dirigido por Luis Ortega está producido por El Deseo S.A., o sea, los Almodóvar Bros & Cía., por lo que no habrá tenido, imagino, problemas para encontrar distribuidores en España. Y nos cuenta una historia, presuntamente verdadera, sobre un asesino en serie, dicen que el mayor de su historia, que alarmó a la sociedad argentina a principios de los años 70.

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No tengo la suerte de haber visitado, aún, la República Argentina. Así que a falta de los suburbios de las ciudades argentinas, tiraré de los suburbios zaragozanos para ilustrar la entrada de hoy.

Hay que decir que, en lo que yo sé de la historia del país del cono sur, como sucede en otros países incluido el mío, el principal asesino en serie ha sido eso que llaman «el gobierno de la nación». En Argentina, especialmente en los años 70 y 80 del siglo XX. Algo nos indican en la película, con la frecuente aparición de controles militares y amenazas en dependencias policiales de hacer confesar a los presuntos delincuentes electrocutándoles los testículos. Pero de lo que va esto es de una especie de Billy el Niño argentino, un adolescente que inició una sorprendente carrera de robos y asesinatos hasta ser detenido con 20 años, momento desde el cual está en prisión, hasta nuestros días. Se llama Carlos Robledo Puch, y es interpretado en la película por un actor novel, Lorenzo Ferro.

Por lo que he leído a posteriori, la película no es fiel a los hechos. Diríamos que se inspira en aquello para contar una historia particular, con una reinterpretación de los hechos y de la personalidad de «Carlitos» con no pocos toques psicoanalíticos, especialmente por sus especulaciones sobre la confusa sexualidad del criminal. La verdad es que el original también fue condenado por varias violaciones y abusos sexuales a mujeres de los que no se nos habla en la película. El resto de los personajes aparecen con nombres distintos a los que acompañaron las aventuras del criminal original. Y entre el resto del reparto tenemos que señalar la presencia de Chino Darín (sí, hijo del famoso Darín), que no lo hace nada mal, Cecilia Roth, que debería demandar a su cirujano plástico, y unos excelentes Daniel Fanego y Mercedes Morán. La dirección y la producción de la película están bastante bien, pero esta se apoya en esa excelente interpretación a la que nos suelen tener acostumbrados los actores y las actrices de aquel país.

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Película interesante, que merece la pena el visionado. No sé lo que aguantará en cartelera en una semanas muy competitivas, pero sería una lástima si no tuviera un recorrido razonable. A mí me parece bastante recomendable. Ya me parece más complejo que tenga éxito en su carrera hacia el Oscar… no sé yo si da para tanto, en una categoría, la mejor película de habla no inglesa, que últimamente tiene más nivel que la categoría máxima, la de mejor película.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

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