[Libro] El silencio de las estrellas

Literatura

Tengo un cierto atasco de temas para ir sacando en estas páginas. Pensaba que hoy iba a ir de fotografía, porque tengo un par de cosas nuevas, pero no están listas todavía. Así que voy con uno de los libros leídos recientemente. Ciencia ficción española. Una novela corta.

Esta obra de ciencia ficción, que podemos calificar como ópera espacial aunque tiene otros elementos, está escrita por Miguel Ángel Pérez Oca, y cuando me apareció recomendada en Amazon, venía con el aliciente de haber recibido algún premio que otro. Lo cierto es que no creáis que esto aumentó mis expectativas. Estoy un poquito quemado de los escritores «premiados» de ciencia ficción española, especialmente si son premios de carácter local… donde tengo la sensación de que hay mucho pasteleo entre autores y organización. Desconozco si es el caso, no obstante. Y como tengo ganas de encontrar algo de buena ciencia ficción nacional, parecía una ópera espacial, género que me gusta, le di una oportunidad. También se da la circunstancia de que el precio es barato.

Uno de los planetas visitados por los astronautas es agreste y feraz,… y quedará aquí representado por el Parque Nacional Taroko de Taiwán. Agreste y feraz.

La cosa va de una expedición a un sistema estelar situado a 700 años-luz de distancia, con su posición aparente en la constelación de Orión, en el que puede haber planetas potencialmente habitables. Allí, las dos parejas de astronautas entrarán en contacto con una civilización alienígena y empezarán a encontrar sospechas de cuál es el motivo de qué en una galaxia y en un universo tan grande, las estrellas estén en silencio, nadie se comunique con el ser humano. Pero claro, los más de 1400 años, tiempo terrestre, que lleva el viaje de ida y vuelta, también supone que no van a regresar al mismo planeta que abandonaron.

Vamos a ver. No me extenderé mucho. La novela es corta, pero no gracias a la concisión del autor, sino a que realiza un relato esquemático, de líneas gruesas y trazo rápido. Sin desarrollo de personajes ni de situaciones. Todo muy muy muy elemental. Coge unos cuantos conceptos científicos reales o posibles en un futuro y los engarza de una forma un poco apresurada, para componer una novela corta que se lee enseguida, pero que paradójicamente se hace larga… no ves el momento de terminarla, pero no por su disfrute sino por saber cómo diablos va a salir del embrollo. Y sale tirando de Deus ex Machina, en esta ocasión con una utilización de la frase latina casi literal, lo cual no me satisface mucho. Esto sin contar con la gran tontería del martianites, como nuevo hombre de Piltdown, absolutamente inverosímil, y la carencia de ética personal en los protagonistas y héroes de la novela. Lo cual… bueno,… estamos en España. Como comentaba ayer… lo de la ética no es nuestro fuerte.

[TV] Cosas de series; cosas de ética en la TV española

Televisión

Hace no mucho tiempo, conseguí la proeza de ver entera una serie española de televisión. Cosas de viajes en el tiempo. Vuelvo a repetir los problemas de las series españolas que me tiran para atrás; excesiva duración de los episodios, exceso de costumbrismo, interpretaciones manifiestamente mejorables, especialmente entre los intérpretes más jóvenes, e historias que suelen ser copias/plagios de lo ya visto en otras producciones internacionales.

Recientemente, escuché con atención que a La casa de papel le habían dado un importante premio internacional. Disponible en Netflix desde hace un tiempo, con un éxito internacional importante gracias a este hecho, es la serie de habla no inglesa más vista de la plataforma, y con un anuncio de una «tercera» temporada producida por o para la plataforma de vídeo bajo demanda para el 2019, las primeras fueron de una televisión de las de anuncios de toda la vida, hicieron que me animara a verla.

Para ilustrar la entrada, unas cuantas imágenes de esta España nuestra, que sea cualesquiera que sea, nos hiela el corazón.

Resumo. Los episodios siguen durando demasiado. Por favor, entre 45 y 55 minutos es suficiente para contar cosas. Se han moderado con el costumbrismo, aunque sigue existiendo. Interpretaciones razonables, aunque no brillantes. Un historia que no es una copia/plagio, pero si un pastiche de una diversidad de producciones internacionales del género de atracos con rehenes. Y el conjunto es bastante entretenido. Más bien, muy entretenido. El episodio final de la «segunda» temporada está fenomenal. Con un ritmo notable. Hay tramas en el guion que no te las tragas ni con un embudo. Fuerzan demasiado la famosa «suspensión voluntaria de la incredulidad» que propuso Coleridge cuando afrontamos una obra de ficción. Pero en la medida en que no rompen la diversión, las dejas estar. Por cierto, si entrecomillo lo ordinales de las temporadas es porque a mí más me parece que el conjunto es una temporada que dividieron en dos por razones de programación, que dos temporadas diferenciadas.

De todas formas, lo que más me ha llamado la atención de esta serie tiene que ver con otras cosas. Ayer comentaba la posibilidad de que volvamos a viajar a Japón en 2019. Mirando como estamos posibles destinos y recorridos, en la labor de documentación, me encontraba con una cita de un empresario japonés, promotor del arte contemporáneo, no recuerdo el nombre, sé que es quien ha impulsado el museo de arte contemporáneo de la isla de Naoshima, que venía a decir que la idiosincrasia de un país, el cómo se presenta hacia el exterior, es una combinación de su nivel cultural y su ética. En España, de cultura andamos más bien flojitos. Pero es que de ética… Porque veamos lo que nos cuenta esta serie (hay destripes de la trama, aviso):

  1. Si tu padre o tu novio son unos ladrones, y en un atraco con un tiroteo, o sea llevaban armas de fuego, mueren por los disparos cruzados por la policía, ya tienes derecho a estar cabreado y está justificado que te dediques a robar y atracar.
  2. Si la conducta de los bancos durante la crisis financiera de la última década fue, en el mejor de los casos, «dudosa», parece que eso te da derecho a entrar armado hasta los dientes en un garito para robar secuestrando y aterrorizando a los rehenes.
  3. En realidad no robas… Como te fabricas tú el dinero… contribuyes a la economía mundial con una «inyección» de capital… ¡¡¡???
  4. No pasa nada por retener a rehenes, e incluso engañarlos sobre sus expectativas, porque al fin y al cabo, tus motivaciones son «más nobles» que las de los bancos. Incluso si son mujeres embarazadas. O incluso un grupo de alumnos de un colegio, menores de edad. A los que aterrorizas haciendo creer que has matado a alguno de ellos. Claro que son de un colegio pijo, así que se lo tienen merecido. Si no por ellos, por sus padres; seguro que son banqueros. O embajadores de la Pérfida Albión. Qué más vas tú a querer.
  5. Eres la mejor policía de España. Pero como te enamoras del jefe de la banda, que te convence de la «bondad» de sus motivos, le dejas escapar. Claro, además, el resto de la gente que trabaja contigo son una banda de cretinos.
  6. Eres un psicópata que manda ejecutar a una rehén a pesar de las órdenes de tu jefe y amigo/hermano. Aprovechando el estado de terror en la que se encuentra, violas con «su consentimiento» a una rehén. De forma continuada. Pero al final, como cubres sacrificándote la retirada de tus compañeros bajo los acordes de una versión pretenciosa del «Bella Ciao», te conviertes en un héroe, que hasta el jefe de la fuerzas especiales te mira con admiración.

¿Sigo? Porque hay más. Vamos a dejarlo, que si no me extiendo mucho.

Os aseguro que no simpatizo ni poco ni mucho ni nada con la actitud de los poderes públicos, económicos y fácticos durante la crisis financiera que comenzó en 2007. Pero, ¿de verdad? ¿Tenemos realmente claro los conceptos éticos en este país? Y en el mundo entero, por algunas noticias que me llegan. ¿Nos hemos vuelto gilipollas? Está de moda el populismo. De izquierdas, de derechas, de centro, de arriba, de abajo… En las urnas, en el supermercado, en las series de televisión,… donde sea. Todo menos aceptar que las soluciones a los problemas nunca son fáciles y cuestan trabajo.

[TV] Cosas de series; entre miniaturas y catástrofes

Televisión

Dos series interesantes esta semana, dos historias de dos matrimonios, muy distintos, ambos de producción británica. Una en la época contemporánea, la otra en el siglo XVII. Ambas, luchando contras las convenciones de la época.

Catastrophe nos ha acompañado durante varios años en cuatro temporadas cortitas, de seis episodios cada una, de unos 25 minutos cada uno. Y ha llegado a su final. Hemos acompañado a dos excelentes intérpretes, que ejercen también de guionistas y productores, que han diseccionado con mucha inteligencia el matrimonio, improbable, entre una maestra irlandesa en Londres (Sharon Horgan) y un norteamericano (Rob Delaney) con excesiva afición al drinking, que acaba casándose y quedándose en la capital británica cuando la primera se queda embarazada y se casan. Un análisis con mucho humor y sus dosis de drama sobre las relaciones de pareja, sobre el auténtico sentido de lo que significa querer a alguien, en las duras y en las maduras. Es muy recomendable. Además de que aquí y allá se ve salpicada de intervenciones de excelentes secundarios que salpimentan la serie, especialmente desdramatizando los momentos más serios de la pareja. Echaré de menos a los Morris-Norris.

Me he dado cuenta que hacía mucho que no paseábamos fotográficamente por las calles,… perdón, los canales de Amsterdam. Así que aprovechemos que una de las serie de hoy transcurre en la capital holandesa.

The miniaturist [La casa de las miniaturas, en la versión doblada al castellano] es un producción de época de la BBC, que nos traslada a Amsterdam, en las primeras décadas de las Provincias Unidas de los Países Bajos, bajo el afán comerciante y laborioso que infundió en estas gentes el austero calvinismo resultante de la Reforma, que les dio prosperidad y potencia internacional, pero también con el puritanismo y la hipocresía que cualquier extremismo religioso conlleva. Una joven de familia terrateniente venida a menos (Anya Taylor-Joy) se casa con un comerciante (Alex Hassell), una nueva fortuna en alza, con el fin de salvar a su familia de la ruina. Pero allí se encontrará con una extraña familia, especialmente con una dominante y posesiva cuñada (Romola Garai). Y con un misterioso regalo de su marido, una casa de muñecas, obra de un misterioso miniaturista (si no queréis destripar uno de los misterios de la serie demasiado pronto, no sigáis este enlace). Una denuncia de la intolerancia, la intransigencia, la hipocresía y los integrismos religiosos e ideológicos, en dos episodios que suman dos horas y media de duración, rodada a mayor gloria de Taylor-Joy, muy guapa y razonablemente competente, aunque creo que le falta madurar un poco todavía como actriz. Me ha satisfecho menos de lo que pensaba, pero no está mal. Se puede recomendar.

[Cine en casa] Secuelas y precuelas de animación

Cine
Nota: Esta entrada incluye nombres de personas de países orientales que, por respeto a sus costumbres, tienen el apellido en primer lugar y el nombre otorgado al nacimiento en segundo lugar, al contrario que en la tradición de la mayor parte de los países occidentales.

Estos días que estoy de fiesta, aunque estoy aprovechando para caminar mucho y probar cosas nuevas en fotografía de la que os hablaré cuando estén reveladas, también me queda tiempo más tiempo para recuperar películas que no pude ver en el cine porque no me dio tiempo, porque no se proyectaron en España, porque no me enteré, o porque en ese momento no les di importancia. Y estos días he recuperado un par de películas de animación, que son secuelas o precuelas de otras películas, que sí había visto.

Estamos considerando volver a Japón, quizá durante 2019… así que estos días también estoy haciendo una revisión de las fotografías tomadas en 2014. Sirvan para ilustrar esta entrada tan vinculada al lejano Oriente.

Todo empezó cuando decidí volver a ver, tranquilamente, relajadamente, Mimi wo sumaseba [耳をすませば] (Susurros del corazón). Esta película del Studio Ghibli, dirigida por Kondō Yoshifumi con guion de Miyazaki Hayao, ya la había visto varias veces, y está en mi videoteca particular. Creo que tiene momentos muy inspirados. La cuestión es que dos de sus personajes, dos gatos, uno en forma de antigüedad, y otro un malhumorado y obeso gato medio callejero medio doméstico, fueron la base para una posterior secuela producida también por Ghibli. Más que una secuela es un derivado, spin-off que dirían los que hablan spanglish, en la que el Baron y Moon, los dos gatos en cuestión, toman vida para ayudar a Haru, una joven de instituto de 16 o 17 años, que por su buen corazón y salvar a otro gato de ser atropellado se ve envuelta en graves problemas por la peculiar forma de expresar su gratitud que tiene el Rey de los Gatos. La película es Neko no ongaeshi [猫の恩返し] (en Espala, Haru en el reino de los gatos, aunque es más conocida por su título en inglés The Cat Returns).

La película, dirigida por Morita Hiroyuki, se considera por muchos un producto menor dentro de la factoría Ghibli. Pero no por eso es un mal producto. Ni mucho menos. Con sólo 75 minutos de duración, es una película de aventuras ágil y muy entretenida, con personajes muy entrañables. Y como de costumbre en el estudio japonés, toma el personaje de una joven en un estado de desconcierto personal y la conduce ante una aventura que le lleva al crecimiento personal y a una mayor independencia y autonomía ante el mundo. A mí me parece muy majica.

Otro tono totalmente distinto tiene Seoul Yeok [서울역] (Seoul Station). Esta película de animación es una precuela, o tiene una acción casi simultánea en el tiempo de su universo de ficción, de Busanhaeng [부산행] (Tren a Busán). Vi esta última película nada más volver de mi viaje por Corea del Sur. Al fin y al cabo, yo cogí uno de esos trenes a Busán. Y también el de regreso, afortunadamente. Porque el universo de ficción de estas películas es el desencadenamiento de una epidemia zombi en Corea. Así que ya podéis imaginar el argumento. Carreras de un lado a otro huyendo de los zombis, alguna cabeza de zombi reventada de vez en cuando, y un poco de casquería cuando algún incauto termina siendo el almuerzo de los muertos vivientes. Pero si ya comenté que la película de acción real tenía su gracia y era entretenida, algo parecido se puede decir de la película de animación. Ambas están dirigidas por Yeon Sang-ho, y si bien el nivel de la animación no llega al virtuosismo de otras obras orientales, especialmente de la otra orilla del mar del Japón, o del mar del Este como reclama Corea del Sur, lo cierto es que es también muy entretenida y no carece de sorpresas, con un final un tanto sorprendente, por no caer en ciertas complacencias. Así que estos días han sido de una agradable dosis de animación oriental.

No comparten personajes ambas películas. Aunque como anécdota, la actriz que pone la voz al personaje principal de la película de animación, Shim Eun-kyung, tiene un cameo en la película de acción real.

[Recomendación fotográfica] dos profesores y una gran fotógrafa

Fotografía

Hace sólo dos días que hice una entrada de recomendaciones fotográficas, pero lo cierto es que en esta ocasión era esto o volver a hablar de cine como ayer, aunque fuese cine visto en televisión. Así que voy a ir dosificando temas. Por cierto, que hoy todo tiene está en idioma castellano/español, por aquellos que se me quejan de recomendar demasiadas cosas procedentes del mundo anglófono. Tendré que hacer una recopilación de sitios en español/castellano, para todos aquellos interesados.

Estuve revisando hace poco fotografías realizadas en 2004 con una Canon Powershot G6. En aquellos momentos, me pareció la leche, aquella cámara. Hoy en día se le nota la juventud tecnológica. Pero creo que demuestra que la calidad de la foto está más vinculada al fotógrafo que a la tecnología.

A finales de octubre de 2015 hice un taller de fotografía con cámara de gran formato en Vilassar de Dalt, organizado por Revela-t. Un taller muy satisfactorio. De los dos profesores que tuvimos, uno de ellos fue Faustí Llucià. Y recientemente he encontrado en su canal de Youtube un vídeo, que más bien es un pase de diapositivas, de uno de sus trabajos Extraños en el paisaje, realizado en la playa de las Catedrales (en realidad playa de Aguas Santas, cosas de la promoción turística) de Lugo. Os lo dejo aquí puesto.

Esta playa está relativamente de moda en internet, con muchos de esos paisajes siempre un «pelín» sobreprocesados, muy saturados, de idílicos ocasos o amaneceres, que se parecen todos entre sí como una gota de agua a otra gota. Llucià, austero, con una cámara de medio formato, formato cuadrado, blanco y negro, recoge el impacto en el paisaje de la presencia del ser humano, de la invasión de turistas cuando un lugar se pone de moda. Sobrias, sencillas que no simples, bellas también.

Oscar Coronado es profesor. Universitario. Y tiene un blog de fotografía, Oscar en fotos, que es una auténtica referencia en habla española. Sus artículos suelen ser extensos e intensos en contenido. Y recientemente ha realizado uno, un trabajo impresionante de revisión y documentación, indicando 400 hitos en la historia de la fotografía desde muchos, muchos, muchos siglos antes de su invención hasta la época actual. Es «cuestionable» que en una historia de menos de dos siglos, dejando aparte los antecedentes previos relacionados con la cámara oscura y otros procesos físicos, haya 400 «hitos», pero sin duda es un notable repaso o resumen de hechos notables en la historia del medio.

En estos últimos días he visto varios artículos reivindicando la figura de Martine Franck. Yo señalaré el artículo que le han dedicado en Cartier-Bresson no es un reloj. Otro blog necesario en idioma castellano. Esta fotógrafa belga, fallecida en 2012, que tiene sus relaciones con España ya que estudió historia del arte en Madrid, tuvo una suerte y una desgracia.

Tuvo la suerte de casarse con Henri Cartier-Bresson.

Tuvo la desgracia de casarse con Henri Cartier-Bresson. 

En lo que a mí me consta, el matrimonio fue afortunado, y permanecieron juntos hasta la muerte de Cartier-Bresson. Con él fundó la fundación que lleva el nombre del célebre fotógrafo y que presidió durante un tiempo. Fundación que también le dedica exposiciones periódicamente. El problema es que siendo una fotógrafa excelente, y hay abundantes testimonios del hecho, ved el artículo que he recomendado al principio de este comentario, permaneció en gran medida a la sombra del ilustre marido, por su fama y porque no olvidemos que estamos en un mundo muy patriarcal todavía. Así pues, sirva este recordatorio para reivindicar a la fotógrafa y no a la esposa.

[Cine] Museo (2018)

Cine

Museo (2018; 54/20181128)

En 1985, se produjo uno de los robos más sorprendentes de la historia y, probablemente, el robo más importante realizado en un museo. Fue asaltado por la noche el Museo Nacional de Antropología de Méjico y fueron robadas un cierto número de piezas, que no sé muy bien si situar en las 140 o las 170, o algo entre medias, porque ambos valores he visto reflejados por ahí. El valor de las piezas robadas es absolutamente incalculable, aunque la mayoría fueron recuperadas con el tiempo. Y no está clara la intención de los ladrones para robar estas obras. Luego no las vendieron. O no las consiguieron vender. Sorprende también que en 1985 un museo de esta trascendencia careciera de sistemas de alarmas y basase su seguridad en las rondas de los vigilantes.

Como todavía no he tenido la oportunidad de visitar Méjico y sus maravillas artísticas, me conformaré con un museo igualmente o más interesante que he visitado este años, el Museo del Palacio Nacional en Taipéi, donde no faltan tampoco piezas de valor absolutamente incalculable.

El caso es que el director mejicano Alonso Ruiz Palacios (habitualmente «estila» sus apellidos como Ruizpalacios, pero parece que en esta ocasión aparecen separados en los títulos de crédito; realmente no sé muy bien cómo son) aprovecha el caso para hacer una recreación no necesariamente basada en la realidad, en la que sigue a Juan (Gael García Bernal) y Wilson (Leonardo Ortizgris), dos estudiantes de veterinaria, el primero de familia bien, que andan bastante desorientados por el mundo, y que deciden dar el golpe para «ganarse el respeto» de aquellos que no los valoran adecuadamente. A partir de ahí, seguiremos sus peripecias hasta la devolución de las obras robadas, en una road movie que se mueve entre el humor, el drama y la tragedia; entre el patetismo y el absurdo. Siempre señalando la falta de objetivos reales de estos chicos, más allá de su necesidad de reconocimiento y respeto por los demás.

Todo ello montado en una película, que sin ser redonda del todo, tiene sus altibajos en el ritmo, tiene también momentos sublimes. Filmada con el aspecto sucio, más granuloso de las películas de la época o incluso de algunos años antes, con un estilo de cámara en mano que señala el buen hacer del director de fotografía Damián García, las secuencias del atraco al museo son una maravilla. También lo son la recuperación de las obras, y otros momentos de la películo. Que además se apoya en un trabajo actoral absolutamente sobresaliente.

Una película que corre el peligro de pasar por la cartelera, muy competitiva en estas fechas, con poco impacto, cuando probablemente es mejor que la inmensa mayoría de los productos más comerciales que llegan de sus vecinos gringos. No se la pierdan. Es de la que ganan en la memoria conforme pasan los días.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ****

[Recomendación fotográfica] Un par de vídeos desde el SFMoMA

Fotografía

Ya han aparecido en estas páginas unos cuantos los vídeos sobre fotógrafos y sobre creatividad fotográfica del canal de Youtube del SFMoMA (Museo de Arte Moderno de San Francisco). La verdad es que son muy buenos. Así que hoy os traigo un par más.

Estos días he estado fotografiando con la nueva Kodak Ektachrome 100… Mis únicas experiencias con película diapositiva desde 2004 hasta hoy había sido con alguna película caducada. Veremos a ver qué da de sí esta nueva versión de un producto que tiene ya casi 75 años, aunque se dejó de fabricar hace unos pocos. Algo muy especial tiene que ofrecer, porque 13 «aurelios» por cada carrete de 36 exposiciones es carito. De momento, algunas fotos realizadas simultáneamente con el iPhone.

No hace mucho os hablaba de la artista conceptual Sophie Calle, la cual usaba la fotografía como una forma de reflejar sus ideas y sus conceptos más que como un arte en sí misma. Uno de sus trabajos más célebres fue The Hotel, en el que se empleó durante tres meses de doncella en un hotel de Venecia, para poder indagar en el contenido de los equipajes de los huéspedes del hotel. En el siguiente vídeo se habla del tema.

De dudosa ética, pero de indudable atrevimiento conceptual, por diversos motivos. Como persona que gusta de viajar, me produjo un lógico desasosiego. 

Más amable, mucho menos desasosegante es el trabajo de la japonesa Tomoko Sawada, que desde que optó por la fotografía en la escuela de arte, sólo ha tenido un motivo para sus imágenes. Ella misma, en mil y un autorretratos, con caracterizaciones de lo más diversas. La simpática artista…

La simpática artista, puesto que su actitud, sonrisa y explicaciones me llevó a sentir una simpatía instantánea por ella, insiste en que no se trata de autorretratos en que represente a otras personas. Distanciándose, aunque no se mencione, a otras fotógrafas como Cindy Sherman. Es ella misma, o diversas versiones de sí misma, en un ejercicio de constante introspección. Me han llamado mucho la atención las fotografías de grupos escolares en las que ha sustituido las caras de alumnas y profesores por la suya, pero siempre distinta. Bueno, espero que lo veáis vosotros mismos.

Un amplio ensayo sobre Tomoko Sawada lo podéis encontrar en las páginas de Oscar en fotos.

[Fotos] Las pequeñas fotos de la pequeña «grande» Olympus Pen EE3

Fotografía

Usar una cámara de medio formato, que no formato medio, como la Olympus Pen EE3 es una delicia. Pero puede ser tanto una bendición como un castigo. Una bendición cuando te surgen múltiples oportunidades fotográficas y sabes que en lugar de las 36 fotos de rigor puedes hacer 72 o más. Un castigo cuando tienes todo el bacalao repartido y aun te quedan un montón de fotogramas para terminar el rollo… y es que son 72 o más fotogramas. En fin, que nadie está nunca contento. Los detalles técnicos en Medio formato con Kodak Professional T-Max 100 (en Olympus Pen EE3).

Para los que no estén interesados… os dejo unas cuantas fotos.

[Libro] De la estupidez a la locura

Literatura

Hoy estoy de fiesta, y me puede permitir el lujo de escribir mi entrada en este Cuaderno de ruta de forma tranquila. Aunque no me llevará mucho tiempo. Estoy de fiesta porque me quedaban días por disfrutar y se me habían acumulado tontamente. Tengo que organizarme mejor en años venideros. Porque aunque siempre viene bien tener unos días de descanso, es bueno tener un propósito claro para esos días. Es más divertido. Y provechoso. Intentaré encontrarlo. De momento, os cuento el último libro que he leído. De Umberto Eco. El filósofo y escritor italiano, piamontés, que para la mayoría de los mortales que ha oído hablar de él está ligado a su novela más conocida, Il nome della rosa. El nombre de la rosa. Aunque la mayor parte de la gente lo que conoce es la película. Que muchos alaban,… pero yo no. Siempre he pensado que su final traiciona buena parte del espíritu de la novela.

En cualquier caso, probablemente una de las obras que, por la edad y el momento vital por los que pasaba cuando la leí, más me ha impactado y marcado. Fue algo así como el principio de mi deriva definitiva ideológica que me sitúo en mi ser adulto frente a la confusión de mi adolescencia y primeros años de juventud. Pero no es que la novela fuera la que me indicara lo que iba a pensar en el futuro. No, lo que me indicó fue, en parte, cómo iba a pensar en el futuro. Así que a Eco le tengo cariño.

Si bien Eco fue nacido en el Piamonte, vivió buena parte de su vida y murió en Milán. De donde traeré algunas fotos, con uno de los temas sobre los que no le faltarían cosas que decir, la autoexposición mediática. Los selfis.

Recientemente apareció de oferta la versión electrónica de esta colección de pequeños ensayos periodísticos, columnas de opinión que tratan sobre temas de actualidad del momento, y que en conjunto podemos decir que nos trazan bastante bien el modo de pensar, abierto y tolerante, del filósofo. Se publicó póstumamente. El escritor lo entregó a la editorial poco antes de morir. Y abarca escritos que prácticamente van desde el 2000 hasta el 2014 o el 2015. No recuerdo ahora si hubo alguno anterior al 2000, ni si llegó a colar alguno del 2016, año en el que falleció el escritor. Política, internet, educación, ética, la sociedad en general,… son los variados temas del libro. Que vienen muy marcados por un penoso fenómeno político y social en Italia, con equivalentes claros en el resto de países europeos, España también, e incluso del mundo; el berlusconismo y la televisión como único espectáculo impúdico al mismo tiempo que única fuente de información para la mayor parte de los ciudadanos. Impúdico no por cuestiones del sexo, sino por la falta de vergüenza de los que allí salen.

Hace un tiempo leí que no tiene gracia leer a aquellos que piensan como nosotros. No nos aportan nada, y contribuyen a afianzarnos en unas ideas, que sin un crítico con quien contrastarlas, se hacen más sólidas, incluso si pueden estar equivocadas. Y sin embargo es lo que hace la inmensa mayoría de la gente. Realimentarse ideológica, filosóficamente, de quienes piensan como ellos. Sentirse seguros. No arriesgar. Y así me he sentido leyendo este libro de Eco. Me consuela pensar, que alguno de los artículo me ha hecho pensar un rato, con alguno he discrepado, y que hay enfoques prácticos que yo orientaría de otras formas. No coincidimos al 100 %. Digamos que al 85 %. Descontando las ideas primarias en las que coincidimos casi todos; el no matarás, no robarás, no mentirás, no… patatín patatán, que forma la base ideológica para una convivencia razonable. O sea un 85 % de coincidencia en las ideas que están por encima de esa línea basal y que son las que marcan las diferencias entre las personas.

Con 500 páginas, es un poco tocho. Más cuando algunas ideas se repiten mucho a lo largo de los textos. Pero bueno, sirva como homenaje, dos años y medio tras su fallecimiento, a un pensador que, no sé cómo sería en realidad, pero a mí me parecía un buen tipo. Y además, fue de los que me enseñó a pensar. Especialmente en la parte en la que es menos natural para mí. Yo soy un chico de ciencias. Y por ende, escéptico, muy escéptico con las propuestas indemostrables que nos llegan con frecuencia de las humanidades. Por lo tanto, que colaborase en mostrarme un camino para poder evaluar esas propuestas… pues está muy bien.

[TV] Cosas de series; animación y comedia escatológica desde Extremo Oriente

Televisión

Pequeño inciso antes de seguir… por primera vez en muchos años he llegado al final de lo que no sé si puede considerar la primera temporada o, más bien, la primera parte de una primera temporada de una serie española, viajes en el tiempo aparte. Ante la noticia de que una serie española, La casa de papel, había conseguido el galardón a la mejor serie dramática en los Premios Emmy Internacional, que tradicionalmente habían ninguneado a los productos hispanos, me entró la curiosidad y me dispuse a ver de qué iba la cosa. Y el caso es que he llegado al episodio 9, que marca el final de la primera parte. Más adelante comentaré despacio,… de momento, entretenida.

Pero vamos a lo que vamos. Dos series de animación, una oriental y otra occidental, han caído estos días.

Hoy, en honor a la serie coreana que comento más abajo… pues nada, coreanos en un día de fiesta haciendo cosas coreanas en los palacios nacionales.

Castlevania es una palabra obviamente compuesta por otras dos; castle, castillo en inglés, y Transilvania, la región de los Cárpatos famosa por ser  donde se sitúa el origen del notorio conde Drácula. Así que a nadie sorprenderá si digo que esta serie de animación norteamericana producida para Netflix es la enésima vuelta de tuerca a la leyenda vampírica por excelencia, el príncipe de Valaquia Vlad Tepes «El empalador». En esta ocasión, un Drácula muy quemado por la muerte de su humana esposa, dispuesto a acabar con la especie humana, pero sumido en una melancolía peculiar. La serie tuvo una breve temporada inicial de cuatro episodios, que sirvió como presentación. Pero la chica ha llegado en forma de segunda temporada con ocho, aunque cortitos. De poco más de 20 minutos cada uno. No soy especialmente aficionado al género, pero he de reconocer que tras algunos titubeos iniciales al final me ha parecido muy entretenida. Eso sí, me parece un poco tontorrón que el hijo mestizo, semihumano, del notorio conde se «esconda» bajo el nombre de Alucard… sí, sí, dadle la vuelta al nombre y veréis que «sorpresa». También es curioso que una serie de carácter fantástico, engarzada en las supersticiones populares, base mucha de su argumentación temática en lo peligrosos que son la religión y la superstición frente a los beneficios de la ciencia, representada por la caritativa «doctora» que fue la esposa de Drácula. Pero bueno, igual es mucho pedir una coherencia total en las producciones televisivas… ¿o qué?

Piano no mori (El bosque del Piano) es una serie que he visto por curiosidad. Para comparar. Esta es una de esas historias que los nipones reciclan constantemente. Basada en una novela que se ha convertido en cómic, en película de animación, en serie de animación y, si no recuerdo mal, también en película de acción real, yo tuve la ocasión de ver hace unos años la versión de largometraje de animación del año 2007. Una película que, sin estar a la altura de otros productos de la animación japonesa, era bastante presentable y entretenida. Un niño, hijo de una prostituta, con un talento innato para la música, que es impulsado por un profesor que vio arruinada su carrera como pianista por un accidente, y que ha de competir contra otro niño de un entorno privilegiado, que lo ha tenido todo fácil en la vida.

La serie no está mal, pero creo que la historia no da para tanto. No obstante, los japoneses tienen una gran habilidad para estiiiiiiiiiiraaaaaaaaaaaaaar los argumentos hasta el infinito. Y en este caso es a base de ofrecernos música clásica, música de piano de gran nivel. Indudablemente, puede actuar como un producto de promoción de la música culta entre los jóvenes. Tendrá segunda parte, porque la historia de la serie va más allá de donde acaba el largometraje.

Y finalmentemente, me llamó la atención la llegada a Netflix de algo que han llamado para las emisiones internacionales The Sound of Your Heart Reboot. Una comedia de situación surcoreana basada en un webtoon, una tira cómica en internet, de cierto éxito en su país de origen. El caso es que vi el primer episodio, en realidad cada episodio cuenta dos historietas de unos 15 minutos, y me pareció bastante divertido. Así que la vi entera. Pero me llamó la atención lo del reboot. Y es que efectivamente, había una versión previa con el mismo título, pero sin el reboot. En coreano, Maeumui sori [마음의 소리]. En realidad, vistas las dos… en realidad el reboot es más bien una segunda parte, pero con otros actores, un tono ligeramente distinto, y una producción con más medios.

La tira cómica está basada, presuntamente, en el propio dibujante, su familia y su novia. Lo que pasa es que son tipos extremos que constantemente meten la pata, relativamente torpes socialmente. La más normal es la novia, que se caracteriza por ser delgada y muy guapa, pero que come como una lima y es una bruta de cuidado. A mí es el personaje que me parece más divertido. Con seguridad en el reboot; en la serie original sale menos y está menos definida. La primera serie es mucho más escatológica, con mucho chascarrillo a base de «culo, pedo, caca, pis». A mí me ha gustado más la segunda. Que tiene segunda temporada, deberíamos decir la tercera en el total, a partir de principios de diciembre. La veré. Es un producto distinto de las típicas comedias/dramas coreanos, echas unas risas, y dura poco cada episodio.

[Arte] Mañana de domingo en el museo

Arte, Fotografía

Como la previsión es que la mañana del domingo, tras un principio lluvioso, quedase despejada y agradable a partir del mediodía, como así fue, quedé con unas amistades para ir al Museo de Zaragoza y luego a tomar un aperitivo y charrar un rato. El motivo de ir al museo es porque les hablé de la exposición Goya+Buñuel que comenté hace unos días. aunque luego nos dimos una vuelta más amplia por las exposiciones temporales de estos días.

En el patio del museo, escultura, una retrospectiva con 17 obras de Santiago Gimeno realizadas entre 1992 y 2018.

En una de las salas de la planta baja, teníamos el 94º Salón Internacional de Otoño de fotografía organizado por la Real Sociedad Fotográfica de Zaragoza. La verdad es que vimos esta exposición por los pelos. Era el día de la clausura. Ya no se puede ver más. Una amplia variedad de obras, muy diversas, de autores internacionales. He de decir que siento todas ellas muy correctas e incluso brillantes desde un punto de vista técnico, encontré pocas que me interesaran por su contenido, y mucha copia más o menos descarada de obras ya conocidas de autores con más o menos prestigio. Desde quien emula a pintores como Matisse o Vermeer, a quien se fija en la piscinera Maria Svarbova, a quien sigue a rajatabla las recomendaciones uniformantes de sitios como 500px y similares.

Ya finalmente, subimos a la exposición Goya+Buñuel, que como ya comenté está repartida en dos sedes. La sección contenida en el Museo de Zaragoza me parece más interesante que la del Museo Goya (antes Camón Aznar), por lo que fue a este al que acudimos. Con menos gente que el sábado de la semana anterior, pude dedicar más tiempo a las obras, y especialmente a los audiovisuales. La disfruté más.

También visitamos alguna de las nuevas incorporaciones a la colección permanente sobre Goya y relacionados. Nos había llamado la atención en la prensa la denominación de una de ellas como «borrón», que debe tener sentido en el ambiente técnico de la pintura artística, pero que no deja de ser graciosa. Tras ello, salimos hacia la plaza de los Sitios y buscamos un sitio donde tomar algo.

[Recomendación fotográfica] Algunas cosas desde Magnum, Provoke y Nowness

Fotografía

Hace ya unos cuantos días que no propongo ninguna recomendación fotográfica. Así que hoy voy a traer alguna más de las dos o tres que propongo habitualmente.

Tres de ellas vienen ya desde las páginas de la agencia Magnum Photos, una fuente inagotable de fotografías de alta calidad, principalmente en el ámbito del reportaje y la fotografía documental.

Todavía nos quedan colores de otoño en Zaragoza; así que ayer salí por la rivera del Canal Imperial de Aragón a su paso por la ciudad, armado de la Canon EOS 5D Mk II y el pequeño pero matón EF 40/2,8 STM, para disfrutar del buen día y de esos colores.

Alessandra Sanguinetti es una fotógrafa estadounidense que ha centrado buena parte de su trabajo y su mirada en la juventud y la adolescencia, especialmente de chicas. Recientemente, en las páginas de Magnum Photos nos ofrecieron una entrevista en la que nos cuenta algunos aspectos de su mirada hacia estas jóvenes, algunas de las cuales han ido creciendo ya desde que hizo su trabajo y se han convertido en mujeres. Muy celebrado fue su trabajo en Argentina The Adventures of Guille and Belinda and the Enigmatic Meaning of Their Dreams. En general, además de una excelente fotógrafa documental, es una excelente retratista.

Paisaje con figuras podría ser el género del trabajo de toda la vida del belga Harry Gruyaert en el que se ha acercado a las costas de todo el mundo, allí donde la tierra se une con el oceano. Uno de esos lugares que los seres humanos han preferido para instalarse. También recientemente nos han mostrado en Magnum Photos un resumen y un comentario de un trabajo de décadas. Uno de los fotógrafos que ha preferido el color al blanco y negro para su trabajo documental, con ventaja. Recientemente se ha realizado un documental sobre su obra, del que os dejo el avance. No sé todavía donde y cómo se puede ver entero.

Ferdinando Scianna es uno de los grandes de la fotografía documental italiana. Muy bueno. Uno de sus trabajos más célebres es de mitad de los años 90 del siglo XX, en el cual documentaba la pobreza en el sur de Italia, muy superior a la del resto de Italia y de buena parte de Europa. Y nos lo muestran en un artículo dedicado al reportaje, en el que Scianna se introdujo literalmente hasta la cocina de dicha pobreza. El problema es que esa pobreza sigue ahí, sigue estando presente, e incluso creciendo.

PROVOKE fue una intensa aunque no muy duradera aventura editorial, 1968 – 1969, de la que se cumple en estos días el 50º aniversario. Fue una revista de fotografía absolutamente rompedora, incluso transgresora, perfectamente integrada en las turbulencias sociales del 68. Su propio nombre nos habla de su intención provocadora y de promover una fotografía política e ideológicamente revolucionaria para su tiempo. Como he dicho, duró poco, pero dejó grandes nombres en la historia de la fotografía nipona, e influyó considerablemente en la misma en las décadas posteriores. En las páginas del  British Journal of Photography BJP nos lo cuentan con cierto detalle. Y además nos cuentan que se ha editado una edición facsimil de los tres números que se publicaron entre 1968 y 1969. Se habla de un cuarto número en 1970, aunque no apareció con la misma cabecera. Bueno. Yo ya me he encargado un ejemplar del trío de revistas. Que las originales, en buen estado, son un objeto de coleccionista que cuesta un ojo de la cara. O los dos. Y unos cuantos órganos más.

Finalmente os dejo con un vídeo del canal de Youtube Nowness sobre la fotógrafa de moda holandesa Viviane Sassen. No soy muy aficionado a la fotografía de moda, pero reconozco que el trabajo de Sassen tiene elementos que hacen que sobresalga sobre otros fotógrafos de este género.