[Libros de fotografía] Comprados en agosto en Berlín, pero pensando en Japón para septiembre-octubre

Fotografía, Literatura

Una de las más «graves» tentaciones que sufro cuando visito Berlín es la de comprar libros. De todo tipo, pero de fotografía en general. Cualquier museo de fotografía o de arte en general, muchas galerías de arte,… tienen tiendas o librerías de las que me llevaría a casa… todo. Pero además encuentras estupendas librerías donde la cantidad y la calidad de sus fondos a la venta son abrumadoras, especialmente si lo comparas con lo que habitualmente te encuentras en nuestro país.

Pero en esta última ocasión me había autoimpuesto contención en las compras. Por dos razones. Porque hay que tener bajo control las finanzas personales, y no hacer más gastos de los debidos, y porque opté por llevar un equipaje mínimo, y los libros ocupan espacio y pesan. Pesan mucho. No obstante, tentaciones llegaron y alguna debilidad me permití. Fundamentalmente en forma de dos libros que aúnan fotografía y textos. Y ambos tienen que ver con la motivación y la inspiración que nos produce el futuro viaje a Japón, previsto entre el 24 de septiembre y el 8 de octubre. Un viaje que aún tenemos excesivamente verde en su planificación. Hemos de resolver eso cuanto antes.

Pronto tendré la posibilidad de aumentar y renovar mi fototeca de motivos japoneses. Ganas tengo aunque tengamos dudas todavía del recorrido que vamos a hacer por el país nipón.

El primer de los libros lo encontré en la librería del Museum für Fotografie – Helmut Newton Stiftung. Se trata de un libro en inglés que lleva el título Daido Moriyama: How I take Photographs. Voy a retrotraerme a otro fotógrafo para comentar este libro. Yo sigo habitualmente el canal de Youtube de Thomas Heaton, un fotógrafo de paisajes, cuyos vídeos son didácticos y entretenidos. Aunque quizá haya perdido cierta de la frescura de hace unos años, está bastante bien. Heaton hace con frecuencia diferencias entre realizar fotografías y tomar instantáneas (en el sentido de «snapshots» en inglés, no de fotografías tipo polaroid). Y claramente para él, las instantáneas son un tema menor. Cosa de llevarse un recuerdo o poco más. Me hizo gracia un vídeo suyo reciente en el que comentaba que para tomar sus «instantáneas» de un crucero por el Adriático se había llevado consigo una Hasselblad X-Pan que le habían prestado. La cosa no funcionó para él. Por algún motivo, el bueno de Heaton no supo adaptarse a las circunstancias. Y tengo la sensación de que más allá de la falta de familiaridad con la X-Pan, para mí la quisiera, también esta en la prevención hacia el tipo de fotografía que se hace en un viaje, muchas veces «instantáneas», pero que tienen un fin claramente documental. El libro de Moriyama precisamente viene a reivindicar la instantánea, «snapshot», con carácter documental, muchas veces realizada con cámaras muy sencillas, compactas, más o menos básicas o complejas, pero siempre discretas, que apunta hacia lo que encuentra por los barrio de Tokio, u otras ciudades japonesas, que se patea. Y que finalmente constituyen la base de la obra por la que es respetado y admirado. Este es un libro en el que tan importantes son las fotografías de Moriyama como sus textos, en los que nos guía en su forma de capturar imágenes de forma activa de lo que sucede a su alrededor. Y que indudablemente puede ser muy inspirador para ese viaje que ha de empeza dentro de poco más de un mes. No hay género fotográfico menor. La calidad de la fotografía está en otros aspectos. Un paisaje perfectamente planificado y ejecutado puede resultar en un aburrimiento, no los de Heaton, y una instantánea en las calles abarrotadas de una ciudad moderna puede resultar en una obra de museo… es la idea, la creatividad y el dominio del instrumento por parte del fotógrafo lo que definen la calidad de la obra.

Entre las librerías que pueblan las calles de Berlín, solemos dirigir nuestros pasos hacia la sucursal de la librería Walter König que encontramos frente al Museumsinsel y no lejos de la estación del S-Bahn en Hackescher Markt, en Burgstrasse 27. Dedicada a los libros y otras publicaciones de arte, esta librería cuya sede central está en Colonia, pero que se ha extendido por otras ciudades de Alemania y Europa, que muchas veces gestiona las librerías de prestigiosos museos, es para nosotros una atracción, una visita obligatoria más, en la capital alemana. Y allí adquirí un librito que aún literatura y fotografía. Se trata de Ikigai and Other Japanese Words to Live, con textos de Mari Fujimoto y fotografías de Michael Kenna (instagram) y aportaciones David Buchler (instagram). Kenna es uno de mis fotógrafos de paisaje favoritos, cuya obra está fundamentalmente realizada sobre cámaras Hasselblad de película tradicional, en formato cuadrado, blanco y negro, estilo minimalista en la composición y frecuentemente con largos tiempos de exposición. Kenna siempre se ha sentido atraído por Japón, son muy conocidas sus obras en los paisajes invernales de la isla de Hokkaidō, y otros países asiáticos. Pero las fotografías, mostradas en pequeño formato, el libro es muy ligero, son un parte más que acompaña a los textos, pequeños ensayos, poemas (haikus), reflexiones sobre palabras y sobre los conceptos que las acompañan. Es tanto un libro sobre esas palabras extraídas y escogidas del idioma japonés, como del estilo de vida que representan. Mari Fujimoto es una lingüista responsable de programas de enseñanza del japonés en el Queens College, en Nueva York. Buchler es un artista, coleccionista y experto sudafricano que vive en Tokio actualmente.

[Libro] Días sin final

Literatura

He empezado a acumular cierto retraso a la hora de comentar los libros que leo. Tengo varios a la espera. Entre otras cosas, porque varios de ellos han sido novelas breves y, también, porque la semana pasada no tuve ocasión de ir adelantando algún comentario. Hoy traigo aquí una novela que no es especialmente breve, su versión en papel tiene 280 páginas, pero que sí que leí con soltura y agilidad. Fue una de esas escasas ofertas que aparecen de vez en cuando a Amazon Flash, que te llaman la atención y que, después de varios fiascos, tras pensártelo y revisar reseñas, si existen, que indiquen cierta calidad literaria, te animas a adquirir.

A falta de fotografías del medio oeste y del lejano oeste americano, donde transcurre buena parte de la acción, nos centraremos en Irlanda, el país de origen del protagonista.

El autor es Sebastian Barry, un dramaturgo, novelista y poeta irlandés que ha adquirido un cierto prestigio entre los autores contemporáneos en dicho país. Muchas de sus obras tienen protagonistas inspirados por sus propios antepasados familiares, entre quienes encontramos tanto leales a la corona británica como nacionalistas irlandeses contrarios a la misma. También ha tratado las cuestiones del éxodo y diáspora irlandesa por el mundo.

En el libro que hoy nos ocupa, el protagonista es Thomas McNulty, un joven adolescente irlandés que, habiendo perdido a su familia en las hambrunas de mediados del siglo XIX se embarca para emigrar a América, donde irá sobreviviendo como buenamente puede hasta que conoce a otro adolescente John Cole, con quien establece amistad, y con quien se gana la vida un tiempo en una ciudad minera bailando con los mineros vestidos de mujeres. Conforme crecen, esta ficción no se sostiene, y para sobrevivir entran a servir en el ejército, al mismo tiempo que la amistad entre ambos jóvenes crece y se convierte en algo más. Una vez en el ejército, se abre un periodo de tiempo en el que les acompañaremos en las guerras contras los nativos americanos, en la guerra de secesión y nuevamente forzado a unirse al ejército en los conflictos contras los nativos americanos.

La historia de estos jóvenes, y de quienes se van uniendo a ellos y conformando su familia, como una joven niña huérfana nativa americana, algún antiguo esclavo negro y otros miembros del ejército, a lo largo de los 20 años tiene un carácter muy agridulce. Constantemente vamos alternando los episodios de carácter dramático o trágico, especialmente en las distintas guerras en las que intervienen, con los episodios esperanzadores derivados de las uniones familiares que van forjando, incluso si son familias en los que sus miembros no son de la misma sangre. Puede haber momentos casi cómicos y otros en los que has de parar de leer por la dureza y la crueldad de los episodios narrados. Nos habla de la dureza de pasar hambre, del racismo inherente a la expansión de las personas de origen europeo por norteamérica. Desmitifica al ejército norteamericano. La caballería que recorre las praderas pierde el halo romántico y heroico al que nos acostumbraron las películas del oeste, para recuperar su naturaleza de fuerza colonizadora, en ocasiones genocida, en la que la supervivencia es difícil y un mismo hombre puede ser un villano en un momento y un héroe al siguiente, o viceversa. Los criterios morales perdidos por parte de la mayor parte de los personajes. Salvo quizá en esa reivindicación de la familia, por extraña o poco convencional que sea, que constantemente se percibe en el libro como tabla de salvación ética y humana de los protagonistas.

No es un libro perfecto, tiene sus altibajos, creo que tiene incluso alguno imprecisión histórica, y la traducción también me parece mejorable. Pero globalmente está bastante bien, creo que es honesto, es crítico con una historia y un país, los Estados Unidos, que al mismo tiempo ha ofrecido tanto esperanzas como sufrimientos por igual a quienes ha albergado. A mí me ha merecido la pena y me parece recomendable, más si lo pillas al precio que yo lo conseguí, de menos de dos euros.

[Libro] Crónica del pájaro que da cuerda al mundo

Literatura

Cuando salió a la venta la primera parte de la última novela de Haruki Murakami, me di cuenta que no me quedaban muchas novelas de este autor japonés que no hubiese leído. Me quedaban unas cuantas, pero no muchas. Los amoríos de Sputnik, las tribulaciones de los carneros japoneses, la última de las aventuras del innominado protagonista de tres de las primeras novelas del autor, y esta que traigo hasta aquí hoy. Así que me propuse leerlas todas en un tiempo razonable. Aunque no de tirón, en plan «maratón Murakami». Desde hace una semana ya puedo decir que lo he conseguido. En el apartado de ficción, aún puedo leer bastantes de los relatos cortos del autor. Y aún no he leído ninguno de sus ensayos. Ya veremos que pasa en el futuro.

Aunque la mayor parte de la acción sucede en el entorno del domicilio del protagonista en Setagaya, uno de los distritos de Tokio, los alrededores de la estación de Shinjuku también tienen su importancia en la historia, y allí nos vamos fotográficamente.

En lo que he leído por ahí, la historia del pájaro-que-da-cuerda es una de las novelas más importantes del autor. Si bien es cierto que con Norwegian Wood (Tokio Blues en varios países occidentales, absurdamente) ya tuvo un notablemente éxito de ventas, parece que esta novela de hoy fue un poco como la confirmación entre el mundo de la crítica literaria japonesa y mundial de que estábamos ante un autor que había que tener muy en cuenta.

No es una novela fácil, sin embargo. Murakami abraza sin ambages en esta novela la existencia de universos paralelos o alternativos. Muchas veces se ha hablado del estilo del autor japonés como «realismo mágico», término aplicado con frecuencia a novelas de autores americanos de habla española, en el que un universo literario que podemos suponer idéntico o muy similar al de la realidad, se ve salpicado por elementos preternaturales, mágicos o fantásticos. Pero como digo, creo que el enfoque de Murakami en varias de sus novelas va más por el de la existencia de universos o dimensiones paralelas, que eventualmente entran en contacto entre sí (véase 1, 2, 3, 4, 5, 6… entre otros).

También comparte esta novela algunos elementos tradicionales en la literatura de Murakami. El protagonista es un hombre común, un poco despistado con su vida. Sufre la pérdida de un ser querido, en concreto su mujer, que le ha abandonado. Inicia un camino, cuyo rumbo es desconocido, y no siempre elegido por propia voluntad para recuperar su vida o al menos rehacerla. En el camino, se encuentra con gente extraña, de ambos sexos, aunque especialmente misteriosas o con impacto en su vida son las mujeres. No es extraño que una de ellas sea una adolescente. Existe una figura de poder que puede suponer un antagonista o una dificultad importante en el camino. Todos estos elementos están incluidos en esta novela, en la que, además abundan los elementos simbólicos y metáforas de contenido profundo. El poder, la muerte, la identidad personal, el deseo, la alienación de la persona… son algunos de los temas que tratan tanto la novela como estos elementos simbólicos que salpican el relato.

La novela es larga. La versión impresa en papel está en las 912 páginas. Se encuentra divida en tres libros, tres actos, cada uno con un título vinculado a la música. La música es otra de las constantes en las novelas de Murakami, clásica, jazz, sobretodo, en ocasiones más popular. Y la novela incluye relatos que pueden o no estar incluidos en la historia principal, pero que creo que tienen importancia en la comprensión de la misma. Las cartas de May Kasahara, las historias de la guerra de Nutmeg Akasaka, del cabo Honda y del teniente Mamiya (siempre muy crítico con el papel de su propio país en los años del militarismo que desembocó en la catástrofe de la guerra del Pacífico), los viajes, reales o imaginados, de las hermanas Kanō… algunos de estos relatos o de estos personajes son casi merecedores de una novela propia, de un relato que les de el valor que merecen. Te dejan con ganas. Y especialmente, te deja con ganas de saber más de la peripecia y las tribulaciones de Kumiko, la esposa desaparecida del protagonista. Un protagonista que a diferencia de otros similares en la bibliografía de Murakami… tiene nombre, Tōru Okada.

Confieso que cuando terminé el libro me sentí confuso. Como he dicho, no es una novela fácil. Pero es de las que dejan poso. Conforme pasa el tiempo, no se difumina lo leído. Mantiene su presencia. E incluso poco a poco notas cómo van encajando las piezas del colosal rompecabezas que nos ha planteado Murakami. Dicen que Murakami no planifica la obra, que empieza a escribir, y que se deja llevar por donde la escritura le lleva, lo cual pueda dar lugar a inconsistencias en las obras. En cualquier caso, en un universo donde la inconsistencia, la racionalidad, está puesta en cuestión de forma constante, esto no le sienta mal. A mí me ha gustado. Me parece recomendable.

El pasado viernes, mientras cenábamos en casa de unos amigos que nos «torturaron» con una absurda película de superhéroes y enormes raciones de pizza a domicilio, hablábamos de la obra de Murakami. Me pregunto si no tendría que repasar alguna de las primeras novelas que leí de este autor y leerlas con la visión actualizada que tengo del autor. Especialmente la primera… al sur de la frontera, al oeste del sol… Ya veremos.

[Libro] Otra vida por vivir

Literatura

En esta ocasión no traigo una obra de ficción. Nos moveremos en el ámbito del ensayo y la reflexión. Y lo haremos de la mano del escritor griego radicado en Suecia Theodor Kallifatides.

Kallifatides no es muy conocido por el público español. La recomendación de este ensayo me llegó por parte de mis libreros de más confianza. Y yo mismo en ese momento no conocía, o no recordaba, al escritor. Nacido en 1938, y emigró a Suecia en 1964. Se estrenó como escritor en 1969, pero lo hizo en sueco, a pesar de no ser su idioma natal. Kallifatides se asentó plenamente en el país nórdico, donde se casó con una aborigen y donde tuvo a sus hijos, plenamente insertados en la sociedad sueca. En griego, ha escrito las traducciones de obras suyas cuyo original es el sueco. El motivo por el que aporto todos estos datos biográficos es porque tienen gran importancia en el ensayo que he leído.

No he visitado Grecia todavía, la patria de nacimiento de Kallifatides,… a punto hemos estado de preparar un viaje para este próximo otoño… pero es que Grecia es un caos para lo que pretendíamos hacer… Pero sí que tengo abundancia de fotos de Suecia, la «patria» adoptiva del escritor. Malmo, las playas del Báltico, Estocolmo, Upsala…

Este ensayo es una obra ya de un Kallifatides anciano, pero lúcido. Muy lúcido. En un momento dado, siente que su vida como escritor puede estar llegando a su fin. Las ideas no le llegan a la cabeza, no sabe qué escribir. Y al mismo tiempo analiza lo que está sucediendo en Suecia, en Grecia y en el mundo en estos tiempos. Son los años de la gran crisis financiera que tan duramente afectó al país heleno. También son los años de la llegada masiva de inmigrantes y refugiados a las costas europeas. Coincide con la evolución conservadora de la sociedad sueca, que pasa de ser un paraíso socialdemócrata a una sociedad cada vez menos tolerante con el extraño, con el extranjero, y cada vez menos solidaria con el vecino. Y también coincide con el momento en que en el pueblo natal, en la Laconia griega, el instituto local va a ser nombrado en su honor y se le van a realizar una serie de homenajes, lo que lleva a un viaje al sur de Grecia con su mujer, sueca, pero extrovertida y vital.

Y de todo ello habla en este ensayo, todo ello lo narra, en un relato que mezcla las dudas, la reflexión, las opiniones, con la narración de lo que le está pasando y lo que está viviendo, salpicado con vivencias de su pasado en el país que abandonó en tiempos revueltos. Un texto en el que se muestra fuertemente crítico con la evolución de las sociedades europeas, con los valores que se están destruyendo y que han mantenido al continente próspero y en paz desde la posguerra mundial. Y también termina preguntándose quién es, cuál es el lugar al que pertenece. Abandonó Grecia como consecuencia de la fenomenal crisis económica causada por la guerra civil y la progresiva instauración de un régimen ultraderechista y militar. Pero ahora no sabe si se siente más griego o más sueco.

La respuesta puede estar en el hecho de que, a pesar de que toda su obra anterior, salvo las traducciones, la ha realizado en sueco. Este ensayo lo escribió en griego. El libro se lee bien, con ganas. Ofrece reflexiones muy lucidas. Muchas de las dudas y miedos que Kallifatides tiene, pueden estar en la mente de cualquier persona de bien que sienta un mínimo de preocupación por el mundo y por sus semejantes. Desde luego, lo encuentra muy muy recomendable.

[Libro] Riesgos de los viajes en el tiempo

Literatura

Estaba a punto de salir de vacaciones, hacia finales del mes de mayo, cuando me enteré que en junio salía a la venta la traducción al castellano de la última novela de Joyce Carol Oates. Desde hace unos años, desde que leí su peculiar y «disléxica» versión del cuento de Caperucita Roja, Oates es una de mis escritoras favoritas. Intentar recuperar toda su obra es una labor inabarcable ya que la norteamericana es una escritora sumamente prolífica, que a sus 81 años se muestra todavía muy activa y muy lúcida. Pero poco a poco iré rescatando alguna de sus novelas u otros escritos, al mismo tiempo que permaneceré atento a las novedades que presente. Como ha sido el caso en el actual. La quinta novela de Oates que leo, el sexto de sus libros si incluyo el de relatos cortos que leí en su momento.

De entrada me sorprendió y me atrajo el título. Y más cuando los adelantos de la novela hablaban de una historia de viajes en el tiempo. Un género que siempre me ha atraído, aunque desconocía cómo podía encajar en el estilo de la escritora. Antes de comenzar a leer el libro, la respuesta más probable a esa cuestión es que su sumase a otros autores, como la canadiense Margaret Atwood, a la hora de utilizar un entorno distópico para ejercer un crítica de la situación sociopolítica actual. La escritora mantiene posiciones progresistas en el ámbito sociopolítico norteamericano. Ellos la denominaría «liberal», pero ya sabemos, o deberíamos saber, que ese adjetivo tiene distinto significado político a ambos lados del Atlántico. Así que utilizaremos el adjetivo «progresista». Su anterior novela profundizaba notablemente en el conflicto entre integristas religiosos de extrema derecha y el derecho a elegir en cuestiones de planificación familiar.

Casi toda la película transcurre en un entorno universitario,… que por su calidad y brillantez académica no es precisamente equiparable a la inglesa Cambridge. Pero estas son las mejores fotos que tengo de una universidad, así que tendrán que valer.

Efectivamente, mis suposiciones no iban desencaminadas. La protagonista de la historia es Adriane Stohl, una joven de 17 años, que vive en un futuro dentro de 20 años, en el que los Estados Unidos de América han absorbido a lo que es Méjico y Canadá, y se presentan en como una sociedad distópica en la que gobierna una élite plutocrática que ejerce un fuerte control sobre los ciudadanos a través de los sistemas de información electrónica. La joven, brillante estudiante en su instituto, es detenida por haber preparado un discurso de despedida de su promoción que plantea dudas sobre el sistema social y político. Y su castigo será ser trasladada en el tiempo, a 1959, donde recibe un nuevo nombre y es matriculada en una mediocre universidad del medio oeste americano.

Y aquí viene la potencia de la historia que nos narra Oates, puesto que en la distopía en la que profundiza no es la de la sociedad del futuro, en la que en un remedo de lo que ha sucedido con Donald Trump, gobiernan aquellos plutócratas extremadamente ricos que mejor controlan la información y los recursos. La distopía en la que profundiza es la de las sociedades mediocres, en su actitud, en sus valores, en sus creencias, en la profundización de los conocimientos, que es representada por esa ficticia universidad de Wainscotia, en cuyo campus se desarrolla la mayor parte de la acción. Un entorno, muy asociado al vertiginoso desarrollo económico de los EE. UU. en los años 50 y 60, al mismo tiempo que se genera una corriente de pensamiento único, consecuencia de la guerra fría y del miedo a los soviéticos.

Y si esta es la visión política de la historia, está también los aspectos relacionados con la identidad personal, o la fragilidad de la misma, la capacidad de manipulación que las sociedades tienen o pueden tener sobre quienes somos, y quienes son los que nos rodean. Con el trasfondo de sus estudios en psicología conductista, viene la reflexión sobre si realmente somos libres en nuestras decisiones, o al fin y al cabo, no somos quienes creemos ser, sino meros seres condicionados fuertemente por nuestro entorno, por la presión del grupo y por las sociedades en las que vivimos.

Al final, el cierre de la novela, muy satisfactorio, no responde a todas las preguntas que se plantean a lo largo del relato, sino que muy al contrario, abre todavía más interrogantes sobre la auténtica realidad y la auténtica historia de Adriane.

A pesar de las frecuentes paradas para pensar en lo que estaba leyendo, me lo leí en poco tiempo. Me enganchó fuertemente, me pareció sumamente original, y lo considero altamente recomendable.

[Libro] Normas de cortesía

Literatura

Esta novela de Amor Towles me apareció un día entre las ofertas Flash del día en Amazon. La mayor parte de estas ofertas no valen un pimiento, como he podido comprobar con el tiempo. Pero en este caso me encontraba con una novela refrendada por la editorial Salamandra, una editorial que me merece bastante respeto. Investigué someramente, y decidí darle una oportunidad a esta primera novela del autor, que empezó tarde en esto de dedicarse a escribir, aunque parece que lo ha cogido a gusto.

De entrada, el prólogo sirvió para que me enganchase muy a gusto en el libro. En dicho prólogo, nos encontramos en 1966 y la protagonista y narradora del libro, Katey Kontent, una neoyorquina de origen ucraniano, está disfrutando con su marido de la inauguración de la exposición Subway, 1938-1941 de Walker Evans. En las fotografías, tomadas por Evans en el metro de Nueva York con una cámara oculta, inadvertida para los viajeros, reconoce a alguien. En dos de las fotografías, reconoce a la misma persona, con un aspecto muy distinto entre ellas. Esto nos llevará a un largo flashback en el que esta mujer nos recuerda lo que sucedió en su vida en aquellos años antes de la guerra mundial, especialmente en 1938.

Las fotos de hoy,… de Nueva York, claro.

Towles nos lleva a una época en la que Estados Unidos todavía se encuentra bajo los efectos de la Gran Depresión. En la Nochevieja de 1937, Katey y su compañera de habitación en la pensión en la que viven, salen a celebrar el evento, y conocen a un joven adinerado. Ambas se interesan por él, de forma amistosa, aunque este parece interesarse más por Katey. Pero unos días más tarde, un accidente en las calles heladas de Nueva York cambiará el destino de los tres.

Aunque planteada en sus compases iniciales como un triángulo amoroso, la novela en realidad trata del ascenso en la escala social de una mujer de veintitantos, acercándose a los treinta años, en ese final de la década de los treinta del siglo XX, una época en que esa edad es no ser ya demasiado «joven». Una mezcla de fortuna, trabajo y carácter personal guiarán a la joven en su introducción en la alta sociedad neoyorquina, en un camino en el que tendrá notables aciertos, aunque también algún notable tropezón.

Y esa es la parte más interesante de la novela, la que narra el ascenso progresivo de la joven, de una forma que podemos calificar de honesta, trabajando cuando hay que trabajar, divirtiéndose cuando toca, y sin poner zancadillas por el camino. El problema de la novela es que el romance, con triángulo y sin triángulo entre la joven Katey y el apuesto galán de las fotos del metro es irregular. Y lastra la novela. Desde los primeros compases vemos que el autor lastra la historia y el desarrollo del personaje más interesante de su novela, en aras a generar una tensión romántica que no funciona siempre, y que genera en algún momento el punto más bajo del relato.

Por lo demás, la novela se lee bien y es muy entretenida. No siempre alcanza, no creo que haya capacidad, los niveles de la gran novela americana de principios de siglo que intenta emular, y copiar con más o menos éxito, que nos ha narrado en muchas otras ocasiones los avatares de la sociedad neoyorquina. Pero tampoco nadie se arrepentirá por darle una oportunidad a esta historia.

[Libro] Seda

Literatura

Hace mucho que había oído hablar de este libro de Alessandro Baricco. Siempre en términos elogiosos. Pero uno, a estas alturas de mi vida, desconfía de los best-sellers. Especialmente si se acompañan de una adaptación cinematográfica con pretensiones, pero que acaba siendo pretenciosa y fallida. Y justo el día que volvíamos de viaje, de China, surgió en conversación cuando vimos un edición de esta novela corta en neerlandés en el aeropuerto de Ámsterdam. Así que allí mismo, aprovechando la wifi gratis y competente de Schiphol, me lo compré en edición electrónica. En castellano, claro. Para leer en cuanto terminase el que tímidamente acababa de comenzar muy poquito antes, durante el viaje.

Viajemos por lo tanto a Japón. Y si es necesario, pongámonos románticos.

Baricco nos traslada al sur de Francia a mediados del siglo XIX, al negocio de los gusanos de sede, amenazados en ese instante en Europa por diversas enfermedades infecciosas no bien conocidas. Unos productores provenzales envían a uno de sus conciudadanos a una arriesgada misión a buscar huevos sanos a Japón, país que todavía no se había abierto al negocio exterior. Una misión arriesgada. Pero este comerciante, casado y enamorado de su esposa, se arriesga y tiene éxito, ante uno de los señores locales de una provincia del País del Sol Naciente. Pero también se encuentra con la misteriosa mujer, que no tiene los ojos sesgados de oriente, que acompaña a este caudillo local, y que se convertirá en una obsesión, durante los años en que arriesgue cada año su vida y su dinero en la lejana expedición.

Novela corta. De pequeños capítulos, con un estilo de escritura peculiar, que nos transporta de forma fantasiosa a esos viajes imposibles, de miles de kilómetros atravesando Europa y Asia. De la misma forma que nos transporta a unos sentimientos y deseos basado en miradas, en breves encuentros, y más en las cosas que no se dicen ni se nos cuentan que en aquellas que se explicitan. En resumen, una historia de amor, cuyos protagonistas reales sólo al final serán descubiertos por el lector, en uno de los más bellos finales que he leído, en una de las más bellas de amor incondicional que he tenido entre las manos.

Teniendo en cuenta que esta novela tiene sólo algo más de 20 años, no parece un producto de nuestra época. Parece un producto atemporal, que de alguna forma se contagia de las formas literarias propias del país nipón imaginado, en las que tan importante es lo que se nos relata como lo que se nos oculta. Hasta tal punto disfruté que, en cuanto deje pasar un poquito de tiempo, que me sirva de reposo, la volveré a leer. Tentado estoy de buscar la versión original italiana. Absolutamente recomendable.

[Libro] La dependienta

Literatura

Encontré este libro de Murata Sayaka recomendado mientras hojeaba algunas entradas de blogs diversos. Un libro que venía precedido de haber recibido algún que otro premio de cierto prestigio en su país de origen. Vi que no era muy extenso, lo cual me interesaba en ese momento y decidí adquirirlo.

Pasearemos por Kioto, para ilustrar una novela que transcurre en Japón… aunque probablemente sea Tokio la ciudad donde pasan las cosas. Es la ciudad más grande y, por lo tanto, la más deshumanizada y alienante.

Primero, una explicación. En Asia oriental, son frecuentes, muy frecuentes, las tiendas de conveniencia abiertas 24 horas al día, los 365 días del año. En España no son tan frecuentes. En mi ciudad, Zaragoza, tan apenas hay. Con esos horarios, prácticamente sólo están las tiendas de las gasolineras, que son lo más parecido que hay. Hay alguna otra tienda de alguna cadena, pero con horarios amplios pero no ininterrumpidos. Y en cualquier caso, carecen por completo de la omnipresencia que tienen en los países asiáticos. Cadenas como 7-eleven, Lawson, FamilyMart, y otras están por todos lados. Con algo de comida, bebida, revistas, productos para la higiene, cajero automático, y algunas otras cosas que en un momento dado son de utilidad, tienen gran éxito. Como viajero por aquellos lugares, son un verdadero alivio. Te sacan de cualquier apuro en un momento. En Japón son omnipresentes. Corea del Sur y Hong Kong también tienen redes muy amplias. Taiwan también está muy bien surtida. En la China continental son algo menos frecuentes, pero también hay bastantes.

En Japón se las conoce como konbini [de コンビニエンスストア konbiniensu sutoa, del inglés convenience store]. Y en ellas suelen trabajar chicos y chicas jóvenes, probablemente estudiantes que se ganan algún dinero trabajando a tiempo parcial en ellas, o a la espera de que les surja un empleo más interesante. La protagonista de la novela, Keiko, tuvo problemas de adaptación social desde niña. Excesivamente franca, directa y sincera, tuvo que aprender a disimular y, fijándose en la conducta de otros, ser «normal». A los 18 años, mientras estudiaba, entró a trabajar en una konbini a tiempo parcial, y ahí sigue otros 18 años más tarde. Pero lo que era normal en una chica universitaria, no se percibe como tal en una mujer hecha y derecha en la mitad de sus treintas.

Murata nos plantea una crítica profunda a una sociedad que prescribe y determina los roles sociales de las personas, especialmente de las mujeres, de quienes se espera unos comportamientos «acordes con su edad y condición», en cada momento. Ahora toca estudiar, ahora puedes sacarte unas perrillas en una konbini, ahora te buscas un trabajo serio, ahora un novio, dejas el trabajo y tienes hijos,… Quien se sale de este guion preestablecido acaba siendo visto como «no normal». Sus familias, sus amistades se extrañan. En un momento dado, si toca tener una familia, se sienten más aliviadas si la ven emparejada con un cretino que si mantiene su independencia haciendo lo que prefiere o lo que quiere. Y todo ello, planteado en un relato que tiene una precisión milimétrica, como la de la rutina de Keiko en la tienda. Relato que puede verse tanto como una comedia satírica o irónica, como un drama, en algún momento como una tragedia cotidiana. La inmersión en una soledad que nos aliena desde el mostrador de la caja de una tienda en un distrito de oficinas.

El libro se lee enseguida. Me hace gracia ver que en algún sitio la definen como «una crítica velada a la sociedad actual». De velada nada. Es una crítica directa y ácida. Y hasta cierto punto desesperanzada. Los nipones son especialistas en poner en solfa la sociedad alienante en la que viven utilizando cualquier género de relato. Esta novela corta deja un regusto amargo. No porque esté mal escrita, al contrario, es muy recomendable; mucho. Sino por la desesperanza que como digo te deja cuando la terminas.

[Libro] Couleurs de l’indendie

Literatura

Ya he comentado en diversas ocasiones que la ácida crítica de Pierre Lemaitre sobre las sociedades actuales a través de la Francia de posguerra es uno de los libros que más me ha gustado en los últimos tiempos. O de los que me han gustado a lo largo de mi trayectoria como lector habitual de literatura de ficción. Hace ya casi 15 años que lo leí, muy recomendado por unos amigos míos, y no lo he olvidado, e incluso me ha llevado a leer tres novelas más del mismo autor. Dos impresionante policíacas, aquí y aquí, de lo mejorcito y con ventaja que he leído en ese género, y un drama que no estuvo mal, aunque en un escalón por debajo de los anteriores. Pero no estuvo nada mal.

Un pasaje de libro, una de las más interesantes intrigas que ofrece, transcurre en el Berlín de la Alemania nazi, con los hitlerianos recién llegados al poder. En unas semanas, volveremos a pasear por las calles, las plazas y los jardines de la capital del antiguo «Reich de los mil años», actual «Bundesrepublik Deutschland».

Y recientemente van y nos anuncian que se publica una secuela dedicada a las vicisitudes de los Péricourt. Utilizo la palabra «secuela» y no «continuación», porque considero a Au revoir là-haut como una novela cerrada en sí mismo. Aquí estamos en una nueva novela, que comparte algunos personajes, que comparte unas intenciones, pero que inicia, desarrolla y cierra una nueva historia. En esta ocasión centrada en Madeleine Péricourt, la hermana del protagonista de la anterior.

Siete años más tarde, el banquero y patriarca de los Péricourt ha muerto y se preparan unas exequias propias de un presidente de la república. Pero la tragedia es doble cuando el niño Paul, hijo de Madeleine, se tire por la ventana de su casa, cayendo sobre el féretro de su abuelo. El niño no morirá, pero quedará hemipléjico y confinado a una silla de ruedas. En el caos personal que sigue, una serie de «amigos», «familares», y «gente de confianza» de Madeleine, aprovecharán para conducirla a la ruina. La historia de la venganza está servida. A lo que habrá que sumar el misterio de porqué Paul se tiró por la ventana.

Los ingredientes de la novela son los mismos que en su predecesora. Un mundo en el que las personas íntegras brillan por su ausencia. En el que aquellos que buscan justicia en el mundo se ven obligados a adoptar la falta de escrúpulos a la hora de obrar que caracteriza a los caraduras que parasitan la sociedad. Y todo ello en un Francia, la de finales de los felices 20 y principios de los atribulados 30, que pasa del optimismo de la victoria bélica a los problemas del descontrol económico y financiero, de la avaricia de los plutócratas, de la falta de escrúpulos de los políticos, y del interés de la prensa por vender y no por ser cronistas veraces de la realidad. Es decir, real como la vida misma… de hoy en día, nueve décadas más tarde. En Francia, en España o en muchos otros lugares del mundo. Donde las amenazas de los populismos y los fascismos se hacen nuevamente presentes. Donde la hipocresía no es un defecto, sino un carácter común a las sociedades modernas. Tan modernas, que tienen como mínimo un siglo de existencia, por lo que leemos.

El libro comienza fuerte. Los capítulos iniciales, con el cortejo fúnebre del patriarca Péricourt y la desgracia del joven Paul sirven para cumplir con aquello que decía Billy Wilder, creo. Aquello de que de entrada deja al público clavado en su asiento, asombrado, y luego tómate tu tiempo para contar tu historia. Lemaitre consigue situar en el particular firmamento de su universo una constelación de personajes más o menos estereotípicos, pero también con sus características específicas que les dotan de una personalidad propia. Algunos están muy conseguidos e incluso saben a poco, como esa inmensa Solange Gallinato, cantante lírica y trágica. Pero en su conjunto, no consigue alcanzar las cotas que la novela predecesora consiguió. Se queda un par de escalones por debajo. Es más previsible, bastante más. Y el final carece del caos y sorpresa que nos ofrecía la novela anterior. De hecho, la sensación final es relativamente agridulce… aunque no diré porqué para no destripar ningún aspecto de la novela.

Se deja leer. Es muy entretenida. Pero sufre mucho las comparaciones. Si fuese de cualquier otro autor, si no fuese secuela de su conseguida novela anterior, probablemente dejaría mejor sabor de boca. Cosas que pasan. Y sí… el título está en francés por que lo he leído en versión original. Más baratito que la versión traducida y, obviamente, el original sin adulterar.

[Libro] El verano sin hombres

Literatura

Poco antes de salir de viaje hacia China en mis dos semanas de vacaciones de final de primavera, se conocía en la prensa que el Premio Princesa de Asturias de las Letras 2019 se concedía a Siri Hustvedt. No soy muy dado a interesarme por estos premios que otorgan fundaciones a través de prestigiosos jurados y esas cosas. Suelo dar más importancia o me interesan más aquellos premios en los que los premiados son elegidos entre sus pares. No es que esta fórmula carezca de vicios, véase los Oscar; pero bueno,… nunca se conocerá la naturaleza de cómo un jurado «de prestigio» delibera, y que razonamientos se exponen. En un premio como el Princesa de Asturias, uno sospecha lo políticamente correcto juega un papel muy importante sobre la calidad o las cualidades de los candidatos. Pero qué queréis que os diga, me alegro que se lo hayan dado a Hustvedt.

Simplemente, algunas fotos en blanco y negro tomadas hace unas semanas con mi cada vez menos nueva Fujfilm XF10, interpretadas en blanco y negro, de la vida social en la calle de Zaragoza. Despedidas de solteras incluidas, que al fin y al cabo el matrimonio es uno de los temas que trata la novela de hoy.

Conocida por muchos… en realidad en este país es conocida por pocos. Pero, de esos pocos, muchos la conocen más por ser la segunda esposa de Paul Auster que por sus méritos propios. Que no son pocos. Yo la conocí a propósito de la literatura. Y en aquel momento, yo no sabía quién era su conyuge. La editorial La Fábrica publicó una breve colección, una pena que ya no siguiera sacando más títulos, en la que unía relatos literarios de buen nivel con las fotografías de fotógrafos también de gran calidad. Y uno de ellos unía a Hustvedt y al iraní Reza en un estupendo libro de relatos en torno a la figura de Simbad el marino.

Para celebrar el premio, decidí adquirir este «verano sin hombres», que iba a ser mi lectura durante el viaje a China. En él, una mujer, poetisa, en sus cincuentaytantos se refugia en su ciudad de origen, donde vive su anciana madre, después de una ruptura con su marido, que se ha liado con otra mujer más joven, lo cual desencadena un episodio de trastorno psicótico breve que la lleva a un hospital. Recuperado del cual, durante un verano, antes de reincorporarse a su trabajo académico, se refugia como decimos en la localidad de origen. Allí, reflexionará sobre su vida, se relacionará con su madre y su grupo de ancianas amigas, y dará clases de poesía a un grupito de treceañeras, que llevan sus conflictos inter e intrapersonales a cuestas.

En su conjunto, Hustvedt nos plantea su visión de la vida de la mujer, desde que sale de la niñez y se tiene que enfrentar a la sociedad y a las relaciones interpersonales por primera vez, sometida a tensiones (trata bastante el tema de abuso entre adolescentes) hasta la vejez, el miedo a la pérdida de la autonomía personal y a la muerte. A no ser. También cómo las convenciones sociales han condicionado tradicionalmente las vidas de las mujeres, forzándolas incluso a vivir una doble vida; una pública, de acuerdo a la moral dominante, y una privada, de acuerdo con los propios valores y creencias. Una reflexión que evita los tópicos de este tipo de situaciones, frecuentemente vistos en otras obras literarias y en el cine, para ir a una visión feminista pero no carente de autocrítica hacia el propio género femenino.

No está mal el libro. Tengo la sensación de que no es su obra más conseguida, de hecho ya tengo otra en espera que me despierta más expectativas. Pero está bien. Es recomendable. Se lee bien, teniendo una escritura y un planteamiento cuidados, y sabe evitar una linealidad monótona en el desarrollo de una historia, que no es una tanto una historia en sí misma como un corte en el tiempo, un segmento en la vida de una mujer que le sirve de recapitulación de lo que ha sido hasta ese momento y de lo que puede ser en un futuro. Con un aire de optimismo general hacia las capacidades de las mujeres, representado en lo que ha sido la madre y su grupo de amigas, como en la energía vita de la hija.

[Libro] Mi marido es de otra especie

Literatura

Si dejamos a un lado algunos nombres muy sonados de la literatura japonesa, que consiguen colarse en los catálogos de editoriales relativamente potentes, la mayor parte de las traducciones de los autores nipones suelen publicarse en pequeñas editoriales dedicadas a cubrir los nichos que las grandes dejan sin cubrir, porque no les merece la pena el esfuerzo. Sin embargo, me llamó la atención hace un par de meses el anuncio de que Alianza Editorial iba a incluir en su colección Alianza Literaturas una colección de relatos de la japonesa Yukiko Motoya. Así que me hice con ella en cuanto salió a la venta.

Gente en la tradicional Kioto, para ilustrar una colección de relatos que transcurre en el medio urbano japonés contemporáneo.

La novela corta que da título al libro, que consta de tres relatos cortos más, nos habla de una joven esposa que, tras la boda, sin hijos, y con un marido en buena situación, no trabaja. Y un día se da cuenta de que cada vez se parece más a su marido que a sí misma, y que este también está cambiando y transformarse.

Esta novela corta mereció el Premio Akutagawa correspondiente a la segunda mitad de 2015 [ 2015下 ; el premio se concede dos veces al año, el correspondiente a la primera mitad de ese años sería 2015上], uno de los más prestigiosos de la literatura japonesa, si no el más prestigioso. Lo que generó mucha atención en una autora que ya había recibido otros galardones y que, nacida en 1979, es todavía joven y con trayectoria.

En esta novela corta y en los otros tres relatos, el tema principal es la alienación de la persona en la sociedad actual. En este relato en concreto, cargando contra la institución del matrimonio. Todos los relatos del volumen presentan un elemento de fantasía, y pueden presentar finales abiertos, de apariencia inacabada.

Me ha parecido interesante, aunque no ha acabado de definirme sobre esta autora. Quizá necesite leer algo más de ella. En cualquier caso, por su extensión se lee con rapidez, aunque yo recomiendo una cierta calma y reflexión a la hora de afrontar su lectura.

[Libro/Cine] Hacia China; The Wandering Earth // Yǐng [影; Shadow] (2018)

Cine, Literatura

Estoy de vacaciones. Dos semanas. Y estamos a punto de salir hacia Shanghái. Primer viaje a la China continental, después de haber visitado ya Hong Kong, Macao y Taiwán. Además de la popular ciudad china haremos algunas visitas a ciudades y algún parque nacional cercano. Esperamos visitar cuatro monumentos o áreas declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. En menos de dos semanas. Así que no nos vamos a aburrir.

Como me sucede en muchos viajes, en los previos al mismo me entran ganas de leer cosas relacionadas con el lugar de destino o ver películas también asociadas al país o la cultura a visitar. Y en las últimas semanas he leído unos relatos cortos de Liu Cixin, y este fin de semana vimos un película de Zhang Yimou. Que más podríamos esperar. El más prestigioso escritor de ciencia ficción y uno de los más prestigiosos directores de cine del gigante asiático.

Fotográficamente recorreremos algunos de los lugares de cultura china que he visitado hasta el momento. Como la isla de Lantau en Hong Kong.

The Wandering Earth

Comenté hace unas semanas el estreno en Netflix de la película del mismo título que el relato que da inicio y también da título a esta colección de relatos cortos de Liu Cixin. La mayor parte de ellos fueron escritos antes de que publicase sus novelas más famosas. Y como parece norma en él, se pueden adscribir a lo que se llama ciencia ficción dura, aunque altamente especulativo en las cuestiones científicas que acompañan a los relatos. Cuando compré el libro electrónico, todavía no estaba en su versión castellana, por lo que lo he leído en inglés. No parece que esta se haya publicado todavía, aunque he oído rumores que no tardará mucho.

Primero una comparación entre el relato y la película del mismo título. La base de ambas es la misma. Ante una previsible catástrofe ocasionada por el sol, la humanidad decide «motorizar» su planeta y lanzarlo al espacio profundo para buscar una nueva estrella en la que establecerse. Pero mientras la película se centra en las vicisitudes de la capulta gravitatoria prevista a su paso por la órbita de Júpiter, con un tono heroico en sus protagonistas, en el relato asistimos a las reflexiones de un hombre que comienza el viaje como niño, pero con un viaje a través del sistema solar mucho más riguroso y que dura décadas, vamos explorando las contingencias de un viaje semejante. Mucho más interesante, aunque difícil de llevar tal cual a la pantalla.

Las calles del viejo Macao.

Pero el caso es que la recopilación de relatos tiene otros muchos que son muy interesantes y con distintos tonos. Pare que a Liu le gusta destruir el planeta, de formas muy diversas; bien sea por fenómenos naturales extraplanetarios, por invasiones extraterrestres (hay algunos relatos en los que vemos el germen de la futura trilogía tricorpórea), o por la propia acción del ser humano. Hay catástrofes informáticas, viajes al centro de la tierra, viajes espaciales,… de todo. Y los tonos también varían. De los aventureros, a los dramáticos, alguno con cierto tono políticosocial, dentro de lo admisible en el República Popular China, y también alguno de tono irónico humorístico. Mentiría si no dijera que probablemente es el libro de Liu Cixin que más a gusto he leído.

Yǐng [影; Shadow] (2018)

Yǐng [影; Shadow] (2018; 30/20190526)

Conocí a Zhang Yimou a principios de los años 2000, cuando se pusieron de moda las películas chinas de periodo histórico más o menos remoto, con vistosas coreografía en las artes marciales. Pero realmente, lo más interesante de su cinematografía son sus primeras películas, de un tono muy distinto, y casi siempre con la presencia de la siempre atractiva e interesante Gong Li. Es cierto que la última película que ví de este director tenía un tono muy distinto, aunque contaba con la presencia de esta actriz. Que no aparece en la película que nos ocupa hoy.

La puesta de sol en Tamsui. O el museo nacional chino en Taipei en el encabezado.

Película que vuelve al género histórico. Pero con un aspecto visual muy distinto. Lejos quedan las coloridas imágenes de algunas de las películas que el dieron fama en occidente. Con la acción situada en un China inspirada en acontecimientos reales del siglo III, asistimos a una lucha entre facciones que se encuentran en una guerra apagada pero que se puede reactivar en cualquier momento. El comandante Ziyu (Deng Chao) se prepara para un combate singular con un lider militar adversario con el fin de reconquistar cierta ciudad para su rey, Peiliang (Ryan Zheng). Lo que no se sabe es que el auténtico Ziyu está gravemente enfermo, y quien da la cara es un sosias, Jingzhou, a quien ha prometido la libertad y el reencuentro con su madre, si todo sale bien. Dos fuertes mujeres, la hermana del rey, Qingping (Xiaotong Guan), y la mujer de Ziyu, Xiao Ai (Sun Li), tendrá también una fuerte influencia en la trama.

Como digo, la película se aleja del colorido de la películas históricas que dieron a conocer en occidente a Zhang. Rodada en tonos prácticamente mononcromos, muy grises, apenas los rostros de las personas aportan algo de color a la pantalla. En un ambiente de perpetuas lluvias y nublados, que acentuan la sensación de gravedad, opresión y de que nada es lo que parece, que muchas cosas se nos ocultan, en un drama que combina con habilidad las intrigas políticas y palaciegas con la acción bélica, todo en dosis muy razonables. Un drama, con algún tono de tragedia, que nos hace pensar en muchas ocasiones en los dramas o tragedias históricos de Shakespeare.

Está bastante bien hecha y bastante bien interpretada, y si no recibe de mi pare una valoración subjetiva superior es porque el género no es de los que más me atraen. Pero no es una mala película en absoluto y se puede recomendar.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***
Y los templos que bordean el estanque del Loto en el distrito de Zuoying de Kaohsiung