[Cine en TV] Tres de Netflix: IO – High Society – Triple Frontier

Cine, tv

Llevo un cierto retraso en comentar estrenos de largometrajes en cine, que no se han estrenado en salas de cine. Algunos ya sabéis que desde hace dos años, incluso estas películas en mi base de datos de estrenos anuales, porque creo imparable esta forma de producir y estrenar cine para el futuro.

El sábado de la semana pasada llegamos tarde, pero teníamos intención de fotografiar el entorno de la pasarela del Bicentenario (no sé de qué), en el camino desde Zaragoza hasta el galacho de la Alfranca. Este sábado sí que llegamos a tiempo y pude hacer unas cuantas fotos. A la puesta de sol le faltó un cielo más interesante, pero qué se le va a hacer.

IO ( 2019; 6/20190120)

Nada menos que en enero vi esta película dirigida por Jonathan Helpert, y protagonizada por Margaret Qualley y Anthony Mackie. Ciencia ficción de ambiente postapocalíptico, en la que la población de la Tierra se ve forzada a abandonar el planeta, colonizando Ío, uno de los satélites galileanos de Júpiter. Pero la científica interpretada por Qualley está emperrada en encontrar una forma de recuperar el planeta para los humanos. Al mismo tiempo que se ha anunciado ya el lanzamiento de la última nave que abandonará la Tierra con refugiados en dirección a Ío.

Ciencia ficción con pretensiones que acaba siendo un pestiño, sobre el que todavía me estoy preguntando cómo aguanté viéndolo hasta el final. Ni la producción, ni las ideas, ni la interpretación salvan nada. No hay nada que no hayamos visto ya mucho mejor contado. No perdáis el tiempo con ella.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: *

High Society ( 2018; 16/20190308)

Con título en inglés se presenta este laaaargometraje surcoreano del director Hyuk Byun, y nada menos que con la coletilla del “montaje del director”, como diciendo “aquí hay calidad y la vais a ver toda”. La cuestión es que en el cine surcoreano hay distintas tendencias. Y últimamente me he mal acostumbrado a películas con cierto nivel autoral, lo que me hizo picar.

En realidad, este drama de ambiciones personales está más emparentado con los dramas televisivos del país asiático que con sus mejores producciones cinematográficas. El matrimonio formado por Oh Soo-yeon (Soo Ae), conservadora en puesto directivo de una prestigiosa galería de arte moderno de Seul, y Jang Tae-joon (Hae-il Park), un dinámico profesor de economía en la universidad, aspira a entrar en un nivel social superior. Ella buscará hacerse con la dirección de la galería, mientras que el entrará en política. Pero se van a encontrar con un despiadado mundo de intereses cruzados en el que no les será fácil moverse.

La película, como digo, tiene un aspecto más televisivo que cinematográfico. Y usa el sexo, con algunas escenas muy explícitas, como enganche. En estos momentos, no sé cómo sería el montaje de la película en su estreno en Corea del Sur, un país bastante conservador. Pero quizá lo del “montaje del director” sea simplemente que las escenas de sexo para la versión internacional no está cortadas.

Más allá de esto, poco interés. Quien se interese por este tipo de dramas, que mire entre las series, que se convierten en un estupendo guilty pleasure, especialmente las que tienen un toque de comedia, sin las pretensiones de un producto relativamente pedante como este. Eso sí, todos son muy guapos y guapas. Y que conste que algunos de los interpretes no lo hacen mal del todo.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

Triple Frontier ( 2019; 19/20190323)

Probablemente, el estreno más sonado y publicitado de Netflix en lo que llevamos de año. Con un reparto de campanillas en el que destacan nombres como Ben Affleck u Oscar Isaac, la película dirigida por J.C. Chandor nos cuenta un historia tipo “gran robo del siglo” cuando cinco antiguos soldados de élite norteamericanos se embarcan en la tarea de birlar el dinero de un peligrosa capo de la droga en un inespecificado país sudamericano, probablemente Colombia. Aventuras con abundantes balaceras, su dosis de explosiones, mucha testosterona, y un mensaje constantemente contradictorio. La cuestión es si son simples ladrones a los que la ambición rompe el saco, o si son héroes que se ven metidos en esta historia por la ingratitud de una sociedad que después de usarlos en sus conflictos bélicos los desprecia. La película se mueve entre una moralina barata sobre lo que está bien y lo que está mal, mientras se acerca peligrosamente a conceptos militaristas relativamente fascistoides. Ni que decir que no es lo mío, y no entiendo el follón que se ha montado a su alrededor, ni la falta de sentido crítico de muchos que se consideran a sí mismos,… eso… críticos.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: *

[Recomendaciones fotográficas] De pequeñas ciudades, de la salud de las mujeres y otras cosas

Fotografía

Esta semana adelanto un día mis recomendaciones fotográficas. Y no tengo mucho tiempo para dedicarles, tengo mucho que hacer estos días. Cosas que tienen que ver con un viaje dentro de dos meses, al que hay que dedicarle su tiempo. Y además me gustaría tener tiempo para caminar con mi cámara un poco por el mundo.

En Lenscratch nos proponen echar un vistazo al proyecto Lentini de Andrea Modica. Fotógrafo norteamericano, a pesar de su nombre italiano, que ha documentado la vida en un pequeña ciudad italiana del sudeste siciliano. Fotografías en blanco y negro, de tonos suaves, amables, empáticas, hacia la realidad de una ciudad poco destacable, pero que, como todas, está habitada por seres humanos.

De vez en cuando conviene echar la vista atrás en nuestro archivo fotográfico. Estas fotos de San Juan de la Peña solo las había mirado en color. Y creo que el blanco y negro merece la pena ser considerado.

En los últimos tiempos, por motivos profesionales, hemos tocado varias veces el tema de salud y desigualdades de género. Aunque durante el siglo XX la mortalidad en la especie humana ha sido superior en los hombres, por motivos no siempre claros, lo cierto es que las mujeres enferman más, sus problemas se diagnostican más tarde, y a veces de forma incorrecta. Y no sólo han de cuidarse a sí mismas, sino que muchas veces siguen siendo las cuidadoras principales del entorno familiar, con lo que descuidan su propia salud. En Lensculture nos proponen las fotografías y los dibujos de Róisín White, con las que reflexiona precisamente sobre los sesgos y la carencia de voz de las mujeres en los centros sanitarios. Así como sobre los prejuicios históricos hacia las enfermedades que “pueden o no” padecer las mujeres.

En Cada día un fotógrafo/Fotógrafos en la red nos proponen visitar la obra de una artista abulense, María Sánchez, que utiliza la fotografía en su actividad artística, pero muchas veces combinada con el vídeo, la performance y los montajes con técnicas mixtas. Es fundamentalmente una artista conceptual, lo que en esto momento intimida a algunas personas, pero a la que creo que merece la pena conocer.

Finalmente, también desde Cada día un fotógrafo/Fotógrafos en la red, nos llega la recomendación de la obra de la japonesa Sakiko Nomura, una de las discípulas aventajadas de Nobuyoshi Araki. Frente a los comunes desnudos femeninos que encontramos en la obra de muchos fotógrafos, Nomura se ha dedicado más al desnudo masculino, pero como sujeto frágil, lejos de la figura del hombre firme, machote. Alterna los desnudos con otros temas como el paisaje, tanto natural y urbano, o la naturaleza muerta.

[Cine] Dolor y gloria (2019)

Cine

Dolor y gloria ( 2019; 20/20190324)

Sigo yendo a ver la películas de Pedro Almodóvar. Cuando un autor, sea cineasta, sea músico, sea escritor, me han proporcionado grandes momentos en el pasado, suelo ser muy fiel. No pasa muy a menudo, pero pasa. Y tienen que hacer grandes catástrofes para que los abandone. Lo cual también ha pasado… con más frecuencia de lo que querría, porque hasta los grandes entran en decadencia. Esto es lo que parecía que había sucedido con el manchego en sus últimas películas. Por muy buen oficio que tuviese… no me convencían. Incluso su última película, basada en unas historias de una escritora de tanto nivel como Alice Munro, me resultó demasiado inconsistente, con momentos muy buenos, pero otros… pues no tanto, ni mucho menos.

Siendo un director que emergió en un movimiento cultural fundamentalmente urbano, su mirada nostálgica se retrotrae con frecuencia al mundo rural. Pues allí nos vamos, en la comarca aragonesa de las Cinco Villas, que me pilla a mí más cerca que los árido paisajes manchegos.

Desconozco cuáles son los avatares personales del galardonado director. Quizá siente que llega a su recta final en su vida cuando está a punto de cumplir los setenta años, los que cumpla en algún momento de este 2019. Quizá llega un momento en que uno siente la necesidad de pasar revista, de evaluar lo que ha sido tu vida. Y de orientar lo que queda. Lo cierto es que para eso no hace falta llegar a esa edad. Creo que todo aquel que en un momento pasa por un acontecimiento vital importante lo hace, no importa la edad que se tenga. Y eso es lo que sucede con su alter ego de ficción que Almodóvar nos propone en esta película. Interpretado por un solvente Antonio Banderas, que nunca ha sido un gran actor, pero que si lo dirigen bien puede dar mucho de sí, como en esta ocasión. Dicho alter ego se encuentra en una encrucijada. Doliente de la muerte de su madre, quebrado por el dolor y cierta decadencia física, solitario porque atrás dejo compañeros, amigos y amantes, ha de pasar revista y ajustar cuentas con unos y con otros.

Y Almodóvar lo rueda bien, con su innegable maestría. Acompañado de una buena banda sonora, una excelente fotografía, una impecable dirección de arte,… Si añademos el buen quehacer interpretativo de Banderas, pero también de Asier Etxeandia, Leonardo Sbaraglia, Penélope Cruz, Julieta Serrano o Nora Navas, entre otros, de los que no mencionaré el menudeo de cameos salvo la satisfacción de volver a ver en pantalla grande a Cecilia Roth, la verdad es que tenía todos los ingredientes para ser una gran película. Una de sus grandes películas… Pero…

Pero lo cierto es que a mí han interesado mucho en sus momentos las historias que Almodóvar nos tenía que contar, su visión del mundo, de las figuras femeninas especialmente. Pero su persona, él mismo, más allá de su buen que hacer cinematográfico… pues no me interesa gran cosa. Y hay muchos autores que han realizado este ejercicio de introspección, en el cine, en la literatura, de forma mucho más interesante que él. O es que eran gente que me interesaba más. No os engañéis, es muy buen película. Pero mi interés por lo que cuenta es limitado.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Fotos] Despistes fotográficos camino de La Cartuja Baja

Fotografía

Fue una tarde fotográfica, pero llena de despistes en mi técnica fotográfica que ha impedido que consiguiera una serie más lucida de fotografías de un paseo vespertino el sábado pasado, caminando desde mi casa en el barrio de San José de Zaragoza hasta la pasarela sobre el Ebro en el camino de la Alfranca.

Los que quieran conocer los aciagos detalles que visiten Hasselblad con Ilford HP5 Plus 400… fallido. A los demás, os dejo unas fotos.

[TV] Cosas de series; robots, muerte, amor y problemas copulatorios

Televisión

Las dos series de esta semana, ambas visibles en Netflix, tienen características singulares con respecto a la mayor parte de las cosas que vemos habitualmente. Cada una en su estilo que son muy muy muy muy diferentes.

Por un lado tenemos Love, Death & Robots, una antología de 18 cortos de animación en su mayoría, con diversas técnicas y estilos de realización, desde el dibujo animado hasta la simulación de intérpretes virtuales, y que cuando hay actores de carne y hueso también van acompañados de abundantes efectos visuales generados por ordenador. La duración de los cortos va desde los seis minutos al cuarto de hora o poco más. Y en general pertenece a los géneros fantástico, horror o ciencia ficción. Las estéticas van desde el ciberpunk, al gore, pasando por… lo que se os ocurra imaginar. No son para todos los públicos, hay violencia, sexo,… los sospechosos habituales de las pelis no “toleradas” para menores. Las historias… pues algunas están muy conseguidas y son muy ingeniosas, otras flojean más. Pero con esa breve duración, son episodios que los cuelas en cualquier momento, y los vas viendo poco a poco, pero sin tardar mucho en revisar toda la serie. Dicen que habrá más tandas en un futuro.

Imágenes de parejas, madres y mujeres jóvenes japonesas, que vienen bien para acompañar una de las series de hoy.

Se ha levantado cierta polémica con esta serie, porque no a todos los suscriptores les aparecían los episodios ordenados de la misma forma. Según algunos, Netflix tendría implantada alguna forma de analizar las preferencias del espectador, por lo que le ofrecería una ordenación de los episodios adaptada. Lo cual, para algunos, es una intromisión intolerable en la privacidad. Netflix contesta que hay cuatro formas de ordenar los episodios, y que la forma en que se presentan a cada suscriptor viene dada por el azar. No tengo ni idea de cuál es la realidad. Porque mi realidad personal es que los he visto en el orden que me ha dado la gana, generalmente eligiendo aquel episodio que por su duración se ajustase bien al tiempo disponible en ese momento. Y tampoco he notado que los que aparecían en el principio, o en el final, de la lista me gustasen más o menos que los otros. Creo que eso dependía de otros factores. En general, una experiencia positiva, salvando esa irregularidad que una antología de este tipo, en la que han metido mano muchos creativos distintos, necesariamente presenta.

Y luego hemos tenido una serie japonesa, presentada como original de la cadena, esto nunca es cierto al cien por cien en las series de esa nacionalidad, y que en España aparece con el título “internacional” de My husband won’t fit. Algo así como Mi esposo no encaja. Parece que en los países latinoamericanos aparecería otro título que ahora no sé muy bien cómo es. El caso es que cuando vi el estreno, no me hacía la idea de que iba… no leí la breve sinopsis,… así que pillé el título original japonés y lo pase por el traductor de Google…

Otto no Chinpo ga Hairanai [夫のちんぽが入らない] se traduciría como La pilila de mi marido no puede entrar.

Y sí, realmente el hilo conductor de este drama, porque a pesar de ese título tan chusco es un drama que en ocasiones bordea con la tragedia, es la incapacidad para copular en una pareja. Una pareja, Kumiko (Natsumi Ishibashi) y Kenichi (Aoi Nakamura), se conocen cuando ella, Kumiko, se instala en la ciudad con 18 años para empezar en la universidad y él su vecino, un año mayor, que sin conocerla de nada, le ayuda a instalarse. Pronto es evidente que a Kenichi le gusta la chica. Y acaban enamorándose. Pero con un problema, cuando intentan practicar el sexo, no es posible introducir el pene de Kenichi en la vagina de Kumiko. A pesar de todo, seguirán adelante con su relación e incluso acabarán casándose, pero con la incompatibilidad física sobre ellos como una espada de Democles sobre su relación, incluso cuando en otros aspectos esta parece ser envidiable.

La serie es una adaptación de un cómic, que a su vez es adaptación de una novela autopublicada por una mujer que publica bajo el nom de plume de Kodama (nombre que reciben determinados espíritus de la mitología nipona), y que afirma que se basa en su experiencia personal. Cuando he comentado la serie en mi entorno me he encontrado todo tipo de reacciones; desde quien se lo toma a chufla hasta quien me dice, “Maño, que raro que eres viendo la televisión”. Lo cierto es que a la serie no le faltan virtudes. Está bastante bien interpretada. La serie descarga principalmente sobre el trabajo de Ishibashi, su protagonista femenino, que aporta un físico delicado, de aspecto frágil, que acompaña las inseguridades de la joven que abandona el pueblo creyendo que sus padres no la quieren, y que está en búsqueda permanente de una aceptación externa, cuando tiene problemas de autoaceptación. No solamente está el problema de la relación física, también tiene problemas por encontrar su sitio en la vida en otras dimensiones, siendo la más notable la laboral.

La serie es una serie adulta. Hay escenas de sexo, que pueden resultar desasosegantes. No voy a entrar en los detalles de la trama. Y hay momentos en los que te llegan a transmitir una profunda tristeza. Ahí, en las escenas más complicadas, es donde aprecias el buen hacer de esta joven actriz, que con veintiséis años encarna un personaje desde los 18 hasta los 38 años, durante 20 años de su vida.

Sin embargo, la serie no es redonda del todo. La afección de la joven, el vaginismo, es un cuadro clínico perfectamente descrito, que obedece a distintas causas, y que es perfectamente tratable en la mayor parte de los casos. Y ahí tengo la maldición de mi formación como profesional de la salud, en la que me resultan inverosímiles algunas situaciones que se presentan. Y hay elementos en la forma en que afrontan el problema los protagonistas que desconozco si se deben a de la idiosincrasia de la cultura japonesa, son cuestiones asociadas a esta singular pareja,… o quizá sean defectos de la historia. Algunas inconsecuencias se pueden tolerar en beneficio del drama,… otras me cuesta más. Globalmente, y a pesar de una conclusión un tanto insatisfactoria por los motivos que he comentado, la serie tiene momentos muy buenos, que transmiten un drama personal que merece la pena su consideración. Y un buen trabajo actoral de la protagonista femenina. Tengo el problema de que el personaje protagonista masculino ha acabado cayéndome mal… pero no voy a destripar todo lo que pasa en la serie.

[Fotos] Paseos para participar en la FP4Party de marzo

Fotografía

Las FP4Party son “fiestas” fotográficas organizadas a través de las redes sociales en las que los participantes realizamos fotografías con película tradicional, pero de un determinado tipo. En concreto, la Ilford FP4 Plus 125, y en caso de que alguien disponga de algún carrete antiguo, caducado, de sus predecesoras como la FP4 (sin Plus, 1968 – 1990, sensibilidad 125 ASA), la FP3 (1942 – 1968, sensibilidad 40, 64 o 125 ASA según fechas), la FP2 (1939 – 1942, 80 ASA), o la FP (Film Panchromatic original, 1935 – 1939, 28 ASA). Lo normal es que todos usemos la primera, la actual, con sensibilidad ISO 125, aunque yo la uso a un índice de exposición de 200 o 250. Otros detalles técnicos en De “party” con la Ilford FP4 Plus.

Participé en enero y febrero, y de las 21 fotografías seleccionadas en febrero de las más de 200 subidas a las redes sociales, en la votación final, una de mis fotos quedó clasificada como tercera. Es esta.

En marzo he participado con un carrete de película de 35 mm biperforada, la más popular y que conoce todo el mundo que ha hecho alguna vez fotos con película tradicional. Dípticos a partir de fotos realizadas con la Zenit 3M (no sin problemas).

Y también con dos rollo de formato medio, expuestos con la Fujifilm GS645S Wide60. Estos, sin problemas.

[Libro] Ethan Frome

Literatura

En algún momento había leído ya algunas cosas de la norteamericana Edith Wharton. Escritora poco conocida en nuestro país, desarrolló su actividad como escritora principalmente en las primeras décadas del siglo XX, y tuvo un repunte en su popularidad entre nosotros por la adaptación de una de sus más conocidas novelas, The Age of Innocence, que fue llevada a la pantalla grande por Martin Scorsese. No he leído esa novela. Muchas veces he comentado que Scorsese es una de estos autores que me cae muy bien, pero sus películas, por bien hechas que estén, no siempre me interesan. De la misma forma que hay otros autores que, aun sintiendo antipatía por la persona, no puedo dejar de admirar su obra. El caso es que eso condicionó mi acceso a la obra de la escritora.

No obstante, eventualmente alguno de sus escritos aparece como oferta en mi tienda habitual de libros electrónicos. Y ya ha habido alguno que me ha gustado bastante, como su crónica de lo que vivió en la Primera Guerra Mundial, por lo que me decidí a coger esta novela no excesivamente larga.

Frente a la austeridad y frialdad que nos transmite la novela de Wharton, hoy prefiero ilustrar la entrada con los signos de la primavera, tan adelantada, que nos rodean por todos los lados. Incluso en el frío entorno laboral.

Es un drama rural localizado en la Nueva Inglaterra de finales del siglo XIX. Si la novela fue escrita en 1911, pero la historia principal se narra basándose en los recuerdos de juventud de su protagonista principal 20 o 25 años atrás… pues ya os podéis imaginar. Si en la actualidad, los estados de Nueva Inglaterra son de los más prósperos de los Estados Unidos, la sociedad que nos describe Wharton es la de pequeñas comunidades rurales, granjeros que sacan a duras penas adelante sus pequeñas explotaciones, una época en la que todavía es mucha la gente que coge el montante y emigra hacia el oeste recién abierto para buscar fortuna. Gentes con una vida dura, esforzada, marcados por una moral estricta, por la austeridad de las distintas denominaciones cristianas protestantes que saltaron el Atlántico en un momento dado para afianzarse en el Nuevo Mundo. Allí, el joven Ethan Frome, preso en un matrimonio de conveniencia con una mujer unos años mayor que él y que representa toda esta austeridad y estricta moral, acaba enamorado de la joven prima de esta, pobre, pero alegre, pizpireta,… y guapa. Así se gestará un drama que se cocerá a fuego lento hasta cocinar la tragedia que acabará por arruinar la vida de todos los involucrados.

Una novela no muy extensa, que se lee rápido, pero que quizá tenga un interés relativo, por mostrar un medio y un ambiente humano que quizá nos resulte demasiado extraño. Aunque quizá ayude a entender los orígenes de algunos de los fenómenos de la sociedad norteamericana actual. Bien escrita, puede ser razonablemente recomendable, si te van este tipo de dramas.

[Recomendaciones fotográficas] Libros fotográficos y el encuadre fotográfico

Fotografía

Últimamente he cambiado un poco mi estrategia a la hora de comprar libros de fotografía. En primer lugar, por si no ha quedado claro con anterioridad, no me refiero a libros de técnica fotográfica, aquellos que nos enseñan, con mayor o menor fortuna, los principios técnicos, más o menos básicos o más o menos avanzados, para obtener nuestras fotografía. Hace tiempo que llegué a la conclusión de que, aunque hay muchos y muy variados, muchos de ellos tienen carácter muy especializado, para determinados tipos de fotografía, y que si dominas unos cuantos principios básicos sobre exposición, control de la luz de la calidad de la luz y composición… puedes enfrentarte al 90 % de las situaciones. La clave no es adquirir más conocimientos, sino aplicarlos con frecuencia, hacer fotografías y, también, fijarse en los mejores. En ocasiones, intentar replicar las condiciones de toma de aquellas fotografías que nos llamaron la atención, aunque introduciendo siempre variaciones, diferencias, que sean lo que poco a poco definan nuestro estilo. No pasa nada por copiar, el problema es plagiar. Incluso de forma inconsciente. No comparto la filosofía de quien, cuando ve una foto que le gusta, quiere replicarla a la perfección. Prefiero la filosofía de quien, cuando ve una foto que le gusta, intenta reproducirla pero con un estilo propio.

Ayer exploramos nuevos paisajes entre el puente sobre el Cuarto Cinturón de Zaragoza y la pasarela sobre el Ebro en el camino de la Alfranca. Pero como fuimos caminando desde mi casa, en el barrio de San José, y atravesando la huerta de Las Fuentes y Montemolín, calculamos mal el tiempo y llegamos media hora más tarde de lo que debíamos. No obstante, estuvo bien. Volvimos por la Cartuja, donde cogimos el autobús urbano. Me queda por revelar lo que hice con película tradicional.

Pero a veces nos lanzamos a contemplar la fotografía de artistas complejos, tanto en sus conceptos como en sus realizaciones. Y pasamos por alto la de aquellos que nos pueden guiar en el camino de fotografías sencillas de realización, cuya calidad se ve condicionada más por el concepto o la idea que reside tras ellas, sin desdeñar, nunca, la calidad técnica. Hay fotógrafos que editan pequeños libros, por su cuenta, o apoyados por pequeñas editoriales independientes, que nos pueden convenir para adquirir ideas.

Another Place Press es una de estas editoriales que apoya a los fotógrafos mediante ediciones de pequeña tirada, en formatos modestos pero bien presentados, y en los que el tema más frecuente es el paisaje. Aunque muchas veces un paisaje con significado. Hace unos años empecé a seguir su blog en Tumblr, pero por algún motivo, que debe tener que ver porque esta plataforma, independientemente de la polémica de la censura, cada vez tiene menos interés en favor de otras más dinámicas. El caso es que en su momento adquirí un par de libros de paisajes que me gustaron, de sus primeras ediciones; Føroyar de Kevin Faingnaert, y Cascadia de Coby Cobb.

Recientemente he vuelto a prestar atención a esta editorial, pero siguiendo su perfil en Instagram. Y eso me llevó a visitar su página principal y comprobar que había un cierto número de libros que me interesaban, aunque no pocos estaban agotados. No obstante, encontré un par de publicaciones que me interesaron y que pude adquirir. Siempre dentro del tema principal de la editorial, el paisaje.

El primero es The Moor de Robert Darch [Instagram], que debuta en la publicación de libros de fotografía con este título. En el libro, Darch recorre el paisaje natural y humano de los páramos del condado de Dartmoor, un paisaje áspero, frío, pero indudablemente bello, que rompe con las ideas habituales que tenemos del paisaje de la campiña inglesa. Donde Conan Doyle situó una de las más célebres aventuras del detective Sherlock Holmes. Esto último es anecdótico.

El segundo es un libro doble, aTAcaMa y El Tatio, del chileno Luis Lazo [Instagram]. Chileno hemos dicho, pero creció y se desarrolló como persona y artista en el exilio, por culpa del golpe militar y fascista que asoló el país sudamericano. Estos dos libritos, son pequeños, más bien cuadernillos, como muchos libros de la editorial, recorren áridos paisajes, inhóspitos, pero indudablemente bellos, en un viaje de descubrimiento, de reencuentro con el país de origen. El primero dedicado al famoso desierto del norte del país, pero también escenario de los asesinatos del régimen militar fascista; el segundo, el tercer mayor campo de géiseres del mundo, también en el norte, en la región de Antofagasta. Están muy bien.

Finalmente, una fotógrafa de la tierra, Vicky Méndiz [Instagram], cuya obra podemos contemplar en dos exposiciones activas en estos momentos en Zaragoza. Es una de las seleccionadas para la exposición Cierta luz – De fotógrafas aragonesas que ya he comentado, en la Lonja de Zaragoza, y también una de los artistas que exponen en el Torreón Fortea, en la exposición Lugares significantes. En esta última, estuve hojeando un librito de Méndiz con un título en japonés, Honne/Tatemae [本音/建前], dos términos hasta cierto punto contrapuestos, o quizá, complementarios. El primero representaría el natural ser de las cosas, el segundo, la apariencia, la fachada con la que se presentan. Y en cierto modo es un libro que está en la línea de otros que he comentado recientemente de fotógrafas europeas atraídas por el País del Sol Naciente, como pueden ser los de Lena C. Emery o el de Jitka Hanzlová.

Este último está autoeditado por la propia fotógrafa, y aquí en Zaragoza se puede encontrar en la Galería Librería La Casa Amarilla, que representa a la fotógrafa y donde lo compré. Además pude visitar la exposición actualmente en marcha, de Almalé y Bondía, Jesús Almalé y Javier Bondía, también ambos fotógrafos zaragozanos, en el que en dos series distintas, pero mucho más relacionadas de lo que parece a primera vista, reflexionan sobre el impacto sobre el planeta de los vertidos y de los plásticos. La persona al cargo en ese momento de la galería conversó un ratito, no pude estar mucho tiempo, comentando la exposición y fue muy interesante.

Por último, recordar un artículo de Oscar Colorado en su blog que me ha aparecido hoy mismo en el agregador de noticias sobre el encuadre fotográfico, mucho más concreto, preciso e interesante que los rollos que sueltan algunos iluminados sobre la composición y el encuadre en fotografía.

[Cine] Mirai no Mirai [未来のミライ] (2018)

Cine

Mirai no Mirai [未来のミライ] ( 2018; 18/20190317)

Nueva película de animación japonesa que nos llega después de casi un año desde su estreno en su país de origen. Aunque cada vez llegan con más frecuencia, les cuesta encontrar camino en la distribución a películas que no son inferiores en su conjunto a los productos occidentales, especialmente a los norteamericanos, aunque su estilo sea muy distinto. En este caso, tenía ganas de enfrentarme a esta nueva película Mamoru Hosoda, del que me habían llamado la atención tres películas suyas anteriores, vistas a través de las plataformas de vídeo bajo demanda o en vuelos intercontinentales. Dos de ellas me parecen excelentes, como son Toki o kakeru shōjo [時をかける少女] (La chica que saltaba a través del tiempo, vista en Netflix) y Ookami kodomo no Ame to Yuki [おおかみこどもの雨と雪] (Wolf Children, vista en Amazon Prime Video). En general, Hosoda abraza con frecuencia la confluencia de una sociedad similar a la contemporánea con elementos fantásticos o de la ciencia ficción. Y los temas que trata tienen que ver con la familia y el lugar de los jóvenes en el mundo.

Revisitando los santuarios de Nikko, Kamakura o Tokio, donde siempre podemos detectar la presencia de la escasa pero bulliciosa infancia japonesa. Graves problemas de baja natalidad en el País del Sol Naciente.

En esta ocasión, nos lleva al mundo de la infancia. Un niño de 4 años, Kun-chan, vive feliz con sus padres, un matrimonio joven que va construyendo poco a poco su familia y su hogar, y que tienen bebe, una niña, a la que llamarán Mirai. Que va a trastocar por completo el mundo del pequeño. Y a partir de aquí, a partir del síndrome del príncipe destronado, realiza una disección de los valores familiares y de la infancia.

El título original es un juego de palabras de difícil traducción al castellano. Mirai [未来] es el nombre de la niña, pero también la palabra japonesa que significa futuro. Mientras que la versión doblada viene con el título de Mirai, mi hermana pequeña, el título original significa literalmente Mirai del futuro. No El futuro de Mirai, como he visto escrito en algún lugar. En los caracteres usados en el título original, distinguimos el nombre de la niña por estar escrito con kanas del katakana [ミライ] y no con kanjis [未来], los caracteres de origen chino. Durante la película, la versión adolescente de Mirai se aparece al niño en momentos críticos, para orientarle en la vida, y en la versión original se puede escuchar al niño llamar la joven mirai no Mirai-chan, siendo chan un tratamiento afectivo que se da a los niños pequeñitos y a las niñas, y chicas adolescentes y jóvenes, por parte de sus familiares y amistades próximas.

Sin embargo, no será la única que se aparezca al niño. También su abuela y su bisabuelo, que le completarán el cuadro de cómo se formó su familia, de dónde vienen, y de los valores compartidos.

La película está bastante bien y se ve con agrado. Pero no llama la atención tan notablemente como las dos que he mencionado al principio. No deja el mismo poso. Está bien, gusta, sales contento del cine, pero ya está. No le dedicas muchos más pensamientos a partir de ahí. Buen rollo y poco más. Es recomendable, no obstante.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Fotos] Por la desembocadura del río Gállego con diapositivas

Fotografía

La primavera se nos ha adelantado mucho este año, y las tardes de los sábados de febrero fueron muy agradables. Dedicamos un par de ellas a recorrer el paseo entre el azud del río Ebro y el puente de Santa Isabel, por la desembocadura del río Gállego. Y en una de las ocasiones usé película diapositiva en color. Os dejo algunas fotos. Un comentario técnico lo podéis encontrar en Pentax MX + Fujichrome Provia 100F en la desembocadura del río Gállego.

También nos juntamos los estenopeicos de la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza AFZ para hacernos las fotos de grupo para la exposición que inauguraremos el 9 de mayo en la Casa de los Morlanes de Zaragoza. Y allí, terminé de exponer el carrete.

[TV] Cosas de series; detectives torturados y japonesas a la greña

Televisión

Podría hablar de muchas cosas… De una primera temporada del “castillo de naipes” original, el británico,… De la rareza de ponerme a ver voluntariamente, sin nadie apuntándome a la cabeza con un fusil, una primera temporada de superhéroes mutantes de la Marvel,… Incluso de tímidas incursiones a otras series que quedan en nada. Pero lo anterior lo dejaré para más adelante. Hoy voy con dos series muy muy muy muy distintas, pero ambas me parecen muy interesantes.

No tuvimos tiempo de recorrer las zonas montañosas donde se encuentra Karuizawa cuando visitamos Japón, aunque hubiésemos querido. Lo más parecido, cuando visitamos Nikko, bastante más al norte de la isla de Honsu. Aquí, unas imágenes del recorrido en tren entre Utsunomiya y Nikko.

Llegó la tercera temporada de True Detective. Por fin. Después de una primera que es considerada magistral, y una segunda muy criticada, que a mí no me parece tan mal, llega la tercera. Generalmente, en las series de televisión, quien se lleva el mérito (o demérito) principal no es el director sino el creador, que suele participar tanto en la concepción de la serie como en los guiones. Es bien conocido que en esta serie el creador es Nic Pizzolatto; pero su primera temporada se caracterizó por ser una de las primeras en inaugurar la moda de que directores de postín cinematográfico se metieran a dirigir televisión. Los ocho episodios de aquella fueron dirigidos por Cary Joji Fukunaga. En las siguientes no ha sido así, aunque en esta última, cuatro, la mitad de los episodios, vienen firmados por Daniel Sackheim que, además de productor ejecutivo de esta y otras series, suele participar en tareas de dirección en series de cierto prestigio o pretensiones. Pero si algo caracteriza a esta serie son las parejas de detectives torturados con casos difíciles o imposibles. Que como en el que nos ocupa, llevan toda una vida resolverlos. Interpretados en esta ocasión por dos excelentes Mahershala Ali y Stephen Dorff (atento a este último, que Ali se lleva muchas merecidas alabanzas, pero Dorff está impresionante), acompañados por abundantes buenos secundarios, entre quienes destaca, por la trascendencia del papel como por su trabajo Carmen Ejogo. A mí me parece muy recomendable, aunque no alcance el nivel de la primera. Pero es que eso es tarea muy difícil. Pero está muy bien. No para quien guste de los procedimentales policiacos al uso. Pero es que aquí hablamos de “verdaderos” inspectores de policía. O detectives que les llaman los americanos.

Muy distinto, pero que muy distinto, es el contenido de Terrace House: Opening New Doors, última edición del más conocido programa de telerrealidad nipón, que está recibiendo alabanzas en todo el mundo, emitido internacionalmente por Netflix. Yo, que siempre he despotricado contra la telerrealidad, me confieso colgado de esta peculiar producción japonesa en la que puedes ir desde un punto en el que nunca pasa nada, hasta conflictos intensos, como los que nos han regalado las tres últimas participantes de Opening New Doors, que ha llegado a su fin tras 49 programas y mas de un año de convivencia de distintos participantes, siempre de seis en seis, tres hombres y tres mujeres, entre los 18 y los treintaipoquitos años. Situada en esta ocasión la vivencia en la montañosa y turística ciudad de Karuizawa, en la provincia de Nagano, ha seguido la tónica habitual de programas resumen de entre 35 y 45 minutos con tramos de comentarios por parte de los seis divertidos panelistas, que además de sacarle punta a lo que vemos en pantalla, tienen el cometido de hacer comprensible al espectador internacional las peculiaridades de la forma de convivir y reaccionar de la gente en Japón. La conocida extrema cortesía de los nipones unida a un miedo cerval al conflicto, hace que de vez en cuando afloren comportamientos pasivo-agresivos, que dan una salsa picante inusual a un programa que por lo demás contrasta tremendamente con los horrores de la telerrealidad occidental, por su tranquilidad, sus momentos de aburrimiento, por las incapacidades sociales de no pocos de sus participantes, todo lo cual lo hacen un espectáculo particularmente relajante, con eventuales momentos de gran diversión. Reconozco que para mí tiene una connotación de placer culpable. Pero ya tengo ganas de que llegue la nueva edición en pocos meses. Dicen que la nueva casa estará en Tokio, otra vez. Pues a ello.

[Arte y cultura] Algunas exposiciones recientes

Arte, Cultura, Fotografía

El domingo dimos un paseo de esos que aprovechan una mañana de razonable buen tiempo, a mí me sirvió para probar mi nuevo objetivo fotográfico, y acaban en un agradable vermú antes de ir a casa a comer.

Durante el paseo, atravesamos la plaza de San Felipe, una de las más agradables de Zaragoza, y pudimos comprobar que la sala de exposiciones del Torreón Fortea estaba abierta. Es de dependencia municipal, y en ese momento había una exposición colectiva con nombres muy interesantes. Bajo el título de Lugares significantes, los fotógrafos y artistas visuales Albert Gusi (instagram), Bleda y Rosa (instagram), Orencio Boix, Ricardo Calero, Sara Álvarez y Vicky Méndiz (instagram)(esta también tiene obra expuesta en la Lonja de Zaragoza en estos momentos). Varios de ellos muy vinculados a Aragón. Proyectos fotográficos o visuales asociados a un lugar y a un momento, que les da significado. Sabe a poco. Pero está muy bien.

El lunes teníamos que comprar un regalito. Algo sencillo. Y decidimos probar suerte con la tienda de Caixaforum. No compramos nada, pero visitamos las dos exposiciones que hay en activo.

La primera de ellas está dedicada a los diseños de arte para las películas de Disney. Cuidado con traducir concept art, que es la expresión americana, por arte conceptual (conceptual art). Son cosas distintas. No estamos ante arte conceptual. Estamos ante el trabajo de dibujantes, diseñadores gráficos y otros artistas que hacen el trabajo previo sobre cómo luego será el aspecto visual de las películas. Y hay verdaderas maravillas. Dividida en secciones, mitos, fábulas, leyendas, historias americanas y cuentos de hadas, va a haciendo un repaso de algunos trabajos significativos. No siempre me ha gustado la forma en que la factoría Disney ha trasladado a la pantalla algunas de estas historias, desvirtuándolas o introduciendo ideologías, a veces muy casposas. Pero el trabajo artístico realizado para muchas de ellas es notable, y hace que la exposición merezca la pena.

La segunda de las exposiciones se centra en torno al proceso de concepción y realización de uno de los cuadros más notables de Salvador Dalí. Se trata de Leda Atómica [https://tinyurl.com/leda-atomica], una pintura que realmente me gusta mucho. De estilo surrealista, tiene no obstante diferencias notables con la obra anterior del artista, al mismo tiempo que enlaza con su obra posterior, influida por según el artista por el acontecimiento del lanzamiento de las primeras bombas nucleares sobre ciudades japonesas. Pero con Dalí me pasa siempre algo similar. Sus obras me parecen muy interesantes y muchas me gustan, pero cuando habla y se explica me parece un tipo presuntuoso, vacío, rimbombante, que no tiene ni idea de lo que habla. Y que se apunta a las modas o tendencias del momento como quien se apunta a cualquier fiesta. Pero como a veces digo, admiremos la obra, pero no necesariamente al obrador.