[Fotos] Visita nocturna al cementerio (y una visita a una exposición)

Fotografía

Los cementerios lugares muy interesantes, tanto desde el punto de vista estético como desde el punto de vista sociológico. A mi me encanta visitar cementerios. Cuando viajo y tengo alguno a mano siempre entro a visitarlo. Recientemente se propuso en Fotógraf@s en Zaragoza (FEZ) (mural en Flickr) una visita nocturna al Cementerio de Torrero de Zaragoza. Son visitas guiadas organizadas por Gozarte, y en la que contamos con nuestro guía favorito, Carlos Millán. Y ayer, a partir de las 18:30 de la tarde y durante casi dos horas, con un vientecillo helador, hicimos la visita. Os lo cuento con fotos.

¡Ah, aprovecho también para mencionar la visita que realizamos el martes también con FeZ a la exposición «Inspiración» de Beatriz Orduña (en Flickr)! Podéis leer al respecto en el blog de FeZ. Fue en Espazio Zero.

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Beatriz nos explica sus fuentes de inspiración en esta exposición que dedica a los fotógrafos que precisamente han hecho eso, inspirarle.

Pero pasemos a la visita al cementerio.

Subiendo al cementerio en una fría noche

Después de un otoño extraordinariamente benigno, el tiempo se enfría considerablemente en la noche de nuestra visita al cementerio. Lugar especialmente expuesto, al encontrarse en la zona más alta de la ciudad de Zaragoza, y recibir el azote del cierzo.

Faroles para el paseo

Unos pequeños farolillos con velas servirán, más que para iluminar, para ambientar la visita.

Visitando el cementerio

La escasa luz y el ambiente nocturno invitan a cambiar de modo, paso a blanco y negro, mientras Carlos Millán nos encamina a los primero hitos de la visita.

Visitando el cementerio

Este poderoso enterrador es uno de los diversos lugares que merecieron la explicación de Carlos, y probablemente uno de los más llamativos.

Visitando el cementerio

Como lo es la polilla que vemos salir en la puerta de hierro de uno de los panteones.

Visitando el cementerio

En los oscuro de la noche, con la luna velada por las nubes, nos acercamos a algunas de las tumbas dedicadas a toreros o novilleros, que hicieron que Carlos se arrancara con algunas coplas al puro estilo de la Piquer. Todo un espectáculo y simpatía, Carlos Millán.

Visitando el cementerio

Cambio a color por un momento para observar cómo algunos «maquillan» de color los ojos de esta «monstruosa» (por fea) esfinge en uno de los panteones que imitan a un templo egipcio.

Visitando el cementerio

Ya finalizando el recorrido, Carlos nos narra una de las tradiciones hispánicas más conocidas relacionadas con la noche de los muertos, la representación del «Don Juan Tenorio» de Zorrilla. Nos hizo un resumen comentado, con pasajes recitados, de la obra teatral que sirvieron para calentar y animar el frío ambiente de la noche zaragozana. De aquí ya a la foto final, y a casa a calentarnos del pasmo cogido.

[Televisión] Cosas de series; hoy tocan series británicas

Televisión

Sí. Hoy la cosa va de británicos. Aunque antes quiero anunciar la baja definitiva de mi cartelera de New Girl. Ni siquiera yo mismo soy capaz de explicar porque no la había dado de baja antes. Cada vez me hacía menos gracia, y los personajes me empezaban a caer muy gordos. Incluso Zooey Deschanel, que tradicionalmente me ha parecido un encanto, empieza a parecerme una pesada de mucho cuidado. Dicho lo cual, y mientras esperamos con paciencia la celebración del 50º aniversario del Doctor vamos con un par de series británicas. Una que termina periplo otoñal, aunque quedamos a la espera del especial de navidad que seguro que viene con sorpresas, y una miniserie, protagonizada por uno de los «doctores».

Cuarta temporada de Downton Abbey

Definitivamente, el culebrón de época de lujo de la televisión británica ha encontrado su tono. Después de una primera temporada que nos sorprendió a todos, siguieron dos más que aunque de buen nivel, eran considerablemente más irregulares, y tenían en común que para quedar totalmente apañadas y satisfactorias dependían de espectacular y definitivo especial de navidad. Este año, lo cierto es que no ha habido irregularidades. Han encontrado su tono. Es cierto que hay tramas más importantes que otras, más interesantes que otras. Incluso hay alguna trama prescindible. Pero es estupendo ver los capítulos de esta serie.

Desde luego, ya podemos asumir, como imaginábamos, que ya sólo queda una protagonista absoluta, Lady Mary (Michelle Dockery). Siempre ha sido el personaje más importante de la serie, pero siempre compartía protagonismo con otros personajes. Ya no es así. La viudez, como también suponíamos, le ha sentado de maravilla. Todo el resto de las tramas pivotan de una forma u otra a su alrededor. Incluso la trágica historia de los Bates, en la que más que las desgracias de Anna (Joanne Froggatt), lo que mola son las torvas miradas de Bates (Brendan Coyle), con la duda final de si «ha sido él o no ha sido él». Comprobaréis que evito destripar argumento. Parecía que Lady Edith (Laura Carmichael) iba a subir un escalón, pero no. Ha seguido siendo la trama secundaria, de la hermana triste de la familia. El único que va poco a poco remontando de la sosez general de los personajes masculinos de la serie es Branson (Allen Leech). Incluso parece que somos muchos los que de vez en cuando sospechamos que podría llegar a un papel principal junto a Lady Mary. Claro que ha aparecido por ahí una maestrilla un poco «rojilla» (Daisy Lewis)… que no sé yo…

Ni que decir que la salsa y el ingenio de la condesa viuda de Grantham (Maggie Smith), aunque empieza a acusar los achaques de la edad, y eso puede querer decir malas noticias, visto cómo las gastan los guionistas. Muchas cosas van a pasar para navidad. Seguro. Entonces será el auténtico cierre de temporada. Pero ya sabemos que el próximo otoños volverán los Crawley a nuestros televisores.

Edimburgo

El entretenido episodio final de «The Escape Artist» transcurre en tierras escocesas, con juicio en los juzgados de Edimburgo…

Una miniserie, The Escape Artist

Este otoño hemos podido disfrutar de esta miniserie de abogados y crímenes de tres episodios, que realmente ha tenido su interés. Nos ha contado la historia de un abogado de éxito Will Burton (David Tennant), que se mueve con gran habilidad entre los resquicios del sistema penal británico, lo que supone en un momento la desesperación de su contrincante en el estrado Maggie Gardner (Sophie Okonedo). Pero en un momento dado ofende a uno de sus clientes, Liam Foyle (Toby Kebbell), y poco después aparece muerta su mujer, muerte de la que se acusará a FoyleBurton es testigo y no puede llevar la acusación. Y Gardner se encargará de la defensa de Foyle, usando las mismas armas que habitualmente usa Burton.

Dicen que la trama habitual de una obra de ficción se descompone en planteamiento, nudo y desenlace. Lo que nunca pensé es que el planteamiento durase los dos primeros episodios y el principio del tercero, y que el nudo y el desenlace real, del auténtico misterio que hay que desentrañar estuviesen comprimidos en los dos tercios finales del episodio final. Que es muy interesante, y que hace que la serie en su conjunto esté bastante bien. Eso sí Tennant aparece últimamente hasta en la sopa. Y parece que en el aniversario del Doctor será coprotagonista del episodio.

Ah, se me olvidaba. «The escape artist» era el apodo del maestro del escapismo, Houdini. Aunque aquí, de donde hay que escapar es del inevitable destino en prisión cuando eres culpable de asesinato.

Bosque de Cruach Tarbeit

… y crimen entre los bosques de las bellas tierras escocesas. Aquí el de Cruach Tarbeit.

[Cine] La cabaña en el bosque (2012)

Cine

La cabaña en el bosque (The Cabin in the Woods, 2012), 10 de noviembre de 2013.

Dicen que hay que renovarse o morir. Adaptarse a los nuevos tiempos. Tener cintura. Luchar contra la incoherencia de la industria. Lo que sea. Tradicionalmente, mis reseñas de cine se suelen limitar a aquellas películas que veo en pantalla grande, en la sala de cine. Para mí, ver cine en salas propias para este fin es rito y necesidad. Porque me gusta sentir la pantalla grande ante mis ojos, porque me gusta ver las películas tal y como las concibió su director para ser vistas, porque hay algo de liturgia en ir con los amigos y compartir lo que has visto y sentido. Pero son tiempos de cambio. Las industrias del cine llevan una década o más con el pie cambiado, y en ocasiones suceden incoherencias tremendas. La película que aquí nos ocupa fue estrenada el viernes pasado en nuestro país, pero llega con un año de retraso. Dicen que todos los interesados ya la han visto por otro medios, porque la película levantó no poca expectación en las redes. Llega con una distribución desigual. De hecho, a Zaragoza, el quinto municipio de España por población, no ha llegado en el fin de semana de su estreno. Pero el colmo del asunto es que el viernes, cuando comprobé qué películas se habían grabado de forma automática durante la semana en mi aparato de Digital plus, resulta que algún día antes de su estreno en salas de cine se estrenó en Canal plus. Y ahí la tenía. Para verla cuando tuviera un rato. Y todavía se preguntan por qué la gente no va tanto al cine. Bueno. Vamos a ver qué a dado de sí esta opera prima como director de Drew Goddard, con guion que también firma el últimamente omnipresente Joss Whedon.

El comienzo de la película es estereotípico de otras «mil» películas de terror. Un grupo de amigos universitarios, la chica guapa y modosita (Kristen Connolly), la maciza y desinhibida sexualmente (Anna Hutchison), el guaperas de inteligencia limitada y mucho músculo (Chris Hemsworth), el nuevo intelectual y sensible (Jesse Williams) y uno que es un friqui pirado (Fran Kranz), preparan un fin de semana en una cabaña en el bosque cerca de un lago. Un escenario idóneo, claro está, para que aparezca cualquier tipo de amenaza de tipo sociopático o sobrenatural que los vaya apiolando progresivamente. Lo que pasa es que en paralelo, van a apareciendo escenas de unos tipos que parece que están montando el fin de semana de los cinco jóvenes un poco en plan «show de Truman». Por supuesto, pronto empezará la charcutería.

Soto de Cantalobos

No sé qué manía tienen los usamericanos en considerar los bosques como un sitio tétrico, peligroso y lleno de maniacos o seres sobrenaturales malignos.

Una declaración de principios. El cine de «terror» al que hace referencia constantemente la película no me interesa, no me interesado y dude que me interese en un futuro. Lo más cerca que he estado de engancharme a algo relacionado con el terror en los últimos tiempos ha sido la serie de los zombis, y tampoco duró más allá de la segunda temporada mi relación con la misma, independientemente del éxito que está cosechando. Por lo tanto, todos los comentarios previos referidos a la película con una variedad de epítetos que van desde «parodia inteligentes y distinta» hasta «deconstrucción en los elementos básicos del género de terror desde los años 80 hasta hoy», me resbalaban un poco. Lo cierto es que el inicio de la película me hizo suponer un más de lo mismo, y puesto que la estaba viendo en la televisión y con otras alternativas para hacer en mi casa, a punto estuve de apagar el aparato. El mosqueo sobre los «otros», los que parecen controlar la aventura de los cinco jóvenes, y que entre estos me parecía apreciar un poco más de interés interpretativo que en otras películas similares, me hizo aguantar. Al final, mi impresión general es que, más allá de la expectación levantada, se trata de una película que introduce unos elementos de guion originales en el género aunque prestados de otras obras y géneros, hay una cierta mezcolanza de «homenajes» o referencias, para que al final quede una peliculilla entretenida y con un algún golpe original. Irónico que la actriz que ha representado la determinación firme contra viento y marea de hacer frente al monstruo, Sigourney Weaver en su antiguo papel de Ripley, acabe recomendando a la protagonista del filme que nos ocupa que se deje matar por el bien de todos.

Las interpretaciones me dan la impresión de que están ligeramente por encima de lo que conozco del género, y resulta razonablemente convincente el papel de la protagonista Connolly, que sabe aportar algunas dosis de ironía cuando corresponde, aparte de que sea suficientemente mona. El resto no aporta gran cosa, ni tampoco se les pide gran cosa. Estar y aparentar lo que aparentan ser.

Finalmente, la película me parece de una facilidad de digestión y de un interés superior a lo que me suelen parecer las películas del género con un par de escenas que me parecen curiosas. Pero en ningún momento me surge el entusiasmo que parece haber suscitado en «medios especializados». Un entretenimiento pasable para una sobremesa del domingo, que además tiene la ventaja indudable de su duración ajustada, y que no molesta. Eso sí. Dudo que me hubiese atraído ir al cine a verla. Si lo he hecho habrá que debérselo al programador de Canal Plus que la ha incluido entre el cine recomendado en la semana pasada, y que se me grabó automáticamente en algún momento dado y ahí quedó esperando a que decidiera qué hacer con ella.

Valoración

  • Dirección: *** Por lo menos, no nos tratan como tontos, que es lo que me parece que sucede en la mayor parte de las películas de género.
  • Interpretación: *** Se salva por la protagonista; si no, no creo que pasase de la mediocridad, dejando aparte algún detalle de algún secundario.
  • Valoración subjetiva: **  No está mal, pero no es una película que caiga normalmente en mi área de interés.
Soto de Cantalobos

Por su escasez de seres humanos, me parecen uno de los sitios más hermosos, más tranquilos y menos peligrosos. Las fotos son del paseo del pasado sábado por el soto de Cantalobos, un bosque de ribera a las afueras de Zaragoza, río abajo del Ebro.

[Libros de fotografía (y arte en general)] Desde Nueva York, o Estocolmo, hasta hace unos días

Arte, Fotografía

Me he dado cuenta este fin de semana que llevaba tiempo sin comentar entradas en mi biblioteca de libros de fotografía, y de arte en general. Desde antes de irme de viaje a Nueva York. El caso es que de allí algo me traje, poco antes algo tenía pedido de Estocolmo que tardó un tiempo en llegar, y después alguna cosa ha surgido para comprar en los últimos días por Zaragoza. Voy por partes. Según mi cronología personal.

En el Moderna Museet de Estocolmo

Cuando visité el Moderna Museet de Estocolmo en agosto de 2011, el museo tenía dedicada la mayor parte de la superficie expositiva a su colección de fotografía, por lo que disfrute mucho con la visita. Me quedé entonces con las ganas de comprar el libro que el museo había dedicado a ese periodo expositivo. Pero como fue una escapada corta la que hice al país escandinavo, y el libro era grandote para la maletita que llevaba, decidí que ya lo pediría para que me lo enviasen a casa. Pero intenté comprarlo en Amazon UK primero o a través de Waterstones después. El motivo es que los gastos de envío desde la tienda del Moderna Museet son muy elevados. El caso es que en los dos sitios lo encargué, y desde ninguno me lo pudieron mandar. La editorial, Steidl, no les enviaba ejemplares. Y en la página de esta última no aparecía.

Finalmente, como me apetecía tener mucho el libro, volví a la tienda en internet del museo, y compré el libro correspondiente a la exposición que vi, Another Story – Photography from the Moderna Museet Colletion, y otro del año anterior que también me pareció muy interesante, Åter till verkligheten – Fotografi ur Moderna Museets samling. No se sueco, y no soy masoquista. El título es ese, pero el libro es bilingüe en sueco e inglés. El título traducido al inglés sería Reality Revisited – Photography from the Moderna Museet Colletion.

Ambos contienen obras fotográficas muy interesantes de toda la historia de la fotografía, y dan para muchas horas de detenida contemplación. Lo de recomendarlo o no… mi empeño por conseguir estos libros ha sido algo muy personal.

Paseo de la Independencia

Aunque sin mucho convencimiento, por diversos motivos, también probé ayer el Zuiko 21/3,5 en fotografía más callejera, en blanco y negro. Y también va muy bien, como en esta instantánea del tranvía en Independencia.

En el MoMA y en el ICP de Nueva York

Tenía intención de traerme algún libro de fotografía de Nueva York, y así fue, pero lejos de las obras estupendas difíciles de encontrar por aquí que me había planteado. El motivo es que cuando visitamos el Museum of Modern Art (MoMA) nos encontramos con la exposición dedicada a René Magritte y al final de la visitá cayó el catálogo de la exposición, Magritte – The Mistery of the Ordinary, 1926 – 1938. Siempre he tenido cierta debilidad por ciertos surrealistas, y entre los pintores, por el belga. Así que decidí optar por la pintura en lugar de la fotografía.

Además, también cayó la Fuji de formato medio de la que ya os he hablado desde varios puntos de vista, por lo que mi presupuesto final para otros menesteres se fue quedando muy justito. Por lo tanto, lo que se dice libros de fotografía quedaron reducidos a una curiosidad que encontré en la tienda del International Center of Photography (ICP). Se trata de Pring’s Photographer’s Miscellany – Stories, Techniques, Tips & Trivia. Es un librito muy divertido para todo aquel amante de la fotografía que quiera culturizarse, conocer alguna técnica que otra curiosa, anécdotas y otras muchas cosas sobre la historia de la fotografía. Abulta poquito, y aunque es un libro moderno, está editado un poco a la antigua. Curioso. Un recuerdo simpático.

Paseo de la Independencia

O el moderado contraluz en el mismo paseo, cuando salimos del cine.

Aunque sin perder de vista el MoMA, algunos libros comprados en el VIPs

En el MoMA de Nueva York tuve la ocasión de ver también la exposición American Photographs de Walker Evans, que se exhibe desde el 19 de julio de 2013 hasta el 26 de enero de 2014. Esta exposición se realiza en memoria del 75º aniversario de la primera vez que se exhibió en este museo neoyorquino la obra de este fotógrafo americano, con el mismo título de la exposición, y que fue la primera vez que el museo dedicó una exposición en exclusiva a un fotógrafo en solitario. El libro que se publicó en aquella ocasión, en 1938, se considera un clásico, y yo lo tenía en mi biblioteca de forma indirecta, en la colección Books on Books de Errata Editions. Pero estos «libros sobre libros» no son lo mismo que el propio libro, y en estas semanas ha llegado a las librerías, y yo lo vi en el VIPs de la Plaza de Aragón de Zaragoza, la reedición de este libro clásico por parte de Schirmer/Mosel. El único problema es que los escasos textos del libro están en alemán. Pero vamos, no tiene mayor importancia. Las fotografías están ahí, y la edición, por lo demás, es excelente.

Ese mismo día, compré tres libritos de fotografía, a 4,95 euros cada uno que me parecieron interesantes, de la editorial Driter. Uno dedicado a Aaron Siskind, otro a Bob Natkin, y el tercero a Wynn Bullock. Con ese precio, uno no se puede equivocar.

Plaza de Aragón

O metidos entre los porches de la Plaza de Aragón, en un día de luz con suaves contrastes.

[Cine] El juego de Ender (2013)

Cine

El juego de Ender (Ender’s Game, 2013), 10 de noviembre de 2013.

Desde que supe que estaba haciendo una adaptación cinematográfica de la más famosa  novela de Orson Scott Card, no tuve la menor duda de que cuando la estrenasen iría a verla. Aunque tal y como discurre en estos principios del siglo XXI el cine de ciencia ficción la probabilidad de decepción sea alta. Pero bueno. Aunque lamentablemente no han llegado a Zaragoza más que versiones dobladas, nos encaminamos a una sesión matinal de este domingo para ver la adaptación que de esta famosa novela nos ofrece Gavin Hood.

El argumento nos cuenta la historia de Ender Wiggins (Asa Butterfield), un muchacho, un «tercero» en una sociedad en la que sólo se admiten como norma general dos hijos, décadas después de una tremenda guerra contra invasores alienígenas, los «insectores», que tuvo a la humanidad al borde de la extinción. Candidato a la escuela de guerra, donde se preparan a los futuros líderes de la flota estelar que se está preparando para eliminar para siempre la amenaza de esa especie alienígena, donde previamente fracasaron su hermano y su hermana, llama la atención del Coronel Graff (Harrison Ford), responsable de la misma, que ve en él el futuro líder que necesitarán para comprender la estrategia contra una especia cuya mentalidad no alcanzan a comprender.

El sol poniente

Película con abundantes cuerpos celeste. En esta tenemos la Tierra y el Sol.

Tres aspectos voy a comentar de esta película:

Las cuestiones técnicas: Tratándose de una «space opera» que se desarrolla en naves y estaciones espaciales, con ambientes extraplanetarios y alienígenas, no aporta gran cosa con respecto a lo que estamos acostumbrados a ver. Intenta respetar algunas leyes físicas en su realización pero no destaca por nada en especial. No ha buscado deslumbrar en este aspecto, simplemente aprovecharse de modos de hacer ya previstos. Los sueños y la interactividad con el juego en la tableta son de una animación digital mejorable.

La historia en general que nos cuenta está llena de tópicos. El joven inadaptado, distinto, imaginativo, que consigue ser líder de otros inadaptados distintos, no tan imaginativos pero buena gente, y que tiene que reafirmar su propia personalidad y asumir las tremendas responsabilidades que se le ofrecen. Esta historia está llevada con dignidad pero sin brillantez. Poca originalidad, mucho tópico y una efectividad razonable.

La comparación con la obra literaria, que se sostiene a duras penas. Por mi parte, estoy hablando de la comparación con algo que leí a finales de los años 80, pero de la que conservo suficientes recuerdos para establecer esta comparación. En primer lugar, tengo que decir que me resultó confuso el mensaje de la novela original. Me pareció excesivamente militarista, aun cuando hay opiniones para todos los gustos al respecto. Pero sí que tiene alguna reflexión interesante. Recuerdo el agobiante entorno en el que se mueve el joven Ender, recuerdo que los dos hermanos del chaval eran menos planos como caracteres y más trascendentes, recuerdo que era una historia bastante más compleja y con más matices. Esas sensaciones no las he tenido con la obra fílmica. Se han simplificado mucho las tramas y la historia, y no está bien llevado el agobio y la responsabilidad del joven, con horas y horas y horas antes las máquinas de juegos de guerra en las que presuntamente se prepara. Por supuesto, sabiendo cómo termina, la sorpresa final no resulta tal, y la he visto con cierto escepticismo, sobre si la reacción del muchacho se puede derivar de la historia que me han contado. Hay falta de sutilileza y matiz.

Las interpretaciones son normalitas. El doblaje en castellano es bastante flojo, tirando a malo especialmente en el caso del chico protagonista, así que no me atrevo a suspender la interpretación original que está excesivamente adulterada por este hecho. Ford no ha envejecido bien como intérprete, muchos llevamos años notándolo, y la breve interpretación de Ben Kingsley sabe a poco, en un personaje excesivamente desarrollado en grandes y poco definidos trazos. Anecdótica la presencia de la joven Hailee Steinfeld, que no responde, ni le dan ocasión a las expectativas que despertó con su primer gran papel.

Película entretenida, pero floja en realidad sobre una obra literaria que muchos habían vaticinado como inadaptable al cine. No me atrevería a decir tanto, pero desde luego esta no es la adaptación que habríamos esperado. Anecdótica.

Valoración

  • Dirección: ** Ni destaca por su nivel técnico ni por su interpretación y conducción de la historia.
  • Interpretación: *** Le concedo el beneficio de la duda, ante un doblaje que no me ha gustado nada.
  • Valoración subjetiva: ***  Aunque rondando el suspenso, es lo suficientemente entretenida como para ser considerada una película pasable de tipo palomitero.
La luna creciente

Y en esta, la Tierra y la Luna. Todas desde el camino de la Alfranca, a las afueras de Zaragoza.

[Fotografía] Recomendaciones fotográficas; algún premio, algún vídeo, de todo un poco

Fotografía

Esta semana no tenía un gran número de recomendaciones recogidas. aunque creo que las hay bastante interesantes. iremos poco a poco. Decir, que como contaba ayer, este fin de semana he estado muy dedicado a fotografiar con mi «nuevo» 21 mm, y las fotografías que ilustran la entrada están tomadas ayer con este objetivo Zuiko sobre la Canon EOS 5D Mk. II. Para conocer los aspectos técnicos de la misma, mejor que paséis por mi artículo enMedium sobre el tema.

EOS 5D Mk II con G.Zuiko 21/3,5

Os presento la combinación de Canon EOS 5D Mk II con el Olympus OM G.Zuiko 21/3,5 Auto-W. Un objetivo muy compacto y elegante comparado con lo que se suele fabricar para la montura EF de Canon.

Soto de Cantalobos

La foto anterior, y esta que presento aquí, están tomadas con la Fujifilm Finepix F10, una compacta de 6 megapixeles de hace unos cuantos años, que daba una calidad bastante maja, y que ahora he puesto de nuevo en marcha para que trastee con ella mis sobrinillo de cuatro años.

Hablemos de premio. Todos los años por estas fechas se anuncia el Premio Nacional de Fotografía, que las más de las veces suele llevar cierta polémica entre los medios «sabios» de la cosa fotográfica. Este año, cuando escuché el nombre del premiado Alberto Schommer, tuve la sensación de que habría menos polémica, pero algo parece que ha habido. Bueno. No sé. En cualquier caso, es una buena excusa para acercarse a la obra de un autor que en mis modestas entendederas creo que tiene cosas interesantes.

De vez en cuando, en American Suburb X (ASX) nos ofrecen vídeos sobre fotógrafos o artistas relacionados con la fotografía, que pueden tener su interés. En esta ocasión, se trata de una entrevista en 1966 a Andy Warhol, que os dejo aquí por si interesa, aunque en inglés, claro.

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=m0KxWkXoCzo]

Ya comenté recientemente que el blog de Sales de plata esta muy interesante últimamente, y en esta ocasión traigo la recomendación sobre la serie Vouyers de Inguz Mentti. Erotismo mezclado con voyeurismo y algo onírico.

Rafael Roa nos presentaAndrew Moore como uno de los grandes fotógrafos de arquitectura, interiores y espacios abiertos. La verdad es que revisando su página web tiene mucho y muy variado. Y me gusta mucho su forma de ver esos espacios abiertos, y la forma tan natural de utilizar el color.

Soto de Cantalobos

Bien sea en paisajes de caracter general…

Soto de Cantalobos

… o acercándonos al detalle del paisaje, el 21 mm funciona excelentemente a aperturas medias.

Sigamos un poco con el tema del paisaje y los espacios abiertos, porque una de las presentaciones que nos hace esta semana Cada día un fotógrafo/Fotógrafos en la red es Lynn Davis. Y de esta fotógrafa, que ya conocía previamente, realmente me gustan mucho sus pasiajes, tan estilizados, tan puros de líneas y con tanta claridad.

Si hoy, como ya he dicho, ilustro la entrada con fotografías tomadas en el Soto de Cantalobos, un bosque de ribera en las afueras de Zaragoza,  mucho me han interesado las fotografías de la serie Gloomy Glens, tomadas en los bosques, a veces  en lo más profundo, de IrlandaEscocia, por Charles Roux. Nos lo han mostrado en L’Oeil de la Photographie.

Soto de Cantalobos

Pero metidos dentro de soto, con luz más escasa, también me ha sorprendido agradablemente a plena abertura.

Soto de Cantalobos

Especialmente, porque su distancia mínima de enfoque de sólo 20 cm permite fotografía de aproximación, con bastante facilidad, y un armonioso desenfoque. Bokeh que dicen los modernos.

Pasando ya al lado más humano de la fotografía, con las personas como centro de interés, en Cada día un fotógrafo/Fotógrafos en la red nos han presentado el optimista trabajo de Pierre Jamet, que recogió una parte importante de la historia francesa y europea del siglo XX.

Para ir despidiendo ya esta entrada, un poquito de cinefilia con los retratos de estrellas de la pantalla que realizó  Victor Skrebneski tal y como nos lo presentan en Lens de The New York Times. Me han entrado ganas de conocer algo más de este fotógrafo. Un poquito de glamour siempre viene bien.

Por último, decir que ha salido el número 7 de LPV Magazine, una revista que suele venir muy interesante, y que puedes comprar en papel o bien descargarla gratis en formato PDF. Yo la recomiendo, aunque todavía no he tenido tiempo de ver con detalle este último número.

Soto de Cantalobos

En resumen, un buen objetivo para fotografía en la naturaleza, que también tendré que contrastar en medio más urbano.

Soto de Cantalobos

Pero incluso aguanta con razonable solidez, no es perfecto no obstante, cuando en los atardeceres de otoño, introduzco el sol en el encuadre.

[Fotos] 21 mm

Fotografía, Fotografía personal

En los últimos tiempos he estado dándole a los grandes angulares. Mi zona de confort en lo que se refiere a las focales fotográficas está en los objetivos estándares y en los teles cortos. Cosa normal en una persona moderadamente introvertida. Pero a veces hay que sacudirse la pereza y probar nuevas cosas. Los teleobjetivos más largos no me atraen. Me aburren con facilidad. Así que he decidido probar con los grandes angulares. Pero teniendo en cuenta que mi focal estándar favorita es un 40 mm (o equivalente, tomando como referencia el fotograma de 24 x 26 mm), los 28 y 35 mm me resultan demasiado próximos. Los 24 mm empiezan a ser interesantes, pero los tengo asociados a pesados objetivos zoom. Y en estas semanas atrás he probado el Tokina 12-24/4, pensado para Canon APS-C, pero que puede ser utilizado a partir de 19 mm en mi Canon 5D Mk II. Pero aunque cubre toda la superficie del fotograma, la calidad en las esquinas deja que desear incluso diafragmando.

Lo que sí he sacado en claro es que una focal entre los 18 y los 21 mm es lo que andaba buscando. Y por un precio razonable la he encontrado en el Olympus OM Zuiko 21/3,5 Auto W, que se puede montar en la 5D Mk II con un adaptador, y es muy compacto de tamaño. Los detalles técnicos los explicaré en algún momento en mis artículos en Medium. De los que avisaré en mis cuentas de TwitterFacebook. De momento os dejo las primeras fotos, las primeras luces que ha conducido al sensor de formato completo de mi Canon. Una dura tarea, como ya se verá.

San Antonio

Basílica de San Antonio.

En torno a la Casa Grande

Parque Grande.

En torno a la Casa Grande

En la ribera del río Huerva.

En torno a la Casa Grande

Calle Gonzalo Calamita.

En torno a la Casa Grande

Isabel la Católica y la Casa Grande (Hospital Universitario Miguel Servet).

Centro Cívico "Las esquinas"

Centro Cívico «Las esquinas».

Parque Pignatelli

Parque Pignatelli.

[Fotografía] Tres interesantes exposiciones fotográficas para el otoño-invierno

Fotografía

Esta entrada se redactó originalmente para el blog de Fotógraf@s en Zaragoza
donde apareció publicada el 31 de octubre de 2013.

Los aficionados a la fotografía de Zaragoza estamos de enhorabuena en esta temporada de otoño-invierno de 2013, ya que en nuestra ciudad podemos encontrar tres exposiciones que podemos considerar de postín, tanto por la calidad como por la relevancia de la obra expuesta y de los fotógrafos que están detrás de ella. Me permitiréis que sea un poquico subjetivo, y aunque seguro que los gustos de muchos de vosotros difieren de los míos, y probablemente con buenas razones, y las comentaré en orden ascendente de acuerdo a lo que me han gustado o interesado. Una pequeña libertad, que me perdonaréis, pero siempre me gusta dejar para el final lo que ha mi me ha parecido el mejor plato.

Otra cosa. En algunos de estos museos no dejan hacer fotografías en su interior y no he querido jugar a despistar vigilantes ni cosas de esas. Así que ilustro la entrada con fotografías de los edificios que los albergan o tomadas en su entorno. Están hechas con la Nikon FM2 que atentamente nuestro compañero Pepojus me ha prestado para probar lo que es hacer fotos con el «enemigo» de cualquier canonista de pro, cargada con Kodak Portra 400. Y es muy divertido. Conste.

Bosques de luz de José Manuel Ballester – IAACC Pablo Serrano

Entre el 26 de septiembre y el 9 de diciembre podéis encontrar en el Instituto Aragonés de Arte y Cultura Contemporánea (IAACC) Pablo Serrano, un exposición que recorre que los últimos años de la obra del que fue Premio Nacional de Fotografía 2010, José Manuel Ballester.

Ballester es un artista polifacético, puesto que además de fotógrafo, también se expresa artísticamente como pintor, escultor o en el campo del vídeo. Lo que vamos a encontrar en esta ocasión es obra fotográfica en gran formato, color, con toma digital y cuidado procesado, en el que encontraremos ejemplares de sus series dedicadas a paisajes urbanos y naturales pero afectados por el hombre, a los grandes museos, a la arquitectura industrial, y a su serie llamada Espacios ocultos, relacionada esta con la pintura.

Técnicamente irreprochables, su obra merece una observación atenta por su dominio de los espacios, de las geometrías, de las luces y de las sombras. Personalmente, hubo obras que me gustaron más otras, y me entra la duda de si es necesaria la espectacularidad del gran tamaño de las reproducciones, algo que parece que está relativamente de moda hoy en día. No soy yo muy del gusto de este tipo de magnificencias. Pero también he de reconocer que pasé bastante rato observando con detalle muchas de las fotografías expuestas.

Por supuesto, la visita al IAACC es una excusa perfecta para visitar también la obra del escultor que da nombre al espacio museístico, así como la de la pintora Juana Francés. Y para disfrutar de las excelentes vistas desde la terraza. No os olvidéis llevaros la cámara.

IAACC Pablo Serrano

El IAACC Pablo Serrano está situado en el vistoso edificio que destaca en el Paseo María Agustín. A unos les gusta más y a otros menos.

Terraza del IAACC Pablo Serrano

Pero no cabe la menor duda de que uno de los sitios más agradables, y con mejores vistas de Zaragoza, es la terraza del IAACC Pablo Serrano. Hay que llevarse cámara a esta visita como ya he dicho. Además, en este museo las fotografías, sin flash, sí que están permitidas.

Todo Centelles de Agustí Centelles – Paraninfo de la Universidad de Zaragoza

Exposición abierta entre el 3 de octubre de este año y el 11 de enero de 2014, en una de las salas de exposiciones del Paraninfo de la Universidad de Zaragoza, centro de exposiciones que suele ofrecernos siempre algo interesante. Y desde luego, dentro del fotoperiodismo español, Agustí Centelles es un nombre importante, aunque su carrera como fotoperiodista durase poco.

De hecho este «todo Centelles» que se expone abarca obra comprendida entre 1934 y 1939. Seis años marcados por la turbulenta historia de la Segunda República Española en Barcelona, y por la Guerra Civil, especialmente por la repercusión que tuvo en las calles de la capital catalana en los días siguientes a la rebelión militar, y por las fotografías que tomó en diversos lugares del frente de guerra en Aragón.

Desde luego, se trata de una exposición con interesantes fotografías documentales de un época terrible de nuestra historia, que combinan lo testimonial con lo propagandístico, y que a pesar de este tono propagandístico no pueden esconder las realidades de los problemas a los que se enfrentó el país por culpa de la guerra, y la dureza de la misma. Desde luego, una exposición que hay que ver.

Una cosa. A mí no me gustan nada esas expresiones del tipo «el Robert Capa español» y cosas por el estilo. Ambos coincidieron en unos hechos históricos, pero los puntos de vista y los estilos son diversos, aunque compartan elementos estéticos y de trabajo relacionados con la época que les tocó vivir.

Paraninfo Universidad de Zaragoza

Las estatua de Miguel Servet, junto con las de otros tres científicos, Andrés Piquer, Jordán de Asso y Fausto de Elhúyar, preside la entrada al Paraninfo de la Universidad de Zaragoza. Todos ellos aragoneses, salvo Elhúyar, que era un vecino logroñés.

Gran Vía

No creo que haya que recordar que el Paraninfo se encuentra en la populosa Plaza de Paraíso, esquina con la Gran Vía de Zaragoza.

Body and Soul de Larry Fink – Museo Pablo Gargallo

Desde el pasado 26 de septiembre y hasta el 6 de enero de 2014 podemos contemplar una interesante retrospectiva del fotógrafo norteamericano Larry Fink en el bello Museo Pablo Gargallo. 85 fotografías seleccionadas entre las principales series que han constituido el trabajo Fink desde los años 60 del siglo XX hasta la fecha. Imágenes que de alguna forma son un reflejo de una forma de vivir y celebrar de la sociedad norteamericana, con sus puntos positivos y también sus sombras.

Me ha sorprendido un poco la poca atención que ha recibido esta exposición de un fotógrafo que ocupa un lugar importante en la fotografía contemporánea. Alguna de las serie representadas en la exposición fue en su momento expuesta en centros de arte tan prestigiosos como el Museum of Modern Art (MoMA) de Nueva York. Su especial forma de observar el mundo de la moda, las fiestas de los famosos, y las de los no tan famosos, con un estilo muy definido, con un blanco y negro exquisito que sabe combinar la luz ambiental con el toque justo del destello del flash, lo hacen muy personal e identificable.

Hace tiempo que conozco al fotógrafo y seguramente pasaré más de en una ocasión a contemplar sus obras. Tengo algún libro suyo, el dedicado a su serie sobre los músicos de jazz, «Somewhere there’s music». Difícil para mi sustraerme a dos de mis formas de expresión artística favoritas, la fotografía y el jazz. Así qué seguramente estoy fuertemente sesgado, mis disculpas, a considerar esta exposición como la más interesante. Pero en cualquier caso recomiendo vivamente visitarla, así como las otras dos. Ya he dicho, un buen otoño fotográficamente hablando.

Museo Pablo Gargallo

En el palacio de estilo renacentista aragonés de los Condes de Argillo, encontramos uno de los museos más interesantes de Zaragoza, el dedicado al escultor Pablo Gargallo. Aunque esta vez nos acercamos para ver fotografías.

Plaza San Felipe

El museo-palacio se encuentra en la Plaza de San Felipe, una de las más bonitas de Zaragoza.

[Televisión] Cosas de series; una serie española, por una vez que no quede

Televisión

He decidido darle una oportunidad a la ficción televisiva de producción nacional. Creo que desde que intenté ver Crematorio¿Qué fue de Jorge Sanz? no empezaba a seguir una serie española. Y aquellas, aunque tenían cosas que no estaban mal, no consiguieron engancharme, y no las terminé de ver. Quiero recordar que para que me enganche a una teleserie no sólo tiene que estar bien hecha, sino que además me tiene que interesar de lo que trata. Y también se dan los «guilty pleasures». Ya sabéis si habéis visitado estas entradas alguna vez; series que llenas de defectos, por algún motivo, no puedo dejar de verlas. El caso es que con las series españolas hace mucho, mucho, mucho, mucho tiempo que no recuerdo una que me enganche. Ni siquiera como «guilty pleasure». ¿Qué posibles motivos hay para esto?

Las interpretaciones. Me pasa también en el cine español actual, sobretodo con intérpretes jóvenes que han salido de la televisión. No están cuidadas. No están curtidos. No me parecen buenos. Y no me creo los personajes que componen.

La penosidad de las series históricas. Soy consciente de que en ninguna producción histórica televisiva del mundo, salvo en alguna honrosa excepción británica, son especialmente fieles a la historia. Pero algún capítulo suelto, o fracción de ellos, de las series españolas de trasfondo histórico que se han puesto de moda me ha producido auténtico sonrojo y bochorno. Ni me arriesgo ya.

La caspa. Sí, esa cutrez prácticamente idiosincrática que acompaña las situaciones de la ficción nacional en muchas ocasiones. Descendientes más o menos obvios de las «españoladas» de antaño, de estesos y pajares, de ozores de los cutres (también los ha habido buenos), y otras caspas diversas. No nos la sacudimos ni hartos de vino.

Los demenciales horarios y las demenciales longitudes de los episodios. Más de 60 ó 70 minutos de episodio, que con el habitual abuso publicitario se convierte en dos horas de duración, muchas veces para terminar cerca de la medianoche o más allá.

Pinares de Venecia

Después de dedicar algún tiempo a grandes angulares, con conclusiones que me han llevado a pasar a la acción como mostraré pronto, un paseo por los Pinares de Venecia con el 40/2,8 de Canon.

En fin. Que no. Pero he decidido dar una oportunidad a la serie de moda del momento, la adaptación de la novela de María Dueñas que lleva el título El tiempo entre costuras. Las desventuras de una joven costurera madrileña, pava como pocas, que acaba viviendo, por lo que he visto hasta el momento, aventuras exóticas en el Marruecos de los tiempos de la guerra civil. No sé hasta donde se estira en el tiempo. No he leído la novela. Ya he visto los tres primeros capítulos y aguanto. ¿Es que carece de los defectos señalados? Pues no.

La interpretación de la protagonista, Sira Quiroga (Adriana Ugarte), es pasable pero justita. La chica tiene su encanto, pero entre que el personaje lo pintan tan de pava, que parece tonta de remate a veces, y que su incapacidad para actuar con soltura en vez de «recitar» sus diálogos de una forma soportable, casi la caga. Pero tiene un pase. Desde luego no es una catástrofe como el doblaje que le han clavado a la chica inglesa, la que interpreta a Rosalinda Fox (Hannah New),… que da pena. Sin embargo, algunos secundarios se desenvuelven muy bien. Volvemos a lo mismo. Los intérpretes jóvenes actuales españoles han salido casi todos del medio televisivo que es mala escuela. No como cuando se fogueaban en el teatro, o directamente en cine, o las producciones televisivas tenían otro cariz.

El trasfondo histórico… no sé… creo que me van a colocar una serie de intrigas que Tetuán va a parecer la Casablanca de Bogart. Pero todos sabemos que aquella Casablanca de romances maravillos, y «siempre nos quedará París» no existió en la realidad… así que tampoco pidamos peras al olmo.

Caspa hemos visto. A las tertulias y sobremesas en la pensión de Candelaria (Mari Carmen Sánchez) sólo le han faltado los «corn flakes» y los tambores de detergente de fondo para parecer las estúpidas escenas de cocina de algunos «serranos» y «médicos de familia». Afortunadamente, el daño está limitado; no se ha abusado demasiado, y puede que haya sido cosa de un episodio.

Los demenciales horarios y longitudes son tal cual. Dí que la veo con los anuncios «recortados» y grabada para cuando me viene bien. Pero doy fe, que en los tres capítulos que he visto hasta ahora, lo que se nos cuenta se podría haber narrado en la mitad de tiempo. Los guiones son flojos.

Pinares de Venecia

Esta focal sigue siendo la que me resulta más cómoda en general, tanto en su versión 40 mm para formato completo, como 20 mm en micro cuatro tercios.

¿Tiene algo positivo? Sí. La producción global es de buen nivel. Está bien ambientada, bien fotografiada, bien vestida… Hay un esfuerzo en el diseño de producción que se agradece. En ese aspecto han sido capaces de sacudirse la tradicional «caspa». El balance global… Pues que se acerca bastante a un «guilty pleasure». Que normalmente tiene defectillos suficientes para que no me enganchase, pero tiene algún puntito que hace que todavía no la haya dejado. Y teniendo en cuenta que llevamos más del 25% de la serie, igual aguantamos hasta el final.

Un último aviso. Si alguien no ha visto nada, evitad los avances de la serie. La destripan sin piedad. En realidad, después de ver los 10 minutos de avance al principio del primer episodio, casi pensé que ya me podía ahorrar el resto. Que prácticamente me la habían contado, y probablemente me habían adelantado las mejores escenas.

Pinares de Venecia

Pero precisamente, para progresar y salirme de la zona de confort, voy a pasar en los pocos días al ataque con un gran angular de verdad. Ya os contaré.

[Cine] Vivir es fácil con los ojos cerrados (2013)

Cine

Vivir es fácil con los ojos cerrados (2013), 3 de noviembre de 2013.

Un fin de semana largo, de tres días, da para mucho, y el domingo cayó una matinal cinematográfica. Y ya que estábamos, nos apuntamos a una española. No es que últimamente estén que nos matan, pero desde hace un tiempo, por motivos que no vienen al caso, le tengo cierto cariño a David Trueba, y aunque también nos ha regalado algún truño que otro, pues lo voy a ver. Aunque luego me arrepienta. Veremos lo que ha dado de sí el enésimo recorrido del cine español por los años 60 y el tardofranquismo.

Antonio (Javier Cámara) es un profesor de inglés en Albacete en 1966 que enseña a sus alumnos el idioma de Shakespeare con las letras de las canciones de The Beatles, de quien es admirador, especialmente de John Lennon. Enterado de que el «beatle» va a parar por la provincia de Almería para rodar una película, coge el 850 de su padre y se va a ver si puede hablar con el músico. Por el camino recogerá a Belén (Natalia de Molina), una joven soltera embarazada que se fuga de la casa de acogida donde discretamente lleva su preñez, y donde probablemente la liberarán de su hijo del pecado entregándolo a alguna familia temerosa de dios. Y también a Juanjo (Francesc Colomer), adolescente de 16 años que le gusta llevar el pelo largo, el mayor de seis hermanos, con una madre ama de casa comprensiva y cariñosa (Ariadna Gil) y un padre que trabaja repartiendo «leña» de «gris» (Jorge Sanz), menos comprensivo. Y juntos vivirán una pequeña aventura a orillas del Mediterráneo en las áridas tierras de Almería, donde recibirán la hospitalidad de Ramón «El catalán» (Ramon Fontserè) que dejó su tierra por una actriz italiana que le dejó por un actor que rodaba «spaghetti-westerns».

Entre Monegrillo y Castejón

Las áridas tierras de Almería se convirtieron en un nuevo «far west» gracias al cine. Pero en Aragón, no andamos a la zaga en tierras áridas. Como las que tenemos en Los Monegros, no lejos de Castejón de Monegros.

La primera sensación que tienes es de «déjà vu». De «esta película ya la he visto». Puede que por «carreteras secundarias», puede que en «el tiempo de la felicidad» de las islas del Mediterráneo, o vete tu a saber donde. Un determinado ambiente, un determinado entorno social y político, mucho buenrollismo, algunos lugares comunes sobre la época y las circunstancias, y unos personajes amables con los que identificarse más o menos. Si a eso le añades alguna clave que permite establecer paralelismos entre aquella época y la presente, unas dosis de «los jóvenes lo tenéis difícil pero sois la esperanza del país» y cosas por el estilo… pues tema resuelto. Pero lo cierto es que la película va saliendo adelante, e incluso va adquiriendo cierta personalidad propia, y se deja ver sin problemas y con agrado.

En lo que se refiere a la interpretación… pues se podría haber pedido algo más… o no. Cámara da de sí lo que da, y es difícil no ver que hace una y otra vez el mismo o similares papeles. La chica, majica ella, parece un clon de María Valverde, que por cierto actúo para el mismo director en una película que me pareció un truño de mucho cuidado. Creo que está por madurar todavía en la cosa interpretativa. El chaval lo hace bastante digno, y el que me parece que podría haber dado más juego es Fontserè con ese papel de «catalán» socarrón, de vuelta de todo, pero sin una gota de cinismo en su ser. En conjunto, el elenco cumple.

He de decir que a estas alturas de mi vida, cuando voy a ver una película española ambientada en el franquismo, mi grado de escepticismo hacia lo que me puedo encontrar es elevado. Caminos muy trillados, poco nuevo que aportar. No obstante, la película sale del paso con dignidad, con un mensaje buenrollista como ya he dicho, que a veces cansa, pero en este caso se agradece. Y todo ello aderezado con una banda sonora que no es de The Beatles, pero que tiene nombres ilustres en el mundo del jazz más o menos fusionado con otras músicas como son Pat MethenyCharlie Haden. Se agradece. Y me pone de buen humor y a favor de la película.

Valoración

  • Dirección: *** Trueba no brilla (hace tiempo), pero tiene oficio y habilidad para contar historias. Mejor escritor que director.
  • Interpretación: *** Creo que es un reparto con limitaciones, que sale airoso del paso.
  • Valoración subjetiva: ***  Ya lo he dicho, no la podía suspender. Con la música de MethenyHaden me tenían a su favor.
Cerca de Arándiga

También son áridas, aunque menos, las tierras del valle del río Aranda.

[Viaje / Fotografía] En Lérida, pasando la mañana con unos amigos y viendo fotos de Wim Wenders

Fotografía, Viajes

Este sábado pasado quedé con unos amigos de Barcelona para vernos a medio camino. En Lérida. Debía ser un día de poca ocupación ferroviaria, y había numerosas ofertas para ir por un módico precio a esta ciudad catalana por la línea de alta velocidad. A parte de pasear, charrar, tomar el vermú y comer algo antes de volver, cada uno a su lugar de origen, a primeras horas de la tarde, nos fuimos a ver la exposición de Wim Wenders en la Fundación Sorigué.

La visita a esta última nos gustó y nos decepcionó al mismo tiempo. Nos gustó por la excelente exposición de obras de gran formato del director de cine alemán. Tomadas con cámaras de formato medio, muchas de ellas con la Fuji GX617 que nos da negativos de formato panorámico con una relación 3:1. Bien sean sus paisajes en los desiertos de Norteamérica, en Galilea, en Australia,… o las obras de desescombro del World Trade Center dos meses después de los atentados, son obras de impecable factura técnica, que nos provocan una inmersión en el ambiente que reflejó el fotógrafo, al mismo tiempo que nos provocan la reflexión sobre lugares y situaciones.

Nos decepcionó porque habíamos oído hablar de la colección de arte contemporáneo de la Fundación Sorigué, pero resulta que no está abierta al público salvo para grupos que concierte anticipadamente su visita. Un pena.

Por lo demás, un paseo y un encuentro con los amigos. Os lo cuento todo con fotos. Tomadas tanto con cámara digital como con una Nikon FM2 que tengo prestada por José Manuel Abanses «Pepo» (pepojus39), y negativo en blanco y negro Agfaphoto APX 100.

Zaragoza - Delicias

Tren Alvia en Zaragoza-Delicias con el que viajé a Lérida a las 10 de la mañana.

Exposición Wim Wenders - Fundación Sorigué

Una de las espectaculares fotografías tomadas durante el desescombro de la Zona Cero (Ground Zero) de Nueva York, dos meses tras los atentados al World Trade Center.

Exposición Wim Wenders - Fundación Sorigué

También había algunas tomas realizadas en vertical, en un uso creativo del formato 3:1 muy interesante.

Exposición Wim Wenders - Fundación Sorigué

Muy curioso el resultado de los negativos deteriorados por la radiación en Fukushima; aparece una curiosa onda sinusoidal.

La Seu Vella

Disfrutando del buen día en el Turó de la Seu Vella, sobre la ciudad de Lérida.

La Seu Vella - autorretrato

Autorretrato empuñando la bonita y divertida Nikon FM2 en la catedral vieja (Seu Vella) ilerdense.

[Cine] Only God Forgives (2013)

Cine

Only God Forgives (2013), 1 de noviembre de 2013.

Esta película ha sido vista en versión original subtitulada en castellano, y por eso conservo su título original. En la cartelera española es posible encontrarla en versión doblada bajo el título literalmente traducido, Sólo Dios perdona.

La anterior colaboración del director de esta película, Nicolas Winding Refn, y su actor protagonista, Ryan Gosling, me gustó tanto que cuando me enteré que teníamos otra película de ambos en cartelera, y además con comentarios positivos de al menos parte de la crítica, no nos lo pensamos mucho. A por ella nada más estrenarse. Os cuento lo que vimos.

Nos encontramos en Bangkok, donde Julian (Ryan Gosling) regenta un gimnasio de boxeo tailandés, promoviendo combates y jóvenes boxeadores. Su familia está metida en el negocio del tráfico de drogas. Cuando su hermano mayor, Billy (Tom Burke), viola y asesina salvajemente a una joven prostituta de 16 años, es vengado por el padre de la chica, instigado por un veterano policía de peculiares maneras, Chang (Vithaya Pansringarm). A partir de aquí, y con la presencia de la matriarca y madre de los dos hermanos, Crystal (Kristin Scott Thomas), se iniciará una historia de venganzas en la calles de la capital tailandesa.

En las calles de Chinatown

A falta de Bangkok, o de cualquier otra ciudad asiática, nos conformaremos con Chinatown en Nueva York, en Grand Street.

Compleja y violenta película la que nos ofrece el danés Refn, en la que percibimos un regusto que nos recuerda algunas de las obras del siempre complejo David Lynch. Ambientes opresivos, nocturnos, coloridos, escasos diálogos, mucho simbolismo, personajes torturados,… en una película que tengo que reconocer que no tengo muy claro dónde quiere ir a parar. Ni aun habiéndola dejado reposar un par o tres de días como vengo haciendo últimamente, tengo claro al final de todo esto, qué se nos quiere contar, si es que hay algo más que una excusa para algo de gore y un peculiar esteticismo. No llego a empatizar con ninguno de los personajes, y la historia, al final me deja algo frío.

Las interpretaciones son muy frías. Aunque con un ambiente similar en muchos aspectos a la excelente Drive, los personajes que en aquella eran duros pero nos producían una empatía, entendíamos mejor sus motivos, y los intérpretes se entregaban en ofrecernos lo mejor para ello. Aquí sin embargo, me resultan todos ellos fríos en exceso. Quizá Scott Thomas sea la que más sea capaz de transmitir, aunque en algún momento resulta un poco caricaturesca. Y la chica tailandesa que sale por ahí, el personaje de Mai (Yayaying Rhatha Phongam), un florero como la copa de un pino.

En las calles de Chinatown

Cualquiera de los puestos que todos los días veíamos camino de la estación de metro.

No he conseguido entrar en esta película. Ya he dicho que tiene toques de Lynch, pero sin apreciar ningún toque de genialidad que eventualmente se ve en dicho director. La película tiene una ambientación espectacular, con una estética hipercuidada. Sin embargo, un breve empujoncillo y podría caer fácilmente en la caricatura o en la serie Z. Un poco más, y le hace compañía a Kill Bill. Lo cual no creo que fuese la intención del director. Un filme que en mi cabeza ha ido a peor conforme ha pasado el tiempo. Una decepción, en el fondo.

Valoración

  • Dirección: **** No puedo negar las habilidades para la dirección de Refn, aunque no haya entendido lo que me quería contar.
  • Interpretación: *** Los intérpretes tienen oficio, aunque Goslin me ha parecido menos inspirado que en otras ocasiones. Les daré el aprobado no obstante.
  • Valoración subjetiva: **  Ya lo he dicho, esta historia no me ha entrado.
En las calles de Chinatown

O el vaiven de gentes en los alrededores de Bowery.