[Libro/arte] Dios salve el arte contemporáneo

Arte, Literatura

Hace unos pocos años, tras hablar con una buena amiga, historiadora del arte de formación, me recomendó algunos libros sobre arte moderno y contemporáneo, que me ayudasen a moverme un poco mejor por la maraña de «ismos» que conforman las historia del arte en los últimos 150 años, y disfrutar más de las visitas a los museos especializados. Que suelen ser más entretenidos que los museos de bellas artes tradicionales, por varias cuestiones que van desde la concepción de los espacios museísticos hasta la forma de presentar las obras. En aquel momento leí un par de libros [1 y 2] de Will Gompertz que me parecieron muy entretenidos y muy ilustrativos.

Los centros o museos de arte contemporáneo que más recientemente he visitado fueron el Centro Nacional de Arte y el Museo de Arte Mori, ambos en Tokio, ambos en Roppongi.

Por aquella época decidí incluir en mis agregadores de noticias un par o tres de sitios dirigidos al arte y cultura contemporáneos; entre ellos, la Plataforma de Arte Contemporáneo PAC. No voy a decir que lee con detalle todo lo que publican, pero curioseo los titulares y de vez en cuando leo algún artículo que me resulta interesante. Hace unas semanas anunciaban que uno de los directores y fundadores de la PAC, Óscar García, iba a presentar un libro con el título que podéis ver en el encabezado de esta entrada y con el relativamente motivador subítulos de «Descubre los más sorprendentes pecados cometidos por los artistas de nuestro tiempo». Los reservé en formato de libro electrónico, y el día que salió a la venta ya lo tenía automáticamente transferido al lector de libros electrónicos. Y además coincidió, si no recuerdo mal, con el momento en que terminaba el libro que estaba leyendo. Me puse a la tarea.

El autor divide el libro en siete capítulos, más alguno de presentación y esas cosas, uno por cada uno de los siete pecados capitales de la tradición cristiana. En cada uno de los capítulos encuadra a tres artistas contemporáneos, entendiendo como tales los que han realizado obra en los últimos 40 o 45 años más o menos. Desde los años 70 del siglo XX más o menos, no recuerdo ahora dónde ponen el límite.

El libro es entretenido, y entre anécdota y anécdota te viene bien para repasar algunos conceptos y aprender algunos otros. Quizá la principal crítica que se puede achacar es el «desequilibrio» en el reparto de «pecadores». Porque mientras algunos de ellos son presentados como auténticos pecadores por el autor, que emite críticas más o menos vitriólicas, aunque aptas para todos los públicos contra ellos, otros son presentados con simpatía, no como pecadores sino como artistas que nos presentan o nos hablan de algún vicio de nuestra sociedad. Por lo tanto, el autor no busca la ecuanimidad ni ningún tipo de objetividad. Quizá porque no sea posible. Y tal vez porque no deba ser así; al fin y al cabo estamos en un libro más divulgativo que académico. Busca dar a conocer, pero también entretener.

Quizá no a la misma altura que los mencionados al principio de Gompertz, pero compartiendo algunos de los enfoques, lo cierto es que me ha parecido una lectura suficientemente entretenida como para habérmelo merendado en poco tiempo. Y para considerarlo recomendable para quien se quiera introducir en este laberinto de conceptos, datos, corrientes y estilos, de una forma razonablemente entretenida. ¿Alguna crítica grave? Mmmmmmm, sip. La ausencia de ilustraciones de las obras de las que sea habla. Supongo que se deberá a la complejidad en la gestión de los derechos de reproducción de los mismos, o en temas de costes. No lo sé. Pero hubieran venido bien. Cierto es que yo iba simultaneando la lectura con vistazos al navegador del iPhone… O sea que tampoco es tan grave.

[Cine] The forest of love (2019)

Cine

The forest of love (2019; 54/20191103)

Netflix está muy activo en las últimas semanas en el ámbito de los largometrajes. Se acerca el final de año y la temporada de premios cinematográficos, y como ya venía sucediendo en los últimos años, reserva sus estrenos más destacados para esta temporada. Pero de todos modos, la película que os traigo hoy se caracteriza por salirse de las pautas habituales. Al fin y al cabo, está dirigida por el ínclito, extravagante y transgresor director japonés Sono Sion.

Para ilustrar la entrada, un paseo por Dotombori en Osaka, uno de esos lugares donde se mezclan cosas de lo mejor y de lo peor del País del Sol Naciente. Y como nunca falta gente para alimentarlas…

Rodada en Japón y hablada en japonés, Netflix ha presentado la película con un título oficial en inglés, aunque en Japón puede que se conozca con el título de Ai-naki mori de sakebe [愛なき森で叫べ], que vendría a significar algo así como Gritando en un bosque sin amor. Mmmmm… algo se ha perdido en la traducción. Desde luego, poco amor real y positivo hay en esta última propuesta de Sono, que sigue su camino habitual de transgredir con una mezcla de cinismo, sangre y sexo. Sexo desesperanzado, las más de las veces.

Dos jóvenes se mezcladas con unos tipos que quieren rodar una película, al mismo tiempo que un estafador reaparece en sus vidas. Pero las dos jóvenes tienen una historia trágica en su adolescencia, en el que la muerte accidental de una compañera de las que ambas estaban enamoradas, llevó a un suicidio colectivo en el que murieron otras tres compañera, una de las supervivientes quedó con secuelas, y la otra se arrepintió antes de saltar. Todo este grupo de personajes entrará en la senda de la destrucción mutua, en un relato que dice estar basado en hechos reales.

Es la segunda incursión de Sono en las plataformas de pago por visión, después de la vampírica transgresión que presentó en Amazon Prime Video. El problema es que la fórmula de Sono, por lo menos la que aplica de forma más o menos sistemática en los últimos años, de chicas jóvenes con problemas que acaban pasándose una buena parte de la película en ropa interior o desnudas, mientras la sangre y otros fluidos corporales acaba pringando a todos los que por allí aparecen, empieza a ser más cansina que transgresora. No voy a negar que detrás de la película haya alguna idea interesante, críticas a las instituciones establecidas en cualquier sociedad conservadora, como son las de Asia oriental. Y entre los intérpretes, no falta algún valor reconocible. Pero globalmente, la película acaba siendo larga y prolija para lo que cuenta, deteniéndose más en escandalizar que en contar.

Así que,… aunque Sono Sion ha sido un director que me ha llamado la atención durante un tiempo, he de reconocer que ese tiempo está pasando, y que difícilmente considero esta película recomendable. Aunque si tienes una suscripción a Netflix, poco cuesta probar y ver por tí mismo… lo único que tienes que perder es el tiempo.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

[TV] Cosas de series; rotoscopias, vikingos y viajes en el tiempo

Televisión

Las dos series que traigo hoy a la palestra tienen en común que, de una forma u otra, parece que la gente viaja en el tiempo. Seguro en un caso, parece en el otro. Pero a partir de ahí, se parecen la una a la otra como un huevo a un Ferrari. Vamos con ellas.

Undone es una serie de animación de Amazon Prime Video. Y tiene de particular en lo técnico que está realizada mediante rotoscopia. Es decir, se filma en forma de acción real, con actores de verdad, en este caso protagonizada por Rosa Salazar, y luego se «calca» en forma de dibujos para el producto final. A mí la animación me gusta. Y me gusta disfrutar de las distintas formas de animación. Aunque tiendo a sentirme como en casa con la animación más tradicional… los dibujos animados, en el sentido más literal. El caso es que la rotoscopia, con esa característica suya de estar a medio camino entre la acción real y la animación, quizá sea mi menos favorita forma de animación. Pero al cabo, lo que importa es lo que se cuenta, ¿o no? Y Alma (Salazar), tras sufrir un grave accidente automovilístico, comprueba que tiene una nueva relación con el tiempo. Y con su padre muerto hace unos años… al que echa de menos, mientras mantiene complejas relaciones con su novio, su madre y su hermana. Que todos llevan también lo suyo. Con la ayuda de su fallecido padre… intentará cambiar el pasado para evitar la muerte del progenitor.

Unas cuantas vistas de Oslo serán apropiadas para ilustrar la entrada de hoy.

Historia compleja, con muchas capas, y que poco a poco va indicando un final que si no es del todo previsible, es intuible. O lógico. No sé si tendrá segunda parte. Conforme pasa el tiempo… creo que no necesita segunda parte. No voy a compararla con cierta película que me viene a la mente porque sería destripar el final… pero uno de los problemas de aquella película es que no saben pararla a tiempo, convirtiéndola de un película muy interesante en una película que odio. En fin. Razonablemente recomendable, con buen trabajo actoral, que conviene ver en versión original.

Beforeigners es… Bueno. Cosas de las casualidades. En cuestión de pocos días, un canal de vídeo bajo demanda estrenaron dos series con una premisa inicial casi idéntica. Aunque luego derivan muchísimo. Una me interesó, la serie noruega que traigo aquí hoy. Y la otra ni siquiera terminé de ver el primer episodio. Creo que está cancelada. Y eso que la estrenaron también en HBO… las dos. Vamos con la serie noruega. Que nos plantea una interesante premisa en seis episodios.

Oslo, la actualidad. De repente, en el fiordo, empiezan a aparecer personas, algunas se ahogan que están viajando en el tiempo. También son noruegos… o gentes que habitaban lo que hoy es Noruega, pero en distintos momentos de la historia. Prehistóricos, vikingos y ciudadanos de la decimonónica Cristianía. Nadie sabe a qué se debe. Pero habrá que integrar a este gente de alguna forma. En realidad, cosas parecidas pasan en todo el mundo. Unos años después del comienzo del fenómeno, una guerrera vikinga empieza a trabajar para la policía de Oslo, y la emparejan con un policía contemporáneo, divorciado, quemado y drogadicto. Y tendrán que resolver una serie de crímenes.

La serie tiene varias dimensiones. Pero básicamente se mueve entre la resolución del caso criminal y la denuncia de las intolerancias hacia el extraño, la enésima metáfora sobre los problemas de las migraciones. Aunque esta, con un poquito más de originalidad. Tiene momentos esta serie; algunos muy buenos. Pero también tiene sus bajones. De todos modos, cuando venga la segunda temporada, si viene, que creo que sí, la veré.

[Cine] Gisaengchung (2019) [Parásitos]

Cine

Gisaengchung (2019; 53/20191027)

Hace una semana que vimos ya esta película surcoreana. Dirigida por Bong Joon Ho, un director de lo más polivalente en sus formas… que no tanto en sus fondos, porque siempre hay una preocupación social en sus películas.

A veces me sorprende que estas películas surcoreanas tengan la misma nacionalidad que las series de Netflix que veo como placer culpable. Estas películas son buenas. Pero de verdad, muy buenas. No ha faltado quien ha calificado de obra maestra esta película. Creo que no llega a tanto… pero por poco. Y parece mentira que encuentren tan excelentes intérpretes, que parece que desaparecen o se transforman en otra cosa, bastante peor, cuando hacen televisión. Aunque no debería extrañarme… en España pasa algo parecido. Potencialmente buen cine… series de televisión, pues no tanto.

Un paseo por el tradicional Bukchon Hanok de Seúl, para ambientarnos y ponernos a tono con la película.

Dos familias. Aparentemente muy diferentes. Pero muy parecidas. Padre, madre, hija mayor, hijo menor. Con dos diferencias importantes. Los unos son ricos, asquerosamente pijos. Los otros son pobres, lamentablemente cutres. Los pobres son mayores que los ricos. Pero si analizas los roles… tampoco se diferencia tanto. El hijo de los pobres consigue un puesto de profesor particular de inglés de la hija adolescente de los ricos. Y a partir de ahí comenzará una insidiosa infiltración de la familia pobre en la familia rica. Hasta que sin ser conscientes, dan el paso equivocado y salta un secreto a la luz del día. O más bien de la noche. Y el infierno llega…

La película tiene momentos realmente magistrales. Comedia negra negrísima, crítica social ácida acidísima, que puede que valga para la relativamente desigual sociedad coreana. ¿Desigual? Está más o menos a la par con España… aviso. Sorprende la cantidad de semejanzas entre dos países en los dos extremos del continente euroasiático. Una guerra civil en el siglo XX, un dictadura militar que la sigue, una transición más o menos revuelta, una democracia estupenda sobre el papel, pero con problemas de ejercicio en el fondo, corrupción política y económica, un tren de alta velocidad con estaciones en medio de ninguna parte,… También existen diferencias. Pero vamos, que lo que se cuenta en esta película podría haber sido contado, con diferencias formales pero no de fondo, por Berlanga y Azcona. Y como toda comedia negra, sólo valen dos finales… o el triunfo del pícaro o la deriva hacia la tragedia. Lo comprobáis viéndola.

La película comete un pecado. O mejor dicho su director y guionista. Monta un espectacular enredo, un magnífico fresco del mundo real visto de una retorcida forma, pero le cuesta encontrar una salida al enredo, y en su tramo final se desmadra un poquito en su resolución. Nada grave. Pero le roba a la película ese calificativo de obra maestra. Por lo demás, las puesta en escena, el movimiento de la cámara, la impecable dirección de actores en estado de gracia… todo perfecto.

Véanla. Atrévanse con la versión original, aunque no entiendan nada. Se acostumbrarán a leer los subtítulos y apreciarán mejor los matices. De lo mejor de este año. Sólo le ha faltado un cierre más redondo. Hubiera sido perfecta.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****
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[Recomendaciones fotográficas] Del arte contemporáneo y otras cosas que interesan a los fotógrafos… o deberían

Fotografía

Estamos en el segundo día del que va a ser un puente muuuuuyyyy largo para mí. Porque como andaba sobrado de días de fiesta, lo he prolongado hasta el martes de la semana que viene, incluido. Y como ayer por la tarde le dio por ponerse a llover, dediqué un buen rato a explorar algunas cosas relacionadas con el arte moderno y contemporáneo, del que la fotografía forma parte de modo fundamental, bien sea como medio de expresión principal, bien sea como herramienta para inmortalizar aquellas formas de arte contemporáneo efímeras por su naturaleza.

Aunque muy tímidamente, los colores del otoño llegan a la ciudad de Zaragoza. Me temo que, como ha pasado en los últimos años, muchos árboles de hoja caduca pasarán directamente del verde al suelo, sin pasar por la gama de ocres. Pero bueno… menos es nada.

Por ejemplo… en el canal de Youtube de Smarthistory pude ver un vídeo dedicado a dos de las últimas pínturas de Katsushika Hokusai, habitualmente conocido por una de sus Treinta y seis vistas del monte Fuji, la llamada Bajo una gran ola en Kanagawa, y que se puede considerar como un gran precursor y un adelantado de muchos elementos del arte moderno y contemporáneo. Un vídeo que, en poco más de siete minutos, enseña más sobre arte que muchas disertaciones sesudas que sueltan los expertos. Os lo dejo puesto.

Pero además recibí un correo de parte del Museum of Modern Art MoMA de Nueva York anunciando algunas novedades y cambios en su página web, que permite disfrutar del museo sin necesidad de visitarlo. Una de las mejores webs sobre arte que conozco. Dos secciones me interesaron especialmente, en audio. Eso sí, en inglés. Por una lado, las distintas colecciones de audios que permiten escuchar lo que artistas, conservadores y otras personas tienen que decir sobre las obras conservadas y expuestas en el museo. Por otro lado, la colaboración BBC Radio 3 para realizar la serie The Way I See It, un podcast en la que distintas personas con distintos perfiles profesionales o académicos nos cuentan cómo ver las obras de arte del MoMA y lo que significan para ellos. De lo más interesante. Y no faltan fotografías entre las obras seleccionadas.

Un post en Instagram de José Garrido, fotógrafo del Museo de Zaragoza que me gusta seguir por su saludable mezcla de visión y sentido del humor, me hace darme cuenta que tenemos nuevo Premio Nacional de Fotografía 2019 desde hace unos días, que no me había enterado, estuve muy liado esos días, y que se trata de Montserrat Soto. Y si recorremos un poco su obra, volvemos a lo que decía en el primer párrafo de la interrelación de fotografía y arte contemporáneo. Porque Soto a veces parece más una artista que realiza instalaciones que traslada a fotografías, que una fotógrafa propiamente dicha. O que utiliza la fotografía en sus instalaciones. Todavía no he tenido tiempo a revisar convenientemente su página web. Estoy en ello.

No hace mucho vi un hilo en Facebook, una conversación sería más apropiado decir, que criticaba a determinados sitios que promocionan o dan a conocer la obra de fotógrafos contemporáneos. Especialmente criticaban, a veces con mucha acritud, a LensCulture. Parece que la línea editorial de este sitio no era del gusto de los que conversaban virtualmente. Sigo a LensCulture desde hace años. Y como siempre con estos sitios, a veces te interesan más las propuestas de las que habla y otras menos. Pero por ejemplo, en el boletín que recibí esta semana por correo electrónico, con obras de Bérangère Fromont (instagram), Daniel Szalai (instagram), Stacey Tyrell (instagram) y Elinor Carucci (instagram), había poco desperdicio. Y mucho compromiso. Ético y estético. ¿Seré yo el raro… o es que los listos de la fotografía española están anclados en un cómodo conservadurismo? No sé. Sinceramente.

Oscar Colorado sigue presentándonos fotógrafos soviéticos del grupo Octubre. Lo cual está muy bien. Esta semana ha sido el turno de Eleazar Langman, aunque sinceramente, como ha sido cosa de esta mañana, no he tenido tiempo de enterarme muy bien. Pero os lo dejo.

Por cierto,… he hablado bastante de museos hoy, y hace unos días un artículo de Magnum Photos nos hablaba de la afición de sus afiliados a hacer fotos en los museos. Siempre he pensado que es un sitio estupendo para ello, aunque luego la política «fotófila» o «fotófoba» de los museos es de lo más diversa. Esta semana Sarah Urist Green, la presentadora y alma del canal de Youtube The Art Assignment (Web, instagram), nos hablaba de sus 40 reflexiones sobre el arte, y una de ellas era que no dudáramos en fotografiar aquellas obras arte que nos interesaran, que luego nos servían de memoria y de continuación del disfrute. Eso sí… que no contemplásemos las obras de arte exclusivamente a través del visor de la cámara… lo cual es razonable y obvio… salvo para muchos, claro.

A la gente de Carmencita Film Lab no les hace gracia el anuncio de Ilford Photo de poner a disposición de los fotógrafos la película Ilford Ortho Plus 80. Creo que es la primera vez que les veo hablar contra algo… Estoy de acuerdo que algunas de las propuestas que ellos hacen estarían muy bien… pero ponerse en contra de una mayor disponibilidad de una película fotográfica… Y a mí sí que me gusta el aspecto de las películas ortocromáticas. Y la de Rollei sólo tiene un ISO 25. Y los controles de calidad de Rollei e Ilford no son comparables. A favor de los británicos claro. Aquí no han estado finos los «carmencitos»… De quienes estoy esperando que me digan que han recibido mis carretes de película negativa en color de octubre… para empezar a revelarlos.

[Cine en TV] Tell me who I am (2019)

Cine

Tell me who I am (2019; 52/20191025)

Hacía tiempo que no incluía un estreno en plataforma de vídeo bajo demanda, que desde hace unos años incluyo también entre mis comentarios de estrenos cinematográficos. En esta ocasión afrontamos, por primera vez en mucho tiempo, un documental. Un documental que nos ofrece Netflix, y que llegó a la plataforma sin mucha publicidad, o yo no estuve al tanto, pero del que me enteré por un enlace sobre fotografía.

Londres y las zonas rurales no alejadas de la capital británica serán los escenarios donde se desarrollará el drama que nos relata este documental.

El documental trata de la historia de dos hermanos gemelos británicos, uno de los cuales sufre al final de su adolescencia un terrible accidente con traumatismo craneoencefálico que borra toda su memoria, todos sus recuerdos, de su época infantil y adolescente. Con la ayuda del archivo fotográfico y de su hermano gemelo va reconstruyendo esas épocas, como una época feliz en familia, lo típico de cualquier hogar de clase media. Aunque percibe que la relación de los dos hermanos con sus padres es extraña. Hasta que a la muerte de la madre, el padre había muerto previamente, unos años más tarde, la aparición de otra fotografía le alarma y pone en cuestión la realidad sobre esa vida reconstruida tras el accidente. Solo décadas más tarde, los dos hermanos ya con más de cincuenta años volverán a retomar su vida en común para sacar a la luz la verdad.

El documental nos plantea varios temas. Uno de los principales, que no voy a desvelar, el de los problemas, profundos e inquietantes, de la relación de los dos jóvenes con sus padres. Otro es el de la relación entre hermanos y las difíciles decisiones que ha de cargar sobre sus espaldas uno de ellos que, queriendo a su hermano, tiene que decidir qué puede hacerle más feliz; la verdad o una realidad adulterada, azucarada. El tercero es el derecho de la persona a conocer la realidad de su vida, con el fin de tomar las decisiones que como persona autónoma, libre con capacidad de decisión, tiene derecho. Tema este último en el que estoy sensibilizado, pensando en la conspiración de silencio que en nuestra sociedad existe todavía con determinados enfermos con enfermedades graves, probablemente mortales, a los que se les oculta el diagnóstico «por su bien». En el documental, el problema de base es distinto, pero en esencia es la misma cuestión.

El documental se ve con interés. De alguna forma, el misterio que rodea la vida de estos jóvenes te atrapa como el de una buena película de ficción. Pero te planteas en ocasiones si el enfoque no tiene un punto de efectista en ocasiones. De que al director, Ed Perkins, que no hace mal trabajo, le importa más el efecto que va a producir en el espectador que la empatía por los dos hermanos, y la reflexión sobre los aspectos más negativos y preocupantes de nuestra sociedad. Porque hay elementos importantes en la historia que deja caer, pero en los que no se profundiza. No obstante, es bastante recomendable. Y la forma en que los dos hermanos se desenvuelven en las entrevistas en pantalla resulta de lo mejor. Por ello, esas cuatro estrellas en «interpretación», aunque no lo sea propiamente hablando.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Libro] El quinteto de Nagasaki

Literatura

Me hablaron de este libro de Aki Shimazaki hace ya un tiempo. Y en principio me planteé leerlo en versión original. No, no me he puesto a estudiar japonés ni nada por el estilo… creo que en estos momento es un idioma fuera de mi alcance. La versión original de este libro está en francés. Porque Shimazaki, japonesa de nacimiento, vive desde hace casi 40 años en Canadá, donde está naturalizada y vive en Montreal. Y a pesar de que aprendió el idioma francés siendo ya adulta, es el que escogió para desarrollar su carrera literaria.

Pero surgió un problema que me dejó un poco atónito. En castellano, el libro se vende en un volumen único, con un precio de entre nueve y diez euros. Pero en su idioma original, son cinco novelas cortas que se venden independientemente, con un precio global de entre 30 y 35 euros… ¡¡?? Me pensé un poco el asunto, quizá esperando una nueva edición francesa al estilo de la castellana… pero nada. Os explico el asunto.

Unas cuantas vistas recientes de Tokio… donde todo empieza, aunque sólo nos enteremos bastante avanzada la historia.

Este quinteto de relatos relacionados entre sí que publica Lumen en un solo volumen, fueron originalmente publicados en su idioma original como cinco novelas cortas. Que se pueden leer de forma independiente. Aunque después de haberlas leído todas, es algo que para mí no tiene mucho sentido, ya que para comprender la historia en toda su extensión y profundidad hay que leer los cinco relatos. Su pudo publicar originalmente por entregas, pero recomiendo que se lean como un todo.

Antes de esbozar el argumento de la historia, he de decir que me gusta más el nombre que se le da en francés al conjunto, Le poids des secrets (El peso de los secretos), que lo del «quinteto de Nagasaki», más oportunista, y supongo que más comercial, que le ha dado su editor en castellano. Cierto es que una parte de la historia, importante, transcurre en la ciudad mártir de la Segunda guerra mundial, la segunda y última, hasta la fecha, donde salvaje y perversamente se ha arrojado una bomba atómica. Y concretamente, la autora sitúa en aquel nueve de agosto de 1945 algunos acontecimientos importantes dentro de las vidas de los protagonistas de esta compleja saga familiar que nos hará recorrer el siglo XX desde la década de 1920 hasta el último cuarto del siglo XX.

Pero el recorrido es mucho más amplio. Porque si un momento clave se produce en las historia que se nos cuenta, es el momento en que una de las protagonistas queda huérfana tras el gran terremoto de Kantō al mediodía del 1 de septiembre 1923. Y queda huérfana no por el terremoto, sino por la consecuencias posteriores, en una de las narraciones más estremecedoras que he leído jamás sobre la perversidad humana, en este caso no de los militares norteamericanos como fue lo de Nagasaki, sino de los militares y políticos japoneses. Esa orfandad tendrá consecuencias inimaginables en una joven, cuyo pasado ya estaba revestido de misterio, y que acabará afectando profundamente a los miembros de dos familias japonesas. Pero no voy a desvelar mucho más, porque es preferible que lo descubra el lector.

Shimazaki no desaprovecha la ocasión. No se limita a narrar los amores y los odios que entre sí desarrollan los personajes principales de la acción, la compleja trama de relaciones que complica las vidas de personas en principio honestas y fieles a sus familias y amistades, salvo excepciones. Shimazaki desarrolla su punto de vista sobre algunos graves acontecimientos de las historia japonesa del punto de vista; la política colonial en otros puntos de Asia, el racismo hacia las personas de otras nacionalidades u orígenes étnicos, la corrupción de la sociedad en el régimen militarista que llevó al país a la guerra y la catástrofe, la complejidad de la vida en los años de guerra, el convencimiento razonado de que los bombardeos atómicos tuvieron más de experimento que de necesidad bélica, y que habían venido precedidos de bombardeos convencionales de intenciones igualmente perversas por cebarse especialmente sobre la población civil y más desprotegida. Todo ello contado por una japonesa de origen, que no olvidemos vive en Canadá, que no aprendió el francés hasta 1995, cuando ya contaba 40 años de edad, y que empezó su carrera literaria en ese idioma a partir de 1999, después de haberse dedicado fundamentalmente a la enseñanza.

El conjunto me ha parecido una lectura muy interesante. Y en algunos de los cinco relatos, apasionante, estremecedora y conmovedora. El conocimiento de esos secretos cuyo peso pesan sobre los protagonistas y que se va desvelando muy poco a poco, me obligó en algunos momentos a parar la lectura y reflexionar sobre lo sucedido. No tanto sobre lo que sucede a los personajes de ficción, sino sobre lo que padecieron las personajes reales en la época. Los cinco relatos no tienen la misma intensidad, aunque sí que parecen disfrutar una calidad literaria similar. Sigo con la curiosidad por haber leído el original en francés. Especialmente por las circunstancias vitales de la propia autora. Pero en cualquier caso, me parece, en cualquier idioma, muy recomendable.

[Cine] Portrait de la jeune fille en feu (2019)

Cine

Portrait de la jeune fille en feu (2019; 51/20191025)

Parece que el otoño cinematográfico se anima un poco. Y en tres días he acumulado tres posibles reseñas, creo que haré las tres, ya explicaré porqué tenía dudas con una, relacionadas con recientes estrenos. Y lo mejor del caso es que son propuestas interesantes, independientemente del grado en que hayan resultado mejor o peor. En general, bien. Y empezaré por esta película francesa firmada por Céline Sciamma, que me interesó desde el momento en que la vi anunciada en la cartelera. Así que este viernes pasado, me fui yo solico al cine, a las cuatro y cuarto de la tarde, para poder disfrutar de la versión original de este largometraje.

Bretaña es una tierra hermosa a la que, de vez en cuando, pienso que debería volver.

Había oído hablar del cien de Sciamma, pero no había tenido oportunidad de ver ninguna de sus películas. Y aquí nos presenta una película de época, ambientada en una isla bretona a finales del siglo XVIII, cuando la ilustración ya ha calado profundamente en las vidas de las gentes en Francia, al menos de las más cultivadas. Héloïse (Adèle Haenel) es una joven inquieta por la cultura y con una actitud relativamente introspectiva de la vida, que vivía a gusto en un convento disfrutando de la lectura y la vida intelectual. Pero su madre, la condesa (Valeria Golino), la ha sacado del convento para casarla con un buen partido milanés, tras la muerte de su otra hija. Marianne (Noémie Merlant) es una joven pintora, que ha seguido la profesión de su padre y maestro con aprovechamiento, aunque por su condición de mujer se ve obligada a restringir los temas que puede pintar, o pintar los temas prohibidos con la firma de su padre. Recibe el encargo de la condesa para pintar a su hija, que se niega a posar, sabiendo que el destino del retrato es servir de escaparate para decidir su «compra» como esposa por parte de su prometido. Marianne lo hará de memoria, pero se verá obligada a convivir intensamente con Héloïse durante unos días. Y esa convivencia traerá consecuencias inesperadas para todas.

La propuesta de Sciamma entra plenamente dentro del cine de mujeres y claramente feminista. Maneja tres temas principales de forma simultánea, y muy bien imbricados unos con otros. El deseo de independencia y de realización personal de las mujeres ilustradas; la sororidad, la solidaridad entre mujeres, puestas de manifiesto en la actitud de las dos jóvenes hacia la joven criada que las atiende y que tiene un embarazo no deseado; y la libertad, o su carencia, para elegir el amor en la persona que cada cual desee, sea cual sea su sexo. El caso es que todo esto lo hace de forma clara, sin ambigüedades, pero sin estridencias. Con mucha elegancia, con una puesta en escena bella y sobria al mismo tiempo, y centrándose en los gestos y las reacciones de las mujeres protagonistas.

Ni qué decir tiene que las interpretaciones son de primer nivel. Ya había visto en un par de películas a Haenel, y ya me constaba su solidez interpretativa. Pero Merlant, que lleva el peso de la narración, ya que el relato se presenta fundamentalmente desde su punto de vista, hace también un papel excelente.

Película muy recomendable, bella de ver, y que sólo debería retraer a los más cerriles miembros de nuestra sociedad del siglo XXI. El problemas es que todavía quedan muchos cerriles miembros en nuestra sociedad.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[TV] Cosas de series; diseño, muñecos y coreanos ilustrados

Televisión

Hace ya una semanas que terminé de ver estas series. Muy diversas hoy.

Empezaré por la serie coreana. Después de un cierto sabor de boca agridulce que me dejaron algunas de estas series, que ya he comentado en alguna ocasión funcionan para mí como vicio culpable, comencé a seguir el drama romántico de época Sinipsagwan Gu Haeryeong [ 신입사관 구해령 ] (el título internacional es Rookie Historian Goo Hae-ryung), y que sinceramente, aunque se basa remotamente en la existencia a caballo entre el siglo XVIII y el XIX de algún rey de la dinastía Joseon con cierta tendencia ilustrada, lo cierto es que es casi una obra de fantasía. Sigue las aventuras de Gu Haeryeong (Shin Sekyung), una joven muy independiente en la Corea de principios del siglo XIX, que opta a una plaza de historiadora, en la administración del país.

Las fotos más apropiadas para la entrada de hoy me parecen las que puedo entresacar de mi visita a los palacios reales de Seúl. Claro.

En realidad, su trabajo es más la de una cronista que toma nota y levanta acta de lo que sucede en palacio. Allí conocerá a un príncipe con aficiones intelectuales, Yi Rim (Cha Eunwu), con quien acabará teniendo algo más que amistad, mientras a su alrededor se desenvuelven las tramas e intrigas políticas y se esconden secretos históricos. A caballo entre la comedia romántico y el drama histórico, las situaciones que se plantean resultan relativamente inverosímiles para la época,… pero la serie consigue tres cosas. Es bonita de ver, con una ambientación cuya precisión histórica desconozco, pero es muy agradable. Los personajes resultan simpáticos y el espectador empatiza con ellos. La interpretación está por encima de lo habitual en estas series. La chica protagonista es muy expresiva y cae muy bien. En conjunto,… pues un entretenimiento absolutamente sin pretensiones, que te deja sensación de buen rollo y una sonrisa en los labios. Que no es poco.

Recientemente se estreno y he podido ver la segunda temporada de Abstract: The Art of Design, una serie de documentales que se centran en personas relevantes en el mundo del diseño, en sus más diversos aspectos. Ya me gustó bastante la primera temporada, y esta también me ha parecido muy interesante. A caballo entre el diseño, la cultura y el arte contemporáneo, sirve para desasnarse en estas cuestiones de forma amena. Quizá demasiado autocomplaciente consigo misma y con los diseñadores ya artistas, lo cierto es que sus pretensiones se mueven por el lado amable del asunto, y ya está bien.

Y finalmente, tenemos una serie que había despertado no poca expectación. Hace unas semanas que se estrenó The Dark Crystal: The Age of Resistance, precuela de una película que es muy querida por quienes gustamos del cine de animación, en este caso de muñecos animados. The Dark Crystal, película de 1982 dirigida por el malogrado Jim Henson y por Frank Oz, dos figuras importantes en el mundo de la animación de títeres en el mundo del cine y la televisión, revisad sus cinematografías para entenderlo, ponían de largo el género con una aventura dentro del género de la fantasía oscura, que nos hizo encariñarnos para siempre de los gelflings, versión seria y épica de los televisivos y humorísticos fraggel, que llegarían a continuación. No me digáis que no están emparentados de alguna forma. Pero quedaba una duda. Con los avances tecnológicos que la animación de todo tipo ha sufrido desde 1982 hasta hoy día, ¿queda sitio para los títeres en el mercado audiovisual actual? La respuesta es… si hay una buen historia que contar y maestría en la técnica… por supuesto. Y aunque esta serie empieza tomándose su tiempo, sin apresurar el paso, finalmente construyen su universo, con personajes entrañables y unas aventuras muy entretenidas, en las que mezcla con habilidad la épica, el drama y el humor. Espero la segunda temporada. Aunque conociendo el punto de partida de la película de 1982, el final de la serie no queda más remedio que sea oscuro. Como el cristal.

[Recomendaciones fotográficas] La «realidad» de las fotografías y algunas cosas más

Fotografía

Un día de estos tengo que encontrar un momento para organizar mi casa. Vamos a ver… no es que mi casa tenga una desorganización estructural. Al contrario, está pensada para mi conveniencia y comodidad desde hace muchos años. Pero hay un elemento que introduce el caos constantemente en mi hogar. ¿Cuál es ese elemento? La respuesta rápida y la que darían muchos de mis amigos es que soy yo mismo… claro. Pero no es tan inmediato. No siendo intrínsecamente desorganizado en muchos aspectos de mi vida, lo que introduce el caos en mi vida son los libros. Y es que en mi casa hay libros por todos los lados. Y como los llevo de aquí para allá, el segundo principio de la termodinámica hace de las suyas. Sin un acopio de energía constante para mantener el orden, el caos aparece. Hoy… no he conseguido encontrar un álbum de fotografías de mi infancia que tendría que haber estado… donde no está. Ya aparecerá.

Estos días voy avanzando en mis libros del viaje a Japón. Ya he decidido cómo se van a repartir. Y me ha entrado la necesidad de dedicar un pequeño proyecto a una de las ciudades más aparentemente anodinas en las que hemos estado… pero que no ha dejado de producirme alegrías fotográficas. Se trata del núcleo de Katsuura (estación de tren, Kiikatsuura) del municipio Nachikatsuura, en la zona de los templos y santurarios de Kumano Kodo.

He estado buscando el álbum de fotografías porque me lo ha sugerido una de las recomendaciones que tenía reservada para hoy, o cuando tuviera un momento para hablar de recomendaciones fotográficas. Apareció hace unos pocos días en Cartier-Bresson no es un reloj. Era un comentario sobre las verdades o las mentiras que nos cuentan las fotografías, incluso las más corrientes, las que aparecen en nuestros álbumes de recuerdo familiares. Que nos hacen recordar los momentos de nuestra vida con un claro sesgo emocional. Quizá las cosas no eran como aparecen… o sí. Depende. Como nos recuerdan en el excelente blog de fotografía, ya Susan Sontag nos recordó que la vida es un continuo, no un conjunto de detalles significativos (o no, esto lo incluyo yo) fijados para siempre. Que es lo que son las fotografías. El caso es que la reflexión surge de la visualización de un documental recientemente estrenado en Netflix, que estuve viendo el viernes. Así que terminaré de ver esto, cuando le dedique unas líneas al documental. Todavía no sé si como programa televisivo, o como estreno cinematográfico. Pero le dedicaré esas líneas.

Oscar Colorado ha vuelto a dedicar una galería y una biografía a otro fotógrafo soviético. El segundo en pocos días. Espero que siga. Porque son buenos fotógrafos poco conocidos. De este sí que había oído hablar, pero no recordaba mucho, o casi nada de su obra. Se trata de Boris Ignatovich, cuya actividad fotográfica se enmarca fundamentalmente en el ámbito del periodismo gráfico. Pero sabía combinar la notica con composiciones estéticamente osadas e interesantes. Se dedicó también a la enseñanza. Y quizá no sea tan popular como otros… porque no repudió nunca y se integró en el régimen soviético en el que desarrolló su carrera y cuyo principios estéticos abrazó. Que no olvidemos que en los años veinte del siglo XX estaba en las vanguardias artísticas, aunque luego derivara en lo que derivó.

El diverso pero aparentemente bien avenido matrimonio formado por Alex Webb y Rebecca Norris Webb tienen nuevo libro y de ello nos han hablado en Magnum Photos. Recordamos que si Alex Webb se caracteriza por su visión documental sobre la cual aporta composiciones abigarradas, coloridas, complejas de descomponer en todos sus elementos, pero profundas y significativas, Rebecca Norris Webb tiene una visión más observadora, tranquila, poética en muchas ocasiones, pausada. Y supongo que este contraste es lo que da sentido a su trabajo conjunto que en esta ocasión se centra Brooklyn, una de las cinco grandes subdivisiones, «buroughs», en las que se reparte la ciudad de Nueva York. Tiendo a preferir las fotografías de Rebecca sobre las de Alex… pero entiendo que se presenten en compañía.

Por último, os dejo con un conjunto de fotografía del fotógrafo Will Warasila (instagram), que encontré esta semana en Booooooom. Que aunque siguen la tónica general de lo que presenta este sitio, por algún momento se diferencia de lo habitual, con algunos logros estéticos, en paisajes con figura que me parecen más evocadores de lo habitual. Es curioso… lo que más me han llamado la atención han sido los paisajes, pero en su cuenta en Instagram predominan los retratos.

[Arte] Una exposición sobre el color azul

Arte

En mi reciente periplo a Japón viajamos tres personas. Fui yo acompañado de, o yo acompañando a, dos amigas. Viejas amigas. «Viejas» porque hace muchos años que nos conocemos, no por la edad. Son jóvenes,… como yo. Así de jóvenes. El caso es que una de ellas, a su regreso a Zaragoza, se llevó un susto de origen familiar morrocotudo. Una noticia muy preocupante. Que finalmente ha sido menos grave de lo que parecía. La noticia que había caído como una losa en todos los que conocemos y queremos a esta amiga, nos ha dejado una sensación de estupenda levedad. Y la tercera en discordia del viaje, que vive habitualmente en Sevilla, se vino el miércoles por la tarde para estar unos días en su ciudad natal hasta el domingo. El jueves, a mi salida del trabajo, quedamos a vernos. A conversar, a tomar un café… y a ver una exposición. Una exposición que esperábamos que nos pusiera de mejor humor. La exposición «Azul», en estos momentos activa en Caixaforum de Zaragoza, que celebra este color del espectro luminoso como característico del modernismo.

Nos gustó ver algunas estampas japonesas del tipo ukiyo-e al inicio de la exposición, como influencia clara sobre los modernistas europeos. Cómo me gusta este tipo de pintura.

El modernismo tiene muchas cosas que nos gustan. En España tuvo especial desarrollo en Cataluña. Por la sencilla de razón que por la región española que tan «ultrajada» se siente y que quiere abandonar el estado español… pues ha sido desde hace siglos la que más dinero a movido, propio y de los demás, y permitió desarrollar una burguesía más o menos culta. El problema es que las burguesías, especialmente de primeras generaciones, pero a veces de segundas, terceras o cuartas, con su amor por el dinero, no siempre son tan cultas como parecen, aunque indudablemente quieren parecerlo. El dinero es conveniente para este fin. Pues viva el modernismo que surgió gracias al dinero de las burguesías… la catalana y la de muchos otros lugares de Europa.

La exposición está bien, nos agradó. No voy a entrar en mucho más. Yo no soy tan gran conocedor de la historia del arte como para ponerme a pontificar. Aunque soy consciente que las obras que vimos realmente tienen un carácter burgués un poco pacato. Y muchas de ellas carecen del carácter puntero e innovador que ofrecen las obras modernistas que hemos podido apreciar en otras exposiciones. Basada en obras de la colección propia de la Caixa y del Museo Nacional de Arte de Cataluña, este mismo tiene obras que yo he visitado mucho más interesantes que la selección prestada para esta exposición. Pero como digo, no está mal. Es una pintura que, incluso cuando se pone nostálgico o ensoñador, transmite buen rollete. Por los colores, entre ellos el azul. Hasta el siglo XIX en el que la industria es capaz de desarrollar pigmentos azules que democratizan su uso de este color, la aparición del mismo en una pintura denotaba poderío y riqueza. El azul ultramar, basado en el lapislázuli, que se usaba hasta ese momento, era muy caro. En fin. Que no está mal la exposición. Muy burguesa… pero es lo que hay.

[Fotos] Matinal de domingo probando una nueva película de sensibilidad media-baja

Fotografía

Al igual que hace unos días os mostraba fotografías en blanco y negro realizadas con película tradicional de ISO 400, antaño una sensibilidad alta, hoy en día una sensibilidad normalita o media, hoy voy con su «hermana» de ISO 100, en tiempos sensibilidad media, hoy por muchos considerada una sensibilidad baja. Cosas de los tiempos. En fin, espero que os gusten. Para quienes quieran saber de los detalles técnicos, dirigiros a Tras la versión de ISO 400, Lomography Potsdam Kino 100 con Fujifilm GS645S Wide60.