[Cine] The Lost Daughter (2021)

Cine

The Lost Daughter (2021; 13/20220226)

La siempre interesante Maggie Gyllenhaal debuta como directora de largometrajes adaptando una obra de Elena Ferrante con el título algo distinto del de la película, La hija oscura, que sin embargo es el que figura en la versión doblada al castellano en España. Lo de la hija perdida es porque es el título de la edición inglesa de la novela de Ferrante. Líos de títulos que pocas veces entiendo. Elena Ferrante es un pseudónimo. Aunque hay sospechas fuertes de la identidad de la autora, probablemente mujer, por lo que nos referiremos a ella en femenino, no me consta si hay certeza o no. No he leído nada de ella. Rara es mi estancia vacacional en Italia en la que no vea en las librerías las promociones de alguna de sus novelas. Y está muy traducida a otros idiomas. La película ha estado muy presente en toda la temporada de premios cinematográficos, logrando algunos éxitos, aunque no en los más prestigiosos, donde no ha pasado de algunas candidaturas. Fundamentalmente para su directora y su protagonista principal, la siempre solvente Olivia Colman.

Si no estoy equivocado, con frecuencia Elena Ferrante sitúa la acción de sus novelas o el origen de sus protagonistas en el sur de Italia, o al menos en Nápoles y proximidades. Así que algunas fotos de mi último viaje a la costa de Amalfi y el golfo de Nápoles vendrán muy bien para la ocasión.

Colman interpreta a Leda, una profesora de lenguas que se toma unas vacaciones por sí sola en Grecia. Permanece algo alejada de su familia; sus hijas veinteañeras han vivido con su padre. Un día, al lugar de vacaciones llega una bulliciosa familia, con una joven madre, Nina (Dakota Johnson), al frente de la que es prevenida por ser gente «poco recomendable». Pero surge un incidente, la niña pequeña de Nina se pierde. Leda la encuentra y la devuelve a Nina; pero se queda secretamente con una muñeca de la niña, incluso ante el berrinche continuo de la pequeña. Todo el incidente trae al recuerdo los recuerdos de cuando sus hijas tenían la edad de esta niña, y ella, interpretada en su juventud por la también muy estimable Jessie Buckley, mantuvo una aventura extramatrimonial que marcó el resto de su vida.

Historia escrita y dirigida por mujeres, protagonizada por mujeres, de carácter intimista e introspectivo, sobre las obligaciones de la maternidad y sobre como esta, en la sociedad actual puede interferir con las ambiciones profesionales de una mujer, y también cuando los estereotipos establecidos y las costumbres morales obligan a las mujeres y las castigan socialmente cuando se desvían del «buen camino». Pero también sobre el remordimiento que decisiones aparentemente valientes pueden dejar en la mujer que decide ser autónoma, independiente. El planteamiento y el tema es muy interesante… pero no acabó de engancharnos, y la puesta en escena estuvo a punto de sacarnos de la película en varias ocasiones. Incluso el macguffin del filme, la maldita muñeca, nos pareció un poco débil a la hora de desencadenar los conflictos que se plantean en la misma.

La película se salva y se sostiene por las bondades interpretativas de las mujeres de su reparto. Los hombres, por prestigiosos que sean los nombres de los actores, como Ed Harris, tienen un papel absolutamente accesorio y circunstancial en la trama. Sin ellas, no sé si para mí la película hubiera llegado al aprobado. Se deja ver… pero exige atención y, como ya he sugerido, la propia película no siempre colabora a la hora de mantenerla. No sé si recomendarla o no. Quizá sea buena opción para la reflexión en vísperas del 8 de marzo.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] Death on the Nile (2022)

Cine

Death on the Nile (2022; 12/20220224)

Como avisaba en mi última entrada cinematográfica, se nos han acumulado en siete días dos películas firmadas por Kenneth Brannagh. Y ya avisaba que, en mi opinión, hay cierta irregularidad en su carrera. Las da de cal y de arena. Hace poco más de cuatro años estrenaba una ambiciosa adaptación de la novela más famosa de Agatha Christie. Una escritora que leí con frecuencia durante una fase de mi vida, entre la adolescencia y primeros años de juventud, pero que abandoné pronto. Novelas formulaicas, con alguna excepción, que pronto me aburrieron por falta de incentivo intelectual. En cualquier caso, la segunda novela que leí de la escritora británica fue Poirot en Egipto, título con el que se publicaba hace cuarenta años la novela Death on the Nile en España. Supongo que para dejar claro a los fans de la escritora que se trataba de una novela del famoso detective belga Hercule Poirot.

Una visita recientes al templo de Debod en Madrid, trasladado de su lugar original por la construcción de la presa de Asuán, que también supuso el traslado del templo de Abu Simbel, la joya de los templos nubios, y que es visitado por los protagonistas de la película.

Mi primera novela de Christie fue El tren de las 4:50 (4.50 from Paddington), una novela que todavía aprecio en el recuerdo. Que no era de Poirot, era de Miss Marple, aunque la protagonista efectiva fuera otro personajes. Yo debía tener 14 o 15 años. Y un par de años más tarde, debido a que buena parte de mis compañeros de clase vieron la primera adaptación de la novela que nos ocupa hoy, yo no la vi hasta años más tarde en televisión, me agencié esta aventura detectivesca y la leí. Me entretuvo mucho, aunque hoy, en el recuerdo, no se sostiene también como el asesinato ferroviario que he mencionado. En cualquier caso, el drama celotípico de la alta sociedad sobre las aguas del Nilo entre el arribista Simon Doyle (Armie Hammer), la rica heredera Linnet Ridgeway (Gal Gadot) y la despechada y vibrante Jacqueline de Bellefort (Emma Mackey) tenía mimbres para hacer una historia mucho más interesante que la que escribió Christie o se ha adaptado en los cines. Bueno, claro… también está Poirot (Kenneth Brannagh). Es una pena que el encorsetamiento en la fórmula detectivesca de la autora inglesa le cortara las alas a la historia. Que además es muy glamurosa.

Al igual que en su película de 2017, Brannagh nos plantea una película espectacular, de amplios paisajes, colores impactantes, muy de postal o de foto llamativa en un instagram de viajes. Hay que considerar que vimos la película en un evento especial, con proyección de película cinematográfica de 70 mm, la alta resolución del cine tradicional, en versión original. El problema es que la espectacularidad visual viene cojeando de dos patas. Por un lado, en el aspecto técnico, los abundantes cromas con fondo generados por ordenador cantan mucho, y en algún momento dan la sensación de que estamos ante una película de animación con personajes reales. No muy aceptable en los tiempos que corren. Por otro lado, la adaptación de la historia es apresurada, nada sutil y a ratos un pelín confusa. Supongo que para no alargar en exceso la producción. Menos mal que yo sabía perfectamente lo que sucedía.

Y lo que sucedía es muy similar a lo que cuenta Christie en su novela, a la que es bastante fiel. Pero hay cambios. Se introducen una serie de cuestiones sobre la biografía de Poirot como combatiente belga en la Primera guerra mundial, que no me consta existan en los libros originales. De hecho, yo pensaba que en aquel momento era policía en Bélgica y se refugió durante la invasión alemana en Inglaterra donde permaneció. Y que desde mi punto de vista no aporta nada, salvo para humanizar al arrogante detective, incluso planteando un interés romántico con una de las viajeras del Karnac. Y el resto de los cambios se producen para introducir una improbable variedad racial y sexual para la época en que se sitúan los hechos, pero que parece obligatoria hoy en día si no se quiere ser acusado por los fanáticos de lo «políticamente correcto». De todas formas,… se han olvidado incluir algún personaje de el Asia más oriental, o sea que estos grupos étnicos pueden plantear quejas ante la película. También falta representación de los aborígenes australianos, maoríes, polinesios y melanesios, y de toda América latina. Esquimales tampoco hoy. Y algunos otros. Y en cuanto a la diversidad de género… falta algún personaje claramente transexual, gays masculinos, bisexuales, pansexuales y asexuales. Creo. Todo esto lo digo con el máximo respeto a la diversidad humana, pero con poco respeto a la «diversidad» de escaparate y forzada. Háganse historias sinceras y auténticas de todos los grupos y variantes humanas. Invéntense por favor nuevas historias con protagonismo genuino de la humanidad diversa, y dejémonos de intentar forzar al absurdo lo que ya se inventó en el pasado. A veces funciona, véase cierta adaptación de famosa escritora, pero muchas veces no.

Con un reparto funcional, pero con fuerte regresión a la mediocridad, los buenos intérpretes quedan limitados por el estereotipado desarrollo de sus personajes, mientras que los intérpretes menos brillantes salvan los muebles al verse ante personajes menos exigentes, la película no es ninguna catástrofe, y se deja ver, aunque a mí me deje profundamente insatisfecho. Entre tanta corrección política, es irónico que el protagonista masculino estuviera implicado en un escándalo, cuyo veracidad desconozco, por conducta sexual impropia. Al parecer, este hecho pudo retrasar la llegada de la cinta a los cines o afectar la promoción de la misma, que se habría enfriado por parte de las protagonistas femeninas. No lo sé a ciencia cierta. En cualquier caso… supongo que los fans de Christie la verán con ganas,… pero yo… creo que si Brannagh sigue insistiendo en crear un «universo Poirot»… que no cuenta más conmigo.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

[Cine] Belfast (2021)

Cine

Belfast (2021; 11/20220117)

En el plazo de unos días vamos a ver dos estrenos de Kenneth Brannagh. El director británico, norirlandés por más señas como veremos a propósito de la película de hoy, ha realizado cosas muy muy interesantes a lo largo de su carrera. También como intérprete. Y sin embargo, también da la sensación de que hay cierta irregularidad en su carrera. En cualquier caso, la película de hoy llega con halo de ambiciones en la temporada de premios, y con probabilidad de premio gordo. No sé si mucha o poca, pero la posibilidad existe.

Confío en visitar Irlanda del Norte en algún momento. De momento, tengo que conformarme con fotos de la República de Irlanda. Las que traigo hoy, en blanco y negro para acompañar el tono de la película, de la península de Connemara.

Brannagh nos traslada a su ciudad natal Belfast, con un alter ego de nueve años, Buddy (Jude Hill), que de repente despierta a la dura realidad sociopolítica de Irlanda del Norte cuando un grupo de matones unionistas irrumpe en su pacífica calle donde conviven familias protestantes y católicas para atacar a estas últimas. A través de los ojos del niño y sus correrías por el barrio iremos conociendo las entretelas de esa ciudad en conflicto y dividida, pero no sólo entre protestantes y católicos, sino también entre quienes quiere paz y quienes buscan bronca, representada por el enfrentamiento entre su padre (Jamie Dornan) y un matón unionista (Colin Morgan), a pesar de ser ambos protestantes. Y con la poderosa presencia de la madre (poderosa presencia también la de Caitriona Balfe), y la no menos poderosa e importante presencia de los abuelos del niño (prestigio a raudales con Judi Dench y Ciarán Hinds).

Brannagh abandona sus macroproducciones complejas y rueda con sencillez, en un delicado blanco y negro salpicado de alguna nota de color, un breve pasaje vital, varios meses en la vida de una familia que debe tomar la difícil decisión de si ha de quedarse en precario en la ciudad que ama y con la familia y los amigos que quieren, o deben emigrar, como tantos irlandeses en la historia, para abrir un futuro a sus hijos. Un tremendo retrato social de unos tiempos y unos conflictos, en la que el realismo de la historia no está reñido con no pocas dosis de poesía. Y poco más de hora y media de duración. Las pequeñas grandes historias no necesitan más para estar bien contadas.

Poderosas interpretaciones de un reparto mucho más coral de lo que parece, donde sólo la presencia del pequeño Jude Hill es constante, y que nos limita la historia, que podría tener otras interpretaciones u otras visiones. La misma historia, con distinto resultado, podría haber sido contada y resultar tremendamente interesante desde el punto de vista de la madre, esa madre guapa y garbosa, tanto en sus aciertos como en sus errores. O de la abuela. O del abuelo. O de un vecino. O de la prima mema. Todos ellos podrían generar su versión de esta pequeña historia y sería igualmente interesante, pero distinta. Hay muchas películas posibles en esta película concreta. Todo el reparto es irlandés, o con raíces irlandesas (Dench es inglesa de madre irlandesa), y nos acuna con su musical acento, que los irlandeses llevan la música hasta en el hablar.

¿Es recomendable? Es prácticamente imprescindible. Un canto al entendimiento, un homenaje a las familias modestas, a lo que emigran, a los pacíficos, a los sencillos de corazón, que también meten la pata en ocasiones. Una denuncia del conflicto por el conflicto, de los integrismos ideológicos dogmáticos, políticos o religiosos. Una visión necesaria de un norirlandés protestante que se aleja de todos los tópicos, al mismo tiempo que hace avanzar la historia bajo el impulso de la potente música y firmes letras de las canciones de Van Morrison, otro norirlandés de pro. No os la perdáis. Ah… y la sorpresa final sobre la niña de clase que trae loco a Buddy,… la guinda final en el mensaje de Brannagh con esta película.

Valoración

  • Dirección: *****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: *****

[Cine] Drive my car ドライブ・マイ・カー (2021)

Cine

Drive my car ドライブ・マイ・カー (2021; 06/20220125)

El comentario de esta película dirigida por Ryūsuke Hamaguchi estaba previsto para ayer sábado. De forma tranquila, reposada. Pero estuve tan atareado, que no encontré el momento. Así que en esta mañana de domingo en la que no tengo previsto salir de casa hasta pasado el mediodía, será más propicia. La película la vimos en un sesión especial de preestreno, hasta el 4 de febrero no entrará en la cartelera normal, en versión original, por supuesto, y en una buena sala, con pantalla grande y buena imagen y sonido. Y diré una cosa para orientar mis impresiones finales. No sabíamos cuanto duraba cuando empezó a las siete y media de la tarde. Salimos con la idea de que serían las nueve y cuarto o nueve y media… cuando en realidad eran ya las diez y media. Tres horas de película que se nos pasaron en un vuelo. Y eso que estoy seguro que los aficionados al cine palomitero opinarán que es una «película lenta». Qué sabrán ellos.

La mayor parte de la película transcurre en Hiroshima. Y allí nos desplazaremos fotográficamente para ilustrar esta entrada.

La película comparte título con una canción de los Beatles de su álbum Rubber Soul. Y no es casualidad, porque está basada en un relato corto de Haruki Murakami, de su colección Hombres sin mujeres, que leí ahora hace cuatro años. Me parecía más reciente… cómo se pasa el tiempo. Y los títulos de las novelas y cuentos del autor japonés hacen alusión con frecuencia a títulos de canciones. Véase el título original de una de sus más celebradas novelas, y algunos otros relatos de la misma colección. La película toma elementos de otros relatos de la misma colección, especialmente Sherezade, esto está claro… la historia de la lamprea, y dicen también que Kino… aunque yo he sabido decir cuáles en este caso.

Kafuku (Hidetoshi Nishijima) es un actor y director teatral de éxito en Tokio, casado con Oto (Reika Kirishima), una madura pero guapa guionista de televisión, con quien tiene una buena vida marital a pesar de dos cuestiones; viven con el duelo de su niña pequeña muerta tiempo atrás, y su mujer le es infiel con otros hombres de vez en cuando. Un día encuentra a su mujer desvanecida en el suelo de su casa… y esta muere. Dos años más tarde, invitado a una residencia en un festival de teatro en Hiroshima, donde pondrá en escena una versión multinacional y multilingüe de Tío Vania de Chejov, deberá convivir en los trayectos en coche con una conductora muy joven y reservada (Tōko Miura), y se encontrará con uno de los antiguos amantes de su mujer (Masaki Okada). Y los fantasmas de un pasado con cuestiones sin resolver volverán a acecharlo.

Mi más valorada película del año pasado, como os contaba el segundo día de este año, fue otra película reciente de Hamaguchi. Me encantó. Me pareció que, independientemente de la cultura, la lengua, las formas y el entorno que envolvía la película me hablaba de cosas con las que todos podemos identificarnos de una forma u otra, sean o no nuestras vivencias personales similares a las de los personajes de la película. Pero la cuestión es que una de mis películas más valoradas de 2020 fue un estreno directo en plataforma en línea del mismo director, que vi en Filmin en medio del desastre que supuso para la exhibición cinematográfica la pandemia de covid-19. Por aquel entonces vi también en la misma plataforma Happy Hour, una impresionante película de más de cinco horas de duración, del mismo director, que también me pareció bastante notable; sobresaliente diría. Y todas estas películas tienen elementos temáticos comunes. Y en todas ellas el director muestra una maestría notable en la narración pausada, pero sin distracciones ni elementos superfluos, a pesar de la duración de los largometrajes, y con una visión cinematográfica, alejada por completo de los efectismos contemporáneos, pero muy solvente, muy eficaz, y que permite que las imágenes cuenten tanto o más que las palabras.

Un elemento importante de las películas de Hamaguchi es el buen trabajo de sus intérpretes. Sean profesionales o aficionados (Happy hour). Sean veteranos o jóvenes. Creo que es un excelente director de actores, extrayendo emociones profundas de sus rostros, de sus miradas, de sus expresiones. Además de los protagonistas de la película, que están fenomenales. Hay personajes secundarios que tienen un importancia determinante en la película, entre quienes destacaría a la coreana Park Yoo-rim, en su papel de actriz muda, que se expresa en el lenguaje de signos de su país, y que nos ofrece algunas de las escenas más emotivas y magníficas de la película. Especialmente, aunque no únicamente, ese escena final del Tío Vania, que ilumina no sólo a los protagonistas de la película, especialmente a lo joven conductora a la que conducirá a un peculiar y esperanzador happy end, sino también a los espectadores, si a estas alturas de la película no se habían coscado todavía de los paralelismos.

Y es que el diálogo entre la película de Hamaguchi y el Tío Vania de Chejov es fundamental. Lo que en el relato de Murakami es una mención de pasada, aquí establece unos paralelismos y unas capas de comprensión y desarrollo de los conflictos y emociones que enriquecen mucho la película. El arte es un diálogo constante entre las obras del pasado y las del presente; una conversación permanente en la que nadie está aislado, sino que está subido a los hombros de quienes lo precedieron. Y Hamaguchi cabalga aquí sobre los hombros de dos literatos, Murakami que le ofrecen la historia base y un conflicto, y Chejov que le ofrece una profundización que va mucho más allá de lo que un relato corto, que releí hace un par de días en un rato, puede permitir. Y además, no hace falta conocer la obra de Chejov. Hamaguchi ofrece más que suficientes claves durante los ensayos de la obra para que comprendamos este diálogo.

Esta película la veremos cuatro gatos. La entenderán/entenderemos tres. Se alejan muchísimo de los gustos de la masa. Y sin embargo está muy próxima a ser una obra maestra. Te deja una sensación de plenitud. De reconciliación total con lo que es o puede llegar a ser el séptimo arte. La cinematografía considerada como una de las bellas artes. Ética y estética. Personas y emociones. Imagen, sonido,… y cuando es pertinente, diálogos. No palabrería vacía como se estila en muchos blockbusters actuales. Monólogos en los que todas y cada una de las palabras que se dicen tienen sentido y son imprescindibles. No lo duden, si realmente les gusta el cine, vean esta película. Y lean el relato de Murakami. En este caso, la película es superior al relato original, pero también está a buen nivel… especialmente si se lee la colección completa de relatos dedicados a esos hombres que sufren la pérdida de las mujeres. O mejor dicho, dedicada a las mujeres que nos dejan profundos vacíos en nuestros corazones o almas. Kokoro 心 llaman en japonés a ese lugar ficticio donde reside lo más íntimo de la persona.

Curiosidades: 1) A la joven Tōko Miura la había visto ya en alguna cosa en televisión, pero no la recordaba. Pero sí recordaba que es la voz femenina que acompaña a RADWIMPS en las canciones de la banda sonora de la última película estrenada de Makoto Shinkai. RADWIMPS fueron los autores de la banda sonora de la película más conocida de Shinkai. 2) La atractiva Reika Kirishima, cuya presencia en la película nos sabe a muy poco… necesidades del guion, ya estuvo en el reparto de otra película que adaptaba a Murakami. 3) Con cierta frecuencia, en las novelas y relatos de Murakami el protagonista acaba dando unas vueltas por la isla de Hokkaidō, la más norteña de las grandes islas del archipiélago nipón. En el relato de Murakami en el que se basa la película sólo se menciona que la conductora es una joven de Hokkaidō. Pero Hamaguchi sí que traslada a los dos protagonistas a esta fría, en invierno, isla.

Valoración

  • Dirección: *****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: *****

[Cine] Munich: The edge of war (2021)

Cine

Munich: The edge of war (2021; 05/20220121)

Película de transición en mi serie de estrenos de este 2022, vista en vísperas de una semana en la que acudiremos al estreno de dos películas muy esperadas, con muchas expectativas. De hecho, cuando me pongo a redactar este comentario, ya he visto la primera de ellas… Que solo diré que su proyección eran las 19:30 y cuando salimos creía que serían las 21:15 o las 21:30… cuando en realidad habían pasado tres horas de proyección… y ni nos revolvimos en el asiento. Ya contaré. Pero centrémonos en este drama basado en hechos históricos dirigido por el alemán Christian Schwochow, y cuyo final sabíamos antes de empezar la película.

Dejando de lado el triste papel que tuvo la capital bávara en el auge del nazismo, hoy en día un enclave progresista en una región católica y conservadora, y en los hechos históricos narrados, me gustaría volver a visitarla. Me agradó mucho la visita que hicimos en 2008. Quizá este verano…

El entorno fue la infame cumbre a finales de septiembre de 1938 entre los primeros ministros/cancilleres de Alemania (Hitler (Ulrich Matthes)), Italia (Mussolini), Francia (Daladier) y Reino Unido (Chamberlain (Jeremy Irons)), donde se llegó a los Acuerdos de Múnich, que llevaron a la anexión inicial de los Sudetes por parte de la Alemania nazi y, posteriormente, a la desaparición de la Checoslovaquia como estado independiente. Los checos conocen estos acuerdos como «la traición de Múnich», puesto que Francia y el Reino Unido estaban comprometidos inicialmente en la defensa de su integridad. Formó parte de la política de apaciguamiento que Chamberlain y Daladier llevaron a cabo ante Hitler, pero que no impidió la debacle de la guerra un año más tarde. Y que había estado precedida por cesiones al fascismo como el no menos infame Comité de No intervención, creado para que nadie interviniera en la Guerra Civil española, que no impidió que hubiera combatientes fascistas alemanes e italianos en el bando fascista español, mientras las llamadas «democracias» miraban para otro lado. En esta película se monta una trama ficticia entre dos jóvenes diplomáticos, ingles (George MacKay) y alemán (Jannis Niewöhner), compañeros de estudios en Oxford, extrañados por sus diferencias políticas, y que se acercan para impedir que Hitler se salga con la suya, incluso con la posibilidad de acabar con el dictador.

La película es entretenida, pero sin más consecuencias. Busca dejar en buen lugar la figura de Chamberlain, como algunos historiadores recientes, que abogan por asegurar que la política de apaciguamiento sirvió para llegar a la guerra mejor preparados. No compro la idea. La guerra fue perdida por Alemania por querer abarcar más de lo que podía. Si hubiera afianzado sus conquistas en la Europa continental, y hubiera evitado a la Unión Soviética, con quien había firmado los no menos infames pactos von Ribbentrop-Mólotov, y a los Estados Unidos, aislando al Reino Unido… el final de la contienda hubiese sido menos glorioso para unos británicos incapaces por sí mismos de derrotar a Alemania, tras la debacle de Francia.

Pero la película está correctamente realizada, correctamente interpretada y es lo suficientemente dinámica como para que los suscriptores de Netflix la vean sin problemas y sin arrepentirse, aunque no baste ni de lejos para sumar suscriptores a la plataforma. Pues eso. Si sois suscriptores,… podéis echarle un vistazo sin arrepentiros.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] Manyeo 마녀 (2018)

Cine

Manyeo (2018; 04/20220118)

He estado dándole muchas vueltas a la cabeza sobre si esta película se puede incluir en mi base de datos de estrenos cinematográficos. Los criterios originales para que una película entrase en ella eran 1) un estreno en salas de cine, 2) un reestreno que previamente nunca hubiese visto en salas de cine, incluso si lo había visto en televisión. Pero los cambios en los modos de distribución y exhibición de las películas cinematográficos ha hecho que poco a poco incluya una tercera categoría… 3) un estreno directo o cuasidirecto(*) en plataforma de contenidos en internet. Pero… ¿durante cuanto tiempo cuenta como estreno en la plataforma cuando la película permanece indefinidamente en dicha plataforma? Bueno… pues asumo que con los nuevos modos de distribución y exhibición, la tardanza en el tiempo en verla tras el estreno es equivalente al modo 2) en salas de cine. Así que incluiré en mi base de datos esta película surcoreana dirigida por Park Hoon-jung, y del que podemos ver otro estreno directo en Netflix.

Unos paseos a orillas del mar en Busan contrarrestarán el a veces opresivo ambiente de la película de hoy, que también transcurre en Corea del Sur.

En principio, la película no me interesó… porque con sus títulos en inglés/castellano [The Witch: part 1 – The Subversion/La bruja: parte 1 – La subversión]… pensé que era de terror sobrenatural, de esas tan populares en el Asia oriental y que no me suelen atraer. En estos momentos, estoy viendo una serie protagonizada por su actriz protagonista, Kim Da-Mi, que me está gustando en lo que es, una comedia romántica con algún punto serio. Y me está gustando el trabajo de la actriz. Y me interesé por su carrera. Breve. Pero premiada. Y entonces vi que esta película, en la que trabaja con su coprotagonista en la serie que estoy viendo, Choi Woo-sik, conocido por su trabajo en la más famosa película del país asiático, no era de terror sobrenatural, sino la del género de chica jovencita preparada por extraños agentes como máquina de matar, ver esto o esto o esto como ejemplos del género. En este caso, con elementos de ciencia ficción. Con algún reparo, porque no es necesariamente un género que me entusiasme, decidí verla… y me lo pase estupendamente.

La película no tiene la espectacularidad de películas similares en occidente, en escenarios o en medios tecnológicos, pero esta rodada con imaginación, ritmo y coherencia. No es original en absoluto, pero mezcla adecuadamente en la coctelera los tropos propios del género. No es una obra maestra, pero es muy entretenida. A pesar de durar algo más de dos horas, se te pasa en un vuelo. El principal tropo de la historia… lo sospechas, pero no lo tienes claro. Crees que el cambio de actitud de la protagonista vendrá determinado de otra forma… pero no… es así… Obviamente no lo puedo desvelar. Y lo fundamental, la chica protagonista lo hace muy bien, genera empatía y simpatía. Y si bien los «malos» de la película están demasiado estereotipados, el conjunto funciona.

En resumen, un entretenimiento bien ensamblado, sin pretensiones pero sin complejos, que ofrece una alternativa válida para los suscriptores del canal, y que podría funcionar perfectamente en salas de cines… si no fuera surcoreana. Y probablemente, una versión de lo mismo realizada por los yanquis empeoraría porque un exceso de medios impedirían el recurso a la creatividad de una producción más modesta. Pero no cutre. Como su título en inglés/castellano indica, cabe una segunda parte, y parece que ya está en marcha. La veré, supongo.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine] The tragedy of Macbeth (2021)

Cine

The tragedy of Macbeth (2021; 03/20220116)

Parece que los hermanos Coen se han «divorciado» cinematográficamente hablando. No sé si para esta película o ya para los restos. El caso es que esta adaptación de una de las más célebres tragedias de William Shakespeare la firma en solitario, tanto en la dirección como en el guion que adapta el texto del Bardo, Joel Coen. Hay que decir que, aunque la mayor parte de las películas de los hermanos Coen sean acreditadas popularmente a ambos, en los créditos oficiales suelen aparecer ambos como guionistas, pero en sus largometrajes hasta 2003 sólo aparecía Joel como director. Oficialmente. En cualquier caso, ya adelanto que esta adaptación teatral no es una película al estilo de lo que se entiende por «coenesca» en mi opinión. Aunque sí homenajea a directores o estilos cinematográficos del pasado. Véase el expresionismo alemán. Cuando menos visualmente y con la inestimable ayuda del director de fotografía Bruno Delbonnel, que se sale del estilo que le ha hecho más famoso.

Mi última visita a Escocia, al castillo de Stirling en concreto, en blanco y negro, como la película.

Macbeth es una de las tragedias más conocidas del Bardo. Pero decir que sea una tragedia popular me parece un exceso. No es fácil de digerir. Quizá en su tiempo, a principios del siglo XVII, con un público acostumbrado a su lenguaje y su métrica, y con una mayor comprensión de las analogías del drama histórico con los acontecimientos políticos de los que eran contemporáneos… se podría considerar popular. Pero en la actualidad, para quien no tiene el inglés como lengua nativa, seguir una versión original de la obra, aun con los subtítulos como ayuda, exige esfuerzo y mucha atención. La obra sobre las nefastas consecuencias morales de una fuerte ambición por el poder por parte del rey de Escocia Macbeth (Denzel Washington), encarnada en esa voz de la conciencia nefasta que es Lady Macbeth (Frances McDormand),… no es fácil. Por eso llama la atención su difusión a partir de una plataforma de contenidos online como es Apple Tv. Aunque ya vengo notando un patrón en estas plataformas, por el que incluyen obras en sus catálogos menos atractivas para la masa de espectadores, pero que den prestigio a la plataforma.

Rodado en blanco y negro digital, en formato 1,375:1, formato estándar académico normalizado en 1932, con amplia profundidad de campo, uso de angulares y juegos de formas luces y sombras muy característicos, como ya adelantaba antes, formalmente se inspira y homenajea al cine expresionista alemán. Y a otros grandes filmes inspirados por aquel, como la famosa película de Orson Welles que también era un enorme retrato de la ambición. Cuando veo este tipo de tragedias no puedo dejar de recordar lo que decía la solapa de las tapas de mi primera versión de El Señor de los Anillos, «la capacidad corruptora del poder afecta incluso a los más poderosos». O algo así. Pocas pegas se le pueden poner a los aspectos formales del largometraje, que muestran el dominio del director y su equipo para hacer un cine de alto nivel.

Y qué decir del reparto. Ya de entrada, el director confía en su esposa para el siempre difícil, complejo, papel de Lady Macbeth. Lo cual es jugar sobre seguro, puesto que McDormand es una de las mejores intérpretes y más versátiles de la actualidad. Y cuando digo «actualidad» digo a estos tiempos en los que más se le reconoce, porque su capacidad interpretativa está más que constatada desde hace décadas. Y Washington tampoco tiene mucho que demostrar a estas alturas, aunque su carrera incluya también algún pestiño que otro. Pero la labor actoral se puede considerar también impecable.

¿Es recomendable, por lo tanto, esta adaptación de la tragedia teatral? Para los aficionados de la obra de Shakespeare y del cine de autor, sin duda. Imprescindible. Pero el gran público… tendrán que ser espectadores dispuestos a asumir riesgos, a salirse de los caminos mil veces trillados del cine actual. En esas condiciones, olvidándose de las palomitas y de ingerir las venenosas pizzas a domicilio, centrándose en la experiencia cinematográfica pueden encontrarse con una experiencia muy gratificante. Si no…

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] È stata la mano de Dio (2021)

Cine

È stata la mano de Dio (2021; 02/20220110)

El título de la película, bien sea en su original italiano o en su fiel traducción al castellano, Fue la mano de Dios, nos traslada con facilidad a los años 80 del siglo XX, cuando el marrullero Diego Armando Maradona consiguió un gol contra la odiada Inglaterra con la mano, dándose por válido por el árbitro del encuentro, o sea, injusto, pero que representó el desagravio por la derrota militar argentina en las Falkland/Malvinas ante el ejército y la navy británica. Impresionante cúmulo de despropósitos, todos en una misma oración gramatical ¿verdad? Pues allí nos traslada el excelente director italiano Paolo Sorrentino en un cine autorreferente, si no autobiográfico, a los años ochenta en Nápoles, cuando el astro futbolístico argentino fichó por el equipo local.

Me viene muy a mano mi visita a Nápoles en el mes de octubre del pasado 2021. Todas las localizaciones de las fotos, Quartieri Spagnoli, galerías Umberto I, castillo del Ovo o los paseos marítimos de la ciudad son, de una forma u otra, localizaciones de la película de hoy, también.

Sorrentino nos cuenta la historia de Fabio (Filippo Scotti), su alter ego adolescente, que crece en una familia de clase media, su madre ama de casa (Teresa Saponangelo), su padre empleado de banca (Toni Servillo), donde vive feliz y con pocas preocupaciones. En una primera parte costumbrista, el director napolitano, claramente inspirado por Fellini, nos pinta un cuadro humorístico y aparentemente despreocupado del entorno familiar y social de Fabio. Quien va descubriendo el mundo, la sensualidad, la diversidad social, los problemas familiares, a través del pintoresco colectivo que le rodea en las interacciones sociales de la familia. Hasta que una tragedia se abate sobre esta, lo que obligará al muchacho a madurar a marchas forzadas, y a tomar decisiones sobre su futuro.

Dejando de lado si las películas de Sorrentino son del gusto o no de eso que se llama el «gran público», este director es una de las grandes firmas del cine actual. Más que digno heredero de los grandes directores del cine italiano, a tres de los cuales, Fellini, Zeffirelli y Capuano, homenajea la película en mayor o menor medida, con más seriedad o con más ironía, en tono de comedia o en reflexión dramática. Una gran puesta en escena, un rodaje impecable, para un gran contador de historias y de la historia. Se habla de que La grande bellezza estaría inspirada por la Dolce vita, Youth – La Giovinezza por Otto e mezzo y esta última película por Amarcord. Pero introduciendo su propia visión, su propias historias y su propio lenguaje.

A lo antes mencionado hay que añadir una impecable labor actoral en la que el director cuida de sus intérpretes, que miman a los personajes que encarnan, dotándoles de una vida propia, que el espectador entiende que puede existir de forma verosímil más allá de los límites del largometraje.

La película tuvo una pequeña presencia en las salas de cine, con un efímero paso por ellas, para inmediatamente pasar a engrosar la lista de películas de prestigio de Netflix. No parece que en estos momentos vaya a optar a mucho en la temporada de premios, pero quizá porque cada vez son más las cinematografías que ofrecen producciones bien hechas e interesante, mientras los norteamericanos se dedican a explotar franquicias y realizar secuelas y segundas versiones de lo de siempre. Bueno… mientras quede inteligencia y ganas en algún lugar del mundo, el cine seguirá vivo.

Valoración

  • Dirección: *****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine] The Card Counter (2022)

Cine

The Card Counter (2022; 01/20220104)

En el cuarto día del nuevo año nos acercamos a las salas de cine por primera vez en esta ronda solar, justo en el momento en nuestro planeta se acerca más al sol en su órbita alrededor de la estrella. Y lo hacemos con una película de Paul Schrader que a priori no nos atraía mucho por su presunta temática, las peripecias de un jugador profesional de juegos de cartas con apuestas, pero que venía avalada por muy buenas críticas. Schrader es un cineasta que siempre me ha interesado más como guionista que como director. Pero es muy querido por la crítica. En esta película al menos, no tanto por el público, si hacemos caso a los votantes en IMDb. Pero ese es un grupo con quienes con cierta frecuencia discrepo.

Sólo he visitado una de esas ciudades que dedican buena parte de su infraestructura hotelera y turística al juego. Y es Macao, que parece querer el título de «Las Vegas de Asia» o al menos de China. Aunque a mí no me interesó es parte de la ciudad, con la que acabé tomando un ligero contacto, más por los imprevistos y las contingencias del viaje que por otra cosa.

La narración sigue a William «Tell» (Oscar Isaac), no su verdadero nombre (William Tell = Guillermo Tell), quien tras pasar ocho años de una condena de diez en una prisión militar de los Estados Unidos, se dedica a vivir del juego de azar con cartas, de forma nómada. Sin llamar la atención, pequeñas apuestas que le permiten ir viviendo. Siempre alejando la sospecha de que es capaz de llevar la cuenta de los naipes sobre la mesa de juego, algo al parecer prohibido en los casinos, aunque no ilegal siempre que no existan ayudas externas. Un día se encuentra con La Linda (Tiffany Haddish), una mujer que patrocina económicamente jugadores de éxito con inversiones, a cambio de una parte de los beneficios. Pero aunque se miran con simpatía, «Tell» rechaza la oferta. Y otro día, en Atlantic City, coincidiendo con una conferencia sobre seguridad en el hotel-casino, es abordado por Cirk (Tye Sheridan) (pronúnciese kirk), hijo de un antiguo compañero del ejército, que va siguiendo al «mayor» Gordo (Willem Dafoe), un antiguo «superior» de ambos militares. Entonces nos enteramos de que ambos estuvieron en Abu Grahib durante la guerra de Irak, motivo por el que «Tell» estuvo en la cárcel. «Tell» aceptará entonces la oferta de La Linda, para ganar más dinero… con el fin de…

Nuevamente estamos ante una película que se va cociendo a fuego lento durante los 110 minutos aproximadamente que dura su metraje (en realidad, con la filmación digital,… ya no hay metraje que valga en las películas… pero…). El desenlace es previsible. Más que nada, porque en las primeras frases que el protagonista nos dice en voz en off, ya nos adelante parte del mismo. Pero da lo mismo. Lejos de ser una película sobre el juego, es una película sobre el remordimiento, sobre la necesidad de una persona de convivir con los demonios que le persiguen por sus acciones del pasado. Sobre la necesidad de una redención y un perdón que parecen inalcanzables o inexistentes. Y sobre la necesidad de que las acciones de los padres no recaigan sobre los hijos. Si esto se conseguirá o no… habrá que ver la película.

Lo cierto es que la película está rodada con considerable maestría. Se nota además que Schrader ha trabajado con frecuencia con Martin Scorsese, que produce la película, puesto que se nota la influencia del maestro en su forma de rodar, sin que por ello no tenga una personalidad propia la película, puesto que los ritmos de la narración no son los propios de Scorsese, desde mi punto de vista. Pero el principal activo de la película son sus intérpretes, especialmente la contención y calma con la que Isaac aborda su personaje, transmitiendo muy convincentemente los sentimientos profundos del personaje. Pero todos ellos están muy bien en sus papeles

Como decía, una vez más, y parece que es frecuente últimamente, hay un divorcio palpable entre el público y la crítica. Y yo en esta ocasión estoy más con la crítica. Y también estoy con la idea de que el cine, en general todas las artes, actúen como voz de la conciencia en unas sociedades que cada vez relativizan más lo correcto y lo incorrecto. Es cierto que mis impresiones no son todo lo cálidas y favorables que podían ser hacia la película. Pero es que a mí me cuesta mucho conectar con el mundo del juego y la ficción que transcurre en ese entorno. Incluso con las bondades mencionadas, hay momentos, durante las escenas en los casinos, en los que la película me saca un poco de la historia. El mundo del juego y de los casinos no forma parte de mi cultura, me resulta un tanto marciano… y no me acomodo fácilmente a él. Por lo demás, me parece una película muy recomendable, aunque no creo que dure mucho en las salas… aunque con lo rara que está la cartelera últimamente, vaya usted a saber.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine en TV] Las últimas del año: Don’t look up (2021) – Being the Ricardos (2021) – Red Notice (2021)

Cine

Ya viene siendo habitual es que el día 1 de enero lo dedico a comentar la última o las últimas películas vistas en el año anterior, para poder hacer el resumen del año el 2 de enero. Y así sucederá este año también. En esta ocasión, son tres estrenos cuasidirectos en plataforma, dos en Netflix y uno en Amazon Primer Video, a los que tenía ganas. Y que aprovechando que esta semana he tenido fiesta, he podido acostarme más tarde y tener más tiempo para estar dos horas o más seguidas delante del televisor. Para no hacer esto demasiado largo, les dedicaré lo justito.

Para ilustrar la entrada, una de las localizaciones más majas de la peor de las tres películas de hoy.

Don’t look up (2021; 79/20211225)

Fue película para el día de Navidad. Una película de Adam McKay, con un reparto encabezado por Leonardo DiCaprio y Jennifer Lawrence, con la participación de nombres como Meryl Streep, Cate Blanchett y Timothée Chalamet entre otros. Menciono los de más relumbrón o más de moda. Y que ha dividido a la crítica. Entre quienes la adoran y entre quienes la consideran mediocre. Y quizá los dos grupos tengan razón.

La historia de dos científicos que anuncian el apocalipsis con toda certeza salvo que se actúe pronto, pero nadie les hace caso, o lo hacen tarde, no sólo no es una mala idea, ya ha habido ideas similares, sino que además, en esta tercera década del siglo XXI, necesaria. Hay una diversidad de momentos buenos en la película, y el reparto no lo hace mal. Pero el conjunto es irregular, con bajones notables en la narración. Ha despertado comentarios críticos por las diferencias salariales entre protagonistas masculinos y femeninos. No basta para animar a la gente a suscribirse a Netflix, por los ya suscritos, pueden darle una oportunidad y quedarse con lo positivo. Creo que todavía se puede ver en pantalla grande.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

Being the Ricardos (2021; 80/20211228)

Las vidas y trabajos de Lucille Ball (Nicole Kidman) y Desi Arnaz (Javier Bardem), protagonistas de esta película de Aaron Sorkin, resuenan mucho en la cultura popular norteamericana, pero muy poco en la española. Sin embargo, las buenas críticas a un reparto de cierto prestigio al que podríamos sumar, entre otros, a J.K. Simmons como secundario de lujo, me llevaron a ver esta película sobre una semana crítica para uno de los programas de televisión más famosos en EE.UU., por cuestiones políticas y por la vida personal del matrimonio entre ambos personajes.

La película está bien hecha, pero el tema resulta sólo mínimamente interesante, visto desde este lado del charco. Pero el buen trabajo del reparto, están realmente muy bien, hace que sea una buena opción para los suscriptores de Amazon Prime Video.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

Red Notice (2021; 81/20211231)

Netflix anunció a principios de 2021 que iba a estrenar un mínimo de un largometraje de producción propia a la semana, aunque el promedio sería mayor. Y así ha sido. Pero la mayor parte de ellos han sido sin interés, o totalmente prescindibles. Igual que lo que sucede en los estrenos en la pantalla grande. Cuando se estrenó esta película de ladrones de guante blanco (no tan blanco, hay sus buenas dosis de violencia) dirigida por Rawson Marshall Thurber, la crítica se puso de acuerdo en masacrarla. O sea… del montón prescindible. Pero la audiencia le dio un nota alta, siendo de las películas más vistas en la plataforma.

Y es comprensible… porque es el guilty pleasure perfecto. Con un reparto razonablemente carismático gracias a Dwayne Johnson, pero sobre todo a Ryan Reynolds, y especialmente a Gal Gadot, la película es calamitosa en un tantas cosas que no voy a ponerme a ello en el breve espacio que le dedico. Pero al mismo tiempo te diviertes. La asumes como una parodia del género, que no sé si era la intención, y pasas las dos horas sin problemas y sin que se te haga larga. Aunque ya aviso, dice y hace tonterías tremendas. Las tres estrellas son por el factor diversión… en realidad sería más apropiado no pasar de las dos estrellas en mi valoración subjetiva.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] West Side Story (2021)

Cine

West Side Story (2021; 78/20211224)

Si os he de ser sincero, que Steven Spielberg se hubiera embarcado en la adaptación de un clásico del musical como es West Side Story, no me hacía una especial ilusión. Spielberg ya ha realizado algún nueva versión de alguna obra previa, o había dado su visión particular de algún universo literario, y en ninguno de los dos casos me entusiasmó. De hecho, se encuentran entre las películas que menos me gustan del prestigioso director. Y luego está el hecho de que la primera versión que se llevó al cine ya fue un gran logro. Quizá para el público, lo que más se recuerde sea el glamour de sus estrellas. Bueno… el glamour de Natalie Wood en concreto, en la romántica historia que por sí ya es también una versión o actualización de un clásico como es la tragedia Romeo y Julieta de Shakespeare. Pero es una película que tiene muchas más virtudes en su dirección, fotografía, coreografía, diseño de producción,… todo aquello que hace grande al cine. Mucho a cuestas para que no entusiasmase que de repente el director, aparentemente falto de ideas, tire de la realización de nuevas versión, algo que desgraciadamente sucede con excesiva frecuencia en el Hollywood actual.

Una de las secuencias de la película está rodada en The Cloisters, una sucursal del Metropolitan Museum de Nueva York, en el extremo norte de la isla de Manhattan. Pocos turistas se acercan. Está lejos y se pierde tiempo en los desplazamientos. Pero a mí me encantó, como a los protagonistas de la película de hoy.

Por otro lado… el musical no es un clásico por nada. La música de Leonard Bernstein, las letras de Stephen Sondheim… son de lo mejor del género. Y los problemas derivados de la inmigración, la pobreza, las desigualdades basadas en etnias y otros factores en el mundo, y especialmente en los Estados Unidos… no han dejado de estar de moda. Aunque hace tiempo que hay quejas de las minorías étnicas sobre el hecho de que la única visión de sus problemas que llega a los medios y a la creación artística parece ser la de los blancos. No entraré en ese tema. Me centraré en los aspectos relacionados con la calidad cinematográfica. Sobre el argumento… para quienes no lo sepan… en el lado oeste de Manhattan respecto a Broadway conviven malamente los inmigrantes puertorriqueños con los restos de gente de origen europeo que han prosperado poco. Y los adolescentes se enfrentan en bandas callejeras entre sí. Hasta que un día, Tony (Ansel Elgort), uno de los líderes blancos [trasunto de Romeo Montesco, del partido gibelino en Verona], se enamora de Maria (Rachel Zegler), hermana de uno de los líderes puertorriqueños [trasunto de Julieta Capuleto, del partido güelfo en la bella ciudad italiana]. Pero eso no va a impedir que sigan los trágicos enfrentamientos entre las bandas. Todo… con muchas canciones.

Después de ver la película, mi impresión es que Spielberg, que debe estar forrado, tiene la capacidad para filmar lo que quiera, es decir, de conseguir el dinero para ello, y le apetecía demostrar al mundo entero su capacidad para filmar con solvencia e innovación este película, siendo fiel al musical original, y con las justas referencias a la buena adaptación de 1961. Es decir, nos encontramos ante un alarde. Un alarde de considerable empaque. Y en el aspecto artístico sale perfectamente adelante y con buenísima nota. La película es muy muy muy notable, bordeando la excelencia. A pesar del escepticismo con el que la afrontábamos a primeras horas de la tarde de nochebuena, poco a poco nos dejamos llevar por lo que pasaba ante nos ojos, sumergiéndonos progresivamente en un espectáculo excelente.

Pocas caras muy conocidas entre el reparto. Con la simpática presencia de Rita Moreno en el reparto, quien hizo de Anita (hoy en día Ariana DeBose) en la versión de 1961, ya octogenaria, pero en muy buena forma, y con unas intervenciones de gran nivel, y algún otro secundario veterano, estamos ante un reparto joven y poco conocido, escogido entre artistas que cantan y bailan con solvencia, e incluso con gran calidad. Un punto a favor de la versión de 2021 sobre la de 1961, en la que el reparto hacía playback sobre las voces de cantantes profesionales. Y aunque pocos número se han grabado en directo en la grabación, son playback sobre sus propias voces, alguno sí… lo cual es meritorio. Sin dudar de que los ingenieros de sonido habrán puesto de su parte para que todo quede perfecto al final. Muy bien para el reparto.

En la parte musical, no vamos a descubrir la calidad de la música de Bernstein y las letras de Sondheim, como ya hemos mencionado, pero hay que destacar las excelentes coreografías que se nos ofrecen, innovadoras con respecto a las de 1961, aunque con recuerdos y detalles extraídos de las mismas, para establecer un buen diálogo entre las dos obras. Y qué decir de la maravillosa fotografía de Janusz Kaminski, un clásico en los trabajos de Spielberg, que firma una de las iluminaciones para interesantes de su carrera, que demuestra la maestría de este director de fotografía.

Vamos… que nos gustó mucho. En una enorme y fría sala de cine, casi vacía, puesto que no creo que llegáramos a diez personas las que estábamos en esa sesión en versión original subtitulada. Y no es simplemente que fuera el día de nochebuena. O que fuera versión original. Es que la película se ha estrellado en la taquilla en sus primeras semanas de proyección en todo el mundo de forma estrepitosa. A pesar de la entusiasta opinión de la crítica cinematográfica, que la ha ensalzado notablemente. Pero a la gente parece que ya no le interesa este tipo de cine. Salvo que el boca a boca la recupere, Spielberg y sus financiadores las van a pasar canutas para recuperar la inversión. Porque no es una película barata… En fin, una pena. Como digo, una muy buena película. No una versión de la película de 1961, aunque le preste varios homenajes, sino una nueva versión, muy fiel, al musical original de Broadway. A mí me mereció mucho la pena las dos horas y media de proyección. Es lo que hay.

Valoración

  • Dirección: *****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine] The power of the dog (2021)

Cine

The power of the dog (2021; 77/20211216)

Con un estreno limitado en salas de cine y un estreno amplio en plataforma en línea, nos llega el último trabajo de la directora Jane Campion. La directora neozelandesa se prodigo poco, muy poco; pero su trabajo siempre es interesante. No siempre me ha convencido el resultado del mismo, pero siempre me resulta interesante. Y además viene acompañado de un reparto no menos interesante. En la temporada de premios ya ha recibido varios premios de la crítica en varias ciudades norteamericanas. Así que había cierta expectativa por verla.

Algunos de los paisajes de la película me recordaron al paisaje estepario que a veces encontramos en la provincia de Zaragoza y otras comarcas de Aragón.

Estamos literalmente ante una de vaqueros en las primeras décadas del siglo XX. En algún lugar de Montana (aunque la película está rodada en Nueva Zelanda), dos hermanos llevan un próspero rancho ganadero; el viril de personalidad arrolladora Phil Burbanks (Benedict Cumberbatch) y el más apocado y menos carismático George (Jesse Plemons). Cuando este último se case con una atractiva viuda (Kirsten Dunst), con un hijo joven que acaba de comenzar en la universidad (Kodi Smit-McPhee), Phil los acoge con desagrado y comienza a acosarlos con sus comentarios y actos. Lo que provocará una depresión en la mujer. Pero el hijo, conocedor de un secreto del rudo vaquero terrateniente, comenzará poco a poco un acercamiento al mismo de consecuencias imprevistas.

Campion con sobriedad y excelente oficio nos cocina un drama que se cuece a fuego lento, muy lento, pero sin desperdicio, durante las poco más de dos horas que dura el largometraje. Dos horas en la que toda la información que se suministra, visual o dialogada, en un ejercicio magnífico de efectividad y eficiencia narrativas, es importante para dar forma al relato, y a las consecuencias de la interrelación de estas personas, que viven a caballo entre el espíritu de la frontera del siglo XIX y de la modernidad del XX. Relato que además se apoya en un trabajo interpretativo de primer orden.

La película exige atención y la participación activa del espectador. Y es más propia de la concentración que se puede conseguir en la sala de cine que del entorno menos controlado y con más distracciones del salón de casa. Tampoco entra en explicaciones superfluas, tan habituales en el cine de consumo rápido actual, pero toda la información necesaria está ahí, para que al final toda la historia encaje perfectamente y con gran coherencia. Una muy buena película, absolutamente recomendable, aunque pueda quedar fuera de los hábitos y costumbres de los espectadores más acostumbrados a entretenimientos vacuos que a otra cosa.

Como curiosidad, Plemons y Dunst son matrimonio en la vida real. Y en la ficción lo fueron también en la segunda temporada de Fargo.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ****