[Animación e historieta] Ella, su gato y todo los que vino después con Makoto Shinkai

Cine, Literatura

Hace unas semanas… más bien unos pocos meses, coincidieron una serie de determinantes que me han llevado a una actividad de fondo sobre el cine del realizador de animación japonés Makoto Shinkai. Shinkai se puso de moda hace 2 años con el estreno con gran éxito en occidente de su película más conocida y taquillera. Ese Tu nombre es…, Kimi no na wa… [
君の名は。]
(2016) que yo nunca he escuchado en la película. Yo siempre escucho Kimi no namae wa… [君の名前は。]. Se supone que significa lo mismo, pero con el japonés nunca se sabe lo de los matices… Pero llevaba ya una trayectoria en el cine de animación. Veamos cómo lo conocí yo.

Partiremos de ese segmento favorito mío que es el viaje en tren de Takaki para ver a Akari, afectado por las fuertes nevadas, para ilustrar esta entrada con los omnipresentes trenes en Japón.

Durante un tiempo pensé que la primera película que vi yo del director japonés fue Cinco centímetros por segundo [Byōsoku Go Senchimētoru (秒速5センチメートル)] (2007). Una película más mediometraje que largometraje, que siempre me pareció incompleta. Pero que tiene momentos muy inspirado, especialmente el fragmento en el que se nos cuenta el viaje en tren bajo la nevada del protagonista masculino, un adolescente, para ver a su amor de la preadolescencia. Un conjunto de secuencias que me parecen de lo más bello que he visto yo en el cine de animación. O, simplemente, en el cine. La he visto varias veces, y cada vez la disfruto con intensidad, como el asombro de la primera vez.

Cuando en Netflix pusieron a disposición del público El jardín de las palabras [Kotonoha no Niwa (言の葉の庭)] (2013), otro mediometraje, me convencí que la anterior no había sido flor de un día, que estábamos ante un director de gran sensibilidad, con gran capacidad narrativa. Y que parecía centrar sus temas en la soledad, el deseo del otro, de la persona amada, y la incapacidad de reunirse con el otro de forma definitiva con esa persona amada. Dada la frecuente aparición de trenes en sus películas, bueno… en casi todas las películas de animación japonesas, es cosa del país, diríase que contempla las vidas de sus protagonistas como los carriles de las vías de del ferrocarril, siempre en paralelo, cercanas, pero destinadas a no encontrarse nunca.

Hace unos meses supe de la edición en español de la versión en historieta de uno de sus primeros cortometrajes, del año 1999, Ella y su gato [Kanojo to kanojo no neko (彼女と彼女の猫)]. El cortometraje, que es fácil de encontrar en Youtube, es una pequeña delicia de la animación en blanco y negro, en la que un gato es adoptado por una joven que vive sola, y que nos cuenta, el gato, en un recorrido a lo largo de las cuatro estaciones de un año de las alegrías y sinsabores de la joven, que sólo intuimos, porque solo tenemos la limitada información que el gato posee. La historieta pierde bastante de la capacidad lírica, poética, con la que carga el cortometraje, pero está bien. Desarrolla algo más las situaciones, tenemos algo más de información, pero la esencia de la historia y el mensaje está ahí.

Fue en ese momento, después de ver el cortometraje, antes de leer la historieta que llegó no hace mucho, cuando tomé la decisión de ver todas las películas de Shinkai que no había visto. Y revisar también alguna de las que había visto. Coincidió, por ejemplo, con la aparición en Netflix de Kimi no na wa…, que volví a ver, pero convertida por mí mismo en una miniserie de tres episodios. Es decir, no la vi de tirón, sino que conociendo a priori su trama, vi por separado las tres partes en las que podemos dividir la trama. He de decir que me funcionó perfectamente, y me permitió descubrir cosas en la película que me había pasado desapercibidas. En estos momentos valoro más la película que cuando la vi en su estreno en la gran pantalla.

Pero también me di cuenta que estaba en un error. Que la primera película que vi en mi vida de Shinkai no eran los centímetros sino la película de aventuras Viaje a Agartha [Hoshi wo ou kodomo (星を追う子ども)] (2011). La vi en televisión. Creo que en la extinta plataforma de Canal Plus… y no me impresionó especialmente. Afortunadamente, no me interesó lo suficiente como para aprenderme su director, porque si no igual me hubiera influido negativamente a la hora de interesarme por la obra de Shinkai. Esta película sí que es un largometraje, la aventura de unos jovencitos por el mítico mundo subterráneo de Agartha, que no está mal, es entretenida, pero no es lo mío. Dijeramos que es lo que menos me gusta del director.

Además de todo lo mencionado, en estas últimas semanas me he visto también las otras dos obras de cierta entidad que tiene el director, y su primer corto Otros mundos [Tooi sekai (遠い世界)] (1999). Este es un pequeño esbozo de lo que empieza a ser su carrera como animador, con el aire melancólico sobre las relaciones que va a presidir el conjunto de su carrera. Pero vamos con las dos películas que nos quedan.

Me gustó mucho Voces de una estrella [Hoshi no koe (ほしのこえ)] (2002), en la que Shinkai entra en el mundo de la ciencia ficción. En la que dos jóvenes adolescentes enammorados se ven forzados a separarse cuando ella entra al servicio de una nave espacial que iniciará un viaje interespacial, que los alejará, no sólo en la distancia, sino también en el tiempo, cuando cada mensaje de ellos, primero tarde horas en llegar, luego días, semanas, meses… y finalmente años, en una conversación continuamente interrumpida por la inmensidad de la separación. Siendo un corto-mediometraje de 25 minutos de duración tan temprano en su carrera, ya avanzaba los temas principales de la misma. Y aunque la animación sea más tosca, mucho menos refinada y precisa que en sus últimas obras, lo cierto es que a mí casi me agrada más en algunos momentos. Disfruté mucho con esta melancólica aventura, que por algún motivo me recordó a cierta aventura espacial, Viaje interminable, también de tono melancólico de Marion Zimmer Bradley, aunque los temas de fondo no sea exactamente iguales.

La otra película, largometraje de hora y media de duración, que he visto es El lugar que nos prometimos [Kumo no mukō, yakusoku no baso (雲のむこう、約束の場所)] (2004). Fue el primer largometraje del director. También en el ámbito de la ciencia ficción, en una realidad alternativa en la que tras la guerra Japón está dividido entre los bloques. Al norte del estrecho de Tsugaru, que separa Hokkaidō del resto del archipiélago, pertenece a un bloque, presumiblemente la Unión Soviética o similar, mientras que el resto de Japón es aliado del otro bloque, Estados Unidos, claro está. Y en ese ámbito tres adolescentes, dos chicos y una chica, trabarán relación y amistad. Hasta que la chica desaparece. Nuevamente aparece el tema de la separación, del duelo y el desconcierto que produce, esta vez en un entorno en el que se analizan las realidades o universos alternativos o paralelos. Una historia relativamente compleja, que me pareció interesante, aunque no me emocionó ni me llegó al mismo nivel que otras de las películas de Shinkai.

Y en estas estamos, cuando ya se ha presentado el avance de A la intemperie contigo [Tenki no ko (天気の子)], cuyo estreno en Japón está previsto para el mes de julio,… y que esperemos que no tarde mucho en llegar a las pantallas españolas.

[Recomendaciones fotográficas] Amantes, urinarios, fotógrafas (algunas españolas) y alguna cosa más

Arte, Fotografía

Hoy voy a recuperar un poco algunos marcadores que tenía seleccionados con vistas a una entrada de recomendaciones fotográficas, pero que por unas cosas u otras no había tenido oportunidad de ir sacando adelante todavía. Acompaño la entrada de fotografías de nuestra última visita al IAACC Pablo Serrano (Instituto Aragonés de Arte y Cultura Contemporáneos), con la exposición de pinturas de la aragonesa Lorena Domingo y una exposición dedicada al modisto Balenciaga.

Hace una semana comentábamos cómo el fotógrafo Saul Leiter, durante 20 años, fotografió en la intimidad de su estudio a amigas y amantes. Ahora traigo un punto de vista distinto. La fotógrafa sueca radicada en Zúrich Jenny Rova ha reunido un conjunto de autorretratos, ÄLSKLING, tomados a través de sus amantes durante un periodo de 25 años. La intimidad de la fotógrafa, desde el otro punto de vista. Lo hemos visto en FKMagazine. Algunos dirán que son retratos realizados por sus amantes y no autorretratos… mmmmm… consideremos siempre que la autoría de la foto es de quien la concibe, y que en ocasiones, quien pulsa el disparador, es instrumental.

Stephen Shore (Instagram) es uno de los fotógrafos más influyentes de la fotografía contemporánea, además de haber extendido su actividad a la reflexión como teórico de la fotografía, la enseñanza y la promoción del medio. En el canal de Youtube del SFMoMA (Museo de Arte Moderno de San Francisco), le dedicaron hace unas semanas un vídeo, en el que el propio Shore habla de su fotografía. Muy interesante.

Cartier-Bresson no es un reloj es uno de los mejores blogs de fotografía en castellano que se pueden seguir y leer, y recientemente dedicaron una interesantísima entrada a la influencia de la fotografía en la difusión del arte contemporáneo, e incluso en la evolución de las concepciones estéticas que lo rodean, y en general de toda la sociedad. Sus puntos de partida, La fuente de Marcel Duchamp fotografiado por Alfred Stieglitz y por Elsa von Freytag-Loringhoven, el Excusado de Edward Weston, y el modo de trabajar de Jackson Pollock fotografiado por Hans Namuth y por Martha Holmes. Más conocido el trabajo del primero, es hombre, más sutil el trabajo de la segunda, que merecería más reconocimiento, pero es mujer.

Hablando de mujeres. Este año es el 100º aniversario de la Bauhaus. Estuvimos en Berlín, Weimar y Dessau hace 10 años cuando el 90º aniversario. No me habría importado volver a las actividades que celebrar la actual efeméride, pero parece que no va a poder ser. Hay otros proyectos que se interponen y no hay tiempo o dinero para todos. En cualquier caso, en Creative Boom han dedicado un artículo a las chicas de la Bauhaus. A pesar de ser una institución progresista que, claro está, no sobrevivió a la llegada del nazismo, las mujeres no dejaron de estar discriminadas y en un segundo plano. Se les impidió el acceso a muchos de los estudios, reservados a hombres. Aunque también es cierto que se les abrieron puertas en la Bauhaus, que de otras formas siempre hubieran estado cerradas. Afortunadamente, se va documentando y conociendo el papel de muchas de ellas en aquellos convulsos años. Quedaros con algunos nombres; Marianne Brandt, Gertrud Arndt, Lucia Moholy,…

Sé que Cristina de Middel (Instagram) estaba en la lista de candidatos a la plena pertenencia a Magnum Photos. No sé si ya ha cambiado esta situación o si ya es miembro de pleno derecho, pero en las páginas de la agencia le han dedicado estos días atrás un artículo a su trabajo The Perfect Man, inspirado por la película de Charles Chaplin Modern Times y por la lectura de un artículo que decía que en una ciudad india se había reunido la mayor concentración de imitadores del cineasta y cómico británico. Y así, la de Middel nos presenta su peculiar visión de la industrialización en el subcontinente indio.

Por último, creo que es interesante la lectura en Clavoardiendo de la entrevista que le hacen a la fotógrafa Tanit Plana (Instagram), también uno de los nombres más interesantes del panorama fotográfico español en la actualidad.

[Cine] Gloria Bell (2018)

Cine

Gloria Bell (2018; 27/20190506)

El director chileno Sebastián Lelio adquirió reconocimiento internacional por una película suya, en español, que llegó a los Oscars con cierto ímpetu, pero que no llegó a pasar el corte de las cinco finalistas. Recientemente, el propio Lelio dirigió una adaptación en inglés para el público norteamericano, protagonizada por Julianne Moore, que es el principal atractivo de la película.

He tenido una semana atareada, en la que apenas tuvimos ocasión de acercarnos al cine el lunes. Entre trabajo, la exposición de fotografía estenopeica y la llegada de las fotos reveladas de los carretes en blanco y negro de París,… no me dado tiempo de mucho más.

Gloria (Moore) es una mujer madura, divorciada hace tiempo, aunque en buenas relaciones con su marido, cuyos hijos son ya mayores y ya no la necesitan, hacen su propia vida, y a la que gusta salir a bailar, especialmente los éxitos setenteros y ochenteros del pop. En un momento dado, conocerá a un hombre recién divorciado, Arnold (John Turturro), cuya relación parecerá prometedora. Pero es difícil tirar para adelante cuando las mochilas personales pesan demasiado.

Como decía, el principal atractivo a priori de esta película era su protagonista, una de las mejores actrices del momento, contando además con un reparto interesante en el que además de Turturro encontramos nombres como Jeanne Tripplehorn, Michael Cera, Alanna Ubach o Brad Garrett. Pero… algo funciona al ralentí en esta película. No he visto el original en español, pero siento que constantemente le falta algo que impide que me meta en la historia o que empatice lo suficiente con los personajes, que quizá me resultan demasiado alejados, ajenos. La dirección de Lelio, está bien, es funcional, pero tampoco sorprende ni me dice nada especial.

En fin, una película que no está mal, que se deja ver, en la que podemos ver un buen trabajo actoral, pero que no me ha dejado un poso especial.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Exposición de fotografía] Zaragoza en_línea_recta

Cultura, Fotografía

«Zaragoza en_línea_recta» es el nombre de la exposición que ayer por la tarde inauguramos. Exposición colectiva, 14 fotógrafos, impulsada por la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza AFZ, en el marco de las actividades culturales del Ayuntamiento de Zaragoza para el año 2019, y que estará abierta en la sala de exposiciones de la Casa de los Morlanes, plaza de San Carlos 4 de Zaragoza, desde ayer 9 de mayo y hasta el 7 de julio de 2019.

Una de las más activas socias de AFZ, Laura Calavia, que no vive en la capital aragonesa sino en la de la comarca de las Cinco Villas, Ejea de los Caballeros, fue la que vio la oportunidad en la convocatoria de actividades culturales del ayuntamiento de la más que bimilenaria ciudad en el valle medio del río Ebro, y en la que aparecía la oferta de actividades expositivas en las salas municipales. Aunando los más radicales aficionados a la fotografía fotoquímica tradicional, junto con otros miembros de la asociación que tienen un alto nivel fotográfico en general, salió adelante un proyecto de fotografía estenopeica, que ha acabado dándonos grandes satisfacciones.

Para quienes no se cosque sobre lo que es la fotografía estenopeica, pinhole photography en inglés, recomiendo que hojeen el monográfico de la revista (pdf de alta calidad) de la asociación que elaboramos hace un tiempo. Pero para quienes tengan prisa por enterarse, decir que se trata de fotografías realizadas sobre un medio sensible cualquiera, muchas veces papel fotográfico, en ocasiones película fotográfico, pero también sobre captura electrónica digital, sin que medie un sistema óptico con lentes. Simplemente haciendo pasar la luz a través de un orificio diminuto, el estenopo, siguiendo el principio más tradicional de la cámara oscura.

Los aparatos pueden ser cámara fotográficas comerciales adaptadas, o pueden ser de fabricación propia a partir del reciclaje de cajas o latas.

Con catorce fotógrafos y con la variedad de aparatos utilizados, la exposición es muy diversa. Pero al mismo tiempo, y con el tema común de mirar a lo que es la ciudad de Zaragoza, cada uno con su visión, es tremendamente coherente.

Yo he presentado cinco fotografías de una serie que he titulado «Donde acaba la ciudad». Realizadas en los límites marcados por el Tercer cinturón de ronda por el oeste, el Cuarto cinturón por el este, el río Ebro por el norte y el Canal Imperial de Aragón por el sur, es la zona limítrofe entre el entorno puramente urbano y eso que hemos dado en llamar el campo. Es una zona que conozco bien desde mi infancia y que ha sufrido muchas transformaciones, transformaciones que se siguen produciéndose, lo cual simbolizo con alguna doble exposición. Me siento influido por los fotógrafos de la New Topographics y su mirada al paisaje alterado por el ser humano.

Señalar que una buena parte del trabajo para que todo haya salido bien se debe a Izaskun Etxebarria, que ha ejercido la labor de comisariado de la exposición, y a la que nos sentimos muy agradecidos. Finalmente, recomendaros que si estáis o pasáis por Zaragoza en los dos próximos meses, la visitéis. Habrá también un par de conferencias y algún taller demostrativo de la técnica. Y me despido con una fotografía de grupo donde estamos una buena parte de los autores que exponemos.

[TV] Cosas series; adolescentes extrañas, adolescentes que disparan

Televisión

En estas semanas, el mundo seriéfilo televisivo parece abducido por completo por la emisión de los últimos episodios de Game of Thrones. Unos episodios, para que nos vamos a engañar, que tienen una utilidad instrumental, resolver las numerosas tramas abiertas en la serie, buscan enganchar con espectáculo visual, pero se alejan de las virtudes que han hecho de la serie un referente. Una serie cuyas tramas se han cocido siempre a fuego lento, muy lento, como el de los mejores estofados, y que en sus dos últimas temporadas ha optado por la fritanga con aceite hirviendo para servir cuanto antes el plato ansiado. Pero de eso ya habrá momento para hablar. Mientras, a mí se me acumulan los finales de serie o temporadas… Y las dos que traigo ahora las terminé justo antes de irnos de vacaciones de Pascua… hace tres semana. Y tengo cinco más en lista de espera…

Hoy, hablemos de adolescentes. Adolescentes chicas, para que quede más claro.

Berlín es uno de los escenarios más frecuentados por la superdotada Hanna en la serie que sigue sus aventuras. Con esta excusa, nos daremos una vuelta y visitaremos la East Side Gallery de la capital alemana.

Hanna – 1ª temporada

Hace ya ocho años que pudimos ver a Saoirse Ronan protagonizar la versión para la gran pantalla de esta historia. Hoy una actriz consagrada por su buen hacer interpretativo, entonces era una adolescente que ya había destacado en una adaptación de una de las novelas de Ian McEwan al cine, con gran mérito. La película de la superadolescente que recorre el norte de África y Europa en lucha contra tétricas agencias secretas de oscuros fines se dejaba ver, pero estaba lejos de ser una película redonda. Ni siquiera recomendable. Lo que más destacaba era el trabajo de Ronan… y poco más.

Por ello, me sorprendió que se considerase su adaptación a televisión. Producto de Amazon Prime Video, la nueva Hanna está encarnada por Esme Creed-Miles, joven actriz británica de corto recorrido todavía, buenas maneras, aunque lejos de la calidad y la presencia de Ronan. También cuenta con la presencia de Mireille Enos, que ha realizado buenos trabajos en alguna serie detectivesca, aunque su trayectoria no deja de ser irregular.

Esta primera temporada siguió en principio los pasos de la película para luego ir divergiendo, con el fin de justificar las horas de emisión y de dar posibilidad a futuras temporadas. Es entretenida, se deja ver… pero tampoco tiene la profundidad que la propaganda de la serie sugiere.

Quicksand – ¿miniserie o primera temporada?

Este drama juvenil sueco parece beber hasta cierto punto de las polémicas «trece razones», que tanto están dando que hablar. En esta ocasión, en lugar del suicidio de una joven adolescentes tenemos un tiroteo en un instituto para los pijos suecos, con varios muertos, y una chica, Maja (Hanna Ardéhn), detenida y a la espera de juicio por el suceso. En lugar de cintas de casete que nos llevan a los flashbacks que nos cuentan la historia, tenemos los recuerdos que surgen en la mente de Maja durante los interrogatorios y la dura vida en aislamiento en una cárcel de alta seguridad. Pero por lo demás, es evidente que el producto sueco ha recibido una parte del ADN del drama juvenil norteamericano.

La historia es la de la tóxica relación entre una adolescente, Maja, con un chico cuyo padre es enormemente, desmesuradamente, adinerado, mientras que el chaval campa por sus respetos, convertido en un manta insoportable, mientras suspira por alguien que le haga caso y le muestre atención. Y siendo una serie bien hecha y bien interpretada, aquí empieza a fallar, porque parece increíble que alguien se cuele por un chaval como este. Y si lo hace, por qué nos va a importar una chica así, que supondríamos algo destalentada o tremendamente superficial, aunque no es esa la imagen que nos quieren dar de la protagonista. Si a eso sumamos la frialdad habitual en la realización sueca, tenemos una serie con posibles, pero que en la que no acabamos de empatizar lo suficiente con sus estereotipados personajes. Tiene toda la pinta de ser un historia autolimitada, una miniserie. Pero algún rumor hay de que dado que le haya podido funcionar bien a Netflix, pudiera haber una segunda temporada, vaya usted a saber con qué argumentos. Algo así sucedió también con las «trece razones». No sé yo si seguiré viéndola caso de que haya segunda temporada.

[Fotos de viaje] En París con película fotográfica en blanco y negro

Fotografía, Viajes

No es la primera vez que me traigo algún carrete de blanco y negro expuesto por las calles de París. Pero lo que era normal en los años 80 o 90… es más raro hoy en día. Menos excepcional de lo que muchos creen, pero bastante menos frecuente. El caso es que ya he recibido los negativos revelados y digitalizados. Los detalles técnicos os los dejo en el siguiente enlace: En París con la Minox GT-E + Ilford XP2 Super 400.

Para los demás, algunas fotos.

[Libro] Une passion dans le desert

Literatura

Estaba pensando que quizá hubiese sido más adecuado haber dejado las fotografías que ilustraban mi entrada de ayer de este Cuaderno de ruta para esta entrada de hoy… Me explicaré enseguida.

Habiendo dedicado las vacaciones de Pascua a una visita familiar a París, no tuve muchas ocasiones para dedicarme a mis cosas. Ha sido mi décima visita a la capital francesa, y a estas alturas los habituales del turista en París los tengo ya demasiado vistos. Pero bueno,… íbamos en familia. Lo hemos pasado bien, aunque me hubiera gustado encontrar algún otro ratito para mis cosas. Que conste que no me quejo. Simplemente que podría haber sido mejor. Un momento lo tuve cuando mi hermana y mi sobrino quisieron subir a la torre Eiffel… algo que a mí me produjo escalofríos de terror. Y luego, al comprobar cómo han dejado el entorno de la torre y lo poco paseable que está, más. Experiencia horrible en comparación a como fue en el pasado. Aproveché ese rato para visitar el Museo de Arte Moderno de la Villa de París, que está muy cerquita, en el Palais de Tokyo, construido para la Exposición Internacional de París de 1937. Por cierto, que desde el aire, el Palais de Tokyo da la impresión de tener la forma de un kanji de la escritura japonesa, pero nunca he podido documentar si es así o una coincidencia.

Si acabé en el MAM París fue por huir del caos que rodeaba la torre Eiffel, mucho más civilizada en tiempos pretéritos.

El museo está en reformas, por lo que sólo han dejado espacio para exposiciones temporales y para una selección de obras de la colección permanente, fundamentalmente de arte contemporáneo, de las últimos décadas. El museo fundamentalmente alberga obras de todo el siglo XX. Tampoco se podía acceder a su tienda/librería. Una pena; porque es ideal para comprar algún regalo de cierta calidad aunque no necesariamente caro, que no sea la típico turistada de cualquier chiringuito o tienda de recuerdos. Pero estaba habilitada una pequeña tienda. Y allí me llamó la atención el título que comento hoy.

Se trata de un librito que alberga el relato corto de Honoré de Balzac del mismo título. Traducido, Una pasión en el desierto. Pero viene en idioma original, francés, como es de esperar cuando compras un libro así en París. Poco importante. Es una edición de tapa blanda de Les éditions du cénacle. No he encontrado página web de esta editorial. Igual es el nombre de una colección de otra editorial, me he despistado. Y dice que es una edición enriquecida. Supongo que por el ensayo que la precede y que habla sobre las características formales y de fondo del relato.

Este trata de un soldado de Napoleón que es hecho prisionero durante la campaña de Egipto, pero consigue escapar, refugiándose en una cueva del desierto donde habita una pantera hasta que es rescatado. De forma muy sensual, nos habla de la relación que se establece entre el soldado y la pantera a la que llama Mignonne en recuerdo de un antigua amante. El relato está contado por una tercera persona a la que le ha sido contado la historia.

Se ha calificado de los relatos más sorprendentes y originales de Balzac, por la sensualidad de la prosa, y por la exploración que hace del deseo y la pasión que surge en las personas, incluso cuando sabes que la persona deseada puede ser peligrosa o dañina para uno. Se lee en un momento, y no es difícil de encontrar en internet de forma gratuita ya que el texto hace tiempo que está en el dominio público. Así que para quien esté interesado, no le resultará difícil de leer.

[Libros de fotografía] Desde París, Provoke y Leiter provocativo

Fotografía

Cuando visito París, me gusta mucho ir visitando determinados museos, salas de exposiciones y librerías relacionadas con la fotografía. Y siempre me traigo algunos libros para mi biblioteca fotográfica. La variedad de publicaciones, la posibilidad de verlas en directo, es infinitamente superior a lo que nos ofrecen cualquier librería en España, salvo alguna muy especializada en Madrid o Barcelona, y cada vez menos. No digamos ya lo que pueda encontrar yo en Zaragoza. Sin embargo, en esta ocasión, como el viaje a la capital francesa tenía un carácter familiar, no he podido practica estas interesantes actividades culturales, que si desarrollo cuando voy a mi aire.

Como digo en el texto, instantáneas del Museo de Arte Moderno de la Villa de París.

Afortunadamente, hubo un par de excepciones. Mientras mi hermana y mi sobrino se desesperaban con las multitudes que querían acceder a la torre Eiffel, un entorno absolutamente arruinado en estos momentos como experiencia para el viajero, yo me escapaba al Museo de Arte Moderno de la Villa de París. Situado en el Palacio de Tokio de una de las exposiciones internacionales celebradas en la ciudad, debe de estar en reformas porque no se entraba por la puerta habitual, el recorrido por sus salas está reducido, y no accedes a algunas de las obras más representativas. Tampoco accedes a su estupenda tienda, aunque había una pequeña dispuesta en la entrada, donde aproveché para hacer alguna compra. Las fotos de esta entrada proceden de esa visita.

Y donde sí pudimos disfrutar fue cuando entramos a la librería del Centro Pompidou. Pertenece a la cadena de librerías Flammarion. No hay que confundirla con la tienda del centro, que también está muy bien, pero es más de regalos. Me llevaría la mitad de la tienda, todos los géneros artísticos incluidos. Y de la sección de fotografía… pues prácticamente todo. De hecho, a lo que me había dado cuenta, había seleccionado cuatro libros que me apetecía comprar. Pero me eché atrás por dos motivos. Porque necesariamente hay que poner unos límites al gasto, y porque los libros pesan mucho en la maleta, para la vuelta a casa. Al final cogí dos.

El primero, curiosamente, está editado en España, aunque yo no he tenido oportunidad de verlo en ninguna librería. Se titula La mirada de las cosas – The Gaze of Things, y lleva el subtítulo de Fotografía japonesa en torno a Provoke – Japanese Photography in the Context of Provoke. Y está publicado por La Fabrica. Provoke [プロヴォーク] fue una revista de fotografía japonesa de muy corta vida, publicada entre 1967 y 1968. Llevaba como subtítulo Materiales provocativos para el pensamiento [Shisō no tame no chōhatsuteki shiryō 思想のための挑発的資料], y nació en el ambiente de los movimiento de protesta que se extendieron por todo el mundo a finales de los años 60, y también el País del Sol Naciente. Daido Moriyama, Nobuyoshi Araki, Shōmei Tōmatsu… son algunos de los nombre más destacados de aquel movimiento, pero hay otros muy interesantes, y con estilos más variados de lo que nos imaginamos al pensar en las fotografías sucias, hipercontrastadas, callejeras, de motivos transgresores que nos evocan algunos de estos autores. Una ruptura con las formas de la fotografía tradicional japonesa, que era más variada de lo que pensamos antes de este momento, y que todavía influye mucho hoy en día. No hay más que ver muchas de las fotografías de calle que pululan por Instagram hoy en día…

El otro libro que compré está publicado por Steidl, y es In my room de Saul Leiter. Leiter, que falleció recientemente en 2013, fue un fotógrafo que quedó olvidado durante décadas. Un tipo discreto e introvertido, afortunadamente su obra se ha recuperado y actualmente disfruta de un elevado prestigio. Principalmente se le considera uno de las precursores de la fotografía en color más importantes, con su fotos de la ciudad de Nueva York a partir de 1948. Debo reconocer que es uno de mis fotógrafos documentales favoritos, y me parece un maestro de referencia en su dominio del color. Pero este libro que traigo no tiene que ver con esto. Más bien son la antítesis de su trabajo más conocido. Frente a la vorágine de la ciudad en color, nos encontramos en la intimidad del estudio del fotógrafos, en el que durante 20 años y en blanco y negro retrató a un cierto número de amantes y amigas, de forma muy sensual, hay no pocos desnudos, en un trabajo que tiene no poco de introspección al mismo tiempo que es evidente la carga erótica de muchas de sus imágenes. En el ensayo introductorio, Carole Naggar se pregunta si la elección del blanco y negro, por parte de un fotógrafo que trabaja sobretodo, en color se deberá a una decisión de carácter creativo o fue una forma de evitar la exposición de las obras a miradas ajenas, al procesarlas el mismo en la intimidad de su cuarto oscuro. Intimidad, es la palabra clave que describe este trabajo, junto con sensualidad, belleza y homenaje a la mujer, agradecimiento quizás por lo que las mujeres nos ofrecen y a lo que ocasionalmente nos permiten acceder.

[Cine en TV] Liúlàng Dìqiú [流浪地球] 2019

Cine

Liúlàng Dìqiú [流浪地球] (2019; 26/20190501)

El estreno de hoy también viene de Netflix. Recientemente oímos hablar del gran éxito en su país de una de las primeras superproducciones en el ámbito de la aventura de ciencia ficción del cine chino, basado en una novela reciente de Liu Cixin. Novela que tengo pendiente de leer, en inglés porque no ha salido en castellano. En cualquier caso, tenía curiosidad. Liu se caracteriza por escribir ciencia ficción dura, aunque altamente especulativa, y la ciencia ficción dura no siempre es del gusto de las masas cuando se lleva al cine. Así que decidí ver la película antes de leer la novela, que es la siguiente que leeré cuando terminé con la de Murakami que llevo muy avanzada en este momento, siendo consciente que muy probablemente el tono de la obra literaria diferirá de la cinematográfica.

Ya tenemos ganas de ir a China. Recorreremos Shanghái y otras localidades cercanas. Cuatro patrimonios de la humanidad hemos contado. De momento, recordaremos nuestra visita a la isla de Hong Kong, en concreto a la localidad de Stanley, playa al sur de dicha isla.

En esta película dirigida por Frant Gwo (nombre por el que ha optado para presentarse ante las sociedades occidentales) nos encontramos ante una epopeya catastrófica que no deja de recordarnos a productos norteamericanos de hace 20 años. En medio de un frenesí constante, nos encontramos con que la humanidad se las ha apañado para, ante la amenaza de un expansión en gigante roja del sol, cosa que en realidad no sucederá hasta dentro de cuatro mil o cinco mil millones de años, motorizar el planeta para escapar del sistema solar y desplazarse a un sistema estelar más estable a 4,3 años-luz de distancia. O sea, Alfa Centauri, aunque no se nombre en ningún momento. Pero está previsto ayudarse de la gravedad de Júpiter para imprimir mayor aceleración al planeta, en el típico efecto tirachinas gravitatorio que se usa habitualmente con las sondas espaciales. Pero los cálculos han fallado, y la Tierra lleva rumbo de colisión con el gigante gaseoso de nuestro sistema solar.

Ya he dicho que Liu Cixin, hasta la fecha, escribe ciencia ficción dura con unos toques de alta especulación científica, que a mí no me desagrada. Pero esta película pone a prueba constantemente y duramente la suspensión temporal de la incredulidad que se da por descontada cuando te asomas a una obra de ficción. Tanto la gestión de los tiempos internos de la acción, como la inverosimilitud de determinadas maniobras, como determinados planteados, entre los que se encuentra la mayor… la capacidad de acelerar la Tierra fuera del sistema solar y el modo en que plantean separarse de la fatal atracción gravitatoria de Júpiter… me producen cierta vergüenza ajena.

A esto hay que sumar una realización vistosa, pero que realmente recuerda demasiado al cine de hace 20 años, y que detrás de la acción están las teorías sociales y morales de la dictadura china. No hay más que ver que la pareja protagonista de chico y chica, adolescentes, y que das por hecho al principio que van a ser novietes… pues son hermanos. Aunque sea adoptivos. Y viva la familia. No gran diferencia ideológica del cine más comprometidamente franquista. Porque todas las dictaduras, no importa el partido que gobierne, son más parecidas que diferentes

Sin embargo, con cierta benevolencia, le concederé el aprobado, muy justito, en todas las valoraciones. Porque la película entretiene. A pesar de que son más de dos horas de sillón, se te pasan rápido. Hay un esfuerzo notable de producción, aunque no siempre esté acertado, y los intérpretes hacen lo que pueden, con honestidad, con los guiones que les han puesto encima de la mesa. Ale pues… que hoy estoy de buen humor. Además, me llegó a principio de semana el visado para visitar China como turista a partir del 28 de mayo… así que… seamos buenos por una vez con la RPC.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Fotos] En la Bardena negra con AFZ

Fotografía

El pasado sábado hubo excursión matinal a la Bardena negra en su parte aragonesa con la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza AFZ. La excursión contó con la colaboración inestimable de gente de las Cinco Villas que nos sirvieron de guías y anfitriones, y que permitió el mejor aprovechamiento posible de la mañana.

En el siguiente enlace, En la Bardena negra con AFZ – Fujifilm GS645S + Ilford Delta 100, podéis encontrar los detalles técnicos de las fotos. Pero para quienes no estéis interesados, simplemente os dejo unas cuantas fotografías. Fotografáis en blanco y negro realizadas con película tradicional.

También hubo un momentido para unas pequeñas orquídeas con la cámara digital, Ophrys speculum a la izquierda y Ophrys lutea a la derecha.

[TV] Cosas de series; viajes a las estrellas

Televisión

En un par de semanas, y por diversas circunstancias, se me han acumulado un montón de series que he terminado, o he terminado su temporada en curso. Cada vez es más frecuente que sean serie de temporada única. Pero la cuestión es muy variable. Así que tengo mucho trabajo pendiente. Que voy a intentar dosificar de una forma racional. También ha habido noticias tristes. Después de la tercera temporada de Santa Clarita Diet, que para mí, y para muchos, había estado a gran altura, siendo muy divertida y la mejor de las tres… Netflix ha anunciado su cancelación… ¡¡¡¡???? Nuevamente, en el mundo de la televisión priman intereses que no tienen que ver con la calidad de las series.

En cualquier caso, las dos series de hoy no han sido aquellas en las que ha pasado más tiempo desde que terminé de verlas hasta hoy. Pero sí aquellas en las que ha pasado más tiempo desde que empecé hasta hoy. Y las dos tienen muchas cosas en común. Y notables diferencias. Y encima pertenecen a uno de mis géneros preferidos, aunque muchas veces maltratado; la aventura espacial. La space opera.

Qué mejor para ilustrar esta galáctica entrada que un paseo por las salas de espera del espaciopuerto de Disneyland Paris antes de hacer un recorrido por una galaxia muy muy lejan, en la atracción que más me hizo reir en todo el día. Dos veces.

Star Trek: Discovery – 2ª temporada

Cuando llegó su primera temporada, se vio claramente que esta nueva serie de la franquicia Star Trek era un intento de modernizar, actualizar, aumentar el nivel de calidad en la producción de las series de este universo de la ciencia ficción. Y en gran medida se consiguió. Situaciones mucho menos maniqueas, conflictos éticos, una mejor presentación y mayor nivel de efectos visuales, siempre algo cutres en la franquicia, personajes interesantes, conflictuados, menos estereotipados… Lo cual parece que conllevo dos efectos. Algunos que sólo teníamos buen recuerdo de la serie original, pero había abominado de buena parte de lo que se hizo después en la franquicia, nos reconciliamos con ella. Por contrapartida, fanáticos fieles a la franquicia se quejaron de que se había perdido el espíritu de la misma.

En su tercera temporada, en la que ha vuelto a haber un arco argumental que ha envuelto los (¿excesivos?) catorce episodios. Conservando algunos de los elementos de la temporada anterior, se introducían elementos que llevaban a una cierta reconciliación con los tradicionalistas de la franquicia. El capitán Pike (Anson Mount), un joven Spok (Ethan Peck), la eventual aparición de una de las variantes de la Enterprise,… todo ello reunía a la nueva serie con la tradición trekkie. Algunos de los nuevos protagonistas como la principal, Michael Burnham (Sonequa Martin-Green), o esa robaescenas que es la emperatriz/capitana Georgiou (Michelle Yeoh), y algún otro personaje o situación, más la calidad de la producción, la vinculan a los nuevos tiempos.

El resultado final me resulta ambiguo. No me ha parecido que tuviera el mismo nivel que la primera temporada, pero en cualquier caso ha sido bastante disfrutable y entretenida. Uno de los principales problemas que le veo es que es larga para lo que van a contar. Es una historia que se puede contar en nueve o diez episodios, en la que ha habido redundancias, momentos que no han aportado casi nada al avance de la trama. Ha sido morosa por momentos. Pero bueno… bien está.

Parece que habrá tercera temporada. Pero no sé muy bien como, tal y como ha acabado esta temporada. Quizá con una renovación absoluta de protagonistas que haría que dejase de tener tanto sentido el Discovery del título. O tal vez haya habido una preparación a un spin off con la Enterprise del capitán Pike como protagonistas. Con Rebecca Romijn en su papel de Number One… mientras que la tripulación de la Discovery serguirá sus aventuras en… bueno. Es que no quiero destripar el final de la temporada. Ya veremos como sigue la cosa. Según la Wikipedia, la tercera temporada es segura, indica que con la tripulación actual y en la Discovery, y lo que piden los fanáticos de la serie es que se haga el spin off de la Enterprise de Pike y Number One.

The Orville – 3ª temporada

Esta parodia del universo Star Trek fue una de las más agradables sorpresas del año pasado. Su creador y protagonista, Seth MacFarlane, se dedicó a replicar el ambiente de las series más clásicas de la franquicia trekkie como un vehículo para realizar un crítica social y política a la sociedad norteamericana, y de buena parte del mundo, de la actualidad. Si la franquicia original ha presumido siempre de impulsar valores positivos, como el valor de la ciencia, la necesidad de la exploración y el descubrimiento, el buen rollo entre civilizaciones y razas,… la humanidad como valor en sí mismo, también es cierto que visto en retrospectiva, la forma en que se prestan esos valores es, por decirlo de alguna forma, bastante ingenua. Naïf.

La crítica de MacFarlane es más incisiva, repasa los problemas de tolerancia y convivencia que se observan hoy en día en el que los populismos, especialmente de derechas, encuentran su camino a través de los sistemas electorales para impactar en los ciudadanos y obtener cuotas de poder o representación en unos sistemas políticos en los que no creen. E introducen intolerancia, sexismo, racismo,… lo que queráis. La tripulación de The Orville, ella misma repleta de ironías, se enfrentará en sus aventuras a estas cuestiones y nos permite reflexionar un poco. O un mucho en alguna ocasión. Yo me lo pasé bien en su primera temporada.

Y me lo he pasado bien en la segunda. Nuevamente, sin tomarse demasiado en serio a sí misma, manteniendo un estilo de parodia simpática y amable hacia su original trekkie, ha ido repasando nuevos temas o revisando los ya tocados. Pero ha ido más allá, nos ha ofrecido algunos arcos argumentales que han resultado muy entretenidos. Y de paso ha procedido a parodiar/homenajear otras sagas célebres de la ciencia ficción.

Una de las «razas» del universo de The Orville en esta temporada han sido los kaylons, una civilización de seres robóticos, que claramente están inspirados en los cylons de Battlestar Galactica (léase saylons). Y el último episodio de la temporada ha estado claramente inspirado por las luchas de rebeldes contra un imperio, con una banda sonora que mimetiza el estilo de las de John Williams para la saga Star Wars.

Yo me lo sigo pasando muy bien con esta serie. Que dure mucho tiempo con este nivel. Por cierto, la Kelly Grayson alternativa, siendo la misma actriz (Adrianne Palicki), es todavía más atractiva que la original.

[Cine en TV] Unicorn Store (2017)

Cine

Unicorn Store (2017; 25/20190417)

Estamos nuevamente en crisis cinematográfica. Nos cuesta encontrar películas a las que acudir… o los horarios que nos ponen últimamente los exhibidores para las versiones originales son malos para nosotros por diversos motivos. En cualquier caso, hoy voy a traer un estreno que hay directamente a Netflix.

Si comentaba el domingo que me estoy planteando el libro de fotos del reciente viaje a París en blanco y negro, lo cierto es que haré una excepción con el bloque Disneyland Paris, que irá en color. Probablemente. Puedo cambiar de idea.

El 25º estreno que he visto este año corresponde a la primera película de Brie Larson como directora que, en un absoluto «juanpalomo», ejerce también de productora, es decir en lugar de cobrar un fijo cobrará según beneficios, y de protagonista de la película. Los pronósticos sobre la película eran ominosas. Rodada en 2017, tuvo una fría acogida en los festivales de cine independiente, y no había encontrado todavía distribuidor. Pero bueno, dada la repercursión mediática que ha tenido recientemente la pareja Larson – Samuel L. Jackson, que también tiene un papel en este largometraje cortito, en cierta película superheroica, Netflix la rescató del olvido.

Argumento buenrollista de aspirante a artista (Larson), que se vuelve a su casa con el rabo entre las piernas ante el rechazo de su profesor de arte favorito a su obra. Y aquí tendrá que lidiar con su familia y con la decisión de que hacer en la vida. A lo que le ayudarán un noviete que se acabará echando (Mamoudou Athie ) y un ser fantástico (Samuel L. Jackson ) que vende unicornios.

No os voy a someter a la tortura de un comentario prolongado. La película es bastante mala. No es indigerible, pero carece de ritmo, es totalmente previsible, e interesa más bien poco. Larson, que ha demostrado ser una excelente actriz, se nos presenta como una extremadamente mediocre cineasta, sin la menor idea original, y encima se dirige a sí misma de forma fatal, en el peor papel que le he visto a esta chica como intérprete. No ver.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: **